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martes, 23 de julio de 2019

UN NAVÍO DEL XVIII

Archivo Municipal

1923 Ca - En 1924 el aspecto que mostraba el Paseo de la Pechina era desolador. Ni la Cárcel Modelo,  ni el Matadero Municipal habían contribuido a mantener aquel lugar de recreo de siglos, lleno de arte adosada al pretil del río, en un espacio de solaz, tal y como había sido antaño, cuando era visitado para observar su paisaje y la cascada que formaba el Azud de Rovella, esparciendo sus aguas, en especial los días de crecida

El nuevo delegado regio de Bellas Artes, desde este año de 1924, Manuel González Martí, se percató del nivel de deterioro de la zona, y pensó en el traslado a los Jardines del Real de los bancos de piedra allí existentes para proceder a la urbanización del paseo, y al mismo tiempo restaurar los monumentos trasladados a los Viveros.

Surgió entonces la polémica, pues eran muchas la voces que a través de la prensa, se oponían a su traslado, clamando por su restauración en el lugar de su origen.

Se impuso el criterio del Delegado, por lo que el canapé de piedra conocido como el Navío, situado a la misma entrada de Valencia desde Mislata, fuera trasladado a la "montañeta de Elio", lo que dio origen a la chanza de que los visitantes foráneos preguntaran ante su observación, dónde estaban en lugar tan próximo las torres de Quart, tal y como indicaba la inscripción al pie de la escultura de piedra del siglo XVIII.

Y en los Viveros estuvo hasta 1931, cuando la Comisión de Monumentos ordenó su regreso al paseo de la Pechina -por cierto, más deteriorado que cuando estaba linde a Mislata- pero en esta ocasión en un lugar más próximo y a pocos metros del canapé de piedra que utilizaban los Vocales de la Junta de Murs i Valls para observar la llegada de los maderos sobre las aguas del Turia. El nuevo traslado venía por la circunstancia de que se iba a llevar a cabo la mejora del pretil del río desde Mislata en su lado derecho, cuando se había iniciado la construcción del puente de Campanar.

Vemos en la foto del Archivo Municipal su ubicación original, antes de su traslado a los Jardines del Real.

martes, 1 de enero de 2019

CALLE EN LLOP - UN RECUERDO


1675 - El río Turia y la muralla cristiana han sido los fundamentos más sólidos para otorgar a la ciudad de Valencia una personalidad única. Un cauce fluvial de dos brazos que acunaba un trozo de tierra en cuyo centro se fundó la urbe romana y que con la construcción del cerco árabe del siglo XI, el río Turia conducía sus aguas por uno solo: el principal de ellos. Mediado el siglo XIV y con el nuevo amurallamiento de la ciudad, a inicios de la siguiente centuria, se creó la Fábrica de Murs i Valls encargada del mantenimiento de la muralla, de sus fosos, de la construcción de puentes sobre el río y de su mantenimiento, así como de la conservación de los valladares y de los caminos reales que llegaban a la ciudad.

De todo ello, el jurista  Josep LLeo y en lengua valenciana, nos documenta en su libro con el largo titulo “De la institució, govern politich, y juridich, costums y observancies de la fabrica vella, dita de MURS E VALLS, y nova, dita del Riu.”

Josep Llop era doctor en Derecho Civil y Derecho Canónico, catedrático de griego en la Universidad de Valencia, asesor jurídico de la Generalidad, fiscal del Tribunal de la Santa Cruzada y de la Real Visita, el más antiguo de los abogados valencianos, y que, curiosamente, también fue obrero de la fábrica de Murs i Valls.

En su recuerdo, y curiosamente de su padre Teodoro LLop, nos queda la calle de En LLop, ya mencionada en una providencia del Mustasaf de 1693.


sábado, 29 de julio de 2017

EL FRONTÓN DE "LO RAT PENAT"

Foto de Luis Vidal Corella

1923 Ca - Amurallada la ciudad de Valencia en tiempos de Pedro el Ceremonioso, extramuros, la ciudad fue creciendo por obra de sus arrabales. Cuatro fueron en un principio los caminos de llegada que se situaban ante las correspondientes puertas de la ciudad, siendo necesaria la construcción de puentes sobre el Turia cuando se accedía a Valencia desde el norte.

Es el caso del puente en un principio conocido por “dels catalans”, por el arrabal formado de cuando el Conquistador cedió aquellas tierras a los repobladores que le acompañaban. Con el tiempo sería conocido como el camino de Alboraya. Otro arrabal fue el de Morvedre, por donde accedían quienes llegaban de los Serranos, tomando este nombre el puente y la puerta de entrada a su continuación.

Los otros dos caminos llegaban del oeste peninsular, el de Quart y el San Vicente, con sus correspondientes puertas para entrar en la ciudad.

La marginal derecha del Turia desde Mislata y en su zona de la Pechina, fue objeto de rica y variada ornamentación sobre sus pretiles, en especial durante el siglo XVII. Camino que venía a través de Las Cabrillas, y que llegado a la ciudad se encontraba el visitante con el denominado  “frontón de Lo Rat Penat” que a más de su función de banco,  informaba al visitante de los dos caminos que allí mismo nacían: uno hacia las Torres de Serranos y el otro como continuación natural del camino, hacia las torres de Quart, con indicación labrada en sus piedras.

El Frontón de Lo Rat Penat, construido por la “Fábrica de Murs i Valls”, debe su nombre a su simbología jaimina como remate del mismo, mientras que en centro se observa el cuerno de la abundancia, también conocido como de Amaltea, que figuraba en el primer escudo romano de Valentia, como testimonio de la fertilidad de las tierras que circundan el lugar. En el figura una leyenda latina que traducida dice: “Siempre esmaltes con bellas flores y rosas y con plantas y frutos las hermosas riberas del Turia.

Durante los años veinte fue trasladado a los Jardines del Real, para ser devuelto a su lugar de origen durante la II República.

En la foto de los años veinte vemos al tranvía de la línea 21 rumbo a Mislata, próximo a dejar atrás el"frontón", que, hasta Torrente, había entrado en funcionamiento el 25 de abril de 1895. 

martes, 21 de marzo de 2017

LA LÁPIDA DE ISIS

Archivo Municipal

1940 Ca. - Los pretiles del río Turia están ligados sólidamente a la historia de Valencia. Ciudad que nace en una cuna mecida por dos brazos de un mismo río. Creciendo en superficie y con los siglos, el cap i casal sufrió la fuerza de sus aguas, ora tranquilas ora tumultuosas. De sus fuertes riadas surgió la creación de instituciones para la defensa de la ciudad que veía el peligro de voraces avenidas. De esta guisa nacen la Fábrica de Murs i Valls regulada en 1406 tras la riada de 1358, y la Nova Fábrica del Riu en 1590 que protagonizan  importantes páginas de nuestro pasado. 

Paredones, pretiles y estribos; muralla, puertas y valladares se iban consolidando gracias a las sisas sobre el trigo primero y la carne después, como principal sustento económico que facilitara sus proyectos.

El tramo desde Mislata al puente de la Trinidad, construido a lo largo del siglo XVII en su marginal derecha, convirtió la zona en un apacible lugar de paseo que se prolongaba hasta el azud de Rovella.

Había que adecuar el recorrido y no puede extrañarnos la existencia de frecuentes canapés junto a  recursos arquitectónicos que iban a captar la atención del paseante.

Es el caso de la “lápida de Isis” que junta a otra encontrada en lugar muy próximo al azud de Rovella, en 1759, decora el pretil frente al actual Complejo Cultural la Pechina con una inscripción latina que traducida dice:

 “Detente, amador de las antigüedades: Estas dos lápidas sepultadas en el álveo del río, fueron descubiertas en el año del Señor 1759 y en el siguiente se colocaron en este más próximo lugar. Di, en dónde y cuándo fueron colocadas”.

Se remata el frontón barroco con tres pomos sobre un rosetón con el cuerno de Amaltea en alusión al escudo de Valentia. La lápida superior, también en latín, nos informa el año del hallazgo y el de la colocación del monumento en 1760.

sábado, 3 de septiembre de 2016

EL NAVÍO DE LA PECHINA

Archivo Municipal

1940 Ca. - La llegada a Valencia a través del río Turia de la madera del marquesado de Moya y de la serranía valenciana era todo un espectáculo. Antonio José Cavanilles mencionaba que su paso por los cañones de Chulilla era un acontecimiento interesante. Pero su llegada al “cap i casal” no lo era menos.

Una vez vencido el azud de Rovella de 1686, el cauce permanecía libre de obstáculos hasta el Puente de San José y el paseo de la Pechina era el lugar apropiado donde los vocales de la Junta de Murs i Valls acudían para inspeccionar el paso de las maderadas en su entrada en la ciudad.

Archivo Municipal 

Zona que conserva sus canapés o bancos de piedra construidos por el solaz existente. Entre ellos y el de mayor ornato el conocido como “el navío”, estaba situado al final del primer tramo del pretil derecho (el izquierdo estaba ausente de pretiles hasta el puente de San José) donde se producía una pendiente con bajada al río. El nombre se debe a su respaldo que nos recuerda la popa de un barco con la leyenda “estoy aquí para que descanses”, indicando el año de 1757.  

"Navío" que había sido trasladado a los Jardines del Real y tras unos años de estancia fue devuelto a su origen del paseo de la Pechina en 1931.  

En las fotos de la década de los 40 se observa “el navío” en fase de remodelación. Junto a él, un banco barroco de 1756 utilizado por los vocales de la citada Junta, que en la actualidad se puede contemplar frente al colegio "9 de Octubre". Obras que una vez concluidas fijarían una bajada al cauce, a semejanza de la antigua, hasta la riada de 1957 que la arrasó. 

En la actualidad y desde principios de los sesenta del pasado siglo se conserva la pétrea popa en el jardincillo frente al Palacio del Temple, junto al pretil del río que su original naturaleza y función ornamental aconseja.

miércoles, 11 de febrero de 2015

LA FÁBRICA DE MURS I VALLS

la fabrica de murs i valls

La “Fabrica de Murs i Valls” tuvo su origen en la riada de 1358 que causó un importante destrozo en la ciudad, así como en la muralla cristiana que en aquellos años se estaba construyendo. Tuvieron que pasar unas décadas para su reglamentación oficial bajo la autoridad municipal, siendo en 1406 cuando quedó legalmente constituida imponiendo la "sisa del trigo" para su provisión de fondos, ampliando su cometido para la construcción y conservación de puentes, murallas, fosos, baluarte del Grao, saneamiento de acequias y valladares, incluso de asistencia al Reloj situado en la Catedral, así como a la aguas residuales; encargada también del ornato de la ciudad ante homenajes y celebraciones.

La conocida como Fabrica Vella tuvo problemas económicos que dificultaron sus muchas obligaciones en perjuicio de la ciudad, por lo que se tuvo que recurrir a unos gravámenes sobre artículos de consumo.

Una nueva riada, la de 1589, llevo a la creación de la “Fabrica Nova del Riu” (1590) con especial atención al cauce del río, puentes y pretiles, estableciéndose a la sazón un nuevo impuesto sobre la carnes consumidas en la ciudad que tuvo como nombre la “nova sisa de les carns”.

De esta nueva fábrica, surgiría la restauración de los cinco puentes existentes, que en la riada de 1957, cuatro siglos más tarde, soportaron bizarros la salvaje embestida de sus aguas fluviales.

El jurisconsulto Josep Llop fue quien en su magnífico estudio del siglo XVII iba a recopilar las costumbres y observancias de una institución de gran actividad en la época foral.

jueves, 3 de octubre de 2013

LA CIUDADELA

La ciudadela 1900

Legado de José Martínez Aloy 

1901 - Aunque su mayor fortaleza la adquirió en el siglo XVIII, con el derribo de la muralla cristiana en 1865 fue perdiendo su principal cometido. Su origen se remonta a cuando el peligro turco acechaba las costas españolas. 

En su defensa se había levantado una pequeña fortificación defensiva en 1543 a cargo de la fábrica de Murs i Valls que había construido un foso desde la puerta de los Judíos hasta la del Real. Años más tarde, en 1574 se levantó un baluarte (la Casa de las Armas junto a la Puerta del Mar que alcanzó gran fama por la gran cantidad armas existentes que causaban admiración a quienes la visitaban) origen de la Ciudadela, ocasionando el derribo de la Torre de Esperó aledaña por su estado de abandono. 

Con la llegada al trono de Felipe V, se fortaleció su defensa con la construcción de un torreón, siendo entonces cuando la Ciudadela adquirió su mayor presencia. Éste fue demolido totalmente en 1901, lo que ocasionó una profunda remodelación de la zona, así como del anexo Cuartel de Artillería de 1868, permaneciendo el baluarte frente al rio hasta 1956.

La foto de 1901 nos muestra un aspecto del torreón en su fase de destrucción.

viernes, 9 de agosto de 2013

EL PRETIL DEL TURIA EN SU MARGINAL DERECHA

pretil del río. Años 50
Fuente: Rafael Solaz 

Años 50 - El pretil derecho del rio Turia a su paso por nuestra ciudad y en el tramo que discurre entre la Cruz de Mislata y el puente de la Trinidad, fue levantado entre 1606 y 1674, cuando ya en el siglo anterior se había iniciado su construcción, aguas abajo desde este último puente.

Primer tramo pues entre los Puentes de la Trinidad y del Real llevado a cabo entre 1591 y 1592 en su marginal derecha, para continuar hasta el del Mar que no se alcanzaría hasta el año 1596, de cuyo avance se había encargado la "Fabrica Nova del Riu", de reciente puesta en marcha (1590), tras la gran riada de 1589.  

Con anterioridad y para diversos cometidos se encargaba la “Fábrica de Murs i Valls”, institución creado por Pedro el Ceremonioso en 1358 para “les construccions defensives de portes, portals i muralles; infraestructures hidràuliques en valls i fossos; camins i ponts; equip d’extinció d’incendis, cheringues, cordes i cànters”. 

El pretil con sus paredones además de proteger a la ciudad de las avenidas del Turia, cumplía también como primer baluarte defensivo dificultando el acoso a la muralla cristiana.

Tuvieron que pasar muchos años para su continuación desde el puente del Mar en 1729 para alcanzar la ermita de Monteolivete en 1782. Y no sería hasta 1923 cuando con el avance del pretil derecho se había avanzado hasta su desembocadura mediante paredones. 

Vemos en la foto de las Alameditas de Serranos el aprovechamiento del pretil utilizándolo como asientos y con respaldos de hierro. Al fondo el Puente de San José.