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lunes, 1 de junio de 2020

MOCAMBO, EL NIGHT CLUB VALENCIANO

Mocambo Club

A finales de los años cuarenta y principios de los cincuenta, tras el paso de la posguerra, Valencia estaba necesitada que algo coloreara sus noches, que la motivación por la salida nocturna como ocio fuera creciendo. Varios empresarios tomaban apuntes de otras noches fuera de fronteras, cuando era el momento en que el joven Sinatra triunfaba y los famosos musicales de Broadway hacían bullir las salas de Nueva York.

Momento en el que en Valencia se empezaron a abrir salas que, la gente según usaran su lengüaje, unos llamarían Salas de Fiestas, Clubs Nocturnos, los afrancesados Boîtes y los más castizos Cabaret. Varias fueron las salas de fiestas que se unieron céntricas: River Club, Florida, Zambra con anterioridad conocido como ¡Hollywood!... Pero por citar una en especial, la que se recuerda cuando alguien exclama: ¡ La recuerdas!  ¡Estaba ahí!  -Esa era, Mocambo.


Abrió sus puertas en 1947, toda una veterana, en la calle de la Sangre, debajo de casa Barrachina. No era un cabaret cualquiera, lo frecuentaba la alta sociedad valenciana. Si tanto éxito tenían los locales americanos, ¿porqué no inventar algo similar en Valencia?

Sala de baile con actuaciones donde el Rock and Roll, la copla y las bailarinas vedettes, ligeras de ropa y peinadas con un “arriba España” contoneaban su cuerpo enloqueciendo al personal masculino, mientras una orquesta del local acompañaba la actuación. Se hicieron mayores allí. Todo el espectáculo comenzaba al bajar las escaleras y llegar a un sótano rojo.

La primera parada era tomar algo en la zona. Unas tapas, una cerveza, en uno de los cuatro míticos del momento: Barrachina, Lauria, Balanzá, o Hungaria. Más cercanos imposible. Eran las noches bullangueras en las que se llenaban las barras de cualquiera de ellos, y el "salón de Té" de Barrachina.

Acudían parejas, hombres solos, incluso toreros, estos últimos eran muy aclamados durante esta época en España y las corridas en la plaza de toros muy frecuentes. Mercedes Viana, dueña del local, se afanaba en hacer homenajes a los exitosos toreros.

¿Cúando se terminaba la fiesta? Pues había veces que al amanecer. El horario de cierre era el ordenado por Gobernación, como para todos los locales de este tipo. 

Una vez cerrada la puerta, los juerguistas podían continuar en él, copa tras copa y siempre en compañía de los músicos que se obligaban a seguir allí hasta que el último nocturno quisiera irse. Reseñar que la mayoría de ellos, desde allí, se iban directos a otros trabajos que tenían durante el día, además de ser músicos. Pero el gasto de los nocturnos era importante y debía ser así, no importaban las horas, cuanto más rato estaban, mejor para las chicas, más descorche, y les beneficiaba un plus que incluso duplicaba el sueldo. ¡Alguna, alguna, sería tomada más tarde por esposa!

Una anécdota fue cuando el torero Enrique Vera, que había intervenido en la película “El último cuplé” junto a Sara Montiel, acudió una noche durante su estancia en Valencia al Mocambo. Los músicos acompañaban al cantante Boluda que interpretaba “el que tenga un amor, que lo cuide, que lo cuide, la salud y la platita...”. 

Unos visitantes empujaron escaleras abajo un becerrito con el fin de que lo toreara allí dentro. Cundió el pánico de los asistentes al aparecer aquel astado y los destrozos por el pánico y por el becerro fueron cuantiosos. Hay que imaginar la escena: Mesas y sillas rotas, cristales, mujeres y hombres subidos a las sillas que quedaban en pie; el que no, rodaba por el suelo, pero eso sí, los músicos, como si de película americana se tratase, no paraban de tocar un pasodoble torero. Por fin llegaron las fuerzas armadas y desalojaron el local con botes de  humo.

Al llegar los setenta fue en declive el cabaret y las salas de fiesta. Los músicos por la música de las discotecas, las vedettes ligeras de ropa por las suecas, Nadiuska y las proyecciones de Alfredo Landa, Pajares y Esteso. 

Y aquellas “estrellas”, ligeras de ropa, fueron perdiendo su intensidad.

Texto de Amparo Zalve Polo

domingo, 6 de diciembre de 2015

BALKISS

 Con mi agradecimiento a la Farmacia Sanchis Raga

1935 - La Orquestina Balkiss se presentó ante los valencianos adictos a la diversion en el local del mismo nombre situado en el barrio dels Velluters en los inicios de 1935, en unas instalaciones con diferentes servicios, como café, barra americana y gran pista de baile que se presentaba como "la mejor de España", no en balde ofrecía al mismo tiempo un alto grado de confort así como calefacción central, según indicaba el publicitario que anunciaba su próxima inauguración.

Que su local era amplio lo prueba el espacio que ocupaba con puertas de acceso desde las cuatro calles que lo limitaban: plaza Pertusa 7, calle Rafol 1, Beata 3 y Flor de Mayo 14.

Con la apertura de la Avenida del Oeste en los años cuarenta que esponjó la zona, el Balkiss fue derribado y sobre su amplio solar se levantó un solo edificio con los mismos límites de calles. De la plaza Pertusa surgiría la calle del Pilar hacia la plaza con el mismo nombre. Flor de Mayo era la nueva y larga avenida, mientras que Beata y Rafol permanecen con sus viejos trazados.

Ya en los cincuenta, y en la esquina que forman las calles Rafol y Pilar se estableció en el sótano la sala de fiestas Balkis -que tomaba el nombre del nuevo "Edificio Balkis" que a su vez lo había tomado del antiguo salón de baile- pero en esta ocasión con una sola ese final, mientras la orquesta y a su diferencia, se situaba al ras del suelo.

La imagen de 1935 nos muestra en primer plano la Orquestina Balkiss entre solos de trompetas y ritmos de maracas.

lunes, 6 de octubre de 2014

EL TEATRO OLYMPIA

Teatro Olympia, 1932
Archivo de Rafael Solaz

1932 - Valencia fue una ciudad de teatros. En su centro urbano y en un corto circuito, con sus carteles en las fachadas como atentas cortinas de reclamos al deambular del ocio, se ofrecían de continuo cómicos, galanes, coristas, vicetiples y dramaturgos, con los más importantes actores y actrices del escenario español.

Los teatros Principal, Apolo, Eslava, Ruzafa, Serrano, Alcazar, Olympia, más alejados el Princesa y la Casa de los Obreros, establecían esta ruta y compitieron durante muchos años a funciones diarias y hasta en doble sesión.

Pero de aquel Broadway‎ valenciano y junto al Principal, éste de propiedad institucional, tan solo nos queda el Teatro Olympia, privado, que, sin desdeñar otros escenarios teatrales que aún perduran, desde 1915, cuando fue inaugurado en su representación teatral aunque por la inmediata irrupción del cinematógrafo se acopló de inmediato a la nueva tendencia y hasta 1983, año en el que volvió a ofrecer espectáculos entre bambalinas, con notable éxito y hasta la actualidad.

En la fotografía vemos un aspecto parcial de su interior, con sus palcos de elegantes escayolas que derraman sobre el patio de butacas una suntuosa distinción.

jueves, 22 de agosto de 2013

LOS HERMANOS DÍAZ



hermanos diaz 1942

1942 - Eran extremeños de nacimiento pero valencianos de adopción. Cuando regresaban a Valencia, luego de sus giras, vivían en un piso de Ruzafa de la calle Clero, y también lo hacían en un chalet, en Mislata, en la antigua carretera de Torrente. Eran cuatro hermanos, Tony el payaso, Emilio y Jerónimo los clowns y Lola, que completaba el cuarteto. En los años 40-50 trabajaron en el Circo Americano, Circo España, Circo Price y algún otro que no recuerdo; en Valencia, estos circos se instalaron en diferentes lugares de la ciudad. Quedan en el recuerdo de los amantes de aquellos entrañables circos los niños que en aquella época los vivimos. El circo se venía abajo cuando tocaban el pasodoble “En er Mundo”, cuando hacían unos prolongados solos de saxofón, jaleados por un público entregado totalmente a éstos extraordinarios payasos.

Texto de Germán Gómez.

sábado, 27 de julio de 2013

EL TOREO CÓMICO

TOREO COMICO ca 1960

Ca. 1960 - El toreo cómico tuvo sus años de éxito hasta los años setenta. En especial en la época estival cuando eran frecuentes sus actuaciones en el coso taurino de la calle de Játiva. Uno de los grupos que tuvo mayor aceptación fue la banda del “Empastre”, cuyos componentes, naturales de Catarroja, se iniciaron en esta actividad en la segunda década del siglo XX . Simultaneaban sus actuaciones haciendo participe al toro del espectáculo, lo que hacía la delicia de un público que llenaba la plaza, fiel a un espectáculo también conocido como charlotadas. En la instantánea un grupo musical marcan el ritmo del cómico bailarín.

lunes, 27 de mayo de 2013

jueves, 16 de mayo de 2013

Años 50 - Sala de Fiestas Balkis
Situada en el Edificio Balkis de la Avda. Barón de Cárcer
(Con mi agradecimiento a la Farmacia Sanchis Raga)

jueves, 27 de diciembre de 2012

1914 - En la Plaza de Toros, actuación actrices de la 
Compañía Plana LLanos