Walter Marciano de Queirós.
En los años cincuenta los equipos de fútbol de la primera división española ficharon a jugadores extranjeros, siendo los abanderados el Madrid y el Barcelona a cuyas plantillas se incorporaron los Di Stefano y Kubala, respectivamente, ambos de gran prestigio internacional. El Valencia fichó a Fas Wilkes, un jugador holandes que triunfaba en Italia y que llegó al club de Mestalla con treinta años, permaneciendo por tres temporadas.
Pocos años después, en 1957, el equipo valenciano tuvo la oportunidad de fichar a Pelé, un jugador carioca de diecisiete años, desconocido por entonces, que en partido amistoso y con su equipo el Santos, jugó en Valencia; por su juventud, y pese a ser el mejor jugador de aquel enfrentamiento, se desestimó el fichaje, y fue quien con su selección brasileña y al año siguiente, deslumbró al balompié al proclamarse en 1958 Campeón del Mundo en Suecia.
El Valencia, con la marcha de Wilkes, fijó sus ojos en otro jugador extranjero, justamente en Walter Marciano de Queirós, un futbolista carioca con fama de goleador, muy habilidoso con los pies, que incorporó a su plantilla en aquel año de 1957, en el mes de septiembre, tras jugar en Mestalla con su equipo Vasco de Gama un partido amistoso.
Foto cedida por Julio G. Dolz. Con mi agradecimiento
Cuatro años después, el 21 de junio 1961 -se cumplen hoy 65 años- un fatal accidente en el km. 13 de la carretera del Saler, conduciendo su vehículo Seat, segó su vida al colisionar con un pequeño camión de Pepsi Cola cuando se dirigía a Sueca tras una comida en Casa Clemencia con jugadores de la plantilla. Junto a él, viajaban sus compañeros Sócrates y Coll que resultaron con heridas leves.
Un mes después y en partido homenaje a Walter, el Valencia jugó en Mestalla contra el Fluminense, llamando la atención otro jugador carioca, Waldo Machado, por sus dos goles marcados. Tras su fichaje inmediato y durante 10 años, cautivó a la afición valencianista por su capacidad goleadora, conquistando por dos veces la Copa de Ferias, junto a una Copa del Generalísimo.
En la foto del entierro de Walter vemos la presencia al sepelio, entre otros jugadores, de Quincoces, Segui, Piquer, Machado y Pla; el entrenador Domingo Balmanya y su ayudante Amadeo, y entre los directivos detrás del féretro, figura el secretario del club, Vicente Peris, con gafas oscuras, quien se había encargado personalmente del fichaje del jugador fallecido, recomendado por el Secretario Técnico Eduardo Cubells.

























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