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miércoles, 25 de mayo de 2022

LA PECHINA. CONVENTO DE SAN JOSÉ DE LA MONTAÑA

 IGLESIAS, CONVENTOS Y MONASTERIOS DE VALÈNCIA

En La Pechina, calle de San José de la Montaña nº 15, se encuentra el Convento de la Congregación de Madres de Desamparados y San José de la Montaña emplazado en una manzana que contiene el Convento, la  Iglesia, una Residencia y Colegio mixto. La iglesia está retrasada de la acera, lo que permite, que a modo de atrio en caso de cualquier evento o ceremonia religiosa haya una buena acumulación de gente sin que se agolpe en la calle.

Foto autor desconocido. Fachada en construcción ca 1925, buena vista de la cúpula central y del convento. Remember-València, pg 1438.

La Iglesia, dedicada a San José de la Montaña, se construyó en 1925 realizada totalmente en estilo neogótico. En la parte superior de la fachada sobre la puerta hay un ventanal ojival, un reloj y el campanario con multitud de pináculos todo ello coronado por una aguda flecha gótica culminada con una imagen de la Virgen de los Desamparados. 

Fachada Iglesia de San José de la Montaña, foto E. Goñi, febrero 2019. 

Vista trasera con las dos cúpulas y la aguja, foto E. Goñi, agosto 2019.

Durante la Guerra Civil el conjunto fue requisado y se convirtió en Hogar Infantil del Socorro Rojo Internacional, como nos muestra la siguiente foto tomada frente a la puerta de la Iglesia.

Foto autor ilegible, ca 1938. Remember-València, pg 865.

Para su visita recomendamos la bici, o bien las líneas de autobús números 67, 73, 89 y 90 de la EMT. 

Texto de Enrique Goñi Igual

sábado, 31 de julio de 2021

EL SERVICIO DE LIMPIEZA

 

Archivo Municipal

1925 - En este año los talleres de calderería Devís instalados en Marchalenes se habían quedado pequeños por la gran demanda de sus productos. Necesitados de un local con mayor superficie abandonaron la barriada.

Decidido el Ayuntamiento adquirió la propiedad para la instalación del servicio de limpieza, en una zona que por ser próxima al puente de San José iba a facilitar la entrada a la ciudad. Unos locales que costaron al consistorio el desembolso de una importante cantidad. De inmediato y con la creación de una comisión al efecto, fue habilitado para prestar el servicio.

Bajo sus tejados a dos aguas se fue reuniendo el material necesario para prestar el servicio de limpieza pública. Para su habilitación se crearon las partidas económicas que, lamentablemente, muy pronto se quedaron cortas, lo que hizo imposible que el nuevo parque de limpieza alcanzara las condiciones precisas.

Archivo Municipal

Sorprendió que fuera el propio presidente de la comisión, el Sr. Tarín, quien reconociera, cuando ya finalizaba el año, que por la falta de un mayor presupuesto el local que albergaba los carros de limpieza, ni estaba pavimentado ni dotado de la imprescindible instalación de agua para la limpieza de los carros, que, por su ausencia, era portada a las instalaciones mediante cubas.

La prensa salía al paso de la situación y se preguntaba si los vehículos portadores de la basura recogida en la calles y plazas que se limpian a pozales con el agua que acarrean las cubas, estarían dotados de las condiciones sanitarias adecuadas. 

Y exigía a la "comisión de limpieza" el estudio para ver de dónde se podía "sacar unas pesetas para corregir las deficiencias apuntadas".

Llega agosto y VBN les desea unas buenas vacaciones.

lunes, 26 de julio de 2021

¿ ADIÓS A LA GLORIETA ?

 

En 1925 la verja de la Glorieta había desaparecido y la necesaria reforma del parque estaba sembrada de dudas. De la alcaldía del Sr. Oliag surgían los rumores  de la ventaja de convertir en solar la parte recayente a la plaza de Tetuán para la edificación de viviendas, y con ello resarcirse de los gastos, así como el traslado de la fuente de Tritón que se vería afectada por las obras. En la reforma era también de interés facilitar la conexión de la calle de la Paz con el LLano del Remedio.    

Pero la prensa se manifestaba en contra de una reforma en la que imperaba el mal gusto, como la desaparición de  la abundante masa arbórea  que no sería más que un insulto a los vecinos. 

El columnista de El Pueblo, no podía ser mas explícito:  “Esta tesis no tiene defensores fuera del Ayuntamiento y en él no puede triunfar, porque ello supondría la derrota del buen sentido y el entronizamiento de la tacañería, siempre enemiga de todo lo grande”. 

La pérdida de zona de esparcimiento por la construcción de los nuevos edificios se resarcía en parte. El proyecto del ingeniero municipal señor Cantí contemplaba el derribo de las casas comprendidas entre la calle del Mar y la plaza del Príncipe Alfonso, lo que suponía mayor superficie para el Parterre. Con el proyecto se proponía terminar la plaza que unía la calle de Colón con el Llano del Remedio, para su conexión al mismo tiempo con la calle de la Paz y la instalación en punto próximo de un parque para niños. 

El Alcalde, venía a decir, que no se pronunciaba a favor o en contra, por lo que hacía saber del proyecto a todos los medios, y gracias a ellos conocer la opinión pública.

jueves, 3 de junio de 2021

MIRAMARES. CALLES QUART Y DEMOCRACIA

 

MIRANDO HACIA ARRIBA

 Parcial de plano de 1925 con la zona de la Alquería de Juliá.

Si partimos de la base de que la calle Quart históricamente se corresponde con el viejo camino que más o menos derecho iba desde València a Quart de Poblet pasando por Mislata, resulta que estos dos miramares están situados en el mismo recorrido, pero hoy con distintos nombres. El Miramar más lejano se corresponde con la reforma de la antigua alquería Juliá en el siglo XVII, que más tarde en el siglo XIX perdió su muy amplio y umbrío jardín, junto al río, pero aun disfrutaba de un alto Miramar, en la actualidad salvado con la reforma integral del edificio, que ahora disfruta de un merecido destino musical.

Vista en un plano de València de 1925 de la zona que rodea la antigua alquería de Juliá. Vale la pena ampliar y ver detalles como las vías de tranvía por la calle Democracia, las dos traveseras calles de Goya y Torres, junto al río el Paseo Pechina, el azud de Rovella y acequia, la acequia de Favara, la futura cárcel mujeres, etc.

La primitiva propiedad fue engrandecida por los Juliá, comerciantes, como un símbolo más de su riqueza. La historia de la alquería nos enseña que allí se llegaron a oír sermones de San Vicente Ferrer, que fue refugio de Isabel II poco antes de que María Cristina renunciase a la Regencia. Y también que desde su Miramar el Mariscal Suchet vio como sus tropas francesas entraban en València durante la Guerra de la Independencia.

Ahora, acabado su anterior servicio a la ciudad como Colegio Nacional “Santa Bárbara” el edificio ha sido rehabilitado por Bankia, para que se convierta el lugar en la futura Casa de la Música, lo que es un buen destino para nuestra musical València. En el conjunto de los trabajos el Miramar ha sido debidamente recuperado. La alquería está situada en un recodo, junto a la calle Velázquez, de la hoy calle de la Democracia, antes Castán Tobeñas y mucho antes Quart extramuros. 

Alquería Juliá. Foto E. Goñi, febrero 2019.

El otro Miramar de hoy corona el hermoso edificio de tres plantas situado en el chaflán formado por la calle de Quart y Doctor Montserrat. El edificio se edificó el año 1898, y da la impresión de que dispone de un Miramar que sostiene un pequeño templete, a su vez coronado por una veleta. Vale la pena fijarse un poco en el conjunto arquitectónico del edificio, creo que en su momento era de muy buen gusto. 

Chaflán Quart-Doctor Montserrat. Foto E. Goñi, febrero 2019.

Al mismo tiempo produce tristeza ver como a partir de mitad del siglo pasado sus vistas en dirección al mar solamente alcanzan a ver la amarronada pared del vecino edificio, sin duda edificado sobre los cuarenta del pasado siglo. Sic transit gloria mundi.

Recomendamos bici para sus visitas o línea nº 73 de la EMT.

Texto de Enrique Goñi Igual

jueves, 27 de mayo de 2021

PLAZA DEL AYUNTAMIENTO. CORREOS Y TELÉGRAFOS

 MIRANDO HACIA ARRIBA

 Vista del edificio de Correos recién terminado, ca. 1925. Foto autor desconocido, Remember-València, pg. 1362.

Estamos en la pl. Ayuntamiento ante un edificio de servicio público, Correos y Telégrafos, que se comenzó a construir en 1915 y se acabó en 1922.

Supongo que los jóvenes de hoy quizá considerarán absurdo hacer un edificio para que aloje el servicio de Correos, ¿enviar y repartir cartas, paquetes, giros postales? para qué tenemos los teléfonos móviles, amazón, alíexpress, internet. Por cierto qué es un giro, nos dirán, pero aún sería más complejo que entendiesen lo de Telégrafos, por ese servicio viajaba la comunicación urgente, que gracias a lo rápido que era el servicio, mi padre viajante, cuando le tocaba volver a casa nos enviaba un telegrama indicando la hora de llegada de su tren, normalmente a su recepción teníamos un par de horas o más, según de donde viniera, para ir a esperarle a la Estación del Norte, lo de ir en coche fue años más tarde, como las casi ya desaparecidas cabinas telefónicas. Recuerdo que lo de los “stop” que servían en el texto para separar frases en la tira impresa del telegrama, nos sonaba rarito.

¿Así que no había WatsApps ni tampoco e-mails? No. ¿Y podíamos vivir? Sí, y además estábamos tan contentos con los servicios de Correos y Telégrafos.

 Vista frontal del edificio de Correos. Foto E. Goñi, enero 2019.

La parte superior queda entre dos cúpulas extremas, con una original torre metálica al centro. Sobre la puerta principal de entrada hay cinco figuras femeninas alegóricas bajo un arco. Sobre el arco aparece el escudo real de Alfonso XIII monarca gobernante en aquellos años. No dudéis entrar por las escaleras, una vez dentro del edificio no os olvidéis tras subir unos escalones, esta vez de mármol blanco, pasar a la amplia sala elíptica y volver a mirar hacia arriba, vale la pena ver la amplia vidriera coloreada que nos muestra los escudos de las capitales de provincia españolas. 

Figuras sobre la puerta. Foto E. Goñi, enero 2019.

En esta vista lateral se distinguen además de las cúpulas diversas figuras femeninas aladas, que representan la marina, el ferrocarril, la velocidad, el servicio telegráfico, etc. 

Vista lateral. Foto E. Goñi, febrero 2019.

Esta última vista la dedicamos a la torre, que formaba parte del sistema telegráfico sin hilos, de la que podemos apreciar su escalera de caracol y su terraza, podríamos decir que se asemeja a un templete. Con ella sucede que fue eliminada, hace unos 30 o 40 años, cuando desapareció el sistema telegráfico clásico, ya que formaba parte como antena receptora de su servicio, aunque hace aproximadamente unos diez o quince años aprovechando una remodelación del edificio fue colocada de nuevo, aunque ya no presta ningún servicio, es un magnífico y potente elemento decorativo, que representa el pasado de sí mismo. 

Torre de Correos. Foto E. Goñi, noviembre 2019.

 Texto de  Enrique Goñi Igual.

miércoles, 3 de febrero de 2021

UN PUENTE NUEVO PARA UNA BODA REAL

 
1925 Ca - Puente del Real - Barberá Masip

En el año de la conquista de la ciudad por el rey Jaime I el paso sobre el Turia estaba garantizado a través de endebles pasarelas de madera, que en esa época parece ser que eran dos, la “superior” y la “inferior” aguas abajo. De estas dos plataformas, la de aguas abajo del río, parece que arrancaba desde una antigua puerta de la muralla musulmana (Puerta de Bab-Al-Faradj). De esta forma primitiva, pero que en todo caso un preámbulo de puente, se transformó en un recio puente de piedra al que en un primer momento se le denominó Pont de Lleida o Dels Catalans, debido a que los repobladores de Lérida que vinieron a Valencia tras la conquista del Reino, se instalaron en esa zona. Más tarde se le dió el nombre de Puente de la Trinidad, por tomar el nombre del monasterio a orilla izquierda del río.

Pasó un siglo y medio para que un nuevo puente se sumara a este. Otro paso  que inicialmente también era de madera. Aquí tenemos nuestro protagonista, el Puente del Real. Y se llamó así porque permitía un acceso directo al Palacio Real desde la ciudad.

Las crecidas del río eran constantes y la madera del puente cada vez se deterioraba más, hasta que una riada especialmente destructora en 1589 lo dejó intransitable. Había que construir uno nuevo, esta vez en piedra, a salvo de las turbulentas aguas, y en 1599 ya estaba listo, justo a tiempo para un gran evento: La boda de Felipe III y Margarita de Austria.

Archivo Municipal

Había que pensar en todo, el puente se instaló un poco más allá, aguas abajo, con la finalidad de hacerlo coincidir con la gran explanada del Llano del Real, y la entrada principal del Palacio Real, facilitando el desembarco en esta zona del río.

Al terminar las obras, el viejo portal de la muralla, junto al Temple, se cerró, abriéndose uno nuevo, cuyas puertas se hicieron con madera procedente del anterior puente, aunque no estuvo exento de problemas, ya que al estar entre la muralla y la nueva explanada de terreno se creó un fuerte desnivel, propicio para accidentes ¿Qué se hizo para ganar espacio, para la nueva explanada? Pues expropiar 3000 metros cuadrados del huerto de moreras a los monjes dominicos del Monasterio de Santo Domingo. De esta manera se conectaba el nuevo acceso al puente con las calles que terminaban allí, incluida la plaza dels Predicadors.

Si nos fijamos en la porción del  dibujo que el pintor flamenco, Anton Van Den Wijngaerde, hizo en 1563 de la ciudad, se entiende mejor cómo estaba estructurada la zona :

En la parte izquierda del río, huertos, el Palacio Real, el Monasterio de la Trinidad y la acequia de Algirós. Todavía el puente viejo de madera, el del Temple. La explanada sin ampliar, estando aún las moreras del Convento de Santo Domingo y los jinetes se ven en ella haciendo acrobacias, hay que saber que era de fiesta las carreras desde el Llano del Real hasta el Monasterio de la Trinidad.

Texto de Amparo Zalve Polo

miércoles, 9 de diciembre de 2020

LOS PALOMARES

 MIRANDO HACIA ARRIBA

 Foto autor desconocido, ca 1925. Remember-València, pg. 171.

Algo que era muy corriente ver sobre los tejados de la ciudad hasta más o menos los años cincuenta del siglo pasado eran unas construcciones integralmente realizadas en madera. Solían estar construidas con varillas y tabloncillo de madera de distintos tamaños y llegaban a tener unos impresionantes tamaños, con un formato habitualmente cúbico y como podéis imaginar se dedicaban a la cría deportiva de palomos. Eran los Palomares “Colomers”.

 Yo en mi niñez, hubiera jurado que en cada manzana de la ciudad antigua, del Centro o de barrios históricos como son Arrancapinos, Botánico, Ruzafa, Sagunto, Jesús, Patraix, Quart extramuros, Trinidad o Zaidía podíamos encontrar fácilmente palomares. Al poco tiempo de sufrir la intemperie todas sus maderas tomaban un color grisáceo que los hacían muy reconocibles entre el rojizo de las tejas cuando mirabas hacia arriba. Por otro lado tengo entendido que no era un deporte de alto nivel físico, como son el ajedrez o el billar, más bien era una gran afición, había que construir el palomar, tener un fácil acceso al tejado, en ocasiones sin ser vecino del edificio, mantenerlo, adquirir y alimentar los palomos, asistir a las sueltas. Etc.

En la foto de cabecera, probablemente  tomada desde la zona de Caballeros – plaza de san Jaime aparece un par de palomares, uno de ellos de forma exagonal, tipo nada habitual.

La imagen siguiente nos sitúa junto a las torres de Quart. Sobre los edificios a la derecha aparece un palomar.


Postal coloreada de época, ca. 1900.

La foto siguiente nos lleva a finales del siglo XIX con un magnífico palomar junto a los Santos Juanes.

 Foto autor desconocido, ca, 1900. Remember-València, pg. 579.

Por la misma época en la plaza del Mercado podemos ver un par de palomares más.

 Foto autor desconocido, ca. 1890. Remember-València, pg. 937.

Yo diría que unos cuantos años más tarde el palomar más cercano a la Lonja había crecido en altura, algo lógico con el paso del tiempo, y se había convertido en todo un señor palomar. Con el tranvía eléctrico, línea Ruzafa Matadero ya en los dos sentidos por la plaza del Mercado debemos estar sobre 1932 o más tarde.

 Foto autor desconocido Remember-València, pg 187 (III), ca. 1935.

  Texto de Enrique Goñi Igual

viernes, 31 de julio de 2020

KIOSCOS JAPONESES PARA LA PLAZA CASTELAR

1925 Ca - Biblioteca Valenciana

En 1924 el alcalde Juan Avilés se decidió por embellecer la ciudad con la creación de una sección municipal con el ambicioso nombre de "Reformas de Valencia", dispuesta para acometer importantes obras de saneamiento, apertura de nuevas vías, construcción de grupos escolares, casas baratas, terminación de la fachada del Ayuntamiento, mejora de paseos y un largo etcétera. Nueva sección que iba a contar con los arquitectos señores Mora, López,  Goerlich y el ingeniero señor Igual.

La plaza Castelar, que sufría los destartalados kioskos que habían sido objeto de chanzas por parte de la prensa, como la portada de la Correspondencia entre otras muchas críticas de cuatro años atrás, era uno de los objetivos. 

El nuevo  proyecto era necesario, pese al desacuerdo del periódico El Pueblo, fundamentado en el procedimiento utilizado para su instalación, que echaba de menos un concurso de ideas más participativo, con sus criticas al diseño de los kioscos que consideraba de escaso valor artístico, realizados con mucha premura.

El dia 31 de julio de 1924, hoy hace 96 años, a las 11 de la mañana, se llevó a cabo la subasta de los 44 kioscos bajo la presidencia del Marqués de Caro, asistido por el concejal Romeu, que fueron adjudicados para su puesta en marcha inmediata, procediéndose a su inauguración el día siguiente, que fue celebrado por la noche por una banda de música que amenizó la velada.

Con su puesta en marcha, se acometió la mejora de la plaza, con el embellecimiento de la zona ajardinada y con el recurso del cemento sobre las aceras para que la circulación no fuese molesta, especialmente en los días de lluvia.


1931 - Biblioteca Valenciana

Así aseguraba La Correspondencia: "Se han dictado las medidas conducentes a trocar la plaza de Emilio Castelar en un lugar ameno, limpiándolo de cierta clase de gente que hasta hace poco lo frecuentaba, por lo que es de esperar que la población corresponderá con cariño a esta mejora y que, especialmente las señoras, tan aficionadas a las flores, concurrirán a él".

Kioscos de corte japonés que iban a sustituir al mercadillo de flores de la plaza de Mariano Benlliure, la de la Pelota.

domingo, 7 de junio de 2020

CAMPANARIO SAN VALERO


Archivo Rafael Solaz


1740 - Avanzaba el siglo XVIII y el Palacio del Marquesado de Dos Aguas se veía sometido a una importante remodelación con el "delirio del rococó" representado en su fachada.

Pero no sólo era el centro del cap i casal el que se veía enriquecido en su patrimonio monumental con el nuevo estilo entonces en boga. 

También el poblado de Ruzafa iba disfrutar con un campanario anexo a la Iglesia de San Valero -que según la tradición gozaba la consideración de Parroquia desde el año 1239- con ínsulas de que por su belleza arquitectónica, si no competir, al menos fuese considerado como una de las más bellas torres de la ciudad, a muy corta distancias del merecimiento que recibían las del Miguelete y de Santa Catalina por la belleza que estas albergaban; por ello, el nuevo campanario de la terra del gancho fue considerado como de los mejores.

A semejanza del Micalet, se construyó la torre de planta octogonal, con cuatro cuerpos realizados con ladrillo visto, destacando el de las campanas, con otro superior formado por machones rematados con jarrones triangulares que sustentan un alto edículo, coronado por una cupulilla cubierta con teja azul, sobre la que gira una veleta.

Un nuevo campanario que llena de orgullo a los valencianos todos, construido por José Mingues, sobrino del que fuera afamado maestro Juan Bautista Pérez Castiel, reformador del presbiterio de la Catedral de Valencia, que iba a seguir sus pasos en el camino del barroco.

sábado, 8 de febrero de 2020

LA FRONDOSA GRAN VÍA MARQUÉS DEL TURIA

Gran Vía Marqués del Turia en 1925

Marqués del Turia es el tramo más bello de las grandes vías o bulevares que encuadran el Ensanche de la ciudad trazado en 1884 como límites de edificación. Fue la primera en ser edificada y conserva buena parte de los inmuebles originales de principios del siglo veinte.

Mide 900 metros de longitud con orientación este-oeste, entre el enlace avenida Jacinto Benavente-plaza América y la calle Ruzafa, siendo su continuadora la Gran Vía de Germanías. Está dividida en un andén central de 20 metros de ancho orillado por 128 altos y gruesos Plátanos de sombra, amplias calzadas laterales con cuatro carriles de circulación cada una, aceras festoneadas con 118 Melias, cuyas semillas utilizaban para hacer rosarios, y 31 palmeras de California repartidas entre casi todos los chaflanes de las calles adyacentes.



Gran Via - 1905 Ca.

Cerca del inicio de la Gran Vía dos ensanchamientos laterales conforman el óvalo de la plaza Cánovas del Castillo, en cuya parte central está el monumento al Marqués de Campo, trasladado en 1933 desde la entonces plaza de Emilio Castelar, actual del Ayuntamiento.

En el resto del andén central y la plaza elíptica hay ejemplares únicos de aligustre, árbol temblón, olivo y pino carrasco, y gran representación de palmeras (79 de cinco especies diferentes), 39 pinos canarios, cuatro enormes ficus que arropan el monumento a Teodoro Llorente y 4 magnolios. 

Cuatrocientos diez árboles y palmeras de los que 38 están protegidos, por su porte, belleza y edad, en el catálogo de árboles monumentales de la Comunidad Valenciana.

Frondosidad vegetal en la que destacan por su altura y cimbreante tronco 17 Whashintonias robustas, palmeras originarias del desierto de Sonora en Méjico. De ellas, tres centenarias y las restantes nonagenarias, según el Departamento Municipal de Jardines. Tres ubicadas frente a los números 13, 33 y 69 de la Gran Vía pasan de los 30 metros de altura, incluyendo la copa, siendo las dos primeras de las centenarias.

El ajardinamiento de esta amplia avenida fue diseñado en 1907 por el arquitecto Francisco Mora con espacios largos en los tramos entre calles, y cortos cuando sirven para facilitar la circulación rodada entre dos travesías adyacentes.

Bello paseo en cuyo andén central se celebra, desde 1978 y entre el 1 de marzo y después de Fallas, la Feria del Libro Antiguo y de Ocasión.

Se conservan los candelabros de hierro fundido, cuyos brazos representan grifos alados, que sustentan las farolas puestas para alumbrado de gas a principios del siglo XX y posteriormente adaptadas para iluminación eléctrica.

A pesar de la enorme circulación rodada, su gran masa arbórea y los setos, que encuadran espacios con clivias, rosales, Strelitzias, Teucriums fruticans y laureles, y protegen a los viandantes, incitan a pasear.

Gran Vía Marqués del Turia con muy transitadas aceras debido a los variados comercios, bancos, y establecimientos de hostelería, culturales y de ocio, que ocupan los bajos en casi dos kilómetros de edificación, con la adición de las entidades sanitarias y de otra índole en algunas plantas de los inmuebles.

Espaciosa arteria urbana dedicada a Tomás Trénor Palavicino, a quien el rey Alfonso XIII le concedió el título nobiliario Marqués del Turia, principalmente por la promoción y ejecución de la Exposición Regional que se celebró en València en 1909, labor que realizó desde su puesto como presidente del Ateneo Mercantil. Además, para enaltecer el evento encargó al compositor José Serrano el himno que acabó siendo el de la Comunidad Valenciana.

Texto y fotos actuales de Esteban Gonzalo Rogel

viernes, 29 de noviembre de 2019

OBRAS EN AMALIO GIMENO, EL TRANVÍA PEDIA PASO

La nueva avenida de Amalio Gimeno, previa a su urbanización, donde vemos a la izquierda el Gran Teatro tras la valla del Luis Vives que está en primer lugar; el ayuntamiento al fondo cuando el inicio de la segunda fase, y a la derecha las obras de unos edificios que serían inaugurados a partir de 1929. Una foto tomada probablemente en el invierno de 1924/25 con la arboleda de la plaza Castelar al fondo.

Con el traslado de la vieja estación del Norte a su destino de la calle Játiva, nacía la oportunidad para la creación de una ancha avenida abierta a la plaza Castelar por donde habían discurrido los ferrocarriles de vapor. Pero no por ello las vías de hierro iban abandonar la zona.

Con el comienzo de 1926 el Ayuntamiento era consciente del exceso circulatorio en el tramo comprendido entre Eduardo Ferrer de la calle las Barcas y la calle Colón, con su paso a través de la calle Pi y Margall, muy estrecha para el doble eje tranviario, y a su vez repleta de cafeterías, comercios y teatros que obligaban a la detención de los vehículos. Calle ésta que el ayuntamiento quería aliviar de tanto tráfico, cuya solución bastaba en desviar los tranvias por la avenida de Amalio Gimeno. Y se puso a ello, pese a ciertas dificultades que ya venían de unos meses atrás.

Presionado por la propia acción de la CTFV, llegaba el momento de buscar el pavimento adecuado para la nueva avenida, y no sería hasta comienzo del mes de abril cuando el alcalde sr. Oliag anunció que ya estaba dispuesto para su colocación y que se iba a proceder a la urbanización de manera inmediata, debido principalmente por la urgencia al paso del tranvía, en un trabajo que por esta razón, su ejecución se llevó a cabo cuando ni siquiera se había firmado la contrata de la obra.

El interés por este desvío por parte de la CTFV era manifiesto, toda vez que había iniciado por su cuenta la obra el año anterior, en el mes de mayo de 1925.

La solución se ejecutó a ritmo muy rápido y en la mañana del día 27 de abril de 1926 los tranvías iniciaban su paso por la avenida Amalio Gimeno mediante la línea 8, que desde el Puente del Mar enfilaba la GV Marqués del Turia, Germanías, Doctor Moliner y Gibraltar, para llegar a la avenida Amalio Gimeno, y por Sangre y San Vicente llegar a la plaza de la Reina, con giro por la calle de la Paz para retornar a la Glorieta, y por Navarro Reverter terminar el circuito en el Puente del Mar. Un trayecto cuyo coste era de 15 céntimos con un servicio desde las 7 de la mañana hasta las 23 horas, mientras que era de 10 céntimos cuando su uso era de menor recorrido.

Un nuevo trayecto en beneficio de la calle Pi y Margall que debería haber comenzado a prestarse meses antes, pero que circunstancias ajenas a la dirección de la Compañía lo impidieron. 

El acto inaugural se llevó a cabo la tarde anterior con la asistencia de invitados y prensa en su recorrido, a cuyo final fue celebrado en el León de Oro en un obsequio de D. Leopoldo Ramírez, director de la Compañía tranviaria.

miércoles, 9 de octubre de 2019

LA CASA DE ENSEÑANZA, ASÍ DICEN.


Archivo Municipal

Aquel piso segundo destinado a “Colegio para educación y recogimiento de doncellas de distinguido nacimiento” y el bajo y principal para la enseñanza gratuita de “niñas pobres”, que al fin y al cabo recibían una educación que por otro lado diferenciaba clases.

Llegó una Superiora para la dirección, monja de vocación, y varias maestras, eso sí, algunas instruidas en el país galo, pero todas ellas deberían ser sumisas y someterse a una severa disciplina interna, como a un sometimiento religioso, con vida casi monástica. Tanto es así, que a los seis meses pronunciarían los votos de castidad y obediencia, si bien, ni solemnes, ni perpetuos, sino por el tiempo que permaneciesen en esta “Casa de Enseñanza”

Cantó el gallo, o antes de ello, ya que aún no había amanecido, cuando a las cuatro de la mañana se han levantado para entonar, a medio tono, maitines y laudes, y tras ello, por elección y con una duración de tres años, se dirige hacia la dependencia para realizar su cargo de Consiliaria y de Provisora o Dispensera, mientras que la Superiora, el Confesor, y más tarde acudiría la  misma Consiliaria, se dirigen con tres llaves en el bolsillo que la apertura de la puerta requería, para abrir el área donde reposan los documentos y cuentas de la administración.

Hoy toca cobrar, pues como se cobra a mes vencido tendremos una libra más. Por ser valencianas no tuvimos la suerte de que nos pagaran como a las francesas, que vinieron y les dieron veinticinco nada más ingresar para sus primeros gastos.

Estaba a punto de comenzar la primera clase de la mañana, aún les quedaban dos más. Por la tarde harían otras tres. ¡Ya tendremos tiempo libre para sobrepellices, albas y objetos de culto!

Unas a los desvanes y al segundo piso, donde les esperaban las doncellas de distinguido nacimiento, de siete a doce años, edad suficiente para poderse vestir y comer solas, sanas, procedentes de abuelos y padres decentes, y sobre todo que presentasen persona que se ocupase del pago de la pensión, y por supuesto que aportasen un buen ajuar.

Las familias ricas, allí podían encontrar unas buenas maestras y recibir una cristiana educación. Cosa diferente eran las de familia pobre y sin parientes próximos (huérfanas), que eran compensadas con su permanencia en el colegio una vez acabara su educación, para hacer de la religión su vida, en régimen de recogimiento, bien pagando una pensión, al igual que las colegialas, o bien constituyendo una dote única de  mil pesos.

Este punto no lo digo yo, está escrito en los manuscritos del ilustre Arzobispo.

Hubo una Superiora, que saliendo en rebeldía, en 1851, Doña Ramona Santibañez, y por su renuncia al cargo, acabó con éste y el entonces Gobernador D. Melchor Ordoñez, inspirándose en el espíritu de la fundación, en las aspiraciones del señor Mayoral y en prevención de otra nueva desertora, confió la dirección del colegio a las Religiosas del Loreto, concediéndoles ese mismo local, del segundo piso, los bajos, los claustros y el jardín ( Se construyó la escalera independiente que hoy en día existe para el piso principal y que continuó en la enseñanza de las pobres niñas)

Incluso en 1869 por impulso de la Junta se albergó en el edificio una asociación en beneficio de las maestras de escuela para reivindicar sus deseos.  

Estos apuntes estan contados al final, cuando el inicio mejor sería con unas anotaciones de enclave y tiempo:

Todo comenzó cuando Felipe V propuso en 1737 a D. Andrés Mayoral Alonso de Mella para el Arzobispado de Valencia, persona cuya poderosa iniciativa y anticipándose a la vida moderna, con las exigencias de cultura y la importancia de la educación cristiana, fundó dos  Establecimientos. 

Uno de los cuales es el referido (del otro para otra ocasión) “La Casa de Enseñanza” y su iglesia.

¿Lugar? Recayente a las calles de la Sangre, Renglons, y de Pouet o Llonganisa, adquirió los  solares para la realización de estas Fundaciones y mediante Real Licencia las puso al amparo de la ley, sobre los terrenos de la extinta Archicofradía de la Sangre. En 1762 ya estaba funcionando.

Debido al estado ruinoso que en 1854 ocupaban las oficinas municipales en la antigua Casa de la Ciudad, junto al Palacio de la Generalitat, se trasladaron  de forma interina (aunque allí se quedaron) a la Casa de Enseñanza del Sr. Mayoral.

Al día siguiente al 18 de mayo de 1854, y dada la urgencia, el Gobernador D. Joaquín Ferreres autorizó el traslado.

Texto de Amparo Zalve Polo

miércoles, 8 de mayo de 2019

EL MARQUÉS DE ESTELLA EN VALENCIA

Archivo Municipal

"El Marqués de Estella en Valencia, 
con un acto de afirmación patriótica en el Principal"

1925 - Éste era el titular de prensa con motivo de la estancia por dos días en nuestra ciudad del Presidente del Directorio don Miguel Primo de Rivera en una agenda muy apretada en la que no faltaron los recorridos por sus calles.

La Unión Naval de Levante, Sanatorio de la Malvarrosa, Casa de los Obreros, Sindicato de la Aguja, Capitanía General, Basílica de la Virgen y otros lugares, supieron de su visita.

Entre otros recorridos, se paseó por las calles de Zaragoza, San Vicente y Guillén de Castro, para dirigirse a la calle Cuenca, donde visitó la fábrica de lámparas de los hermanos Izquierdo.

Siempre con gran aceptación popular, el día 31 de mayo,  tras visitar la Feria de Muestras, se dirigió al Ensanche para la colocación de la primera piedra, tanto para la Escuela de Industrias, como la de Artesanos, en su nueva dirección de la avenida Victoria Eugenia, contiguas ambas.

Archivo Municipal

Un acto que produjo gran expectación, con asistencia de todas las autoridades civiles, eclesiásticas, militares, universitarias y centros de cultura, así como el profesorado y alumnos de ambas escuelas con sus estandartes.

El alcalde Luis Oliag con el Ayuntamiento en pleno y maceros, recibió al señor Primo de Rivera, quién como recuerdo del actor recibió una paleta de plata cincelada con el escudo de España, el de Valencia y el de la Escuela, con una inscripción como recuerdo de la colocación de la primera piedra.

domingo, 14 de abril de 2019

LOS AÑOS 20 EN EL TURIA

Foto aérea de autor desconocido. Ca. 1925.

QUÉ HACÍAMOS EN EL TURIA


En esta ocasión no he podido dejar pasar esta fotografía aérea del cauce del Turia tomada sobre los años veinte del siglo pasado en la que el cauce dice poco, solo se aprecia un río curvilíneo, como debe ser, y en la parte inferior una serie de campos de cultivo, que nos aseguran que también se plantaban verduras entre otras actividades comerciales. Pero para mí lo fundamental en esta ocasión es observar con atención los alrededores del río.

Por la derecha desde el puente del Mar hacia abajo se ve todo edificado entre el pretil y la Alameda hasta llegar a la av. del Puerto, se incluyen las cocheras de tranvías, hoy no queda nada. A partir de allí salen las calles de Peñarrocha y Carles hoy desaparecidas, algo más arriba la también desaparecida Estación ferroviaria del Central de Aragón o "estación churra”, continuando con los cuarteles de la Alameda, inmediatos a los edificios que quedaron de la Exposición de los años 1909 y 1910 (Tabacalera, Pabellón municipal y Hotel Westin) y el campo de fútbol del Valencia, al que se llegaba por la estrecha calle hoy ampliamente absorbida por la av. de Suecia. Luego prácticamente todo era huerta. Por el cauce algo más arriba el puente de la Exposición y finalmente el del Real, frente a Viveros.

Bajando por la parte izquierda aparece el verde del Llano del Remedio y de Navarro Reverter embocando el puente del Mar, llegamos a lo que sería más tarde la Gran Vía y más huerta en lo que hoy es av. Jacinto Benavente, por cierto muy arbolado en el interior del cauce.

Esto es lo que da de sí una escrutadora mirada a la imagen.

Texto de Enrique Goñi Igual

martes, 12 de marzo de 2019

S´ACABÁ COMO EL BALL DE TORRENT


Archivo Municipal


Un pórtico, y delante el jolgorio de unos bailes populares, que tal y como  expresa la inscripción del pedestal, terminó con una festiva "traca", que en este caso tenía su gracia manifestada en un popular dicho: "s’acabá com el ball de Torrent”.

Semejante representación teatral como fruto de un trabajo a lo largo del año, dirigido por Juan Montes como Presidente, al frente de una comisión formada por los vecinos, Jacinto Martínez, Antonio Benito, Vicente Ferragut, Fabra, Noguera, Villalba, Díaz y Navarro.

Mientras quien se encargó de su confección fue el artista E. Amorós, para el disfrute de aquellos dos días falleros, en los que no faltaron la animación de sus pasacalles, tracas y conciertos a cargo de una banda de música. 

Falla que obtuvo un honroso décimo premio que suponía para la comisión la nada despreciable cantidad de 100 pts, y un accésit segundo para el llibret.

Días de fiesta que estuvieron muy concurridos por el gran número de visitantes llegados a través del ferrocarril para solazarse con las fallas, con los vagones llenos al completo. La presencia de valencianos fue extraordinaria. Solamente se despejaron las calles durante un momento a media tarde del día 18, cuando cayó un pequeño chaparrón, mientras que al anochecer la tormenta se desencadenó entre truenos y relámpagos y un fuerte aguacero.

¡ El ball de Torrent !

martes, 18 de diciembre de 2018

PORTAL DE VALLDIGNA

Archivo Rafael Solaz


Ya construida la muralla cristiana, en el anterior cerco árabe se había abierto un paso próximo a la puerta musulmana de la Culebra para facilitar el tránsito a la “morería”, que fue denominado como portal de Valldigna.

Colindante, un ilustre valenciano, don Joaquín Madroño, habitaba la casa anexa y en 1678 consiguió permiso del consejo de la ciudad para prolongar su vivienda mediante una galería que iba a discurrir por lo alto del paso.

Su ejecución sorprendió por su rapidez, cambiando satisfactoriamente el aspecto del portal, que, con la mejora, había adquirido un mayor realce.

lunes, 11 de junio de 2018

HUELGAS Y REVUELTAS EN VALENCIA

Plaza E. Castelar, al fondo calle Barcas. 
Foto revista Doble Tracción, nº 4, pg 18.

ANÉCDOTAS Y CURIOSIDADES TRANVIARIAS

En la primera mitad del pasado siglo XX hubo en nuestra ciudad a finales de la monarquía de Alfonso XIII algunos movimientos obreros que motivaron la protección de los tranvías, el medio básico de transporte de los ciudadanos, y que colaboraba útilmente en la consecución de los paros laborales al impedir que sus usuarios diarios llegasen a sus puestos de trabajo. Un ejemplo es la foto siguiente en la que se ve a la Guardia Civil escoltando un tranvía del servicio Interior-Cabañal sobre 1925, en la pl. Castelar, hoy del Ayuntamiento, para su eficaz protección.

A finales de los años veinte y principios de los treinta la cosa se fue calentando y hubo puntos en los que en cada huelga había vuelco. En la zona de la curva entre las calles Bolsería y Quart, hay bastantes casos de tranvías volcados fotografiados como el siguiente:

Tranvía línea nº 7. Tranvía recién entrado a la calle Quart desde Bolsería. Foto autor desconocido.

Tampoco se le hacen ascos a volcar tranvías en cualquier otra zona, como al pie del Miguelete, por cierto se procuraba que el caído impidiera a la vez el paso en sentido contrario si era posible.


Tranvía línea nº 6, antigua pl. Miguelete, junto a la Catedral. 
Autor desconocido.

Pero la sublimación del intento de interrupción del servicio era además lograr alcanzar un punto de equilibrio, llamémosle inestable, como el caso siguiente, creemos que digno de obtener un premio Guinness.

De nuevo calle Quart y tranvía de la línea nº 7 en ruta a las Torres de Quart, la Guardia Civil protegiendo el tranvía. Foto autor desconocido.

Texto de Enrique Goñi Igual

martes, 24 de abril de 2018

EL FOSSAR DE SAN MARTÍN

Archivo Municipal

En la Valencia del siglo XVIII los cementerios urbanos, els fossars, se convertían en urnas funerarias que por la estrechez de sus calles y su inexistente ventilación, daban a la ciudad un aspecto insalubre falto de higiene. Y así sería hasta el siglo siguiente con la inauguración del Cementerio General en 1807 y la consecuente desaparición de los parroquiales.

El mayor fossar de Valencia era el de San Martín, cuando la calle de San Vicente era muy estrecha y la de San Fernando ni existía, en cuyo lugar el cementerio se extendía a sus anchas con dos puertas de entrada, mientras  que en la de Calabazas se abría otra.

El cementerio de San Martín compartía tapia con el de Santa Catalina en la proximidad de la plaza del Mercado, en cuyo lado tenía el de la santa una de sus entradas.

Por la proximidad del Mercado, se convertía el mismo en lugar de paso hacia ambos fossars, por lo que al ser tan concurrido podemos imaginar su aspecto fúnebre con cierta frecuencia.

domingo, 18 de marzo de 2018

EL PRIMER PREMIO PARA EL CÍRCULO DE BELLAS ARTES

Archivo Municipal

1925 - Mientras que en aquel año el Ateneo Mercantil plantó su falla mediante grupos disgregados en torno a la plaza Castelar que hacía alusión al "tio Pep", el Círculo de Bellas Artes traía el recuerdo de aquellos “tipos y costumbres” que habían desaparecido de la vida valenciana. 

El escenario elegido por el Circulo fue la calle de la Paz y a lo largo de la vía situó diferentes personajes que habían alcanzado protagonismo, como por ejemplo “ Peret el de Bétera” que muy ducho en el arte de empinar el codo a diario y montar cachirulos, era conducido con frecuencia por los municipales al Asilo. En otro se representaba  la lechera, con  una criada dispuesta para ordeñar la vaca.

Habían alcanzado repercusión dos niñas desaparecidas cuando su infancia en Madrid, y que ya como respetable señoras hicieron su aparición. Otro grupo fue el del fanalero moderno que había reaparecido para colocar quinqués de petróleo en los faroles del alumbrado. Y  el globo de Milá con una nueva ascensión desde la Plaza de la Reina hizo las delicias a los valencianos. Un niño que había sido abandonado el año anterior en la puerta del Círculo, ya más gordito, aparece con un andador haciendo pinitos. Y la Tía Paca vistiendo de gigante del día del Corpus.

El grupo de la foto y el más trabajado es una representación del "sacamuelas ambulante", pero en carroza: junto al protagonista su señora, un lacayo y cuatro músicos que amenizan la extracción.

Los artistas de los grupos fueron los señores Vercher,  Maciá, Labrandero, Canet, Albert, Carlos Cortina, Marco Alemány,  entre otros.

El jurado que se había reunido en el Palace Hotel otorgó el primer premio al Círculo de Bellas Artes que alcanzaba la cifra de 1000 pesetas, que ya entonces tuvo sus criticas, al entender que la entidad, por sus sobrados medios, debería participar fuera de concurso, mientras que el Ateneo Mercantil fue distinguido con el segundo.

lunes, 12 de marzo de 2018

UN TRAMO DE LA CALLE SAN VICENTE

Archivo Municipal

La calle San Vicente en su tramo hasta la plaza San Agustín desde Garrigues era más bien estrecho, lo que no dificultaba el paso del tranvía que sí lo haría en días de fallas, tal y como se observa en la foto de 1925, en cuyo punto su anchura iba a ser aún mas reducida.

Falla que correspondía a la Comisión San Vicente-Almas-Grabador Selma en aquel año, que en otros ejercicios falleros tomaba  otros nombres.

Los falleros optaron entonces por la representación de una fiesta sevillana, obra de los artistas Manuel Gimenez Cotanda y Alfredo Just, que según el "Pensat i Fet", en su información de los monumentos, mencionaba lo siguiente: "Esta Falla valenciana es una juerga aburrida de un cafetí de Triana"

En el retranqueo de la calle se observa el cartel de la comedia La Mala Ley, de Linares Rivas, que en aquellos días se presentaba en el Teatro Lirico.

La foto nos da una idea del aspecto de aquel tramo, siempre concurrido por la continuidad de sus tiendas. 

Fuente: Javi Mozas Hernando