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lunes, 7 de julio de 2025

EL COSTOSO PROCESO DE LA ESTATUA DE LUIS VIVES


Esta es la historia entre estatua, escultor y fundidor. No fue nada fácil hasta llegar a ello.

Si hablamos del escultor me voy a referir a José Aixa. Imaginamos el típico artista de la época, de pocos recursos, al que nadie sabía de él. Un valenciano desde muy joven enamorado del arte de la escultura, pero como le faltaban recursos y no podía ir a estudiar al extranjero, cosa muy frecuente en los artistas que querían empaparse de la sabiduría de los del exterior del país. Fuerza y tesón para el trabajo no le faltaba, por lo que decidió viajar a Alemania con el fin de encontrar un trabajo como humilde operario en los talleres de los afamados escultores. Volvió a Valencia con muchas cosas aprendidas y con muchas ilusiones, pero no era conocido y no recibía encargos. Estaba tan desalentado que hasta llegó a pensar en desprenderse del cincel para siempre y dedicarse a otro oficio, tal vez como ayudante en una carpintería o también pudiera ser en algún despacho.

Tuvo la fortuna de que el Rector de la Universidad D. José Monserrat sacó a concurso una figura que honrara el claustro de la Universidad, y quien mejor para hacerlo que Luís Vives, y la dispuso en bronce.

Aixa con sus manos ágiles tomo arcilla y comenzó a moldear el boceto. Rápido el jurado se dio cuenta que el que más brillaba en arte era el de Aixa entre los otros ocho que presentaron, sin vacilación acordaron ese boceto.

Realizó la figura del filósofo de pie, estrechando sobre su pecho un libro que llevaba en la mano izquierda, mientras que la mano derecha la extendía con actitud de explicar lo que su mente entiende.

Ahora faltaba lo siguiente, fundirla en bronce, y aquí se encontró el problema. No se apostaba por nadie en esta ciudad que lo pudiera hacer. Se disiparon las dudas al pensar en Vicente Rios, maestro de fundición de la gran fábrica La Primitiva Valenciana, con lo que estuvo de acuerdo el director de la fábrica, D. Julián Chavarri, ya que apostaba por el bien hacer del maestro.

Con gran entusiasmo el director de la Maquinista Valenciana quiso contar con la presencia de ciertas personas para el disfrute del momento en el que el hirviente metal penetrase en el artístico molde. Eso no llegó a ser. Aprovechando un día de ausencia del director en la fábrica el maestro fundidor pasó la noche de insomne y a la mañana siguiente la estatua ya estaba fundida. Me gustaría saber si la hazaña le molestaría o por el contario la alabaría.

Se gastó treinta arrobas de bronce para una estatua que solo tenía unos 18 a 20 mm de grosor. La verdad, que era un trabajo muy laboriosos y preciso .Primero un noyo de arcilla, como para la estatua de bulto y luego el molde como la estatua en hueco, colocando el primero dentro del segundo, dejando el mismo vacío por todas partes que rellenaría la corriente del metal fundido. Se le añade la dificultad de los pliegues irregulares de la estatua.

Y así salió Luis Vives del horno, íntegro y completo. Instalada en 1880 en el claustro de la Universidad de Valencia.

Texto de Amparo Zalve

domingo, 24 de marzo de 2019

EL PORQUÉ CALLE BARCELONA

Archivo Municipal 

Un tramo de la muralla árabe que desde la actual calle Transit enfilaba en curvatura hacia la plaza de las Barcas discurría a continuación y en línea recta  para llegar hasta la otrora plaza de la Congregación, donde estaba  situada la puerta de la Xerea.

De este corto recorrido apenas quedan unos restos arqueológicos vistos nada más entrar por la puerta de la Universidad literaria en la calle de su nombre.

Muralla árabe que tuvieron que cruzar las tropas cristianas que acompañaban a Jaime I, cuando su Reconquista al Islam.

En agradecimiento a los catalanes que acompañaban al Conqueridor, el monarca les cedió  un arrabal para su aposento, siendo el elegido la zona aledaña a la muralla en el punto vecinal donde casi dos siglos después se construiría la Universidad.

Y en recuerdo de aquel establecimiento y por “providencia del Almotacén” de 1658, la calle que nace frente la Universidad y hasta el Parterre ocupa el nomenclátor como la de Barcelona, que vemos en la foto tras el derribo de unas casas en su chaflán con la de Pintor Sorolla para una nueva urbanización de la zona, allá por los años treinta.


jueves, 7 de junio de 2018

LA UNIVERSIDAD SIN PATRONAZGO MUNICIPAL

Archivo Municipal

La Universidad de Valencia, que impartía el saber desde 1502, tuvo sus dificultades durante la Guerra de Sucesión con la pérdida del patronazgo, en 1707, que sobre la misma ejercían los Jurados. 

No sería hasta 1720 cuando personajes ilustres como Corachán, Iñigo, el joven Mayans y Ciscar y otros, laboraron para recuperar su dominio. Al frente de ellos Vicente Tosca, quien, sin la condición de catedrático, había ejercido como rector en los últimos años.

Fue el intendente Margelina el que redactó un extenso memorial al Rey, quien tras su reconsideración tuvo a bien la sanción regia, del 26 de junio de 1720, que restablecía la autoridad municipal con la colaboración del Capitán General, Duque de San Pedro, que hizo posible un pacto según el cual se devolvía a los jesuitas los estudios de Gramática, quienes, pese a ello, no estaban conformes con la recuperada dirección de la Universidad por parte de los Jurados.

La Universidad estuvo cerrada durante el periodo de 1704 a 1708 y al terminar el conflicto bélico funcionó sin estatutos, sin profesorado fijo y con una muy limitada subvención municipal, dificultades que sólo con la decisión del Padre Tosca hizo posible su mantenimiento y recuperación.

jueves, 19 de octubre de 2017

UNA PLACA A DON RAFAEL PASTOR REIG


Archivo Municipal

Después de dos años de cátedra, en octubre de 1922, fallece el doctor D. Rafael Pastor Reig, “catedrático de patología general y fundador de este laboratorio”: tal y como se indica en la placa que sus compañeros y discípulos tuvieron a bien situar, justo un año después de su muerte, en el mismo laboratorio que en su día creara. Lápida conmemorativa de bronce, culminada con el recurso del mármol, en un trabajo que como obra de arte acometieron las manos de Vicente Benedito, que se completaba con el retrato del doctor en medicina que había sido esmaltado por el artista Almar.

La iniciativa había sido planteada por la clase escolar y su resultado se vio culminado en un acto que tuvo su comienzo en el Anfiteatro Anatómico presidido por el decano de la Facultad de Medicina, el doctor Gómez Ferrer, en el que un alumno del quinto curso glosó la figura del homenajeado a quien mencionaba como “el maestro consciente de su deber y amante de sus discípulos a quienes consideraba como verdaderos hijos espirituales”.

El doctor Vila Barberá, quien ostentaba la cátedra de Patología General tras la muerte del fundador del laboratorio y como sucesor del mismo, ensalzó la vida académica del doctor, al igual que lo hicieron en breves oratorias representantes de otras facultades, durante un acto que tuvo su final con la intervención de su presidente, doctor Gómez Ferrer, con la presencia de alumnos, médicos, profesores y catedráticos que aclamaron con entusiasmo el recuerdo de tan ilustre valenciano.

Terminadas las intervenciones, los asistentes se trasladaron al laboratorio para inaugurar la lápida que estaba llamada a perpetuar el recuerdo de su fundador, tal y como vemos en la imagen.

viernes, 5 de mayo de 2017

LA UNIVERSIDAD LITERARIA




“El tiempo del rey conquistador de Valencia había ya este grande e ilustrado príncipe concebido el proyecto de formar una escuela en esta capital; pero tan útil pensamiento no se llevó desgraciadamente a cabo hasta los años 1410, de modo que hasta entonces habían existido las cátedras en la catedral, en la casa de la Almonia y en algunos conventos; pero debiendo los hombres estudiosos obtener los grados de doctor en otras universidades. 

Llegó, empero, el año 1410, y el ilustre santo valenciano S. Vicente Ferrer pudo conseguir del consejo general de esta ciudad una casa para enseñanza pública; y al año siguiente se abrió la escuela, que no fue aprobada por la autoridad real ni pontificia hasta 1510, en que Alejandro VI, como hijo de esa provincia, y el rey D. Fernando el Católico en 1511 concluyeron la obra incoada por nuestro santo patrono.”

Texto: Guía de Forasteros de Vicente Boix de 1849.

sábado, 13 de febrero de 2016

EL ANTIGUO ESTUDI GENERAL


Fuente: Biblioteca Valenciana

Jaime I otorgó al viejo reino el fuero necesario para la “libre enseñanza de todas la ciencias”; sin embargo tuvieron que pasar algunos siglos para la implantación del centro deseado.

No obstante, ejercieron sus funciones las conocidas como Casas de Estudios al amparo del fuero jaimino, instaladas en diversos lugares de la ciudad, siendo motivo de rivalidades entre los maestros, así como enfrentamientos entre los poderes civiles y religiosos.

Fue Vicente Ferrer quien solicitó a los Jurados se pusieran de acuerdo con el Cabildo de la Seu para la redacción de unos estatutos que regularan la enseñanza, al igual que los salarios y el régimen a implantar en el futuro centro docente.

Estatutos que vieron la luz un 5 de enero de 1412 ante el Consejo, siendo aprobados por todas las partes con la crucial participación del dominico. Es así como nace el Estudi General con doce cátedras de Gramática y Arte, quedando suprimidos desde entonces los estudios  particulares.

La llegada al papado del setabense Rodrigo de Borja, como Alejandro VI y a petición del Racional, Síndico y Jurados de la ciudad, de acuerdo con el Cabildo, hizo posible que el Estudi General se erigiera como Universidad, merecimiento que alcanzó con su inauguración oficial un 13 de octubre de 1502 "en la més populosa que ciutat de toda Espanya" una vez ajustados los "capitols u ordinacións pel a fer o crear doctors e bachillers". 

En la postal cursada en 1907 vemos el aspecto de su claustro con amigable tertulia ante el jardincillo a pie de la estatua de Luis Vives.

lunes, 21 de septiembre de 2015

EL EFÍMERO PIRULÍ DE LA POLITÉCNICA - 31/05/2004

Foto de Esteban Gonzalo Rogel (2004)

Entre los años 2004 y 2009 la cercanía de Valencia por la costa tenía un peculiar y llamativo punto de referencia en el Pirulí, la estilizada torre de la Universidad Politécnica de Valencia (UPV). Llamativa de día pero más de noche cuando sus iluminados 45 metros de altura destacaban en una zona lateral a la actual gran plaza donde confluyen las avenidas de Cataluña y de Los Naranjos, la calle Doctor  Vicente Zaragozá y la Ronda Periférica, tras la sustitución del paso superior por otro inferior para la autovía A-7.

Su historia comenzó cuando la UPV encargó al ingeniero Juan Antonio Rovira Soler, profesor de Estructuras de la Escuela de Ingenieros Industriales, el diseño de una torre que señalizara a gran distancia su emplazamiento universitario. El resultado fue una estructura realizada con fibras de vidrio, plásticos y resinas sintéticas, materiales que le aportaban ligereza y resistencia, que construyó y montó Tadipol con un coste total equivalente a 300.000 euros. Sólo pesaba 19 toneladas, pero su comportamiento mecánico, similar al de una palmera alta, le permitieron resistir vientos muy fuertes, superiores a ciento treinta kilómetros por hora, que arrancaron árboles y causaron grandes destrozos en Valencia pero a la torre sólo le provocaron una leve inclinación que recuperó al cesar el huracán.  

El profesor Rovira profetizó que el plástico utilizado para esa estructura se convertiría en el material por excelencia del siglo XXI, ya que era muy indicado para estructuras situadas en ambientes agresivos, como son los salinos.

La nueva torre de Valencia fue muy elogiada en diferentes foros internacionales y en revistas especializadas sobre estructuras.

Sin embargo los nuevos gestores de la UPV elegidos en el año 2009 decidieron demoler la torre alegando razones de seguridad, que fueron desmentidas por el profesor Rovira, pero no sirvieron para que éste al retorno de sus vacaciones en septiembre de ese año comprobara que en la última semana del anterior mes de agosto fuera derribado y troceado El Pirulí con un gasto entre 90.000 y 120.000 euros.

Como se quedaron sin punto de referencia dijeron que instalarían un indicador encima del nuevo edificio de Bellas Artes, que según me han dicho todavía no han colocado.

Texto de Esteban Gonzalo Rogel  

sábado, 11 de julio de 2015

EL CLAUSTRO UNIVERSITARIO


Archivo Rafael Solaz

1909 - Este año vino  marcado por la Exposición Regional con la celebración de numerosos actos en las diferentes sedes de la ciudad, siendo el Ateneo Mercantil, como entidad organizadora, donde en repetidos instantes recibían a ilustres visitantes interesados por su asistencia al evento, independientemente de que fuera en el mismo recinto expositor donde se celebraron los festejos más populares.  

La Universidad de Valencia también fue el lugar adecuado como punto de reunión, como el que se produjo en el  mes de mayo con la celebración de la Asamblea de la Instrucción Nacional. Referida al mundo de la enseñanza, tuvo una participación superior a los cuatrocientos asambleístas, aprovechando la circunstancia de la Exposición Regional, que al año siguiente tendría carácter nacional.

En la imagen del aquel año, vemos el aspecto que ofrecía el claustro universitario con la estatua de Luis Vives situada sobre un lecho vegetal cercado por verja de hierro. Los adornos florales prevalecen en su entorno bajo la protección de un toldo protector, que lo más probable fuera parte del utilizado en la plaza de la Virgen en días festivos.

Ornato floral al que se recurría ante cualquier acto de especial relevancia, civil o académica.

viernes, 7 de noviembre de 2014

EL OBSERVATORIO ASTRONOMICO DE LA NAO

observatorio astronomico de valencia

1931 - La Universidad de Valencia de la calle de la Nave tuvo su Observatorio Astronómico orientado en la proximidad a las calles de la Universidad y Salvá, tal y como se observa en la foto de las fiestas falleras de aquel año, donde si el monumento ocupa el foco de la imagen, lo era aún en mayor intensidad y como punto de observación, la cúpula plateada que significó el antecedente de la actual que corona el Rectorado de la avenida de Blasco Ibáñez.

El voraz incendio de 1932 que devastó diversas dependencias de la Universidad, terminó con el sueño del profesor Ignacio Tarazona, quien ya había fallecido años antes, fundador en 1909 de un observatorio que llegó a tener un importante instrumental al servicio del centro docente para el estudio de estrellas y planetas, así como cualquier destello de la bóveda cenital.

Con su fallecimiento, el profesor universitario, con seguridad se ahorro el mayor disgusto de su vida: ver como pasto de las llamas su anhelado deseo.

domingo, 21 de septiembre de 2014

EL INCENDIO DE LA UNIVERSIDAD

1932 incendio de la universidad

1932 - Se inició durante la noche del 12 de mayo y nada hizo pensar que hubiese sido provocado. Lo cierto es que en la parte recayente a la calle Salvá, de repente, los vecinos observaron la presencia de una fuerte humareda que salía del interior de la Universidad, y que de forma inmediata las llamas se iban apoderando de las instalaciones de la Nao.
incendio 1932_12 de mayo

Noche de tragedia y de infortunio, pues con la presencia de los bomberos no estaba garantizada su rápida extinción por falta de agua y por el deterioro del material de extinción. Las consecuencias produjeron un fuerte impacto, tanto en la opinión pública como en los estudiantes, con repetidas noches de pitadas aéreas que alteraban el pulso de la ciudad, produciéndose diversas manifestaciones contra la Alcaldía en los días inmediatos, lo que motivó la presencia de la Guardia de Asalto para disolver las concentraciones.

Por el incendio fortuito, fueron destruidos los laboratorios de Física y Química, el Museo de Historia Natural y el Observatorio Astronómico. La restauración de la Universidad corrió a cargo del Gobierno, aprovechando la ocasión para conceder unos créditos para que se terminasen las obras de la Facultad de Ciencias, que estaban fuera de servicio desde hacía unos años.

viernes, 20 de junio de 2014

DOS IMAGENES DE LA VALENCIA DE 1955

1955. Nou d'Octubre a València

1955. Fue un año de hechos destacados en la ciudad. En enero ya se había aprobado el "Plan de Urbanización de la Dehesa" un proyecto fundamental para la conservación del emblemático lugar. En abril tendría lugar la gran Exposición Vicentina celebrada en el claustro y dependencias del convento de Santo Domingo. Cientos de piezas artísticas engrosaron la muestra que fue muy visitada. En el mes de octubre se realizaron distintos actos.
Semana de Información Infantil en la plaza del Caudillo. 1955

En la Feria Muestrario se presentó la "III Exposición Nacional de las Escuelas de Trabajo y de Artes y Oficios", una muestra de los trabajos realizados por los alumnos de más de cien centros valencianos.

Ese mes tuvo lugar la Apertura de Curso en la Universidad. También lo que se llamó "Aniversario de la Reconquista", la actual celebración del Nou d'Octubre, que contó con los actos acostumbrados en los años anteriores: Tedéum en la Catedral, procesión cívica y homenaje a Jaume I en su monumento del Parterre. Ese mismo día tuvo lugar la apertura del Curso de Lo Rat Penat con una conferencia de Vicente Badía Cortina.

Acabó el año con la "Semana de Información Infantil", con una feria instalada en la entonces plaza del Caudillo en la que se podían ver representaciones de guiñol y otros espectáculos infantiles, así como una feria del libro dedicada a los niños y maestros.

Texto de Rafael Solaz
Fotos del Archivo de Rafael Solaz

viernes, 28 de marzo de 2014

CRÓNICA DE UNA TARDE – TABLA RODONA, HISTORIA Y BIBLIOFILIA

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La Sociedad Bibliográfica Valenciana Jerónimo Galés, ha celebrado su XX aniversario con unas Jornadas de Bibliofilia en el Aula Magna de la Universidad de Valencia, en los días 26 y 27 del corriente mes, en continuadas “tablas rodonas” en las que han participado diversas autoridades relacionadas con el mundo de los libros. Para conmemorar el feliz aniversario, la Sociedad Bibliográfica ha editado 157 ejemplares del original plano de Cassaus de 1695, del que sólo existe un ejemplar en el mundo, propiedad del archivo de José Huguet, quien lo ha cedido para su reedición. El plano de José Francisco Cassaus, ha sido mencionado en las diversas ponencias celebradas en estas Jornadas de Bibliografía.

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En la tarde del día 26 y bajo la batuta de Rafael Solaz, Presidente de la Sociedad, librero y aprendiz de todo, como él mismo se define, han sido varios los ponentes que han versado sobre aspectos de mayor interés en la historia de la bibliofilia valenciana, principalmente.
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Rafael Solaz nos ha hablado en primer lugar de ese anaquel mágico conocido como “el infernet de les biblioteques”: el lugar donde en diferentes momentos históricos ha dado cobijo a un conjunto de libros prohibidos, que por su temática morbosa unas veces, otras lasciva, irreverente y escatológica, ácidos contra los poderes establecidos siempre, perseguidos por la Inquisición y escondidos para su mejor resguardo y defensa de sus dueños, conformaban un rincón aparte en las bibliotecas particulares. Y no sólo en las privadas, pues tras destruir los ejemplares hallados, en muchas ocasiones de revistas de aparición efímera, uno de ellos pasaba a poder de los religiosos, quienes de esta forma procuraban su particular “infernet de biblioteca”. Concepto éste de gran interés que el ponente ha alumbrado con variados detalles anecdóticos de diferentes periodos históricos.

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MANIFIESTO DELOS PERSAS 1914
A continuación, Ricardo Rodrigo y Pilar Pérez han disertado sobre “los coloquios valencianos en la guerra de la Independencia”, que se caracterizaban por el insulto al francés y por su interés en ridiculizar la figura de Napoleón Bonaparte. Los coloquios se teatralizaban creando dos personajes que básicamente personificaban las figuras enfrentadas de un “llaurador” y un personaje culto. La imprenta Brusola se caracterizó por sus pensamientos reaccionarios, así como el periódico “El Fernandino” que glosaba la figura de Fernando VII quien a su llegada a Valencia y en su primera decisión, abolió de inmediato la Constitución liberal de Cádiz, mediante el “manifiesto de los persas”.

De autoría anónima, tras el regreso del “Deseado”, saltaron a la palestra los personajes de Chilo y Pacalo, quienes reflexionaban sobre el buen recibimiento que con todo tipo de agasajos Valencia había dado al monarca, a diferencia de los pueblos por los que había pasado desde su entrada por Gerona, en su camino a Valencia, donde se iba a fraguar la vuelta al absolutismo, lo que significaba la mayor riqueza que ostentaba la ciudad del Turia en versión de aquel dúo imaginario.
 
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Miguel C. Muñoz, de la Universidad de Valencia, tomó a continuación la palabra para ilustrarnos sobre la relación que tuvo la Bibliofilia con las desamortizaciones del siglo XIX, destacando en principio la importancia de recabar todo el saber que se encontraba en los libros hallados en conventos y monasterios, como lugares de privilegio y para su recopilación; importantes colecciones que habían sido logradas por la necesidad intelectual de los religiosos, como es el caso de los dominicos del Convento de Santo Domingo; también por haber heredado riquísimas bibliotecas concentradas en el Monasterio de San Miguel y de los Reyes, o en la Cartuja de Porta Coeli, que fue refugio de piezas de singular rareza, especialmente las últimas páginas de la “Biblia Valenciana” de Bonifacio Ferrer, gracias a que el Padre Juan Bautista Civera, insertara sus última páginas (las únicas existentes) en el libro “Los anales de la Cartuja”, que ha llegado hasta nuestros días en los que permanece en la Hispanic Society de Nueva York.

biblia valenciana

Desamortización que supuso el acto jurídico por el que los bienes amortizados pasaban a ser libres y de propiedad particular ordinaria. Con la de Mendizábal de 1835, los bienes nacionalizados, propiedad de conventos y monasterios, quedaban destinados a la extinción de la deuda pública, con la excepción de los archivos, cuadros, libros y demás objetos pertenecientes a los institutos de ciencias y artes con destino final a las bibliotecas de instrucción pública. Desamortización por otra parte, que se vio envuelta por una muy censurable rapacidad. Muchos de los libros y en una cantidad muy importante que igual pudo alcanzar, incluso superar, los 50.000 libros, no ingresaron en la biblioteca universitaria por los robos producidos por diferentes modos y motivos, como también por las ocultaciones de los propios religiosos, o por haber sido vendidos a peso por el propio Estado.

Miguel C. Muñoz finalizó su ponencia mencionando diversos personajes que tuvieron su importancia en el proceso desamortizador, como Joan Churat i Sauri,”l’home de brusa” quien en la segunda mitad del siglo XIX adquiría libros a bajo precio por las “paraetas” que visitaba, cuando aún le sobraban monedas en su “brusa de treballador”; o el bedel Gregorio Fuster y Jordan, que en su auxilio a los comisionados de la Universidad, consiguió ejemplares de gran valor para su colección privada.

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Vicente Pons, Archivero de la Catedral de Valencia, expuso su ponencia en rededor de los libros menores editados entre los siglos XVII al XIX, pero no por ello de menor importancia, como fueron “les Gallofes”, ediciones producidas en imprentas artesanales, con una muy interesante tipografía y diversidad de temas cuya técnica se iba perfeccionando con el paso del tiempo, citando a los impresores relacionados con la Catedral, como Monfort y Josep Rius, mencionando la historia de la imprenta y sus avatares en aquellos años.

EDIT. 12

Finalmente, Germán Ramírez, profesor de la  Universidad de Valencia y especialista en el siglo XIX, disertó haciendo hincapié en la importancia que tenía para los franceses encontrar el plano de Cassaus, por la información que facilitaba acerca de las alquerías torno a la ciudad de Valencia con minuciosidad de detalles. Tras hacer gestiones en el Ayuntamiento y Cabildo, no pudieron encontrarlo, lo que no les privó de recorrer todas las alquerías para recaudar 200 millones de reales como sanción impuesta a los valencianos por la muerte de los franceses residentes en la ciudad en 1808, cuando el primer intento del ejército francés por tomar Valencia.

Tras abundar en un rico anecdotario de la época, el profesor universitario dio por finalizada la “tabla rodona” en la tarde del miércoles.

Fotografías de Javier Luna

viernes, 6 de diciembre de 2013

LUIS VIVES

Luis Vives 1907

1907 - Luis Vives fue el gran humanista valenciano del siglo XVI quien, aconsejado por sus padres abandonó Valencia, donde estudiaba en la Universidad Literaria, para instalarse en Paris en cuya Universidad profundizó en sus estudios para trasladarse, una vez doctorado, a la ciudad de Brujas donde ejerció su docencia. Conoció a Erasmo de Rotterdam y a Tomas Moro, con quienes llegó a tener un gran afecto; al escribir  toda su obra en latín, sus libros no tuvieron la divulgación que con los años iban a alcanzar sus dos  amigos humanistas.  Fue el gran reformador social de un Europa necesitada de mejores referentes morales y pese a que fue invitado a ejercer su docencia en la Universidad de Alcalá de Henares, nunca regresó a España, temeroso de ser víctima de la Inquisición al igual que lo habían sido sus padres, judíos conversos, sentenciados a ser quemados en la hoguera: condena que incluso se ejerció con la gran crueldad que supuso desenterrar a su madre muerta y para su cumplimiento, lo que al enterarse le hizo entrar en una gran melancolía. En reconocimiento a la gran labor desempeñada por quien había sido uno de sus primeros estudiantes, la Universidad de Valencia y en el centro de su claustro, en el año 1880, quiso que su figura lo presidiera de cuerpo entero  mediante una estatua obra de José Aixa sobre pedestal, que vemos en la foto de 1907.

lunes, 19 de agosto de 2013

UNIVERSIDAD DE VALENCIA

claustro universidad CA 1960

Ca- 1960 La Universidad de Valencia que en su inicio se denominaba “Estudi General”, fue creada por los Jurados de la Ciudad en 1499. Con anterioridad, la enseñanza estaba impartida en diferentes centros, tanto de carácter religioso como civil, lo que ocasionaba enfrentamientos entre ambos estamentos con bastante frecuencia. En el inicio del nuevo siglo, el Papa Alejandro VI dio su aceptación al nuevo centro docente, así como la Corona española, elevando el rango de la nueva Universidad a la altura de las más importantes de la época. El “Estudi General” vio consolidada su posición facilitada por el esplendor económico y cultural de aquellos años, considerados como los del Siglo de Oro valenciano. En la foto, Luis Vives, el gran humanista valenciano, preside el centro del claustro de la Universidad sobre un pedestal en una estatua de bronce, obra del escultor José Aixá, fundida en los talleres de “La Primitiva Valencia” en 1880.