domingo, 16 de febrero de 2025
UNA PLACITA EN VELLUTERS. DE LAS ESCUELAS PIAS
viernes, 31 de enero de 2025
NUESTRA SEÑORA DEL MILAGRO
“Considerada de gran interés por su estilo gótico, esta imagen, según tradición inmemorial, fue traída a Valencia por los caballeros de la Orden de San Juan del Hospital durante la conquista de la ciudad en el año 1238, lo que la acreditaría como una de las esculturas más antiguas de entre las conservadas hasta hoy. El propio Martinez Aloy hace hincapié, sin embargo, en que determinados historiadores y cronistas antiguos discrepan respecto al origen de esta imagen al apuntar, unos, que fue hallada prodigiosamente en la calle que lleva su nombre, en tanto otros aseguran que fue traída por el gran maestre de la Orden también llamadas de San Juan de Jerusalén con objeto de celebrar ante ella la primera misa tras la conquista de Valencia. Nuestro investigador, favorable a esta última versión, asegura que por su parte que a esta imagen se le rendía culto en la hermosa capilla de planta rectangular, cubierta de bóveda de crucería sobre haces de columnas, de apenas 3,7 m. de largo por 3 m. de ancho y 3,72 de altura, y ábside de planta hexagonal cubierta por bóveda de nervios sustentados en finas columnilla con capiteles de sección tronco cónica carente de decoración esculpida.
Habiendo suscitado una gran devoción en el pueblo a lo largo de los siglos, el excesivo fervor determinó que se recubriera completamente la imagen con ricas vestimentas que solo dejaban ver el rostro y las manos, cubriendo la cabeza de la virgen con una enorme corona imperial labrada en plata.
De piedra caliza policromada y una altura de 0,74 m, la crítica considera esta imagen obra de principios del siglo XIV con nexos con la imaginería de la zona navarro-aragonesa. Presenta las rigideces propias de este tipo de representación destacando intensa frontalidad y esoterismo, derivados de la posición sedente de la virgen, sobre cuyo muslo izquierdo se apoya de pie el Niño, ostentando un pajarito en la mano.
Mutilada en 1936, del grupo escultórico han desaparecido los brazos y gran parte de la figura del Niño, hecho que confiere a esta fotografía indudable valor documental.”
Imagen en la actualidad en el Museo Catedralicio y Diocesano.
Texto extraído de:
Valencia 1900. El legado fotográfico de J. Martinez Aloy
viernes, 5 de enero de 2024
EL HUERTO DEL TIRADOR
martes, 26 de diciembre de 2023
LA PALLETERA DEL PATRIARCA
lunes, 18 de diciembre de 2023
LA ANTIGUA AUDIENCIA
domingo, 10 de diciembre de 2023
EL PRIMER PONT DE FUSTA
jueves, 16 de noviembre de 2023
EL PAREDÓN DE LOS PREDICADORES
La Valencia amurallada de Abd al-Aziz, construida en el siglo XI, dejaba fuera del cerco árabe al convento dominico de los Predicadores. La muralla más hacia el interior y en su tramo más próximo, protegía a la ciudad, siendo las puertas de la Xarea y la llamada del Cid, las más cercanas al convento, desprotegido tanto por las acometidas de las aguas del río a sus espaldas, como de las huestes foráneas que pudieran estar interesadas por su acoso.
Y por ello, el también dominico Fray Andreu de Albalat, obispo de Valencia, y en uso de su poder, ordenó hacia el año 1276 la construcción de un tramo de muralla a espalda del convento. Un tramo almenado, a semejanza de la muralla musulmana que protegía la ciudad, que cumplía la doble función como paredón y pretil del Turia salvando al convento de las acometidas de las aguas.
En la fotografía de Martinez Aloy vemos el aspecto de una muralla de contención que fue derribada hacía el año 1901, años después del derribo de la muralla cristiana acaecido a partir de 1865 en un proceso éste que duró cuatro años.
El lienzo que observamos alcanzaba hasta el torreón de la Ciudadela derribado también con el comienzo del siglo XX. La piqueta demoledora terminó con ambas defensas.
Fuente: El legado fotográfico de J. Martínez Aloy
viernes, 10 de noviembre de 2023
EL PALACIO JOAN DE VILARRASA
Esta foto, perteneciente al legado de Martinez Aloy, está tomada en la decimonónica plaza Conde de Casal y se observa al fondo el campanario de la iglesia de los Santos Juanes.
Una perspectiva única que nos regala su autor en la que se observa el inicio de la calle Juan de Vilarrasa a la izquierda, un flash esquinero del palacio con este nombre y que nos informa de las características arquitectónicas de la casa palaciega del siglo XVI. Planta baja y dos alturas con fachada en su trasera a la calle de las Rejas y recayendo en su lateral septentrional a la plaza del Cementerio de San Juan.
Sede que fue de mosen Joan de Vilarrasa, electo de la Fábrica de Murs i Valls y de otros familiares, tales como Juan Lorenzo Vilarrasa, Gobernador Civil de la ciudad y del Reino.
“Una morada digna de Príncipes”, así la definía el propio Martinez Aloy, quien con su legado fotográfico nos de ha dejado páginas entrañables que nos informan de que el paso del tiempo ha sido cruel, transformando la piel de la ciudad, especialmente en su centro histórico, donde en todo momento se debiera tener un especial cuidado para perpetuar el conocimiento del cómo fuimos, basado, fundamentalmente, en las edificaciones que bien se debieron merecer su protección como bienes culturales de primer orden.
Pero la ciudad se esponja, se expande, se crean plazas, avenidas y grandes vías. Y la pequeña retícula urbana fenece. Ley de vida en cualquier ciudad en su deseo de aclimatarse al paso del tiempo, aunque sea a costa de perder una parte de su historia.
Palacio Juan de Vilarrasa, “el único edificio señorial que poseía teatro, sastrería y farmacia para el uso exclusivo de sus dueños y servidumbres”, según informa José Caruana, Barón de San Petrillo.
Fuente: El legado fotográfico de J. Martínez Aloy
domingo, 31 de julio de 2022
VALENCIA 1900 - EL LEGADO DE MARTÍNEZ ALOY
Una fotografía atribuida a J. Martínez
Aloy (1865-1924), recogida en el libro “Valencia 1900. El legado fotográfico de
J. Martinez Aloy”, situada en la confluencia de la calle las Barcas -después
titulada Joaquín Sorolla- con la calle de la Universidad, con taza y monolito de piedra a
la que acuden mujeres con sus cántaros, con una casona de dos plantas a su
espalda que los autores del libro dicen que se corresponde con el Colegio de la
Presentación de Nuestra Señora, en realidad no es así.
Se habla de la presencia de un
mercadillo por unos puestos con toldos, pero éste se corresponde con el de la
plaza de San Sebastián, lugar dónde en realidad está tomada la foto.
La casona está situada en la calle
Cuart, junto a la plaza, como se puede observar en esta foto del mercadillo de
San Sebastián, más tardía, pero la coincidencia en su alero, los balcones y la situación
de las ventanas no ofrece duda.
Plano de 1909 donde un circulito verde
es la referencia a la existencia de una fuente en la plaza de San Sebastián, en
un recurso del mismo plano utilizado para las fuentes de las plazas de la
Constitución, del Cid, entre otras.
Por otra parte, la fuente que estaba
situada en la calle de las Barcas desde 1853, la de las Tres Gracias, como se puede
observar en esta foto decimonónica, donde la semejanza con la casona de la foto
de Martínez Aloy es inexistente, es la misma que en el año 1909 se trasladó a
la plaza de Rodrigo Botet, donde en la actualidad la adorna.
La foto de la calle Pintor Sorolla, antigua de las Barcas, nos muestra el Colegio de la Presentación, la esquina de la Universidad y los edificios tras la fuente de las Tres Gracias.
domingo, 2 de marzo de 2014
JOSÉ MARTÍNEZ ALOY
Archivo de Rafael Solaz
jueves, 3 de octubre de 2013
LA CIUDADELA
En su defensa se había levantado una pequeña fortificación defensiva en 1543 a cargo de la fábrica de Murs i Valls que había construido un foso desde la puerta de los Judíos hasta la del Real. Años más tarde, en 1574 se levantó un baluarte (la Casa de las Armas junto a la Puerta del Mar que alcanzó gran fama por la gran cantidad armas existentes que causaban admiración a quienes la visitaban) origen de la Ciudadela, ocasionando el derribo de la Torre de Esperó aledaña por su estado de abandono.
Con la llegada al trono de Felipe V, se fortaleció su defensa con la construcción de un torreón, siendo entonces cuando la Ciudadela adquirió su mayor presencia. Éste fue demolido totalmente en 1901, lo que ocasionó una profunda remodelación de la zona, así como del anexo Cuartel de Artillería de 1868, permaneciendo el baluarte frente al rio hasta 1956.
La foto de 1901 nos muestra un aspecto del torreón en su fase de destrucción.











