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miércoles, 25 de septiembre de 2024

POR LA CALLE DE SAN VICENTE

Autor desconocido

1895 - Calle San Vicente, que por lo adornada mediante sencillos “arcos de triunfo”, se me antoja en días festivos.

Vemos sus farolas de gas; su vía para los “tranvías de fuerza” (los eléctricos no llegaron hasta pasado el siglo); los carros dueños de las calles, unos de mano y otros tirados por caballo; un trafico humano cada uno a lo suyo en el que abundan los de aspecto huertano, entremezclados entre tranquilos paseantes. A la derecha destaca una mujer de blanco vestido largo con sus mozalbetes al lado.

Al fondo, la espadaña del Convento de San Gregorio, el de las arrepentidas, que en aquellos años tenía su condición de cárcel, donde Vicente Blasco Ibañez purgaba sus arrebatos.

Vemos el inicio de la estrecha calle de la Linterna, justo donde luce la de San Vicente el ostentoso número 88 de Vicente Gimeno como fabricante de chocolates. En la esquina anterior, el 86 donde se venden articulos para maquinarias diversas.

En el número 75 la familia Cuadrado dedicada al comercio con su almacén de paquetería.

Una foto que nos traslada a los finales de un siglo en aquellos años de tiempos convulsos, que, sin embargo, nos transmite paz y sosiego.

viernes, 5 de julio de 2019

TRANVÍAS EN LA PLAZA DEL AYUNTAMIENTO

Postal coloreada de época. 

ANÉCDOTAS Y CURIOSIDADES TRANVIARIAS

La hoy plaza del Ayuntamiento allá por 1876 cuando València estrenó los tranvías era una pequeña placita triangular llamada de san Francisco, a la que los tranvías de caballos de la Compañía de Tranvías de Valencia (CTV) entraban provenientes de la calle de las Barcas y salían por la de la Sangre, en las dos únicas líneas de entonces: la de Interior y la que llevaba al Grao, tal y como vemos en la foto de cabecera.

A partir de 1885 aparece una nueva sociedad, Sociedad Valenciana de Tranvías (SVT), que compra la CTV y crea una nueva línea, Diagonal, que en su recorrido de vuelta desde el Mercado por san Fernando y san Vicente, toma por la Bajada de san Francisco, atravesando la plaza para ir al cruce de Pi y Margall con Colón. La vista de la postal es desde san Vicente hacia san Francisco.

Postal ca. 1895. Remember-València, pg. 1314.

Poco más tarde sobre 1910 ya con los tranvías electrificados, serie 100, hay doble vía, por el centro de la calzada, en el lado de Correos de la ahora plaza de E. Castelar, que enlaza también con doble vía con Barcas y Sangre. Ha desaparecido la vía de la Bajada, y empieza a desaparecer la propia Bajada, con lo que se ensanchará la plaza.

Postal 1910. En el fondo estuvo Balanzá. 
Remember-València, pg (III)  357.

Lateral del Ayuntamiento con doble vía por el centro de la calzada, a partir de la apertura de la calle Amalio Gimeno (Marqués de Sotelo) desapareció pronto el recorrido por Pi y Margall.

Foto autor desconocido. 
Archivo Histórico Municipal, Signatura 5.1.14.

Enlace por la parte sur de la plaza de las partes Ayuntamiento y Correos, con vía única, pero por el centro de la calzada, como se ve, cada lateral era una calle con dos sentidos del tráfico, que por cierto era muy poco denso, sin grandes embotellamientos.

Postal de época, foto Durá, ca. 1928.

Y así se mantuvo el tráfico tranviario en la plaza hasta que con la reforma de Javier Goerlich, Arquitecto Municipal, se mejoró el trazado del recorrido tranviario por la plaza, formando un bucle de vía única, pegado a la gran isleta central de la plaza, la popularmente llamada “tortada”.  Como dato curioso desde su inauguración sobre los años ‘30 hasta que en febrero de 1967 dejaron de pasar tranvías por la plaza, fue el centro neurálgico de los tranvías valencianos, por ella llegaron a pasar once de las trece líneas urbanas y una de las cinco interurbanas.

Parcial de la hoja 53-II del plano Catastral, 1944. 
Archivo Histórico Municipal.

Como colofón a estas notas ofrecemos una foto de lo que sucedió en la entonces plaza del Caudillo (Ayuntamiento) a poco de abandonar su paso los tranvías, en febrero de 1967. Consideró el Ayuntamiento de Valencia que el trabajo de hacer olvidar el transporte tranviario era tan urgente que movilizó a todos aquellos que podían hacernos olvidar el recuerdo de los tranvías de València.

Foto autor desconocido. 1967. Remember-València, pg 1293

Texto de Enrique Goñi Igual

martes, 17 de octubre de 2017

EL RAVACHOL LLEGÓ EN 1892 A LA PLAYA DEL CABANYAL

Archivo Rafael Solaz (1895 ca.)

Entre los días 8 y 24 de julio de 1892 hubo un cambio drástico en los transportes de viajeros entre Valencia, Villanueva del Grao y Pueblo Nuevo del Mar (Cabanyal y Canyamelar). Fueron las fechas del comienzo, respectivamente, de la explotación del Trenet  Pont de Fusta-Grao y de la prolongación hasta la playa del Cabanyal del tranvía El Ravachol, ambos remolcados con locomotoras de vapor, que marcaron un antes y un después en las facilidades de desplazamiento masivo a las playas del Cabanyal y la Malvarrosa.

El trenet ya ha tenido su apartado correspondiente, por lo que ahora le toca el turno al Ravachol, un tranvía con motor a vapor cuya concesión obtuvo el 11 de junio de 1891 la Sociedad General de Tranvías (SGT). Su primer tramo entre la plaza de Tetuán de Valencia y la plaza Espartero de Villanueva del Grao fue abierto al tráfico el 25 de abril de 1892, y la continuación hasta la playa del Cabanyal el 24 de julio siguiente. Se detenían para tomar o dejar viajeros en los siguientes lugares: Óvalo primer tercio de la Alameda, Cuarteles San Juan de Ribera, Portazgo, Cruz del Camino del Grao, Empalme del camino Hondo con el nuevo, Óvalo del Grao, calle del Cementerio (frente al mercado), plaza Espartero, calle Mayor del Grao, puerto, calle Reina y playa frente a los Baños de Las Arenas.


El Ravachol entrando en la Alameda en 1892. 
Foto de la acuarela de A. Ramón. Archivo Esteban Gonzalo.

Tres unidades de dos ejes era la composición normal del tranvía: dos coches de viajeros, construidos por la inglesa Willnes, uno de ellos imperial, y una de las diez maquinitas, de dos ejes motrices, carrocería tranviaria y velocidad máxima 30 kilómetros por hora, que compraron a la británica Thomas Green de Manchester. Quince céntimos en los coches cerrados y diez en los imperiales eran las tarifas para el recorrido total.

Entre Valencia y Villanueva del Grao el tranvía de vapor recorría 4.342 m. de trazado y 1.658 m. en su continuación hasta la playa, invirtiendo veinte minutos para la realización del viaje. El trazado era de vía única con ancho métrico y tenía cinco apartaderos para el cruce de los convoyes, igual sistema que el empleado en las líneas de tranvías hasta Burjassot-Godella, Catarroja, Pobla de Farnals y Torrent, y en las prolongaciones posteriores hasta Silla y Manises


El Ravachol por calle del Cabanyal.
 Foto Bernardo Villalba.  Archivo Díaz Prósper

El Ravachol fue famoso, tanto por la rapidez de sus servicios como por los accidentes que provocaba, principalmente por la poca atención de viajeros y viandantes acostumbrados a carros, carruajes y tranvías, éstos desde el 24 de junio de 1876, arrastrados pausadamente por acémilas. Por ello al nuevo tranvía le apodaron Ravachol, el sobrenombre de un terrorista francés guillotinado en 1892.

Por extensión aplicaron el diminutivo “Ravacholets” a dos líneas de tracción animal que también explotaba La General: la del apeadero de la plaza de Tetuán hasta la estación de los Ferrocarriles de Valencia y Aragón en la calle de Quart (entonces Cuarte), y la transversal, entre las plazas de Ruzafa y Serranos con retorcido recorrido a través de la Ciutat Vella.

En una ciudad, con menos de 200.000 habitantes y pequeños municipios en su derredor, era muy buena la oferta de transporte entre Valencia y los municipios marítimos, ya que a los 10 minutos en cada sentido del Ravachol, se añadían: frecuencia similar en los tranvías de tracción animal, los viajes que realizaba el ómnibus El Barco –especie de autobús con tracción de sangre-, y, aunque con poca cadencia pero mucha capacidad, los trenes de La Valenciana para las playas de Cabanyal y la Malvarrosa, y los de la Compañía del Norte, que eran principalmente utilizados para ir a la cercana playa de Caro. Oferta a la que añadir las tartanas, galeras y otros vehículos de servicio público.

La fuerte competencia entre la General, la Valenciana y el Barco, que llegaron a bajar los precios a extremos irrisorios, desembocó en la crisis de 1895. En 1898 las líneas de la General pasaron a ser gestionadas por la "Compagnie Genérale des Tranways Electriques de Valence (Espagne)" con sede en Lyon, que en breve plazo promovió su electrificación. El 24 de marzo de 1900 ese año comenzó el servicio público de tranvías eléctricos entre la plaza de Tetuán y El Grao, tres meses después hasta la playa de Levante, y el 18 de agosto el primer adentramiento urbano por la calle de la Paz. Año en el que también cambiaron la tracción animal por la eléctrica las líneas hasta Catarroja, Pobla de Farnals y Torrent.

La tracción vapor en los tranvías urbanos y suburbanos de Valencia, ya que la línea de La Pobla de Farnals era mixta de vapor y sangre, sólo duro ocho años (1892-1900).

Texto de Esteban Gonzalo Rogel 
  

jueves, 9 de marzo de 2017

PÉREZ PUJOL, UN ILUSTRE AFINCADO EN VALENCIA

Archivo Municipal

Tras la desaparición del Barrio de Pescadores por su situación de abandono y por la necesidad de adecentar  la zona de acuerdo con el nuevo proyecto de mejora en torno al Ayuntamiento, a la sazón en su fase de ampliación, las callejuelas interiores que lo formaban fueron sustituidas por dos nuevas y más amplias calles perpendiculares que iban a comunicar la de Pascual y Genís con la Plaza Castelar y las Barcas con la de Lauria. Había pues que dotarlas de nombre.

Si la de Correos con esta rotulación más que merecida por el Palacio de Comunicaciones que se estaba construyendo a su vera, para la que en perpendicular cruzaba, el Consistorio decidió que llevara el nombre de un personaje ilustre, en este caso no nacido en Valencia, salmantino, pero que había conseguido gran relevancia social y política, también y en especial  docente, en nuestra ciudad. Había sido merecedor de la Gran Cruz de la Orden de Isabel la Católica y de la Gran Cruz de la Orden de Carlos III, en 1870 y 1871 respectivamente, entre otras condecoraciones.

Rector de la Universidad Literaria de Valencia (1868/1873) a raíz de “la Gloriosa”, de cuya Junta Revolucionaria fue miembro activo, tuvo un gran reconocimiento merced a su estudio por el Derecho Español. Fue Presidente de la Real Sociedad Económica de Amigos del País y del Ateneo Mercantil, viéndose obligado a dimitir de su puesto docente tras el fracaso cantonal, siendo encarcelado en las Torres de Serranos. 

De formación humanista, se le concedió en Valencia la cátedra de Historia General del Derecho Español, destacando entre sus obras “La sociología y la fórmula del derecho (1875) e Historia general del derecho (1886)".

Fijada su residencia en Valencia en 1858 para ejercer su tarea docente, falleció en su domicilio de la Calle Exarchs. En su recuerdo, además de la mencionada calle con su nombre, vemos en fotografía la lápida sita en su última morada, lugar donde fue colocada al cumplirse el primer aniversario de su fallecimiento, como homenaje a tan ilustre patricio. 

Placa que en la actualidad aún existe en tan entrañable calle "dels velluters".

jueves, 9 de abril de 2015

BAÑOS EN LA CIUDAD

 1895 baños del almirante
1895 -  Si siempre se ha dicho que Valencia vivía de espaldas al mar, quizá ello justificaba la existencia de baños en la ciudad, abundando en que el periodo de su apertura al público fuera en la mayoría de ellos de mayo a septiembre, aunque llegado el invierno y previa petición anticipada, algunos abrían sus puertas. 

Tendría que llegar la última década del XIX para que instado desde diversos sectores, a los que no sería ajeno Vicente Blasco Ibáñez, el deseo de unir Valencia al mar se viera reflejado en proyectos. 

El tranvía de atracción animal que funcionaba desde 1876 al Cabanyal era insuficiente y más que acercar, distanciaba. El balneario de Las Arenas, inaugurado en 1888, estaba llamado a que las distancias fueran más cortas, más ilusionantes.

Mientras tanto, fueron varios los baños que procuraban instantes de placer, y en la calle Carniceros, los baños de Espinosa, daban servicio a la zona. En las calles de Falcons y San Miguel los de San Rafael, y en la de Tránsits, los de Diana, mientras que a la calle del Almirante acudían los más adinerados. Pero los de mayor uso eran los del Hospital General que también prestaba un servicio gratuito para los más necesitados. Baños que se mantuvieron hasta los años cincuenta del siglo XX.

En la foto de 1895, vemos el aspecto que ofrecía el tejado de los Baños del Almirante bajo el que se esconde su estilo mudéjar con dilatada existencia desde época musulmana, aunque su construcción se documenta que fuera tras la Reconquista.

Fuente: Valencia en la Revolución (1834-1843) de Ivana Frasquet

lunes, 7 de julio de 2014

BODA VALENCIANA

Boda valenciana. 1895

Archivo de Rafael Solaz

1895  - Cuba quedaba muy lejos y las noticias que llegaban de ultramar en aquella España convulsa, dejaban en sueños de fatiga a los padres sin posibles ante el temor de las reiteradas levas.

Pero no todo eran ecos de llantos. También cortejos de fiesta ante la boda de los jóvenes enamorados cuando llegaba el momento ansiado de enlazarse las familias para escuchar el si quiero ante el altar.

Y luciendo tan vistosa indumentaria valenciana y artesanal, con la “manta al coll” y los alegres agudos de la “dolçaina”, con vestidos de “torrenti y saraguell”, el grupo va a la ceremonia o regresan ya casados para celebrar tan feliz jornada repartiendo su alegría por las calles valencianas.

Estandarte al aire y… ¡Vivan los novios!

Una entrañable imagen que nos informa de cómo se celebraba un enlace matrimonial, en festivo acto con visos de gran arraigo popular.