Mostrando entradas con la etiqueta Acequias. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Acequias. Mostrar todas las entradas

lunes, 10 de noviembre de 2025

ERMITA, MOLINO Y ACEQUIA

      
Ermita y acequia de Vera años 30. Colección de Enrique Ibáñez   

Esta particular fotografía muestra lo que era la Valencia huertana como en otros puntos que rodeaban el cap i casal, tan próximos, tan unidos a esta tierra.

El antiguo camino de Vera nacía al final de lo que actualmente es Primado Reig, paseando entre alquerías, huertas, barro, moreras y brazos de acequias hasta llegar a la Malvarrosa. Tomates, zanahorias, cacahuetes y mazorcas era la siembra más frecuente.

Las caudalosas aguas del Río Turia iban descendiendo, y cuando no venían caudalosas dejaban grandes zonas de terreno apareciendo los canales naturales o brazos de río que iban determinando sus direcciones. ¿Sería el preámbulo de las acequias? Y la de Vera es el último tramo de una rambla, la del Palmar, que se forma cerca de Moncada.

No sería de extrañar que el conjunto de la acequia, el molino, y la ermita formaran parte de una de las tantas alquerías enclavadas en la partida de Vera, y que de la alquería no queda ni sombra. La ermita se tiene constancia de que ya existía en el siglo XV por delante de la acequia de Vera, ramal de la de Mestalla.



Una ermita que daba Misa de siete en la mañana para que el labrador pudiera asistir antes de prepararse en el trabajo de la tierra.

Por suerte la ermita, el molino y el pozo están en pie, gracias a la campaña de protección de un dirigente agrícola y a los gobernantes del momento que en el año 1982 compraron el conjunto al que era el propietario, el Marqués de Malferit.

Texto de Amparo Zalve

lunes, 25 de mayo de 2015

ACEQUIA, HUERTA Y BARRACAS


Acequia, huerta y barracas. 1911
Archivo de Rafael Solaz

1911 - La acequia canta murmullos de ranas ávidas de insectos. Los árboles se alzan hacia el universo verde de sus hojas apoyados por un cañamelar que servirá para quien sabe qué tomatera. Las blancas barracas parecen imitarlos y miran al cielo azul claro que se adivina.

Una cruz se convierte en símbolo y remate de tan popular vivienda de la huerta. Todo ocurre junto a un camino que acompaña la acequia moruna como compañeros de un viaje en la historia. Unas florecitas blancas, alimentadas por la humedad del lugar, interrumpen el concierto verde-ocre. El color se adivina, se respira, se siente el correr del agua.

Es la huerta, la tantas veces cantada, la de nuestros antepasados, la que no debemos dejar perder porque forma parte de nuestra identidad como pueblo. Han pasado más de cien años y la imagen permanece con toda la fuerza y el color del recuerdo.

Una fotografía con acequia, la huerta y unas barracas bastan para que de mis ojos broten lágrimas de nostalgia.

Texto y foto de Rafael Solaz

domingo, 14 de diciembre de 2014

LA ACEQUIA QUE LE DIO NOMBRE



1923 - De siempre la afición al fútbol ha sido enorme en nuestra ciudad. Caminado o en autobús la gente se desplaza en masa a disfrutar con un par de horas de fútbol.

En 1923, cuatro años después de haber sido fundado el Valencia FC en el bar Torino de la Bajada de San Francisco, y de haber utilizado hasta entonces el campo de Algirós, muy próximo, se inauguraba el nuevo campo de Mestalla que debe su nombre a la acequia que corre muy unida a su lateral sur.

La acequia llega desde la zona de Marchalenes, descubierta, como lo eran todas las sometidas al Tribunal de las Aguas en los arrabales. Años después y tras la construcción de un nuevo campo, que mantiene su nombre, la de Mestalla seguiría descubierta y hasta los años 60. 

Vemos en la foto que se trataba de una acequia con un caudal no muy importante, al menos a su paso junto al campo. Tarde de fútbol y de estreno, a la que asisten los aficionados caminando, como sigue siendo habitual por la proximidad a la ciudad, aunque la red de metro y los autobuses actuales facilitan la llegada. Pero claro está, la ciudad crece y con ella, sus aficionados. 

La avenida de Suecia es la que actualmente se inunda de gente, pero la acequia permanece... mas  bajo el asfalto.

lunes, 7 de octubre de 2013

EL HUERTO DE PONTONS

HUERTO DE PONTONS siglo XVII

1909 - D. Antonio Pontons Garcia, de origen humilde, fue Doctor en Sagrada Teología y Canónigo de la Catedral de Valencia en el siglo XVII. Dedicado a actividades mercantiles consiguió un buen patrimonio que puso al servicio de su apasionamiento por el renacimiento italiano que desembocó en el barroco. 

Hombre culto y de gusto exquisito contactó en Italia con el genovés Giacomo Antonio Ponzanelli enamorado de su arte, por lo que le encargó sucesivas esculturas. Entre sus encargos destacan las estatuas marmóreas de San Luis Beltrán y Santo Tomás de Villanueva para el puente de San José que costeó personalmente. Tras el ensanchamiento del mismo, las esculturas fueron trasladas al puente de la Trinidad donde actualmente figuran. 

Próximo a Patraix adquirió unos terrenos donde construyó una residencia de porte palaciego ante un extenso jardín que entre sus diferentes especies arbóreas y de las manos del escultor genovés lo adornó con bellas esculturas, como fueron la de Tritón, la de Neptuno, Venus, Diana, Apolo, Morfeo, entre otras. Su huerto estaba regado por la proximidad de la acequia de Favara y a su muerte donó su patrimonio al Cabildo valenciano. 

Partidario de Felipe V tuvo que huir de Valencia y su residencia fue utilizada con diferentes fines (como centro hospitalario militar, por los Cinco Gremios de Madrid y como fábrica de seda) hasta su degradación y desaparición. De la observancia de las estatuas del “Huerto de Pontons se puede disfrutar actualmente en diferentes zonas ajardinadas de la ciudad adquiridas por el Consistorio, como las instaladas en los Jardines del Real, el Parterre, la Glorieta (la fuente de Tritón, quizás su más relevante obra). Así como las citadas en el puente de la Trinidad. Igualmente en la Iglesia de los Santos Juanes con sus grupos escultóricos. 

El Huerto de Pontons es un bello recuerdo que alcanzó gran esplendor en su época y aunque prácticamente es un olvido, es todo un orgullo para la barriada de Patraix por ser el lugar de su emplazamiento por decisión del refinado gusto de su propietario: el Canónigo que le dio su nombre. 

En el parcial del plano de 1909 con motivo de la Exposición Regional se puede observar el lugar de su emplazamiento.

domingo, 29 de septiembre de 2013

ACEQUIAS DE VALENCIA

acequias de Valencia 1900

1900 - La huerta valenciana estaba regada por numerosas acequias que procuraban el agua necesaria para las diferentes cosechas que gracias a su clima las hacían posibles. 

Destacaban por su caudal la de Favara, al igual que la Real de Moncada. Toman sus aguas del río Turia y su sistema de riego y distribución se remonta a la época islámica. 

La única acequia que penetra en el casco histórico de la ciudad es la de Rovella que era utilizada, especialmente, por los industriales de la piel. 

No todas están sometidas a la jurisdicción del Tribunal de las Aguas pues sólo las de Quart, Benáger y Faitanar, Tormos, Mislata, Mestalla, Favara, Rascanya y Rovella acatan la disciplina de tan milenario tribunal, representado por los ocho síndicos de la vega de la ciudad de Valencia. 

El plano de la acequias de 1900 nos da una idea, no sólo de la extensión de las huertas, sino de su fructuosa distribución para su mejor cometido.

miércoles, 25 de septiembre de 2013

ACEQUIAS AL DESCUBIERTO

Acequia Favara a su paso por Perez Galdos 1936

Colección Manuel Lozano 

1936 - Por la ciudad de Valencia, en su casco urbano, discurrían al descubierto caudalosas acequias con el peligro que suponían para el ciudadano, siendo las más importantes las de Favara y Robella sin olvidar las de Mestalla y Rascaña, así como otras con importante caudal. Muy lentamente fueron cubriéndose, pero no con la rapidez que el peligro que suponían merecía, tal y como sucedió en los años sesenta y setenta, ya muy avanzados, por citar los años más modernos, en los que se produjeron la muerte de varios niños en las acequias de Mestalla, Favara y Rascaña. En la foto de 1936 vemos la acequia de Favara a su paso por la Avenida de Pérez Galdós al descubierto, causante de varias muertes al no ser cubierta en su totalidad hasta mediados los años setenta.

miércoles, 17 de octubre de 2012

1936 - Acequia Favara a su paso por Avda. Pérez Galdós
Colección Manuel Lozano