martes, 31 de octubre de 2017

LOS SILOS, SU PUNTO DE PARTIDA


Archivo Municipal

Como imprescindible prueba hay que entender los tres primeros silos que se construyeron en el término de Burjasot por los Jurados de Valencia, al ser éste el lugar más adecuado para el almacenaje del grano: el idóneo para que el trigo estuviera a salvo de la humedad de los valladares y de la gran cantidad de roedores existentes en la ciudad que ponían en peligro su almacenaje, tanto en las Atarazanas del puerto, como en los lugares habilitados en el centro de la ciudad.

Corría el año 1573 cuando se tomó esta decisión, que por el éxito obtenido, tan solo en tres años, su número ascendió a diecisiete, siendo entonces su capacidad total la suficiente para guardar el trigo que llegaba de Castilla y en mayor cantidad de Sicilia, lo que aseguraba la ausencia de años de hambre cuando las cosechas esperadas  no daban el fruto deseado, o lo que era peor, no llegaban. 

Con el paso de los años y el aumento de la población la capacidad de almacenamiento creció considerablemente, prestando su servicio al cap i casal hasta el año 1931, cuando el entorno mostraba el aspecto que se ofrece en la imagen.

domingo, 29 de octubre de 2017

MESTALLA TENÍA SU TRIBUNA

Foto de Luis Vidal Corella

1927 - Cuando el Valencia CF llevaba apenas ocho años de vida, sus directivos iban haciendo los deberes. Aún no había comenzado a celebrarse el campeonato de liga a nivel nacional, mientras que la Copa de España llevaba veinticuatro años de andadura.

Se había abandonado Algirós y al nuevo campo de  Mestalla, que se había inaugurado en mayo de 1923, le correspondía estar a la altura de los mejores, de acuerdo con la tercera ciudad española.

Para la temporada 1926/27 se marcaron nuevos retos: el club disponía de nueva sede social en la calle Barcas 6, y comenzaba el año con la inauguración en el campo de una nueva tribuna, cubierta en su totalidad, instantes antes de la celebración de un partido frente al Castellón, que para la ocasión, causó expectación en los aficionados al ver el terreno sembrado de césped por primera vez.

Con todo ello el campo de Mestalla se situaba en primera línea “siendo con el de Las Corts y el Stadium de Madrid, los mejores y más bien acondicionados de España”, según indicaba Sincerator desde su crónica Las Provincias.

Asistieron aquella tarde del 23 de enero 20.000 espectadores que entre grandes aplausos homenajearon a los directivos señores Almenar y Ferrer, arquitecto y constructor, para dar paso a un emocionante partido, con victoria local por 2-0 con goles de Rodenas y Montes.


Pese a su carácter amistoso, el encuentro “fue de campeonato”, teniendo su mayor acaloramiento cuando en la segunda parte tras una fuerte entrada al portero Cano por parte de Martínez, delantero del Castellón,  “dentro de la portería se corrió una de “populo romano”, que ni en Verdún” ”,  tal y como cita el cronista, cuyos ánimos se apaciguaron con la salida al terreno de la Guardia Civil y Policía.

viernes, 27 de octubre de 2017

PLAZA DE TOROS: SU AFORO

Archivo Municipal

Fue aquella una década de grandes obras en la ciudad aún amurallada, al tiempo que iba a significar el primer derribo de un pequeño tramo de su lienzo: el suficiente para dar paso al ferrocarril que se había inaugurado el año 1852, cuyas vías se estiraban justo al lado donde ya se estaba construyendo el coso taurino que Valencia necesitaba, tanto en cuanto la afición por la fiesta nacional gozaba de gran entusiasmo.

Sebastián Monleón y Estellés, arquitecto municipal que venía distinguiéndose por otros logros arquitectónicos fue el encargado de su construcción y puso tanto interés en su cometido, que al ser el Hospital General el principal beneficiario, tuvo a bien renunciar a sus honorarios. Gesto que tuvo la correspondencia muchas décadas después, en 1926, por parte de la Diputación al dedicarle una placa de mármol con su imagen situada en el interior de las instalaciones, que ya matrimoniaban con la nueva estación de Demetrio Fines desde hacía nueve años, justo al lado.


La imagen nos informa del aforo tras su inicio, de su distribución, con sus gradas, palcos y nayas, que en aras de la comodidad se ha visto reducido con el tiempo.

miércoles, 25 de octubre de 2017

PIEDRAS DE NOSTALGIAS.

Archivo Municipal

La Plaza Castelar iba a ser sometida a una importante remodelación, y merced a ella, llamada a constituirse en el corazón de la ciudad donde iban ocupando su espacio edificios emblemáticos llamados a quedar conectados con la ronda a través de una nueva avenida, la de Amalio Gimeno, por donde con anterioridad habían discurrido las vías de la antigua estación que fundara José Campo.

Su precio: la pérdida de un palacio de muy bella fachada a la plaza, lindante con calle En Llop, donde se había recreado una historia de recelos que pasado un siglo aún se recuerda, tanto en cuanto tiene su lugar en el anecdotario urbano y popular de la ciudad como uno de los más curiosos.


Archivo Municipal

Es imposible desligar el Palacio de Jura Real del "Nano del Carrer En Llop". En este blog les hablamos de lo uno y de lo otro.

Aquí les dejamos ambos, porque como decimos, van ligados con nuestra historia.

Por un chalet de La Cañada y por los Jardines del Real, quedan piedras de nostalgias.

lunes, 23 de octubre de 2017

EL CABALLITO DE SAN MARTÍN


Archivo Municipal

La plaza de Mariano Benlliure toma este nombre desde 1900. Con anterioridad era conocida como plaza de la Pelota y antes, desde tiempos antiguos, como de Peñarroja. 

Familia ésta que se estableció en la ciudad tras la Reconquista en cuyo reconocimiento tomó el nombre la plaza -al ser el lugar donde tenía su solariega casa- de lo que se tiene conocimiento desde el siglo XVI.

A uno de los descendientes, don Vicente Peñarroja, Comendador de la Orden de Santiago, y en agradecimiento a la Parroquia de San Martín de la que era feligrés, se debe el regalo del grupo escultórico de bronce conocido como “el caballito de San Martín” en el que se observa al santo, a  caballo, en el momento de blandir su espada con la que corta un manto para entregar una de sus partes a un mendigo que representa a Cristo, situado en la hornacina de la fachada desde el año 1494.
Archivo Municipal

“El caballito de San Martín”  de origen flamenco, tiene la singularidad de que no se corresponde con una sola pieza fundida, sino que está montada desde diferentes piezas, cinceladas tal y como acostumbraban realizar los artistas de Flandes.

sábado, 21 de octubre de 2017

JOSÉ FRANCISCO RAMS: TRENET POR EL CABANYAL.


Foto de la acuarela de 1977

En 1977 el acuarelista valenciano José Francisco Rams Lluch inmortalizó con sus pinceles, en su habitual formato de 55x75 cm., el paso de un automotor del trenet entre los apeaderos Arenas y Termas de la línea del Grao a Pont de Fusta.

Pintó fuera de temporada de baños, ya que no llevaba remolques, un “bujía”, denominación de los ferroviarios a los largos automotores sobre bogies o carretones que entre los años 1921 y 1930 recibió la Compañía de Tranvías y Ferrocarriles de Valencia (CTFV) para la modernización de los servicios en su red con estación central en Pont de Fusta.

Imagen pictórica de uno de los cinco automotores a los que les habían sustituido su vieja carrocería de madera, a dos por accidente y a los restantes por deterioro, por otra metálica de líneas modernas y más diáfano interior. Con ello mejoraron su aspecto exterior y la seguridad y comodidad de los viajeros, para que resistieran hasta la modernización de las líneas de la zona norte, que tras las mejoras parciales de los Fabiolos a partir de 1973 y de los trenes Macosa trasladados de la línea de Villanueva de Castellón en 1982, comenzó en 1988 con el enlace norte-sur y culminó en 1995 con la transformación en línea 3 del metro de la línea Pont de Fusta a Rafelbunyol.

La línea del Grao fue sustituida por el tranvía inaugurado el 21 de mayo de 1994, con las paradas Eugenia Viñes, en sustitución de Termas, y Les Arenes, avanzada sobre un centenar de metros de su predecesor apeadero Arenas. 

Texto de Esteban Gonzalo Rogel

jueves, 19 de octubre de 2017

UNA PLACA A DON RAFAEL PASTOR REIG


Archivo Municipal

Después de dos años de cátedra, en octubre de 1922, fallece el doctor D. Rafael Pastor Reig, “catedrático de patología general y fundador de este laboratorio”: tal y como se indica en la placa que sus compañeros y discípulos tuvieron a bien situar, justo un año después de su muerte, en el mismo laboratorio que en su día creara. Lápida conmemorativa de bronce, culminada con el recurso del mármol, en un trabajo que como obra de arte acometieron las manos de Vicente Benedito, que se completaba con el retrato del doctor en medicina que había sido esmaltado por el artista Almar.

La iniciativa había sido planteada por la clase escolar y su resultado se vio culminado en un acto que tuvo su comienzo en el Anfiteatro Anatómico presidido por el decano de la Facultad de Medicina, el doctor Gómez Ferrer, en el que un alumno del quinto curso glosó la figura del homenajeado a quien mencionaba como “el maestro consciente de su deber y amante de sus discípulos a quienes consideraba como verdaderos hijos espirituales”.

El doctor Vila Barberá, quien ostentaba la cátedra de Patología General tras la muerte del fundador del laboratorio y como sucesor del mismo, ensalzó la vida académica del doctor, al igual que lo hicieron en breves oratorias representantes de otras facultades, durante un acto que tuvo su final con la intervención de su presidente, doctor Gómez Ferrer, con la presencia de alumnos, médicos, profesores y catedráticos que aclamaron con entusiasmo el recuerdo de tan ilustre valenciano.

Terminadas las intervenciones, los asistentes se trasladaron al laboratorio para inaugurar la lápida que estaba llamada a perpetuar el recuerdo de su fundador, tal y como vemos en la imagen.

martes, 17 de octubre de 2017

EL RAVACHOL LLEGÓ EN 1892 A LA PLAYA DEL CABANYAL

Archivo Rafael Solaz (1895 ca.)

Entre los días 8 y 24 de julio de 1892 hubo un cambio drástico en los transportes de viajeros entre Valencia, Villanueva del Grao y Pueblo Nuevo del Mar (Cabanyal y Canyamelar). Fueron las fechas del comienzo, respectivamente, de la explotación del Trenet  Pont de Fusta-Grao y de la prolongación hasta la playa del Cabanyal del tranvía El Ravachol, ambos remolcados con locomotoras de vapor, que marcaron un antes y un después en las facilidades de desplazamiento masivo a las playas del Cabanyal y la Malvarrosa.

El trenet ya ha tenido su apartado correspondiente, por lo que ahora le toca el turno al Ravachol, un tranvía con motor a vapor cuya concesión obtuvo el 11 de junio de 1891 la Sociedad General de Tranvías (SGT). Su primer tramo entre la plaza de Tetuán de Valencia y la plaza Espartero de Villanueva del Grao fue abierto al tráfico el 25 de abril de 1892, y la continuación hasta la playa del Cabanyal el 24 de julio siguiente. Se detenían para tomar o dejar viajeros en los siguientes lugares: Óvalo primer tercio de la Alameda, Cuarteles San Juan de Ribera, Portazgo, Cruz del Camino del Grao, Empalme del camino Hondo con el nuevo, Óvalo del Grao, calle del Cementerio (frente al mercado), plaza Espartero, calle Mayor del Grao, puerto, calle Reina y playa frente a los Baños de Las Arenas.


El Ravachol entrando en la Alameda en 1892. 
Foto de la acuarela de A. Ramón. Archivo Esteban Gonzalo.

Tres unidades de dos ejes era la composición normal del tranvía: dos coches de viajeros, construidos por la inglesa Willnes, uno de ellos imperial, y una de las diez maquinitas, de dos ejes motrices, carrocería tranviaria y velocidad máxima 30 kilómetros por hora, que compraron a la británica Thomas Green de Manchester. Quince céntimos en los coches cerrados y diez en los imperiales eran las tarifas para el recorrido total.

Entre Valencia y Villanueva del Grao el tranvía de vapor recorría 4.342 m. de trazado y 1.658 m. en su continuación hasta la playa, invirtiendo veinte minutos para la realización del viaje. El trazado era de vía única con ancho métrico y tenía cinco apartaderos para el cruce de los convoyes, igual sistema que el empleado en las líneas de tranvías hasta Burjassot-Godella, Catarroja, Pobla de Farnals y Torrent, y en las prolongaciones posteriores hasta Silla y Manises


El Ravachol por calle del Cabanyal.
 Foto Bernardo Villalba.  Archivo Díaz Prósper

El Ravachol fue famoso, tanto por la rapidez de sus servicios como por los accidentes que provocaba, principalmente por la poca atención de viajeros y viandantes acostumbrados a carros, carruajes y tranvías, éstos desde el 24 de junio de 1876, arrastrados pausadamente por acémilas. Por ello al nuevo tranvía le apodaron Ravachol, el sobrenombre de un terrorista francés guillotinado en 1892.

Por extensión aplicaron el diminutivo “Ravacholets” a dos líneas de tracción animal que también explotaba La General: la del apeadero de la plaza de Tetuán hasta la estación de los Ferrocarriles de Valencia y Aragón en la calle de Quart (entonces Cuarte), y la transversal, entre las plazas de Ruzafa y Serranos con retorcido recorrido a través de la Ciutat Vella.

En una ciudad, con menos de 200.000 habitantes y pequeños municipios en su derredor, era muy buena la oferta de transporte entre Valencia y los municipios marítimos, ya que a los 10 minutos en cada sentido del Ravachol, se añadían: frecuencia similar en los tranvías de tracción animal, los viajes que realizaba el ómnibus El Barco –especie de autobús con tracción de sangre-, y, aunque con poca cadencia pero mucha capacidad, los trenes de La Valenciana para las playas de Cabanyal y la Malvarrosa, y los de la Compañía del Norte, que eran principalmente utilizados para ir a la cercana playa de Caro. Oferta a la que añadir las tartanas, galeras y otros vehículos de servicio público.

La fuerte competencia entre la General, la Valenciana y el Barco, que llegaron a bajar los precios a extremos irrisorios, desembocó en la crisis de 1895. En 1898 las líneas de la General pasaron a ser gestionadas por la "Compagnie Genérale des Tranways Electriques de Valence (Espagne)" con sede en Lyon, que en breve plazo promovió su electrificación. El 24 de marzo de 1900 ese año comenzó el servicio público de tranvías eléctricos entre la plaza de Tetuán y El Grao, tres meses después hasta la playa de Levante, y el 18 de agosto el primer adentramiento urbano por la calle de la Paz. Año en el que también cambiaron la tracción animal por la eléctrica las líneas hasta Catarroja, Pobla de Farnals y Torrent.

La tracción vapor en los tranvías urbanos y suburbanos de Valencia, ya que la línea de La Pobla de Farnals era mixta de vapor y sangre, sólo duro ocho años (1892-1900).

Texto de Esteban Gonzalo Rogel 
  

domingo, 15 de octubre de 2017

CONTANDO LA RIADA - CARTA A MIS TIOS DE GUADALAJARA - II


Foto de Amparo LLeó

En efecto, en seguida llegó la segunda riada, mucho mayor todavía que la primera. A propósito, eso que dice Ramón de medio metro es un cuento chino. (Seguramente eso sería en su calle, porque en cada sitio de Valencia llegó a una altura diferente, pero entonces no lo sabíamos). 

En nuestra casa, la primera fue como 80 cm. o más, y en la segunda un metro y 30 o así, esto es a ojo mío, probablemente sería más. Hacia esta hora también pudo llamar Ata por teléfono a casa de un vecino y ya se enteró de que estábamos bien, y contó que como los cuarteles están en alto, allí no pasaba nada.

A eso de las 3, para acompañar a la riada, empezó a llover a cántaros, granizando y todo, para que hiciera bonito, con rayos, truenos y relámpagos. Por fin pasó todo, y a no sé qué hora, al día siguiente, bajamos a casa.

Estaba todo muchísimo peor, sin comparación. En el recibidor estaban las dos butacas del cuarto grande y una mesita de noche, también del cuarto grande en la cocina. Una cazuela se había colocado artísticamente dentro del retrete; todos los muebles estaban rotos. El armario del cuarto grande se volcó encima de la cama, se le salió la puerta y se le rompieron las patas. Bueno, todo hecho un desastre.

Vinieron los soldados otra vez y esta vez no sacamos barro, estuvimos todo el tiempo subiendo cosas arriba, a un piso que estaba vacío, y que ahora están los porteros y tenemos para nosotros 2 o 3 habitaciones y otras tantas los Lillo.

El día siguiente lo pasamos también subiendo cosas, y el otro y el otro y el otro, etc., también.

Los dos primeros días dormimos todos en casa de Maritina, pero al tercer día, resucitó, nos fuimos Ata y yo a dormir a casa de Ma Dolores, que allí no había llegado el agua, (sólo llegó a Ruzafa) y tenían luz y todo. El resto de la familia durmieron en casa de abuelita y en un piso de abajo, el 2º, que estaba vacío y nos lo han dejado hasta que tengamos otro. Desde antes de ayer ya dormimos todos aquí.

Esta historia se acabó. The End. Stop.

Amparo Lleó

sábado, 14 de octubre de 2017

CONTANDO LA RIADA - CARTA A MIS TÍOS DE GUADALAJARA - I

Foto de Amparo LLeo en brazos cuando vivía en la
 GV Marqués del Turia. Al fondo el portal de la casa. Foto de 1942.

Valencia  a 22 de octubre de 1957.

Queridos tíos Conchita y Salus:

Como me han dicho que estáis muy interesados en saber cómo fue todo lo que nos ocurrió cuando llegó la riada, os lo voy a contar con detalle.

En nuestra casa, 2'30 madrugada, más o menos; en escena: mamá, Conchita y una servidora durmiendo como troncos.

Mamá al oír ruidos raros se despertó y se levantó de la cama, aún no había agua en casa, solo notó el suelo un poquitín mojado al llegar al pasillo con una vela, porque no había luz, ya vio que se estaba llenando todo de agua, no sabía si avisarnos o no, por no asustarnos; por fin dijo algo y se despertó Conchita, entonces empezaron a hablar en voz alta diciendo no se qué, mamá toda asustada y Conchita decía que no era nada; entonces yo, que tengo el sueño como un plomo, me desperté y Conchita me dijo que teníamos la casa llena de agua y que entraba de la Gran Vía, donde vivíamos en el nº 65. 

Me levanté y al poner los pies en el suelo ya había como medio palmo. Cambio. Pues como íbamos diciendo, eso, mamá estaba muy nerviosa y solo quería que saliéramos sin coger nada, ni siquiera vestirnos, porque luego, si no, no podríamos abrir la puerta y salir (porque eso les pasó a unas personas que ella conocía, en una riada que hubo en Alcira unos años antes). 

Conchita y yo nos vestimos con el traje más bonito, como me dijo ella y salimos sin más que lo que llevábamos puesto; ella cogió la Virgen que le había dado Enrique, y yo intenté coger la medalla de Hijas de María y se me cayó al suelo y me costó muchísimo encontrarla por el agua y la oscuridad. Mamá cogió algo de alhajas y nada más. También cogimos zapatos secos para ponernos arriba, yo las botas. Subimos enseguida a casa de Maritina, (que es una amiga mía que vivía en el primer piso) y avisamos antes a los porteros y a los Lillo, que todavía estaban durmiendo como Roque (que por lo visto era un señor que no vivía en planta baja), y también subieron sin coger nada. 

A propósito, antes de salir de casa, a Conchita se le ocurrió abrir la reja que da a la calle y luego por poco no pudimos cerrar, porque el agua fuera estaba más alta y tenía mucha fuerza. Luego, casi no podíamos abrir la puerta de casa.

Estuvimos en casa de Maritina toda la noche, viendo, o mejor oyendo, porque no se veía ni pum cómo subía el agua, acompañada de los lloros de las niñas de la portera. También rezamos el rosario y el Trisagio y no sé qué más. Nos llamó papá por teléfono a la casa de unos vecinos de arriba para ver cómo estábamos y todo eso; donde él estaba ni siquiera llegó el agua.

A no sé qué hora, cuando el agua ya bajó un poco, que solo llegaba un palmo más arriba de la rodilla, pero ya no tenía fuerza, entramos en casa para ver si cogíamos algo, por si después subía más, Conchita, Maritina y yo, con una vela. Nada más abrir la puerta nos vino al encuentro nadando una lata de galletas sin abrir, las sacamos y estaban secas por dentro y nos vinieron la mar de bien, estaban en la otra punta de la casa. También nos salió al encuentro un saco de almendras con cáscara que también estaban bien.

Entramos, tropezando con sillas y cosas que había por el pasillo y fuimos a nuestro cuarto, a por la máquina de escribir nueva, que ya estaba en el suelo, y la radio de Atanasio, que estaba encima de una mesa que se volcó y estaba también embarrada en el suelo. En ese momento se apagó la vela, para que no faltara nada. Salió Maritina, a oscuras, y volvió, sin matarse, con otra. Sacamos algunas cosas, trajes y cosas de esas, que estaban secos, y como no podíamos hacer nada mas, salimos.

Cuando se hizo de día volvimos a bajar, entonces ya no había nada más que como un palmo de agua y barro, y ya lo vimos todo bien. Era una monada, todos los muebles volcados y con las patas rotas, la cama grande en dos pedazos, cada cosa por un sitio. Dos orinales, uno en el comedor y otro en la cocina, la tapa del wáter al lado de la nevera, el cubo de la basura encima de la cama grande, y todo en ese plan.

Estuvimos muchísimo tiempo sacando barro, además, Andrés nos mandó unos soldados que también nos ayudaban sacando barro. A las 9 o así llegó papá con unas botas de goma que se compró no sé donde, de esas altas encarnadas, si no imposible. 

A eso de las 12'30, un soldado dijo que venía otra riada. Como es natural, dejamos de sacar barro y sacamos ropa y cosas de esas. Yo, por fin, pude abrir el cajón donde tenía Ata su dinero y lo cogí. Subí también la radio, que no se había volcado, y el Niño Jesús y las fotos de encima. También subimos un montón de trajes, el león, los perros, (figuras de adorno del despacho) y no sé qué más. Conchita se salvó todas sus mantelerías y cosas de esas, que como estaban en un estante alto y ese armario no se había volcado, no se mojaron, (unos se volcaron y otros no, después de la segunda riada ya no quedó ninguno de pie). Sacó también todos los regalos de Enrique, y las máquinas de retratar.

(continuará)

Amparo LLeó

viernes, 13 de octubre de 2017

LAS AGUAS VUELVEN A SU CAUCE


Archivo Municipal

La riada que inundó la ciudad  justo ahora cuando se cumplen 60 años, en lo urbanístico y para salvaguardar sus calles de futuras avenidas, tuvo su vuelta de tuerca mediante el Plan Sur, una obra que supuso un cambio trascendental en el entramado urbano capitalino y pueblos aledaños.

El discurrir de las aguas por el interior del cap i casal significó el acta notarial de su configuración como isla fluvial que lo había sido en el 138 a. C. que llevó a la determinación de Décimo Junio Bruto, cónsul romano, a su fundación.

Un brazo que se desgajaba del Turia para penetrar en la ciudad por la actual calle Na Jordana para continuar por la Alta, y a través de la Bolseria alcanzar la plaza del Mercado, y por la del Caudillo buscar la de las Barcas para que por Pintor Sorolla llegar al Parterre y a la Glorieta y en su ruta final mezclar otra vez las aguas con el cauce rumbo a su desembocadura al mar.

La imagen nos muestra el nivel de las aguas que hace buena la expresión que asegura la vuelta a su cauce natural de cualquier aluvión que se precie. 

En este caso pasados veintidós siglos como certificado de su prístina existencia.

miércoles, 11 de octubre de 2017

LA OBRA NOVA

Archivo Municipal

En el año 1566 el Cabildo redactó unos estatutos contra la herejía que se fundamentaban en la limpieza de sangre. Pero no sólo se dedicaba a estas cuestiones que según la época se podían considerar “como de higiene”, pues también quiso que la Catedral luciera con mayor esplendor al estilo renacentista que como nueva tendencia se estaba adoptando en las ciudades italianas.

Los mandatarios de la Seo y bajo la dirección del arquitecto Miguel Porcar llevaron a efecto en aquel año la fábrica de una edificación anexa a la Catedral que se sustanciaba mediante una fachada de dos pisos sustentados por la continuidad de unos arcos abiertos a la plaza que dando un carácter diferente a lo construido hasta entonces, no desmereciera al entorno catedralicio, e incluso con el reto de que aumentara su belleza y a su vez fuera de utilidad. 

La que se denominó como Obra Nova tuvo un éxito superior a lo esperado y de inmediato de forma popular fue denominada como la “llonjeta de la catedral” y con más precisión práctica como “els balconets de la Seu”, toda vez que para los canónigos era una lugar inmejorable para poder presenciar en lugar de privilegio cualquier tipo de acto a celebrar en la plaza a sus pies.

lunes, 9 de octubre de 2017

LA SENYERA ANTE SU PÚBLICO

Archivo Municipal

En 1930 y según Las Provincias que recogía la información sobre el homenaje al rey Don Jaime, mencionaba que “a pesar del intenso movimiento valencianista que, de algún tiempo a esta parte se viene observando, hay que reconocer… que la efeméride gloriosa de la Conquista de la ciudad...no estuvo a la altura que las circunstancias y su entusiasmo deben exigir”.

Un acto que no siempre ha sido festivo, como en la actualidad, que se remonta en su origen al primer centenario de la Reconquista cuando los Jurados dieron importancia a la fecha. 

No obstante, en el año de la foto, se cifraba en más de 50.000 las personas que se congregaron en la plaza Castelar, donde se izó la Senyera desde el Ayuntamiento.

Archivo Municipal

Y aunque se había acordado la asistencia de la corporación en pleno, la realidad fue que sólo asistieron a la plaza del Príncipe Alfonso el concejal Manuel Oller, el secretario Jiménez Valdivieso y el cronista de la ciudad Cebrián Mezquita, en un acto que tuvo lugar a las 11 de la mañana.

Ante la estatua del monarca en el Parterre se congregó Lo Rat Penat con su senyera,  donde la Banda Municipal interpretó “Lo cant del Valenciá” y tras la colocación de tres coronas: una del Ayuntamiento, otra de la Derecha Regional Valenciana y una tercera de valencianos residentes en Madrid, se procedió a elogiar la figura del Conquistador por parte de Manuel González Martí, como presidente de Lo Rat Penat, también por parte del Sr. Oller, a su vez vicepresidente de la asociación cultural, dando por finalizado el acto entre vítores y aplausos con la interpretación por parte de la mencionada banda del Himno Regional y L’entra de la Murta.

Un homenaje celebrado con sus intermitencias a lo largo de los siglos, pero ya consolidado desde el actual periodo autónomico.


sábado, 7 de octubre de 2017

LAS TORRES DE SERRANOS, PRISIÓN DEL GOBERNADOR

Archivo Municipal

Sabido es que la razón más comentada en torno a las Torres de Serranos, junto a las Quart, de que se mantuviera en pie tras el derribo de la muralla cristiana fuera la de su condición de cárcel, aunque por la belleza de su acabado y su monumentalidad, a su vez considerada como la puerta de entrada más importante ciudad y al ocupar un espacio muy amplio frente al puente de su nombre, lo más seguro es que fueran todas estas razones las determinantes para no caer bajo la piqueta.

Construidas al finalizar el siglo XIV, ya en la segunda mitad del XVI  eran los años cuando el Tribunal de la Inquisición era la principal causa de que el número de cautivos fuera en aumento, razón por la que los presidios se quedaran pronto pequeños. En aquellos años contaba la ciudad con cuatro cárceles y cada una de ellas acogía a presos de diferente condición.

La prisión del Santo Oficio estaba situada en el Palacio Real, aunque por el crecimiento de los reos fueron trasladados los mismos a una casona situada ante el Portal de la Trinidad, que para evitar la huida de los presos tuvo que ser fortalecida por nueve rejas, por lo que era conocida la calle como la de “les nou reixes”, donde se establecería la cárcel de San Narciso.

También cumplía función de cárcel un sótano del Palacio Arzobispal dispuesto para los clérigos ajenos a sus deberes, mientras que la Casa de la Ciudad era el penal donde penaban quienes hacían caso omiso a las ordenanzas municipales, o amenazaban a la población con sus delitos.

Ante su necesidad, las torres de Serranos fueron consideradas como “la prisión del gobernador”, que encerraba a quienes atentaban contra la buena marcha de la Corona.

En la imagen vemos el aspecto que ofrecían a principios de los años treinta cuando los tranvías habían dejado de pasar por su interior.

jueves, 5 de octubre de 2017

SAN JAIME DE UCLÉS

Archivo Municipal

1930 Ca - En paralelo al río Turia y desde la plaza del Conde de Carlet, donde antaño estaba el colegio del Loreto, tenemos la calle de ”la ermita de San Jaime” como uno de los recuerdos al rey conqueridor.

Lugar histórico por su cercanía a la conocida como Puerta del Cid y que tras la reconquista, Jaime I, al  tomar la decisión de crear su propia Cofradía a la que le dio su nombre, al mismo tiempo concedió el terreno donde construir una pequeña iglesia y Casa para la Orden al lado.

Archivo Municipal

Orden, la del Maestre de Santiago integrada por  los caballeros que habían acompañado al Conquistador por tierras valencianas, por lo que fue beneficiada y desde entonces y según Esclapés, fue conocida en nuestra ciudad como la Orden de San Jayme de Uclés.

Pero hasta los años treinta del pasado siglo se tenía algo más que el nombre de una calle, tal y como vemos en la foto de aquella década, de los restos de una ermita que no era más que el recuerdo de tan histórico pasado, que habría sido remozado con el paso de los años.

martes, 3 de octubre de 2017

ARTESONADO EN EL PALAU



Años 60 - Bajo el reinado de Alfonso el Magnánimo es cuando se inicia la construcción del Palau que tuvo su primera función como sede de la Diputación General del Reino de Valencia, institución que había sido creada por el Monarca en 1418, ejerciendo este cometido en edificios próximos al de su definitiva sede, iniciada su fábrica muy pocos años después. 

Ya en el siglo XVI y para su mayor presencia se construyó el torreón próximo a la Casa de la Ciudad, separados por un estrecho callejón. Para el necesario lujo, se encomendó al carpintero y artista Gines Linares la construcción de los artesonados para las dos estancias situadas en el entresuelo, ocupando dos años de trabajo: las conocidas como el Salón Dorado grande o Studi Daurat y el Salón Dorado pequeño o Retret Daurat. 

Su ejecución consistió en una meticulosa obra en la que iba a combinar la forma renacentista con la mudéjar y la ojival. El pintor Joan Cardona se encargó del policromado de tan preciosa obra que fue inaugurada en 1535.

Año de inicio de las necesarias ampliaciones con una audaz escalera para enlazar la planta principal con los pisos superiores del torreón, así como otras dos secundarias, también de piedra, para comunicar en el entresuelo las salas citadas con tan bello artesonado.

Vemos en la foto de los años sesenta un parcial de la estancia que se corresponde con Salón Dorado grande.

domingo, 1 de octubre de 2017

MONUMENTO AL LABRADOR VALENCIANO

Archivo Municipal

1931 - La huerta valenciana es la esencia de nuestra región y la figura de su labrador bien se merecía un monumento en el “cap i casal”, que iba a ser el primero del periodo republicano que se había iniciado unos pocos meses antes.

Un monumento en piedra del escultor Carmelo Vicent, que no era más que una réplica del premiado con tercera medalla en la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1916, entonces tallada en madera por el mismo autor, iba a ser el elegido.

En un marco festivo y dentro del programa de la Feria de Julio, el monumento fue inaugurado la tarde del 3 de agosto de 1931, con la asistencia de una numerosa representación donde no podía faltar la del Tribunal de las Aguas, mediante la presencia de labradoras valencianas que significaban cada una de las  acequias que riegan la vega.

También participaron numerosos municipios de la región en una comitiva que se había iniciado frente al Palacio Municipal, amenizada por la banda Unión Musical, cuyo profesores iban vestidos a la antigua usanza, a la que se sumaron los orfeones del Micalet y La Vega.

El gentío que se congregó frente al monumento en la Gran Vía Marqués del Turia fue inmenso, y entre los invitados se hallaba presente toda la vida social, política, universitaria y cultural valenciana, así como el pleno del cuerpo consular en la ciudad. La Agrupación Valencianista Republicana, la Derecha Regional Valenciana y la Asociación de la Prensa Valenciana, con su presencia, daban el  ejemplo de que la unanimidad en el homenaje al “labrador valenciano”, no admitía duda alguna.

Hubo sentidos manifiestos por parte de los alcaldes de Castellón y Valencia, con vivas a Valencia y a la Republica, en un acto que se cerró con los acordes del Himno Regional, el Nacional y “Lo cant del Valencia” por parte de la Banda Municipal.

El monumento ofrecía la siguiente inscripción: “Any 1931. Las ciutat de Valencia al llaurador valenciá”. Mientras que en la parte posterior figuran dos leyendas, una  de la  La Barraca de Teodoro Llorente:  


“…s’obri, sofrit, lleuger, fort i lleal, el que en l’aspre guaret clava la rella i obri al aigua corrent, fonda canal…”

Mientras que la segunda de Blasco Ibáñez, también de La Barraca, dice así:


 “cuando toda la huerta dormía aún, ya estaba él, a la indecisa claridad del amanecer, arañando sus tierras queridas.

“Festa del LLaurador”, que fue muy elogiada, con su Presidente al frente D. Julio Saborit y su iniciador el sr. Durán y Tortajada, que culminó con una traca que se escuchó a lo largo de toda la Gran Vía.