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martes, 21 de febrero de 2023

1960 - EL NIÑO QUE ROBÓ UN MILLÓN


1960 - EL NIÑO QUE ROBÓ UN MILLÓN

Una película que nos lleva a la "Valencia en blanco y negro" de 1960 recorriendo lugares emblemáticos de la ciudad, con un protagonista que personifica la inocencia de un tiempo lejano.  

martes, 25 de octubre de 2022

TRADICIÓN EN EL DÍA DE LA VIRGEN: L´ESCURAETA

 
1960 - Escuraeta en la Puerta de los Hierros de la Catedral

La Puerta de los Hierros de la Catedral se llenaba de loza artesana, al igual que tiempo atrás lo hacia la Puerta de los Apóstoles, cuando al llegar el día de la Virgen era de vista obligada para reemplazar por nuevos los utensilios de la “escurà per a la cuina”.

Costumbre que por otro lado la trajeron los alfareros valencianos en tiempos de Jaime I, entre los siglos XIII y XIV, con el fin de ser reconocidos en el gremio y poder convertirse en maestros. Así que la Escuraeta valenciana ya tiene ocho siglos en la memoria.


Los puestos, “paraes”, estaban sostenidos por mujeres de los pueblos, poniendo a la venta sobre todo alfarería de Alacuás, porque para los guisos en estos recipientes saben mejor. Todos los arroces que no se cocinaban en paella ,lo hacían en “casola” de barro. 

El Micalet, el “Pardalero”, vendía pajarillos de barro cocido, al que le pintaba muy bonitas plumas de colores, y se llegó a hacer tan popular que su tonadilla ha sido incluida en el acervo folclórico valenciano.

Tres pardelets, una aguileta
sempre vaig en biscicleta.
¡Chiquets , ploreu,
que pardelets tindreu!”

Los buenos padres, los llauradors, acompañaban a las muchachas de los pueblos sobre todo para cargar para todo el año, en la cocina que no podía faltar el barro, y para els chiquets una escuraeta. Los badajos de las pequeñas campanitas de barro con la imagen de la Cheperudeta se hacían escuchar por toda la plaza.


Hasta el día del Corpus duraba la Fira de la Escuraeta.

Texto de Amparo Zalve

viernes, 18 de febrero de 2022

CALLE CORRETGERIA. ROSITA AMORES

 MIRANDO HACIA ARRIBA 

Archivo Rafael Solaz

Está en pleno centro de València, barrio del Mercat, calle Corretgeria nº 4, pero yo diría situado en la plazuela formada por la calle de la Purísima, Corretgeria y En Pina, allí se ha colocado nuevamente desde fin de noviembre de 2021 el mural de lona que representa a Rosita Amores la conocida supervedette, cantante y actriz valenciana, nacida en 1938 en Nules (Castellón).

Cualquier obra de revista en la que intervenía era un éxito en los teatros valencianos y si además figuraba Rafael Conde “El Titi” el éxito era apoteósico. En los años cincuenta, sesenta, setenta, ochenta del pasado siglo no había más que ver las colas tarde y noche en el Teatro Alkazar. 

El mural es la superampliación de un fotomontaje de Luis Montolio, que cubre unos 54 metros cuadrados de lona y representa a la vedette subida en una paella, levitando como si de un ovni se tratara. El mural se colocó inicialmente en 2014 en el mismo lugar que está ahora. 

Fotomontaje recién colocado. Foto E. Goñi, diciembre 2021.

El día 3 de marzo de 2020 hizo tanto viento que logró arrancar parte de la gran lona de la pared. Rescatada por los bomberos y guardada por un vecino se avisó al autor que recogió la obra y se la llevó a su casa en Moraira (Alicante). 

Aspecto de toda la pared, Corretgeria esquina a Purísima, nos da una idea realista del tamaño. Foto E. Goñi, diciembre 2021.

En junio de 2021 reaparece el mural en una pared la avenida de Madrid de Moraira con la intervención del autor, Montolio.

Finalmente el 29 de noviembre de 2021 los valencianos podemos nuevamente mirar hacia arriba, la lona ha vuelto con todos los honores a llenar la pared donde estuvo desde el principio, en la calle Corretgeria. Creo que es un homenaje que nuestra artista, Rosita Amores, se merece por parte de los valencianos.

Para su visita con la bici se llega fácil y de paseo por el centro en la calle Corretgeria, en un punto cercano a la plaza de la Reina o a la del Dr. Collado.

Texto de Enrique Goñi Igual

martes, 15 de junio de 2021

ALQUERÍAS DE LA HUERTA VALENCIANA

 

1960 - Alquería de la Font

Se trata de pensar hacia atrás hasta llegar a ver la espectacular huerta de Valencia en la que no podían faltar entre sus terrenos las viviendas agrupadas si nos vamos al siglo XI, de origen árabe con importante difusión en la Taifa de Valencia, donde vivían familias de la agricultura y la ganadería. En menor cantidad, las que estaban aisladas, con una gran superficie de terreno para cultivar.

Justo estas aisladas, tras la conquista de Jaime I, iban siendo donadas a los nobles. Las grupales ya no se podría, pues formaban parte del municipio.

Es lo que iba conformando el paisaje rural valenciano. Pero su historia no acababa así, ya que llegado el siglo XIII, las que estaban situadas en los alrededores de las murallas de la ciudad, empezaron a fragmentarse, dejando muy claro el concepto de Alquería como una entidad con explotación agrícola, de 1 a 6 hectáreas que se autoabastece y sólo se comerciaba con los escasos excedentes.

Alquería del Pi

Bien entrado el XVII una minoría burguesa pensó en transformar el autoconsumo en producción, aumentando la expropiación. El labrador ya no sería dueño, sino trabajador, aunque su vivienda estaría allí, junto a la de los amos, que la usarían como casa de recreo en temporadas, sobre todo cuando llegaba el buen tiempo. De esta manera el paisaje rural anterior había cambiado, dando paso a grandes edificaciones y mayor huerta.

Y llegamos a finales del siglo XIX, más bien comienzos del XX, cuando la población de agricultores tuvo una gran mejora económica. Volvieron a ser amos, y el paisaje retomó de nuevo la imagen de unos siglos atrás. Pequeñas alquerías de propiedad familiar con vivienda propia.

Antes de continuar para saber cómo eran, hay que recordar algo tan importante como que en ellas se utilizaba la zona superior para la cría de gusanos de seda, desde el siglo XV hasta mediados de XIX.  Los viajeros que por aquí pasaban volvían con el recuerdo de unas tierras que rodeaban la ciudad amurallada con unos árboles frondosos y verdes, que se plantaban en los caminos junto a las acequias y hasta campos enteros de ellas, las moreras. Alimentación de esos lepidópteros que sufren varias transformaciones, hasta llegar a la obtención de tan preciada joya como es la seda,  y que Valencia fue una gran productora, hasta que llegó la decadencia de esta industria.

Las alquerías de la huerta tenían en el último piso andanas o desvanes, con estructuras de cañas y madera, donde criaban los gusanos, cuyos capullos de seda, o la seda hilada, eran vendidos para su comercialización. En algunas alquerías que quedan todavía se puede sospechar la utilización de la andana para estos menesteres, si nos fijamos en las pequeñas ventanas situadas casi a ras del tejado, aislando de la humedad y del frío de la tierra, a la vez que ventilaban la cámara y eliminaban las bolsas de aire cálido del verano.

Alquería del Moro

Al cese de la industria sedera volvió a cambiar el paisaje que acompañaba a la alquería y el aire se llenó de azahar.

Pues hagámonos una idea de cómo eran habitualmente:

Una construcción sólida con cubierta uniforme, o bien fraccionada, de teja árabe a dos aguas para los cuerpos principales, y para los adosados de un agua.

La mayoría de dos alturas, y hasta tres podrían tener si se usaban como almacenamiento o como ya he comentado, para la cría de los gusanos.

Una espaciosa entrada con su portal de medio punto, aunque tiempo después ya se hacían rectangulares.


En la primera crujía, a derecha e izquierda , los dormitorios, y en la segunda, la cocina, el comedor, la bodega, el acceso a las cuadras y la escalera.

Rodeaban la alquería graneros, aljibes, cuadras, un jardín cerrado, un camino de acceso, acequias y hasta en algunas una pequeña capilla.

En el corral un cobertizo para cobijar los carros y guardar los aperos de labranza, así como gallineros y conejeras.

Al principio tenían torres, que actuaban de elemento defensivo al provenir de los árabes, pero con el tiempo perdieron este concepto, para ser unicamente elemento señorial, como mirador, tomando el nombre de miramar.

Texto de Amparo Zalve Polo

martes, 27 de octubre de 2020

LA IGLESIA DEL COLEGIO CALASANCIO

En 1954 los escolapios valencianos habían puesto en marcha en el mes de Octubre un nuevo centro docente en la calle Micer Mascó, construido, fundamentalmente, en base a sus dos sólidas piedras: las de Piedad y Letras. El hormigón era puro aderezo.

Pero había que dotar al centro de una iglesia como lugar donde el espíritu calasancio repostara sus energías y entonara su cántico de gratitud "al santo de los niños".


Tuvieron que pasar unos años y  el 28 de mayo de 1960 se llevó a cabo la inauguración del templo integrado en el corazón del colegio que en ningún momento se había visto obligado a suspender su actividad docente. De esta manera quedaba atrás una pequeña capilla funcional que desde el primer día cumplía su misión en el espacio donde en la actualidad ocupa la Sala Piedad y Letras, el despacho del Rector y la sala de visitas.



Y tras largos meses de arduos trabajos que, para el padre rector Jaime Sala, especialmente, significaron ilusión y esfuerzo, se dio vida al definitivo proyecto (hubo otros anteriores) del arquitecto D. Cayetano Borso, con la eficaz dedicación del abogado D. José de Fuenmayor y el director de SICOP D. Vicente Mortes, llegándose el día de su inauguración.

Acto que gozó con una nutrida representación de la más alta jerarquía escolapia; además, con la presencia del Ministro Navarro Rubio, escolapio, que junto a su esposa actuaron como padrinos, con la bendición de un grupo escultórico compuesto por la Virgen, su Hijo, San José de Calasanz con sus niños, obra surgida de las manos de José Esteve Edo.



La asistencia de autoridades fue muy nutrida. Es de derecho citar al Arzobispo Olaechea; al General Fajardo en nombre del Capitán General; al entonces Director General de Carreteras y presidente de Antiguos Alumnos D.Vicente Mortes; al Gobernador Civil D. Jesús Posada Cacho; al Alcalde D. Adolfo Rincón de Arellano; a D. Bernardo Lasala como Presidente de la Diputación y a otras personalidades, lo que nos certifica de tan importante evento.


No pudieron faltar ilustres personajes de la vida social valenciana, como D. José de Fuenmayor -a quien tanto debía el Colegio- D. Cayetano Borso; D. Alonso Fueyo y D. Adolfo Cámara, ambos del diario "Levante"; el periodista D. Martín Domínguez; D.Manuel González Martí, director del Museo Nacional de Cerámica; D. Luis Martí Alegre, Presidente del Círculo de Bellas Artes; D. Joaquín Viñals, Director de la Caja de Ahorros y Monte de Piedad; D. Adolfo Giménez del Río y Tasso, todos ellos junto a otras personalidades que coincidían, la mayoría, por su pertenencia al colectivo de antiguos alumnos escolapios.



El acto consistió fundamentalmente en una misa comunitaria y tras un recorrido por todo el Colegio tuvo lugar un almuerzo en las dependencias del mismo.


Con mi agradecimiento a Salvador Mut Ronda, Presidente Asociación Antiguos Alumnos.

miércoles, 29 de julio de 2020

TEMPLETES: ALAMEDA Y ARCHIDUQUE CARLOS

Templete de la Alameda. Foto E. Goñi, - 2020.

MIRANDO HACIA ARRIBA

En el paseo de la Alameda, en la parte del pretil y cerca del puente de la Exposición junto a uno de esos grandes ficus que la decoran, existe una pequeña construcción de ocho lados, techada, llamada templete, que antiguamente era normal situar en parques o jardines y su uso habitual era servir de balcón para realizar algún mitin político al público congregado alrededor o más frecuentemente el que una banda de música entretuviera al público los días festivos durante una o dos horas. Estaban los músicos algo más altos y bien protegidos del sol.

Personalmente recuerdo haber venido a este lugar acompañado por mi padre a oír un concierto de la Banda de Música Municipal de Valencia siendo yo de jovencito, también me llevaba a los jardines de los Viveros donde eran habituales en primavera los conciertos de la Banda Municipal los domingos por la mañana.

Otro aspecto del templete de la Alameda. Foto E. Goñi - 2020. 

Hasta aquí poco hay de mirar hacia arriba, pero es que existe la costumbre, y es correcto, de llamarle templete a una cúpula ornamental, muy utilizada entre los maestros de obras y arquitectos durante los años 20 del pasado siglo como culminación decorativa de un edificio de viviendas. En este caso el templete no suele ser utilizable por los vecinos, es puramente un aspecto estético. Aquí sí que hay que mirar a lo alto, muy arriba.


Conjunto edificios en Archiduque Carlos, templete en la esquina. 1960 Ca. 

Me doy cuenta que en contra de lo afirmado sobre los años 20, en este caso concreto del largo grupo de edificios realizados por una cooperativa que comienza en la esquina de Archiduque Carlos con la avenida del Cid, la fecha debe estar cerca de los años 50 del siglo pasado, y por ello posiblemente sea el último templete decorativo realizado en València.

Detalle del templete de Archiduque Carlos. Foto E. Goñi, - 2019.

Texto de Enrique Goñi Igual

lunes, 15 de junio de 2020

ANTE LA O DE LOS SANTOS JUANES


De antiguo el lugar de enterramiento estaba situado torno a las parroquias, por su consideración de lugar sagrado que facilitaría el tránsito al cielo de sus feligreses.

En el lugar frente a la "O de San Juan" estaba situado su correspondiente fossar que con su desaparición fue conocido durante unos años como Plaza del Cementerio de San Juan, la actual y de mayor dimensión Plaza de Brujas.

Fue en 1745 cuando por la reciente construcción de la fachada barroca de los Santos Juanes y por su proximidad a la plaza del Mercado, se creyó conveniente el aseo de la zona, cuando ya se hablaba de la retirada de los cementerios parroquiales a los arrabales, siendo el de San Juan el primero que tomó esta decisión.

Se inicio entonces una ingente tarea y mediante carros se fueron transportando los restos humanos que con un numero aproximado de 19.000 cargas de huesos y tierra,  se trasladaron al cementerio del Convento de Belén, donde en 1649 se habian depositado los cuerpos de miles de valencianos victimas de la peste que asoló la ciudad, que por su necesaria ampliación sería conocido como el Cementerio de los Apestados, ya ajeno a la condición parroquial.

lunes, 6 de abril de 2020

PLAZA DEL AYUNTAMIENTO

Foto autor desconocido, ca 1960. Remember-València, pg 179-(III).

MIRANDO HACIA ARRIBA

 Antes de que la plaza en cuestión se llamase del Ayuntamiento en la ciudad de València el tema de los anuncios situados en lo alto de edificios para que fueran fácilmente vistos por los peatones disfrutaba de una llamémosle manga ancha, que actualmente en España se nos haría imposible imaginar, pese a que en ciudades muy como Londres, Nueva York, Tokio, etc. no solo tienen anuncios, sino que los turistas hacen miles de fotografías de muchos de ellos, ya que son un importante punto de obligada visita en determinadas esquinas o chaflanes, incluso calles enteras.

Aquí que de momento nos conformamos con ver fotografías de los anuncios que se podían disfrutar en nuestra plaza hace unos cincuenta años con el desaparecido formato diseñado por el gran arquitecto Javier Goerlich. Solo había que alzar un poco la mirada.

La siguiente fotografía con una orientación muy parecida a la de cabecera, pero con el valor añadido de ser nocturna y lucir los anuncios iluminados y coloreados. Por cierto qué gran salva de silbidos recibían los anuncios en los días de Fallas cuando a la hora del Castillo de fuegos artificiales, que entonces se disparaban allí mismo, si una vez ya estaba apagada la iluminación de toda la plaza, seguían encendidos los anuncios, silbidos que solamente desaparecían cuando se apagaban los anuncios.

Postal de época. Remember-València, pg 470.

Nueva imagen, esta diurna y en color, más tardía, la plaza ya estaba reformada y mantenía en su centro un absurdo aparcamiento en lugar de ser zona de paseo y descanso como anteriormente. Podemos apreciar un reloj floral de muy corta existencia. De nuevo alzar la mirada.

Postal de época. Remember-València, pg 1032.

Texto de Enrique Goñi Igual 

lunes, 23 de marzo de 2020

GUANTES PIQUERAS


 1960 - Guantes Camps - Plaza de la Reina 24- Familia Piqueras-Mulas

En el nº 18 de la muy céntrica plaza de la Reina está Guantes Piqueras, un pequeño comercio familiar dedicado a la venta de guantes, abanicos, sombreros y paraguas. 

Está gestionado por Margarita y Pilar Piqueras Mulas, hijas de Juan Piqueras Sagrado y Antonia Mulas Díaz, quienes regentaron el establecimiento, entonces en la calle Campaneros nº 4, desde 1949.


Historia de un taller artesano con tienda para la venta de guantes que en 1886 iniciaron Francisco Camps Burgos y su esposa Rosario Ferrando Gascó, y la heredaron en 1899 sus hijos Francisco y Julio, quienes siguiendo como Guantes Camps dividieron el negocio, continuando Francisco en la calle Campaneros y trasladándose Julio a la calle San Vicente nº 5.

Francisco Camps Ferrando y Emilia Dasí, tuvieron un hijo que se independizó como corredor de comercio y una hija que falleció tempranamente, por ello cuando se jubiló Francisco pasó a regentar la guantería Antonia Mulas Díaz quien había entrado a trabajar a los 13 años.

Sus hijas Margarita y Pilar inauguraron en el año 1965 el nuevo local en el nº 18 de la mencionada plaza de la Reina con la razón social “Guantes Piqueras” y mantuvieron el del nº 24, anteriormente Campaneros 4, hasta 1986, en un edificio que derribaron para sustituirlo por otro en cuyo bajo está la Chocolatería Valor.

 Hermanas Margarita y Loren en la tienda.- 04-12-2019.- Esteban Gonzalo

Están al frente de un local sin el objeto que lo identificaba, una gran mano de madera enguantada situada en la puerta de entrada con la función de indicar donde estaba y que se vendía.

La Manota, como era conocida dicha mano, fue el emblema de la tienda hasta que la robaron en 1991 y la réplica de fibra de vidrio corrió la misma suerte que la predecesora varios años después. Manota que trasladaron del antiguo establecimiento, en cuya fachada estaba más alta y por ello más difícil de hurtarla. La original estaba toda hecha en un tronco y sólo tenía añadido parte del dedo pulgar.

Abanicos, guantes y sombreros.- 04-12-2019.- Esteban Gonzalo 

Comercio galardonado en su centenario por la Cámara de Comercio de València en 1986 y declarado como Emblemático de la Ciudad en el 2013.

Negocio donde al parecer hay continuidad familiar, ya que les ayuda Clara Esteve Piqueras, hija de Margarita.

Guantes Piqueras aporta peculiaridad y atractivo a una plaza con predominio, actualmente, de establecimientos de hostelería.

Texto de Esteban Gonzalo Rogel

sábado, 11 de enero de 2020

LAS NEVADAS DE 1946 Y 1960. LA HELADA DE 1956

1960 - Foto Estudio Sanchis 1901.

Aunque haya algunos días de los meses invernales que hace frío en València, inusualmente bajando de cero grados, lo raro es que nieve y cuaje al caer sobre zonas verdes y el pavimento. Pero ocurrió por última vez el 11 de enero de 1960, y la anterior vez el 16 de enero de 1946. Se cumplen sesenta años de la última.

Mientras que la nevada de 1946 sólo la puedo conocer por fotografías y consultando en hemerotecas e internet lo que publicaron los diarios Levante, Las Provincias, Jornada y Hoja del Lunes, de la última tengo la vivencia de la sorpresa casi festiva de los habitantes junto con grandes dificultades para los servicios de tranvías y los pocos de autobuses urbanos, así como para los escasos vehículos a motor que se aventuraban a circular y cuyos limpiaparabrisas no daban abasto para retirar los copos que caían. Y en ambas nevadas la falta de costumbre motivó numerosas visitas a las casas de socorro por caídas y resbalones.

1946 - Foto Estudio Sanchis 1901

Las imágenes de la plaza de la Virgen que acompañan este comentario fueron tomadas por Francisco Sanchis Muñoz desde los balcones del actual Palacio de la Generalidad.

En la más antigua está el edificio del número 4 de la plaza y en la otra como solar para construir el actual inmueble que fue terminado en 1966.

En 1956 no nevó pero hubo tres semanas de sucesivas olas de aire polar y ártico siberiano que convirtieron al mes de febrero en el más gélido del siglo veinte en el cap i casal, donde el termómetro bajó hasta los -7,2º el día 11 de ese mes. 

Vistabella del Maestrazgo con -19º y Castellfort con -17, ambos municipios en la provincia de Castellón, registraron las mínimas de la entonces Región Valenciana.

El frío y su persistencia fueron catastróficas para la agricultura valenciana. De tal manera que la helada del monocultivo de naranjos en la Plana de Castellón incentivó grandemente la expansión de la industria azulejera.

Texto de Esteban Gonzalo Rogel                              

martes, 22 de octubre de 2019

TRANVÍAS DE VÍAS Y OBRAS

Barraqueta del servicio Vías y Obras. Foto autor desconocido. 
Remember-València, pg 468.

ANÉCDOTAS Y CURIOSIDADES TRANVIARIAS

Con la instalación de los tranvías de caballos surgió la necesidad del mantenimiento de las vías en buen estado para que no descarrilasen los coches, aunque debido al formato de las vías de las primeras épocas no era excesivamente problemático un descarrilamiento, con un buen gobierno del caballo se metía en la vía fácilmente el tranvía y adelante, aquí no pasó nada.

Como el mantenimiento de la calzada ocupada por las vías, más medio o un metro a cada lado, según indicase la concesión, era obligatorio para las compañías concesionarias. Pronto hubo que crear un cuerpo de obreros que se ocupasen de los frecuentes casos en que los empedrados o adoquinados de aquellas épocas se movían, en general, producto de los golpeteos en las uniones de vías o por mala calidad del asiento. Con ello nace el servicio de Vías y Obras.

Mi experiencia personal se plasma en que si las vías son de gran frecuencia de uso por parte de varias líneas, generalmente aparecen hundidas respecto del adoquinado o asfaltado que las rodea. Ejemplos calle de Ruzafa, Xátiva, pl Ayuntamiento, Reina, Marqués del Turia, etc. En el caso contrario Gran Vía Fernando el Católico, Alameda, Zona de Abastos, Matías Perelló, era la vía la que acababa sobresaliendo del pavimento.

Independientemente del material automóvil era normal que algún coche motor fuese destinado al servicio de vías y obras, como el coche motor barraqueta de la primera serie de los eléctricos arrastrando un vagón bordes bajos.

Conjunto de Vías y Obras formado por coche motor, quizá un ex-serie 200, que arrastra un vagón borde bajo y un cerrado con equipo de soldadura estacionado en cocheras.

Foto Jordi Ibáñez. Calle de Xàtiva.

Pero la cosa se complica más cuando se procede a la electrificación, hay que poder alcanzar el cableado y con material aislante, la mayoría de reparaciones se hacían con la red en tensión. Vemos abajo en la foto al camión torre nº 107 en la calle de Quart, donde están reparando una avería del cableado. A notar el grupo del gasógeno, lo que nos lleva alrededor de 1950.

Foto Fultuv, autor desconocido, ca. 1950

Ahora en la Gran Vía del Marqués del Turia vemos al mismo camión, pero sobre los sesenta, ya sin gasógeno, con la torre mejorada y adaptada a líneas tranviarias y de trolebuses trabajando justamente en un cruce de ambas líneas.

Foto J. Antonio Tartajo, ca. 1960


Texto de Enrique Goñi Igual

sábado, 14 de septiembre de 2019

ASÍ ERAN LOS CABLES DE LOS TRANVÍAS


Tranvía 182 bajo el entramado de cables en la Porta de la Mar. 
Foto autor desconocido, ca. 1960. Remember València, pg 387.

ANÉCDOTAS Y CURIOSIDADES TRANVIARIAS

A partir de los primeros tranvías eléctricos puestos en marcha en Valencia en 1900 aparecieron en el cielo, justo por encima de las vías, unos cables que conducían la electricidad para que pudiesen funcionar; pero estos cables conductores necesitaban de otros para sostenerlos a la altura adecuada, y a su vez para sostenerlo todo hacían falta unos postes que sujetasen toda la tela de araña que se estaba creando, o unos rosetones en las paredes de los edificios lindantes con las vías donde enganchar los cables auxiliares para sostenerlo todo. Teniendo en cuenta que este entramado de cables auxiliares deben estar aislados para no transmitir la electricidad, por ello están enlazados con piezas de cerámica en los puntos de unión de unos con otros.

Cuando las paredes están lejanas o no existen, como en muchos tramos de carreteras, los postes que sujetan los cables están a un lado de la vía o en el centro en muchos casos de doble vía, como en la siguiente foto.


Foto autor desconocido. Pl. E. Castelar (Ayuntamiento) en 1914. 
Postes sosteniendo ménsulas. Remember València, pg 907.

En las rectas las distancias de sujeción podían ser relativamente largas, pero en curvas debían ser muy cortas para dar en cortos tramos rectos la curvatura necesaria para estar bajo la vía, como pasa aquí frente a la Estación del Norte. Se aprecian perfectamente los aisladores sujetando el cable activo, y más aisladores entre los tirantes.


Foto autor desconocido, Remember València, pg 1511, ca. 1955.



Aspecto de un cruce de línea aérea tranviaria en pl. Reina. 
Foto autor desconocido.

Finalmente tenemos un aspecto del cableado en vía doble con desvíos en la bajada a la calle Sagunto y Orilla Río desde el puente de los Serranos.

Foto Wiseman, sobre 1955. Coche 16 en dirección a Tabernes Blanques

Texto de Enrique Goñi Igual