Mostrando entradas con la etiqueta Autobuses. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Autobuses. Mostrar todas las entradas

martes, 30 de abril de 2024

EL AUTOBÚS DE OLBA EN VALENCIA

 

Valencia.- Gran Vía Ramón y Cajal.- 1984.- Esteban Gonzalo


Entre 1927 y 1960 un pequeño autobús con motor Chevrolet a gasolina, carrocería de madera y pintado de color blanco, fue el enlace entre Olba, municipio turolense, y la estación Rubielos de Mora, situada junto a la Venta del Aire, en la línea férrea entre Valencia, Calatayud y Zaragoza.

La Paloma, su denominación popular, recorría los 15 kilómetros de la carretera comarcal inaugurada en 1921, hasta que en 1960 la recién creada policía de tráfico de la Guardia Civil, en el cruce con la carretera general le pidió el carné de conducir a Ramiro, quien les contestó que no tenía.

Vendieron el autobús a Francisco Revert, arquitecto coleccionista de coches antiguos de Valencia, quien participó con él en las anuales Rondas Falleras de Coches de l’Antigor, hasta que en los años noventa se lo vendió a un cuñado residente en Tarragona, que continuó participando en algunas Rondas, y adentrado este milenio vendió el vehículo a una empresa de transporte de viajeros por carretera de esa ciudad catalana, que lo tiene como emblema.

Valencia.- Avda. Marqués de Sotelo.- 2001.- Esteban Gonzalo

Al haber una diferencia de tres horas y media entre las llegadas de los trenes correo procedentes de Valencia y Zaragoza en los años cincuenta, supongo, ya que no he conseguido información sobre ello, que el autobús haría dos viajes de ida y retorno diarios entre Olba y la estación del ferrocarril para transporte de viajeros y correo.

La peculiar historia me la ha contado Miguel Antequera Borreda, que se jubiló, pero acude todos los días a Antequera Classic, tienda de coches de época en el Paseo de la Pechina, que atiende su hijo Javier. Allí está junto a reliquias históricas con motor y hablando con amigos y clientes.

Fue presidente del Club Automóviles Antiguos de Valencia, asociación fundada en 1966, entre los años 1989 y 2019.

En la fotografía de marzo del año 1984 el autobús está estacionado frente al número 61 de la Gran Vía Ramón y Cajal, actualmente con comercios y entidades diferentes a los que había entonces en todos los bajos, y en la imagen del 8 de marzo del 2001 está iniciando en la avenida Marqués de Sotelo su participación en la XXXI Ronda Fallera de Coches de l’Antigor.

Texto de Esteban Gonzalo Rogel

lunes, 22 de junio de 2015

Y LAS CALLES SE LLENARON DE AUTOBUSES.

Archivo Rafael Solaz - Calle Játiva

1932 Ca. - Y Valencia se llenó de autobuses a los pueblos. Desaparecieron las diligencias y tartanas.  Muchas líneas de nueva creación y otras por fusión de los tartaneros. Nadie pensaba en locales, ¡qué mejor que las calles para estacionar, recibir o despedir a los viajeros!. 

Hubo calles emblemáticas por el estacionamiento de los autobuses. La  más, fue la calle Játiva, en ambas aceras, filas de autobuses llenaban la calle. Gentes que viajaban con multitud de objetos, redondas cestas con asa, con blanca tela, tapada y cosidas, para resguardar su interior, maletas liadas con cuerdas, cestos donde en su interior también viajaba algún animal vivo, gallo, conejo o pato.


Los autobuses de Onteniente, La Gandiense, o los de Alcoy, toda una aventura, para tan pocos kilómetros, en los cuarenta meterse por la sierra era peligroso; aquellos interminables viajes a Alcoy con parada en Gabarda, el Bar de la Masera la madre de los famosos Galvis, se llenaba de hambrientos viajeros, se amontonaba en la barra del bar, para comerse un bocadillo de blanca y humeante tortilla. 

Y la calle Játiva se quedó pequeña, y en otros lugares también se  estacionaron los autobuses, Junto a las Torres de Cuarte los de Godelleta y Turís;  a la sombra de la Torres de Serranos, los autobuses de la zona Norte de Valencia, La Saguntina, Autobuses Puzol, La Valldeuxense, La Segorbina, o los de Abuixech y Masalfasar, la Hispano Chelvana en los antiguos solares de la Misericordia. 

En Convento de San Francisco, La Unión de Benisa. Quedan ya pocos autobuses, que estacionen en las calles, los metieron todos en sus estaciones, recogidos, y desaparecieron las pintorescas escenas, callejeras, para bien o para mal, mejor para bien.

Texto: Germán Gómez