Mostrando entradas con la etiqueta Corte y confección. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Corte y confección. Mostrar todas las entradas

sábado, 13 de junio de 2015

CLASE DE COSTURA

1915 - Clase de costura. Foto Solana. Valencia ca. 1915
Archivo Rafael Solaz

1915 – Atrás había quedado el tratamiento de “modistillas” a aquellas mujeres que con escasos recursos recurrían a la aguja para contribuir con unas pocas pesetas al sustento familiar, con la única acreditación de una ligera maña en el uso del dedal.

La aparición de la máquina Singer en el XIX y su éxito, contribuyó en gran medida a dignificar una profesión que con la creación de numerosos talleres de costura darían lugar a que la mujer tuviera la opción de una profesión digna, en una época, que salvo la de cigarrera, la incorporación de la mujer al mundo del trabajo estaba muy limitada.

La foto de la segunda década del pasado siglo nos muestra un taller en el que se imparten clases de costura mediante hilos de seda enhebrados con agujas de orgullo.

sábado, 11 de enero de 2014

EL CORTE Y CONFECCIÓN

Academia de corte y confección en el Cabanyal. 1932

Archivo de Rafael Solaz 

Ca. 1932 - Fuera del mundo de la alta costura, de la pasarela y del glamur que envuelve el vestir a la mujer de altos recursos, de siempre, ha existido la afición en el sexo femenino por la aguja y el dedal a nivel de calle. Y más en épocas de crisis cuando de la misma forma que hay que ajustar la medida de la manga de un vestido de entretiempo, hay que procurar que el presupuesto familiar se ajuste durante todos los meses del año. Es en este contexto cuando el recurso al corte y confección prolifera más que nunca, como sucedió en las décadas de los treinta a los sesenta, cuando al mismo tiempo, las academias que ofrecían su enseñanza existían en mayor número.
costureras-bordadoras en el Cabanyal-Canyamelar 1900 fotografiadas por Cayuela

Tiempos aquellos de la máquina de coser de acreditado prestigio que a ras de calle y en las plantas bajas se convertían en escaparates, motivo de atención de los paseantes (como la Singer en la plaza de la Reina), o de su existencia en cualquier domicilio que se preciara, bien fuera para uso particular o para encargos recibidos. Las “academias de corte y confección”, abundaban en las páginas publicitarías de la prensa diaria, tal y como vemos en el anuncio de 1932; o en la foto torno a 1900 en el Cabanyal donde se muestran alegres un grupo de costureras en el que entre la dueña, figuran la maestra, las oficialas y las aprendizas.