lunes, 17 de octubre de 2022
EL REX. LOS CINES DE VALENCIA
martes, 27 de septiembre de 2022
EL GOYA. LOS CINES DE VALENCIA
sábado, 17 de septiembre de 2022
EL ACTUALIDADES. LOS CINES DE VALENCIA
lunes, 21 de marzo de 2022
UNA SOLAR EN LA CALLE PIE DE LA CRUZ
1944 - Un fotoplano de este año nos advierte de la presencia de un amplio solar ubicado entre las calles Maldonado, Monjas Servitas y Pie de la Cruz, nombre éste ultimo recogido por el demolido Convento Pie de la Cruz que estaba situado en el sedero barrio de Velluters desde los finales años del siglo XVI, calle la de Pie de la Cruz en la que se situaba su puerta principal, tras pasar un pequeño huerto, con el nombre anterior de Bota Grosa, tal y como nos dice Tosca en su plano de 1704.
Convento de Monjas Servitas de Nuestras Señora al Pie de la Cruz que tuvo su declive a partir del siglo XIX cuando la desamortización de Mendizábal y sufriendo bombardeos con las guerras cantonales, para ser reedificado a partir de 1883 y a disposición de las religiosas, siendo el remate final la guerra civil, que motivó que en los primeros años de la década de los cuarenta, tal era su estado de deterioro, que se llevaría a cabo la demolición del convento.
Finalmente las Monjas Servitas se trasladaron a Mislata en su calle Mayor, con la construcción de su Convento cuyas obras se iniciaron en 1941 para ser bendecido en 1950 por el canónigo de la Catedral D. Vicente Calatayud Perales, donde permanece en la actualidad.
jueves, 1 de octubre de 2020
ASISTENCIA SANITARIA MUNICIPAL
Vemos en la imagen torno a 1944 el anuncio bajo un arco de entrada presentándose como Farmacia y Asilo Municipal que venía funcionando desde hacía años, pero más de forma testimonial, porque el servicio que se prestaba a la ciudad era efímero. La foto nos informa de las carencias de la ciudad.
Sufridos fueron los años cuarenta. La Guerra Civil había finalizado y sus consecuencias en el aspecto de salubridad dejaban mucho que desear. Las competencias municipales se preocupaban por el bienestar sanitario de tantas y tantas personas que habían quedado sin hogar, enfermas y sin alimento.
Nuevas epidemias hicieron su aparición muy rápido, los enfermos necesitaban de lugares adecuados para ser tratados y pronto comenzaron a habilitar espacios ya construidos, adaptándolos, o con nuevas construcciones.
La viruela se iba extendiendo, dedicando el Lazareto de Zafranar como hospital de infecciosos. A la par, el recrudecimiento de las epidemias de Tifus Exantemático, además de la habilitación provisional de los locales de La Granja. Uno de ellos, propiedad de la Diputación, se habilitó en la calle Huérfanos para niños con tracoma. Los rebrotes hacían mella y Sanidad Municipal iba ampliando centros para infecciosos. El Lazareto donde se alojaban los primeros casos fue suplantado por una nueva edificación, el Hospital Municipal del Cid. Otro nuevo centro hospitalario municipal en la plaza de América, esquina Navarro Reverter, que tardaría en llegar, se inauguró en 1964 y albergaría en sus bajos la Farmacia.
Frente a la pobreza surgieron los albergues y los asilos municipales, ofreciendo los servicios sanitarios y sociales que la ciudad necesitaba: El Asilo y Albergue Municipal, las Gotas de Leche o Asilos de Lactancia, a los que se sumaban fuera del ámbito del consistorio el Hospital Provincial, la Casa nueva de la Misericordia y el Manicomio Provincial.
Ante esta situación, el que no estaba enfermo, si carecía de techo y comida, acudía a uno de los pequeños albergues que se habilitaron. Entre otros, en la playa de Levante, en el lugar que se construía un grupo escolar, donde se instalaron unas viviendas provisionales bajo la tutela de Falange Española y de las JONS, acompañado de una estación de despiojamiento.
Junto a la Asociación Valenciana de la Caridad, en un solar, se instalaron duchas y albergue.
Las familias de los barrios marítimos que habían quedado sin casa por los desperfectos de la Guerra Civil, tuvieron techo gracias a la invitación que se hizo a los propietarios de casas dañadas, que al menos con un mínimo de arreglos, pudieran dar cobijo a estas familias.
Aparecieron los Centros de Contactos, con el fin de que enfermos de la misma condición convivieran y estuviesen separados del resto de la población.
Un grupo grande de población marginal estaba constituida por los menores y el Grupo San Francisco Javier les dio asilo y protección.
Texto de Amparo Zalve Polo
martes, 5 de marzo de 2019
FALLA PLAZA SANTA CRUZ, 170 AÑOS Y EPICENTRO DEL II ANIVERSARIO DEL PATRIMONIO INMATERIAL DE LA HUMANIDAD.
Sólo desde 1949 han plantado fallas todos los años, por ello en el ejercicio pasado celebraron 170 años de antigüedad y 70 de continuidad fallera. Conmemoración con las fallas mayor e infantil que les construyó José Manuel Felip Gómez. La grande en la sección 7ª B con el lema “Si vi prens, El món comprens ¡”, y la pequeña para la sección 17 sobre “Pare Noel, volem ser Fallera Major i President”. Ejercicio en el que fueron: Presidente Antonio Muñoz Martí, Fallera Mayor Ana María Olmo Ruiz, y los infantiles Esther Muñoz Catalá y Carlos Esteve Gascó, Fallera Mayor y Presidente, respectivamente.
sábado, 2 de marzo de 2019
AZCÁRRAGA-FERNANDO EL CATÓLICO CUMPLE 75 AÑOS
jueves, 23 de febrero de 2017
EL FAMILIAR CINE DE LAS ESCUELAS PÍAS.
lunes, 4 de mayo de 2015
LA AVENIDA JACINTO BENAVENTE CON “LLANTAS DE CARROS”
La foto de 1944, con el hospital José Antonio al fondo nos informa de la amplitud de su trazado que con el tiempo se iba a convertir en una frondosa avenida.
Vemos el solitario paso de un carro por una zona aún no concurrida con las vías de carros sobre el adoquinado. Una peculiar propuesta y en su beneficio que se iba a caracterizar por su novedosa ocurrencia, de gran practicidad, siendo Valencia, posiblemente, la única ciudad del mundo con semejante solución viaria.
”Rails de ferro” fieles a su destino en sus casi cien años de vida.
martes, 21 de abril de 2015
EL PALACIO DE RIPALDA
sábado, 7 de marzo de 2015
EL CAPITÁN MILÁ EN GLOBO
1944 - Llegan las fallas y con ellas Valencia se inunda de arte e ingenio. Pero no sólo de ellos. En su anuncio, como el “adelantado” de la fiesta, el estallido de pólvora se va adueñando de la ciudad, mientras nos llegan recuerdos de un tiempo que no vuelve (aunque…quién sabe) con su carrera de camareros por las calles; el acróbata que se deslizaba desde lo alto de la Equitativa ante un público ensimismado; Folgado, “el tigre de Manises” tirando con sus dientes de un tranvía al completo. Y entre otros recuerdos que desde la niñez fascina, el globo de Milá. Y siempre con la plaza consistorial repleta de gente, donde ni un alfiler hallaba su sitio.






















