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sábado, 28 de junio de 2014

LA SONRISA EN EL RETRATO

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¿Por qué antes nadie sonreía en los retratos?

El motivo principal era moral, el siguiente técnico; un retrato era algo para la posteridad y era algo importante, como las personas que se lo hacían; era una novedad cara y tan solo podían gozar de ellas personalidades y gente pudiente, por lo tanto debían de dar una imagen seria y respetable, sólo una sonrisa estúpida podría estropear tan altivo retrato, toda vez que se daba por sentado que tal reacción era síntoma de inmadurez y que era un gesto infantil.

Tan solo quedaba grabada la sonrisa en un retrato de personas a las que no les importase parecer no inteligentes según el escritor Charles Dickens, ya que tan solo hacían alarde de ello, cómicos, locos, gente del espectáculo, borrachos, infantes y prostitutas, y generalizando "gente desdeñosa".

Era el siglo XIX, y la era de la fotografía aún se debía de perfeccionar, mientras a la vez surgían algunos inconvenientes, pues se necesitaban al menos diez minutos aproximadamente para poder recoger la luz y que el daguerrotipo captase la imagen, un largo tiempo para estar inmóvil. Menos que un retrato pintado, pero suficiente como para necesitar algún reposacabezas para no entumecerse. Nada tiene que ver con hoy en día donde la sonrisa es un acto reflejo e indispensable para una buena fotografía.

Texto de María Martínez Gavilán

jueves, 26 de junio de 2014

LA JOTA VALENCIANA

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Años 50 - En la Valencia musulmana había muy buenos trovadores y una leyenda nos habla de un valenciano errante llamado Aben-Jot, que enardecía al pueblo con un canto y un baile que él mismo había inventado de carácter esencialmente profano. El Rey Muley Tarik del Reino de Valencia, llevado por su fanatismo religioso se enteró y decretó su expulsión del reino musulmán. Se refugió en Kalat-Ayud, donde popularizó este estilo de canción y de baile. Los habitantes de Calatayud en forma de homenaje a su creador, tomaron su nombre, reconociéndolo como “jota". Se podría hablar pues de una danza de origen valenciano que ya mucho antes de la expulsión musulmana de 1609 se conocía como a “la morisca”
la jota valenciana

Entendida como representación escénica mediante la participación de una rondalla, se interpreta un cuento oral que pretende explicar la realidad histórica, social, política, económica o ideológica. La “jota”, danza española, se canta y baila con rasgos que identifican su diversidad y los intérpretes lucen en cada sitio sus trajes regionales. En Valencia, antiguamente, se bailaba la “jota” en la ceremonia de los entierros.

En Valencia, Enric Valor (1911-2000) fue uno de sus más destacados recopiladores y estudiosos, la investigación continúa en auge en la actualidad como lo demuestran las recientes publicaciones del profesor Rafael Beltrán, ya que sobre el origen de la jota se ha comentado mucho y existen muchas leyendas y fantasías que la envuelven y la acompañan en el transcurso de los siglos, pero ninguna de estas leyendas ha sido debidamente documentada. Algunos instrumentos utilizados para la rondalla primitiva fueron influenciados por los instrumentos musicales mozárabes de la época, entre ellos la guitarra, la flauta, la vihuela, la mandolina, las castañuelas y la pandereta.

Texto de María Martínez Gavilán

jueves, 19 de junio de 2014

LAS TORRES DE QUART, CICATRICES DE UN TRIUNFO

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1808 - Más de dos siglos ya del frustrado intento de invasión del Mariscal Moncey. Y ahí siguen  en pié, erguidas; quedaron heridas, pero no destruidas. Y dando fe de dicho testimonio, infinidad de agujeros que las descarnaron por la lluvia de los cañones, las torres de Quart perduran en el tiempo. 

Tal vez hoy, el olor a pólvora de la Valencia en fallas que impregna sus huecos, les recuerden el que desprendía la artillería francesa, y quizás sus cimientos tiemblen como entonces, pero no decaen. Torres que fueron fortalezas para defender la ciudad, que fueron prisión para hombres, hogar para las blancas palomas que utilizaron sus agujeros como nidos entre amorosos arrullos, que fueron, son y serán:

¡Cicatrices de triunfo!.

Texto de María Martínez Gavilán.

jueves, 12 de junio de 2014

LOS PESCADORES VALENCIANOS DE SOROLLA

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Ca. 1909 - Contrastes de azules que huelen a mar y blancos deslumbrantes por el reflejo del sol, de sus manos se entremezclan los frescos colores del verano en la playa de la Malvarrosa, pintado tan exacto como sólo un valenciano lo podría pintar. 

En las dos primeras décadas del siglo se decantó por pintar la costa de Valencia, porque fue su tierra y vivió en ella, habló de su tiempo con sus cuadros como si fuese un libro gráfico que quisiese legar, contó con imágenes a sus gentes, sus rutinas, sus trabajos. Valencianos de otra época que no veían la playa como los de la nuestra, porque el mar era para la pesca y marisco, era su pan, era el duro esfuerzo de las jornadas llenas calor. 

Mirando los cuadros... 

Podríamos sentir el viento al compás del vaivén de sus ropajes frescos cubriendo su piel curtida por el sol, podríamos escuchar el sonido de las gaviotas volando a ras de orilla que merodean, porque huelen los frutos de la mar. 

Mirando los cuadros podríamos estar allí con ellos porque son tan reales como él los vio y como él los pintó.

Texto de María Martínez Gavilán

lunes, 2 de junio de 2014

PAELLA Y CUCHARA

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Archivo de Rafael Solaz

1930, lugar “La Marcelina”, famoso por sus paellas hechas a leña, tal vez de madera de naranjo con un suave perfume a azahar.

"La Paella" plato típico de Valencia que no entiende de épocas ni de clases sociales, la saboreaban tanto los burgueses adinerados como la gente del campo, se comía antes y también ahora, con el mismo “ritual”. En su rededor se unían, igual que en la actualidad, tanto las familias como las amistades.

En la foto, que parece ser una reunión de amigos, de terratenientes adinerados, la satisfacción que se refleja en sus rostros es debido a la paella dispuesta a degustar que tienen entre manos, así como la cuchara lista para su cumplido.

Tal vez estén celebrando la "cullida" de la campaña naranjera y de las pesetas que habrían ganado, que serían bastantes en aquella época, no como ahora, que los campos no dan dinero.

En la tertulia de larga sobremesa, café, copa y puro; y tras los tratos "de palabra", estrechamiento de manos. Nadie rompía el acuerdo, antaño había honor en las palabras. Nada de papeles. Pollo y conejo, verdura y arroz, y para la “rúbrica”…

¡Cuchara en ristre!

Texto de María Martínez Gavilán

lunes, 26 de mayo de 2014

LAS TORRES DE SERRANOS, SUS RAICES ECHADAS

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Esto es un grabado anónimo de una web llamada "Todo Cuadros", y me gusta porque es simple y sencillo; el que lo pintó, no pintó gente ni puso fecha, no dio ningún dato y habría que deducirlo mirando alguna pista que lo delate, que nos asegurara su época…

En este dibujo anónimo las Torres de Serranos se ven con esplendor; y mirándolas, pienso que a través del tiempo, de las épocas, de los siglos... Siguen ahí majestuosamente, para quien quiera admirarlas, para los valencianos, para los residentes, para los turistas, para ti, para mí.

En este dibujo, no hay caballos bélicos, ni carrozas, no hay carros ni trenes, no hay coches ni personas, y lo digo por el mismo orden en el que estamos acostumbrados a verlas en las fotos antiguas según cada época. Están ahí acompañándonos y cambiando en cada siglo con nosotros y nuestros cambios, y seguirán pasando los años y seguirán ahí en la Historia, para los que estuvieron, para los que estamos, para los que estarán. Ojalá sigan admirando la belleza de su Historia como nosotros lo hacemos.

Texto de María Martínez Gavilán.