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martes, 26 de marzo de 2019

EL AZUD DE ROBELLA


Azud de Robella. Foto autor desconocido, ca. 1940. 
Remember-València, pg. 1504.

QUÉ HACÍAMOS EN EL TURIA

 Otro azud situado en la ciudad de Valencia era el de la acequia de Robella. Estaba situado cercano al punto en que los términos municipales de Mislata y de Valencia se unían junto al cauce del río, casi frente a la cárcel Modelo. De este azud disponemos de un par de fotografías, la más antigua tomada desde el margen del río nos permite ver casi todo el azud con su caseta de distribución de las aguas hacia la acequia, el camino a Mislata, hoy paseo de la Pechina y curiosamente nos da una nueva perspectiva de la pequeña pineda que comentamos en un anterior artículo publicado sobre tranvías titulado “El bosquecillo” y por otro lado nos permite una interesante visión del caserío de Mislata por aquellos años.

Una posterior visión del mismo azud tomada unos años después de la riada de 1957, cuando ya ha sido sustituido, como todos los demás azudes de las acequias que riegan las huertas valencianas, al estar siendo desviado el Turia por la ejecución del llamado Plan Sur y modificarse de acuerdo con el nuevo recorrido del cauce todas las tomas de los azudes.


Revista Bancaya 1965. Foto autor desconocido.

Aquí tomamos nota de la desaparición de la caseta distribuidora así como de la ruptura del azud, impidiendo que se almacene el agua para su recogida y desvío a la acequia. Como es lógico al haberse edificado la zona es normal que haya chiquillos jugando por el cauce del río, en esos años todavía en activo como río.

Texto de Enrique Goñi Igual

domingo, 24 de febrero de 2019

VISITAR LOS AZUDES

En esta antigua postal del azud del Oro podemos ver una respetable cantidad de agua yendo hacia el cercano mar. Autor desconocido, ca. 1930.

QUÉ HACÍAMOS EN EL TURIA

Antes de la conocida gran riada de 1957 los ciudadanos de Valencia podíamos disfrutar en variadas ocasiones del cauce del río con diversos objetivos. Uno de ellos podía ser disfrutar de la vista de los puentes, ver correr el agua, en casos excepcionales ver con miedo la subida de las aguas, disfrutar en las fiestas de las Pascuas de los cachirulos, etc. A partir de la riada el río Turia se convirtió en un asunto de Estado, y al final con el emblema “El riu és nostre y el volem verd” los valencianos en los años setenta del siglo pasado nos ganamos lo que pedíamos “El río es nuestro y lo queremos verde”, con lo que el cauce en lugar de la autopista inicialmente proyectada pasó a ser la mayor zona ajardinada de la ciudad.

Una de las características propias del Turia eran los azudes, de los que la ciudad disponía de dos o tres, donde a través de una pequeña presa, una cierta cantidad del agua que corría por él, se desviaba hacia una de las famosas acequias que regaban, y lo siguen haciendo, partes de la cada vez más pequeña huerta de Valencia. Hoy veremos un par de esos azudes. Comenzando por el último, el más cercano al final del cauce, el azud del Oro, es decir de la acequia del Oro, acequia por cierto no perteneciente al Tribunal de las Aguas. Situado hoy su antiguo edificio junto al Ágora, precisamente se puede ver desde el puente denominado del assut de l’or.

Azud de Mestalla, revista Bancaya 1965. Foto autor desconocido.

El otro azud, creo recordar que es el primero que se encuentra al entrar el río en el término de Valencia, es el de la acequia de Mestalla. En este caso la fotografía nos muestra un pescador pacientemente sentado ante el azud por el que baja una generosa cantidad de agua, si comparamos con la que lleva el actual nuevo cauce, o sea nada, ni gota.

Texto de Enrique Goñi Igual

domingo, 9 de noviembre de 2014

EL AZUD DE ORO

azud de oro años 50_salvador monmeneu

Años 50 – Colección de Salva Monmeneu

No es oro todo lo que reluce, pero en este caso, ciertamente lo era. Y como agua bendita que alimenta la fe del creyente, sus nutrientes daban el mejor abono a la huerta que desde la ribera derecha del río Turia, se extendía hasta la Albufera.

El detritus de la ciudad se alojaba ante el último azud del río próximo a su desembocadura, y por ello se le conocía como “del oro”, con su proyección como "la séquia de l'or", por tan rico abono que transportaba.

Pues la mejor "depuradora" eran las acequias que esparcían las aguas por los caballones destinados a alimentar raíces dispuestas para producir la mejor savia para las repetidas cosechas que en los campos se producían.

Agua remansada, pero de muchos quilates que, con el tiempo y la industrialización de la zona se iba a convertir en un veneno para la huerta.

Lo que daría fin a su cometido para convertirlo en un estanque de olvido, tras su misión de gran baúl de riqueza que había estado cumpliendo desde muy avanzado el siglo XIX, en la actualidad lugar de turismo de surrealista diseño, con el Puente del Azud de Oro en su recuerdo, sito en la moderna Ciudad de las Artes y las Ciencias.