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martes, 12 de mayo de 2015

UNA NUEVA AVENIDA, BARÓN DE CÁRCER

baron de carcer

Colección Alberto Alós


El proyecto de Federico Aymami aprobado en 1911 inicio su andadura desde la plaza de San Agustín hacia el puente de San José muchos años después. Estaba adormecido.

Como Avenida del Oeste, en 1943, comenzaron los derribos y con el nombre de quien había sido alcalde hasta ese año, tomó el de Barón de Cárcer.

Afortunadamente y en beneficio del Barrio del Carmen, el viejo proyecto no llegó a su culminación: la O de los Santos Juanes marcó su límite.

Nacía así una nueva avenida que iba a contribuir a oxigenar el Mercado Central asfixiado por calles estrechas.

Desaparecieron las plazas de Pellicers y Pertusa junto con la blasquista calle de la Jabonería Nueva, y con ellas, las casas en cuyos bajos se ubicaban viejas tiendas y comercios que se trasladarían a nuevos y lustrosos edificios del contorno. Droguería La Campana y Relojería Técnica son un ejemplo de ello.

Vemos en la foto hacia 1949 los últimos días de aquellas tiendas mientras el nuevo edificio que albergaría Almacenes La Cadena asoma su rostro  esperando su hora.

martes, 28 de abril de 2015

VALENCIA EN MANTO DE NIEVE

1960 valencia en manto de nieve
Colección Alberto Alós

El año de 1960 había comenzado con un clima primaveral en medio de una campaña que iniciada en Navidad, culminaría con la de Reyes con gran participación ciudadana. Sin embargo, pocos días después, un insospechado bajón de temperatura en la ciudad hizo que el día 11 iniciara su jornada con una intensa nevada que iba a cubrir mediante un insólito manto las calles de la ciudad. Al mediodía alcanzó su máxima intensidad y el baile de los copos de nieve iba a regalar a los valencianos la ocasión del disfrute, tanto en cuanto la construcción de muñecos de nieve era hasta ese momento una práctica que por su inexistencia convertiría y por unas horas al día como festivo.

Valencia quedó incomunicada por unas jornadas, con daños en los servicios más básicos; los teatros cerraron sus puertas aquel dia y las “casas de socorro” tuvieron que atender a numerosos heridos por las caídas sufridas. Una ciudad que por la bondad de su clima, el cuajo de la nieve en sus calles resultaba desconocido y por ello un peligro ignorado, dando paso al deleite de la nieve que ofrecían aceras, calzadas, jardines y estanques.

En las tres fuentes de la tortada de Goerlich se helaron las aguas y los tranvías descarrilaban de sus vías por la que circulaban con cierta dificultad.
1960 nevada
           Colección Alberto Alós

Ha pasado más de medio siglo y no ha vuelto a repetirse una nevada tan intensa en el “cap i casal” y su recuerdo y en especial para quienes la conocimos, se convierte en una anécdota singular que se enmarca desde entonces como “acontecimiento extraordinario”.

La foto nos sitúa en las calle Periodista Azzati, entonces Falangista Esteve, y Padilla, en aquel singular día de Enero, cuando la nieve cubre aceras y coches con un sorprendente espesor.

Fuente: Almanaque Las Provincias

miércoles, 1 de abril de 2015

NIEVA EN VELLUTERS

triador y camaron

Colección Alberto Alós


1960 - Nuestro personaje disfruta ante la nevada que de forma inusual blanquea las calles. Alza los brazos en su deleite, como dándole la bienvenida. Es principio de enero y aquello de año de nieve, año de bienes se le antoja una feliz premonición.

El solar, producido tras el derribo del Colegio de Sordomudos y en la actualidad lugar donde está ubicado un grupo de viviendas con superficie ajardinada y cercada por verja de hierro, situado entre las calles Triador y Camarón se convierte en aquel momento en un bello jardín de blanco manto, donde jamás nuestro hombre había gozado de tan semejante placer, viendo cómo los copos se posan sobre su rostro a los que se expresa con besos de bienvenida.

A través de la calle Camarón se divisa al fondo la de Guillem de Castro, y en las plantas bajas de la de Triador se observa la peculiaridad del barrio de Velluters,  con sus casas y ventanas abigarradas, entre rejas y ecos de familias.

domingo, 27 de octubre de 2013

LA FERIA DE NAVIDAD EN LA ALAMEDA

feria de navidad años 50

(Con mi agradecimiento a Alberto Alós) 

Años 50 - Cuando se aproximaban las fiestas navideñas, el Paseo de la Alameda mutaba su piel y si en otro momento del año servía como ampliación de la Feria de Muestras Internacional, entre los meses de diciembre y enero se convertía en centro de ocio, de fiesta y de diversión. Un lateral servía para la instalación de las atracciones más diversas, tales como las de los autos de choque, las del látigo, las de la ola, las norias, las del tobogán, las casas de miedo, las que en su interior se mostraba a la mujer barbuda o las de atracciones diversas, siendo una de las que mayor impacto causaba ver desde unas gradas en lo alto a un osado motorizado cómo daba vueltas sin cesar en el interior de un cilindro conduciendo a toda marcha en sus verticales paredes. Y qué decir de las tómbolas en las que el jamón era el premio más preciado, tanto en cuanto era un manjar en compañía del pavo real, sin desmerecer a otros objetos domésticos o los juguetes para Reyes Magos cuando el Papá Noel era el gran desconocido. Y un largo etcétera de atracciones diversas que completaba el Paseo en el que entre una y otra atracción había siempre un hueco para el bufón, el mago, o el de la catapulta que a golpe de mazo daba premio a quien hiciera sonar un casco en lo alto.
Y en el otro lateral, una sucesión interminable de casetas de tiro con premios de todo tipo: desde el del vermut que se deslizaba por un canalillo, el de las pequeñas botellas de licores para coleccionistas, los de la obtención de puntos que daban ocasión a los aún mejores, el de la fotografía instantánea que se producía con el impacto del balín, así como los de tiros con arco, los de con dardo a mano y un sinfín de variantes, a cuyo reto, jóvenes y no tan jóvenes, padres y abuelos, afinando su puntería, disfrutaban de aquellas jornadas de las fiestas navideñas. Vemos en la foto de los años cincuenta el Paseo de la Alameda abarrotado de gente en busca de su atracción predilecta. Paseo que fue durante muchos años el lugar preferido para disfrutar de lo que en largo recorrido se ofrecía a sus visitantes.