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miércoles, 6 de julio de 2022

LA REFORMA DE LA PLAZA DE LA REINA

 

Archivo Municipal

En la actualidad y para finales del corriente mes de julio están previstos los últimos retoques en la ansiada reforma de la plaza de la Reina, un proyecto tendente a la configuración de un espacio urbano peatonal, como lugar de encuentro, ante la colosal estampa del Micalet, con muy amplia superficie. Un viejo proyecto que con el transcurso del tiempo, se llevaron a cabo diversas reformas que no llegaban a satisfacer.

Una plaza que ya nada tiene que ver con la de los años treinta del pasado siglo, entonces pequeña y triangular, visualmente desconectada del campanario de la Seo.

Las inquietudes de hace ahora 90 años eran otras, y aunque el dotar a la plaza de una mayor superficie estaba en el ánimo del consistorio, no existía un proyecto claro para su futuro y nuevo aspecto.

La falta de un proyecto definido generaba dudas para una plaza que en los años treinta se denominaba de la Región Valenciana, necesitada de una perspectiva a la altura de su nombre.

Tres eran los proyectos planteados en aquellos años: el más ambicioso de Aymami; el mediano que comprendía los derribos hasta la calle de Borriol; y uno más limitado que consistía en la prolongación de una línea que desde Santa Catalina se dirigía hacia la calle del Mar.

Ya en la década de los cuarenta habían comenzado los derribos de las primeras casas, y el principal problema era el nivel del suelo que había convertido el lugar en intransitable para los vehículos, aunque la mayor alarma surgía porque no se tenía nada claro lo que se pretendía hacer con una reforma sin un objetivo determinado.

“Creemos que antes de decidirse por un proyecto hay que pensarlo bien”, así se manifestaba la Correspondencia en noviembre de 1931.

El fotoplano de 1944 nos informa de lo poco que había avanzado la reforma una década después y en la foto del Archivo Municipal de estos años el Micalet nos muestra su espadaña.

martes, 21 de enero de 2020

EL MARTIRIO DEL DIACONO VICENTE


Joven, apuesto y  aristócrata, que ni podía imaginar que en su juventud y siendo diácono de la iglesia católica, iba a ser martirizado de brutal manera; por cierto, el más elevado en grado de la época. Cursaba el año 303 cuando se publicó en Roma el primer edicto imperial en el que se proclamaba al César como único genio divino de Roma. De facto, los cristianos fueron inmediatamente perseguidos. Dos de ellos -el obispo Valero y el diácono Vicente- fueron conducidos desde Zaragoza a Valencia por orden del prefecto Daciano, enviado para dos años a España, quien tenía que “amedrentar a todo el rebaño arremetiendo contra los pastores”.

Marchaban por la Vía Augusta, y ya de noche, antes de atravesar la puerta de la ciudad, se pararon necesitados de descanso en una taberna, el Mesón de Aragón, para pasar la noche. En su patio había una columna y amarraron a los dos presos en ella; actualmente se conserva en la iglesia de Santa Mónica. Ya al amanecer entran en la ciudad y son conducidos a una prisión oscura y sin comida. El diácono bien pronto sabe lo que son las cuerdas, las aspas a modo de cruz que al abrirlas le descoyuntan los huesos, los arañazos con uñas de garfio hasta el punto de desgarrarle las carnes.

La ira de Daciano iba en aumento al ver el aguante de Vicente y la sonrisa con la que lo miraba. Simplemente era fe Divina.

-“Te engañas, hombre cruel, si crees afligirme al destrozar mi cuerpo!. Hay dentro de mi un ser libre y sereno que nadie puede violar. Tú intentas destruir un vaso de arcilla destinado a romperse, pero en vano te esforzarás por tocar lo que está dentro que solo está sujeto a Dios”


Al siguiente día supo lo que eran las quemaduras de un lecho de hierro incandescente, no había martirio mayor, después de haber pisado piedras puntiagudas y pedazos de cerámica punzante. Pero era humano, y como humano tenía que morir aún con la sonrisa en los labios. Enero de 304.

Repentínamente un aroma agradable cubre la estancia, las cadenas que se maniataban rompen, y el lugar se cubre de preciosas flores. 

Al ver esto Daciano ¿estaría conmovido o despechado?. Ordena curar las heridas de Vicente, pero ya es tarde y fallece. Recoge su cuerpo y se arroja a un estercolero donde llega un cuervo que lo defiende de las alimañas -lugar que se instauró la parroquia de San Vicente Mártir, en la actual calle de la Ermita-.

Debía de desaparecer su cuerpo lejos donde se impidiera su veneración y mandó introducirlo en un pellejo para tirarlo al mar atado a una rueda de molino: "la Roda”, pero no se hundió. Apareció el cuerpo en la playa de Cullera. Una mujer cristiana lo vio (Jónica). Y recogido de las aguas del mar lo enterraron en un humilde sepulcro junto a la Vía Augusta. Al tiempo fue trasladado a lo que hoy en día es la parroquia de Cristo Rey, junto al conocido como monasterio de San Vicente de la Roqueta.


Archivo Municipal - Años 40

A partir de entonces se le representa con la imagen de un joven diácono, la palma del triunfo en la mano, la rueda de molino, las aspas a modo de cruz, un cuervo y una parrilla como simulación del lecho incandescente.

La Valencia cristiana entra en la historia con este hecho: el martirio del joven diácono Vicente, que como patrón de la ciudad, su festividad se celebra mañana.

Texto de Amparo Zalve Polo

sábado, 20 de abril de 2019

LOS TRANVÍAS TIPO 350


Carrocería del coche 362. Foto de fábrica Carde y Escoriaza.

ANÉCDOTAS Y CURIOSIDADES TRANVIARIAS

Una vez recupera la Compañía de Tranvías y Ferrocarriles de Valencia (CTFV) en 1939 la propiedad de la empresa tranviaria, poco después de finalizada la guerra civil, encarga a su filial VASA la compra de quince  nuevos motores aprovechando el éxito de su precedente la serie de los 300. Básicamente consistieron en una copia de la anterior serie, pero con una fila más de asientos, diez ventanillas laterales y unas plataformas algo menores que las de los 300. El resto incluida la carrocería de madera era prácticamente igual, pero se tropezó con un grave inconveniente la general escasez de materias primas en la muy larga posguerra española. Pese a todo en 1943 VASA recibió todos los coches, pero de ellos únicamente estaban en condiciones de rodar como motores cinco unidades, las otras diez se utilizaban como remolques.

Dado que el diseño de los frontales de estos coches tenía una arista vertical desde arriba hasta bajo se los llamó “picudos” según comenta el Ingeniero Atanasio Lleó Morilla en su libro no publicado “TRANVÍAS DE VALENCIA, Datos históricos y antiguos recuerdos”, pero en estas condiciones duraron muy pocos años, ya que al igual que sus antecesores los 300 los quince tranvías del 351 al 365 fueron reformados por la firma DEVÍS entre 1945 y 1947, pasando a formar parte de la serie 400, utilizando para su motorización equipos eléctricos y motores procedentes de las primitivas series de tranvías eléctricos dados de baja.

Tranvía tipo 350 entrando en la calle de la Paz procedente de la Glorieta. 
Foto autor desconocido, Remember-València, pg 2018.

Realmente los coches 350 duraron muy poco como tales, lo que sumado a los problemas de todo tipo de nuestra posguerra hace que esta foto realizada entre 1943 y 1946, ojo original en color, sea algo así como un asombroso milagro de la naturaleza, nadie en el mundillo de los antiguos tranvías conoce, que yo sepa, de otra foto de un 350 rodando por València.

Texto de Enrique Goñi Igual

lunes, 15 de octubre de 2018

ELS GUARDACANTONS


Archivo Municipal 

La Valencia musulmana había dejado en la ciudad una retícula urbana de calles muy estrechas que se mantendría por muchos años. Como era uso, en mayor grado en la zona intramuros del cerco árabe, que en sus tiempos el paso se limitaba tan sólo a las personas, en una ciudad densamente poblada, habitada mediante casas bajas de modesta apariencia, agolpadas en calles tortuosas y sombrías,  cruzadas en ocasiones por callejas sin salida, con cobertizos y bóvedas sobrepuestas, sin que se guardase ninguna ordenación viaria.

Con el paso del tiempo, ya con la muralla cristiana, la Valencia agraria obligó al ensanchamiento de sus callejuelas para el paso de los carros, pero poco más. Tras su esponjamiento, también en el interior del antiguo cerco musulmán, su retícula mantenía su impronta a base de callejuelas cuyas esquinas resultaban dañadas por el paso de los carros con mucha frecuencia.

Para su protección se colocaron "els guardacantons" que se mantuvieron hasta muy avanzado el siglo XVIII.

Fue el alcalde de barrio Sr. Fos cuando en 1780 dictó la reforma urbana que obligaba a la eliminación de los mojones en las esquinas de ciertas calles para permitir el paso de los carruajes, facilitando su tránsito mediante el limado de las esquinas para facilitar aún más los giros.

Como testimonio de aquella práctica solución, en la actualidad, aún se pueden observar los limados en algunas callejuelas del Barrio del Carmen, tal y como podemos contemplar en las fotografías del Archivo Municipal, próximas al Portal de la Valldigna, con una de sus esquinas a la calle Frígola que se corresponde con la de una manzana de los años cuarenta ya desaparecida.

domingo, 17 de mayo de 2015

EL COLEGIO IMPERIAL DE LOS NIÑOS DE SAN VICENTE



Años 40 - Muchas son las huellas que el dominico valenciano ha dejado sobre la ciudad de Valencia, tanto en cuanto sus diversas facetas de hombre devoto, intelectual comprometido, político mediador, milagrero, apocalíptico y protector de la infancia. Aspecto este último en el que hacemos hincapié en esta ocasión.

Con el largo, como su historia, nombre de Colegio Imperial de Niños Huérfanos de San Vicente Ferrer, se conoce a esta institución que allá por 1410 tuvo sus primeros días por iniciativa del futuro santo, en su atención a los niños abandonados. La idea del “Pare Vicent”, necesitada de una sede, se alojó en la Casa de los Beguines, hospicio próximo al Convento de San Agustín, que se dedicaba al cuidado de los niños huérfanos, así como los moriscos sin cobijo. Colegio que iba a tener el beneplácito años después del emperador y rey de España, Carlos I, cuyo apoyo queda explícito en su nombre, al igual que los sucesivos monarcas quienes mantuvieron su ayuda.
  
Hasta 1968 estuvo situado el colegio en la calle Lauria; año en el que por su hundimiento se viera obligado al traslado de los niños a una colonia de verano próxima al pantano del Generalísimo, y al amparo de Cáritas Diocesana.

Y así estuvo prestando su servicio, hasta su traslado definitivo a la localidad de San Antonio de Benageber en unas nuevas instalaciones que fueron inauguradas en 1977, donde el Colegio sigue prestando ayuda a quienes la necesitan, manteniendo el espíritu de San Vicente Ferrer tras los muchos siglos de su existencia.

jueves, 14 de mayo de 2015

LA PLAZA DE LA VIRGEN, BANDERA AL AIRE


años 40 militares en la plaza virgen Archivo de Rafael Solaz

Años 40 - La plaza de la Virgen y por lo que representa para los valencianos nuestra Geperudeta, de siempre, ha sido un lugar de encuentro. También de celebración de los más diversos actos: populares, civiles y religiosos.

Y algunos con gran boato, con la asistencia en ocasiones del ejército para rendir honores al protagonista del evento. La Virgen de los Desamparados o la Santa Custodia de la Catedral, han sido dignas merecedoras de su presencia, al igual que por las visitas de especial relevancia cifradas en la asistencia de un ilustre personaje, nacional o extranjero.

El acto que nos brinda la foto es útil para observar la esquina a la calle Navellos de su antigua edificación, con la farmacia laboratorio y la entrada a la muy estrecha calle Mare de Deu, espacio convertido en la actualidad en el jardincillo del Canónigo Liñán.

Redobles de tambores, posición de firmes y fusil al frente.

¡ Bandera al aire !

viernes, 17 de abril de 2015

LA PALMERA MARISTA


Años 40 - Situada en una retícula de estrechas  callejuelas, la plaza Mirasol fue derribada para la apertura de la calle Poeta Querol. Como importante centro docente, el colegio de los Maristas focalizaba la atención en la plaza mediante la entrada y salida de sus alumnos. En su interior, en el patio de recreo, existía una palmera, único residuo que aún permanece en la ciudad , rescatado de aquel colegio situado en un pequeño y entrañable rincón.

Tras el derribo de la fachada marista

Y lo fue gracias a la feliz idea de su traslado a la Alameda, en el inicio de la avenida de Aragón a la izquierda, tras los derribos en la zona, donde en la actualidad se puede contemplar alta y esbelta. De este modo se logra mantener parte de una Valencia de nostálgico recuerdo, al menos, para los alumnos de aquellos años.

Y en su observancia y de repente, al caminante y antiguo marista, el colegio de la desaparecida plaza Mirasol le aparece a sus pies.

jueves, 26 de febrero de 2015

LA PUERTA DE LA ALMOINA


años 40 Puerta Romaìnica de la Catedral. AnÞos 40
Archivo de Rafael Solaz

Las arquivoltas de la puerta románica de la Seo se muestran de reojo y como en adorno de piedra ante la mujer que desde la Barchilla cruza.

En el mediodía la plaza de la Almoina refleja luz y paz. Se observa el tránsito de un hombre que empuja su carro tras un perro que imaginamos le indica el camino,  como si su dueño no lo supiera. O avanza el can en solitario. ¡Quién sabe!

El día es de un sol radiante aunque en época invernal como nos avisa el ropaje de los escasos caminantes bajo el pasadizo que une la Catedral con el Palacio Arzobispal, a principios de los cuarenta,  del que se adivina apenas quedan vestigios.

Puerta de la Almoina o del Palau, más de siete siglos casada con el arte entre tañidos del Micalet y Kyrie eleison de gracias, engrandecida por luces con brillos de esperanza.

domingo, 8 de febrero de 2015

CALLE ESCALONES DE LA LONJA

 
CALLE ESCALONES DE LA LONJA
Calle Escalones de Lonja, curioso nombre para tan singular vía, que perdió su nombre, por el hacedor de la Lonja, (sí hacedor). Emblemática conexión entre la bulliciosa plaza del Mercado y la no menos bulliciosa, y comercial, plaza del Dr. Collado. Calle recubierta de grandes, grises y pulidas losas, algunas aún originales.

CALLE ESCALONES DE LA LONJA2
Tuvo ésta calle y así la recuerdo finalizando los años cuarenta, dos emblemáticos comercios, que la configuraron y nombre le dieron; en su misma esquina con la plaza del Dr. Collado, la Librería Mariana lugar referente para los escolares y escuelas de hace bastante más de cien años, libros de texto de los de entonces, pequeños de formato y grandes de saber; de los que conservo algunos; donde aquí no se encontrara el libro necesitado, era difícil hallarlo en otro lugar.

La foto de cabecera que cuelgo, un Epítome de la Historia de España, se paró su última página, en la boda de Alfonso XIII, en el ya lejano 1906.

Y enfrente de la puerta lateral de la Lonja, una juguetería de modestos juguetes, la Del Tambor, juguetes de los de antes, donde el niño ponía su imaginación para poder jugar, inventar historias o fantasías, juguetes de madera, hojalata, cartón y poco más, carritos de mano de todos los tamaños, colgaban en su exterior, en lo alto de sus puertas, muñecas con caras de cartón piedra y cuerpo de basta tela relleno de paja, tambores, aros, rojos pianos de madera o xilófonos, pistolas y espadas, y el rey de los juguetes, los caballitos de cartón, de espantada cara, base de madera y de hojalata sus cuatro ruedas; juguetes que todo el mundo podía comprar sin menoscabo de su economía, y que hacían que los niños, fueran muy felices, o por lo menos, decir, cómo con tan juguetes tan modestos, se llenó tanto la infancia de los niños.

Texto: Germán Gómez.

Fotos: Archivo de Germán Gómez

lunes, 27 de octubre de 2014

LA VALLA DE LA PLAZA DE TOROS

PLAZA TOROS AÑOS 40

Años 40 - El aspecto exterior de la plaza de Toros no siempre ha sido semejante al actual. Hoy, abierta a nuestra mirada, se disfruta en toda la riqueza de su estilo neoclásico semejante al de los coliseos romanos.

Pero no siempre ha estado libre a la calle de Játiva, pues a su límite, existía una valla que taponaba la visión de sus arcos hasta la enfermería sita en la calle de Alicante. 

Desde 1860 una valla lucida era la que evitaba la visión de su planta baja, que fue sustituida por otra de ladrillo y rejas en 1926, a la que se fueron adosando taquillas y oficinas, así como una cafetería en su chaflán frente al de la Estación del Norte, como se observa en la foto de los años cuarenta en la que reina la tranquilidad de la calle, sin tráfico, con la presencia de un carro, un camión de mudanza y un corrillo de personas en apacible espera, con sus cestas y delantales que retan a nuestra imaginación.

En 1968 y con la eliminación del vallado y de su cafetería, la Plaza de Toros quedó exenta, creando una perspectiva de gran belleza, en singular maridaje con la estación ferroviaria de Demetrio Ribes, que en esta ocasión y al fondo, escasamente se observa en la foto.

sábado, 19 de julio de 2014

A LA OTRA PARTE DEL RIO

Puente de san jose en los años 40

Años 40 - El puente de San José, el primero de los cinco pasos antiguos en las aguas del Turia que era de utilidad para comunicar los arrabales de Valencia con la ciudad, sitos “a la otra parte del rio” por el que bajaban los troncos desde la serranía conducidos por los madereros. Al encontrar en sus tajamares el primer obstáculo, eran almacenados en la zona situada entre la entrada a Marchalenes y la Avenida de Burjasot. La que guiaba mis pasos “chano chano” una vez que -junto a la barandilla de hierro- dejaba atrás la ciudad para llegar a Benicalap.

La nitidez de la foto ayuda a los recuerdos de unos años de pantalón corto parcheado, con zapatos de medias suelas remendadas, y cicatrices que más bien eran medallas haciendo harca tras brincar por los acequias para hacer las paces con los del barrio vecino.

El puente de San José que en su origen era de madera, fue construido de piedra cuando se iniciaba el siglo XVII, en el que a su final fueron colocadas en 1694 las estatuas de San Tomás de Villanueva y San Luís Beltrán del escultor italiano Ponzonelli, que por la ampliación del puente en 1906 fueron retiradas hasta su reubicación el 13 de marzo de 1945 en el Puente de la Trinidad, donde actualmente se encuentran. 

En 1951 fue colocada la estatua de San José, de Salvador Octavio Vicent, tras sustituir las barandillas de hierro por las de piedra, del también conocido como Pont Nou. Ambos nombres, haciendo mención al Convento de San José próximo del siglo XVII, y al Portal Nou derribado en 1868.

Chimeneas y carros; y el Convento de la Zaidia que da nombre a esa zona “de la otra parte del rio”.

jueves, 17 de julio de 2014

PLAZA DEL CID

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Haciendo breve historia de las utilidades del espacio interior, en sus orígenes se utilizaba como matadero y pescadería de la ciudad, hasta mediados del siglo XIX , que debido, a las medidas higienistas del momento, se destinó el espacio para el comercio de aves. Ya a principios del s. XX, se fueron ampliando este tipo de comercios a tiendas de ultramarinos, aves y huevos.

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Esto se mantuvo hasta la década de los 40, con la aparición del comercio de hilaturas y punto. Buena muestra de ello, a principios de siglo, una de sus plantas bajas se utilizó para venta de huevos al por mayor. Cuando el comercio pasó a manos de Rafael Torrent en 1914, este agregó la venta de caza y aves, que se prolongó hasta la década de los 60.

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Curioso todo ello en estos tiempos, desde la exposición de las aves muertas colgando en el umbral de la puerta de entrada, hasta el mostrador de venta.

Texto de Amparo Zalve Polo

lunes, 14 de julio de 2014

LOS PASOS A NIVEL

1940 paso nivel avenida puerto

Años 40 – Avenida del Puerto

Si en 1865 el lienzo de la muralla cristiana frenaba la expansión de la ciudad, avanzado el siguiente siglo, los innumerables pasos a nivel impedían el acceso rápido a la ciudad desde su área metropolitana. Barreras que daban seguridad al cada vez más abundante tráfico motorizado que se veía obligado a cruzar los viales ferroviarios sitos en los cuatro puntos cardinales de Valencia.

En las carreteras que conectaban con el exterior, y en especial por la noche, eran frecuentes los accidentes, toda vez que la más eficaz protección residía en que el conductor del tren redujera su marcha, anunciando su presencia con la sirena que despertaba la noche. Y a más, en la ronda de Tránsitos, se asfixiaba el tráfico con la intermitente presencia de vagones que circulaban tanto por vía ancha como estrecha.

Máquinas con pitidos de sirena y humo negro de carbonilla eran vecinos asiduos de la ciudad y sus barrios aledaños, con un centenar de pasos a nivel –se decía- que por momentos retenían tranvías y carros, coches, motos y motocarros.


martes, 15 de abril de 2014

ACTO CASTRENSE EN LA ALAMEDA

 
Acto frente al puente del Mar. Años 40

Archivo de Rafael Solaz

Años 40 - El paseo de la Alameda desde sus inicios halla por el último tercio del seiscientos, ha sido, y continúa siéndolo, un bello marco para todo tipo de celebraciones: sociales,  festivas, deportivas, expositivas, económicas, agrícolas, en definitiva, muy útil para todo tipo de eventos, así como, igualmente, ser el gran salón de la ciudad donde la clase aburguesada rivalizaba con sus tartanas, faetones y carrozas, siempre y cuando la lluvia lo permitía, especialmente en la sociedad decimonona y en buena parte del siglo veinte. Los acuartelamientos próximos facilitaban su utilización para cualquier tipo de acto, bien fuera por un desfile militar,  por la celebración de alguna fecha determinada o por razón de un homenaje a una compañero castrense. La foto de los años cuarenta pudiera ser para cualquiera de ellos, con la utilización de los escalones del puente del Mar, como eficaz anfiteatro, en ocasión del acto donde se observan los diferentes uniformes de las distintas armas en una jornada ante cualquier celebración u homenaje militar.

viernes, 28 de febrero de 2014

LA ESTACIÓN DE ARAGÓN DE LA CALLE DE QUART

estacion de aragon años 40

Años 40 - La Estación de Aragón fue un proyecto ferroviario con destino a Teruel en su inicio y con la posibilidad de conectar más tarde con Calatayud, cuya concesión fue otorgada en el año 1881, aunque tuvieron que pasar unos años para construir la estación de la calle de Cuarte llevada a cabo en 1889. Tras litigios entre compañías interesadas en su explotación, finalmente le fue concedida a la “Sociedad de los Ferrocarriles de Valencia y Aragón” para entrar en servicio en su primer tramo hasta Manises en éste año, y meses más tarde del mismo hasta Villamarchante y finalmente en 1890 hasta Liria, estando comunicada con el centro de la ciudad a través de un tranvía de tracción animal. Aunque se pensó en su prolongación hasta Chelva y Segorbe nunca se llevó a cabo debido a problemas económicos que impidieron su inicial proyecto. La estación de Aragón estaba conectada con la del Norte de la calle de Játiva con salidas de este inicio, y diez minutos después desde la calle de Cuarte con destino a Liria.

Estacion de aragon de cuarte
A partir de 1940 la Compañía del Norte de España se hizo cargo de su explotación, anulando su uso la vieja estación en su nuevo servicio como almacén ferroviario hasta 1946, para ser derribada finalmente en 1952. Vemos su aspecto de los últimos años con la Iglesia de San José de la Montaña al fondo, y otra de su interior, ya fuera de servicio.

(Con mi agradecimiento a Vicente Ferrer por sus fotos.)

domingo, 9 de febrero de 2014

EL AGUA DE SELTZ

agua de seltz años 40

Años 40 - En los años cuarenta y cincuenta no había bar que se preciara que no tuviera su máquina de agua de seltz que además de procurar el agua con bolitas, decoraba una de las paredes en la que se sostenía el depósito metálico que la almacenaba, junto a los artilugios que carbonataban el agua potable que igual se mezclaba con el vino a granel en verano, que le daba un toque de alegría al vermut en la hora del aperitivo, o que se servía sola para calmar la sed, o , finalmente, acompañando al café de media tarde. Rivalizaba con el sifón que tenía cierto toque de distinción, servido por el camarero con su servilleta de blanca tela colgada del antebrazo. Su maquinaria fue desapareciendo con la oferta del agua carbónica embotellada siendo la más afamada la de Vichy con su prestigiosa rúbrica de “agua natural y envasada”. Los depósitos de agua de seltz abandonaron su función y en algunos casos se han conservado como “piezas de museo” que decoran un rincón del establecimiento como pieza histórica de vital importancia durante aquellos años, y en recuerdo de una época con su motor al lado activado por una polea, tal y como vemos en la foto de los años cuarenta.

miércoles, 22 de enero de 2014

SAN VICENTE MÁRTIR

ermita de san vicente años 40 
Años 40 - De las cruces hacia dentro. Es una frase que sólo tiene sentido en nuestra ciudad y que indica o anuncia la festividad de San Vicente Mártir como nuestro patrón local. Natural de Huesca y como diácono, acompañaba al obispo Valero debido a los problemas de éste en su habla. Sufrió martirio por orden del prefecto Daciano a comienzo del siglo cuarto, cuando la persecución ordenada por Diocleciano antes de que la doctrina cristiana fuese aceptada como oficial por el Imperio Romano.  Tras sufrir un cruel martirio, sus despojos fueron depositados en un muladar en los arrabales de la ciudad primero y después, atado a una piedra de molino, arrojado al mar cuyas aguas depositaron su cuerpo en las playas de Cullera para ser enterrado, finalmente, en el lugar donde fue construida una ermita, lugar de peregrinación en época musulmana siendo uno de los mártires de mayor reconocimiento europeo como lo demuestra la gran cantidad de templos existentes en su advocación, no sólo en España y Portugal, sino allende los Pirineos. Valencia tiene diversos centros vicentinos en su recuerdo, como son el lugar donde sufrió martirio, la cárcel que lo alojó, la ermita donde abandonaron sus despojos y el muy próximo Monasterio de la Roqueta que desde el siglo XIII ha tenido continuas remodelaciones configurando su actual aspecto en el siglo XIX, donde según la tradición descansan sus restos. Vemos en un dibujo el aspecto que ofrecía la Ermita de San Vicente Mártir hasta los años cuarenta del pasado siglo, situada en la calle de la Ermita.

jueves, 16 de enero de 2014

EL PUNTO DE MEDIA

punto de media años 40

Años 40 - Si en las décadas de los cuarenta y cincuenta era muy frecuente el recurso al remiendo en la ropa de vestir o al cambio de las medias suelas o del tacón en el zapato de caballero, en cambio, en las mujeres, el mayor problema, especialmente en la primera década, se le presentaba por la gran facilidad que en sus medias de nylon se producía una “carrera” ante el más mínimo enganche. Las medias de nylon que por su economía se habían impuesto a las de seda, debido a la II Guerra Mundial que por la demanda para los paracaídas la producción se había visto muy mermada convirtiéndose en un artículo de lujo, la única forma para alargarles su vida era acudir a los comercios de barrio que se ofrecían para “subir el punto a la media”, aunque las más mañosas conseguían su arreglo en casa. Con la aparición en los años 60 de las medias indesmallables (en las que según la publicidad ya no se producían carreras) y el mayor poder adquisitivo alcanzado, dejó de verse tras los escaparates a la empleada intentado con su puntero eliminar el surco abierto en unas medias que daban mayor esbeltez a la pierna femenina.

miércoles, 1 de enero de 2014

“CARRANCS” Y ZAMBOMBA

CARRANCS Y ZAMBOMBAS AÑOS 40

Años 40 - Si hubiese que aglutinar los festivos días de Navidad, Año Nuevo y Reyes Magos en una sola palabra, la que más puede servirnos para identificar todo lo que en ellos se representa es la “ilusión”. Por nuestra cultura cristiana, la ilusión de celebrar el nacimiento del Niño en un humilde portal de Belén; el Año Nuevo nos invita a la ilusión de un volver a empezar que deseamos mejor; y en la festividad de los Reyes Magos la ilusión que despierta en los niños esperar a su llegada. Y se manifiesta tanto entre villancicos como en las campanadas de las uvas o en el colocar unos zapatos en el balcón de la casa un instante antes de irse a la cama. Y que mejor y más sincera es la que manifestábamos en nuestros años infantiles con el tra-ca-traca "dels carrancs” o el zum-zum de la zambomba; como la que adivinamos en los niños que vemos en los escalones de la Lonja, bien pertrechados con ellos, una vez adquiridos en los puestos cercanos torno al Mercado Central en tan festivos días navideños de los años 40. Tradiciones lamentablemente perdidas, sí, pero no una ilusión que por fortuna intacta les permanece.

sábado, 16 de noviembre de 2013

LA CATEDRAL DE LOS SENTIDOS

Mercado Central.interior. Años 40

Archivo de Rafael Solaz

Años 40 - Las pesadas puertas de hierro se abren, cual flores, al recibir la caricia matutina del sol.

El mismo sol que se cuela a través de las vidrieras de colores, policromando el suelo con raudales de luz de diferentes matices.

Las escaleras de piedra que dan entrada están desgastadas por el uso y el paso del tiempo, como los huesos de los octogenarios ancianos que acuden todas las mañanas.

La Catedral de los Sentidos despierta despacio estirando sus añejas vigas, tan antiguas como sus fieles parroquianos.

Coronado el cimborrio, la Cotorra brilla con esplendor al igual que su leyenda. ¡Cuántos padres por amor a sus hijos, han recurrido a ella! Por la promesa de un huevo de oro muchos niños quedaban huérfanos, a su Destino abandonados.

Aquello quedó en el pasado, ahora el Arcángel Custodio de los pobres es un reclamo para los eclesiásticos de la huerta que acuden todas las mañanas acompañados por monaguillos de albas rojas de tirantes, ayudándoles a colocar los objetos de su sermón del día sobre el altar.

Los feligreses comienzan a entrar en el Templo de los Sabores, habitantes de Babel, hablan todos los acentos y recorren las cuatro naves de peregrinación, como hormigas afanosas de aprovisionarse de alimentos.

A las doce, con el Ángelus, comienza la misa, el acto sacramental de sermonear con las oraciones a los fieles que cada uno atiende a los pasajes que incitan sus sentidos.

Los Apóstoles de la Malvarrosa son los primeros en llegar portando con ellos sus redes de pescadores llenas de plata viva y joyas marinas.

José de Arimatea comercia con la sangre de Cristo, ofreciendo un Santo Grial a un anciano Nicodemo quien acepta gustoso para celebrar su cena ¡Dios sabe si será la Última!

También hay Vino de Canaán, mezcla de agua y néctar de uva, que en tinaja de cartón hace para jóvenes y pobres de una reunión callejera una fiesta vagabunda.

Continuando la peregrinación podemos encontrarnos la artesanía divina de un Dios alfarero que nos ofrece distintas razas de pucheros. No muy lejos le acompaña una virgen rodeada de flores y plantas aromáticas.

Siguiendo la ruta catedralicia cambiamos de capilla, donde el Buen Pastor nos muestra su Cordero Místico, junto a la Sodoma y Gomorra, orgía de cuerpos desnudos: machos y hembras se entrecruzan de tal forma que solo la meretriz sabe a quién pertenece cada miembro.
Todo peregrino que se aprecie su misión es visitar el relicario donde las solemnes momias de faraones porcinos, envueltas en vendajes de rejillas, cuelgan de las esquinas.

De la zona Nazaret, el Maestro panadero, parte y reparte el pan nuestro de cada día, predicando un Nuevo Testamento, calmando el hambre del más humilde siervo.

El Sagrario de Azúcar atrae las miradas curiosas de los infantes que esperan ansiosos la llegada del sacerdote que les haga comulgar con una hostia roja y empalada, mientras sus padres observan a la tentativa Magdalena, insinuando sus curvas melosas, incitándoles a caer en el segundo Pecado Capital, para luego tener remordimientos de culpa que no se absuelven al confesarse con Don Báscula.

En este templo también hay lugar para Lucifer que amontona sobre su altar, escorpiones, gusanos y langostas, predilectos protagonistas de las más crueles plagas de Egipto, a la espera de ser llamadas para una exótica venganza culinaria.

Satán incita a degustar sus pecados a las mujeres enlutadas que a su paso niegan con la cabeza y se santiguan corriendo.

A la salida, cual catedral que se aprecie, aparecen los mendigos ciegos de la Suerte, que a cambio de unas limosnas, nos ofrecen una estampa de esperanza financiera.

Así es la Catedral de los Sentidos, así es nuestro Mercado Central.

Texto: Isabel  Balensiya