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miércoles, 1 de enero de 2025

DE LOS CASILICIOS DEL PUENTE DEL MAR

 


Se trata sobre una fotografía de portada de 1920 en la que el reflejo de los casilicios del puente del Mar hacen de ella una imagen idílica a la vez que nostálgica en un río que fue.

Casilicios con las figuras de la Virgen de los Desamparados y San Pascual Bailón un montón de veces reparadas y renovadas debido unas veces a las crecidas del río, otras por actos vandálicos, como el de la Guerra Civil e incluso en otras ocasiones por la acción de algún rayo que otro, como el del año 1709.


Fotografía del puente del Mar de Enrique Desfilis. Biblioteca Valenciana

En este momento el puente aún no tenía escalinatas ni los pináculos con bancadas a ambos lados.


Si retrocedemos a los inicios del puente, este era de madera hasta el año 1596 que una traidora riada se lo llevó. Puente de gran importancia para el paso con las mercancías hacia el puerto y viceversa.

Al principio solo tenía un casilicio que en su interior contenía una cruz, y sobre el tejadillo del susodicho estaban las figuras de tres santos, San Vicente Ferrer, San Vicente Mártir y San Juan Bautista. Un rayo destruyó la cruz y fue reemplazada por la imagen de la Virgen de los Desamparados, y los santos ya no volvieron más a ocupar el lugar.

Pero la Virgen no tardó en tener compañía y en el año 1677 San Pascual Bailón tuvo su casilicio frente a ella, volviendo de nuevo al reflejo sobre el agua del río.

Texto de Amparo Zalve

domingo, 1 de diciembre de 2024

DE CASILICIOS, LOS DEL PUENTE DEL MAR


Se debe a esta bonita fotografía de portada donde en el reflejo del agua del antiguo cauce del río Turia aparecen los casilicios del puente del Mar . Fotografía de 1920, con los casilicios de la imagen de la Virgen de los Desamparados y de San Pascual Bailón, ya habiendo sido reparadas o renovadas un montón de veces.

A veces destruidas por las sucesivas crecidas del río, otras por actos vandálicos, como los ocurridos durante la Guerra Civil, y hasta en otras ocasiones por el efecto de un rayo como en 1709.

En el momento de la fotografía el puente ni tenía las escalinatas par acceder a él, ni los pináculos con bancadas a ambos lados.

      
       Fotografía del puente del Mar por Enrique Desfilis. Biblioteca Valenciana 

Un puente que en un principio era de madera hasta el año 1596 que a causa de una riada se tuvo que sustituir por el actual, teniendo una función tan importante como el paso de las mercancías hacia el puerto y viceversa.



Si nos remontamos a los inicios del puente, este tenía un solo casilicio que contenía en su interior una cruz, y sobre el tejadillo tres santos, San Vicente Ferrer, San Vicente Mártir, y San Juan Bautista. Cuando el rayo, ya mencionado anteriormente, cayó sobre el puente, destruyó la cruz. La Cruz fue entonces sustituida por la imagen de la Virgen de los Desamparados y los santos desaparecieron ya por siempre del casalicio.
Pero la Virgen en poco tiempo tuvo compañía, la de San Pascual Bailón frente a ella en otro casalicio.

Texto de Amparo Zalve

jueves, 19 de julio de 2018

ORNATO EN LOS PUENTES

Archivo Municipal

En 1753 se iniciaban los preparativos para el III Centenario de la Canonización de San Vicente Ferrer y la Comunidad de Predicadores se dirigía tanto al Consejo Municipal como a la Capitanía General para comunicar sus intenciones. Anunciaba una próxima convocatoria a los gremios y oficios recabando su participación para el mayor lucimiento de los festejos, al igual que a las parroquias para el embellecimiento de sus fachadas y tapiales en mal uso.

Sea como fuere la Fábrica Nova del Riu contribuyó para un mejor ornato en la ciudad remozando los puentes sobre el río Turia y en ese año de 1753 fue cuando acometió unas obras en los principales puentes de la ciudad para su mayor prestancia.

Se logró el objetivo en el puente del Real con la instalación de cuatro bancos en las esquinas y la elevación de sus barandas, abundando con otros bancos de descanso a lo largo de su recorrido.

Archivo Municipal

No fue menos el puente del Mar donde con la misma idea se subieron las barandas con la instalación de bancos y adornos, además de reparar sus casilicios.

Igualmente en el de Serranos se llevaron a cabo obras de mejora de los casilicios con la restauración de la imagen de San Pedro Nolasco, que había sido construida en piedra de baja calidad.

Vamos uno de los bancos del puente del Real. Y con mayor perspectiva el del Mar de pocos años antes de su conversión en peatonal con las casas situadas en la Alameda hasta su prolongación.

jueves, 24 de noviembre de 2016

SUGERENCIAS DE PRENSA: PUENTES...PRETILES.

Archivo Municipal

En 1908 la prensa local se hacía eco de los preparativos hacia la Exposición Regional que el Ateneo Mercantil de Valencia tenía en su horizonte, incluso sugería propuestas para la mejora de la zona, fijando su atención en el cauce del río, en especial de los puentes que por su proximidad iban a ser utilizados con asiduidad.

El periódico El Pueblo hacía referencia al proyecto del Comité de la Exposición para la construcción de una pasarela, y como quiera que el puente del Mar se consideraba muy estrecho por la densidad de su tráfico, lanzaba la idea que el presupuesto del Ateneo fuera entregado al Ayuntamiento para la construcción de un nuevo y más amplio puente, quedando el del Mar -cuyo ensanche tenía fijado un presupuesto municipal de 800.000 pesetas- como peatonal y al servicio de la Exposición, lo que significaba un ahorro para el Consistorio.

No quedaba ahí la cosa, pues la redacción del diario ampliaba su propuesta con la conveniencia de eliminar las “toscas barandas de piedra” de los puentes del Real, Trinidad y Serranos, instando a colocar barandillas de hierro, tal y como se había hecho recientemente en el puente de San José.

Reforma que iría en beneficio de una mayor anchura para sus estrechas aceras, además de que su estética “saldría beneficiada al ofrecer los puentes un aspecto más airoso y elegante que en la actualidad”.

Mientras que las piedras eliminadas serían de provecho para el tramo del pretil desde el inicio de la Pechina al Azud que había sido arrancado “por necesidades de otros tiempos", así como en la parte opuesta, “desde el puente de Serranos á “la Figuera”, según se decía en la crónica.

Lo cierto fue que el comité de la Exposición construyó “su pasarela”. El Puente del Mar tendría su reforma, pero bastantes años después, peatonal y con las escaleras de Goerlich.

Quizás, por las piedras eliminadas que denunciaba el periódico El Pueblo, sea razón de la ausencia en nuestros días de bolas herrerianas en el tramo comprendido entre los puentes de San José y el del Real, observadas en el plano de Tosca en su margen izquierdo.

Salvo una que permanece.

miércoles, 19 de octubre de 2016

EL PUENTE DE SERRANOS

Archivo Municipal

1935 Ca. - Desde la riada de 1321 y otras después, según las crónicas, se citan las repetidas veces que los "viejos puentes" que entonces se denominaban "palancas" (puente estrecho hecho de tablas) tuvieron que ser remplazados con la utilización de mampostería, reforzándose el que nos ocupa y ya en piedra por decisión de los Jurados en 1349, al igual que se hizo en sucesivas riadas, hasta llegar a la de 1517 que lo hizo desaparecer por completo.   

El nuevo puente de Serranos  inició su construcción en 1518 inmerso en la polémica.  El año anterior una fuerte avenida del río Turia, la más grave que había sufrido la  ciudad hasta entonces,  destrozó el puente de piedra existente. La Junta de Murs i Valls puso manos a la obra y decidió que se construyera otro para cuyo cimentación fueron utilizadas piedras talladas de origen romano recogidas del centro de la ciudad, cuando la construcción del Micalet, del Palau de la Generalitat y de excavaciones en otras casas. Esto provocó rifirrafes entre la intelectualidad de la época que veían en las inscripciones de aquellas piedras motivo para su estudio, mientras quienes las  consideraban como paganas, optaban por su desaparición. 

Y en medio de las discrepancias, los responsables de su ejecución aseguraban que ninguna piedra de valor estimable había sido utilizada, sólo escombros sin interés alguno, era lo que decían. Corrió la voz que Juan de Celaya, rector de la Universidad, recomendó desprenderse de las viejas piedras para que los curiosos no se “embobasen” perdiendo su tiempo.

Sea como fuere se labró una lápida en el puente con los nombres de la personas a cuyo cargo se había iniciado la fábrica, con alusión a la causa que obligó su ejecución: 

"Habiendo destruido una grande y casi increíble inundación del Turia el antiguo puente, cuidaron de levantar este desde sus cimientos Olfo de Proxida, Vocal eclesiástico, Galcerán Carroz y Pardo, Vocal militar y Miguel Ros, vocal de los ciudadanos procuradores de la obra de los Muros, aprobándolo Gaspar Felipe Cruilles, Francisco Gil, Miguel Angel Bou, Guillermo March, Bartolomé Bernegal y Miguel Berenguer. Jurados de la Ciudad, año de la Salvación de los hombres 1518".

El director de la obra fue el mestre pedrapiquer Juan Bautista Corbera. A su paso, el puente dispuso de casilicios al cobijo de estatuas, con la instalación del llamado "Casilicio de la Cruz Patriarcal", el primero sobre los viejos puentes del cauce, acordado por los Jurados e inaugurado en 1539. Frente a éste, el 13 de octubre de 1670 se instaló otro dedicado a San Pedro Nolasco, financiado por la Orden de la Merced como fundador de la misma, disponiendo sobre su cubierta imágenes de San Pedro Pascual y Fray Gilabert Jofré, frailes mercedarios, y Doña Teresa Gil de Vidaure, obra del cantero Pere Leonart Esteve. 

Ambos casilicios fueron derruidos en 1809 por los mismos valencianos ante el segundo asedio francés, para que no fuesen utilizados como lugar propicio a piezas de artillería, siendo en la actualidad el único de los cincos puentes antiguos que carece de estatuas. 

Su nombre lo tomó por la procedencia de las gentes que llegaban a la ciudad de la serranía y para su finalización tuvieron que pasar más de treinta años. 

martes, 27 de septiembre de 2016

EL PUENTE DE LA TRINIDAD. SIN CASILICIOS.

Archivo Municipal

1935 Ca. - Sin duda el emplazamiento de este puente tuvo mucho que ver con el cardo romano que partiendo del núcleo fundacional de la ciudad, nacía un camino en dirección norte, enfilado hacia el río, que lo más probable fuera el que diera pie a la actual calle Salvador.

El puente de la Trinidad es el más antiguo de Valencia, llamado en su origen “dels catalans” por el arrabal a su proximidad donde habitaban los repobladores llegados de aquellas tierras. El que existía en un principio fue arrastrado por la riada de 1321 y diversas avenidas durante el XIV frenaron su construcción ya en piedra que se iba consolidando. 

Su fábrica fue adquiriendo solidez aunque en el inicio del XV, en 1401, aún no estaba terminado. Sus piedras resistieron las frecuente subidas de las aguas durante todo el siglo, pero la fuerte avenida de 1517 hizo que perdiera un arco, quizá por la existencia de dos escaleras al cauce que hicieron de contrafuerte. Con la restauración de entonces, su aspecto ha llegado hasta nuestros días.

A excepción del baile de estatuas sobre sus barandas, iniciado con la instalación de las primeras imágenes, bajo casilicios instaladas en 1722 en recuerdo de San Bernardo y de sus hermanas las Santas María y Gracia -hubo el deseo en 1614 de colocar la imagen de la Santísima Trinidad, intento que fracasó- dañadas durante la Guerra de la Independencia y derribadas durante las guerras carlistas. Más de una centuria después, desde el 13 de marzo de 1945, ocupan en nuevos pedestales a Santo Tomás de Villanueva y San Luis Beltrán, monumentos que habían abandonado el puente de San José cuando su ampliación de 1906, imágenes construidas por las manos del escultor italiano Ponzanelli. 

Puente de la Trinidad al encuentro con el Convento trinitario del siglo XV del que recibió su nombre. 

martes, 13 de septiembre de 2016

EL PUENTE DE SAN JOSÉ

Archivo Municipal


El ensanche de la ciudad por la zona de la morería se produjo a finales del siglo XIV y tuvieron que pasar cien años para que se constate la existencia de un puente que en principio había sido de madera, en 1486.

Los Jurados decidieron en 1500 la construcción de un paso de piedra que, ejecutado a ritmo lento, la riada de 1517 se llevó por delante lo realizado hasta entonces. La obra del nuevo puente y de mayor consistencia se hizo esperar, pues no sería hasta el siguiente siglo cuando se inició su fábrica que verían la finalización en 1607.

Sobre sus barandas se colocaron en 1694 las estatuas de mármol en homenaje a Santo Tomás de Villanueva y San Luis Beltrán (donde según el plano de Manceli de 1608 figuraban sendas cruces) donde permanecerían hasta 1906, que con el ensanche de puente y la colocación de barandillas de hierro, motivaron su traslado al Museo de Bellas Artes en espera de destino. El puente de la Trinidad en 1945 sería el definitivo.

En 1951 haciendo honor a su nombre fue colocada la estatua de San José del escultor Octavio Vicent Cortina sobre la baranda que recientemente habían vuelto a su condición de piedra para sustituir las de hierro, dañadas por la última riada de 1949.

lunes, 27 de junio de 2016

DANZA DE ESTATUAS


1924 - Desde su poca afición a “la danza de las estatutas”, el cronista del Diario de Valencia en 1924 daba su opinión contraria al traslado del monumento del Pintor Ribera producido un par de décadas antes desde su antiguo emplazamiento frente al Temple, que consideraba como más adecuado al de la plaza Castelar por estar allí  escondido "entre kioscos y urinarios y en medio de una espesa arboleda,  donde sólo lo pueden ver los inválidos del trabajo que logran tomar asiento en los pocos banquitos que van quedando en aquellos", abundado de esta forma en su crítica municipal.


Archivo José Huguet 

El tiempo le daría la razón y "El Españoleto" volvería a su definitivo emplazamiento, muy próximo al de su anterior ubicación, junto a la iglesia templaria, en 1931.

Igualmente acertaba el periodista en su demanda de que las estatuas de Santo Tomás de Villanueva y de San Luis Beltrán, en aquel año situadas en el Museo de Bellas Artes a donde habían llegado desde el reformado puente de San José, fueran colocadas en el puente de la Trinidad por ser paso obligado para los alumnos del Colegio de Vocaciones Eclesiásticas, "en sus cotidianas idas y venidas al Seminario", cuya visión "despertaría en sus ánimos, elevados sentimientos de imitación de las excelsas virtudes de los Santos que representan".

En su deseo, volvería a acertar el cronista, toda vez que las estatuas labradas en mármol blanco por Ponzanelli, autor del Tritón de La Glorieta, serian situadas en el más antiguo puente del cauce del río Turia en 1945.

miércoles, 29 de abril de 2015

EL PUENTE DEL MAR

puente del Mar y murallas. Foto Joulia. Ca. 1860
Ca 1860 - Archivo de Rafael Solaz 

Puente del Mar cargado al igual que con las piedras con la historia. De su funcionalidad y destino nos lo certifica su nombre por ser el punto más próximo que desde la salida de la ciudad amurallada, sorteando el llano del Remedio y a su través, era el trayecto obligado para la comunicación con los poblados marítimos.  

Puente que anteriormente había sido de madera, se construyó en 1596. Para su ornato dispone de dos casilicios que albergan en la actualidad las estatuas en piedra de la Virgen de los Desamparados y de San Pascual Bailón, ubicadas después de la guerra civil para reemplazar las anteriores figuras que habían sido destruidas. La de la Geperudeta, obra de Vicente Navarro y la del fraile franciscano de las manos de José Ortells, fueron colocadas entre diciembre de 1945 y febrero de 1946.

Desde su inicio existía el casilicio de "la Santa Cruz" y en 1677 se colocó otro enfrente con la imagen de San Pascual Bailón, fraile franciscano, sufragada por la Fábrica Nova del Riu, que sin tener noticias de su autoría,  fue restaurada en 1782 por el escultor Francisco Sanchis.

Sobre el casilicio de la Santa Cruz, existían las imágenes de San Vicente Ferrer, San Vicente Mártir y San Juan Bautista, que destruidas en 1709 por una tormenta,  en 1720 se acordó colocar la imagen de la Virgen de los Desamparados, realizada por Francisco Vergara el Mayor, donde estuvo situada tambien sobre el casilicio hasta 1776 cuando una riada la derribó.

Reconstruido el puente en 1781, al año siguiente se colocó una nueva imagen de la Virgen de los Desamparados, obra de Francisco Sanchis, ya bajo el casilicio, donde estuvo hasta la guerra civil. 

23 puente del mar 1975 1975 – Archivo de Rafael Solaz

En 1876 pasaron los primeros tranvías de fuerza en su línea hacia Villanueva del Grao y Pueblo Nuevo del Mar que en 1900 serían sustituidos por los eléctricos. De inmediato apareció la motorización que junto a los carros invadirían la calzada en perjuicio de los peatones hasta que en 1933, con motivo de la inauguración del puente de Aragón, y en su beneficio (toda vez que luciría en su diseño pináculos de piedra en ambos lados dotados de espectaculares escalonadas según proyecto de Goerlich), quedaría para uso exclusivo de los viandantes.

Calle, puerta, puente, camino, y con el mismo nombre, han visto pasar en su traqueteo y a ritmo lento al mismo carro y en repetidas ocasiones, trasladando su servicio hacia el mar desde el centro de la ciudad. 

jueves, 19 de marzo de 2015

El MONUMENTO A SAN JOSÉ EN EL PUENTE DE SU NOMBRE

monumento a San jose  
El día 19 de marzo de 1951 es una fecha de feliz recordación para todo el mundo que siente y ama a las fiestas de las fallas. En tan señaladísimo día fue solemnemente inaugurado y bendecido el monumento a San José el patrón de las fallas que se encuentra en el puente que sobre el río Turia lleva su nombre en Valencia.

Tan solemne acto estuvo presidido por el Ministro de Educación Nacional, don José Ibáñez Martín y la Fallera Mayor de Valencia, Pilar Ibáñez Martín-Mellado. A quienes acompañaban autoridades Nacionales, Provinciales y Locales, señorita Maruja Peiró Lázaro, Fallera Mayor de Doctor Olóriz –Arzobispo Fabián y Fuero y, respectivas Cortes de Honor. Bendijo el monumento don Marcelino Oloachea y Loizaga Arzobispo de Valencia.

Octavio vicent final de los 50
El marmóreo monumento dedicado por los falleros al patrón de las Fallas descansa sobre una peana de color imitación a los pretiles del río y el Patriarca San José Artesano está labrado en piedra, en el que el santo figura de pie junto al niño Jesús sentado frente al banco de carpintero, idealista a la manera clásica y moderno en su factura, es obra del galardonado escultor valenciano, don Octavio Vicent Cortina (Premio Nacional de escultura), ayudado por el marmolista Roca Doménech; dicho monumento está esculpido sobre piedra de mármol nacional blanco, y le circunda parcialmente la peana un pequeño enrejado que sirve para depositar las flores; en el centro del mismo, figura un contorno de hierro con el escudo de la comisión de la falla de Doctor Olóriz- Arzobispo Fabián y Fuero.

En el monumento figura éste tan sobrio como expresivo texto:
“LAS FALLAS A SU SANTO PATRÓN”
Como fiel continuadora de la tradición iniciada en el año 1951, la comisión fallera decana del barrio de Marchalenes, todos los días 19 de marzo de cada año en el día grande y último de las fiestas falleras en la ciudad de Valencia en su casal se ofrece el 'desdijuni de festa' acto presidido por nuestras FFMM.

La interesante iniciativa de levantar el monumento dedicado a San José patrón de las fallas en el puente que lleva su nombre en Valencia, surgió en el seno de nuestra comisión fallera que en aquellos tiempos era presidida por el entusiasta y dinámico fallero don Manuel Lahuerta Grancha, miembro destacado que fue de la Junta Central Fallera.

El monumento se dijo que fue costeado por suscripción popular, pero es justo reconocer que en su mayor parte por fue sufragado por el mundo fallero y por ese motivo por aquellos tiempos los vecinos de Marchalenes consideraban como propio el -monument dedicat a Sant Josep en el Pont Nou.

Texto de Juan B. Viñals Cebriá
Fotos: Archivo de Juan b. Viñals Cebría.

sábado, 27 de diciembre de 2014

QUIRÓFANO EN LA CIUDAD

Estamos a finales de 1967, observamos el nuevo tablero anexo que ensancha el Puente del Real  con la circulación rodada que cruza el cauce del Turia, mientras se echa en falta el Castillo de Ripalda que a muy poco tiempo había pasado a convertirse en un montón de escombros.

La Feria Internacional de Muestras aún tardaría unos años en desaparecer, pocos, cuyo traslado a Paterna se llevó a cabo  con el comienzo de la nueva década.

El casilicio de San Vicente Mártir, en fase de instalación, está entre andamios, vigilado por un San Vicente Ferrer que no se ha movido del sitio.

En su intención de mantener su impronta de siempre, el puente del Real conserva su diseño, pero el adoquinado será reemplazado por el asfalto, al servicio de la motorización en su fluir más suave y a partir de febrero de 1968, cuando fue inaugurado en su mayor amplitud.

Obras y ensanches: el quirófano de la ciudad.

miércoles, 8 de octubre de 2014

EL PUENTE DEL REAL

1880 litografia puente del real_antonio castelucho_museo de la ciudad

Litografía de Antonio Castelucho – Museo de la Ciudad


1880 - Existía el Palacio del Real a la “otra parte del río” y tenía su puente de arribo. En su principio éste era de madera, y aquel residencia temporal de los monarcas desde época musulmana. En 1528 durante el reinado de Carlos I, en ocasión de su visita y debido al peso del gentío que acudió a presenciar su paso, su estructura se vino abajo, causando heridos y muertos entre la concurrencia.

Tras las riada de 1589 se construyó de nuevo planta dando su fin en 1596, con los últimos retoques para su puesta a punto por la boda de Felipe III en la Seo en 1598. 

El 18 de febrero de 1603 se colocaron las estatuas de San Vicente Mártir y San Vicente Ferrer, labradas por Vicente Leonart, que no gustaron a los Jurados. Finalizando el siglo, el arzobispo Juan Tomás de Rocabertí, corrió con los gastos para cubrir las imágenes con dos casilicios que fueron colocados entre 1682 y 1683, el correspondiente a San Vicente Ferrer primero y al siguiente año el de San Vicente Mártir. Allí estuvieron hasta su destrucción durante la guerra civil. Su ornamentación prosiguió en 1750 con la colocación de bancos en sus costados y en cada esquina del puente, que fueron rematadas con esbeltos pináculos. 

Tras un concurso público en 1939 entre escultores valencianos, se adjudicó a Carmelo Vicent Suria que hiciera la réplica del santo dominico, mientras que la del santo mártir quedó desierta; finalmente se encargó la reposición de ésta a Ignacio Pinazo Martínez, donde se conservan desde 1944. Puente del Real que fue ampliado en 1968 por exigencias del tráfico rodado, inaugurado con su nuevo aspecto en febrero de este año.

Puente que no pudo frenar el avance del francés, que fue paso del humeante Ravachol al Grao de Valencia, así como del de tartanas y faetones a la Alameda en antaño, en la actualidad es de caminar tranquilo a los Jardines del Real, resistiendo al paso del tiempo cuando otros de reciente construcción ceden al calor que los dilata.