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miércoles, 20 de mayo de 2020

DE ALMACEN DE FONTANERÍA A COMPRA-VENTA ANTIGUEDADES

 
1990 - Angel Gento - Rastro en plaza Napoles y Sicilia


Gran salto cualitativo habido el año 2006 en el bajo nº 27 de la calle Corretjería, en el barrio de La Seu, ya que tras mucho tiempo como almacén de fontanería y varios años sin utilización, Ángel Gento Moya y su mujer Karín Álvarez Merino lo transformaron en un tienda para la compra-venta de antigüedades.

Fue su tercera etapa en ese negocio, ya que después de muchos años con espacio reservado en la plaza Nápoles y Sicilia (antigua de la Congregación) del dominical Rastro de València que llegó a extenderse hasta la plaza del Arzobispo, aumentaron su importancia comercial al establecerse en el bajo nº 29 de la mencionada Corretjería, donde estuvo anteriormente compra-venta de “muebles y demás objetos” Pedro Cot, quien en 1948 ya se anunciaba en el llibret de la Falla Corretjería-En Bany dels Pavesos.

Ángel ante la puerta de entrada a la tienda.- 2019.- E. Gonzalo    
                
De puesto desmontable los domingos, Ángel y Karín pasaron a una tienda abierta de lunes a sábado y en pleno centro histórico del cap i casal.

La fachada de la tienda es espartana, pero el interior del local está repleto de muebles, variados artículos de cristal, pinturas, monedas, azulejos de desaparecidos edificios entre los siglos XV y XIX, imágenes, escribanías, bellas arañas, adornados espejos, globos terráqueos... que en parte se perciben desde el exterior y llaman la atención de conciudadanos y turistas, de quienes Ángel dice que casi siempre compran algo.

 Interior tienda.- 25-11-2019.- Esteban Gonzalo

Antigüedades en Gento y Alvarez S.L., pero también objetos usados que sin ser muy viejos se han revalorizado grandemente y actualmente son incluidos en la calificación vintage.

Texto de Esteban Gonzalo Rogel

domingo, 22 de marzo de 2015

EL RASTRO

 
1900 rastro

Desde el año 1960 y tomando como epicentro la plaza de Nápoles y Sicilia, el “rastro valenciano” fue extendiendo sus tentáculos hacia las calle vecinas, desparramando sobre aceras y adoquines los más insospechados enseres domésticos, desde un bodegón multicolor a un candelabro destartalado, ambos con fanfarria de añejos; o el bizarro pistolón de gatillo encallado.

Así era el rastro, con libros amarillentos y relojes de plata, braseros, sillas de estilo Imperio, lámparas de araña, tableros de ajedrez, camas de hierro, más un sinfín de objetos aprovechables por su precio a la baja, tanto en cuanto en el avance de la mañana, el juego de “tiras y aflojas”, en el que uno y otro participante siempre gana, o al menos así lo cree, era y es objeto de distracción para el curioso visitante. Guitarras y violines desafinados animaban el ambiente y la vieja acordeón mostraba sus arrugas con teclas de nácar.

Pero el antecedente más emblemático tuvo su cita en la proximidad del mercado, a pie de la Iglesia de los Santos Juanes, estirándose por la Lonja y la plaza de la Compañía, donde se daban cita quienes ofrecían sus quincallas, muebles, lámparas de aceite, ollas y tinajas. Vio su continuidad en les “covetes de Sant Joan” donde el vendedor ambulante encontró un hábitat llamado al olvido, tal y como la vieja silla de enea se desvencija por falta de afecto.

El rastro de los domingos, donde el que busca encuentra, significa el regreso a un pasado que la moviola del tiempo nos ofrece sobre una manta o tenderete en el suelo. En esta ocasión, su recuerdo, nos lo trae la vieja postal de 1901. 

Su continuidad se ofrece en la actualidad en una plaza al lado del viejo Mestalla, aunque junto a su nombre, el del rastro, apenas permanezca la ilusión en el hallazgo del chollo. 

Y que sea a muy bajo precio, por supuesto.

jueves, 15 de agosto de 2013

EL RASTRO

Rastro de la plaza Napoles y Sicilia. Ca. 1979

Fuente – Rafael Solaz

Ca. 1979 – Como “Rastro en Valencia” se inició en la plaza de Nápoles y Sicilia. Uno de los primeros vendedores, potenciador e iniciador, fue Miguel Pechuán que, incluso, llegó a instituir una fiesta dedicada a la Virgen del Milagro. Fue en 1968 cuando aparecieron las primeras paradas, consolidándose avanzando los años. Anteriormente en Valencia hubo lugares que se pudieron considerar como "Rastros" o "Encantillos", como por ejemplo el que hubo pegado a la iglesia de los Santos Juanes (siglos XVIII y XIX) y el de detrás de la Lonja, plazas de la Compañía y del Doctor Collado (principios del siglo XX). Vemos en la foto de la plaza de Nápoles y Sicilia un aspecto del “rastro” en el momento en el que el pintor Juan Reus junto a su perrita Tula, fijan su atención, quizá también tan fiel acompañante, en los tenderetes expuestos.

viernes, 24 de mayo de 2013

sábado, 18 de febrero de 2012

1968 - Año del inicio del "rastro" en la Plaza de Nápoles y Sicilia
En el centro de la foto: el ilustre bibliógrafo Rafael Solaz
Fuente: Rafael Solaz

viernes, 25 de julio de 2008