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lunes, 6 de junio de 2022

UNA REFORMA DE NECESIDAD

 


Proyecto virtual para la Avenida del Oeste. Dibujo de Goerlich

1929 - La década de los veinte daba su final, y si la reforma de la plaza Emilio Castelar centraba la atención de la opinión pública, no lo era menos el proyecto de apertura de la Avenida del Oeste. 

Un viejo proyecto del arquitecto Aymami que en 1929 Francisco J. Goerlich trataba de remozar por indicación del alcalde Marqués de Sotelo, sabedor éste de la competencia y afán de trabajo del arquitecto municipal, quien tenía como objetivo la puesta en marcha de importantes cambios urbanísticos en la zona próxima del Mercado Central, cuando éste había cumplido un año de su inauguración.

No había duda alguna que en el primer tramo de la futura avenida del Oeste, sus viejas casas eran carentes de valor alguno, ni en lo histórico ni en lo artístico, y que por su mal estado estaban llamadas a su desaparición nada más que cualquier "reforma sanitaria" de su retícula urbana se llevara a cabo. La totalidad de sus viviendas no reunían las mínimas condiciones higiénicas y se debía optar, mediante la conveniente transformación, por conseguir para sus moradores un hábitat sano y soleado, atentos también a la modernidad y a los nuevos estilos arquitectónicos que la ciudad demandaba.

La Sociedad Autovías Alfonso XIII estudiaba el proyecto para su pronta ejecución, dispuesta al mismo tiempo para construir por su cuenta la nueva Avenida del Oeste. Los avatares de la década de los treinta frenaron su obra, que llegaría en el primer tercio de los cuarenta.

jueves, 24 de febrero de 2022

LO QUE FUE UN PELIGRO PARA SANTA CATALINA


Publicado por Las Provincias

1929 - Entre otros muchos proyectos a lo largo de los años veinte y treinta del pasado siglo, emanados de la "reforma interior" de Federico Aymami de 1908, el de Francisco Javier Goerlich para la plaza de la Reina, entre otras propuestas, contemplaba el derribo de la Iglesia de Santa Catalina, dejando exenta su torre campanario barroca para darle continuidad a la calle de la Paz, hasta su conexión con las Torres de Cuarte. El diario Las Provincias mostraba en sus páginas cómo iba a ser la Valencia de los próximos años.

Proyecto éste que presentado por el arquitecto municipal en 1935 dio ocasión, como era lo natural, a una fuerte polémica, donde la oposición de otros arquitectos fue manifiesta, toda vez que abogaban por una toma de decisiones colegiada, y al mismo tiempo daban suma importancia al mantenimiento de la trama histórica.

Retículas que venían siendo amenazadas por constantes proyectos con la pretensión, y con el común denominador, de una necesaria "reforma interior", que no eran más que continuadores de la estela iniciada por Vicente Blasco Ibáñez en 1901, cuando se expresaba en estos términos: "Hay que derribar casa, abrir nueva vías, ...., hay que hacer desaparecer los barrios antiguos en el centro de la ciudad".

Proyectos que felizmente no se llevaron a cabo, como lo fue el de seguir abriendo la Avenida del Oeste hasta el puente de San José, que dio fin a una serie de propuestas urbanas que pasaron a ocupar los baúles de los despachos municipales.

domingo, 18 de julio de 2021

SOLARES EN LA CALLE JÁTIVA

 

Archivo Municipal

La torre del edificio de la Telefónica es la que fija nuestra atención en la foto del Archivo Municipal que nos lleva al año de su inauguración. Que lo fue a finales de 1928. También destaca un miramar en una costumbre muy arraigada en la ciudad. 

Una foto tomada dejando a la espalda la plaza de Toros, desde donde vemos los recientes solares de la calle Játiva y la muy estrecha calle Ribera, cuyos derribos iban a procurar a la zona un nuevo aspecto urbano, merced a una edificación muy de acorde con la que al mismo tiempo se iba construyendo en la plaza de Emilio Castelar. 

Los inicios de la década de los treinta significaron una nueva perspectiva para el centro urbano del cap i casal: que por lo común gran parte de sus edificios iban a ofrecer vistosos templetes en lo alto y suntuosos chaflanes al estilo de los que se venían construyendo en el “ensanche” y en la calle de la Paz.

La obras de derribo se habían iniciado en la segunda mitad de la década de los veinte, para la entrada en servicio de gran parte de la nueva edificación en los primeros años de la década de los treinta.

Uno escasos caminantes se dirigen hacía el futuro por los escombros del pasado.

sábado, 15 de junio de 2019

LA "REFORMA INTERIOR" DE FEDERICO AYMAMI

Archivo Municipal

1929 - El proyecto del arquitecto municipal Federico Aymami de 1908, aprobado por el Ayuntamiento pocos años después, dormía en los cajones de los despachos, bautizado con el ambicioso nombre de “Reforma Interior”, bien por la extensión urbana que alcanzaba dentro del casco histórico de Valencia, o bien porque con sus derribos, iban a desaparecer lugares emblemáticos en las cinco zonas que se implicaban en la propuesta, a saber:

Gran Vía desde la plaza de San Agustín hasta el puente de San José.

Ensanche de la Plaza de la Reina hasta la Lonja

Avenida del Real desde el puente de su nombre a la plaza de la Reina

Gran Vía desde el puente de la Trinidad a la Lonja

Gran Vía desde la plaza de la Reina a la puerta de Serranos

El arquitecto Aymani, entre otros argumentos, mantenía sus razones: "El carácter artístico e histórico del campanario de Santa Catalina, construcción de últimos del siglo XVII y principios del XVIII, obliga a supeditar la visualidad y perspectiva de la calle de Peris y Valero (Paz) prolongada,  a la permanencia de dicha torre.  Se la deja, pues, exenta, proyectándose una plaza a su alrededor".

Dos décadas después, en 1929, la prensa salía al paso por la dejadez ante tan necesario proyecto y coincidían en sus alertas:

Así se manifestaba el periódico conservador Las Provincias: "La prolongación de la calle de la Paz hasta las Torres de Quart, no es menos interesante. La hermosa torre de Santa Catalina quedará en el centro de la calle, que continua más ancha, a buscar el mercado dejando visible esa maravilla de la Lonja; y luego seguirá utilizando la actual calle de la Carda a morir en Guillem de Castro"

Mientras que el diario republicano El Pueblo, coincidía en la misma necesidad de reforma urbana:  “Cuánto tienda descongestionar, como si dijéramos la vida concentrada en un pasaje determinado de la capital, merecerá la aprobación de los valencianos, no solo porque con ellos se defienden por igual los intereses de la propiedad, sino porque la estética y la higiene saldrán ganando. Para Valencia será una era de justicia y de acertada orientación cuando las reformas urbanas comprendan barriadas como las del Carmen, Hospital y Escuelas Pías"

La imagen del Archivo Municipal, deja a las claras el aspecto proyectado de la plaza de la Reina, que un siglo después, también está a la espera de un nueva reforma.

El proyecto de Federico Aymami forma parte de la historia urbana de una ciudad en la que sus propuestas aparcadas han sido una constante. 

La avenida del Oeste fue su único zarpazo.

sábado, 13 de enero de 2018

REFORMA INTERIOR DE LA CIUDAD

Archivo Municipal

1908 - En febrero de 1908 el arquitecto municipal Federico Aymami presentaba ante el Ayuntamiento su proyecto de "Reforma interior de la ciudad". 

De haberse llevado a cabo Valencia no sería hoy la misma. Ni en la actualidad ni desde el momento que se hubiese llevado a cabo todo aquel conjunto de medidas tendentes a esponjar la ciudad para convertir un buen número de calles estrechas en amplias y largas avenidas.

Causaba un gran impacto urbanístico una hermosa y larga avenida desde la plaza de San Agustín y en línea recta para alcanzar el puente de San José. Por otra parte y como punto neurálgico de la ciudad, la plaza de la Reina y a su través tras su reforma, se planteaba la prolongación de la calle San Vicente hasta las Torres de Serranos, dejando a sus lados la puerta gótica de la Catedral y el Palacio de la Diputación. 

Y de la misma plaza y en dirección a la del Mercado, una amplia calle se alineaba a costa de la plazuela de Santa Catalina, la de las Yerbas y de las calles Trench y Platerías. Mientras que en sentido contrario, una avenida en línea recta estaba llamada a prolongarse hasta la Alameda para aliviar el exceso de tráfico y de tranvías de la calle Peris y Valero, actual de la Paz.

Para la conexión de las plazas de Pellicers y Encarnación también se ofrecía la misma solución por Aymami, con su conexión directa, al igual que la calle del Pintor Sorolla con la Plaza Canalejas como vemos en la imagen. 

También se iban a ver afectadas calles tan populares como San Bartolomé, Calatrava, Purísima, y también la de la Nave en un proyecto para su trazado directo hasta la plaza de Mariano Benlliure. Y la de la Corona, llamada a extenderse hasta la de Trinitarios.

Definitivamente, de haberse llevado a cabo el higienista proyecto de Aymami, Valencia sería otra.