Mostrando entradas con la etiqueta Malvarrosa. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Malvarrosa. Mostrar todas las entradas

domingo, 18 de diciembre de 2022

LA MALVARROSA

 

1927 - Foto de Salva Monmeneu

La foto de Salva Monmeneu nos lleva a la playa de La Malvarrosa en uno de los dias de 1927. Las prendas nos dicen que no se corresponde con una día veraniego, en el que las aguas del Mare Nostrum de Blasco Ibañez estan intranquilas.

Se divisa el balneario de la Arenas y las barcas pesqueras sobre la arena indican el final de la jornada con los pescadores limpiando las redes para que estén dispuestas a un nuevo amanecer.

Al fondo, la actividad portuaria que en aquellos años era importante por el transporte de los productos agricolas, especialmente la naranja.

Y el delantal blanco nos informa de la condición de una sirvienta que ayuda al cuidado de los niños de la familia Monmeneu, cuando descansan sobre una barca seguramente abandonada.

La proximidad del Hospital de la Malvarrosa que en su ampliación había sido inaugurado dos años antes, ubicado en la zona, bien pudiera ser el motivo para el paseo por la playa, aprovechando una visita al centro sanitario.

Y si así no fuera, lo imaginamos.

Aguas de la Malvarrosa donde años atrás el pintor de la luz, Joaquin Sorolla,  montaba su caballete, mientras su imaginación se esparcia por la orilla dando vida a sus personajes.

La fotografia procedente de un álbum familiar, casi centenaria, es magnifica y su autor nos recrea aquel instante de la apacible playa de la Malvarrosa.

jueves, 9 de septiembre de 2021

SAN JUAN DE DIOS, UN ASILO ENTRE BARRACAS

 

Cuando finaliza el año 1886 llega a Valencia la Orden de los Hermanos Hospitalarios de San Juan de Dios dispuestos a prestar su diaria ayuda a los dementes del Manicomio Provincial. Inicialmente se instalan en una casa de la plaza de Cisneros donde recogen algunos niños huérfanos, pobres, raquíticos, escrofulosos y lisiados, lugar donde permanecen unos siete meses. Como el lugar es insuficiente por el aumento de niños asilados, el asilo se traslada en mayo de 1887 a un edificio situado en el segundo callizo de Santa Mónica, y firman con su dueño un contrato para ocho años. La obra humanitaria que había sido inaugurada en Granada, encuentra gran acogida en Valencia, por lo que la implantación y gracias a las ayuda recibida, es rápida en la ciudad, y quedan, otra vez, muy pronto pequeñas las instalaciones del barrio de Sagunto.

Gracias a las ayudas que reciben los religiosos de San Juan de Dios, en 1892, fijan su atención en el anuncio de venta de una hermosa finca cercana a la playa de la Malvarrosa y la estación de la Cadena, que adquieren en propiedad. 

Un bienhechor entrega a la Orden la cantidad de 10.000 pts. lo que facilita su  compra a plazos. 

Sobre la antigua alquería se levantan dos pisos y como son muchos los valencianos que hacen sus aportaciones como respuesta por los muy buenos cuidados a los niños, los Hermanos Hospitalarios construyen otro de nueva planta sobre un proyecto del arquitecto Francisco Mora, obra que se inicia en 1907.


Como ejemplo del buen cuidado, he aquí la comida que se sirve a los niños: a las 7 de la mañana café con leche y panecillo o arroz; a las doce sopa, cocido, principios, postres y vino, y las 7 de la tarde sopa, cocido, principios, postres y vino. Y por esta dieta que se ofrece, junto a un riguroso higiene, el alejamiento de cualquier enfermedad esta asegurado. El azote del sarampión, la gripe, la viruela, etc, no tiene presencia en el hospicio. Y sí se dejan ver, son vencidos en muy poco tiempo.

El Asilo San Juan de Dios fue construido con rapidez y el 21 de mayo de 1908 se procedió al bautizo de la campana de la Iglesia por el capellán mayor del Asilo, y a su final, los padrinos obsequiaron a los asilados con dulces y con un lunch a los invitados al acto, mientras la sección de música daba un concierto en el que destacaba, entre otras, la voz del segundo sacerdote del centro hospitalario. 

A su final, tanto el superior del Asilo, P. Calvo, como la Comunidad y los padrinos recibieron entusiastas felicitaciones.

lunes, 29 de julio de 2019

EL FRANCÉS DE LA MALVARROSA


Han pasado ciento cincuenta y nueve años desde que la fábrica de esencias de Robillard, la publicitara como “la primera de España”.

Francés de origen y nacido en 1812, fijóse en él José Pizcueta, que por aquel entonces ocupaba el puesto como director del Botánico de Valencia, con el fin de que le ayudara a la modernización del catálogo de la institución. Su labor fue meritoria y después de haber regresado a su país natal, fue de nuevo requerido en el nuestro, cuando Isabel II en 1848 lo nombró Jardinero Mayor del Botánico de Valencia.

Su fortuna adquirida, a la vez que su fama, le permitió comprar 361.526 metros cuadrados, en 1856, de marjal en el norte del Cabañal, que por otra parte, en ese momento el terreno no era fértil para ningún cultivo agrícola, pero él tenía en mente la plantación del geranium odoratíssimum (malva rosa), especie floral que en España no era frecuente, y sí en el Cabo de Buena Esperanza, y que él la naturalizó en Valencia. El éxito fue tan importante que le dio nombre a todo un barrio.

Iba enriqueciéndose cada vez más y aumentando así sus plantaciones. Puso en marcha una fábrica para sus esencias, otra de jabón de tocador, y se instaló en la calle San Rafael en un piso de su propiedad.

Al mismo tiempo se publicitaba con tendencias modernas, con aproximación a las influencias del momento en Paris. Un ejemplo fueron sus tarjetas perfumadas art déco.

La sede de su negocio se encontraba donde el número 66 en la plaza Cajeros, y en los años veinte abrieron una sucursal en la calle Puerto Rico, 5.

También tenían un despacho de ventas en la calle San Vicente, 17.

Falleció en 1888 descansando sus restos en el cementerio del Cabañal. La empresa pasó a denominarse “Viuda e Hijos de Félix Robillard.

La guerra y la posguerra hizo mella, y aunque moderna, siempre aparecen más modernas.


A mediados del siglo XX cerró sus puertas, tras el fallecimiento de su hijo, que había continuado la obra de su padre.

Texto de Amparo Zalve Polo

domingo, 26 de abril de 2015

ENCUENTROS CON EL MAR

 1917 malvarrosa___
Colección Salvador Monmeneu

1918 – Tras la construcción de la dársena del puerto con su dique al faro, la playa de Levante fue ganando terreno al  mar y sus arenales se extendieron a través del Canyamelar, Cabanyal, Cap de França , hasta llegar a la Malvarrosa, donde Robillard perfumaba la arena mezclada con el salitre. 

El rústico juego del diábolo y en este caso en la proximidad de la playa de la Malvarrosa y con su dominio, distrae al resto de la familia que busca el encuentro con las olas, vestida de domingo, en un placentero día aún no dispuesto para el baño que llegará en su momento. Mientras el niño mantiene su mirada quizás tras las gaviotas, o atentos sus ojos a un velero que abre las aguas.

1917 malvarrosa
Colección Salvador Monmeneu

Y hasta allí se trasladaba la familia valenciana que disfrutaba con su mirada, que no perdida pero si extendida, hasta alcanzar una línea donde cielo y agua se unían en su destino inescrutable. Ello abría la imaginación a lo infinito donde cualquier sueño lo hacía posible.

El balneario Termas Victoria acababa de inaugurarse en competencia con Las Arenas y las barracas del Cabanyal ya habían dado paso a construcciones de planta baja y primer piso donde la burguesía valenciana disfrutaría en sus meses del estío.

miércoles, 22 de abril de 2015

EL SANATORIO MARÍTIMO DE LA MALVARROSA

1921 hospital de la malvarrosa
1921 - Colección Salva Monmeneu

En 1914 se inauguró el primer núcleo del actual Hospital de la Malvarrosa: fueron cuatro camas para el tratamiento de enfermos de tuberculosis en una chalet cercano a la playa bajo la responsabilidad del médico Mariano Pérez Feliu.

En el junio de aquel mismo año el secretario de la Junta Provincial contra la Tuberculosis encargaba al arquitecto Vicente Rodríguez Martin la construcción de un sanatorio marítimo,sobre terrenos cedidos por el Ministerio de Fomento en la playa de la Malvarrosa. Éste había realizado el pabellón de Bellas Artes y el Gran Casino de la Exposición Regional Valenciana de 1909, además del Edificio Olympia.El área elegida era la misma donde había naufragado el plan de una amplia urbanización bajo proyecto de Francisco Mora Berenguer, el artífice del Mercado de Colón.

Diez años más tarde, la actividad del sanatorio empezaba tras la estancia de una Colonia escolar de niños y niñas de Zaragoza. Era enero de 1925 y se recuerda la primera visita de los Reyes Magos a los 22 pequeños pacientes, recibidos con todos los honores por el director Don José Tomas López Trigo y el administrador Don Juan Heredia.La institución fue desde el principio un referente, y en febrero 1925 el Director General de Sanidad en un discurso oficial alababa la calidad del servicio y prometía mejoras en la estructura.

En 1931Mariano Pérez Feliu fue nombrado a su vez director del Complejo Sanatorio Marítimo, que contaba con 120 camas para pacientes hospitalizados y 124 en el edificio de la colonia. El actual Hospital correspondía al edificio principal, al cual se sumaba la “casa del médico”, actualmente el área dedicada a la administración.

Don Álvaro López Fernández, director del centro en 1932, impulsó el avance de los servicios prestados con la cura de patologías óseas,la poliomielitis,complementando el tratamiento de la tuberculosis. Durante la Guerra Civil el doctor sirvió en la Columna de Hierro, cuerpo de voluntarios de matriz anarquista, encargándose su esposa de la dirección del centro. Tras la contienda, el hospital se enfrentó a la dura realidad de la escasez de medios, pero gracias a la dedicación del personal médico, los auxiliares sanitarios y de las religiosas que servían, se fue afirmando como una de las instituciones más respetadas de la Comunidad. Hubo gestos de generosidad por parte de los encargados en los momentos más dramáticos y se encontraron soluciones para recaudar fondos, como la organización de una lotería que se sorteaba hasta 1960.

Como se ha recordado en las recientes celebraciones del noventa aniversario, cada año el Athletic de Bilbao en sus derbis valencianos visitaba la institución, igual hacia la Fallera Mayor: la finalidad era llamar la atención sobre esta institución modélica, que sigue ejerciendo su labor por garantizar asistencia sanitaria de calidad en la Comunidad Valenciana.

En la actualidad el Hospital de la Malvarrosa es parte del Sistema Sanitario de la Generalitat Valenciana, se ha ido reformando e especializando en cirugía sin ingreso del paciente, siendo un referenciado modelo de eficiencia.

Texto de Duccio Sanesi

martes, 4 de noviembre de 2014

LA COLONIA SANATORIO DE LA PLAYA DE LA MALVARROSA: UN PROYECTO

clip_image001

1904 - En el Sanatorio Nacional de la Malvarrosa, estuvo establecida la Colonia Escolar dedicada a crear el mejor ambiente en beneficio de los niños, tanto en el proceso educativo como en el físico y humano. Escuelas al aire libre que lograron el amparo de la Federación de Colonias Escolares de 1931, en la que concurrían diversas instituciones valencianas.

Para su mejor servicio, la Sociedad Colonia Sanatorio de la Playa de la Malvarrosa presentó el proyecto de un tranvía eléctrico que desde la calle de la Reina se uniera con la playa de la Malvarrosa, a través de las calles de San Rafael y La Alameda.

En 1904 se publicitó la solicitud y la Gaceta de Madrid en 1907 ordenó la subasta de su concesión, que tras las trámites oportunos, al no presentarse ningún postor, resultó desierta la misma, otorgándose a la Sociedad Colonia solicitante un proyecto que, finalmente, pasó al olvido.

La Real Orden que lo iba a establecer no llegó a publicarse, al no presentar el concesionario la póliza de 100 pts que exigía la Ley del Timbre del Estado.

El proyecto de la Colonia Sanatorio de la Playa de la Malvarrosa, quedó en “agua de borraja”, mientras que las del mar seguían con su bonanza climatológica.

martes, 22 de abril de 2014

EL TRANVÍA QUE NOS VENDIERON

clip_image002

En 1997 se estrenó una película llamada “Tranvía a la Malvarrosa”, película cuyo protagonista, entre el valioso reparto de actores, eran los tranvías de Valencia, y concretamente, el que iba a la Malvarrosa. Ya tenemos a nuestros queridos tranvías convertidos en actores de cine, como si de Robert Taylor, o Tyrone Power se trataran. Película costumbrista, sobre los años 50 o 60, que se deja ver. Viendo a nuestros actores, los tranvías, que nos han presentado en la película, son como fantasmas -existieron o no existieron?- que te dejan hundido en la caliente butaca del cine, pensativo, cabizbajo, por la imagen que de ellos dan o nos presentan. Solamente ver el tranvía del cartel y en la foto de más abajo, se ve, se nota, se siente que no es el tranvía de Valencia, aunque se asemeja; se le ven unas extrañas aristas en su frontal un tanto raras, que no calan en el espectador de Valencia. Lo siento, este fantasma no existió, además el último de la serie fue el 182, construido por LLadró y Cuñat.
clip_image004

Sigamos pasando y repasando a nuestros actores, los tranvías.
clip_image006

Paso por alto a este tranvía desbocado que se ha ido por la calle de las Comedias, que no se sabe a dónde iba, ni de dónde venía, tal vez a estudiar a la Universidad, junto con el protagonista de nuestra película: el “tranvía descarriado” le llamaría yo, en lugar de “a la Malvarrosa.”
Sigamos con estos desatinos, de nuestros actores los tranvías, hoy protagonistas.
clip_image008

Aquí tenemos un fantasma tranviario, un 288, que por cierto va sin carriles, pero bueno, con cerrar los ojos, solucionado. Éste ¡no existió!, el 242 fue el último de la saga fabricado por Devis, o éste 288 sería un tranvía póstumo, tal vez. Busquemos y rebusquemos.
clip_image010

¿Otro tranvía que se le ha ido la olla?, dónde está, ¿plaza Lope de Vega?, bueno es igual, allá él. ¡Dios!, cuántos peldaños o estribos tiene para subir si no me descuento, ¡hasta tres cuento!, ¿será emulo del Miguelete? Y unas agarraderas para subir no vistas en nuestros tranvías valencianos, muy alargadas y por la parte de afuera que están.

Continuemos las pesquisas, que más parecen del cuarto milenio, con tanto fantasma.
clip_image012

Y éste amarillo, con un flamante 165 de número. ¡Caray! Si resulta que tiene siete ventanillas, y el verdadero 165 construido en el ya lejano 1914, por Lladró y Cuñat de Almácera, tenía sólo seis; bueno a lo mejor salió defectuoso, ventanilla más o ventanilla menos.
Pero, ¡qué plantilla de número más rara!, parece que estaban numerando cajas de azulejos en lugar de los tranvías de Valencia, nunca había visto números así, en nuestros queridos tranvías.
Prosigamos en este pesado devenir, por el tranvía a la Malvarrosa.
clip_image014

¡Mirad! y observad, queridos lectores, se puede ver la extraña escalinata, como dije antes, hasta tres peldaños cuento, y unas interminables agarraderas para asirlas, en la pesada subida; nunca visto por estas latitudes tranviarias.
¡Hombre! me encuentro al verdadero 220, construido en Almácera en 1926.
clip_image016

¡Ya tenía ganas de ver algo real! Ha terminado el Cuarto Milenio. Éste sí es mi tranvía. Con lo fácil que hubiera sido tratarlos mejor, hubiéramos ganado todos.

Texto: Germán Gómez.