sábado, 15 de mayo de 2021

CONOCIDO POR SUS SEUDÓNIMOS MÁS QUE POR SU NOMBRE: ENRIQUE PERTEGÁS FERRER

Años 30 - Pertegas en su estudio

Triste es que la mayoría no lo conozcan, cuando fue una de las grandes figuras del segundo tercio del siglo XX. Sí, Enrique Pertegás Ferrer, anónimo para el que miraba sus ilustraciones, pero no para el mundillo artístico cultural con el que se relacionaba, con los que gustaba frecuentar ciertos cafés de la época, como el café Munich.

Como los tantos genios que han existido, habría que decir que con sólo trece años ya fue propuesto como el mejor alumno de la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos. Un niño que fue creciendo con el influjo más que nada de su madre, maestra en la Institución para la Enseñanza de la Mujer, llegando a ser profesora de la escuela de magisterio, con especialidad didáctica en dibujo, embebiendo así la personalidad del hijo.

1932 - Viñetas para el almanaque Fifi

El verdadero enfoque y desarrollo durante su vida fué a partir de los veintiuno. Un joven que formaba parte de la primera asociación impulsora del valencianismo político, “Valencia Nova”, más tarde lo haría también de “Patria Nova” y “Joventut Valencianista”, hasta los años veinte. Hacía casi todas las portadas de las revistas de estas asociaciones.

En poco tiempo ya adquirió la fama suficiente como ilustrador y recibía encargos de carteles taurinos. Al poco, lo fichó la revista El Clarín de los años  veinte. 

Más y más iba dándose a conocer y un rasgo muy característico de él se le hacía notar, el de su inclinación por la figura femenina. Prueba de ello, la decoración del café Suizo. 

Hay que hacerse a la idea: Diez figuras de mujer en sus paredes, una simbolizaba el café, el té, la cerveza, el vermut, el jerez, el chocolate, el cognac, la absenta, el whisky, y el champagne. ¡Cómo para no saber que tomar!

Otro dato curioso fue la ilustración de la portada de la primera edición de la novela Mare Nostrum, de Vicente Blasco Ibáñez (la diosa Anfitrite saliendo de las aguas del mar). A la admiración de las mujeres se le iba mezclando ese toque pillín, provocador, y ciertamente erótico la mayoría de las veces. 

En la primitiva revista El Fallero, las portadas eran relacionadas con mujeres en traje de valenciana, siempre con algún gesto insinuante.

Pero no creamos que abandonó su faceta inicial de pintor. Exponía también óleos ganándose el apodo del “Artista de la desnudez femenina”.

Editores del momento se lo rifaban para hacer sus viñetas y portadas, creando para ellos todo el erotismo que les gustaba, el que gustaba a ciertos sectores, y porqué no, también a la masa popular, aunque no querían ser reconocidos como lectores de ese tipo de revista, no fuera que su esposa le esperara con el rodillo detrás de la puerta; por cierto escena muy repetida en las ilustraciones satíricas. 

El momento de máximo esplendor fue el conocer al editor de la revista La Traca, Vicente Miguel Carceller. Utilizaba el seudónimo “Tramús” para la viñeta más socarrona, y “Sade” para la más refinada y moderna, la de mayor calidad gráfica. Más tarde saldrían las revistas “La Chela” y “La Sombra”. 

Justamente, por ser heraldo del sexo, era el mayor ilustrador de revistas y almanaques de la erótica castellana, como Fifí, Rojo y Verde, El Piropo, o Bésame. En fin, porno de la época.

Llegó el día en el que el editor de La Traca fue torturado para que revelara el nombre verdadero de sus dibujantes; como si nada: le hicieron comerse ejemplares de La Traca, pero nunca los desveló. 

En 1940, Carceller fue fusilado en el campo de tiro de Paterna, junto a uno de sus ilustradores, del que sí que averiguaron el seudónimo. Los ejemplares de la Traca desaparecieron, la gente se fue deshaciendo de ellos por miedo a ser pillados  y correr la misma suerte que el editor.

A partir de la desaparición de Carceller, Pertegás volvió a dibujar para la prensa popular, pero ilustrando tebeos y en este caso firmando como “Henry”

Texto de Amparo Zalve Polo

jueves, 13 de mayo de 2021

EL CENTENARI FORN I PASTISSERIA SANT VICENT FERRER

 1955 - Concha Marqués Zaragozá en la calle Hierba 4 - Archivo familiar 

Los hermanos Ramón, Reme y David Granell Alcayde, gestionan el Forn i Pastissería Sant Vicent Ferrer en la calle Navarro Cabanes nº 35, en el barrio Nou Moles.

1959 - Familiares y amigas con Remedios Alcayde Bosque y Ramón Granell Marqués en calle Hierba 4.- Archivo familiar.

Son la tercera generación de la empresa familiar que crearon en 1919 sus abuelos Ramón Granell Sancho y Concha Marqués Zaragozá, hijos de horneros, en la calle Hierba nº 4, en el barrio de La Seu, y continuaron sus padres, Ramón Granell Marqués y Remedios Alcayde Bosque, con la ayuda de su tía Amparo Granell, que se vieron forzados a tomar la decisión de trasladarse a un lugar que posibilitara mejores ventas por el despoblamiento del centro histórico hacia zonas nuevas de la ciudad. Y lo encontraron en la calle Navarro Cabanes, en el bajo de un edificio construido en 1960 en zona de expansión urbana de València.

1975 - Familiares y Remedio Alcayde Bosque en la puerta de Navarro Cabanes 35 - Archivo familiar

Son muy falleros, tanto, que su padre fue fundador en 1970 de la comisión Luis Lamarca-Velázquez que plantaron sus primeras fallas el año siguiente. Cincuentenario que tanto el año pasado como este no han podido festejar como tenían proyectado a causa de la pandemia del coronavirus.

2021 - Reme Granell Alcayde en Navarro Cabanes 35 - Esteban Gonzalo

Me informa Reme, que cuando reformaron el horno de la calle Hierba, en los años veinte del siglo pasado, encontraron bajo el pavimento cuatro cuadros realizados con azulejos y representando a San Vicente Ferrer, San Cristóbal, San Antonio y San José. Les dijeron que eran de la época de la Inquisición.

En un lateral de la parte del horno donde atienden a los clientes destacan: el citado cuadro de San Vicente, una copia de la obra La Fiesta del Pan de Joaquín Sorolla, y fotos familiares y de las fallas de su demarcación que en el año 2011 consiguieron doblete de primer premio, la grande en 3ªB y la infantil en la sección 6ª.

2021 - Fachada de la calle Navarro Cabanes 35. - Esteban Gonzalo

Horno-Pastelería famoso por la calidad de sus panes, empanadillas, pastissets de boniato, y coca de la abuela.

Texto de Esteban Gonzalo Rogel

martes, 11 de mayo de 2021

PARTIDA DE VERA. INMACULADA CONCEPCIÓN

 ERMITAS DE VALÈNCIA

Aspecto del conjunto de la ermita de Vera ca. 1950. Foto autor desconocido, Remember-València, pg 1978

Dicen que en el siglo XV comenzó en el Clot de Vera la construcción de la ermita al haberse encontrado en él una imagen, que los Dominicos, entonces señores de esas huertas, dedicaron a la Virgen del Rosario, pero a partir de la proclamación del dogma de la Inmaculada Concepción en 1854, aquella imagen fue denominada de la Inmaculada Concepción de Vera, y oficialmente ese es su nombre, aunque todos la llamemos Ermita de Vera. Dado el número de pobladores de las alquerías y casas de campo de la Partida la ermita llegó a ser parroquia propia hasta que en 1942 pasó a depender de la nueva parroquia de la Inmaculada de Vera de la Malvarrosa y de nuevo fue y es ermita.

El importante volumen de agua que llevaba la acequia de Vera, brazo de la de Mestalla, motivó la creación de un molino, lo que mejoró el camino, que desde Benimaclet llegaba al mar junto a la acequia, pasando por la ermita. Pero todo ese bucólico territorio de huertas y alquerías fue derrotado por la cesión a la Universidad Politécnica de terrenos que formaban gran parte de la Partida de Vera, con lo que hoy apenas queda territorio huertano alrededor de la ermita, ya que las huertas del norte, al otro lado del camino, son del término de Alboraya. 

Vista actual de la ermita. Foto E. Goñi, noviembre 2019.

Para su visita recomendamos la bicicleta tomando el camino de Vera que ahora nace en la rotonda del cruce de la avenida Cataluña y avenida de los Naranjos. El conjunto que forma la aglomeración de alquería, molino, ermita y horno en una unidad aparece como una sucesión de tejados, cúpulas y espadaña poco corriente. El lugar ahora se denomina oficialmente Plaza de la Ermita y Molino de Vera, como nos indica una placa cerámica bajo un bonito reloj de sol, también cerámico.  

Rótulo y reloj de sol. Foto E. Goñi, Noviembre 2019.

El molino fue reparado hace unos veinte años por el Ministerio de Agricultura para convertirlo en Museo de la Agricultura Valenciana. Recomiendo un rato de descanso en uno de los bancos situados en la plaza ante la ermita, y también darle una vuelta al conjunto, vale la pena.


Vista de la espadaña de una campana. Foto E. Goñi, noviembre 2019. 

Vista trasera, 1977. Foto autor desconocido. Remember-València, pg 1262.

 Texto de Enrique Goñi Igual.

domingo, 9 de mayo de 2021

PLAZA DE LA REINA, PEQUEÑA Y TRIANGULAR

 

Archivo Municipal

Años 30 - En la actualidad la plaza de la Reina está sometida a una importante remodelación, que, por cierto, viene con gran retardo.

Su actual perspectiva nada tiene que ver con la que mostraba en los años treinta, muy pequeña entonces, bajo la mirada atenta de la torre de Santa Catalina, que mostraba la hora del día a los paseantes de la calle de la Paz.

Quienes cruzaban la plaza triangular también levantaban su mirada hacia los muchos comercios y tiendas allí instalados en su caminar al mercado.

La foto nos informa de tiendas muy populares, como La Perla del Turia, con sus frutos de la huerta; de Bovi peluquería, de suaves afeitados; de la sombrerería de M. Roca, adonde también acudían los fieles a las gorras y con el siempre popular 0,95 como Precio Único.

Sin embargo, en ocasión de la foto la plaza no está muy concurrida. Se completaba en la acera de enfrente con el sastre Rafael Viana, la siempre famosa de máquinas de coser Singer y el Café El Siglo, esquina a la calle de la Paz.

Y en la calzada, un urbano como y un automóvil como símbolos del progreso, que alternaran su paso con el carro y el tranvía.

La mañana era espléndida.

viernes, 7 de mayo de 2021

EL TIEMPO MARCADO POR LOS RELOJES DE SOL


Amanecía y salía el sol. Los primeros toques de campana, si es que el día no estaba nublado, iniciaban la tarea cotidiana para la vida social. Los creyentes a su vez esperaban el toque que les llevaba a los oficios religiosos. Y todo esto porque en la pared de la iglesia el reloj de sol marcaba el tiempo, acompañándose de su gnomon de hierro que proyectaba la sombra sobre las horas esculpidas en la piedra. Cierto es que en el crepúsculo, en aquellas épocas, no habría mucho que hacer, y para estar en casa el tiempo no era tan necesario.Y en los días de chaparrón habría que inventarselo. Como todo en la vida, y nunca mejor dicho, al paso del tiempo, el ingenio creó el reloj mecánico, pero en Valencia quedaron estas joyitas dignas de admirar, hasta que se les dió de lado a finales del XVII.

Vamos a dar un repaso a los más antiguos que se conservan en la ciudad:

 -Iglesia de Santo Tomás y San Felipe Neri .

En la plaza de San Vicente Ferrer se encuentra el más antiguo de la ciudad. No es de extrañar que hubiera en el cuarto cuerpo de la torre campanario un reloj de sol, ya que el arquitecto que diseñó esta iglesia fue el Padre Tosca, y ya sabemos la debilidad que tenía con la gnómica. Actualmente solo se leen los números 3, 4, 5, 6 y 9.

  -Catedral.

En el contrafuerte, junto a la puerta gótica de los Apóstoles. Tiene las horas y las medias. Desafortunadamente, en algún tiempo, se marcó con pintura roja la hora que señala las XII, al igual que algunas otras que también fueron señaladas, y hasta el gnomon está desplazado hacia la derecha. Pudiera ser para distribuir el rezo del oficio a lo largo del día “Ora et Labora”.

  -Iglesia de los Santos Juanes.

Aunque pasa desapercibido por su alto grado de abandono, y debido al incendio que sufrió durante la Guerra Civil, si pasamos por allí, y nos fijamos en el gran óculo cegado que hay en la parte de iglesia recayente a la plaza de Brujas, podremos hasta observar las palabras que hay escritas, “Ave María”, junto al tenue reloj de sol.

  -Iglesia del Pilar.

Aún existente también, pero se encuentra en el interior del  claustro ya inexistente. Poco se puede hablar de él.

  -Claustro del Museo del Patriarca.

Tiene el honor de que se hizo una pared elevada para él en el interior del claustro, en la parte superior de la galería del primer piso. Sobre el reloj se instaló una cruz. Tiene la particularidad de la numeración árabe.

 -Casa dels Bous.

Situada frente a la Lonja de los Pescadores, éste fuera del ámbito religioso, se usaba para el mantenimiento de los bueyes allí recogidos, los que movían las barcas para la pesca. Tiene muy buena conservación, y como se ve, también marcaba las horas y las medias.

Texto de Amparo Zalve Polo

miércoles, 5 de mayo de 2021

DE PALACIO MEDIEVAL A DIVULGAR ARTE CONTEMPORÁNEO

 Fachada después de quitar adiciones. 2021.- Esteban Gonzalo

Se cumplen veinte años del inicio de la salvación de la piqueta del derribo del medieval palacio Joan de Valeriola, en la calle Valeriola nº 13 del barrio Mercado, y quince de su utilización como contenedor y divulgador de arte contemporáneo.

Tres lustros desde que la Fundación Chirivella-Soriano, creada por el matrimonio Manuel Chirivella y Alicia Soriano, abrió sus puertas, tras dos años de costosa rehabilitación del edificio, para inaugurar el 22 de abril del año 2005 la primera exposición de sus fondos de arte contemporáneo, en la que predominan obras de los años cincuenta del siglo pasado, que se corresponden con la aparición de los grupos Parpalló, El Paso y Equipo 57, y fueron determinantes para el encauzamiento de su colección. La titularon “Un Palacio sin Puertas” para manifestar su filosofía para entender el arte: mirada abierta y global, sin puertas, para transitar libremente por su espacio, el Palacio Joan de Valeriola, el gran contenedor de sus obras de arte. Y con el objetivo de divulgar el arte contemporáneo valenciano y español.

Previamente, en el 2001 compraron el citado palacio, representativo del gótico civil valenciano y cuya historia se remonta al siglo XIV. Mansión que entre los siglos XV y XVI fue residencia del influyente caballero Joan de Valeriola, la reformaron interior y exteriormente en la época del barroco, en el siglo XIX fue habilitada para albergar viviendas de alquiler, y en 1992 declarada en ruinas para facilitar la autorización de su demolición.

Artesonado siglo XIV.- 2021.- Esteban Gonzalo

Pero Manuel y Alicia no quisieron derribar el edificio e invirtieron en su costosa rehabilitación entre los años 2003 y 2005, quitando añadidos, recuperando las trazas originales, revalorizando sus elementos de interés, y adecuando espacios diáfanos para realizar exposiciones temporales. De lo recuperado es de especial interés un espléndido artesonado gótico del siglo XIV, con las vigas de madera pintadas con dibujos policromados.

Arcadas de piedra.- 2021.- Esteban Gonzalo

Primer centro privado de arte contemporáneo de València en recuperar un edificio del siglo XIV para ofrecer al público una de las mayores colecciones de pintura contemporánea española y crear un espacio plural para exposiciones temporales, conferencias y otras actividades.

Plausible reutilización cultural de un edificio que estuvo en trance de desaparecer, junto con otros de importancia histórica de los barrios Mercado y Carmen, si hubieran prolongado la avenida del Oeste. Expansión que fue frenada por el palacio de Eixars, cuyos propietarios están esperando que el ayuntamiento les autorice su adaptación para hotel y complementarlo con otro edificio acorde en lo que ahora es un solar.

Exposición conmemorativa .- 2021.- Esteban Gonzalo

Inauguración en el año 2005 que la Fundación Chirivella-Soriano ha conmemorado con una exposición titulada “15 años no es nada”, que se pudo visitar hasta el pasado día 18 abril.  

Conformó la muestra 50 obras escogidas entre las numerosas expuestas en 15 años, de Luis Gordillo, Carmen Calvo, Equipo Realidad, Joan Castejón, Artur Heras, José María Iturralde, Vicente Castellano y Salvador Montesa, así como paneles repletos de fotografías para recordar y agradecer a quienes confiaron en la fundación, a los que exhibieron sus creaciones, y de los trabajos de rehabilitación y restauración del edificio que fueron dirigidos por el arquitecto valenciano Carles Dolç.

Obras recuperación interiores.- Fundación Chirivella-Soriano

Fundación que también tiene pinturas de Antonio Saura, Eduardo Arroyo, Juan Genovés, Fernando Zobel, y de otros autores de renombre.

En quince años han efectuado 68 exposiciones, entre ellas ocho ediciones de la World Press Photo, con más de cuatro mil obras expuestas en un ambiente propicio para divulgar arte.

Texto de Esteban Gonzalo Rogel

lunes, 3 de mayo de 2021

PARTIDA DEL FISCAL. NTRA. SRA. DE LOS DESAMPARADOS

 ERMITAS DE VALÈNCIA

 Bajo la enmarcada ventana vemos el retablo de azulejos de la virgen de los Desamparados, foto E. Goñi, noviembre 2019.

En lo que queda de la amplia huerta de Ruzafa, si nos situamos entre la Carrera d’En Corts y la autovía al Saler, a partir de la Ronda Sur (actor Antonio Ferrandis) nace el Camino del Pozo de Aparisi por el que llegamos a una pequeña ermita, ermita que los habitantes de las alquerías que la rodean conocen con el nombre de ermita del Fiscal, como figura en el retablo de azulejos de su fachada, aunque esté bajo la advocación a la virgen de los Desamparados. Eclesiásticamente dependía de la parroquia de santa Marta, iglesia del tipo Planta Baja situada junto al camino de La Fuente de San Luis, creo que en la calle Ángel Villena. Pero parece que recientemente ha sido declarada parroquia con la advocación de las santas María y Gracia.

 La  ermita dispone de una espadaña con una campana situada sobre el techo, y aunque pequeña tiene muchos años de tradición en la celebración de bodas, bautizos y comuniones, junto con el día de la fiesta a la Virgen.

 Vista de la ermita. Foto E. Goñi, noviembre 2019.

Se puede llegar a ella con coche o bicicleta desde la Ronda Sur (actor Antonio Ferrandis), donde nos puede llevar la línea de EMT nº 99, también se llega dando un agradable paseo por la huerta. Para ello circulando por la parte derecha de la Ronda en el sentido hacia el puente del Azud del Oro, pasada la entrada de la carrera d’En Corts hay otra con el acceso al camino Pozo de Aparisi, estrecho, pero asfaltado, tras un tramo recto el camino se abre como una Y en dos caminos laterales, si vas en coche recomiendo el de la izquierda, en bici o andando es un poco más corto el de la derecha, poco después los dos caminos se unen por uno travesero, en ambos casos girando a la derecha llegaremos a la ermita. Feliz encuentro. 

Texto de Enrique Goñi Igual.

sábado, 1 de mayo de 2021

LA VIGILANCIA DEL MUSTAÇAF


La institución del mustaçaf venía de muy antiguo, de cuando en época musulmana y con el nombre de muhtasib se dedicaba a la vigilancia de lo ordenado en cuestiones de mercado y otros aconteceres por las calles de la ciudad.

Ya en época jaimina el mustaçaf era conocido con otros nombres, mostassaff, mustasap o mostrassaf y pasó a depender del Consell Municipal, con sede en la Llongeta junto a Santa Catalina; contaba para el cumplimiento de las normas la ayuda de un lugarteniente y de tres pesadores; y como principal misión, cuidar de que los pesos y medidas fueran los justos, así como evitar la existencia de fraudes y engaños en la ventas de las mercaderías.

De él dependía también la vigilancia de las normas para el mejor cuidado de la ciudad y de sus calles, de procurar que en su trazado hubieran lavaderos y acequias, de que no se entorpecieran unas con otras, de su limpieza y de la inexistencia de agujeros que pudieran lesionar a los vecinos. 

Los gremios facilitaban su labor con la cesión de los necesarios veedores para el cumplimiento de la ordenanza municipal, teniendo el mustaçaf la facultad de imponer las multas, incluso penas de cárcel a quienes no acataran lo ordenado e igualmente el castigo en vía publica de latigazos como señal de aviso.

En 1567 se publicó un libro de bella impresión en el que se documentaba las obligaciones del Mustaçaf, con sus normas, historia y forma de ejecutar la ordenanza del Consell. 

Ilustra el libro la imagen de San Jorge en el momento de matar al dragón, rendido a sus pies. 

jueves, 29 de abril de 2021

DETENIDA LA DESCUARTIZADORA DEL CINE ORIENTE

 

1950 - Cine Oriente 

Un suceso que conmovió a todos los valencianos de mitad del siglo XX.  Un cine situado en un edificio de la calle Sueca de Valencia, concretamente en el numero 22. El edificio en sí era de construcción del 1917, y comenzó su andadura como sala de cine en 1919 con el cine Progreso, en la época del cine mudo, hasta que en 1943 tomó el nombre de cine Oriente. Así en sus sesenta y cuatro años de existencia fue pasando de mano en mano y de nombre en nombre hasta llegar a cinco distintos: Progreso, Oriente, San Carlos, Acroy y Junior.

Era en este momento el cine Oriente un local pequeño y alargado al que había que sacarle provecho. Ya no estaba necesitado de ciertos elementos que tenía el anterior local del cine Progreso y la solución para sacarle más espacio era la de eliminar las estancias que no se usaban, como el escenario, los camerinos y un pequeño anfiteatro. Frente a la escasez de luz urbana en horarios de invierno, se colocó una apropiada marquesina, que a la vez de proteger de las posibles inclemencias meteorológicas, con tres focos grandes se solucionaba la penumbra.

Ustedes me disculpen por tratar el tema con ironía, o mejor dicho con sarcasmo, pues parece que suena menos acusante, pero es que el temita se las trae y considero que de esta manera puede resultar menos macabro.

Malvivían juntos en un piso contiguo al local el conserje y la limpiadora, ambos separados de sus antiguas parejas, que el propietario del cine les había prestado desde hacía nueve años. En cartel “La muralla invisible” para ese 30 de junio de 1950.

Se hicieron altas horas de la madrugada cuando el hombre volvió a casa en estado de embriaguez. Pese a su curda, no tardó en darse cuenta de las papeletas de empeño, descubriendo que la mujer había estado en el Monte de Piedad, ya que dada su situación económica le faltaría para llegar a fin de mes. Se enzarzaron en una discusión en la que no faltó de nada, hasta llegar al extremo del intento de estrangulamiento del hombre a la mujer. Como era lógico, esta lo evitó y de un empujón el hombre cayó contra la pared golpeándose con un objeto de hierro a ella adosado: en realidad era una viga. Llegaron a compartir cama aquella noche, pues la mujer creyendo que había quedado inconsciente por el golpe, lo metió junto a ella. Al volver el día se dio cuenta de que el muerto estaba muy muerto.

Podemos imaginar el pánico que le entró y pensó cómo disimular el desenlace. Para ello se le ocurrió la macabra idea de descuartizarlo, con el fin de que. poco a poco, a pedacitos, lo iría sacando del hogar. Valiéndose de una sierra de arco que el difunto utilizaba para arreglar los asientos del cine fue apoderándose de ese cuerpo. Digno de una novela negra el hecho de que su propio instrumento de trabajo sirviera ahora para despedazarlo. Se ve que no tendría otra cosa a mano.

Se dice que le costó cinco horas a la susodicha, poco tiempo para hacerlo sola, por lo que también se comenta que pudiera ser ayudada por una sobrina que trabajaba en el local de Mercedes Viana, la conocida Sala Mocambo. Y no queriendo entrar en coincidencias, la sobrina vivía en el desafortunado edificio conocido por  sucesos de muertes en extrañas circunstancias situado en las esquinas de la Avenida Pérez Galdós y la calle Cuenca, llamado coloquialmente “La finca maldita”. Pues bien, la muchacha fue posteriormente una más de las muchas víctimas de este edificio.

Pero volvamos con el hombre. De momento permanecía en el edificio, y ahora la misión era cómo hacer para sacarlo de allí, (aunque dé yuyu, hay que hablar preciso: troceado) donde ya estaba dos días y los clientes se quejaban del olor fétido de la sala de cine y con razón.

Lo primero que la mujer hizo fue enviarle a Barcelona (en espíritu, claro) justificando así su ausencia. El resto, pues preparar tres cajas de diferentes tamaños. El primer lote con las extremidades va a la calle Filipinas, junto a la vía del tren. El segundo, no le da mucho tiempo para pensar y se queda en la esquina de la calle Sueca, este con el tronco. El tercero, pues le tocó una caja más pequeña, una metálica de galletas, que como tan solo era la cabeza cabía perfectamente. La llenó de tierra y estiércol y fue a un cuarto trastero detrás del escenario (tras “La muralla invisible”).

Cumplió condena de seis años y cinco meses. Al salir tomó refugio en el Barrio del Carmen. Ah, y se me olvidaba, también cinco mil pesetas, que ya era mucho en esa época, ahora 30 euros. ¿Qué empeñaría esta vez?

Al cine de barrio que ofrecía en aquella época dos películas de reestreno se perdieron las ganas de ir, por lo que cambió de nombre al de San Carlos (¿Por qué sería?). En 1956 por el de Cine Acroy y en 1961 Cine Junior, hasta que cerró sus puertas en 1981.

Quedó esta macabra historia para el recuerdo, y es más, nos la recordaron en 1997, al producirse un film sobre ella a mano del director Pedro Costa. Puede que nos apetezca buscarla y verla, ¿O no?

Texto de Amparo Zalve Polo 

martes, 27 de abril de 2021

DE FARMACIA CAÑIZARES A CAFÉ SANT JAUME

1922 - Llibret de falla

Desde 1985 las vitrinas y el mostrador de nobles maderas del bajo correspondiente al número 51 de la calle Caballeros albergan botellas de variadas bebidas y refrescos. Reutilizan el espacio donde hubo medicamentos y productos minerales y vegetales para preparar “fórmulas magistrales” en el laboratorio de una histórica farmacia.

La abrió Rafael Cañizares Domingo, oficialmente en 1892 según listado de colegiados del M.I. Colegio de Farmacéuticos, quien tuvo como continuador a su hijo Rafael Cañizares Martín, que en 1942 se trasladó a un bajo, mayor y muy bien ubicado, en el entonces número 39 de la plaza del Mercado, y traspasó en enero del año siguiente la primitiva botica a otro titulado.

 2020 - Fachadas calle Caballeros 51 y plaza del Esparto 1 - Esteban Gonzalo

Vicente Más Gómez, que estaba familiarizado con vinos y bebidas, ya que su padre, Juan Mas, gestionaba una bodega en la citada calle Caballeros, compró en 1984 la entonces farmacia San Jaime y la transformó en el Café Sant Jaume, respetando la decoración interior y exterior del bajo de un edificio, de estilo ecléctico y con cuatro alturas para viviendas, construido en la segunda mitad del siglo XIX y con rehabilitaciones en 1912 y 1992, cuyo patio de entrada está en el número 1 de la plaza del Esparto.

2020 - Vicente Mas y un  cliente.- Esteban Gonzalo

Como el local comercial es pequeño, informan que tienen salón interior, pero a los clientes del Café les place acomodarse alrededor de las mesas que colocan bajo cuatro árboles del paraíso, que en invierno dejan paso libre al sol y en verano protegen con ligera sombra, ante la fachada este del establecimiento, correspondiente al nº 1 de la mencionada plaza del Esparto, para tomar lo que les apetece con la tranquilidad de la escasa circulación de vehículos. Es el café más emblemático de la Ciudad, famoso por su buena agua de València.

2020 - Artesonado - Esteban Gonzalo

Sus llamativas fachada e interior, con bellos artesonado y bajorrelieve, aportan calidad a esa parte de Ciutat Vella.

Bajorrelieve.- 10-11-2020.- Esteban Gonzalo

Está en el catálogo de locales protegidos por el Ayuntamiento y tienen el Premio-Homenaje que la Cámara de Comercio de València entrega a los comercios centenarios.

En el laboratorio de la farmacia de la calle Caballeros número 63, después 47 y finalmente 51, descubrió Rafael Cañizares Domingo en 1896 el ungüento llamado al principio Universal, ya que lo consideraban muy eficaz para muchas patologías dérmicas. Sus descendientes continuaron preparando el famoso medicamento Cañizares con su fórmula original hasta el año 2008, cuando nuevas normativas prohibieron la inclusión de sulfamidas.

                                Anuncio en 1915.- La Correspondencia

Cambios de numeración en la calle Caballeros en la primera mitad del siglo veinte, principalmente motivados por el derribo de edificios de estrecha fachada para la construcción: de otros con mayor amplitud y La Casa de los Obreros de San Vicente Ferrer, posteriormente Teatro Talía, inaugurada en el año 1928.

Un acreditado Café que está a la espera que desaparezca la pandemia del Covid-19 para poder atender con asiduidad a conciudadanos y visitantes.

Del plano catastral 1944 - Archivo Javier Gironés

Mi agradecimiento a la historiadora Julia Cañizares Ivars, hija de Rafael Cañizares Bellot, al arquitecto Javier Gironés Roselló, y al Muy Ilustre Colegio Oficial de Farmacéuticos de València, por las informaciones históricas y urbanísticas recibidas.

Texto de Esteban Gonzalo Rogel