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sábado, 19 de enero de 2019

DERRIBOS EN LA PLAZA CASTELAR

Archivo Municipal

Sobre la fachada del edificio cuyo bajo lo ocupaba Casa Barrachina se anunciaba la liquidación de sus materiales por derribo. Avanzada la segunda mitad de la década de los felices años veinte, el proyecto para ampliar la plaza Castelar a costa de la eliminación de la Bajada de San Francisco estaba en marcha. Proyecto que daría paso a la construcción de nuevos edificios eclécticos de la mano de los arquitectos más afamados del momento.

El vecino Palacio de Jura Real tambien tenia sus dias contados, en un tramo de la plaza donde estaba garantizada la continuidad de la calle En Llop.

No así el "nano" emplazado en el mismo carrer cuyo anecdotario iba a pasar al acervo popular de la ciudad y que daría ocasión a infinitas crónicas que el paso del tiempo no ha  dejado en el olvido, sino, al contrario, acrecentarlo por la chufla que en su erección representaba.

De todo ello tan solo nos queda una de las puertas palaciegas situada en los Jardines del Real y la pétrea y tosca estatua en un chalet de La Cañada.

Calle que vemos en la foto del Archivo Municipal torno a 1926/27, pero que su oscuridad nos impide ver con claridad la espalda desnuda del "Nano del Carrer En LLop"

miércoles, 25 de octubre de 2017

PIEDRAS DE NOSTALGIAS.

Archivo Municipal

La Plaza Castelar iba a ser sometida a una importante remodelación, y merced a ella, llamada a constituirse en el corazón de la ciudad donde iban ocupando su espacio edificios emblemáticos llamados a quedar conectados con la ronda a través de una nueva avenida, la de Amalio Gimeno, por donde con anterioridad habían discurrido las vías de la antigua estación que fundara José Campo.

Su precio: la pérdida de un palacio de muy bella fachada a la plaza, lindante con calle En Llop, donde se había recreado una historia de recelos que pasado un siglo aún se recuerda, tanto en cuanto tiene su lugar en el anecdotario urbano y popular de la ciudad como uno de los más curiosos.


Archivo Municipal

Es imposible desligar el Palacio de Jura Real del "Nano del Carrer En Llop". En este blog les hablamos de lo uno y de lo otro.

Aquí les dejamos ambos, porque como decimos, van ligados con nuestra historia.

Por un chalet de La Cañada y por los Jardines del Real, quedan piedras de nostalgias.

viernes, 4 de diciembre de 2015

EL NANO DEL CARRER D'EN LLOP A SU NUEVO DESTINO.



1929- El traslado del “Nano del carrer d'En Llop” a un nuevo destino fue todo un acontecimiento popular. Tuvo lugar un 27 de agosto a las seis de la tarde. Con anterioridad a aquella hora tanto la plaza Castelar como las calles próximas se vieron muy concurridas de un numeroso público que no quería perderse la despedida de tan entrañable figura. La banda Unión Musical en su recorrido por toda la zona a los sones de música valenciana, acompañaba al Sr. Carbonell, el relojero de la Bajada de San Francisco, hasta el “carrer d'En Llop” donde en aquella jornada vespertina iba a convertirse en el segundo protagonista de la tarde.

“Piedra a piedra la piqueta demoledora hace desaparecer las características callejas...con la que se va una época de Valencia, llena de sugestiones y de sabor típico popular”, sentenciaba el cronista de Las Provincias. Los derribos en la zona se aceleraban, las últimas paredes de la plaza Castelar caían, la calle En Llop, con tan peculiar acto de ocurrencia popular, rendía tributo a las reformas cuando llegaba la última hora del “Nano”, grotesca estatua adosada a la pared, “origen de tantas leyendas y relatos fantásticos”.

Y así fue, pues a Juan Bautista Carbonell, el simpático y valencianísimo relojero, “poseedor de las más españolas patillas y del buen humor más oportuno y constante” se le ocurrió la feliz idea de organizar un acto para la ocasión de recibir, por decisión del Alcalde, la propiedad de tan extravagante figura. Amenizado con la música "dels dolsainers”, que aireaban sus fantasías, llegó el momento de desencajar del suelo la estatua de piedra con los acordes de la banda.

El Sr. Carbonell, socarrón como en él era habitual y ante la tristeza del momento”, exclamó a la concurrencia: 
-¡No som res en este mon!

El acto de despedida al “Nano del carrer d’En Llop" tuvo su éxtasis cuando D. Juan Bautista Carbonell, subido en un montón de escombros, pronunció unas emocionadas palabras con vivas a Valencia y al “Nano”, en estricto ambiente popular, con la ausencia de una larga serie de discursos, tan ostentosos siempre, propios en cualquier evento oficial que no era el caso.

Finalmente y con el disparo de una traca, una galera cargada con el "Nano" tomó rumbo hacia La Cañada para su destino en el interior de una finca, propiedad del Sr. Carceller, a quien el Sr. Carbonell tuvo la atención de regalar el popular obsequio que aquella misma tarde le había entregado el alcalde Marqués de Sotelo, que a su vez lo había recibido del Conde de Rótova, su propietario. 

lunes, 19 de enero de 2015

EL PALACIO DE JURA REAL

años 20 palacio de jura real

Años 20 - El Palacio de Jura Real estaba situado en la plaza Emilio Castelar. Ocupaba una parte de la actual manzana lindante entre las calles Cotanda y En Llop con su lateral recayente a ésta: vecindad que dio origen a un singular anecdotario urbano.

Palacio de finales del siglo XVIII era la residencia del prócer Francisco Castillo, quien fue invitado a Madrid a la jura del Príncipe de Asturias y luego Rey, Carlos IV, regresando con la otorgación de un título nobiliario que daría nombre a su residencia. Lo que fue motivo de una envidia urbana que iba dar vida al Nano del Carrer d'en Llop.

El palacio que observamos y ante él una parada de tartanas, los taxis de la época, fue derribado con la reforma de la plaza consistorial, y como recuerdo, una de sus puertas fue trasladada en un principio al recinto de la Feria de Muestras, para su utilización final como una de las diversas entradas de los Jardines del Real, la situada en la calle Jaca.

Y fue con estas, cuando mientras el “marqués” se fue a los Viveros, el "nano", emprendió su camino hacia un chalet de La Cañada donde actualmente permanece.

domingo, 19 de enero de 2014

EL “NANO DEL CARRER D’EN LLOP

el nano ca 1920

Ca. 1923 - Hasta los años veinte del pasado siglo se había hecho popular en la calle En Llop el que fuera conocido como “el nano del carrer d´en LLop”, que no era más que una tosca estatua de piedra abrazada a una columna junto al portal de una casa. 

La basta figura repre­sentaba a un hombre desnudo y con las nalgas hacia la calle en situación algo maliciosa. “El nano” tuvo su origen en la rencilla surgida entre Castillo y Merita que, ambos regido­res del Concejo, habían estado en Madrid en el acto de la Jura del Príncipe de Asturias y después rey de España, Carlos IV. 

Por la asistencia a este acto, el noble valenciano Castillo adquirió el título de Marqués de Jura Real, por lo que Lorenzo Merita se consideró agraviado.

Tiempo después, aquel se empeñó en comprar la casa de éste para hacer la carrocería de su palacio, cosa que nunca consintió su dueño. Y no quedó ahí la cuestión, pues Merita, como burla, hizo colocar la estatua que vemos en la foto, dando a entender que se “cagaba” en los honores y dine­ros del Marqués de Jura Real. 

Al derribo del edificio, el nano” pasó a manos del editor Vicent Miquel Carceller, director de las revistas La Traca y el Cuento de Dumenche, -que lo había recibido como un regalo del relojero Carbonell- quien se lo llevó a una finca que tenía en La Cañada.