viernes, 20 de abril de 2018

LIBRERÍA MARIANA


Archivo Municipal

La Librería Mariana tuvo su impronta en la ciudad. Junto a la Lonja, con los escalones incrustados en sus propias entrañas.

Un universo cultural, una seña de la plaza del Dr Collado de la que tan solo queda la erosión del tiempo, la desidia y la falta de compromiso.

Porque Librería Mariana era algo más que una tienda comercial de barrio con mostrador, estanterías y guardapolvos. Mucho más.

Tanto en los inicios del curso escolar, como ante la llegada de los Reyes Magos, satisfacía a su fiel clientela, que, por el lugar y la proximidad del mercado era numerosa.

Lucía en sus anaqueles un extenso surtido, muy variado,  donde no faltaban desde libros de cuentos, de viajes, novelas, devocionarios y misales, hasta álbumes de pinturas y de postales.

Tenían prestigio para la enseñanza los Atlas de Geografía, las Historias de España, de Anatomía y de Naturales. Y le iban a la zaga los de juegos, tales como los de Lotería, Aduana, Oca, Asalto, sin faltar el de Dominó.

Y entre los juegos didácticos se ofrecían los geométricos, los rompecabezas, mapas esféricos, cajas de pintura, estuches de papel, lápices de fantasía, calcomanías, linternas mágicas y un sin fin de artículos para regalar a los niños.

Librería Mariana, que con los escalones de la Lonja y las telas metálicas de Hija de Blás Luna competían en fama.

miércoles, 18 de abril de 2018

150 AÑOS DE LA PRIMERA FALLA EN DOCTOR COLLADO - 1869-2018

Falla 1912 - Distrito Fallas

En las recién finalizadas Fallas se cumplió, oficialmente, siglo y medio del primer monumento efímero que plantó una comisión en la entonces plaza de La Lonja, posteriormente dedicada al Doctor Collado. Se trataba de un pequeño catafalco con tres figuras, dos damiselas con trajes de última novedad y una criada que hacían divertidos movimientos, según Enrique Soler Godes en su libro “1849-1977.Las Fallas de Valencia”. Año 1869 en el que también plantaron pequeñas fallas en las plazas de Ibáñez y Mosén Sorell, y en el ruedo de la plaza de toros, en ésta con figuras en movimiento y festejos, pero pagando entrada.

Una comisión que tiene en lugar destacado de su casal, sito en la calle Angosta de la Compañía, en el centro histórico de Valencia, los estandartes que le acreditan los cuatro primeros premios de la sección especial conseguidos en los años 1951, 1953 (ex aequo con Mercado Central), 1960 y 1969. Los dos primeros con fallas realizadas por los Hermanos Fontelles, y los otros por Salvador Debón Cortina, artista que también les proporcionó otros importantes premios hasta que dejó las tareas falleras al captarlo Lladró en 1974 para modelar figuras de porcelana que han hecho famosa a la empresa en todo el mundo. Por ello, agradecida esta comisión al gran artista que supo combinar hábilmente belleza escultórica con potente crítica soslayando la censura, creó en 2010 un premio anual con su nombre para reconocer a un artista revelación. Galardón que entregan en el mismo acto que los Premios Lonja, que instituyeron en el año 2004 para enaltecer a personas y entidades que se distinguen en el ámbito profesional, social y cultural de Valencia.

Falla 2012 - Distrito Fallas

Ciento cincuenta años desde su primera falla, pero no de monumentos plantados para lo que les faltan varios años, ya que en Valencia no los hubo en los años 1885, 1886 y 1897 por cuestiones políticas y de impuestos, y entre 1937 y 1939 por motivos bélicos.

Historia de grandes éxitos en los años cincuenta y sesenta del siglo pasado que estuvieron precedidos por premios importantes en los decenios anteriores.

Con continuidad documentada desde 1911, la falla del año siguiente tuvo enorme repercusión, tanto que en la de 2012 la reprodujeron en una de sus escenas laterales. Representaba el escenario del Salón Novedades, donde actuaba la canzonetista de nombre artístico La Margot y real Adela Vicente interpretando el picaresco cuplé “La pulga” ante un patio de butacas ocupado por “viejos verdes”, entre los que había conocidos personajes de la burguesía valenciana.

Falla 2018 - Esteban Gonzalo

Este año han conseguido el octavo premio de la sección segunda con la falla que les ha realizado el artista David Sánchez Llongo tratando irónicamente sobre costumbres orientales.

Una comisión presidida por Antonio Fagoaga Ballester de la que es Fallera Mayor Loreto de la Asunción Tormo, y Laura Fontes Pérez y Jorge Civera Cobos, Fallera Mayor y Presidente, respectivamente, de la Comisión Infantil.

Pertenecen al destacado grupo de las Fallas Solidarias y el día 18 de marzo fue la organizadora del homenaje al mestre dolçainer Joan Blasco Ribera, gran recuperador de este instrumento típico de la música tradicional valenciana que falleció el año 2016. Como bello preludió de la mascletà hubo una tabalà popular en la plaza del Ayuntamiento de Valencia.E LA PRIMERA FALLA EN DOCTOR COLLADO.

Texto de Esteban Gonzalo Rogel

lunes, 16 de abril de 2018

LOS AMIGOS DE LO AJENO


1918 - La plaza de Castelar, cuando terminaba la segunda década del pasado siglo, ofrecía su mejor aspecto, tanto en cuanto y en torno a un conjunto de kioscos discurrían placenteros los valencianos en busca de la prensa, del refresco o de una flor, mientras la construcción del nuevo ayuntamiento orientaba su fachada principal hacia la plaza, una vez tomada la decisión de abandonar su entrada por la calle de la Sangre.
   
Pero no todo eran plácemes, pues en cuanto a la vigilancia de la plaza por la autoridad era cuestionada ante el gobernador, toda vez que los excesos contra la propiedad por parte de los interesados por lo ajeno eran frecuentes.

Y así se manifestaba la prensa en los primeros días del mes de abril, que al igual que en otras ocasiones se habían repetido los mismos actos delictivos, pero lo sucedido en aquella ocasión y en un tiempo máximo de una hora, superaba todo lo conocido.

Es vergonzoso señor gobernador que en punto tan céntrico como el parque de Castelar los ladrones campeen por sus respetos sin que agente alguno de la autoridad estorbe sus faenas”, se denunciaba desde El Pueblo el miércoles día 3, por lo sucedido la noche anterior:

“Del kiosco en construcción en el jardín del Marqués de Campo se llevaron todas las herramientas; del de necesidad, inmediato, las toallas; del kiosco de refrescos “el Japonés” un gran número de sillas y mesas; otro tanto desapareció del kiosco de refrescos frente al Ateneo Mercantil; varias perillas y bracitos de metal de las casas inmediatas a la conocida por Jura Real; y el incalificable asalto al kiosko de periódicos situado frente a la Bajada de San Francisco de donde los cacos se llevaron cerca de 600 pesetas en metálico, gran número de cucharillas y otros efectos”

Los valencianos se preguntaban cómo podía suceder aquello con cierta frecuencia y cómo la autoridad se veía impotente para detener a los malhechores, ante unos hechos que también se repetían por la Gran Vía y otros jardines, de donde desaparecían perillas y toda clase de cañerías, al tiempo que se hacían eco de los granujas que medran comprando los objetos robados.

¿Para cuándo se dejan los registros, las visitas de inspección, la cárcel, y la clausura de los antros donde se comercia con lo que se roba el vecindario?” – se preguntaba el cronista.

sábado, 14 de abril de 2018

HORCHATERÍA EL COLLADO, MÁS DE 125 AÑOS EN EL CENTRO HISTÓRICO


Foto de Esteban Gonzalo

Entre la calle Ercilla y la plaza del Doctor Collado, en pleno centro histórico, en 1892 ya estaba la Horchatería El Collado. Entre los últimos años veinte y mil novecientos cuarenta fue la Horchatería del Central, Casa Adrián (Alamar), quien el 5 de enero de ese año se la vendió a Martín Civera Ponz, que le cambió la razón social con la que han continuado hasta ahora. Fue el comienzo de una saga que a su fallecimiento en 1958 siguieron su esposa Josefa Martínez Lázaro como propietaria y su hijo José Civera Martínez como gerente, quien tras decenios en el negocio ha cedido la gestión a su hijo Jorge Civera Roselló.

Un lugar para tomar exquisita horchata, con fartons, rosquilletas u otros acompañamientos, espeso y sabroso chocolate con buñuelos entre diciembre y junio, y helados artesanos con una atractiva variedad para elegir. También es el único o uno de los pocos establecimientos de Valencia donde se puede tomar agua de cebada.

Su pequeño local fue ampliado al doble en 1965 al anexionarse el que ocupaba una tienda de salazones para poder atender mejor a sus clientes, a quienes la empresa familiar les agradece públicamente su confianza de siglo y cuarto con un gran letrero colocado el año pasado en la fachada del edificio en cuyo bajo esta la horchatería-heladería.

La relación de la Horchatería El Collado con Alcublas es por partida doble, ya que además de ser el origen de la familia Civera, este establecimiento y los restantes horchateros y heladeros de la ciudad tuvieron especial relación con ese municipio de La Serranía, ya que cuando no habían fábricas de hielo lo traían desde allí con carros y por la noche. Asimismo el  frecuente trato propició que las horchaterías de Valencia fueran los principales negocios donde jóvenes alcublanas encontraban trabajo.

Horchatería El Collado está ubicada muy cerca de La Lonja y el Mercado Central, en zona muy transitada por conciudadanos y visitantes españoles y de otros países.

Los Srs. Civera padre e hijo manifiestan que gracias a las modernas tecnologías les resulta muy satisfactorio y estimulante leer en internet los elogios de muchos visitantes.

Y ahora a por el siglo y medio, ya que el tiempo pasa rápido.

Texto y fotos de Esteban Gonzalo Rogel

jueves, 12 de abril de 2018

EL MERCADO DE AVES




El nombre de Plaza Redonda se había popularizado de tal manera que el oficial del Cid y luego del Clot apenas era mencionado por quienes acudían al Mercado de Aves, que en aquellos años centraba la actividad del lugar con la venta toda clase de especies de pluma, donde se mezclaban el canto de algún gallo con los gorjeos de ruiseñores, así como la venta de toda clase de productos que guardaban relación, tanto de jaulas diversas como de alimentos para las aves.

El alcalde Sr. Valentín, durante aquel año de 1910 puso especial énfasis en las inspecciones sanitarias en diferentes zonas de la ciudad, que a la sazón presentaban característica dispares, tanto por las calles de Pueblo Nuevo del Mar, como en la calle Bailén o al principio del camino Hondo del Grao.

Pero siempre recordaba al Inspector Municipal Sr. Batlles su principal atención al “Mercado de Aves”, por ser céntrico y muy concurrido, donde la necesidad de su inspección sanitaria debía merecerle toda su atención, y en su caso, tomar las medidas oportunas, tanto en cuanto su actividad repercutía en la salud pública, muy reivindicada por la prensa de entonces.

martes, 10 de abril de 2018

LAS FALLAS DE LA PLAZA DEL MERCADO CENTRAL

Bivaldi.Gva.es

1931 - La moda de las fallas móviles reproduciendo trenes, locomotoras y tranvías perduró hasta mitad de los años cincuenta del pasado siglo.

En 1931 fue noticia destacada la del tranvía de dos ejes con linternón de la falla de la plaza del Mercado Central. Fue montada sobre un vehículo con motor para poder llevarla por la barriada y los viajeros exhibían cántaros y otros recipientes colgando por el exterior de las ventanillas. 



Bivaldi.Gva.es

A la originalidad de la falla móvil se unió la calidad de la fija que con el lema de la amarga alcachofa, para satirizar costumbres y problemas de la época, la construyó el artista fallero Carlos Cortina. Consiguieron el segundo premio que estaba dotado con 2.000 pesetas y el primero de llibret, la onza d’or de Lo Rat Penat. Corresponde a la etapa de gloria de esa comisión que comenzó con el primer premio a sus monumentos de 1929, 1930 (compartido con la falla Molino Na Robella) y 1936, y prosiguió a partir de 1943.

También tuvieron el aliciente del tercer número de su popular revista “Crit de Festa” con el programa de festejos, “chismorrería” del barrio y una “exquisita selección” de trabajos literarios de tan reconocidas firmas como Maximiliano Thous, Gómez Polo, Hernández Casajuana,… según informaba el diario Las Provincias el día 14 de marzo, especificando que la regalaban al público.

Mercado Central junto con las comisiones Barcas-Pascual y Genís y Reina-Paz-San Vicente, fueron las fundadoras en 1941 de la sección especial, plantadas a partir del año siguiente, donde la primera, número 1 del censo fallero, tuvo muchos años de satisfacción hasta que en 1973 bajó a las secciones 1ªA y B, para volver a la categoría reina en 2014 y retornar a 1ªA en 2017.

Texto de Esteban Gonzalo Rogel

domingo, 8 de abril de 2018

III SIGLO CANONIZACIÓN SAN VICENTE FERRER

Archivo Municipal

Las imagenes que se muestran en la foto del Archivo Municipal conforman la estampa calcográfica realizada  en 1761 por Vicente Galcerán y Alapont con motivo de la conmemoración del III Siglo de la Canonización de San Vicente Ferrer, cuya onomástica se celebra mañana, 9 de abril, como patrón de la Comunidad Valenciana.
  
Fue editada por la imprenta de Joseph Vergara en un grabado que figura en su parte central la leyenda: SIGLO TERCERO DE LA CANONIZACIÓN DEL APÓSTOL EUROPA, mención otorgada por su labor evangelizadora en el continente.
  
La Biblioteca Valenciana nos informa asi del trabajo que expresó el autor mediante diversas alegorías:

 "San Vicente Ferrer en un rompimiento de gloria, rodeado de querubines entre nubes. A la derecha Dios padre con nimbo triangular. Uno de los querubines sostiene una corona de laurel sobre la cabeza del Santo y una filacteria en la que se lee la exhortación "DATE ILLI HONOREM"= "Dadle honor". 

El santo apoya sus pies sobre las espaldas de un toro, símbolo de Calixto III que fue quien lo santificó. En el registro inferior, dos imágenes femeninas, a la izquierda la alegoría de Valencia, con el escudo de la ciudad y a sus pies un gran pez de cuya boca mana agua. De la boca de esta alegoría emana la frase "O et praesidum!" que junto al texto que acompaña a la figura femenina de la derecha "Et dulce decus meum!", componen un verso de Horacio dirigido a Mecenas (Oda,I) = "Oh mi protección y mi querida gloria". 

La figura de la derecha es la alegoría de la Orden de Predicadores (Dominicos), porta el escudo de la orden y apoya su rodilla sobre una esfera junto a un perro que sostiene una antorcha encendida en la boca, elementos alegóricos que se refieren al nacimiento del fundador de los Dominicos, Santo Domingo de Guzmán. Sobre su frente una estrella. 

Entre estas dos figuras un angelote que toca una trompeta mientras de entre sus brazos asciende una filacteria con la locución " ALTIUS ISTE TULIT", con su mano izquierda sostiene una cartela que se apoya en una vista de la ciudad de Valencia. Desde el cielo dos angelotes derraman rosas".

viernes, 6 de abril de 2018

LA RIADA DE 1957 Y LOS TRANVIAS

Vías descarnadas en av. del Puerto. 
Foto autor desconocido. 1957.


ANÉCDOTAS Y CURIOSIDADES TRANVIARIAS

Pocos años más tarde, en 1957 se produjo la tercera riada, la más destructiva de la modernidad, aunque con la realización del nuevo cauce de acuerdo con el Plan Sur esperamos que haya sido la última que afecte a la ciudad de Valencia.

En realidad fueron dos riadas la de la madrugada del 14 de octubre y la posterior a mediodía. Se volvió a tragar el puente de Madera y dejó más de media ciudad y buena parte de pueblos vecinos cubiertos de barro, se estima en un centenar los fallecidos.

Aquí, en cuanto a los tranvías, se vieron perjudicadas cocheras, instalaciones de energía, personal, los propios tranvías, etc. En las fotografías siguientes podemos hacernos un somera  idea de lo destructiva que fue esta riada, en la av. Puerto dejó la vía de tipo ferroviario totalmente desnuda, en otra podemos ver la altura del agua en la calle Blanquerías o finalmente un coche de bomberos está arrastrando con cable a tranvías más o menos ahogados de la línea nº 8 Gran Vía Alameda para estacionarlos en la Alameda junto a los cuarteles, a espera de un mejor futuro, que sí llegó, pero por poco tiempo.

 Coche 421 “ahogado” en calle Blanquerías con Padre Huérfanos. 
Foto colección Atanasio Lleó. 1957

En cuanto al servicio de tranvías no existió el día 15, el 16 las líneas nº 7, 9 y 11 circularon desde Ruzafa, Cementerio y Patraix hasta pl. Ayuntamiento, a partir del día 19 los servicios al Grao funcionaban desde el Puerto hasta pl. Aragón y más tarde hasta pl. Ayuntamiento pero solo por Gran Vía, en resumen hasta pasado más de un mes no funcionó toda la red normalmente.

Coche de bomberos arrastrando tranvías hacia la Alameda. 
Foto Finezas. 1957

Los datos indicados proceden del diario Las Provincias de fechas concordantes con los hechos citados.

Texto de Enrique Goñi Igual.

miércoles, 4 de abril de 2018

EL CACHIRULO QUE SÍ SE EMPINÓ


Foto de Pedro Blasco

1960 - Con la Resurrección del Señor llega el Día de Gloria y el ritual de la Semana Santa se convierte en reuniones de jóvenes familiares y amigos que, durante los "tres dias de Pascua", iban a correr la mona a la ermita de Godella, a Benimamet, a la Fuente del Jarro, al camino de Tránsitos junto a San Francisco Javier, y algo más reciente a la Pista Ademuz, en obras por su apertura. Y por supuesto al rio: a cantar la tarara:

 “El día de Pasqua Pepito plorava perque el caxirulo no se li empinava”.

Recuerdo Casa Pedrito, único kiosco con el de la Estación, llena de cachirulos para quienes no los sabían hacer.

Y junto a la mona con su huevo duro estrellado en la frente del más bien "enemigo", en la ocasión, que amigo, además del disfrute que los juegos pascueros producen como escenificación más tradicional de “la alegría de la huerta”:  a la una pare la lluna, a les dos pare el sol, a les tres pita el tren”, los de cuerda y los de prendas, surgen los “campeonatos de cachirulos” como el que nos ocupa la imagen que se llevó a cabo en 1960 en el barrio de Benicalap.

El lugar y la entrega de premios fue en la calle Pintor Matarana -hoy Mercadona- que se adivina rodeada de huerta, incluso con una barraca al final del carrer Xocainet, la de los Oreros. Don Juan Blanquer, cura párroco de Benicalap y Don José Ibancos Bru de Santa Rosa de Lima, los organizadores que otorgaban los premios.

El cachirulo que muestra Pedro Blasco, hecho por su tío Victor, su padrino, acompañado por su primo Vitorín, se hizo merecedor del segundo premio, gracias a los dos rollos de hilo, cuerda de palomar que les acompaña, que fueron soltados en su totalidad.

El vencedor fue Tuset, aunque su cachirulo no aparece en la foto al terminar rompiéndose; con seguridad la novedad del celofán con el que estaba confeccionado no resistió  la fuerza del viento que sí mantuvo el que lucía un cartel de la IV Feria Internacional del Campo.

La chicas que aparecen en la foto son las campeonas de un concurso de huevos decorados, y los panquemados, los obsequios para los premiados.

Cachirulos que confeccionábamos con cañas secas guardadas para que se secaran,  pegamento con harina y “cuas de trapo”. Recuerdo un año que al no tener “prou cua” puse la zapatilla de un amigo:  hizo “fil trencat” y no lo encontramos.

La "mona de Pascua" y a bailar la tarara:

¡A María le vamos a dar
chocolate con aguarrás,
a su novio le daremos
chocolate con veneno.

¡La Sra. María …qué creída está!

Texto de Pedro Blasco

lunes, 2 de abril de 2018

LA MARQUESINA DEL PRINCIPAL

Archivo Municipal

1924 - Con motivo de la Coronación de la Virgen de los Desamparados en el mes de mayo de 1923, con la visita al acto de los Reyes de España, la vieja marquesina del Teatro Principal de 1854 fue eliminada, al tiempo que su fachada fue objeto de la necesaria limpieza. Por la calle de las Barcas tuvo lugar en aquella fecha una procesión, y sea por su desaliño o quizás que por su volumen ocultara el paso a los asistentes, motivaron su sustitución por otra más sencilla, que a poco tiempo de su instalación, ya era objeto de crítica. Aunque en un principio la intención era la de restituir la antigua una vez sacado el lustre de antaño.

Marquesina, la antigua, que hacia juego en sus tres cuerpos, mientras que la nueva rompía la uniformidad de siempre, por lo que entre otros motivos fue objeto de críticas.

Así fue en febrero de 1924 que en una carta al director de las Provincias, un curioso  lector denunciaba como defecto que la nueva marquesina "corta las puertas por el arranque de los arcos y descompone la fachada", y pese a ello, decía,  podría subsanarse si también se modificasen a su semejanza las marquesinas de las taquillas y la contaduría. Algo no encajaba en su crítica,  pero donde más hincapié hacia era en los tirantes que la sostenían: "un gran ataque a la estética...que causan un efecto deplorable".

"Es posible que sean necesarios para respetar la ley de la gravedad, pero en eso precisamente consiste el arte: en salvar los escollos que atentan a la estética".

Terminaba en su carta con  un alegato a la necesidad de dar fin a la fealdad de la marquesina situada en "un teatro, templo del arte... que perteneciendo a una corporación oficial, es de un efecto desconsolador".

sábado, 31 de marzo de 2018

EL DIPLOMA Y EL TIEMPO


          

 Foto de Pedro Blasco

Al ver la fotografía de Pedro Blasco en la entrega de su “Diploma de final de curso” en el colegio de doña Marisa, situado en el Grupo de Santa Rosa de Benicalap, me ha venido a la memoria esa misma escena cuyos protagonistas, alguna que otra vez, hemos sido todos nosotros. El pelo cortado, raya al lado, repeinado y una cara de inocente que lo primero que se observa es su satisfacción.

La frase tan repetida por nuestras madres de la cara bien limpia, lavada con jabón, y a ser posible Heno de Pravia, que acompaña con su aroma el subconsciente se remueve con la canción de la propaganda … “es una jabón de verdad, verdad... verdad…. es la fragancia de España”

Final de curso. Recogida de resultados. Pedro viene a ser el cliché de todos nosotros. Estudiábamos donde se podía. Era una época donde el deseo de nuestros padres era que tuviéramos una vida mejor que la de ellos. Para lograrlo había que estudiar. Muchos padres repetían: “estudia… estudia, el be ha de ser per a tu”.

Ellos habían sido niños de la posguerra. Habían padecido todas las estrecheces posibles y con escasos años aprendices de oficios diversos sin saber en qué iban a terminar. Las más de las veces su jornal era necesario para completar lo que la familia precisaba: freír y comer. La ropa pasaba de unos a otros hermanos con arreglos y la mayoría de las veces a pedazos. ¿Quién no ha visto a la abuela haciendo punto para hacer un jersey , rebeca, cortar una falda, etc?

Eso es lo que se quería evitar. Con esfuerzo, tesón y estudio mi hijo tendría lo mejor. El medio donde en Benicalap nos movíamos no tenía más que la escuela privada, y en los años setenta comenzaba la pública con el Colegio San Roque, como filial del Instituto de Luis Vives. Eso significaba que se necesitaba dinero para pagar el colegio, comprar uniformes, material y un largo etc, que en gran parte ahogaban cualquier economía familiar de la época.

A pesar de todo, muchas familias optaban por apoyar a sus hijos para que hicieran bien una carrera media, una superior, o en caso de no poder, el gran deseo… hacer una oposición para un banco o funcionario del Estado.

Era la época que se dejaba atrás una un túnel  de privaciones y comenzaba un nuevo horizonte. Hoy desde la atalaya del tiempo, vemos que esa fotografía nos muestra el impulso de los  deseos de superación. El arranque de una adolescencia que iba a marcar nuestros días. Cada cual desde su edad, en estos momentos, puede contemplar su vida, reflexionar y concluir..., pero en gran parte siempre agradecer a quienes fueron nuestro guía y apoyo.

Texto de Eduardo Donderis Folgado

jueves, 29 de marzo de 2018

LA ESCALERA REAL

Archivo Municipal

A las 5:15 de la madrugada del 28 de marzo de 1899 fondeó en la dársena frente a la Escalera Real el vapor Rio Negro que procedente de Filipinas conducía a los 2.025 repatriados de los que solo ocho soldados llegaban enfermos, mientras que en el curso del viaje fueron dos los fallecidos: un comandante y un cabo.

El Río Negro había había salido de Manila el 24 de febrero con tiempo favorable, tan solo había tenido un día de contratiempo a la altura del cabo Bourne.

El pasaje lo constituía 1.121 personas entre jefes, oficiales, soldados y las familias de los primeros. Por la mañana subieron a bordo las autoridades militares, civiles y sanitarias, y una representación del alcalde procediéndose al desembarco a las 12:30 horas. Junto a la Escalera Real se formó un piquete de recepción con la presencia en el entorno de un público numeroso. La compañía Trasatlántica recibió la gratitud del jefe de la expedición por el buen trato y excelente comida que se había dispensado al pasaje.

Terminado el desembarco los repatriados iniciaron el viaje hacia sus respectivos pueblos, junto a los familiares que habían llegado a su recibimiento, mientras que las que pernoctaron en Valencia dejaron las fondas de la ciudad sin una habitación disponible.

Vemos la Escalera Real del puerto en una foto del Archivo Municipal, punto elegido para la recepción de personalidades, así como para la celebración de acontecimientos de singular importancia. 

martes, 27 de marzo de 2018

UN TRANVÍA BLINDADO DE GUERRA


Fotografía tomada en las antiguas cocheras de la calle Asturias, ca. 1938 por Finezas.

 ANÉCDOTAS Y CURIOSIDADES TRANVIARIAS

Todos hemos visto alguna impresionante película de guerra en la que un convoy ferroviario debidamente armado con cañones situados en vagones de plataforma, con la locomotora y algún coche protegidos con gruesas chapas de acero. Bien camuflado entra en batalla contra el enemigo apareciendo y desapareciendo entre un par de túneles estratégicamente bien elegidos para hacer que el tren pueda atacar y esconderse apenas sin ser descubierto, hasta que los “buenos”  pillan el truco y pueden a su vez vengarse del maligno convoy ferroviario con un rápido ataque aéreo.

Durante nuestra desdichada Guerra Civil, aquí, en Valencia el Comité Obrero gestor de la Compañía de Tranvías y Ferrocarriles de Valencia (CTFV) como homenaje a la muerte de un compañero caído en defensa de la libertad, toma la decisión de armar con un cañón cada uno, un par de coches motores tranvías, lo colocan en la parte superior del tranvía y forran las carrocerías con plancha de acero roblonada, además de dotarlos de un potente aparta objetos frontal, y los pintan de forma aparentemente militar, como podemos admirar en la foto.

No sabemos si llegaron a entrar en batalla, o incluso si llegaron a salir a la calle, pero con ellos es posible que la Compañía de Tranvías y Ferrocarriles de Valencia (CTFV) haya entrado en la historia militar por la construcción de los primeros tranvías blindados y armados tal como si fueran carros de combate, eso sí, específicos para ser usados en ciudades con red tranviaria de 1 metro.

Texto de Enrique Goñi Igual

domingo, 25 de marzo de 2018

COMITIVA POR LA CIUDAD

Archivo Municipal

1926 - En la Valencia de los años veinte y treinta del siglo pasado era normal ver de vez en cuando pasear sus calles una comitiva como la que observamos en la foto, en esta ocasión por la calle Alicante.

Partían de la Casa Consistorial y con sus mejores galas. La encabezaban los maceros, mientras que la Banda Municipal cerraba su paso. La policía a caballo también acompañaba al evento que servía para abrir camino cuando la concurrencia del público era masiva, en una marcha que siempre tenía su destino: homenajear a un patricio mediante la colocación de una placa en la calle de la ciudad. 

Timbales y clarines, banderas y vivas era lo consustancial al acto patrocinado por el Alcalde, al frente de sus concejales. La asistencia del cronista de la ciudad era lo habitual, al igual que la figura del secretario municipal quien como notario de una decisión aprobada por la comisión correspondiente da lectura del acta.

La Marcha de la Ciudad, L'entra de la murta, el Himno de la Exposición, que después sería el Regional eran las piezas musicales más repetidas, y las exaltaciones y las gratitudes eran las claves de las oratorias a cargo de las personalidades que hacían surgir los vivas de un público que gozaba el momento. La Senyera se convertía en la reina de la mañana. 

Lo Rat Penat y el Circulo de Bellas Artes eran, en muchas ocasiones, las almas del homenaje llamado a perpetuar en nuestra retícula urbana sus mejores hijos.
   

viernes, 23 de marzo de 2018

LA RIADA DE 1949 Y LOS TRANVIAS

1949 - Convoy en el puente sobre el barranco del Carraixet en Bonrepós.  Foto colección Atanasio Lleó.

ANÉCDOTAS Y CURIOSIDADES TRANVIARIAS

La segunda riada que afectó a los tranvías fue la de septiembre de 1949, el día 28 el Turia y los barrancos cercanos como el de Torrente y el Carraixet se desbordaron también.

Si partimos de que Valencia a causa de la posguerra estaba empezando a convertirse en un pequeño polo de atracción para inmigrantes procedentes de zonas agrícolas muy empobrecidas y sin medios para alquilar viviendas, que rápidamente montaron zonas de chabolas, preferentemente en el viejo cauce del río, esta avenida arrasó más de un centenar de las chabolas existentes a lo largo del cauce del Turia en la ciudad, se estimaron más de cincuenta desaparecidos, aunque jamás hubo cifras concretas de muertos.

Se derrumbó buena parte del puente de Madera de la estación del trenet sustituto del arrasado en la anterior riada de 1897 y finalmente afectó profundamente a la línea de tranvías nº 24 (Puebla de Farnals), como se puede ver en la foto, sacando de la vía y volcando el coche remolcado a un convoy en el puente de Bonrepós sobre el barranco del Carraixet, inundando también las cocheras de la línea en la cercana Tavernes Blanques.

La línea a la Puebla de Farnals no se recuperó hasta octubre y el paso por el puente tranviario, adosado al de la carretera, no estuvo reparado hasta finales de año. Los pasajeros hacían transbordo entre una parte y otra del puente tranviario derruido, por el puente de la carretera, que quedó en buen uso.

Esa misma tarde se interrumpieron a la altura del desaparecido paso a nivel de la avenida del Puerto los servicios de tranvías con Nazaret,  Cabañal y Malvarrosa.

Los datos provienen del diario Las Provincias de fechas posteriores a la riada.


Texto de Enrique Goñi Igual

miércoles, 21 de marzo de 2018

LA CALLE CULLA


Archivo Municipal


1922 Ca- La desaparecida calle de Culla del distrito Teatro tenía un trazado en ángulo recto que comunicaba la calle Arzobispo Mayoral con la de Juan Lorenzo formando una manzana que a su derribo daría lugar a la más ancha calle del Periodista Azzati, junto al Ayuntamiento, que en aquellos años iba en camino de adoptar su actual configuración, tras las unificación de abigarrados centros religiosos y docentes .

Calle de ordinarios, en ella se concentraban más de una veintena que daban servicio a los pueblos de la Safor, de la Costera, de la Ribera, de la Hoya de Buñol, a Utiel-Requena y otros lugares de la provincia.

Se tiene constancia de la calle Culla desde finales del siglo XVI, sin quedar claro que su nombre tenga relación con el apellido Culla, o bien por la corrupción de la palabra Fulla -hoja- por una morera que existió durante muchos años en la misma calle.

Por su situación, ya trasladada la Estación de Norte a su nuevo emplazamiento y cuando les quedaban muy pocos años de vida, las paredes de los edificios en ruinas en los años veinte eran apetecidos para la publicidad, cuando por el abandono de la zona el "prohibido poner carteles" carecía de sentido.

lunes, 19 de marzo de 2018

LA DESPERTÁ TRANVIARIA DE 1948

Convoy semejante al que citamos en el texto, en este caso utilizado por un equipo de fútbol. Foto Gadea.

ANÉCDOTAS Y CURIOSIDADES TRANVIARIAS

Hoy, como último día de las fiestas falleras, es interesante recordar que hace muchos años en Valencia se celebró una despertá que jamás podrá repetirse.

Hoy podemos dar a luz este recuerdo gracias a que en 1973 se presentó bajo el lema Foc i Flama a los XC Jocs Florals de la Ciutat i Regne de València un trabajo sobre las Fallas y el Ferrocarril, premiado, en el que su autor Josep Lacreu Sena entre otras muchas cosas nos comenta la citada despertá.

Corría el año 1948 en el que hubo una comisión fallera, la Falla Ferroviario-Tranviaria, que podemos asegurar que fue extraordinaria, ya que estaba compuesta por un conjunto de trabajadores ligados a la actividad ferroviaria, tanto procedentes de la Compañía del Norte como del Central de Aragón, ya reunidos en RENFE y también, excepcionalmente, por trabajadores de la Compañía de Tranvías y Ferrocarriles de Valencia (CTFV) es decir personas ligadas a los trenets y también a los tranvías. Una comisión de vías férreas.

Junto a la Estación del Norte plantaron su falla titulada “Viajeros” que  fue realizada por Luis Dubón, familiar cercano al artista fallero del mismo apellido, y como era lógico dispararon sus castillos, realizaron sus pasacalles con su banda de música, despertaron a su vecindario, eran una falla más, pero en la mañana del día grande, el 19, día de San José, dieron la campanada, bueno la gran despertá.

Ese día festivo apareció por la calle de Xátiva a las ocho de la mañana, un convoy  formado por tres coches, conducido por los tranviarios de la Comisión. Un tranvía motor con dos remolques, uno de ellos una jardinera, de aquellos amarillos, que se llenaron de falleros ferroviarios, de sus músicos y de algunos pirotécnicos que inmediatamente comenzaron lo que se puede definir como la despertá más larga que haya tenido nunca Valencia, por su recorrido a lo largo de toda la ciudad por sus calles dotadas con vías de tranvía, pasando tanto por calles falleras, como también por zonas menos falleras, calles señoriales, sorprendidas por el espectáculo de ver como desde un tranvía se tiraban cohetes y trons de bac a diestro y siniestro. Creemos que realmente fue una muy grata y ruidosa sorpresa para el conjunto de aquella Valencia de la posguerra.

Debió ser un espectáculo para no olvidar, pero actualmente apenas algunos de los que vieron aquello lo podrían recordar. Hay que tener más de 75 años para poder tener memoria de aquel maravilloso, ruidoso e inimitable acontecimiento.

Texto de Enrique Goñi Igual.
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