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domingo, 11 de octubre de 2020

LA REINA GERMANA

 

En 1536 la reina viuda y su vez virreina de Valencia, Germana de Foix, celebró en el cap i casal las fiestas del 9 de Octubre.

Tras los actos quiso descansar y se desplazó a la más antigua capital del Reino de Valencia, la íbera Edeta, aprovechando aquellos días de asueto con la intención de visitar la Iglesia de la Sangre del siglo XIII, y a su vez el Monasterio de San Miguel, fundado por Jaime II, así como la imagen de San Miguel del siglo XV y la del Cristo del Perdón de reciente creación.  

La Reina Germana, que venía influenciando en la vida política y social de Valencia, repentinamente se sintió indispuesta, falleciendo el 15 de octubre sin tiempo siquiera para dar aviso a su esposo el Duque de Calabria. 

Sobre ella misma penaba la represión que había impuesto sobre los agermanados de la década anterior, con más de dos años de cruel persecución con cuantos habían intervenido en la revuelta, quienes eran llevados a los muchos patíbulos instalados en la calles, donde permanecían los cuerpos de los ajusticiados para escarmiento de la ciudad. Su visita al Monasterio edetano le sirvió como lugar de arrepentimiento y de perdón por sus decisiones tomadas tras la "Germanía valenciana". 

En su testamento dejó escrita la orden para la construcción del Monasterio de San Miguel y de los Reyes con el deseo de que fuera el lugar de su última morada. Y allí se encuentran.

lunes, 30 de enero de 2017

GERMANA DE FOIX - LUGARTENIENTE GENERAL Y VIRREYNA DEL REYNO DE VALENCIA


En 1526, en la Ciudad de Sevilla, tuvo lugar su casamiento con Fernando, duque de Calabria; éste era su tercer matrimonio, ya que anteriormente y en primeras nupcias lo había sido con el Rey Fernando de Aragón y en segundas con Don Juan de Brandeburgo, cuando fue nombrada Lugarteniente General de Valencia y Virreyna de los Reinos de Valencia, Aragón, Cerdeña, etc.

En años anteriores, habían tenido lugar las revueltas de los “agermanats” conocida como guerra de Las Germanías, por lo que tuvo que tomar medidas muy fuertes contra los principales responsables de las mismas, con condenas muy duras y en muchos casos llegando a la pena de muerte, cuyos ajusticiamientos se realizaban en la horca situada en la Plaza del Mercado.

Definitivamente se trasladan a Valencia donde se alojan en el Palacio Real (situado en los Jardines de Viveros, y ya desaparecido).

Con motivo de ésta unión, el Emperador Carlos V de Alemania, nieto del Rey Fernando de Aragón, ordenó la celebración de grandes festejos (cabalgatas, torneos y banquetes, muy al gusto de Doña Germana). Mujer de gran belleza y buena salud, se fue transformando llegando a gozar de un sobrepeso hasta alcanzar una gran obesidad, como consecuencia de tantos excesos.

En 1528, el Emperador Carlos V visita Valencia, de la que había estado muy alejado por sus obligaciones del Trono, para tomar juramento de los Fueros del Reyno, en nombre de su madre Doña Juana (llamada la Loca). Esta visita generó tal expectación que el Puente del Real, entrada al Palacio desde la Ciudad y entonces de madera, fue invadido por una gran multitud, y al no soportar tanto peso, se desplomó causando multitud de muertes y de heridos.

El Juramento se celebró el día 4 de mayo de 1528, y como consecuencia fue proclamado Rey de Valencia.

Doña Germana fallece en Liria, en 1536 donde se había desplazado a un convento con el fin de redimir sus actos derivados de sus acciones en el conflicto de los “agermanats”. En su testamento dejó escrito que su cuerpo debería ser enterrado en el pequeño Monasterio de San Bernat de Rascanya, y que la orden que debería regirlo debía ser la de Los Jerónimos. Su esposo el Duque de Calabria cumpliendo con éste deseo, contribuyó a la formación de un nuevo Monasterio, en el mismo lugar, y que debería llamarse de San Miguel de los Reyes. Un siglo después de su muerte tuvo lugar la fundación de tal Monasterio, en 1546, donde en la actualidad están enterrados sus cuerpos.


El día de San Miguel, 29 de septiembre de cada año, y a una hora determinada, un rayo de sol penetra por una ventana de la cripta, señalando con exactitud el lugar donde se encuentran sus restos.


Texto: Mari Carmen Serrulla Morell