miércoles, 22 de mayo de 2019

PASTOREANDO EL GANADO


Toros en el cauce del Turia, junto al puente de Serranos ca. 1910. 
Foto autor desconocido. Remember-València, pg. 1180.

QUÉ HACÍAMOS EN EL TURIA
 
Tenemos un par de antiguas fotografías que no hacen más que convencernos de que el Turia y su cauce por la ciudad fue una gran fuente de sorpresas y trabajos que se podían realizar allí mismo.

Todos podemos recordar una València en la que la leche se compraba día a día y directamente de la vaca, o casi; en qué calle no había una vaquería y nos mandaban nuestras madres a comprar medio o un litro de leche recién ordeñada, a continuación en un plis-plas estaba hervida y ya podías tomarla, pues ahora me parece hasta lógico que algunos toros,  vacas o todos juntos los llevaran a pastar al cauce, ya que para comer no les faltaría hierba. Si procedían de la calle Sagunto o sus alrededores o de la calle de Serranos o Roteros, o incluso de la Zaidía, qué más da. El caso es que allí estaban.

 Pastor con su ganado de borregos frente a un San Pío V casi desconocido. Autor desconocido. Remember-València, pg. 1355.

Pero no sólo llevaban toros, también los pastores acercaban al cauce borregos para que se alimentasen con sus hierbas, de otra forma se hubieran perdido, pues más vale un aprovechamiento ecológico de las posibilidades del cauce. Aunque hoy en día no se, no se. ¿Hubiéramos consentido ese uso?

 Texto de Enrique Goñi Igual

lunes, 20 de mayo de 2019

PSIQUIS, PERIÓDICO DEL BELLO SEXO



Años aquellos en los que al impulso liberal fueron apareciendo publicaciones de corte romántico y femenino, aunque de vida efímera.

Si en Madrid El Tocador tenía sus adeptas, con anterioridad, en 1840, apareció en Valencia el semanario Psiquis, subtitulado "periódico de bello sexo", que fue uno de los primeros con este cometido, destinado a las mujeres.

En sus páginas se escribía sobre la "ropa que hay que llevar", y los afeites apropiados a las féminas entre otras cosas.

Sé imprimía en la imprenta y librería de Manuel López Gimeno, situada en la plaza del Colegio del Beato Ribera.

Fue una lástima que tan sólo se publicara desde el 2 de marzo hasta el 25 de septiembre de aquel año, porque pocas eran las mujeres que lo compraban.

sábado, 18 de mayo de 2019

DE DROGUERÍA CORDELLAT A ARTS I OCI

Foro Remember

En la calle Correjería número 23, en el barrio del Mercado, cerca de la plaza de la Reina y el Micalet, llama la atención de los viandantes las obras de arte expuestas en Arts i Oci, un espacio de difusión cultural promovido por Carlos Cervera Pérez en el año 2013. Hay variedad de estilos pictóricos de los siglos XIX, XX y XXI, algo de escultura y numismática, afición especial del Sr. Cervera.

Pequeño pero atractivo local, atendido por las mañanas por Carolina Fernández, donde estuvo entre 1947 y 2009 la Droguería Cordellat, trasladada desde el nº 25 de la calle, donde la montó Francisco Cordellat Pastor en los primeros años cuarenta. Le sucedió su hijo Francisco Cordellat Santamargarita, quien además de productos de droguería y perfumería, vendía colorantes y pigmentos. Tras su fallecimiento, su hijo Juan Carlos, nieto del fundador, sólo mantuvo dos años el negocio.

Y aunque el anterior y el actual aparentan ser negocios diferentes, tienen correlación, ya que la droguería fue un conocidísimo punto de encuentro donde artistas y artesanos coincidían para adquirir telas, colores, resinas, pegamentos, colas, gelatinas, aguarrás, lacas, betunes, barnices y más cosas “para estudiantes y profesionales”, como especificaban en un largo listado, y son herramientas insustituibles para la creación de sus obras de arte, así como para restauraciones de pinturas y muebles.


Cuando Carlos Cervera adquirió el local en el año 2011 para compra-venta de pinturas, obra gráfica y coleccionismo, intentó, con resultado infructuoso, cederle a la Diputación el mobiliario lacado que el fundador de la droguería se trajo de una tienda de Torrente en 1947.

Un local donde a finales del siglo XIX estuvo la librería francesa de Molina y Sánchez, con el inicio del veinte la herbolaria de Eduardo Mataix, y cuando se instaló el Sr. Cordellat Pastor llevaba varios años como carbonería de José García.

Texto y fotos de Esteban Gonzalo Rogel

jueves, 16 de mayo de 2019

LOS TRES TRANVÍAS TIPO 500

Foto autor desconocido, 1950. Coche 501 en pruebas.

ANÉCDOTAS Y CURIOSIDADES TRANVIARIAS

En el año 1950 la Compañía de Tranvías y Ferrocarriles de Valencia  (CTFV) se saca de la manga una patente italiana que compró quince años atrás, en 1935 y procede a encargar de acuerdo con ella a Talleres Devís, luego Macosa, la realización de un nuevo modelo de coche motor a base de unir dos coches de la serie 100 mediante fuelles a través de un cuerpo intermedio, dejando un largo coche doble articulado. La realización consiste en eliminar una de las plataformas en cada coche 100 y añadir el cuerpo intermedio, su resultado práctico foto, tomada del libro De Devís a Vossloh.

Comprobamos que se ha transformado en un coche cerrado de tres cuerpos, dotado de puertas solamente en el lateral derecho, con una fila de asientos en cada lateral. Lleva compresor de aire auxiliar con lo que se maneja y mejora el frenado y también la apertura y cierre de las puertas, en este caso las tres a la derecha de la marcha, dos de salida y una de entrada, la trasera. Conductor y cobrador pueden sentarse como en los coches tipo 400. Denota gran capacidad.

Interior del coche 501. Foto de CTFV, autor desconocido.

Su utilización en CTFV fue exclusivamente en la línea nº 7 Ruzafa-Mislata, excepto algunos domingos con partido de futbol del Valencia club de fútbol en su campo de Mestalla, ya que por su gran capacidad se les pasaba a la línea nº 8 Gran Vía-Alameda para reforzar a los coches 400 habituales en la línea. Dado el éxito de la unidad de pruebas se construyeron dos conjuntos más, en total hubo rodando tres unidades en la línea nº 7, las 501, 502 y 503.

Coche 501 proveniente de Mislata ante el Mercado Central, ca. 1955. 
Foto autor desconocido. Remember-València, pg 425.

Coche 502 viene de Ruzafa, en Pl. Ayuntamiento, ca. 1950. 
Se ven las tres puertas. Foto Peter Willen.

Finalmentee tenemos una foto de un coche 500 en una de las tres únicas paradas en las que debido a la ausencia de puertas en la parte izquierda los pasajeros deben montar y apearse por la parte de la calzada.

Coche tipo 500 en su parada en calle Xàtiva. 
Foto autor desconocido.

Estamos en la calle Xàtiva, otra de las paradas era una de las fundamentales de la línea, nada más y nada menos que la parada  del Mercado Central, frente a su puerta principal, ante la Lonja y la última era en su corto paso por Mislata en la calle Valencia. Imaginemos en la actualidad esa posible realidad, ni con tres guardias urbanos se podría bajar o esperar en medio de la calle para acceder al tranvía. Eran otros tiempos, y los conductores automóviles de entonces colaboraban con los usuarios del tranvía.

Texto de Enrique Goñi Igual

martes, 14 de mayo de 2019

EL HORNO-PASTELERÍA MONTANER


Casi enfrente de la Casa de les Roques, en el número 5 de la calle Roteros, principal derivación de la calle Serranos y de entrada al barrio del Carmen, destaca la fachada del Horno-Pastelería Montaner, cuya pared con la calle Palomino exhibe un tramo de la muralla musulmana, de ocho metros de longitud y siete de altura, también visible en el interior del establecimiento desde las rehabilitaciones realizadas entre los años 2001 al 2005. Desde entonces y para información de los visitantes hay una placa de bronce con la leyenda “Forn i Pastisseria Montaner. Lienzo de la muralla árabe de Valencia (siglo XI)”.

Luminoso, atrayente, incluso coqueto local, donde destacan: una magnífica exposición de fotografías sobre las riadas del 14 de octubre de 1957, que en ese barrio afectó incluso a los primeros pisos, y las delicias expuestas en sus vitrinas, donde el dilema es elegir, tanto en dulce como en salado.

Está gestionado por Vicente Montaner Llabata y su esposa Consuelo García Barbeta, tercera generación de horneros, saga que iniciaron en 1932 Enrique Montaner Benlloch y Dolores Agustí Benavent, y continuó, principalmente su hijo Vicente, padre del dueño actual, quien tras el desastre de las riadas abrió otro horno en la Fonteta de Sant Lluis, cuando pudo recuperó el viejo, puso en marcha la Escuela de Panadería y Pastelería de Valencia y fue durante muchos años presidente de Unión Gremial.


Un horno-pastelería que muestra orgulloso el Premio que el pasado 8 de enero le entregó Archival, la Asociación para la Recuperación de los Centros Históricos de España, para reconocer la preclara trayectoria familiar aportando calidad en lo que venden  e importancia turística al centro histórico.

Texto y fotos de Esteban Gonzalo Rogel  

domingo, 12 de mayo de 2019

CEMENTERIO BRITÁNICO INTERNACIONAL



Es un montaje de Pep Valencia via GIPHY


El credo protestante unido con la ciudad de Valencia a través del ferrocarril y del hierro fundido tras la eclosión en España de la revolución industrial en la segunda mitad del siglo XIX, hizo aparecer en el cap i casal a singulares personajes británicos dispuestos no solo a implantar la tecnología imperante, sino también a fijar su residencia en nuestra capital por el resto de sus vidas.

A los Willian Bartle, ingeniero de ferrocarriles y Henry Fink, fundidor dedicado a la construcción de locomotoras en su nave industrial de la calle Ruzafa, próxima al paso ferroviario, situada frente al lugar donde un siglo después estaría la farmacia Royo, se unieron cada uno en su cometido los Walter Morris, Arthur Rees, Tapp, Craven, Eknes y un largo etcétera, mientras era necesaria la llegada de ingenieros foráneos que demandaba la industrialización valenciana, todos protestantes.

Los vice-cónsules Joseph Dart, británico, y Per Eknes, noruego, compraron un terreno situado frente el Cementerio General, por ser éste de uso exclusivo para los católicos, sobre el que se construyó un nuevo camposanto, que, años después y bajo la dirección del arquitecto valenciano Antonio Martorell, se levantó su actual fachada y capilla, siendo sus artísticas vidrieras (restauradas felizmente por “Fet de Vidre” hace un año) obra de Vicente Sancho y Fuster, que completaron el conjunto en 1907, cuya construcción se había iniciado en 1879, aunque se tiene constancia de que el primer entierro fue el del niño de 8 años Charles Morris en 1863.

El cementerio ha recibido la sepultura de personas procedentes de veintidós nacionalidades, con la mezcolanza de protestantes, judíos y católicos, como también algún ateo, estando datadas doscientas noventa y seis inhumaciones, aunque en realidad se cree superan las trescientas cincuenta. 

Reposan también los restos del exportador naranjero Alfred Faulconbridge, enterrado en 1932, introductor del tenis en Valencia. La vía marítima y el ferrocarril, daban vigor económico a la ciudad.

Archivo Municipal

En los últimos años la Fundación Cementerios Británicos en España ha ido protegiendo del vandalismo sus instalaciones gracias al esfuerzo desinteresado de sus miembros, mejorando el servicio y con la pretensión de una mayor divulgación para la ciudadanía.

La creación de un espacio en su interior denominado como “El Jardín de los recuerdos” para las cenizas ha sido el último de sus logros.

Camposanto "propiedad" de la Reina Victoria, con el nombre de Cementerio Británico Internacional, cuyo antiguo imperio y tras su descolonización, quedó al amparo de la Commonwealth of Nations.

Sin embargo, el gobierno británico considera que los expatriados locales deben ser responsables de este cementerio plurinacional. 

La industrialización de la Valencia decimonónica no podría entenderse sin la valiosa contribución de quienes allí descansan, santo lugar que en un tiempo fue conocido como “el cementerio inglés”, que forma parte de nuestro acervo cultural e histórico.

Con mi agradecimiento a Diana Clifton-Sewell.


viernes, 10 de mayo de 2019

LA AVENIDA MARÍA CRISTINA FUE UNA CONSECUENCIA


Nos remontamos a la lejana época romana, cuando Valencia era una isla fluvial y el trozo secundario del río Turia discurría por donde se emplazaría la plaza del Mercado y a continuación, siglos después, la  avenida  María Cristina. A medida que fue desecándose, se transformó en una rambla pedregosa, y recibió la zona el nombre de Valle del Mercado.

La avenida como la conocemos hoy es consecuencia del ensanche del interior de la ciudad en la primera década del siglo XX.  La reforma se llevó todo el núcleo central que era la plaza de Cajeros y la Bajada de San Francisco y con ello también la calle Colchoneros y su paralela de Fuentes, y otras más.

El propósito de ello era visualizar desde ese punto toda la parte derecha de la plaza Castelar, la avenida del  Marqués de Sotelo y la Estación del Norte. 

Y por otra parte visualizar también  el primer tramo de la calle San Vicente hasta la plaza de San Agustín, y la conexión justamente con el Mercado Central, por medio de la nueva avenida de María Cristina en recuerdo de la reina Regente y madre de Alfonso XIII.

En los primeros treinta años del siglo XX la plaza del ayuntamiento cambió por completo. El primer cambio importante fue en 1927.


Numerosas expropiaciones y dolorosos derribos realizados con urgencia dieron comienzo a la construcción de edificios monumentales que excedían en altura a la mayoría de las construcciones valencianas.

Texto de Amparo Zalve Polo

miércoles, 8 de mayo de 2019

EL MARQUÉS DE ESTELLA EN VALENCIA

Archivo Municipal

"El Marqués de Estella en Valencia, 
con un acto de afirmación patriótica en el Principal"

1925 - Éste era el titular de prensa con motivo de la estancia por dos días en nuestra ciudad del Presidente del Directorio don Miguel Primo de Rivera en una agenda muy apretada en la que no faltaron los recorridos por sus calles.

La Unión Naval de Levante, Sanatorio de la Malvarrosa, Casa de los Obreros, Sindicato de la Aguja, Capitanía General, Basílica de la Virgen y otros lugares, supieron de su visita.

Entre otros recorridos, se paseó por las calles de Zaragoza, San Vicente y Guillén de Castro, para dirigirse a la calle Cuenca, donde visitó la fábrica de lámparas de los hermanos Izquierdo.

Siempre con gran aceptación popular, el día 31 de mayo,  tras visitar la Feria de Muestras, se dirigió al Ensanche para la colocación de la primera piedra, tanto para la Escuela de Industrias, como la de Artesanos, en su nueva dirección de la avenida Victoria Eugenia, contiguas ambas.

Archivo Municipal

Un acto que produjo gran expectación, con asistencia de todas las autoridades civiles, eclesiásticas, militares, universitarias y centros de cultura, así como el profesorado y alumnos de ambas escuelas con sus estandartes.

El alcalde Luis Oliag con el Ayuntamiento en pleno y maceros, recibió al señor Primo de Rivera, quién como recuerdo del actor recibió una paleta de plata cincelada con el escudo de España, el de Valencia y el de la Escuela, con una inscripción como recuerdo de la colocación de la primera piedra.

lunes, 6 de mayo de 2019

LOS TRANVIAS 400, SUS VARIANTES


Interior de un 400 puro. Foto autor desconocido.

ANÉCDOTAS Y CURIOSIDADES TRANVIARIAS

A partir de 1942 la Compañía de Tranvías y Ferrocarriles de Valencia (CTFV) encarga la fabricación de un nuevo modelo de coche motor, la serie 400, inspirada en las anteriores tipo 300 y 350, pero a diferencia de aquellos estos son cerrados, con solo una fila de asientos a cada lateral, total 17 asientos, aquí ya se comienza a privilegiar la capacidad sobre la comodidad, a más pasajeros más beneficio.

El espacio entre asientos es un gran contenedor para pasajeros de pie. El cobrador va sentado junto a la puerta trasera, que se utiliza para montar y la puerta delantera se usa únicamente para apearse. Realmente en estas condiciones era prácticamente imposible viajar sin pagar, un magnífico valor añadido de los 400 para la CTFV.

Foto autor desconocido, presentación de la serie al público, coche 402, 
con 10 ventanillas laterales.

Como ya había bucles en los tres terminales de la zona marítima (Playa, Cabañal y Malvarrosa) los coches son unidireccionales, con una única ballesta. Las puertas se gobiernan con unas palancas mediante aire comprimido, al igual que el freno, estéticamente son afilados en los morros y curvados en las formas como manda el diseño de moda.

Foto Frank Butts, coche 409. Nueve ventanillas laterales.

Las primeras unidades se fabrican pensando en la línea de Circunvalación de trazado circular en los dos sentidos y la mayoría con puerta únicamente en el lado izquierdo, ya que en todas sus paradas hay una isleta en la parte central de su recorrido (realmente sólo en una parada, justo antes de las torres de Serranos en el circuito interior, el que gira a derechas, no había isleta, era la parada de ajuste horario) En 1943 se entrega el primer coche de los 23 pedidos. En las primeras entregas hay titubeos, coches con 9 o con 10 ventanillas laterales y plataformas de distinto tamaño, pero se unifica al fin con 9 ventanillas.

Coche 462 con remolque de su misma serie, línea 1 a la Malvarrosa. 
Foto Juan Bautista Cabrera en pl. Caudillo (Ayuntamiento) ca. 1950

A esta primera entrega hay que sumar otros 15 coches recibidos entre 1947 y 1954, los numerados 456 a 470, que conforman el resto de la serie, llamémosle de los 400 puros, es decir los fabricados ex profeso como tipo 400. Se caracterizan sobre todo por la suave curvatura de la carrocería, pintada de azul, desde los laterales al techo, curva inicialmente pintada de gris en la primera subserie y de blanco en la última. Hay unas cuantas unidades con puertas solamente en el lateral derecho y la gran mayoría son con puertas a ambos lados.

A estos coches tenemos que añadir los resultados de la transformación de los coches 301 al 317, que fueron renumerados como 439 a 455, fácilmente detectables por carecer de curvatura del lateral al techo y sus 9 ventanillas laterales.

Foto Finezas. Coche 445, ex300 remolcando a un 400 puro, línea 1 volviendo de la Malvarrosa por el puente de Aragón, ca. 1950

Finalmente nos falta definir a los antiguos 350, ahora renumerados como 424 al 438. Todavía más fáciles de detectar, primero por su angulosidad de lateral a techo y segundo por tener 10 ventanillas laterales.
Foto Finezas. 424, ex350 penúltimo tranvía que circuló 
por València el 20/6/1970

La serie 400 de tranvías tuvo el honor de ser la última que fue retirada del servicio activo el día 20 de junio de 1970 perteneciendo a SALTUV. Pudo ser una de las últimas fotos de tranvías realizada por Finezas. Creo que los aficionados valencianos al tranvía debemos un homenaje al gran fotógrafo de todo lo local. Gracias por tus fotos Finezas.

Texto de Enrique Goñi Igual

sábado, 4 de mayo de 2019

MIGUEL MONTOYA, ARTESANO CINCELADOR


16-06-2003   Miguel Montoya Martínez.- Foto Esteban Gonzalo

En la calle Baja número 27, en pleno centro histórico de Valencia, los hermanos Laura y Miguel Montoya Picazo, son los continuadores de la saga familiar que inició su padre Miguel Montoya Martínez, quien aprendió el oficio con Fernando Roda Martí, profesor de la Escuela de Artes y Oficios de Valencia, hasta que se pudo establecer como cincelador en la señorial calle Caballeros, para trasladarse años después a la plaza López Ibor y en 1988, coincidiendo con el comienzo de la regeneración del barrio del Carmen, fijar definitivamente su industria artesana en la mencionada calle Baja.


07-01-2019   Miguel Martínez Picaso.- Foto Esteban Gonzalo

Un taller donde cincelan pacientemente aderezos típicos valencianos, principalmente peinetas, pendientes, broches y collares, con algún ocasional pedido de cálices y coronas. Obras de arte a partir de trozos de plancha, que algunas veces son de metales nobles, aunque por su coste mayoritariamente son de latón y con mucha frecuencia revalorizadas con baños de oro y pedrería de calidad. Vende la mayor parte de su producción por encargo y en su vestíbulo-tienda, el atractivo de las piezas expuestas está aumentado con antiguas cerámicas de Manises.


16-06-2003   Exposición peinetas.- Foto Esteban Gonzalo

Laura y Miguel, que comenzaron ayudando a su padre, desde que su progenitor se jubiló en el 2016 gestionan la producción y comercialización de la industria artesana que tiene en sus hijos posibles continuadores.

Texto de Esteban Gonzalo Rogel  

jueves, 2 de mayo de 2019

LAS FIESTAS DE MAYO

Archivo Municipal

En 1927 “Las Fiestas de Mayo” se celebrabaron con un calendario muy apretado y con festejos muy diversos que se iniciaban el día 7 y se prolongaban hasta el 30. Así se daba un avance en la prensa local en los primeros días del mes.

La ciudad de las flores anuncia los festejos que celebrará durante el mes de mayo y cuyo cartel publicamos en este número.

Este año tendrán gran importancia según se desprende del programa dictado por la Comisión Municipal correspondiente.

Comenzarán los festejos el día 7 de mayo, víspera de la fiesta de la patrona de Valencia, y terminar el día 30 del mismo mes.

Además de las grandiosas tracas, de los famosos castillos de fuegos artificiales, y de la espléndida iluminación, se anunciarán festejos importantes, como se harán el de la primavera, el de la Fiesta Regional, el de la deportiva, corridas de toros y novilladas extraordinarias, la fiesta del pasodoble y otras.

La fiesta titulada de la primavera será genuinamente valenciana y a ella concurrirán los mejores artistas, presentando fantásticas carrozas que ostentarán con orgullo la belleza de las muchachas valencianas entre las flores de aquellos jardines.

Fiesta definitiva de arte y de poesía tan interesante y encantadora como la famosa Batalla de Flores de Valencia.

En la fiesta regional se cantará por varios orfeones acompañados por bandas de música la canción Valencia del Maestro Padilla que nos ofrecido su asistencia al acto para dirigir su obra.

Durante estos días de mayo Valencia ofrecer a sus encantos a los que a ella acudan,  traídos por la belleza de la ciudad florida y por su fama de festejos altamente digestivos.”

martes, 30 de abril de 2019

NUEVAS VISTAS DEL TURIA

Foto ca. 1960, autor desconocido, Remember-València, pg. 1616

QUÉ HACÍAMOS EN EL TURIA
Pocos años después de la luctuosa riada de 1957, sobre los años 60 del siglo pasado, una vez que ya se sabía que tarde o temprano sus aguas dejarían de pasar por su cauce en València ciudad, aprobado el llamado Plan Sur, se le realizó una operación de maquillaje al cauce. A partir de ella el río pasó a tener un aspecto no de auténtico río, sino de canal, como podemos apreciar por las tres vistas aéreas de esos años que comentamos seguidamente.

En la imagen de los años 60 vemos el cauce totalmente rectilíneo desde lo que fue el Pont de Fusta en dirección al mar, luego el puente de la Trinidad, el del Real, etc. Ya ha sido eliminada la capa de aproximadamente de 1 metro de espesor de barro acumulado en el propio cauce por la riada.

En esta postal, cuya vista comienza en el ya reparado y transformado puente de la Exposición, puente que hasta que fue roto por la riada de 1957 era peatonal y la vista nos lleva hacia tierra adentro mirando a la anterior vista.

Postal de época, ca 1960. Continúa el cauce recto en el que ya casi han desaparecido los árboles que hubo en el propio cauce.

La última imagen nos muestra una vez más un cauce en forma de canal ya en la zona final, muy cerca de su desembocadura, regalándonos unas vistas de la zona portuaria francamente incomparables con la realidad actual. Vale la pena mirar y pensar en cómo ha cambiado esa parte de nuestra València.

Foto autor desconocido, ca 1960. Remember-València, pg. 1041.

Texto de Enrique Goñi Igual

domingo, 28 de abril de 2019

ENTRADA Y POSTAL RECUERDO EN LA FALLA PLAZA DEL PILAR


 Entrada visita falla
Archivo Esteban Gonzalo

Pasaron a la historia las participaciones de lotería bellamente ilustradas, principalmente para el sorteo de Navidad, que tenían a gala vender algunas comisiones falleras, quedando, salvo error u omisión, como ejemplar único las de tamaño pequeño y a un color donde La Ferroviaria añade la imagen de un tren o un tranvía.

Por ello resulta llamativo que la Falla del Pilar comenzara en 1993 a entregar a quienes, mediante pago, entraban en el recinto interior de la falla para ver mejor las escenas y sus irónicas explicaciones escritas, una alargada entrada de papel satinado con el boceto del monumento efímero plantado.

Los turistas se la llevan como peculiar postal recuerdo y son potencialmente vendibles para quienes ofertan por internet viejas fotografías, documentos, láminas y participaciones de lotería.

Texto de Esteban Gonzalo Rogel

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