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viernes, 17 de octubre de 2025

AÑOS Y AÑOS PARA DE COLEGIO-SEMINARIO A INSTITUTO LUIS VIVES


                                                                           
Seminario de San Pablo. Ca. 1915

Algo tan antiguo como lo es, lo que fue en principio una fundación y los giros que ha dado hasta convertirse en lo que ahora es el Instituto Luis Vives.

Desde luego que viene de lejos, cuando en el año 1544 el Padre Juan Jerónimo Domenech decide fundar un colegio-seminario. Y así fue, porque en ese mismo año llegan los primeros jesuitas que se iban a hacer cargo de la fundación. Primero pasaron por varias casas de alquiler hasta asentarse en el emplazamiento del colegio.

Definitivamente el colegio queda fundado en agosto de 1552 como Colegio de San Pablo de la Compañía de Jesús, sin ignorar a ciertos benefactores como Santo Tomás de Villanueva y San Francisco de Borja.

El colegio se emplazó en el lugar del derribo de unas casas y huerto que eran propiedad del Convento de las Magdalenas, en un extremo de la calle Renglans, lo que hoy es la calle Arzobispo Mayoral.

Al principio solo albergaba a estudiantes de la Compañía que cursaban estudios en la Universidad de Valencia. Pasados diez años se les une el colegio de la Asunción de la Madre de Dios. Esta unión fortalece la labor de los jesuitas, y abren al público cátedras de Teología en 1567.

Ya en el 1644 se incorpora el Seminario de Nobles de San Ignacio de Loyola y se le añade otro nuevo nombre: Escuela de la Compañía de Jesús.

Y ahora llega Carlos III, en el siglo XVIII y expulsa a los jesuitas, dejando al cargo de la institución a un delegado del gobierno, en este caso a Andrés Gómez de la Vega que era el Intendente de la ciudad de Valencia para sustituir a los profesores jesuitas por profesores seglares. Otro cambio de nombre que pasaría a llamarse Real Seminario de Nobles Educandos de la Ciudad de Valencia.

Pero aún queda más. Tras la vuelta del absolutismo después de la ocupación por las tropas del mariscal Suchet los jesuitas volvieron. Se restauró la Compañía de Jesús y se les devolvieron todas las posesiones. Aunque no era la “ victoria” definitiva porque otra vez caen desde el 1820 al 1823. 

En 1827 de nuevo se juntan los Padres de la Compañía, el Colegio de San Pablo, el de la Purificación de Ntra. Sra. y el de los Santos Reyes, tomando un nuevo nombre, el de Colegio Reunido, y pasa a ser dirigido por escolapios en 1831, hasta que pasado solo un año otra vez a los jesuitas. 

Y después de tal embrollo, total para que los jesuitas abandonaran de nuevo en 1837 por la política de Mendizabal, un marzo de 1847, a la institución se le denomina Real Colegio de San Pablo, obteniendo rentas del Reunido, del Andresiano, de San Agustín, de la Presentación y de El Corpus Christi.

¡Vuelven los Jesuitas! Toman la dirección, aunque al llegar la Junta Revolucionaria de Valencia en octubre de 1868 se dispone del edificio, los bienes y las rentas y se destina a Instituto de Segunda Enseñanza.

La cabeza me da vueltas de tanto ir y venir, a la vez que un relajado descanso de la tensión de mi cuerpo porque en un momento he visto entrar y salir tantas personas de ese edificio como años han pasado desde el primer año que si ya no recuerdo mal fue en el 1544.

Texto de Amparo Zalve

jueves, 15 de septiembre de 2022

IGLESIA DEL COLEGIO DE SAN PABLO EN LOS LIENZOS DE SOROLLA

 

"Iglesia de Valencia" - 1893 - Museo Sorolla. Madrid              

Lo que está claro es que hubo una relación muy cercana de Sorolla con el Colegio de San Pablo (actualmente Instituto Luis Vives), su iglesia y su Capilla Honda. Sobre la infancia de Sorolla poco se conoce, pero sabiendo de la proximidad de donde vivía, probablemente asistiera a la Escuela Normal que en ese tiempo tenía su primera sede en Valencia en uno de los locales del Colegio de San Pablo desde 1845, hasta establecerse en sede propia. Por otra parte el colegio también tuvo un centro de la Escuela de Artesanos, y aquí si se sabe que acudía allí mientras trabajaba con su tío en la cerrajería .

Los zócalos cerámicos, el enmarcado de los lienzos, los retablos y las rejas se ven reflejados en los cuadros de Sorolla con escenas ambientadas en esta iglesia durante la última década del siglo XIX.

La primera muestra se refleja en la obra del encabezado, cuyo título es "Iglesia de Valencia". Se trata de una vista de la iglesia desde la Capilla Honda. Un cuadro de la Inmaculada decora la pared recogido entre columnas con decoración vegetal. A su izquierda un gran lienzo de Cristo camino del Calvario sobre el inicio de la escalera con barandilla para subir al púlpito. Curioso es que Sorolla sustituye por una reja sencilla la entrada a la Capilla Honda, cuando en otras ocasiones pinta la ornamentada como veremos a continuación.


"Mesa petitoria" 1892. Museo de Bellas Artes de Bilbao

Unas filas de bancos de madera acogen a feligreses ante el barroco altar mayor de la iglesia, algunos llevan un escapulario que tal vez acababan de adquirir en la mesa petitoria atendida por unas señoras tocadas de mantilla negra y donde capta el momento en el que un hombre de capa marrón deja unas monedas en el platillo metálico, quizás adquiere una estampa, un escapulario o una medallita. La pared izquierda la adorna un gran lienzo con marco dorado del que en la parte baja sale un candil.

"El resbalón del monaguillo", 1892.Reproducción fotográfica. Paradero desconocido

El sacerdote se levanta repentinamente de su sillón de forma alarmante a la caída del monaguillo por los escalones magullados a la derecha. A la izquierda, sobre un pedestal una imagen de la Virgen de los Desamparados arreglada por una mujer con el traje de valenciana. Parece que la otra mujer también sale alarmada ante la caída.


" El beso de la reliquia", 1893.Museo de Bellas Artes de Bilbao

Lo más destacado es el fantástico armario relicario, que parece ser que era el de la izquierda, de dos que estaban en la misma pared. Esta escena se desarrolla en el interior de la Capilla Honda de la iglesia.


"La primera comunión de Carmen Margariños". Sin fecha exacta. Colección particular 

A este lienzo no se le puede poner una fecha determinada, si la de su venta para quien lo encargó, y fue en 1896. Parece ser que fue el abuelo de la comuniante, que se ve a su derecha junto a su esposa a la salida de la Capilla Honda. Esta duda en la fecha se podría resolver analizando otro lienzo que se encuentra inacabado, que tiene parecidas dimensiones, fechado en 1892, que parece encargado por la misma persona. "Interior de una iglesia", parece que causó descontento en Margariños, de ahí que esté inacabado y solo fue entregado el primero en la fecha que corresponde a la entrega. Pudiera servir una carta que en esa época envió Sorolla a su amigo Pedro Gil Moreno, en la que comentaba que estaba terminando dos cuadros: " los dos cuadritos los estoy terminando y no quedan mal, el otro es molesto por la poca luz que tengo en la iglesia".


"Interior de una iglesia", 1892

Hay detalles que se hacen ver en relación con otros cuadros de la iglesia: Uno de los monaguillos se parece al del "Resbalón del monaguillo", así como la puerta de forja y el cepillo que soporta destinado a la Virgen del Carmen. En el interior de la capilla se ve el mismo confesionario que en el lienzo inacabado, que por cierto aún se conserva. 


"Duelo", 1892. Museo Sorolla . Madrid

En interior de la Capilla Honda. Al fondo izquierda la puerta que comunicaba con el claustro.


" En la sacristía", 1893. Museo Nacional de Bellas Artes de Argentina

Situada a la derecha de la Capilla Honda. Dos sacerdotes encendiendo un cigarrillo. Fijémonos en el cartel sobre la pared de la derecha: "Se prohíbe fumar en la sacristía". El gran lienzo central contiene la representación de San Pablo, y sobre el mueble cajonera, bajo este, una cruz de grandes dimensiones, junto a demás objetos propios de una sacristía.

Concluimos que ir fue, a la vista está, sin saber como y cuando antes de pintar estos lienzos.

Texto: Amparo Zalve

jueves, 22 de noviembre de 2018

CÁTEDRAS EN EL COLEGIO SAN PABLO

Claustro Colegio San Pablo


Hasta el año 1673 era la Universidad de Valencia quien otorgaba los correspondientes títulos a los alumnos que superaban la nota exigida.

Sin embargo, era una constante de los jesuitas alcanzar el mismo atributo, pero la presión dominica durante más de 100 años impidió el propósito.

Llegado este año, se autorizó a la Compañía de Jesús el privilegio deseado, y desde el Colegio de San Pablo, en virtud de la pragmática proclamada, se empezaron a otorgar los mismos títulos que hasta entonces reconocía la Universidad en exclusiva.

Fue determinante el descenso de alumnos universitarios por la superior enseñanza jesuita en todas las cátedras, salvo en la Facultad de Medicina, que gracias al prestigio de sus catedráticos seguía aumentando todos los años el número de su alumnado.