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viernes, 13 de febrero de 2015

DESCANSO TRAS LAS ESCURÁ


1945 El descanso de la tarea 1945 – Colección de Pilar Martínez Olmos

Eran los años 40 y el ama de casa veía avanzar las horas del día entre chispazos  de carbón y ruidos de cazuela, probando de sal los platos de cuchara a un fuego lento que mantenía el hervor. La tierra de fregar era el relevo en la tarde y los platos y ollas volvían después a la alacena, limpios como una patena, aunque desgastados por la "escurá" en cuya batalla la mujer perdía sus fuerzas.

El corral, si lo hubiere, era el lugar ideal para la fresca, en espera de acometer la tarea para la cena, tal como vemos en la foto donde mientras el perro olisquea, el ama de casa descansa, acomodada entre sillas de enea, una de ellas desvencijada por el paso del tiempo, aunque eficaz apoyo para completar una escena tan doméstica como grata. 

Como proyección del hogar, entre plantas y jilgueros, con los titas, titas, se engordaba a las gallinas para el buen caldo del puchero que llegado el domingo reinaba en la mesa.

¡Titas, titas!

sábado, 18 de octubre de 2014

EL PRIMER CARTEL TAURINO


cartel primera corrida de toros Archivo de Pilar Martínez Olmos

(El original de esta foto pertenece a la ganadería Moreno de la Cova,
heredera de la que en 1859 ofreció sus reses)

1859 - Siempre  hay una primera vez para cualquier evento y la Plaza de Toros de Valencia tuvo su primer cartel.

Poco antes, se había culminado el proyecto de Sebastián Monleón y el estilo arquitectónico más genuino de Roma se había trasladado al "cap i casal" tras la muralla cristiana, justo al propio lado donde rompía su lienzo para dar paso a las vías del tren que salía de la Estación del Ferrocarril situada a espaldas del Convento de San Francisco.

El cartel taurino impreso en los talleres de Ferrer Orga de Valencia, anunciaba la primera corrida de aquel año 1859, dónde el diestro Francisco Arjona, “el Cúchares”, que diera su nombre para elevar a la categoría de arte nuestra fiesta nacional, con toros de la Viuda de Zalduendo y de Nazario Carriquiri, fue quien, por primera vez, iba a pisar el albero del coliseo valenciano.

EL nombre y la espada de Cúchares llenaron las gradas de quienes al reclamo del primer cartel taurino, acudieron en tarde memorable al hechizo que la sangre y la arena procuran.

domingo, 3 de agosto de 2014

EL RESTAURANTE LOS VIVEROS EN LOS JARDINES DEL REAL

restaurante antiguo 
Los jardines que formaban parte del Palacio del Real, una vez destruido éste en la guerra de la Independencia, con motivos tan poco claros como inútiles, se convirtieron en una zona verde, de ocio y de paseo de la sociedad valenciana.

La propiedad pasó del Real Patrimonio a la Diputación Provincial, que finalmente en 1903 lo donó al Ayuntamiento de Valencia como plantel de flores o vivero de árboles.
interior
Colección particular de Pilar Martínez Olmos

REVI, S.A. (restaurantes viveros, sociedad anónima), nació para explotar un restaurante en el interior de estos jardines. La propiedad de las acciones de esta sociedad anónima variaba, pero familias muy conocidas de la jet set valenciana siempre formaban parte de ella.


restaurante viveros1- Colección particular de Pilar Martínez Olmos

La primera ubicación del restaurante, con su umbráculo anexo, era lugar de bodas, bautizos, comuniones y celebraciones, tanto en su interior como en patio exterior formado por un pasillo con doble columnata.

1952 bailes papas
A final de los años 50, el arquitecto Luis Gay, construye un edificio de estilo racionalista, con un jardín interior a fin de ubicar en él, un restaurante de lujo.

Su uso era el mismo, pero además de un gran salón y en época de buena temperatura, mesas alrededor del jardín, contaba con un salón privado en el piso superior donde se podían hacer convenciones, homenajes, y otras celebraciones de menos invitados.

Sin embargo, la mayor parte de su factura provenía de la contratación con anterioridad.

En los primeros años 70, en el ala derecha del edificio, se inaugura “el anfitrión” un restaurante a la carta, elaborada en las mismas cocinas y prácticamente con la misma materia prima, pero muchísimo más caro y exclusivo.

La crisis de finales de los 70 acabó con él. 

No así con el edificio, que hoy en día, está destinado a Museo de Ciencias Naturales de Valencia.
Colección particular de Pilar Martínez Olmos

niños Colección particular de Pilar Martínez Olmos

Y ya que yo he escrito este artículo, me gustaría añadir una opinión mía. Hace muy poco, coincidiendo con la feria del Libro, entre en el Museo. Era un día precioso, hacía calor. Cuando traspasé la puerta la oscuridad se apoderó del ambiente. Todas las cristaleras que daban luz al restaurante desde el jardín interior, estaban cerradas y/o tapadas por espesas cortinas azulonas.

Consiguientemente el techo sembrado de halógenos, allá arriba, dando un aspecto de cueva al hall. Seguí recorriéndolo, el gran comedor, dividido en boxes oscuros con televisiones y audiovisuales hablando solos…Sentí una lástima infinita y desee que aún podía tener arreglo.

Y pienso yo si está acertado el uso de un edificio tan alegre, para tener que convertirlo en algo tan oscuro. O es que no tenemos ni idea de utilizar óptimamente lo bello que poseemos.

restaurante viveros

Texto de Pilar Martínez Olmos

lunes, 9 de junio de 2014

EL FOTOGRAFO MINUTERO

Playa del Cabanyal – Años 30

Había una vez, una serie de personas que se dedicaban a parar el tiempo por encargo. Los podías encontrar en jardines, en lugares frecuentados en días de fiesta, en ferias, en Iglesias…
Lázaro era uno de esos “minuteros”, el que más se veía en la playa de la Malvarrosa. Sus fotos tenían sal y arena.
Cargados con su cámara a cuestas, trípode incluido, realizaban fotos al aire libre a precios populares y sin más pretensiones de arte, que el proporcionar un recuerdo del momento.
A mediados de la década de los años 10, apareció un sistema de fotografiado llamado Mandel, que básicamente consistía en una caja que contenía el revelador y fijador, permitiendo la entrega de la foto al cliente en pocos minutos; y su cobro. Para muchos ingenuos, el fotógrafo, se convertía en un mago que sacaba la imagen en papel, de la “nada”.
Era todo un artilugio de fácil transporte, aun así para deleite de niños y babeo de abuelos, estos fotógrafos, completaban el decorado con caballitos, cochecitos y composiciones turístico-festivas, que solían posar en una zona y en ella permanecían todo el día.
1964 - Foto de Lázaro la Paz  
Ca 1930 – Merendero La Paz


Años 20 – La Malvarrosa

Fotos del Archivo de Rafael Solaz

Texto de Pilar Martínez Olmos

miércoles, 12 de marzo de 2014

EL LÁTIGO DE LA ALAMEDA

mARISOL RUMBO A RIO 1963

1963 - ¡Hoy nos vamos a la feria!

En la Gran Vía Fernando el Católico hay un carrusel, pero yo soy mayor y me aburre tanto subir y bajar de los caballitos. Hoy es mi día de suerte, mi tío va al fútbol y mientras, nosotros, a la feria de la Alameda.

Mi tía me ha prometido subirme al látigo y aquí estamos. ¿Cómo reaccionarán mis primos? El peque está disfrutando, nos oye reír y ríe.

Al mayor le gusta más el  tiovivo, se asusta con los giros rápidos del látigo en los extremos de la pista. Se va encogiendo a cada vuelta un poco más. Le parece que va a salir volando.

Pero los que vuelan son los pelos, el mío no, porque yo llevo el moñito de Marisol en “Rumbo a Río”.


Foto y texto de Pilar Martínez Olmos

viernes, 7 de febrero de 2014

CASA FOS, EL COCODRILO Y MARIQUITA PÉREZ

Quién no recuerda las visitas a la tienda conocida EL COCODRILO a contemplar y saludar a un reptil, que en su misma entrada había. Creció entre la chiquillería y la juventud, incluso los más mayores gozaron de sus evoluciones, mientras vivió.
 
En el año 1934 abrió sus puertas Vicente Fos, la prestigiosa tienda de bolsos más conocida como EL COCODRILO. Sita en la ciudad de Valencia, en la calle Alfredo Calderón nº 12, que con los años cambiaría su nombre por la actual calle de Correos.
 
El primer decorador que proyectó la tienda fue Javier Castillo; se trataba de un amplio local que llegaba de la calle Correos a la calle Lauria. El local se distribuía con la tienda de ventas, daba paso a las oficinas y en la trastienda se situó la fábrica, que llegó a tener sesenta operarios que fabricaban bolsos, cinturones, guantes, billeteros o cualquier otro artículo de piel.
 
En la fábrica se trabajaba con mimo y cuidado cada una de las piezas que se realizaban, creándose un gran prestigio. Cuando en 1935 contrajeron matrimonio Don Juan de Borbón con Doña María de las Mercedes de Borbón y Orleans, encargaron una cigarrera de piel, que fue realizada en la fábrica a mano, y con los mejores materiales, cigarrera que les fue regalada.
 
Fos, su propietario, el mismo año que inauguró el local, viajó a Alemania y visitó un criadero de cocodrilos donde adquirió dos ejemplares que se los trajo a España en avión.
fos_cocodrilo fos
Los cocodrilos se ubicaron en una vitrina central, en la misma entrada de la tienda, a modo de estanque.
 
La tienda de El Cocodrilo, tomó el nombre de éstos saurios, y era visita obligada para observarlos, y lanzar monedas por las grietas de la urna: ese ruido metálico despertaba a los cocodrilos, y se movían.
 
Había quienes, incluso, pedían un deseo: enamorados que se besaban, y cuentan, que incluso las madres daban la merienda a sus hijos mientras se distraían con los animales y con unos espejos laterales en donde los niños hacían gestos de mímica que dedicaban a los cocodrilos.
 
Don Vicente Fos mandó instalar unos calentadores para mejorar el hábitat de los cocodrilos, con tan mala fortuna que un buen día la temperatura subió sin control y uno de ellos falleció. El otro cocodrilo, muy pequeño, al poco tiempo enfermó, y el contable de la empresa que vivía en la Malvarrosa se ofreció para llevarlo a su casa y cuidar el animal, pensando que el mar le beneficiaría pero al poco tiempo falleció.
 
fos_interior casa fos_ la del cocodrilo
En 1940 el arquitecto Javier Goerlich LLeó proyectó la fachada, y en 1942 se decidió reformar el local. El interiorista y artista fallero Rafael Escrivá, realizó la zona de ventas de la casa. Las vitrinas interiores estaban forradas en raso rosa, se situaron dos mostradores a ambos lados de de la tienda, con sillas de piel; en los laterales de las vitrinas frontales, Artesanía Serra forjó unas parras donde se exhibían guantes y otros complementos.
 
Los candelabros con seis velones y los tiradores de la puerta también los realizaron estos artesanos de la calle Cerrajeros; Flores Vilar cambiaba cada temporada unas preciosas flores de tela que decoraban el techo, y Casa Amanda suministraba flores, cuando se lo requerían.
 
Un tercer cocodrilo se trajo para el estanque-escaparate que pronto seria su nuevo hogar. Fallecería en 1972. Don Vicente, lo mando disecar, no con pocas trabas, ya que ningún taxidermista en Valencia quería hacerlo. El fin del tercer saurio ya disecado, se desconoce. Se cree que fue enviado a Andalucía.
 
Anecdótico resulta cuando el 17 de enero de 1957, el Sr. Fos padre, llevó a bendecir al cocodrilo en una jaula con ruedas, a la Ermita de San Antonio Abad, en la calle Sagunto. Participando de la procesión, y obteniendo el primer premio en la fiesta.
 
MARIQUITA PÉREZ
 
En 1944, se inauguró al final del salón de exposición una sección, donde se vendía la muñeca Mariquita Pérez, el Sr. Fos tenían la exclusiva en Valencia, aunque Mariquita nació en Madrid. La muñeca se vendía por noventa y cinco pesetas y los calcetines por cinco. Se decía que era una muñeca para niñas ricas. Su hermano Pepe Fos, un gran artista construyó todo el universo de la Mariquita Perez, su casa, los muebles... y se preparaban escenografías que adornaban la tienda cada sábado; iban vestidas a la ofrenda, a una merienda, al colegio, a esquiar.
 
En 1985 coincidiendo con el último día del año, la mejor tienda artesanal de bolsos con la que contaba Valencia cerró, pero siempre se recordaría aquella vitrina con el cocodrilo más querido y visitado por los valencianos.
 
Texto de Germán Gómez.
 
---O---
 
1958:
 
¡La he visto! Paseando por la calle Correos, de la mano de mi madre.
 
Era sábado, era víspera de Navidad… Un cocodrilo enorme que casi no cabía en la vitrina era el reclamo de la tienda de Bolsos Fos, y la atracción de la chiquillería que se quedaba embobada con la cara pegada al cristal mirando aquel energúmeno. Todo aquello quedaba a mis espaldas, para mí no tenía atractivo.
 
Yo sólo tenía ojos para aquella muñeca que se exhibía en un escaparate lateral, rodeada de todo su mundo en miniatura.Fos_MARIQUITA PREZ 1958
 
-¡Mamá, mamá, mira que muñeca!
 
-Muy bonita, preciosa, vámonos.
 
-¡Déjame quedarme!, deja que la vea un poco más…
 
-¿Crees que si soy buena, los Reyes Magos me la traerán?
 
-¿Cuánto me he portado de bien?
 
-¿Cómo para noventa y cinco pesetas? … ¡Menos!
 
-¿Me da tiempo de ser más buena aún?
 
-Abuelo, hoy he visto la muñeca más hermosa que te puedas imaginar. No quiero nada más, la voy a pedir a los reyes, ¿tú crees que me la traerán?
 
-Has sido buena -me dijo- pídela con fuerza y aprende a esperar.

Texto y foto de Pilar Martínez Olmos

sábado, 1 de junio de 2013

lunes, 22 de abril de 2013

1902 - Reunión vecinal a puerta de casa
(Con mi agradecimiento a Pilar Martinez Olmos)