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domingo, 16 de julio de 2023

EL VENDEDOR DE HIELO

TIPOS Y OFICIOS


Transporte de hielo para su venta. Foto autor desconocido, ca 1940. Remember-València, pg. 1767.

Otro de los tipos de mi época infantil era el vendedor de hielo, no olvidemos que hace unos 65 años la gente que tenía nevera se entendía que era de hielo, es decir una especie de armarito de madera con patas y con aislamiento de corcho, en cuyo interior cabía como un cuarto de la típica barra de hielo que se vendía en sus fábricas. Cerca de mi casa a cosa de una manzana y media tenía dos y de ellas salían vendedores ambulantes, que las transportaban, como no, en un carrito para su venta por las calles de los alrededores.

Los vendedores ambulantes solían hacer circuitos fijos, todas las mañanas de verano acudían a sus clientes, vecinos y los bares del barrio a los que para sus grandes heladeras de horchata, de café helado y de leche merengada les dejaban varias barras de hielo, era un buen negocio hasta que se electrificaron las heladoras en los bares sobre 1955-60.

El trozo de hielo de uso habitual doméstico era de un cuarto de la barra, que no sé por qué no era rectangular, es decir tenía una parte algo más estrecha arriba y otra mayor bajo, lo que motivaba que todos queríamos el cuarto más ancho, ya que el precio era el mismo por cada cuarto.

Por otra parte a las pocas neveras eléctricas que había en esos años se las solía llamar “Frigidaires” y no funcionaban con el sistema actual de motor, creo recordar que era algo parecido al de las desaparecidas neveras accionadas por gas butano, que mantenían un punto permanente de calor.

El vendedor cortaba la barra que se empezaba siempre por la parte ancha para no discutir, y con un gancho de hierro iba acercando la barra para cada corte, que se hacía con una especie de sierra de hierro a base de un par de golpes. Solíamos recoger el trozo de hielo con un pozal y nada más llegar a casa se metía en la nevera justo sobre una espiral por la que pasaba el agua que llenaba un depósito y así a través de un grifo disfrutar de agua fresca en verano. En otro departamento metíamos la carne, el pescado o la fruta hasta la noche en que ya iba fallando el frío, ya casi se había licuado el cuarto de barra.

En resumen cada día un cuarto de barra o no había agua fresca. Y además había que vaciar el agua del deshielo y teníamos que llenar el depósito del agua de beber.

Texto de Enrique Goñi Igual

jueves, 29 de septiembre de 2022

CRUZ CUBIERTA. IGLESIA PARROQUIAL DEL CRISTO DE LA PROVINCENCIA

IGLESIAS, CONVENTOS Y MONASTERIOS DE VALÈNCIA

El lugar de la actual Iglesia en el barrio de la Cruz Cubierta era a principios del siglo XX una pequeña Ermita dedicada a la Virgen del Rosario y a su lado la Alquería de la Cruz, ambas ahora desaparecidas formaban muy cerca de la Cruz Cubierta un núcleo poblacional, en el que la actual Iglesia nació con la desaparición de la alquería y la ermita.

Vista del caserío y el campanario de la Iglesia desde la Cruz Cubierta, sobre 1940. Foto autor desconocido. Remember-València, pg 1725.

La Iglesia Parroquial del Cristo de la Providencia, está situada en la plaza del Vicario Ferrer nº 6, a escasos metros de la propia Cruz. Se trata de un edificio construido en 1903, al que en 1916 se le añadió el actual campanario, aunque sin acabar el cupulín previsto en su proyecto inicial, faltando además uno de los dos campanarios previstos, como ocurre a unas cuantas Iglesias valencianas.

Iglesia actual, a la que le falta la antigua veleta en el cupulín. Foto E. Goñi, noviembre 2019.

Para su visita recomendamos la bici o las líneas nº 27 o 64 de la EMT.

Otro aspecto de la fachada, foto E. Goñi, noviembre 2019.

Texto de Enrique Goñi Igual

viernes, 9 de septiembre de 2022

SAN MIGUEL DE LOS REYES

 MIRANDO HACIA ARRIBA

En la primavera de 2021 al pasar ante el conjunto de San Miguel de los Reyes, hoy sede de la Biblioteca Valenciana recordé una foto del antiguo convento tomada justo por donde yo pasaba y al mirar hacia arriba me encontré con un sólido edificio de 10 plantas aislado, solitario, junto a una parada de autobús de la EMT y con un magnífico árbol cubriendo de sombra a unos cuantos coches aparcados frente a la sobriedad de San Miguel de los Reyes.

Foto de San Miguel de los Reyes ca. 1940. Biblioteca Valenciana.

En la anterior foto en blanco y negro tenemos incorporado el solar del edificio antes de su elevación. No veo lo que hemos ganado con el edificio, como se dice vulgarmente “no pega ni con cola”.

San Miguel, el árbol y el edificio de 10 plantas. Foto E. Goñi, mayo 2021.

¿Cómo es posible que nuestro Ayuntamiento permitiese esa construcción en un ámbito totalmente huertano? Den una vuelta alrededor de San Miguel de los Reyes, casi todo es huerta. Den una vuelta alrededor del alto edificio, casi todo es huerta además si no me equivoco protegida..

¿Es posible que haya leído en algún periódico local que nuestro Ayuntamiento en un raro proceso de rectificación pretende adquirir el alto edificio para derribarlo y devolver la huerta a la huerta? O es solo un bonito sueño.

Para su visita es recomendable la bici y la línea 16 de la EMT.

Texto de Enrique Goñi Igual

sábado, 17 de abril de 2021

VELLUTERS. SANTA LUCÍA

 ERMITAS DE VALÈNCIA

Aspecto de la ermita sobre 1940

En la calle del Hospital esquina a Guillem de Castro está posiblemente la más antigua ermita de València. Se sabe que la Cofradía de Santa Lucía ya existía en 1395, año en que el cofrade Matías Coloma legó sus bienes para comprar el terreno y comenzar el primitivo edificio inaugurado en 1400, del que todavía permanecen restos incorporados en la actual bóveda. La ermita fue prontamente rodeada por el conjunto de edificios que formaron el antiguo Hospital General.

La actual fachada del edificio es de 1925, y desde 1981 con el traslado del conjunto de edificios del Hospital General a la avenida del Cid, la ermita quedó exenta con todas sus fachadas al aire, lo que por cierto nos permite comprobar que la ciudad ha crecido hacia arriba más de un metro y medio desde el primitivo suelo original de la ermita.

Vista lateral de la ermita. Foto E. Goñi, noviembre 2019.

En la siguiente imagen se pueden ver las campanas de la espadaña, la hornacina con la imagen de santa Lucía y el azulejo con las fechas de 1400, cuando fue inaugurada y 2012, fecha de la última restauración. Recordamos que su fiesta es de las pocas que todavía mantienen en València la celebración de un “Porrat”, precisamente es el último del año, el 13 de diciembre. 

Parcial de su fachada. Foto E. Goñi, noviembre 2019.

En la foto del atardecer se aprecian tres puertas, la central es la de la ermita, la de la izquierda pertenece a un zaguán y la de la derecha a la vivienda de los caseros y oficinas de la Cofradía.

Fachada de la ermita. Foto E. Goñi, enero 2019.

Conozco de primera mano una anécdota de la época de nuestra triste y desgraciada guerra civil, que paso a detallar. 

En 1936 uno de los habitantes de la ermita era una joven muchacha de nacionalidad francesa, sobrina carnal de los caseros, llamada Claudia Bayo Gaboyard. Al comenzar el 21 de julio la quema de templos a uno de los cofrades, el abogado Enrique Badenes, conocedor del caso, se le ocurrió pedir ayuda al Consulado Francés en València y obtuvo un documento oficial con todo lujo de membretes y sellos del Consulado que literalmente decía: CAMARADA AQUÍ VIVE UN SÚBDITO FRANCÉS, RESPETA ESTE EDIFICIO. 

El documento fue colocado en las puertas de la ermita, así, con esta estratagema se salvó de la quema la muy antigua ermita de santa Lucía y la casa de la Cofradía con su archivo, imágenes, pinturas, reliquias, etc. Fue una acertada estrategia que protegió lo que en aquellos convulsos momentos parecía imposible de proteger. 

Texto de Enrique Goñi Igual

viernes, 7 de junio de 2019

DE INDUSTRIA DE BARNICES A AUTOLAVADO DE COCHES

Tranvía de Manises por delante de la Industria Levantina de Barnices.- 1940.- Finezas.- Archivo Biblioteca Valenciana.

En 1940 el famoso fotógrafo valenciano Finezas captó la imagen de un viejo tranvía eléctrico, proveniente de Manises y hacia su final de trayecto en las Torres de Quart, cuando pasaba por delante de la Industria Levantina de Barnices, en los números 21 y 23 de la entonces calle Cuarte Extramuros, posterior Castañ Tobeñas nº 23, y actual Democracia. Industria ubicada en una nave cuya cubierta fue proyectada en 1933 por el arquitecto Joaquín Rieta Sister.

Años después trasladaron la industria a otro emplazamiento, y tras un tiempo sin utilización, aprovecharon el local para montar en ca 1974 Autolavado Luvisa, con servicios de engrase y cambios de aceite en los vehículos, que está considerado como uno de los negocios de esas características más antiguos de la Comunidad Valenciana.

En esa calle había doble vía por las que circulaban los tranvías de las líneas suburbanas a Manises y Torrent y la urbana del nº 7 Ruzafa-Mislata, prolongación desde 1939 de la antigua Ruzafa-Matadero. Fueron sustituidas por autobuses, las dos primeras el 20 de agosto de 1961 y el 7 de julio de 1963, respectivamente, mientras que el disco 7 lo fue a partir del 1 de julio de 1964.

El coche motor nº 38 que aparece en la foto de 1940, pertenece a la serie 1-45, los primeros eléctricos de Valencia, que en el año 1900 sustituyeron a la tracción animal de las líneas de tranvías de Valencia a Catarroja y de Valencia a Torrent, a la de Masamagrell que utilizaba tracción animal y de vapor, y al Ravachol, que funcionaba con pequeñas locomotoras de vapor entre la plaza de Tetuán, el Grao y el Cabanyal.

Autolavado Luvisa.- 18-01-2019.- Esteban Gonzalo

Quitaron las vías, fue elevada la calzada, hubo retranqueos en la alineaciones, y de una zona con algunas industrias, y almacenes y corrales para estabulación de reses para el cercano matadero, pasó en la década de los años sesenta y siguientes del siglo pasado a ser masivamente ocupada por edificios en derredor del antiguo barrio Olivereta, donde aún quedan viviendas de pocas plantas, siendo las naves del lavadero y la deshabitada casa de su lado este, donde estuvo el comercio de lanas y sedas de Francisco Lecea, supervivientes hasta que decidan sustituirlas por nuevos edificios.

Texto de Esteban Gonzalo Rogel

martes, 26 de marzo de 2019

EL AZUD DE ROBELLA


Azud de Robella. Foto autor desconocido, ca. 1940. 
Remember-València, pg. 1504.

QUÉ HACÍAMOS EN EL TURIA

 Otro azud situado en la ciudad de Valencia era el de la acequia de Robella. Estaba situado cercano al punto en que los términos municipales de Mislata y de Valencia se unían junto al cauce del río, casi frente a la cárcel Modelo. De este azud disponemos de un par de fotografías, la más antigua tomada desde el margen del río nos permite ver casi todo el azud con su caseta de distribución de las aguas hacia la acequia, el camino a Mislata, hoy paseo de la Pechina y curiosamente nos da una nueva perspectiva de la pequeña pineda que comentamos en un anterior artículo publicado sobre tranvías titulado “El bosquecillo” y por otro lado nos permite una interesante visión del caserío de Mislata por aquellos años.

Una posterior visión del mismo azud tomada unos años después de la riada de 1957, cuando ya ha sido sustituido, como todos los demás azudes de las acequias que riegan las huertas valencianas, al estar siendo desviado el Turia por la ejecución del llamado Plan Sur y modificarse de acuerdo con el nuevo recorrido del cauce todas las tomas de los azudes.


Revista Bancaya 1965. Foto autor desconocido.

Aquí tomamos nota de la desaparición de la caseta distribuidora así como de la ruptura del azud, impidiendo que se almacene el agua para su recogida y desvío a la acequia. Como es lógico al haberse edificado la zona es normal que haya chiquillos jugando por el cauce del río, en esos años todavía en activo como río.

Texto de Enrique Goñi Igual

jueves, 28 de febrero de 2019

DISCREPANCIA


Archivo Municipal

La irritación de que acabo de hablar en el capítulo anterior, irritación que me suscitaba el rótulo de Universidad Literaria, marca una orientación fundamental en mi vida.

Quedarían mancos estos recuerdos si no hablara yo, aunque sucintamente, de tal material.

Véome parado en el umbral de la puerta que da a la calle de la Nave en la Universidad. Esta puerta era la más utilizada. Cerca estaba la calle de las Comedias, donde estuvo el teatro de la Olivera, matriz de la dramaturgia de lengua castellana en Valencia, y en la calle de las Comedias se hallaba establecida famosa pastelería. En los intermedios del afán estudiantil, de clase a clase, los escolares salíamos por la puerta de la calle de la Nave e íbamos a comer unas deliciosas empanadillas, acabadas de sacar del horno, en la dicha pastelería. Inmóvil yo en el umbral de la puerta, considero el contraste flagrante que ofrece a mi ánimo la pugna entre las letras broncíneas del dintel y mi personalidad psíquica. Arriba está lo oficial, inflexible, y abajo lo particular, irreducible. A lo largo de toda mi vida ha de manifestarse tal discrepancia. Y para fortalacerme más en ello, he de apelar -si ya no fuera instinto- a la austeridad en el vivir. ”

José Martínez Ruiz, “Azorín” - Valencia, 1940.

jueves, 6 de diciembre de 2018

PASAR EL RÍO TURIA EN BARCA

Foto autor desconocido. Barquera en Monteolivete. Por la cantidad de chabolas la situaría ca. 1940. Remember-València, pg. 1505.

QUÉ HACÍAMOS EN EL TURIA

Hacia los años `50 del siglo pasado todavía era posible cruzar el Turia en su tramo final en un par de puntos mediante una barca, que por un módico peaje te pasaba de una orilla a la otra. Si nos situamos en la zona de Monteolivete hacia la izquierda el puente más cercano era el del Ángel Custodio, edificado en los años ’40 del pasado siglo, el anterior más cercano era el de Aragón. Por la parte derecha también desde finales de los años ’30 estaba el de Astilleros para llegar desde Nazaret a la zona portuaria, hubo uno anterior de hierro muy cercano al actual de Astilleros o Nazaret, que desapareció definitivamente con la riada de 1949.

Teniendo en cuenta que en la zona de lo que hoy es av. Francia hasta el cauce del río estaba plagada de fábricas y almacenes hemos de pensar en los trabajadores que desde Monteolivete, zona de viviendas de bajo coste, que ocupaba desde el tramo final de Pedro Aleixandre, pl. Monteolivete y parte del desaparecido camino de las Moreras, que por su parte derecha estaba edificado casi hasta el desvío del antiguo camino a Pinedo y el Saler, era un buen nicho de obreros para las fábricas de la hoy av. de Francia. Pero para ir a trabajar había que cruzar el Turia. 

La vuelta por los puentes citados era un muy largo camino y pasar por el puente de Hierro del ferrocarril algo más cercano una pequeña aventura, pues había tramos que tenías que ir por en medio de las traviesas, era un puente ferroviario, no peatonal y la distancia tampoco era corta. Por tanto lo más práctico era buscar un vado, pero sólo era práctico en verano, y si éste era muy seco.

 Postal de época, ca. 1930

La solución eran un par de barcas una frente a Monteolivete y la otra junto al desaparecido puente de Hierro de Nazaret. En ambos casos estas barcas tenían una curiosa forma de desplazamiento, había un par de postes muy cercanos entre sí en cada uno de los lados, entre ellos pasaba un cable sujeto a su vez de un poste en cada orilla y tirando manualmente en uno u otro sentido se cruzaba el río. La imagen es casi autoexplicativa.

No me resisto a colocar otra imagen también de la zona de Monteolivete en la que además de la barca cruzando el Turia hay una gran multitud a ambos lados del cauce y que hace pensar en el día de la fiesta a la Virgen de Monteolivete, ya que si fueran las Pascuas el cielo estaría lleno de cachirulos. Al fondo el puente de Hierro ferroviario y más lejos las chimeneas de la desaparecida fábrica de levadura, junto al puente del Ángel Custodio.
  
Texto de Enrique Goñi Igual



domingo, 4 de marzo de 2018

CONVENTO DE SANTA ÚRSULA, CASA DE LES REPENEDIDES

Archivo Municipal

Para encontrar el origen del convento de Santa Úrsula y el motivo de su fundación hay que remontarse a la mitad del siglo XVI, cuando en 1552 Juana Zucala, devota mujer,  -que con anterioridad  y  desde 1540  vivía con otras mujeres retiradas con las que formaba una especie de beaterio de la Tercera Orden del Carmen, situado en el lugar que ocuparía más tarde el convento de Santa Ana- fundó junto a la Puerta de Quart, una casa de arrepentidas bajo la invocación de la Virgen de la Misericordia. 

Con este cometido estuvo funcionando el establecimiento durante algunos años, cuando ya estaba y con la misma dedicación desde 1345 la Casa de les Repenedides que había sido fundada por la madre Soriana, beata de la Tercera Orden de San Francisco,  para la que se habían establecido varias reglas municipales, una de ellas "que dilluns Sanct entrasen fins lo disapte, totes les dones publiques en les repenedides”. Ocupaba el mismo sitio donde más tarde, iniciado el siglo XVII, se levantaría el Convento de San Gregorio.

La Casa de las Arrepentidas y como institución dependía del gobierno municipal para la reinserción de las prostitutas, para pasar décadas después a depender del Arzobispo Juan de Ribera quien le dio mayor rango instando a las pecadoras a que se acogieran a la vida religiosa en el Convento de San Gregorio de reciente construcción.

Cerca de la plaza de Santa Úrsula existe actualmente la calle Virgen de la Misericordia en recuerdo de la primera invocación que había establecido la devota Juana Zucala.

En la foto de los años cuarenta vemos sus contrafuertes en una perspectiva lateral desde la ronda de circulación semejante a la actual; en nuestros días sin tapial, sin vías de tranvías y sin adoquines. 

viernes, 19 de enero de 2018

EL PARDAL DE SANT JOAN

Archivo Municipal

1940 Ca. - Sí el "Pardal de Sant Joan" quisiera encontrar la razón de su origen, en su curiosidad, quizá tendría que remontarse a la época musulmana, cuando los de Mahoma tenían en el mismo lugar una mezquita extramuros la ciudad.

Tras la reconquista se convirtió en Iglesia de estilo gótico primero, parroquia en el siglo XIV, con sucesivas restauraciones, hasta que a comienzos del XVIII y ante la plaza del Mercado es cuando/donde se impone el estilo barroco que regalará su esplendor ante la Lonja de la Seda para llegar a nuestros días.

Este sería el breve resumen, preciso también, qué se haría el Pardal de Sant Joan, pero incompleto.

En su ignorancia, sería la literatura la que de la mano de Vicente Blasco en su obra Arroz y Tartana, lo convertiría en una leyenda como símbolo de la esperanza, de la fortuna, también del infortunio: 

Veamos lo que nos dice el novelista sobre tan famosa veleta clicando en este enlace:

domingo, 26 de noviembre de 2017

PRIMERA PIEDRA EN LA CASA DE LA MISERICORDIA


En el año 1671 continuaban las obras en lo alto del Miguelete para construir una nueva espadaña, en esta ocasión de piedra, toda vez que la anterior de madera se había quemado tras unos fuegos artificiales en ocasión de un festivo y regio acto celebrado en 1657. La lentitud de la obra venía dada por la dificultad para subir los bloque de piedra por la empinada y estrecha escalera de la torre campanario.

Mientras tanto, el 4 de enero del mismo año, el Arzobispo de Valencia Don Ambrosio Ignacio Espinola colocaba la primera piedra para la construcción del Hospicio de Nuestra Señora de la Misericordia.

El edificio que ya desde un principio se intuía como magnífico, situado en el antiguo barrio de la Morería, frente a la antigua mezquita de Alfaqui, convertida en parroquia y vecino a la iglesia de San Miguel, se fue mejorando con los años con importantes mejoras en los siglos XVIII y XIX.

viernes, 23 de junio de 2017

UNA LÁPIDA AL FALANGISTA ESTEVE

Archivo Municipal

En una constante histórica el “cambio de régimen político” siempre ha llevado a rastras la sustitución de un nombre por otro en el nomenclátor de la ciudad.

Calles, avenidas y plazas han sido de utilidad para ensalzar personas, especialmente modificando su rotulación, y de paso en las más populares vías y bien por la importancias del homenajeado, con la instalación de lápidas de piedra o bronce para dar mayor empaque a quien el Ayuntamiento de turno ha decidido ensalzar.

Es el caso de Enrique Esteve que por su pertenencia al partido de Falange Española, del que había sido Jefe Provincial de Valencia y a su vez Consejero Nacional, por su condición de víctima de la Guerra Civil, siendo alcalde de la ciudad el Barón de Cárcer, el 23 de abril de 1940, decidió el consistorio cambiar el nombre de la calle dedicada al Periodista Azzati con la nueva rotulación de Falangista Esteve, aprovechando para sustituir la entonces existente lápida por la del escultor Francisco Marco realizada en mármol negro que vemos en la imagen.

Nombre que ostentó hasta 1979, que con el nuevo cambio político volvió a su antigua denominación, la del republicano y "periodista Azzati", a quien en mayo de 1932 había sido honrado con una lápida en aquella ocasión de Vicente Roig Romero.

martes, 21 de marzo de 2017

LA LÁPIDA DE ISIS

Archivo Municipal

1940 Ca. - Los pretiles del río Turia están ligados sólidamente a la historia de Valencia. Ciudad que nace en una cuna mecida por dos brazos de un mismo río. Creciendo en superficie y con los siglos, el cap i casal sufrió la fuerza de sus aguas, ora tranquilas ora tumultuosas. De sus fuertes riadas surgió la creación de instituciones para la defensa de la ciudad que veía el peligro de voraces avenidas. De esta guisa nacen la Fábrica de Murs i Valls regulada en 1406 tras la riada de 1358, y la Nova Fábrica del Riu en 1590 que protagonizan  importantes páginas de nuestro pasado. 

Paredones, pretiles y estribos; muralla, puertas y valladares se iban consolidando gracias a las sisas sobre el trigo primero y la carne después, como principal sustento económico que facilitara sus proyectos.

El tramo desde Mislata al puente de la Trinidad, construido a lo largo del siglo XVII en su marginal derecha, convirtió la zona en un apacible lugar de paseo que se prolongaba hasta el azud de Rovella.

Había que adecuar el recorrido y no puede extrañarnos la existencia de frecuentes canapés junto a  recursos arquitectónicos que iban a captar la atención del paseante.

Es el caso de la “lápida de Isis” que junta a otra encontrada en lugar muy próximo al azud de Rovella, en 1759, decora el pretil frente al actual Complejo Cultural la Pechina con una inscripción latina que traducida dice:

 “Detente, amador de las antigüedades: Estas dos lápidas sepultadas en el álveo del río, fueron descubiertas en el año del Señor 1759 y en el siguiente se colocaron en este más próximo lugar. Di, en dónde y cuándo fueron colocadas”.

Se remata el frontón barroco con tres pomos sobre un rosetón con el cuerno de Amaltea en alusión al escudo de Valentia. La lápida superior, también en latín, nos informa el año del hallazgo y el de la colocación del monumento en 1760.

lunes, 13 de febrero de 2017

LA CRUZ DEL CAMINO DEL GRAO

Archivo Municipal

1940 Ca - El origen de las “cruces de término” se contextualiza en el propósito de dejar constancia de la fe cristiana en un territorio aún poblado por familias de origen musulmán, los conocidos como moriscos. 

Hicieron su aparición en Valencia en el siglo XIV, con la singularidad del recurso a su cubrimiento mediante tejadillos, especialmente en la capital, así como en algunas otras poblaciones. Mientras que las primeras existentes a lo largo de los caminos del norte peninsular, sabemos de ellas de cuando su construcción en el siglo VII.

Y para indicar su ruta, Martín LLobet fue el encargado de construir en 1419 la Cruz del Camino del Grao, que vio su conclusión diez años después, pero ya de la mano de su hijo, Juan LLobet. Construida la Cruz en un principio entre cuatro pilares que sujetaban imágenes, fue cubierta con un templete rematado por una veleta de hierro. En el plano del Grao de  Vicente Tosca, de 1722, aparece descubierta y a finales del XVIII se restauró la Cruz en un tiempo que ya se ofrecía construida en hierro. 

En el plano catastral de 1944 aparece en el mismo lugar que figura en la foto, para ser trasladada años después en el jardincillo enfrente de la actual Avenida del Puerto.

Fuente: Elena de las Heras Esteban

jueves, 24 de noviembre de 2016

SUGERENCIAS DE PRENSA: PUENTES...PRETILES.

Archivo Municipal

En 1908 la prensa local se hacía eco de los preparativos hacia la Exposición Regional que el Ateneo Mercantil de Valencia tenía en su horizonte, incluso sugería propuestas para la mejora de la zona, fijando su atención en el cauce del río, en especial de los puentes que por su proximidad iban a ser utilizados con asiduidad.

El periódico El Pueblo hacía referencia al proyecto del Comité de la Exposición para la construcción de una pasarela, y como quiera que el puente del Mar se consideraba muy estrecho por la densidad de su tráfico, lanzaba la idea que el presupuesto del Ateneo fuera entregado al Ayuntamiento para la construcción de un nuevo y más amplio puente, quedando el del Mar -cuyo ensanche tenía fijado un presupuesto municipal de 800.000 pesetas- como peatonal y al servicio de la Exposición, lo que significaba un ahorro para el Consistorio.

No quedaba ahí la cosa, pues la redacción del diario ampliaba su propuesta con la conveniencia de eliminar las “toscas barandas de piedra” de los puentes del Real, Trinidad y Serranos, instando a colocar barandillas de hierro, tal y como se había hecho recientemente en el puente de San José.

Reforma que iría en beneficio de una mayor anchura para sus estrechas aceras, además de que su estética “saldría beneficiada al ofrecer los puentes un aspecto más airoso y elegante que en la actualidad”.

Mientras que las piedras eliminadas serían de provecho para el tramo del pretil desde el inicio de la Pechina al Azud que había sido arrancado “por necesidades de otros tiempos", así como en la parte opuesta, “desde el puente de Serranos á “la Figuera”, según se decía en la crónica.

Lo cierto fue que el comité de la Exposición construyó “su pasarela”. El Puente del Mar tendría su reforma, pero bastantes años después, peatonal y con las escaleras de Goerlich.

Quizás, por las piedras eliminadas que denunciaba el periódico El Pueblo, sea razón de la ausencia en nuestros días de bolas herrerianas en el tramo comprendido entre los puentes de San José y el del Real, observadas en el plano de Tosca en su margen izquierdo.

Salvo una que permanece.

sábado, 3 de septiembre de 2016

EL NAVÍO DE LA PECHINA

Archivo Municipal

1940 Ca. - La llegada a Valencia a través del río Turia de la madera del marquesado de Moya y de la serranía valenciana era todo un espectáculo. Antonio José Cavanilles mencionaba que su paso por los cañones de Chulilla era un acontecimiento interesante. Pero su llegada al “cap i casal” no lo era menos.

Una vez vencido el azud de Rovella de 1686, el cauce permanecía libre de obstáculos hasta el Puente de San José y el paseo de la Pechina era el lugar apropiado donde los vocales de la Junta de Murs i Valls acudían para inspeccionar el paso de las maderadas en su entrada en la ciudad.

Archivo Municipal 

Zona que conserva sus canapés o bancos de piedra construidos por el solaz existente. Entre ellos y el de mayor ornato el conocido como “el navío”, estaba situado al final del primer tramo del pretil derecho (el izquierdo estaba ausente de pretiles hasta el puente de San José) donde se producía una pendiente con bajada al río. El nombre se debe a su respaldo que nos recuerda la popa de un barco con la leyenda “estoy aquí para que descanses”, indicando el año de 1757.  

"Navío" que había sido trasladado a los Jardines del Real y tras unos años de estancia fue devuelto a su origen del paseo de la Pechina en 1931.  

En las fotos de la década de los 40 se observa “el navío” en fase de remodelación. Junto a él, un banco barroco de 1756 utilizado por los vocales de la citada Junta, que en la actualidad se puede contemplar frente al colegio "9 de Octubre". Obras que una vez concluidas fijarían una bajada al cauce, a semejanza de la antigua, hasta la riada de 1957 que la arrasó. 

En la actualidad y desde principios de los sesenta del pasado siglo se conserva la pétrea popa en el jardincillo frente al Palacio del Temple, junto al pretil del río que su original naturaleza y función ornamental aconseja.