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miércoles, 7 de enero de 2026

EL PALACIO DE FRANCISCO SALVADOR DE PINEDA


Hemeroteca Municipal

Una mansión con una historia desfavorecida por su dueño. El palacio del corregidor del Reino en 1727, Francisco Salvador de Pineda.

Comisario de guerra con destino a los Ejércitos de Galicia y de Aragón, comisario ordenador en Cataluña, superintendente de Rentas Reales en Mallorca, intendente del Ejército expedicionario a Cerdeña y trasladado en la misma calidad a Sicilia, encargado de la intendencia de la expedición de Ceuta, y... me quedo sin aliento... el 30 de septiembre de 1727 viene a Valencia como intendente del Ejército y Reino de Valencia y además corregidor.

Empezó a hacerse el palacio al año siguiente hasta que se lo acabaron cuatro años después. Así lo indicó en el gran escudo sobre el dintel de la puerta de entrada, indicando año 1732. Le costó 40000 libras la casa, de zaguán, entresuelo, dos pisos y ático, a parte de un jardín en la parte posterior. ¿Se hubiera imaginado que unos siglos después y tras atravesar el vestíbulo con teléfono móvil en el bolsillo, disfrutarían de comer en una cafetería junto a la palmera del jardín ?


El palacio sirvió como escenario en las reuniones para las reformas sociopolíticas de los borbones tras el decreto de Nueva Planta, teniendo él un papel importante en la reforma del sistema fiscal valenciano.

Pero otro más que no se portó bien. En 1735 ¡qué poco le duró! le llega a oidos del marqués de Risco, magistrado de la Audiencia algo que le sonó a irregularidades, y envía inspección. Ahi cae él, juez, escribano y funcionarios. Uso de fondos públicos, prevaricación, corrupción y abusos de poder. A cada uno lo envió a un sitio dentro de la región mientras duraba el proceso de investigación. El intendente fue a parar a Horcajo, pueblo cercano a Viver en la provincia de Castellón.

Pero se libró. Se le indultó y hasta que acabaron sus días estuvo en Galicia como intendente del Ejército y Reino de Galicia, con los corregimientos de La Coruña y Betanzos.

Ya no me pregunten más por él, pista desconocida, no sé si se seguiría portando mal.

Texto de Amparo Zalve

viernes, 10 de noviembre de 2023

EL PALACIO JOAN DE VILARRASA

Esta foto, perteneciente al legado de Martinez Aloy, está tomada en la decimonónica plaza Conde de Casal y se observa al fondo el campanario de la iglesia de los Santos Juanes.

Una perspectiva única que nos regala su autor en la que se observa el inicio de la calle Juan de Vilarrasa a la izquierda, un flash esquinero del palacio con este nombre y que nos informa de las características arquitectónicas de la casa palaciega del siglo XVI. Planta baja y dos alturas con fachada en su trasera a la calle de las Rejas y recayendo en su lateral septentrional a la plaza del Cementerio de San Juan.


Sede que fue de mosen Joan de Vilarrasa, electo de la Fábrica de Murs i Valls y de otros familiares, tales como Juan Lorenzo Vilarrasa, Gobernador Civil de la ciudad y del Reino. 


“Una morada digna de Príncipes”, así la definía el propio Martinez Aloy, quien con su legado fotográfico nos de ha dejado páginas entrañables que nos informan de que el paso del tiempo ha sido cruel, transformando la piel de la ciudad, especialmente en su centro histórico, donde en todo momento se debiera tener un especial cuidado para perpetuar el conocimiento del cómo fuimos, basado, fundamentalmente, en las edificaciones que bien se debieron merecer su protección como bienes culturales de primer orden.


Pero la ciudad se esponja, se expande, se crean plazas, avenidas y grandes vías. Y la pequeña retícula urbana fenece. Ley de vida en cualquier ciudad en su deseo de aclimatarse al paso del tiempo, aunque sea a costa de perder una parte de su historia. 


Palacio Juan de Vilarrasa, “el único edificio señorial que poseía teatro, sastrería y farmacia para el uso exclusivo de sus dueños y servidumbres”, según informa José Caruana, Barón de San Petrillo.

Fuente: El legado fotográfico de J. Martínez Aloy

viernes, 21 de abril de 2023

EL PALACIO COLOMINA

El Peso de la Harina.- nº 95 en el plano

En el número 1 de la calle Almudín, en pleno centro histórico, frente al yacimiento arqueológico de L’Almoina y muy cerca de la Basílica a la Virgen de los Desamparados, está el Palacio de Colomina, edificio construido en 1863 sobre los restos del dedicado con anterioridad al Peso de la Harina por el maestro de obras Manuel Ferrando para el fabricante y exportador de abanicos José Colomina Arquer. Ocupa una manzana casi cuadrada, con la particularidad de tener fachada a tres calles: Almudín, Salvador y Peso de la Harina, ésta con dos tramos en ángulo recto.

Fachadas a las calles Almudín y Salvador.- 2021.- Esteban Gonzalo

José Colomina Arquer (1809-1875) fue un importante fabricante de abanicos que se enriqueció con sus ventas en España y otros países. Precisamente por ese ímpetu comercial, que aportaba fama y riqueza a la nación, el rey Amadeo I de Saboya le concedió en 1872 el nombramiento de marqués.

Tuvo tiempo para atender otros cometidos y meterse en diversas instituciones. En 1885 fue nombrado presidente de la recién creada Sociedad Valenciana de Tranvías, de la que fue director el ingeniero Juan Navarro Reverter, y el principal accionista José Campo Pérez, el Marqués de Campo.

Salón rectangular.- 2021.- Esteban Gonzalo.

El sexto marqués de Colomina, José Antonio Botella Ximénez de Sandoval, se trasladó a Madrid, en 1983 el edificio albergaba el colegio de Nuestra Señora del Socorro y residencia-hospital para niños, en 1988 continuaba utilizándose para atenciones sociales, y desde 1999, tras cuidada restauración y adaptación, es sede de la Universidad Cardenal Herrera-CEU en València.

Salón oval.- 2005.- Esteban Gonzalo

Edificio con zócalo de piedra, ventanas en la planta baja y en el piso segundo, y balcones en el primero, donde un vestíbulo coronado por un octogonal lucernario, antiguo organizador central lumínico del palacio, da paso a los bellos salones cuadrado y oval. El primero, posiblemente de baile, con dorados, fina decoración de plantas y flores, espejos que aumentan la sensación de mayor amplitud, e iluminado con una lámpara araña. Y en el salón oval, otra lámpara de cristal y decoradas paredes y techos con pinturas, cuyas temáticas son acordes a su posible utilización anterior como comedor. Cuatro plantas comunicadas con una ovalada escalera de mármol y baranda de forja que culmina en una cúpula.

Escalera.- 2005.- Esteban Gonzalo

Es la parte histórica interior conservada del palacio, para cuya visIta hay que pedir autorización.

Lucernario.- 2021.- Esteban Gonzalo

Con mi agradecimiento a María del Carmen Puerto Rentero, responsable del Palacio de Colomina CEU, y a Leandro Toledano Toledano, Secretario general de la Academia Valenciana de Genealogía y Heráldica (AVGH), por sus informaciones históricas.

Texto de Esteban Gonzalo Rogel

miércoles, 29 de marzo de 2023

PUERTAS AL VACÍO EN LOS JARDINES DEL REAL

 
Palacio del Marqués de Jura Real y una de sus puertas en los Jardines del Real

Cierto es que a alguna parte tienen que ir a parar piezas de elementos arquitectónicos ya desaparecidos aunque muchas veces pasan los años y quedan en el olvido almacenadas en lugares, hasta que se destapan en alguna renovación o proyecto nuevo pensando que lo de antaño pudiera traer buenos recuerdos históricos en su nueva ubicación . Es el caso de la doble fotografía de portada, que nos retrotrae a la también desaparecida plaza de San Francisco, donde se edificó el palacio del Marqués de Jura Real y al que se le rescató una de las puertas de entrada cuando desapareció en 1929 para la ampliación de la nueva plaza, en ese caso la de Emilio Castelar. Aunque como he comentado tardó en aparecer en su nueva ubicación, finalmente quedó instalada como puerta de acceso a los Jardines del Real, en su zona sur, la que sale a la calle Jaca.

En estos jardines se encuentran cinco puertas más, bien como cerramiento exterior o interior a conjuntos ajardinados.

Puerta del palacio de los Condes de Alcudia y Gestalgar: Esta se encontraba en el acceso principal de dicho palacio, en la plaza de Tetuán número 6, ocupado en distintos momentos por distintas familias. En su dintel se halla el escudo de la familia Jofré.

Puerta principal de entrada a la Glorieta: La que se encuentra en la calle General Elio y que siempre está cerrada. En la Glorieta se situaba en la calle del Mar. Se retiraron las puertas y la verja, esta última en mayor parte también se instaló en los Jardines del Real, quedando allí desde 1928. Es característica por tener a ambos lados la figura de un león en su parte superior, sujetando una esfera, aunque cuando estaba en la Glorieta unos amorcillos estaban superpuestos sobre el lomo de los leones, y ahora ya no los podemos ver.

Puerta del palacio de los Duques de Mandas: Este palacio estaba situado en la calle Avellanas. Era conocido por “ la casa dels Gegants” ya que se mostraba en su escudo familiar. Estuvo en pie hasta 1864. Actualmente su puerta se encuentra como línea divisoria entre los Jardines del Real y el museo San Pío V.

Imagen antigua de la calle Sagunto con el convento de san Julián procedente del archivo de Rafael Solaz

Puerta del convento de San Julián: Convento desaparecido en la calle Sagunto. Llegó a su actual ubicación en 1952. Para encontrarla solo hay que fijarse en el símbolo de los Agustinos en la zona superior del dintel, un corazón cruzado por dos flechas, y una fecha, 1697. Corona la puerta una hornacina con una imagen que posiblemente será la del Santo. 

De ahora en adelante la búsqueda de estas puertas seguro que entretienen el paseo por estos jardines.

Texto de Amparo Zalve

martes, 21 de marzo de 2023

PALACIOS A VARIAS CALLES: LOS EXARCHS

 
                                     
 Calle Exarchs. Palacios a la izquierda

La familia Exarch tuvo una presencia muy activa para la ciudad. Algunos de sus miembros ocuparon cargos tan destacados como el de mustasaf, de jurado, de inquisidor de oficiales, Conseller de la parroquia de los Santos Juanes y Manuel de Exarch como Conseller Real cuando asesoró al gobierno de Juan de Navarra.

La calle estrecha, sinuosa y alargada forma parte del trazado de las demás manzanas de la zona, de hecho paralela a ella está la calle Beluga que desemboca en la plaza de la Ciudad de Brujas, lindando la parte trasera de los palacios. Cosa que ocurría con el resto de las calles hasta que se urbanizó la Avenida del Oeste.

Calle Beluga y Plaza Ciudad de Brujas. Izquierda fachadas posteriores de los palacios

De una sola casa señorial que era en un principio se dividió en varias viviendas, quedando el conjunto formado por cinco palacios, aunque con el tiempo los que tenían el número 9 y 11 de la calle se desvincularon. Los palacios ya formaban la numeración impar 3, 5, 7, 9 y 11. El 11 desapareció y en su solar se construyó un nuevo edificio, mientras se conserva el portalón de entrada. De los números 3, 5 y 7 hay que decir que aunque con las sucesivas renovaciones se contemple la fachada desigual, la zona interior sigue formando una casa única. Imaginemos en el tiempo la estructura interior y todos los detalles que podía tener un palacio barroco que se precie. Se dice que una de las escaleras tenía en el inicio la figura de un león del que solo queda ahora la cabellera.

Varias remodelaciones son las que tuvo con el paso de los años. En el siglo XVII con una de ellas y ya en el XIX fueron compradas por la familia del que fue rector de la Universidad, Pérez Pujol, fue la número 7 donde allí falleció en 1894. Otra reforma fue en el siglo XVIII, donde cabe destacar la cocina que se vistió de azulejo valenciano y una capilla para San Ignacio de Loyola en el número 3. Desde la plaza Don Juan de Vilarrasa aún se puede observar en el patio jardín un reloj de sol.

                                          Cocina decorada con azulejo valenciano

El motivo de la capilla en relación al Santo se debe al alojamiento en su visita a Valencia en 1535.

Otro dato importante es que las Hermanas Capuchinas que estaban en Valencia desde 1930, tras la Guerra Civil, en el cuarenta y uno se trasladaron al número 9 del palacio, estableciendo el colegio “Jesús, José y María”, lo que duró hasta 1973. Desde 1979 hasta 1985 acogieron a las jóvenes de la Colonia San Vicente Ferrer, reformatorio, para su formación académica y posterior inserción laboral. Hasta hace poco, año 2022, todavía estaban allí, pero como la vocación religiosa es escasa y solo quedaban cinco monjas residentes en Valencia, lo vendieron .

Poco queda ya de aquel precioso palacio, de sus ventanas, balcones, portadas, de sus higueras y palmeras.


Texto de Amparo Zalve

miércoles, 27 de abril de 2022

EL PALACIO DE PARCENT

Sin duda el que fue uno de los palacios de mayor entidad en la ciudad. Y el de mayor envergadura con su dos claustros neoclásicos que daban luz a sus numerosas estancias. 

Construido por los Condes de Parcent en el primer tercio del XVII, tras diferentes remodelaciones alcanzó su mayor plenitud arquitectónica de la mano del arquitecto Vicente Marzo cuando finalizaba el XVIII, quien fijó su mirada en el Palacio de Jura Real de la plaza San Francisco del que tomó referencias para sus fachadas, salvo las pilastras, que, sin embargo, fueron situadas en el interior del palacio. Su desaparición tuvo lugar mediados los sesenta del pasado siglo. Concretamente en 1965. 

Una familia italiana vio en el Reino de Valencia el lugar idóneo para desarrollar su actividad comercial, los Cernesio, que emparentados con la nobleza valenciana del XVII, tras la adquisición de un monasterio cartujano en la Baronía de Parcent, consiguieron su mayor grado como Condes de Parcent. Constantino Cernesio fue el primero.

1608 - Plano de Mancelli

Al mismo tiempo, en 1635, compraron un caserón próximo a la Iglesia de los Santos Juanes del cap i casal y con la adquisición de casas anexas fueron dando mayor amplitud y enjundia a las instalaciones palaciegas, que, con el tiempo y por la abundancia en su interior de aposentos destinados para una frenética vida social con la aristocracia valenciana, lucía en su interior una abundante pinacoteca a base de retratos de reyes, con cuadros de caracteres religiosos y mitológicos, e ilustres literatos como Lope de Vega, llevando a los Parcent al estrellato de la nobleza en el cap i casal por su entronque, por nupcias, con los Marqueses de Dos Aguas.

1738 - Grabado de Fortea

La amplitud del Palacio nos la indican sus tres fachadas: las recayentes a la calle Santa Teresa, a la de Villarrasa y a la del Cementerio de San Juan que después sería denominada de Belluga.

Propuesto para sede del Museo de Bellas Artes en los años cuarenta, debido al mal estado de sus instalaciones por el abandono de los últimos años, se decidió que el museo del antiguo Convento del Carmen se trasladara al de San Pío V. Con esta decisión los últimos días del Palacio de Parcent estaban contados.

Propiedad del Ayuntamiento desde noviembre de 1954, cuando era habitado por diversos inquilinos, contemplaba la posibilidad de tres destinos: su derribo para la posterior construcción de casas baratas, para la creación de un nuevo palacio para las artes o para la ubicación de un aparcamiento subterráneo con zona verde en superficie. 

Fotoplano 1957

Aceleró su derribo el hecho luctuoso de la muerte de una mujer en abril de 1965 por un derrumbe en su zona interior de las cocinas. El temor a su repetición fue el pistoletazo para que el Palacio de Parcent llegara a su final, mientras que un jardín con su nombre iba a perpetuar su historia.

A finales del XIX sus propietarios habían decidido arrendar el Palacio y su amplitud permitía la estancias de diversas entidades. De esta guisa, en 1897 el Orfeón Valenciano el Micalet buscó su cobijo, con su sustitución en 1905 por la Sociedad Coral el Micalet dirigida por Salvador Giner donde permaneció hasta 1954 con su traslado a la calle Guillen de Castro.

1905 - Sociedad Coral el Micalet

Otros arrendatarios culturales fueron L'Antigor, la Sociedad Recreativa los XX,  la Academia Científico Literaria de la Juventud Católica, la Sociedad Iris y la Sociedad Instructiva Juvenalia.

También tuvo el palacio otros inquilinos, siendo sede de diversos gremios como el de los barberos y de los panaderos.  Instituciones culturales que en el interior de sus fachadas alternaban sus días con otros arrendados, como lo fueron de tipo industrial o de almacenajes varios, con una fábrica de abanicos, con el economato de la Policía Nacional o con una academia de baile. Y en su diversidad, allí se establecen una empresa de publicidad, varias tiendas y ultramarinos en su exterior y hasta la oficina del Cupón Prociegos en uno de sus claustros. Y hasta viviendas de condición modesta en su planta baja. 

De sus sillares surgió la escalera exterior como ascenso a las Torres de Quart construida en 1982.

Fuente: Mercedes Gómez-Ferrer. Universidad de Valencia.

lunes, 31 de enero de 2022

JERÓNIMO VICH, UN ILUSTRE PESONAJE

Más conocido por los valencianos como el Embajador Vich, tuvo sus pasos en una carrera donde la guerra y la política significaron su horizonte.

Embajador en Roma del rey Fernando el Católico entre 1507 y 1521 en un tiempo en el que su cometido era con seguridad el más importante de Occidente, dado el beneplácito entre el papado y la monarquía española, a lo que se sumaban las guerras de la época entre Francia y España, en las que el Vaticano jugaba un papel de primer orden.

Pero veamos el origen de tan ilustre apellido: se cree que los Vich fueron originarios de Castelló d’Ampuries cuya nobleza acompañó a Jaime I durante la reconquista, extremo éste que no está documentado.

Sin embargo, con la aparición de una nueva nobleza a finales del siglo XIV, ligada con el Duque de Gandía primero y a las órdenes de los Trastámara después, los Vich fueron encontrando su puesto en el viejo reino.

Guillem de Vich participa en Cerdeña a la órdenes de Alfonso el Magnánimo y mediados del siglo XV sería elegido Jurado de Valencia y Mestre Racional más tarde, en un cargo que recaería sobre su hijo LLuís.

Y de los hijos de éste último, tenemos a Guillem Ramón Vich, canónigo de Catedral de Valencia en 1485 y años después Cardenal, y a su hermano, nuestro protagonista, Jerónimo Vich, el embajador, que a su vuelta de Roma se hizo construir un palacio renacentista muy próximo al Convento de San Francisco, cuyo testimonio lo podemos disfrutar reconstruido en el interior del Museo de Bellas Artes. 

Al igual que en una calle con su nombre, la del Embajador Vich, en un trazado urbano que se corresponde con el mismo lugar que ocupaba el palacio antes de su demolición, cuando finalizaba el año 1859.

jueves, 4 de noviembre de 2021

ANTIGUO PALACIO VALLIER

Archivo Municipal

Sobre una antigua perfumería romana del siglo III, donde se iban acumulando pequeñas botellitas del más elaborado perfume de rosas, junto a las preciosas pinturas murales, y muy próximo al Foro romano, se edificó la casa donde en tiempos de Jaime I residiría el Bayle, encargándose de la administración del  patrimonio de la Casa Real y su archivo. Era la antigua casa Bailía. 

Una casa sin grandes pretensiones en arquitectura que se convirtió en un bonito palacete, Palacio Vallier, de estilo modernista, al comprar el solar un rico hacendado de la ciudad, D. Francisco Royo Salvador, en 1883. 

Compró el solar cuadrangular construyendo el edificio dando a tres calles. La fachada principal se encuentra en la plaza Manises, y las otras dos a las calles Convento de la Puridad y Baylía. El piso principal lo ocupó como vivienda. 

Durante la Guerra Civil queda incautado y convertido en Tribunal Supremo. Posteriormente en Tribunal General de Regiones Devastadas, y en la Casa Norteamericana. Llegados los años 90 fue arrendada por la Diputación de Valencia para oficinas. 

Actualmente y con buena remodelación es hotel de cinco estrellas desde 2019, el hotel Palacio Vallier.

Texto de Amparo Zalve Polo

sábado, 25 de septiembre de 2021

EL PALACIO DE BENICARLO

 

1919 - De cuando a raíz de vestirse de largo Sara San Millán se celebró una fiesta en el palacio de la plaza de San Lorenzo. Eso deberemos a los marqueses de Benicarló y sus hijos Sara y Willie, ante la posibilidad de conocer el interior de tan suntuoso palacio aprovechando la celebración de una fiesta que habría que retrotraerse por muchos años para saber de otra mejor. 

Aquel día (no se corresponde con el de la foto) la tranquila plaza de San Lorenzo se vio alterada en la noche ante el numeroso público que deseaba presenciar a los invitados, los más selectos de la sociedad valenciana del primer tercio del siglo XX. La Guardia Municipal montada trataba de dejar paso libre a los coches que se adentraban por el zaguán del Palacio de Benicarló. 

Nos habla el cronista “de su espléndida escalera; del hall, de un gusto exquisito, con muebles de estilo español; del salón de estilo Imperio, tapizado de damasco crema, donde, sobre cuyas consolas y centros hay una valiosa colección de porcelanas; del salón de baile, estilo Luis XV con el techo pintado por el eximio artista Pinazo; de sus antesalas; de la sala de billar, con tapicería de rojo damasco; del saloncillo japonés; del soberbio comedor, sobre cuyos aparadores refulge la plata de candelabros y bandejas; del amplio corredor que da acceso a los salones y en el que se guarda una rica colección histórica: vasos de Alcora, platos salidos de las alfarerías de Talavera y Manises, arcones de riquísima talla, bargueños de múltiples departamentos con incrustaciones de concha, arquillas valiosísimas, hierros que la forja y la antigüedad les dio valor y mérito. 

Y entre las colecciones de arte existentes, basta citar los nombre de Rubens, Van-Eyck, Juan de Juanes, Mainó, Ribalta, Rioxano, Jacomart, Vicente López, Orrente, Zurbarán, Alonso Cano, Sorolla, Garneló, Juste, Ramirez, Agrasot, Pinazo que acreditan los diferentes cuadros, tablas y bustos. 

Y el glamour de la noche, bajo la batuta de la marquesa de Benicarló, elegantísima, ataviada con una rica toilette de charmeusse marrón, y luciendo un soberbio collar de brillantes montados en platino.

Y aunque queda mucho que contar de los innumerables detalles que alberga su interior, nos detendremos en el buffet, que fue abierto toda la noche, instalado en el comedor de estilo Regencia, donde sobre las blancas mantelerías se ofrecía el rico yantar servido en bandejas de plata, y en vasos de cristal tallado los helados, como punch reparador, y decorando la mesa si no era poco lo ofrecido, centros de argenteria y cristal, las flores de la tierra.

La servidumbre, toda ella vestida de rojo, calzón corto y librea azul, colores de la casa.

sábado, 3 de julio de 2021

PUERTA PALATINA

Archivo Municipal

José Martínez Aloy nos habla de una puerta palatina que ha visto en el interior de un edificio situado en la calle Embany número 30, que no es otro que el Palacio de Fos, que según escritura de 1834 había sido vendido por el descendiente del industrial sedero, D. Joaquín Fos y Ferraro a D. Vicente Orduña y Marqués. Una puerta de nogal con aplicaciones profusas de talla dorada que representan armas, insignias y atributos reales. 

Por casualidad, dice “la hemos visto en un edificio privado”. Y atribuye su tenencia a los derribos del Palacio del Real o al de la Bailía, aunque también cabe la sospecha que lo fuera por su abandono durante el siglo XVIII, pasando a sus manos por medio de algún intermediario de aquellos años. En la actualidad está depositada en el Palacio Marqués de Dos Aguas.

Por su afán viajero, Joaquín Manuel Fos se lanzó a la busca de los secretos para la producción de tejidos de seda, muy en especial los referentes al tinte de los moarés, y por su éxito logrado, Fernando VI le concedió el título de “prensador de la Real Casa”, lo que le procuró pensiones vitalicias y empleos lucrativos, con los que pudo atender al desarrollo de su industria, a su propio encumbramiento y al de sus paisanos en general, y según se dice gracias a él, Valencia tuvo el primer Observatorio Astronómico situado sobre el tejado de su propia casa de la calle Embany, donde existía una especie de trastero bastante grande, que se adivina en la foto, y que a su través se salía a un pequeño terrado en el que existía una pequeña torreta.

Archivo Municipal

Joaquín Manuel Fos hizo instalar en la puerta de su palacio un escudo real que pregonaba su título. Todo el edificio, nos informa Martínez Aloy, tiene el sello churrigueresco del siglo XVIII, en su fachada conserva su pintura policroma que la convierte en un bello ejemplar de las tendencias barrocas. Pues bien, en el interior de la casa separando dos habitaciones principales, “es donde hemos tropezado con esas hojas de puerta que ostentan los atributos propios de la soberanía”,  nos dice el historiador.

¿Serán acaso testimonios de adhesión y gratitud? ¿Tal vez vanagloria? Pudiera ser, pero como es posible que dentro de poco salgan de España, que buena mano se dan los chamarileros, quedara cuanto menos sentada la correspondiente partida en público inventario.

Las fotos nos sitúan en el sitio exacto del palacio -que fue derribado entre los años 1973/1974- en especial la tomada desde la calle Asilo de la Infancia, mientras que la que encabeza la entrada y en su segunda planta una mujer observa al fotógrafo en el momento de su trabajo por la década de los sesenta del siglo pasado.

Fuente: José Martínez Aloy

viernes, 25 de junio de 2021

EL PALACIO DE FOS


Casa Palacio en la calle del Bany

En 1686 existían en la ciudad unos 800 telares, pero con los adelantos de la época, cien años después, para ser precisos en 1786, había aumentado su número a 3.535 que daban ocupación a 5.295 operarios y 1.200 mujeres, llegando a fabricar aquel año cerca de 30.000 piezas de toda clase de tejidos de seda.

Y para mantener su pureza y en beneficio de la industria sedera, el 28 de septiembre de 1777 se había nombrado un inspector general para la buena dirección de las fábricas de seda en la persona del valenciano del cap i casal Joaquín Manuel Fos, quien por sus constantes viajes por toda Europa y lugares más lejanos, había adquirido los más adelantados métodos para la confección de la seda.

Su meticulosidad se vio manifiesta cuando en enero de 1784 ordenó fuesen quemadas frente a la Lonja en la plaza del Mercado y por manos del verdugo, unas piezas de seda que se hallaban tramadas por un cabo, con la multa correspondiente al fabricante, quedando su nombre grabado en el tablado para su escarnio público.

Joaquín Manuel Fos (1730-1789) fue el impulsor de los "serenos" en Valencia, los primeros de España, para dar trabajo a los pirotécnicos cuya actividad había sido prohibida.

En la Corte tuvo su gran promotor, que no fue otro que Carlos III, en reconocimiento a su importante actividad en el mundo de la seda, quien le otorgó el título de Marqués de San Joaquín, por su ayuda a las mejoras de la iglesia de las Escuelas Pías de su barrio "dels velluters", donde tuvo su palacio en la calle del Bayn, así rotulada por la existencia de unos baños al final de la calle, que también tuvo otros nombres en razón de su nominación, como lo fueron de Embany y Enbany, siendo enterrado en la Iglesia del Pilar.

miércoles, 5 de mayo de 2021

DE PALACIO MEDIEVAL A DIVULGAR ARTE CONTEMPORÁNEO

 Fachada después de quitar adiciones. 2021.- Esteban Gonzalo

Se cumplen veinte años del inicio de la salvación de la piqueta del derribo del medieval palacio Joan de Valeriola, en la calle Valeriola nº 13 del barrio Mercado, y quince de su utilización como contenedor y divulgador de arte contemporáneo.

Tres lustros desde que la Fundación Chirivella-Soriano, creada por el matrimonio Manuel Chirivella y Alicia Soriano, abrió sus puertas, tras dos años de costosa rehabilitación del edificio, para inaugurar el 22 de abril del año 2005 la primera exposición de sus fondos de arte contemporáneo, en la que predominan obras de los años cincuenta del siglo pasado, que se corresponden con la aparición de los grupos Parpalló, El Paso y Equipo 57, y fueron determinantes para el encauzamiento de su colección. La titularon “Un Palacio sin Puertas” para manifestar su filosofía para entender el arte: mirada abierta y global, sin puertas, para transitar libremente por su espacio, el Palacio Joan de Valeriola, el gran contenedor de sus obras de arte. Y con el objetivo de divulgar el arte contemporáneo valenciano y español.

Previamente, en el 2001 compraron el citado palacio, representativo del gótico civil valenciano y cuya historia se remonta al siglo XIV. Mansión que entre los siglos XV y XVI fue residencia del influyente caballero Joan de Valeriola, la reformaron interior y exteriormente en la época del barroco, en el siglo XIX fue habilitada para albergar viviendas de alquiler, y en 1992 declarada en ruinas para facilitar la autorización de su demolición.

Artesonado siglo XIV.- 2021.- Esteban Gonzalo

Pero Manuel y Alicia no quisieron derribar el edificio e invirtieron en su costosa rehabilitación entre los años 2003 y 2005, quitando añadidos, recuperando las trazas originales, revalorizando sus elementos de interés, y adecuando espacios diáfanos para realizar exposiciones temporales. De lo recuperado es de especial interés un espléndido artesonado gótico del siglo XIV, con las vigas de madera pintadas con dibujos policromados.

Arcadas de piedra.- 2021.- Esteban Gonzalo

Primer centro privado de arte contemporáneo de València en recuperar un edificio del siglo XIV para ofrecer al público una de las mayores colecciones de pintura contemporánea española y crear un espacio plural para exposiciones temporales, conferencias y otras actividades.

Plausible reutilización cultural de un edificio que estuvo en trance de desaparecer, junto con otros de importancia histórica de los barrios Mercado y Carmen, si hubieran prolongado la avenida del Oeste. Expansión que fue frenada por el palacio de Eixars, cuyos propietarios están esperando que el ayuntamiento les autorice su adaptación para hotel y complementarlo con otro edificio acorde en lo que ahora es un solar.

Exposición conmemorativa .- 2021.- Esteban Gonzalo

Inauguración en el año 2005 que la Fundación Chirivella-Soriano ha conmemorado con una exposición titulada “15 años no es nada”, que se pudo visitar hasta el pasado día 18 abril.  

Conformó la muestra 50 obras escogidas entre las numerosas expuestas en 15 años, de Luis Gordillo, Carmen Calvo, Equipo Realidad, Joan Castejón, Artur Heras, José María Iturralde, Vicente Castellano y Salvador Montesa, así como paneles repletos de fotografías para recordar y agradecer a quienes confiaron en la fundación, a los que exhibieron sus creaciones, y de los trabajos de rehabilitación y restauración del edificio que fueron dirigidos por el arquitecto valenciano Carles Dolç.

Obras recuperación interiores.- Fundación Chirivella-Soriano

Fundación que también tiene pinturas de Antonio Saura, Eduardo Arroyo, Juan Genovés, Fernando Zobel, y de otros autores de renombre.

En quince años han efectuado 68 exposiciones, entre ellas ocho ediciones de la World Press Photo, con más de cuatro mil obras expuestas en un ambiente propicio para divulgar arte.

Texto de Esteban Gonzalo Rogel

lunes, 30 de diciembre de 2019

EL PALACIO DEL EMBAJADOR VICH


1907 - En reunión celebrada por la Real Academia de San Carlos bajo la presidencia de don Antonio Martorell, en febrero de ese año, tras resolver diversos asuntos de trámite, los señores académicos examinaron las obras realizadas para la ampliación de las salas de dibujo "de lo antiguo" y "de lo natural", a la vez que la transformación de la sala del museo llamada "de la vida", en la que se había montado uno de los hermosos arcos que formaban el claustro del derribado Palacio del Embajador Vich, todo él de mármol de Carrara, labrado en estilo del Renacimiento italiano del siglo XV. 

Este arco de Levante ocupaba todo el parámetro en dónde figuraba el cuadro de José Benlliure "La visión del Colosseo", el cual estaba llamado a servir de fondo al amplio salón destinado a la exposición de monumentos arqueológicos.

La importancia del palacio del Embajador de España en Roma durante los reinados de Fernando el Católico y Carlos I, nos lo indica la conferencia que unos años después, en febrero de 1913, en el Museo de Bellas Artes junto al Carmen, desarrolló don Luis Tramoyeres Blasco, ciñéndose al Renacimiento italiano, en la que mencionó al citado palacio con una detallada descripción del mismo, de su patio claustral, de su posible reconstrucción, así como se explayó en un examen de sus muchos restos conservados en el Museo. No obstante abundó en la escasa influencia de este modelo sobre la arquitectura valenciana del siglo XVI.  



Sabemos del palacio por el plano de Tosca de 1704 y por un grabado de su fachada, obra de Cecilio Pizarro de 1860, una vez destruido. 

Del interés despertado en aquel año de 1913 acerca el palacio renacentista, lo denota la recepción en el Ayuntamiento de una carta del arquitecto bonarense don Pascual Sanz, en la que ofrecía al Consistorio los planos para reconstituir la portada y patio del palacio construido en el siglo XVI y derribado en 1859.  

De inmediato, el alcalde Sr. Ibáñez Payés acordó aceptar el ofrecimiento y se hizo constar en acta la satisfacción por la atención del señor Sanz, dándole las gracias de oficio

Este fue el germen para que tras muchos avatares y con el paso de los años se llevará a cabo la reconstrucción del "claustro del Embajador Vich" para su disfrute, cuya visita fue a partir de agosto del 2006 en el Museos de Bellas Artes de San Pío V, gracias al impulso de su entonces diréctor D. Fernando Benito Domenech. 

viernes, 27 de julio de 2018

INICIOS DE LA ADUANA

Archivo Municipal

En su visita a Valencia de 1761 el rey Carlos III se mostró muy satisfecho al ver su estatua en todo lo alto del Palacio de la Aduana, cuando su fachada ya estaba terminada, pasados ya tres años del inicio de la obra, flanqueada la escultura por otras dos en su misión de representar las principales virtudes del monarca: la justicia y la prudencia, en una edificación que iba a necesitar bastantes años para su término.
  
Labrada por el escultor Vergara sobre un bloque de la cantera de Barcheta con un peso de dos mil arrobas, fue transportada la mole de piedra por un carro del que tiraban veinte pares de mulas hasta el palacio, donde en su proximidad se montó el taller. El escultor y por su obra del monarca cobró 800 pesos, a los que se sumaron otras cantidades por el resto de su trabajo.

En el interior se llevaba a cabo una magnífica y suntuosa escalera, obra de Antonio Gilabert, arquitecto valenciano con importantes obras en la provincia, que iba a dotar al edificio de la impronta academicista tan del gusto de Carlos III.

Instalaciones que por otra parte, y por su principal cometido, habían que conjugar con otros espacios donde almacenar el tabaco y otros productos llegados de ultramar al puerto de Valencia, con el control de la Aduana como monopolio de la Corona, actividad a la que se dedicó el edificio hasta 1828, cuando se instaló en el mismo la Fábrica de Tabacos.

martes, 19 de junio de 2018

EL ÉXTASIS DEL ROCOCÓ

Archivo Municipal

Por donación de Carlos II la familia de los Rabaça de Perellós obtuvo el Marquesado de Dos Aguas cuando vivían en una casa gótica que avanzado el siglo XVIII quisieron adecuarla a un nuevo estilo. Y el elegido sería el rococó en su variante del Barroco, cortesano y animalista, alejado de influencias religiosas.

Su reforma, por encargo, estuvo a cargo de Hipólito Rovira y Meri, valido del marqués, pintor y grabador. En 1740 ya causaba admiración a cuantos se recreaban ante el Palacio para observar su fachada pintada al estuco, en su imitación al mármol, por José Ferrer, en la que sobresalen unos balcones diseñados por el propio Rovira, realizados por Luis Domigo con gran acierto.

Pero lo que mayor éxtasis produce al espectador es su puerta principal a cargo de quien siendo joven tenía prestigio, el escultor Ignacio Vergara, fiel al diseño y a los deseos de Hipolito Rovira, quien fue el ideologo de la masa escultórica, triangular, rematada por una hornacina que, sin embargo, en esta ocasión sitúa la imagen de la Virgen del Rosario.

Y si en su lateral derecho fija sobre el zócalo dos cocodrilos, dos carcajes con flechas y una vasija, derramando agua con una gigantesca figura masculina desnuda, en escorzo y con una hiedra a cuyo tronco se enrosca una serpiente, a la izquierda, igualmente sobre  su zócalo, resaltan dos cabezas de león, otra vasija con la misma función, un escudo y un carcaj que dan sustento a  otra figura masculina y a una palmera datilera.

Arriba, dos figuras masculinas sostienen sobre el dintel el escudo del Marquesado.

El que cause mayor asombro al visitante su fantástica puerta no desmerece al resto del conjunto realizado en piedra alabastrina de Niñerola, cantera del Señorio de Dos Aguas.

 Asi pues, en tan maravillosa obra de arte, destaca el tema fundamental que no es otro que el de dos atlantes encima de unas cántaras que vierten agua simbolizando el título de Dos Aguas.

sábado, 10 de febrero de 2018

EL FENIX

Archivo Municipal

Semanario aglutinador en sus páginas de la élite valenciana que llevó a cabo una labor erudita en favor de la historia, las costumbres, la literatura y las artes, sobre todo con el valioso concurso de Vicente Boix Ricarte (1813-1880), siendo uno de los periódicos que mayor influencia han ejercido en el movimiento literario valenciano, impregnado del romanticismo imperante de la época, tal como señalara Luis Tramoyeres Blasco (1880). Comenzó a publicarse el ocho de junio de 1844, con el subtítulo “Periódico universal, literario y pintoresco", en entregas dominicales de ocho o seis páginas, compuestas a dos columnas, que salían de la imprenta de Benito Monfort, que debió ser además su primer editor y propietario. Publicando su número 17, el 28 de septiembre.

ADUANA DE VALENCIA

"Junto á la puerta llamada del Mar, y al frente del hermoso paseo de la Glorieta, se levanta un edificio de elegante y suntuosa arquitectura, coronado con la magnífica estatua del gran rey Carlos III. Esta lujosa obra se destinó desde su construcción para servir de aduana, pero en ella estuvieron colocadas durante muchos años todas las dependencias y oficinas de administración del estado, habitando además sus respectivos gefes en cómodas y espaciosas habitaciones. 

La antigua aduana ocupaba una pequeña plazuela mas larga que ancha, que había junto á la puerta del Mar enfrente de la ciudadela, llamada antes casa de las Armas. En aquella plazuela vivían los canónigos Zapata y Carróz; y á espaldas de estas casas había una que servia de horno á los religiosos trinitarios, y al extremo de ellas existía un callejón sin salida, llamado de la Таleса, en el cual solo á una parte había casas inhabitadas por su lobreguez.

Derribáronse estas casucas, y de la aduana antigua solo queda pegado á la muralla algún trozo, que hoy sirve de almacén de fortificación. 

El intendente, que lo era entonces D. José de Aviles, elevó á S. M. el plan de la nueva aduana, y aprobado en Madrid se dio principio á la obra en 17 de Abril de 1758 , bajo la dirección de Felipe Rubio, albañil, y Tomás Minér, cantero, naturales y vecinos de Valencia. 

La longitud de esta obra regia es de doscientos ochenta y tres palmos: su latitud de doscientos doce, y de cien palmos valencianos su elevación. El escudo de las armas reales que se ostentan en la fachada principal es de veinticuatro palmos valencianos, contados desde el toisón hasta la cruz de la corona. 

La magnífica estatua del señor rey D. Carlos III tiene diez y siete palmos de altura, ocho de latitud y seis de grueso; á su mano derecha está colocada una estatua que representa la justicia, y á la izquierda otra que manifiesta la prudencia. La piedra de las estatuas y del escudo es de la cantera de Barcheta, cerca de Játiva. El peso de la que se cortó para la estatua del rey se calculó en dos mil arrobas, y para su conducción se desbastó y bosquejó en la misma cantera, quitándola como unas ochocientas arrobas de su mole: y de este modo pudo conducirse a Valencia en un carro en un carro hecho con este objeto tirado por veinte pares dé mulas.

Descargóse junto á la misma aduana, donde se armó el taller y se puso en perfección por D. Ignacio Vergara, valenciano y de la academia de san Carlos. Pagáronle ochocientos pesos por la estatua del rey; mil por las de las virtudes, y cuatrocientos por el escudo de las armas reales. Hoy sirve este suntuoso edificio para fábrica de cigarros. 

Destinado como queda dicho para fábrica de cigarros , no hace mucho que fue teatro de una horrorosa catástrofe, que el pueblo de Valencia contempló lleno de terror, y cuyas circunstancias son bien conocidas. Asegúrase, sin embargo, que la aduana volverá á su primitivo estado, trasladándose la fábrica de cigarros al gran monasterio de san Miguel de los Reyes: pensamiento que no podemos dejar de aplaudir; pues en este caso se trasladará la audiencia al lujoso edificio del Temple. 

A propósito de esta traslación, no podemos menos de recordar la necesidad de conservar la casa que antes se llamó de la Diputación, y ahora acupa la audiencia. Su mérito artístico, sus magnificas pinturas al fresco, obra de Cariñena y de Peralta, y sobre todo sus recuerdos históricos, deben impulsar á todos los apasionados por las artes el deseo de conservar este y otros monumentos le nuestra antigua grandeza valenciana. Las columnas de nuestro Fenix contienen estensas descripciones de algunos de ellos, y seria sensible que muchos, ó se perdieran completamente ó se vendieran por mezquino precio, en una época en que el gusto ha inspirado á los gobiernos de todas las naciones cultas el deseo no solo de conservar los antiguos monumentos, sino de repararlos también, dando con esto una insigne prueba de civilización y de verdadero progreso. 

Valencia entre las capitales de la monarquía española encierra en su territorio muchos edificios, cuyo mérito artístico es la admiración de los inteligentes; y si la mano de la destrucción ha derrumbado ya gran número de estos preciosos restos, tiempo es ya también de salvar los pocos que nos restan, siquiera por respeto á la gloria de nuestros mayores".

Texto de El Fenix - 05/10/1845