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domingo, 16 de febrero de 2025

UNA PLACITA EN VELLUTERS. DE LAS ESCUELAS PIAS

 
1900 - Martínes Aloy

Plaza de las Escuelas Pías, con su fondo cubierto por la fachada de la Iglesia con este nombre, en su inicio Colegio Andresiano, nominación que recibió de su fundador el arzobispo Andrés Mayoral, cuyo primer dato documental se puede observar en el grabado de Fortea de 1738 y reconstruida en el año 1767 con el aspecto que nos ofrece la foto de Martinez Aloy, que ha llegado hasta nuestros días.

Pero centramos nuestra atención en el edificio a la izquierda. En su origen, la nueva iglesia andresiano, oprimida por una estrecha callejuela, no podia lucir su fachada, por lo que el arzobispo con la compra de unas casas justo enfrente, con sus derribos, dio ocasión a la creación de una plaza, no muy ancha, pero lo suficiente para el lucimiento de su iglesia.

Completó la reforma urbana con el proyecto de construcción de un edificio con el objetivo de dar asistencia escolar a los niños pobres en régimen de externado, a cargo de los padres escolapios, que fue conocido con el nombre de “escoletes”. Pero con la muerte del arzobispo en 1769, su persona no pudo llevar a término su deseo, siendo el nuevo prelado Francisco Fabián y Fuero, sucesor del efímero arzobispo Azpuru, que fiel al ideario calasancio, culminó una obra que fue inaugurada el 22 de julio de 1775 con la puesta en servicio de ocho aulas.

Estas escuelas para pobres permanecieron hasta la década de los sesenta del pasado siglo. Con su derribo privaron a la ciudad de un edificio que daba la réplica adecuada al entorno de una placita muy querida para el vecindario del barrio “dels velluters”. 

Fuente: "El legado fotográfico de J. Martínez Aloy".

viernes, 31 de enero de 2025

NUESTRA SEÑORA DEL MILAGRO


“Considerada de gran interés por su estilo gótico, esta imagen, según tradición inmemorial, fue traída a Valencia por los caballeros de la Orden de San Juan del Hospital durante la conquista de la ciudad en el año 1238, lo que la acreditaría como una de las esculturas más antiguas de entre las conservadas hasta hoy. El propio Martinez Aloy hace hincapié, sin embargo, en que determinados historiadores y cronistas antiguos discrepan respecto al origen de esta imagen al apuntar, unos, que fue hallada prodigiosamente en la calle que lleva su nombre, en tanto otros aseguran que fue traída por el gran maestre de la Orden también llamadas de San Juan de Jerusalén con objeto de celebrar ante ella la primera misa tras la conquista de Valencia. Nuestro investigador, favorable a esta última versión, asegura que por su parte que a esta imagen se le rendía culto en la hermosa capilla de planta rectangular, cubierta de bóveda de crucería sobre haces de columnas, de apenas 3,7 m. de largo por 3 m. de ancho y 3,72 de altura, y ábside de planta hexagonal cubierta por bóveda de nervios sustentados en finas columnilla con capiteles de sección tronco cónica carente de decoración esculpida. 


Habiendo suscitado una gran devoción en el pueblo a lo largo de los siglos, el excesivo fervor determinó que se recubriera  completamente la imagen con ricas vestimentas que solo dejaban ver el rostro y las manos, cubriendo la cabeza de la virgen con una enorme corona imperial labrada en plata.


De piedra caliza policromada y una altura de 0,74 m, la crítica considera esta imagen obra de principios del siglo XIV con nexos con la imaginería de la zona navarro-aragonesa. Presenta las rigideces propias de este tipo de representación destacando intensa frontalidad y esoterismo, derivados de la posición sedente de la virgen, sobre cuyo muslo izquierdo se apoya de pie el Niño, ostentando un pajarito en la mano.


Mutilada en 1936, del grupo escultórico han desaparecido los brazos y gran parte de la figura del Niño, hecho que confiere a esta fotografía indudable valor documental.”


Imagen en la actualidad en el Museo Catedralicio y Diocesano.


Texto extraído de:

 Valencia 1900. El legado fotográfico de J. Martinez Aloy


viernes, 5 de enero de 2024

EL HUERTO DEL TIRADOR


El Huerto del Tirador estaba situado en una amplia explanada limitada al norte por la Casa de la Beneficencia, al este por la Casa de la Misericordia, mientras que por el sur el Convento de Santa Ursula cerraba su linde. Las calles de la Corona y de Quart dejaban en su equidistancia la zona utilizada por los pelaires, a la sazón sus dueños, quienes tiraban, extendían y aderezaban los paños de lana en su intervención para su cardado. 

De tiempo muy antiguo, sabemos de él gracias al plano de Manceli de 1608 en cuya cartela figura como "el tirador de los pannos", y de su perpetuidad merced a la amplia cartografía del siglo XIX. Cuando finalizaba este siglo se ubicó en su solar el "velódromo de Cuarte", que permaneció durante un tiempo. La urbanización de la zona en los años sesenta del siglo pasado y con sus nuevos edificios, dejó en el olvido aquel espacio abierto.

Disponían de su Casa Cofradía recayente a la calle Quart, mientras que a su ermita, la de San Cristobal, se accedía por la calle del Tints o de la Corona, de la que partía una calle nominada del Tirador, como lugar de acceso al Huerto.

La fotografia de Martinez Aloy de finales del siglo XIX nos da una idea de su emplazamiento, donde en su solar, hacen las prácticas un batallón de antiguos miembros de la Milicia Nacional, abolida definitivamente por la restauración borbónica, aunque después y con carácter nostálgico, conocidos como Veteranos de la Libertad, tenían la oportunidad de reunirse. La milicia fue creada en ocasión de la Constitución de Cádiz, aunque a lo largo de aquel siglo fue abolida en varias ocasiones, tanto en cuando por los avatares politicos, la carta magna conocida como "la Pepa", era igualmente apartada por el gobierno de turno. 

Se observa al fondo de forma parcial la Casa de la Beneficencia y a continuación la capilla del Asilo del Marqués de Campo.

Fuente: "El legado fotográfico de J. Martínez Aloy".

martes, 26 de diciembre de 2023

LA PALLETERA DEL PATRIARCA

1900 - Martínez Aloy

Antes de la construcción del colegio-seminario fundado por San Juan de Ribera en el lugar situado frente a la Universidad de Valencia, anterior Estudi General, en aquel solar habían existido unas casas, una de ellas habitada por una mujer vendedora de pajuelas revestidas de azufre para su función de fósforos. Según se cuenta, puso como condición que en el interior del colegio y como única indemnización, el que su imagen fuese perpetuada mediante la colocación de una estatua en el interior del Colegio.

Sea como fuere, lo cierto fue que tras el inicio de las obras en 1586, apareció en el subsuelo una escultura marmórea en representación de un magistrado romano que fue instalada sobre pedestal en el centro del claustro.

Y de inmediato y durante un tiempo, el vulgo nominó la imagen sobre pedestal como “La palletera”, pero después se impuso la tesis de que se correspondía con la diosa Ceres, fundada por el haz de espigas que portaba y por el hecho de que en su restauracion se hubiera colocado la cabeza postiza de una mujer.

En realidad nunca se documentó la certeza de aquella estatua que permaneció en el centro del claustro durante tres siglos, para ser sustituida en el año 1897 por la estatua sedente del fundador del Colegio del Patriarca, ejecutada por las manos de Mariano Benlliure, cuando se cumplía el centenario de la beatificación de quien luego, en 1960, fue canonizado por Juan XXIII como San Juan de Ribera.

La estatua de la palletera fue trasladada a otro lugar del interior del Colegio, donde en la actualidad se encuentra.

Fuente: El legado fotográfico de Martinez Aloy

lunes, 18 de diciembre de 2023

LA ANTIGUA AUDIENCIA


Este es el aspecto que ofrecía en el año 1908 la fachada principal del edificio de la antigua Audiencia, en la actualidad Palacio de la Generalitat, vista por la calle Caballeros.

Fue sede de la Audiencia Territorial, que con anterioridad había estado instalada en el Palacio del Real, en el largo periodo comprendido desde el primer tercio del siglo XVIII hasta finales de 1922. Observamos en la fotografía J. Martínez Aloy el aspecto de su puerta adintelada entre pilares y pilastras que en nada se asemeja a la actual, más sencilla y en forma de arco, que está situada en el número dos de la citada calle.

Lo más singular es la observación del edificio anexo con viviendas burguesas que tras su destrucción en los años cuarenta del pasado siglo, sobre su solar se construyó el segundo torreón como réplica al primigenio, con vista éste al jardincillo próximo a la plaza de la Seo, y que posibilitó una mayor superficie a la Plaza Manises.

Al socaire de los planos del arquitecto Luis Albert Ballesteros se llevó a cabo una muy importante remodelación ejecutada a lo largo de una década, desde 1942 hasta 1953, año de la inauguración, ya como sede de la Diputación Provincial que ejecuta sus funciones hasta 1982, cuando con el nuevo Estatuto de Autonomía se convirtió en el Palau de la Generalitat y hasta nuestros días.

Fuente: “El legado fotográfico de J. Martinez Aloy”

domingo, 10 de diciembre de 2023

EL PRIMER PONT DE FUSTA


Este es el aspecto que ofrecía la zona del Pont de Fusta tras la riada de noviembre de 1897 y después de muy pocos años de vida.

Pont de Fusta construido en 1893 tras la inauguración de la Estación de Santa Mónica (su primigenio nombre) con un piso a base de tablones de madera de Flandes con un ancho de tres metros. Puente que fue reconstruido con la misma traza en 1898 y con más larga vida, hasta la riada de 1949, cuyas aguas del río Turia volvieron a su destrucción. Reconstruido otra vez de madera aguantó hasta la avenida del año 1957, para volver a repetirse su fábrica pero en esta ocasión a base de cemento. Ello no fue óbice para que su nombre, como “pont de fusta”, se haya perpetuado hasta nuestros días, pero con su actual nuevo diseño donde se alterna el paso peatonal decorado a base de maderas. con otro en paralelo de mayor amplitud y exclusivo para los vehículos.

La fotografía de Martínez Aloy nos ofrece la Estación de Santa Mónica a la izquierda y el Convento de la Trinidad a la derecha, situados "a la otra parte del rio", que flanquean un friso de antiguas casas.

 "A esta parte del rio" se observa lo muy poco del puente que resistió la fuerza de la aguas de aquel lejano año, lo que nos ilustra de su sencillez, pero que de forma directa tenía la misión de posibilitar el paso de los usuarios del trenet desde la calle Muro de Santa Ana a la misma estación y viceversa.

Fuente: El legado fotográfico de J. Martínez Aloy

jueves, 16 de noviembre de 2023

EL PAREDÓN DE LOS PREDICADORES

 

La Valencia amurallada de Abd al-Aziz, construida en el siglo XI, dejaba fuera del cerco árabe al convento dominico de los Predicadores. La muralla más hacia el interior y en su tramo más próximo, protegía a la ciudad, siendo las puertas de la Xarea y la llamada del Cid, las más cercanas al convento, desprotegido tanto por las acometidas de las aguas del río a sus espaldas, como de las huestes foráneas que pudieran estar interesadas por su acoso. 

Y por ello, el también dominico Fray Andreu de Albalat, obispo de Valencia, y en uso de su poder, ordenó hacia el año 1276 la construcción de un tramo de muralla a espalda del convento. Un tramo almenado, a semejanza de la muralla musulmana que protegía la ciudad, que cumplía la doble función como paredón y pretil del Turia salvando al convento de las acometidas de las aguas.


En la fotografía de Martinez Aloy vemos el aspecto de una muralla de contención que fue derribada hacía el año 1901, años después del derribo de la muralla cristiana acaecido a partir de 1865 en un proceso éste que duró cuatro años.


El lienzo que observamos alcanzaba hasta el torreón de la Ciudadela derribado también con el comienzo del siglo XX. La piqueta demoledora terminó con ambas defensas.


Fuente: El legado fotográfico de J. Martínez Aloy

viernes, 10 de noviembre de 2023

EL PALACIO JOAN DE VILARRASA

Esta foto, perteneciente al legado de Martinez Aloy, está tomada en la decimonónica plaza Conde de Casal y se observa al fondo el campanario de la iglesia de los Santos Juanes.

Una perspectiva única que nos regala su autor en la que se observa el inicio de la calle Juan de Vilarrasa a la izquierda, un flash esquinero del palacio con este nombre y que nos informa de las características arquitectónicas de la casa palaciega del siglo XVI. Planta baja y dos alturas con fachada en su trasera a la calle de las Rejas y recayendo en su lateral septentrional a la plaza del Cementerio de San Juan.


Sede que fue de mosen Joan de Vilarrasa, electo de la Fábrica de Murs i Valls y de otros familiares, tales como Juan Lorenzo Vilarrasa, Gobernador Civil de la ciudad y del Reino. 


“Una morada digna de Príncipes”, así la definía el propio Martinez Aloy, quien con su legado fotográfico nos de ha dejado páginas entrañables que nos informan de que el paso del tiempo ha sido cruel, transformando la piel de la ciudad, especialmente en su centro histórico, donde en todo momento se debiera tener un especial cuidado para perpetuar el conocimiento del cómo fuimos, basado, fundamentalmente, en las edificaciones que bien se debieron merecer su protección como bienes culturales de primer orden.


Pero la ciudad se esponja, se expande, se crean plazas, avenidas y grandes vías. Y la pequeña retícula urbana fenece. Ley de vida en cualquier ciudad en su deseo de aclimatarse al paso del tiempo, aunque sea a costa de perder una parte de su historia. 


Palacio Juan de Vilarrasa, “el único edificio señorial que poseía teatro, sastrería y farmacia para el uso exclusivo de sus dueños y servidumbres”, según informa José Caruana, Barón de San Petrillo.

Fuente: El legado fotográfico de J. Martínez Aloy

domingo, 31 de julio de 2022

VALENCIA 1900 - EL LEGADO DE MARTÍNEZ ALOY

 

Una fotografía atribuida a J. Martínez Aloy (1865-1924), recogida en el libro “Valencia 1900. El legado fotográfico de J. Martinez Aloy”, situada en la confluencia de la calle las Barcas -después titulada Joaquín Sorolla- con la calle de la Universidad, con taza y monolito de piedra a la que acuden mujeres con sus cántaros, con una casona de dos plantas a su espalda que los autores del libro dicen que se corresponde con el Colegio de la Presentación de Nuestra Señora, en realidad no es así.

Se habla de la presencia de un mercadillo por unos puestos con toldos, pero éste se corresponde con el de la plaza de San Sebastián, lugar dónde en realidad está tomada la foto.

La casona está situada en la calle Cuart, junto a la plaza, como se puede observar en esta foto del mercadillo de San Sebastián, más tardía, pero la coincidencia en su alero, los balcones y la situación de las ventanas no ofrece duda.

Plano de 1909 donde un circulito verde es la referencia a la existencia de una fuente en la plaza de San Sebastián, en un recurso del mismo plano utilizado para las fuentes de las plazas de la Constitución, del Cid, entre otras.

Por otra parte, la fuente que estaba situada en la calle de las Barcas desde 1853, la de las Tres Gracias, como se puede observar en esta foto decimonónica, donde la semejanza con la casona de la foto de Martínez Aloy es inexistente, es la misma que en el año 1909 se trasladó a la plaza de Rodrigo Botet, donde en la actualidad la adorna. 

La foto de la calle Pintor Sorolla, antigua de las Barcas, nos muestra el Colegio de la Presentación, la esquina de la Universidad y los edificios tras la fuente de las Tres Gracias.

domingo, 2 de marzo de 2014

JOSÉ MARTÍNEZ ALOY

José Martínez Aloy. Ca. 1877

Fotografía de 1877, cuando tenía 27 años

Nació en Valencia, en 1855. Se licenció en Derecho en la Universitat de València. Fue historiador y político.Formaba parte del Partido Liberal Conservador, llegando a ser concejal, Alcalde en 1907 y Presidente de la Diputación Provincial en 1914.

Geografía General del Reino de Valencia
Fueron importantes sus estudios de investigación histórica llegando a ser cronista de la provincia de Valencia y director del Museo de Bellas Artes, entre otros, promoviendo la creación del Centre de Cultura Valenciana. 

Escribió, entre otras obras, “El Palau de la Generalitat de València”, y “La Casa de la Diputación”.

Colaboró en la obra “Geografía General del Reino de Valencia”. Poseía una extensa biblioteca de temática valenciana que a finales de los años 80 fue comprada por el librero Andrés Ortega quien, a su vez, la ofreció a sus clientes en diversos catálogos.

Martínez Aloy murió el 3 de abril de 1924 y está enterrado en el Cementerio General de Valencia, sección 1ª izquierda, en el pasillo central. El Ayuntamiento le dedicó una calle de la ciudad.

Texto de Rafael Solaz

Archivo de Rafael Solaz

jueves, 3 de octubre de 2013

LA CIUDADELA

La ciudadela 1900

Legado de José Martínez Aloy 

1901 - Aunque su mayor fortaleza la adquirió en el siglo XVIII, con el derribo de la muralla cristiana en 1865 fue perdiendo su principal cometido. Su origen se remonta a cuando el peligro turco acechaba las costas españolas. 

En su defensa se había levantado una pequeña fortificación defensiva en 1543 a cargo de la fábrica de Murs i Valls que había construido un foso desde la puerta de los Judíos hasta la del Real. Años más tarde, en 1574 se levantó un baluarte (la Casa de las Armas junto a la Puerta del Mar que alcanzó gran fama por la gran cantidad armas existentes que causaban admiración a quienes la visitaban) origen de la Ciudadela, ocasionando el derribo de la Torre de Esperó aledaña por su estado de abandono. 

Con la llegada al trono de Felipe V, se fortaleció su defensa con la construcción de un torreón, siendo entonces cuando la Ciudadela adquirió su mayor presencia. Éste fue demolido totalmente en 1901, lo que ocasionó una profunda remodelación de la zona, así como del anexo Cuartel de Artillería de 1868, permaneciendo el baluarte frente al rio hasta 1956.

La foto de 1901 nos muestra un aspecto del torreón en su fase de destrucción.