Mostrando entradas con la etiqueta Años 50. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Años 50. Mostrar todas las entradas

domingo, 4 de junio de 2023

CUANDO LOS NIÑOS LLEVABAN ROPA DE DOMINGO

Con mi agradecimiento a Toni Lázaro

Desde el año 1953 y desde la plaza de la Virgen, en esta foto sobre los años cincuenta ya avanzados, se divisaba el segundo torreón del Palau de la Generalitat, por entonces en otras funciones administrativas, después de una importante remodelación y ampliación del mismo, que en su ocasión daría lugar a la plaza que hasta los años sesenta se conocía como del Poeta Liern y hasta nuestros días de Manises, en recuerdo de los Barones de Manises con su casa solariega en la plaza.

Los tranvías y en su recorrido a través de la calle Caballeros se adentran en la plaza de la Virgen, observando a la izquierda, tras el derribo de la anterior edificación, el solar donde se iban a construir nuevas viviendas para ofrecer a la plaza un frente urbano que con un toque de modernidad estaba llamado a ennoblecer la zona, que afortunadamente sería mantenido en las nuevas edificaciones de la plaza de la Virgen.

La fuente central de la plaza, ya deteriorada, invitaba a la instalación de una nueva, para lo que tenían que pasar alguna década.

Y con todo, lo más placentero de la fotografía es la contemplación de sus protagonistas. Dos infantes a la costumbre de entonces: “Cuando los niños llevaban ropa de domingo”.

Con seguridad acompañaban a sus padres a la misa dominical, bien en la Basílica de la Virgen o en la Seo. Y en su recorrido por la plaza tuvieron la feliz ocurrencia de acercarse a la central taza de piedra para refrescarse las manos, o para recibir el frescor de los surtidores, los frontales a los que aparecen en la imagen.

Sus padres alzaron su máquina fotográfica y con un clic captaron para el recuerdo su paseo del mediodía.

miércoles, 1 de julio de 2020

PROHIBIDO EMPINAR EL CACHIRULO


La imagen de los años cincuenta nos muestra a un niño dispuesto al vuelo de un cachirulo a la espera de una ligera ráfaga de viento que lo eleve. Nos indica de su pericia, con el único peligro del "fil trencat". Pero no siempre fue así.

Corría el año 1737 y el Consejo de Ciudad, entre sus muchas otras preocupaciones, tuvo que tomar la decisión que afectaba a una costumbre ya muy arraigada entre los valencianos que venía de muy antiguo; se dice de época árabe. 

Por lo visto era frecuente alzar el vuelo de los cachirulos desde torres, azoteas y tejados, incluso desde los miramares, por lo visto en posiciones muy arriesgadas, pues fueron varios los accidentes, alguno que otro mortal, al caer el osado "cachirulero" desde la altura de una casa, que, por su consecuenciadebía ser elevada.   

El Consejo se vio obligado a dar un pregón municipal el 1 de marzo de 1737 que salía al paso de esta diversión, aplicado sin distinción de edades.

Costumbre citada por vez primera en el dietario de mosén Juan Porcar, capellán de San Martín, quien narra un rico anecdotario de la ciudad entre los años 1589 y 1629, mencionando un cachirulo que volaba en 1606 sobre el Convento de la Zaidia con la imagen de San Vicente Ferrer en dirección hacia el Puente de la Trinidad, donde el hilo de cuerda se enganchó a un cable y tras caer sobre el cauce, el Santo siguió navegando sobre sus aguas. 

El pregón aconsejaba su disfrute siempre y cuando no supusiera riesgo alguno para sus promotores, instando al empinado de los cachirulos sólo desde el ras de los campos, el de las calles o el de las plazas, advirtiendo de severos castigos a quienes incumplieran lo dispuesto, que incluso podía llegar a "quince días de cárcel", con el costo añadido de los gastos de Justicia. 

La foto de los años cincuenta no puede ser más inocente, pero su práctica allá por el setecientos, tenía sus peligros.

martes, 12 de mayo de 2020

LAS TRES AVEMARIAS

 Inicio calle Caballeros - Años 50

En 1933 Carlos Sendra Taroncher abrió una tienda de pasamanería en el nº 1 de la calle Caballeros, principal vía urbana, heredera de la romana Decumano, donde había, principalmente, cereros y comercios de ornamentos religiosos e imágenes, por la proximidad a importantes templos y el palacio arzobispal, en el tramo entre la plaza de la Virgen y la calle Serranos, donde actualmente los únicos históricos son Las Tres Avemarías y Encuadernaciones Llorens.

Taller para la creación y confección artesanal de pasamanería, lo que les ha permitido personalizar sus productos, y tienda para venderlos.

Local pequeño pero muy aprovechado, con centenares de cajas de cartón que tienen una pequeña muestra de su contenido en la parte delantera. Muy práctico para localizar galones, borlas de seda, de plata, de oro, delicadas florituras, cordones, preciosos flecos, madroños ...

A Carlos le sucedió la Asociación Mariano García Martín y sigue regentando el negocio Consuelo García Paredes con la ayuda de su hija Carla Torres García y la empleada Julia Aroca Sajardo.


Julia, Francisca y Consuelo.- 16-12-2019.- Esteban Gonzalo

En la foto, tras el mostrador de madera, entre Julia y Consuelo está Francisca Sirvent Martínez, quien entró a trabajar en la pasamanería a los 14 años y se jubiló en el año 2013.

Una rueca a escala reducida es la "mascota" de este histórico negocio, ubicado en pleno Centro Histórico del cap i casal, al que deseamos que continúe su larga vida y goce de sensibilidad institucional de las autoridades valencianas.
Fachada calle Caballeros.- 27-11-2019.- Esteban Gonzalo

Aunque entre los años 1958 y 1959 derribaron el antiguo edificio y tuvieron que trasladar taller y tienda a un bajo de la vecina calle Horno de los Apóstoles, al volver en 1966 al nuevo inmueble en Caballeros nº 1 tuvieron el acierto de rotularlo igual que el antiguo. 

Texto de Esteban Gonzalo Rogel

martes, 5 de noviembre de 2019

LA "MOVIDA" VALENCIANA COMENZÓ EN LOS CINCUENTA

  
La noche valenciana quedaba escueta para los noctámbulos y los no noctámbulos, los trabajadores nocturnos que a la salida de su trabajo disfrutaban de tomar  un café, una copa o simplemente de una buena tertulia. Digamos que en su mayoría eran artistas que al terminar su función les apetecía reunirse: autores, cómicos, empresarios, o simplemente admiradores de la salida nocturna.

El caso es que no encontraban lugares donde no dieran el cierre a partir de las tres de la madrugada. Y es que había un horario de cierre establecido según legislación. En la entonces calle de Calvo Sotelo, y junto al cine Lys, la organización de los músicos dio puerta abierta, aunque ciertos incidentes hicieron que aquello acabara.

Después de continuadas reuniones gremiales, se llegó a un acuerdo con el entonces gobernador Jesús Posada Cacho, estableciéndose un turno de cafeterías que abrirían hasta las seis de la mañana, un turno de “bares de guardia”.

! Qué caramba! ¡pues no habían farmacias de guardia!


Se barajaron por proximidad al centro y por capacidad, tres de ellas: Barrachina, Lauria y Balanzá. Aunque también entró en juego la cafetería Hungaria, pero renunció a esa suerte, simplemente por temor a que se les llenara el local de señoritas de “mala reputación”, no fuera que se les acabaran las tarjetitas con las que por el día invitaban al abandono del lugar cuando aparecía una “dudosa”.
   
Las tres cafeterías se organizaron en turnos de manera que cada semana cerraba una de seis a seis y media de la  mañana para proceder a su limpieza. Ni que decir tiene estas reuniones nocturnas no estaban exentas de altercados, pero para eso estaba cerca la “pareja” de la puerta de Correos.
   


Esto duró hasta que se acabaron los turnos con el final de los cincuenta. Entonces, todos a la plaza del Caudillo, junto al cine Rialto, quinto piso, en el local de la Asociación Sindical de Músicos Españoles. Era solo para socios aunque todos tenían la puerta abierta. Grandes tertulias salieron de las noches en el Hogar del Músico.

Texto de Amparo Zalve Polo

miércoles, 10 de junio de 2015

EL MATALAFER

matalafer

Años 50 - “Fer y desfer”. La imagen nos traslada a unos años de trabajos al aire libre, como otros muchos a voz en grito pregonados por las calles: la figura del “matalafer” que aireaba nuestras vidas.

“Cuando tocaba”, se presentaba en mi domicilio familiar y en la  amplia terraza del Balkis que nada tiene que ver con la presente que muestra la foto -pero útil para el efecto- extendía el acartonado colchón que una vez "descarnado", esparcía sobre una manta la lana apelmazada por los sueños. 

Fijo sobre el suelo, "el matalafer", con su inseparable vara curvada, iniciaba su trabajo con el zumba que te zumba. En su tarea, esponjaba aquellas entrañas para ubicarlas de nuevo al abrigo del grueso paño con sus habituales franjas blancas y rojas que robustecían su urdimbre.

Instante después, con la aguja de colchonero, recomponía la figura del mullido y cálido colchón que nos conduciría a las horas plácidas de la noche.

El frío látex tan anunciado actualmente en la tele, relaja nuestras espaldas, nos asegura el descanso, pero aquel grueso colchón de cantos trenzados con aroma de lana y borra, nos traslada a una época de oficios abandonados, de la que apenas nos llega el silbido del palo de fresno, cuando rompiendo el aire, sacudía la lana expulsando secretos.

¡El matalafer! Fer y desfer !!! 

lunes, 5 de enero de 2015

EL SORTEO DEL NIÑO

AÑOS 50 EL SORTEO DEL NIÑO

Archivo de Rafael Solaz

Años 50 - El sorteo de la Lotería Nacional del Niño está, y en su homenaje, ligado a la fiesta de la Epifanía.

La Navidad y los Reyes Magos representan una declaración de intenciones en cuanto a la fe cristiana se refiere, sin desdeñar la del “encuentro familiar” que tiene su mejor significación con los regalos navideños, con su remate final, y ya con las arcas vacías, en el día de Reyes.

Rindamos pues culto al niño, pero en esta ocasión mediante la feliz parejita con caballo enjaezado recreando una grupa infantil engalanada en su inocencia.

El niño que desea ser mayor, y él se lo pierde, muestra su puro cual emblema de deseos, mientras la dulce jovencita luce su encanto.  

Pasará el sorteo del Niño y habrá dejado sus alegrías en casa de los agraciados, que como siempre sucede, son más bien pocos, pero el recuerdo en la imagen es un premio que con el paso de los años pervive como valor añadido.

domingo, 9 de noviembre de 2014

EL AZUD DE ORO

azud de oro años 50_salvador monmeneu

Años 50 – Colección de Salva Monmeneu

No es oro todo lo que reluce, pero en este caso, ciertamente lo era. Y como agua bendita que alimenta la fe del creyente, sus nutrientes daban el mejor abono a la huerta que desde la ribera derecha del río Turia, se extendía hasta la Albufera.

El detritus de la ciudad se alojaba ante el último azud del río próximo a su desembocadura, y por ello se le conocía como “del oro”, con su proyección como "la séquia de l'or", por tan rico abono que transportaba.

Pues la mejor "depuradora" eran las acequias que esparcían las aguas por los caballones destinados a alimentar raíces dispuestas para producir la mejor savia para las repetidas cosechas que en los campos se producían.

Agua remansada, pero de muchos quilates que, con el tiempo y la industrialización de la zona se iba a convertir en un veneno para la huerta.

Lo que daría fin a su cometido para convertirlo en un estanque de olvido, tras su misión de gran baúl de riqueza que había estado cumpliendo desde muy avanzado el siglo XIX, en la actualidad lugar de turismo de surrealista diseño, con el Puente del Azud de Oro en su recuerdo, sito en la moderna Ciudad de las Artes y las Ciencias.

jueves, 23 de octubre de 2014

EL MUSEO PALEONTOLÓGICO

Antiguo Museo Paleontologico. Anos 50
Archivo de Rafael Solaz

Años 50 - Valencia y en los Jardines del Real tiene su Museo de Ciencias Naturales, siempre de implantación municipal y en largo recorrido por diferentes sedes, cuyo origen vino dado por la cesión a la ciudad del legado del ingeniero José Rodrigo Botet, consistente en la entrega de su colección privada de paleontología, reunida en su periplo por tierras sudamericanas, implicado en la construcción de diferentes obras hidráulicas.

En el Hospital de San Pablo

El primer emplazamiento del Museo fue en el Convento de San Gregorio de la calle San Vicente, cuando su fundación en 1889 donde permaneció hasta 1896, año en el que fue trasladado al antiguo Hospital de San Pablo, jesuita (cercano a la Cárcel Modelo que se iba a inaugurar en 1901) donde se estableció hasta que en 1908 se acordara su traslado al Almudín, por ser más céntrico y de adecuado aspecto, con la denominación de Museo Municipal de Paleontología bajo la dirección de Eduardo Boscá, quien había sustituido al antiguo dueño de la colección Sr. Rodrigo Botet.

Museo que permaneció en la antigua alhóndiga hasta 1991, con su traslado a los bajos del Ayuntamiento en la calle Arzobispo Mayoral, a la espera de su emplazamiento definitivo en los Viveros en 1999.

Niños de visita al museo paleontologico

Museo Paleontológico que fue muy visitado por la juventud escolar como complemento a sus clases de Ciencias Naturales, con tan gran divertimiento como expectación, aunque no sea este el motivo que nos ilustra la foto de los niños en su proximidad al Museo.

Recuerdos que perduran de nuestros infantiles años, cuando entre sus arcos románicos presenciábamos el enorme esqueleto de un espécimen de gran altura, con su especial atractivo que tanto nos sobrecogía.

viernes, 12 de septiembre de 2014

LA TERRAZA RIALTO

terraza rialto Colección Pilar Martínez Olmos - Terraza

Años 50 - Durante el mes de mayo y en aquellas instalaciones se celebraba la Feria de Muestras Internacional, con su pabellón marroquí anexo, pincelada por la cercanía de la torre del Palacio de Ripalda, creando un marco de ensueño embellecido por las  verdes cortinas de “Los Viveros” al otro lado.

Pero arriba y en su alto, y en especial en verano, así como en ocasión de otras celebraciones, estaba la Terraza Rialto, como una extensión de la cafetería situada en la plaza del Caudillo, regentada por la misma empresa.
rialto_promocion jesuitas del 45Colección Pilar Martínez Olmos - Restaurante

Lugar de bodas y comuniones para lo más granado de la sociedad valenciana,  en la que también se disfrutaba como restaurante de postín y cual estival sala de baile, entre boleros y cha cha chas, al ritmo de maracas, trompetas y batería de su elegante orquesta.

TERRAZA RIALTO años 50

Champang, Martinis y Rocafulls, entre el perfume de jazmines y con melodías de Jorge Sepulveda, Antonio Machín y Gloria Lasso.


Terraza Rialto y en el Llano del Real.  Irrepetible marco.

miércoles, 6 de agosto de 2014

¡VAMOS A LA PISCINA!

piscina las arenas

Años 50 – Piscina de las Arenas junto a su Balneario suministrada por agua del mar que igual servía para el baño que para “campeonatos de España de Natación” en sus distintas modalidades, saltos de trampolín incluidos o partidos de waterpolo, como es el caso que nos muestra la foto con una de las porterías encajada en el bordillo.

Cafetería con  un esmerado servicio donde se servía el aperitivo, el vermut de mediodía, ofrecido por unos elegantes camareros atentos a una clientela fiel que disfrutaba de la brisa. O se tostaban al sol, justo encima donde existía un solárium, protegidos por cremas de producción casera a base de aceites que también procuraban un bronceado rápido que estaba de moda. La piel blanca y como señal de una más elevada clase social de los años treinta, había pasado página. La ducha para caballeros y al fondo para señoras, completaban unas instalaciones de gran prestigio estival donde la clase media-alta se arremolinaba entre las aguas, el sol y el refrigerio.


¡Y de dos alturas!.

¡ FELICES VACACIONES !

lunes, 4 de agosto de 2014

LAS ARENAS - ¿PUERTAS AL MAR?

Las Arenas años 50

Años 50 - Las arenas de adentro, las arenas de afuera, decíamos.  Si no se le pueden poner puertas al campo, menos al mar. 

El balneario de Las Arenas era de pago. Módico y al alcance de todos, pero había que pasar por su ventanilla para disfrutar de las numerosas distracciones que había en su interior. Patines y futbolines, columpios y tiovivos servían para entretener las horas del día que se alternaban con los baños.

Flanqueado por una vallas de tablas que no impedían su acceso, pues a través de las olas se pasaba al interior. Eran tiempos en los que “la moral” se pavoneaba celosamente por la playa a la caza del exigido recato, tanto en cuanto se requería a las féminas la faldita en su bañador fuera del agua, al tiempo que otra valla en el interior del recinto, separaba a las damas deseosas de más intimidad de los “atentos” caballeros.

Años de vacaciones en las playas del Cabanyal, cuando aun faltarían muy pocos años para que el Seat 600 se instalara en nuestras vidas.

domingo, 3 de agosto de 2014

EL RESTAURANTE LOS VIVEROS EN LOS JARDINES DEL REAL

restaurante antiguo 
Los jardines que formaban parte del Palacio del Real, una vez destruido éste en la guerra de la Independencia, con motivos tan poco claros como inútiles, se convirtieron en una zona verde, de ocio y de paseo de la sociedad valenciana.

La propiedad pasó del Real Patrimonio a la Diputación Provincial, que finalmente en 1903 lo donó al Ayuntamiento de Valencia como plantel de flores o vivero de árboles.
interior
Colección particular de Pilar Martínez Olmos

REVI, S.A. (restaurantes viveros, sociedad anónima), nació para explotar un restaurante en el interior de estos jardines. La propiedad de las acciones de esta sociedad anónima variaba, pero familias muy conocidas de la jet set valenciana siempre formaban parte de ella.


restaurante viveros1- Colección particular de Pilar Martínez Olmos

La primera ubicación del restaurante, con su umbráculo anexo, era lugar de bodas, bautizos, comuniones y celebraciones, tanto en su interior como en patio exterior formado por un pasillo con doble columnata.

1952 bailes papas
A final de los años 50, el arquitecto Luis Gay, construye un edificio de estilo racionalista, con un jardín interior a fin de ubicar en él, un restaurante de lujo.

Su uso era el mismo, pero además de un gran salón y en época de buena temperatura, mesas alrededor del jardín, contaba con un salón privado en el piso superior donde se podían hacer convenciones, homenajes, y otras celebraciones de menos invitados.

Sin embargo, la mayor parte de su factura provenía de la contratación con anterioridad.

En los primeros años 70, en el ala derecha del edificio, se inaugura “el anfitrión” un restaurante a la carta, elaborada en las mismas cocinas y prácticamente con la misma materia prima, pero muchísimo más caro y exclusivo.

La crisis de finales de los 70 acabó con él. 

No así con el edificio, que hoy en día, está destinado a Museo de Ciencias Naturales de Valencia.
Colección particular de Pilar Martínez Olmos

niños Colección particular de Pilar Martínez Olmos

Y ya que yo he escrito este artículo, me gustaría añadir una opinión mía. Hace muy poco, coincidiendo con la feria del Libro, entre en el Museo. Era un día precioso, hacía calor. Cuando traspasé la puerta la oscuridad se apoderó del ambiente. Todas las cristaleras que daban luz al restaurante desde el jardín interior, estaban cerradas y/o tapadas por espesas cortinas azulonas.

Consiguientemente el techo sembrado de halógenos, allá arriba, dando un aspecto de cueva al hall. Seguí recorriéndolo, el gran comedor, dividido en boxes oscuros con televisiones y audiovisuales hablando solos…Sentí una lástima infinita y desee que aún podía tener arreglo.

Y pienso yo si está acertado el uso de un edificio tan alegre, para tener que convertirlo en algo tan oscuro. O es que no tenemos ni idea de utilizar óptimamente lo bello que poseemos.

restaurante viveros

Texto de Pilar Martínez Olmos

martes, 29 de julio de 2014

LA CASA DE LOS BOTIJOS

casa de los botijos

Nuestra plaza Redonda, única en su género por tantas cosas, ha visto cambiar su aspecto adaptándose a los tiempos desde su inicio, allá por la mitad del siglo XIX. Y desde aquel instante se convirtió en uno de los puntos comerciales más emblemáticos de la ciudad. Un ejemplo lo tenemos en la aún existente “casa de los botijos”, fundada pocos años después, en 1860 y que desde entonces es un punto de referencia como tienda de souvenirs, tradicional, artesana y constante en su actividad donde la cerámica ocupa su lugar relevante.

La belleza de la foto captada en todo su esplendor, no deja lugar a la duda en su arracimada semblanza. Los blancos botijos dispuestos para refrescar el agua esperaban a su nuevo dueño, llamados a quedar colgados bien bajo la sombra de una higuera, o junto al parral de una barraca.

Sin embargo, hoy son más bien pintorescos y el frigorífico ha desterrado al botijo al lienzo de un bodegón entre uvas y melones.

lunes, 21 de julio de 2014

LA PASARELA PEATONAL

lapasarela3

Años 50 - La pasarela era un atajo peatonal hacia el barrio de Ruzafa que hasta la construcción del “túnel de las grandes vías” mantenía unida una zona de la ciudad partida en dos por el ferrocarril.

Pero tenía su encanto.  Su  toque de imaginación.

Esperabas la llegada del tren y te adentrabas en una nube de vapor que te envolvía cegando los ojos e invitándote a viajar en su compañía.  Por un instante se cumplían tus deseos que en muy breve espacio de tiempo dejaba sobre tus ropas la señal de su paso mediante leves “caricias” de carbonilla que como postal viajera certificaba la fascinación por un breve viaje a un lugar imaginario, a bordo de un vagón que de inmediato desaparecía.

LAPASARELA CONSTRUIDA CA 1925 
Y así fue hasta los primeros años sesenta, cuando fue derribada para la construcción de un túnel, convertido también en atajo para la circulación rodada.

domingo, 20 de julio de 2014

EL CARRO DE GASEOSAS

el carro de gaseosas

Años 50 - Un servicio a domicilio que nada tenía que ver con el actual de tele pizza. Ni con móviles, ni previa llamada al 902, el vendedor de gaseosas regularmente pasaba por las calles a cuyo encuentro acudía cualquiera de los vecinos. Gaseosas y cervezas, zarza y sifones, agua de Vichy o de Benasal se ofrecían en unas cajas de madera que completaban los tres pisos de un vehículo tirado por un caballo con el conductor guiando sus pasos con las riendas en sus manos, muchas veces vestido con un pichi.

Uno más de los muchos servicios que se ofrecía por los barrios de la ciudad con una clientela fija, al tanto de los distintos oficios que mediante su voz en alto o con su inconfundible artilugio, ofrecían sus servicios con su característico sonido. 

Años de tiendas de barrio, de bodegas, pero también de vendedores ambulantes quienes se adentraban en la tranquilidad de las calles con su impronta popular.

miércoles, 16 de julio de 2014

CASA PEDRO

casa pedro

Años 50 - Casa Pedro, casa de culto. Cenáculo intelectual de una Valencia que deseaba encontrarse así misma entre lo más florido de la época.

casa pedro
Rincón urbano, rincón de certámenes y premios literarios en el lugar más recóndito de la ciudad, sito entre callejuelas estrechas que convergen en una pequeña plaza, antiguo picadero de noble linaje, que igual servía para presentar en sociedad a un cantante venido de la Costera, que como tertulia pública en un oasis de osada libertad gracias al intelecto de lo más granado de la sociedad valenciana y gentes llegadas de afuera.

En la década de los cincuenta Casa Pedro era como un recinto sagrado, el ágora taberna a la que acudían personajes dispuestos a la discrepancia, pero dominando el timón de sus inquietudes que garantizaba la permisividad.

Casa Pedro, lugar de ingenios y  coloquios,  de arte y de letras, de ilusiones y de cultura ofrecida, que después se convertiría en un restaurante perdiendo su identidad
.

 

Casa Pedro_

martes, 15 de julio de 2014

ATRACCIONES PÉREZ

Feria de Valencia. Atracción, tranvía. 1951 Archivo de Rafael Solaz

En los años 50 “Atracciones Pérez” era todo un clásico de aquella feria de Navidad que se concentraba en el paseo de la Alameda, donde acudían sus fans de las manos de sus papás. Los niños en su afán de ser mayores, asían por un instante de gozo volantes y manivelas de aquellos vehículos que más les llamaban su atención, en especial coches de bomberos, ambulancias, trenes y tranvías para demostrar su pericia dando que dando vuelta tras vuelta, hasta que la sirena anunciaba el final del para ellos siempre corto viaje.

Casitas de madera que permanecen en nuestro recuerdo totalmente olvidadas en el baúl de un tiempo próximo a la Navidad, lo que hace que nos preguntemos qué mejor sitio sería el de un “museo infantil”, el que albergara aquellos vehículos en los que jamás faltaba una campana, dispuesta para anunciar el inicio y final a un viaje sin otro destino que el de hacernos felices en tan fugaz travesía.

viernes, 4 de julio de 2014

GRUPO DE EMPLEADOS DE TABACALERA S.A.

Empleados de Tabacalera, Valencia. Años 50
Archivo de Rafael Solaz

Años 50 - Después de que el edificio formara parte de la Exposición Regional de 1909 y Nacional de 1910, y se adaptara su interior para la industria del cigarrillo y puro, hasta entonces ejecutada en el viejo Palacio de la Aduana de la Glorieta, la nueva fábrica de tabaco de la calle Amadeo de Saboya inició su actividad en 1914.

En sus naves se continuó con la elaboración de cigarrillos entre los que destacaban por su mayor consumo, los de “Ideales al cuadrado” popularmente conocidos como “de caldo de gallina” que se liaban a mano tras pasar la lengua por su canto engomado, las cajetillas de tabaco rubio Bisonte, los sufridos Ideales con sus tronquitos incrustados y de bajo coste, al igual que las cajetillas de Diana, Celtas y los cigarros Farias de gran reconocimiento popular. Producción que desde la década de los años veinte, se suministraba de la huerta de Valencia y de otras poblaciones cercanas, como las de Picassent, de Albal y de la zona de la Costera, entre otras, toda vez que la importación de hojas había sufrido un fuerte descenso.

En la foto de los años cincuenta un grupo de uniformados empleados posa ante la cámara, y nos recuerda “la Central del Fumador” y su teléfono de cinco cifras en su cartel publicitario.

jueves, 26 de junio de 2014

LA JOTA VALENCIANA

clip_image002

Años 50 - En la Valencia musulmana había muy buenos trovadores y una leyenda nos habla de un valenciano errante llamado Aben-Jot, que enardecía al pueblo con un canto y un baile que él mismo había inventado de carácter esencialmente profano. El Rey Muley Tarik del Reino de Valencia, llevado por su fanatismo religioso se enteró y decretó su expulsión del reino musulmán. Se refugió en Kalat-Ayud, donde popularizó este estilo de canción y de baile. Los habitantes de Calatayud en forma de homenaje a su creador, tomaron su nombre, reconociéndolo como “jota". Se podría hablar pues de una danza de origen valenciano que ya mucho antes de la expulsión musulmana de 1609 se conocía como a “la morisca”
la jota valenciana

Entendida como representación escénica mediante la participación de una rondalla, se interpreta un cuento oral que pretende explicar la realidad histórica, social, política, económica o ideológica. La “jota”, danza española, se canta y baila con rasgos que identifican su diversidad y los intérpretes lucen en cada sitio sus trajes regionales. En Valencia, antiguamente, se bailaba la “jota” en la ceremonia de los entierros.

En Valencia, Enric Valor (1911-2000) fue uno de sus más destacados recopiladores y estudiosos, la investigación continúa en auge en la actualidad como lo demuestran las recientes publicaciones del profesor Rafael Beltrán, ya que sobre el origen de la jota se ha comentado mucho y existen muchas leyendas y fantasías que la envuelven y la acompañan en el transcurso de los siglos, pero ninguna de estas leyendas ha sido debidamente documentada. Algunos instrumentos utilizados para la rondalla primitiva fueron influenciados por los instrumentos musicales mozárabes de la época, entre ellos la guitarra, la flauta, la vihuela, la mandolina, las castañuelas y la pandereta.

Texto de María Martínez Gavilán

domingo, 6 de abril de 2014

PAELLA DE DOMINGO

Paella de domingo en Benicalap. Años 50

Archivo de Rafael Solaz

Años 50 - Llegaba el domingo y la paella no podía faltar en ninguna casa valenciana, orgullosos por derecho propio en aquellos años de un plato que iba en el buen camino para alcanzar su justa fama universal. Como si de un rito sagrado se tratase, la familia se reunía -y reúne- torno a la paella cual día de precepto culinario, y de esta guisa iba dando fuerza a una más de nuestras tradiciones, que aunque no viniera de antiguo, iba adquiriendo carácter de valencianía, toda vez que en tan rico plato se concentra el sabor y la esencia de la huerta valenciana. En la foto de aquellos años, una vez reposada y en su punto y en un lugar de Benicalap, las dos mujeres con su delantal se disponen a emplatar, ayudadas por un endomingado y presto caballero, así como por otro familiar, con boina, para dar cuenta de una paella que por sus características hace suponer que sean muchos los asistentes a la “ceremonia”. Paella y domingo, pollo y conejo, arroz y verduras: de la huerta a la mesa y en ”cónclave familiar”.