miércoles, 21 de abril de 2021

LA ISLA ENTRE HUERTAS


En medio de la huerta de Algirós, donde sólo pasaba el ramal de una acequia, la de Mestalla, donde se plantaban alcachofas y poco más que una cuadra para galgos, una fundición y una vaquería. En medio de la nada, como nada una ciudad que aún no se había abierto hacia el este, hacia el mar.

Formó parte del Plan 5000 viviendas para erradicar el chabolismo en Valencia en un principio y más tarde cobijó a muchos damnificados por la riada del 57.

Oficialmente era el Grupo Paseo al Mar, lo de la Isla Perdida era por su singularidad al constituir un grupo de cemento y hormigón en medio de un mar huertano, aunque por muchos años el vecindario ha luchado por retirar el adjetivo y ya no es “perdida”, es La Isla, totalmente integrada en el actual mar, pero ahora de cemento que fue devorando los bloques dejando de quedar aislados.

La construcción comenzó en 1952, con discreta arquitectura ornamental. En una nueva zona que debía enlazar la ciudad con los poblados marítimos, mediante la prolongación del Paseo Valencia al Mar. Sobre una parcela que se hizo en dos fases:

La primera fase de 456 viviendas de cuatro bloques iguales, entre ocho y nueve alturas, paralelos y perpendiculares al paseo. La segunda fase, 300 viviendas más, con una gran manzana rectangular, de entre siete y nueve alturas, disponiendo de un jardín central.

Fueron inaugurados en 1962.

Texto de Amparo Zalve Polo

lunes, 19 de abril de 2021

DE SALAZONES MARZAL A ROPA LABORAL TRENCH

  

Alejandro Lurbe Zuriaga, hijo de Federico Lurbe Sancho, dueño de Confecciones El León, decidió emanciparse y creó en 1993 “Ropa laboral Trench”, en el bajo del nº 27 de esa calle, donde estuvo hasta ese año Salazones Marzal, gestionado por los hermanos María Dolores y Vicente Marzal.

Es el continuador familiar en el negocio textil desde que su hermano cambió El León de confecciones a bar en el año 2012.

Fachada calle Trench.- 2020.- Esteban Gonzalo

Junto con su vecina ferretería Gran Menaje, el joyero Miguel Segarra y la tienda El Café de Camilo, cerca de la plaza Lope de Vega, son los supervivientes de comercios anteriores a este milenio que han quedado en la calle Trench, tras ser mayoritariamente colonizada por tiendas de recuerdos enfocadas hacia turistas.

Alejandro ante repletos estantes.- 2020.- Esteban Gonzalo.

Ropa Laboral Trench atiende una faceta importante, la venta de atuendos específicos para cada tipo de trabajo: casacas, chaquetas, camisas, pantalones, buzos, casullas, estolas, delantales, guardapolvos,…

Incluso los zuecos ultraligeros EVA, confortables, transpirables, antibacterianos y antideslizantes, que proporcionan ventilación y evitan el sobrecalentamiento del pie, con el añadido de micropuntas que lo masajean. 

Especifican que son ideales para personal sanitario en contacto con equipos eléctricos y en salas de Rayos X. 

Comercio que atienden Alejandro y su esposa Anahara Orient.

Texto de Esteban Gonzalo Rogel

sábado, 17 de abril de 2021

VELLUTERS. SANTA LUCÍA

 ERMITAS DE VALÈNCIA

Aspecto de la ermita sobre 1940

En la calle del Hospital esquina a Guillem de Castro está posiblemente la más antigua ermita de València. Se sabe que la Cofradía de Santa Lucía ya existía en 1395, año en que el cofrade Matías Coloma legó sus bienes para comprar el terreno y comenzar el primitivo edificio inaugurado en 1400, del que todavía permanecen restos incorporados en la actual bóveda. La ermita fue prontamente rodeada por el conjunto de edificios que formaron el antiguo Hospital General.

La actual fachada del edificio es de 1925, y desde 1981 con el traslado del conjunto de edificios del Hospital General a la avenida del Cid, la ermita quedó exenta con todas sus fachadas al aire, lo que por cierto nos permite comprobar que la ciudad ha crecido hacia arriba más de un metro y medio desde el primitivo suelo original de la ermita.

Vista lateral de la ermita. Foto E. Goñi, noviembre 2019.

En la siguiente imagen se pueden ver las campanas de la espadaña, la hornacina con la imagen de santa Lucía y el azulejo con las fechas de 1400, cuando fue inaugurada y 2012, fecha de la última restauración. Recordamos que su fiesta es de las pocas que todavía mantienen en València la celebración de un “Porrat”, precisamente es el último del año, el 13 de diciembre. 

Parcial de su fachada. Foto E. Goñi, noviembre 2019.

En la foto del atardecer se aprecian tres puertas, la central es la de la ermita, la de la izquierda pertenece a un zaguán y la de la derecha a la vivienda de los caseros y oficinas de la Cofradía.

Fachada de la ermita. Foto E. Goñi, enero 2019.

Conozco de primera mano una anécdota de la época de nuestra triste y desgraciada guerra civil, que paso a detallar. 

En 1936 uno de los habitantes de la ermita era una joven muchacha de nacionalidad francesa, sobrina carnal de los caseros, llamada Claudia Bayo Gaboyard. Al comenzar el 21 de julio la quema de templos a uno de los cofrades, el abogado Enrique Badenes, conocedor del caso, se le ocurrió pedir ayuda al Consulado Francés en València y obtuvo un documento oficial con todo lujo de membretes y sellos del Consulado que literalmente decía: CAMARADA AQUÍ VIVE UN SÚBDITO FRANCÉS, RESPETA ESTE EDIFICIO. 

El documento fue colocado en las puertas de la ermita, así, con esta estratagema se salvó de la quema la muy antigua ermita de santa Lucía y la casa de la Cofradía con su archivo, imágenes, pinturas, reliquias, etc. Fue una acertada estrategia que protegió lo que en aquellos convulsos momentos parecía imposible de proteger. 

Texto de Enrique Goñi Igual

jueves, 15 de abril de 2021

EL PALACIO DE LOS SORELL

 
Archivo Municipal

Bernat Sorell fue un gerundense afincado en Valencia cuando finalizaba el siglo XIV. Con el negocio de los tintes amasó una gran fortuna. Su hijo Tomás, en la década de 1460, construyó una gran residencia en el barrio del Carmen, mediante la compra de solares anexos al taller de tintes.

La familia Sorell había logrado un considerable ascenso social y el biznieto de Bernat, Baltasar Sorell, estaba considerado como uno de los diez personajes más importantes del Reino, muy vinculado a la corte de Fernando el Católico, siendo su esposa dama de la reina Isabel.

Fue Baltasar Sorell quien torno a 1485 quiso embellecer el palacio familiar con una importante remodelación que se vio paralizada en 1506, año del fallecimiento de "el molt sabut en l'art de la pedra" Pere Compte, de quien se cree fuera el impulsor del proyecto.

La influencia de la corte castellana en Baltasar podría ser la causa de las inscripciones en la paredes del Palacio, tales como la de su portada, “lo que tenemos falece y el bien obrar no perece”, o el friso de su gran sala interior con la leyenda “qué fabrica pueden mis manos fazer que no faga curso según lo pasado”, frase tomada de unos versos de Juan de Mena.

El que fuera Palacio de Mossén Sorell, desaparecido tras un voraz incendio en 1878 que en la actualidad nos lo recuerda un mercadito construido sobre su solar.

martes, 13 de abril de 2021

¿TE ATREVES A SUBIR EN LOS URALES?

Eso se preguntaría durante la visita a la Exposición  Regional de 1909 en la ciudad de Valencia.

Un enorme gigante, un gran  invento de hierro que demostraba que la Maquinista Valenciana tenía gran capacidad tecnológica y empresarial. Se presentaban los más novedosos avances industriales de principio del siglo XX.

Una enorme construcción de 100000 kilos de peso en metal, frente al Teatro Circo y en el extremo opuesto de la puerta principal de acceso de una exposición que ocupaba 16 hectáreas.

La empresa metalúrgica citada tuvo que pedir refuerzos a EEUU de cierta maquinaria para poder trabajar estas grandes cantidades de hierro que formaban un óvalo alargado con una torre de 20 metros de altura en un extremo. Contenía esta torre el ascensor de la atracción, con dos pisos, que ahora contaré su función, no sin antes decir que el recorrido de todo el circuito tenía 250 metros de longitud y un desnivel de 6 metros.

El viajero se iba a la búsqueda del ascensor, que lo conducía a la segunda plataforma, el punto más alto de la torre en el que se podía subir, a una altura de 14 metros sobre tierra. Una vez allí, montaba en una vagoneta de madera y metal, que lo trasportaba por todo el recorrido entre hierro y desnivel, para volver a la torre de donde salió  con un frenado manual. 

La parada era sobre la primera plataforma, esta ya era a 8 metros del suelo. Y aquí podían ya escoger, o poner los pies en tierra firme, o demostrar su valentía. 

El que quería continuar la aventura aún le quedaban 25 metros más, eso sí, en un bonito bote que se deslizaba hasta un lago central. 

Luego pasaba una barca para llevarlo a tierra firme.

Tras el cierre de la Exposición Regional, Los Urales viajaron al Saturno Park de Barcelona en 1911. 

Allí estuvo dieciocho años, hasta el año 1929 que fue desguazado y vendido como material metalúrgico. 

Texto de Amparo Zalve Polo

domingo, 11 de abril de 2021

MANTEQUERÍA MOSSI

1957 - Calle Maestro Palau

En el número 4 de la calle Maestro Palau, del distrito Extramurs, está Mantequería Mossi, un establecimiento de barrio con variadas viandas, entre ellas exquisiteces, cuya historia comercial se remonta a los primeros años cincuenta del siglo pasado.

En 1953 José Mossi tenía un puesto de venta en el Mercado Central y un almacén en el mencionado número 4 de la calle Palau, al que tras las adaptaciones correspondientes se trasladó en 1957.

Un ultramarinos donde trabajaron hasta cinco personas y servían pedidos a domicilio.

2020 - Jesús Ramírez tras el mostrador - Foto Esteban Gonzalo

Jesús Ramírez La Osa, que con 14 años entró como aprendiz en el año 1969, le compró la tienda al señor Mossi en 1987 y continuó gestionando el establecimiento cuyas ventas han disminuido por la competencia de autoservicios y supermercados, de tal manera, que desde el año 2010 es dueño y único dependiente.

2020 - Llamativo escaparate para los viandantes -  Esteban Gonzalo

Ha intentado traspasarlo, sin conseguirlo hasta ahora, ya que cumple la edad de jubilación este año y sus hijos tienen otras actividades. 

Espero que tenga suerte y continúe Mantequería Mossi atendiendo a su clientela con su gran variedad de productos, incluidos vinos, bebidas y conservas de prestigiadas marcas.

Texto de Esteban Gonzalo Rogel