Mostrando entradas con la etiqueta Adoquinado. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Adoquinado. Mostrar todas las entradas

viernes, 8 de mayo de 2020

LOS ADOQUINES DE RODENO EN VALÈNCIA

Adoquinado de rodeno, ca. 1910. Autor desconocido. 
Remember-València, pg 1644.

Cuando era pequeño en València allá por los años 50 del pasado siglo abundaban en València calles adoquinadas, pero no como ahora en que los adoquinados decorativos se fabrican con un molde que se coloca y aprieta sobre una superficie de cemento, no, eran unos adoquines de piedra rojiza, rodeno, que medían alrededor de 25 por 50 centímetros y otros 25 de espesor, cosa fina levantar uno de ellos del suelo para colocarlo en su lugar al adoquinar una calle. Por ejemplo en la actual plaza de los Fueros sobre 1910.

Así de golpe me vienen al recuerdo calles como Denia, Ángel Guimerá, Convento Jerusalén, algún tramo de Gran Vía Marqués del Turia, Sagunto, Quart y docenas más. Fueron reemplazados por los más ligeros y manejables adoquines de granito, unos dados grises con un tamaño sobre 15 por 15cm. El resto estaban ya asfaltadas, pero a mano, no como ahora. O mucho peor, eran de tierra.

Hace un tiempo caminando por la calle de La Murta, calle de antiguo abolengo en Benimaclet entre Federico Mistral y Hermanos Villalonga me encontré con la sin salida calle de Carmen Crespo y ¡estaba adoquinada con piezas de rodeno! Todo un espectáculo.

Adoquinado de rodeno en c/Carmen Crespo. Foto E. Goñi, 2019.

Comentando con un amigo el caso me indicó la calle de En Pina en pleno centro, barrio del Mercado, paralela a Purísima y sí también era rodeno, pero en una calle peatonal y algo sinuosa, con rincones.

Adoquinado en la calle de En Pina. Foto E. Goñi, 2019.

Otra vista de la calle En Pina. Foto E. Goñi, 2019

También disponemos de adoquinado en rodeno moderno en plan decorativo, pero transitable para automóviles como el de la calle Alta del Mar. Nazaret.

Adoquinado de la calle Alta del Mar. Foto E. Goñi, 2019.

Pero el adoquinado que trajo a los valencianos de cabeza durante muchos años fue el que se instaló sobre los años 20 a 30 del pasado siglo en absolutamente todas aquellas calles del interior de circunvalación (hoy recorrido del bus 5 Interior) que habían tenido vías de tranvías y dejaron de tener, o de una vía pasaron a dos, o de dos a una, o bien se pusieron de nuevo, como Serranos, Quart, Barcas, Paz, Ruzafa, San Vicente, Purísima, Derechos, Abadí San Martín, Alta, Calabazas, Corona, Navellos, etc. a las que tenemos que añadir como excepción que confirma la regla la calle de Lauria en la que jamás pasó el tranvía. El problema eran unas briquetas, así se las llamaba, de un compuesto asfáltico, tan suaves que con cualquier mínimo chaparrón producían una cadena de resbalones y deslizamientos a bicicletas y motocicletas con caídas incluidas que valía la pena bajarse y empujar antes que seguir montado en el ciclo del tipo que fuera. Podemos ver en la plaza del Mercado las dichas briquetas, pero ya sustituyéndose por cualquier rotura por simple asfaltado.

Foto pz. Mercado, ca. 1950. Autor desconocido. 
Remember-València, pg 1841.

Texto de Enrique Goñi Igual

sábado, 1 de septiembre de 2018

EL PRIMER EMPEDRADO.



En 1755 y coincidiendo con el III Centenario de la Canonización de San Vicente Ferrer se llevaron a cabo diversas actuaciones que contribuyeron para que la ciudad mejorase en sus servicios.

La popular calle del Trench, desde Santa Catalina al Mercado, fue la primera que gozó de la modernidad del empedrado. Por su acceso al "mercat", lució preciosa y el barro y el polvo desapareció en su trazado, instalándose años después en su cercanía comerciantes de joyas, para ser conocida la zona como la de los plateros.

Nació el cuerpo de bomberos, al tanto de los fuegos y para su rápida extinción. Se fundó el Colegio de Abogados, que iba acoger a sus asociados en beneficio de todos.

Se editaron libros con fotografías del santo, al igual que un tratado sobre las numerosas posadas que iba a ser de utilidad para los viajeros que con motivo de la canonización acudían a Valencia. 

La popular calle, según la leyenda, que había nacido por un "trencat" en la muralla árabe, marcó el camino a seguir en el resto de la retícula urbana.

jueves, 15 de enero de 2015

ACERAS CONTRA EL BARRO

1834 aceras contra el barro

El adoquinado y el agua potable aún tardarían en llegar, pero se hacía necesario el enlosado de las aceras en calles y plazas de Valencia. Los aires de la revolución industrial llegaban a la ciudad tras la década ominosa (1823-1833) y en aquella Valencia desamortizadora el antiguo régimen veía el fin de sus días con la aparición de una burguesía dispuesta a sustituir las viejas costumbres, encaminándose hacia el progreso. Había que sustituir el convento por la tienda y el campanario por la chimenea.

La revolución burguesa iniciaba su andadura, el polvo y el barro no eran el mejor camino.

Desde el Gobierno Civil se instaba a que la ejecución y coste de la aceras recayeran sobre los propietarios de las casas, marcando un corto plazo para su ejecución. Ante su incumplimiento, sería el propio Ayuntamiento quien acometería las obras, embargando los alquileres el tiempo necesario.

De programar el ambicioso plan de aceras se encargó el Ayuntamiento, indicando las calles que en un principio iban a ser objeto de la mejora.

Fijando el Micalet como punto de salida, dieron prioridad a las calles de Zaragoza, Miguelete, Caballeros hasta las esquinas de Calatrava; plaza del Esparto, Bolsería, del Trenque a San Fernando, Porxets y Cajeros, San Vicente hasta su puerta; la Bajada y plaza de San Francisco, las calles de la Sangre, Barcas, de la Universidad y de la Nave, plaza Comedias, plaza del Colegio del Corpus Christi y de Villarrasa,  calle Culleretes, Mar, las plazas de Santo Domingo y Santa Catalina, Arzobispo, la Almoina, el pórtico de la Virgen, San Bartolomé y Manises, la calle de Serranos, la plaza de Mossen Sorell hasta la Corona; la calle puerta de San José, Alta y Baja de Alfondech, plaza del Carmen y calle de los Mártires hasta la puerta de Ruzafa, la de Cuarte, igualmente hasta su puerta con la plaza Santa Úrsula, que tal y como vemos en el plano, fueron las primeras calles y plazas de la Valencia amurallada instadas a enlosar sus aceras.

La epidemia del cólera en su primera aparición, obstaculizó el proyecto, con un nuevo intento después, aunque la poca predisposición de una gran parte de los vecinos hizo fracasar aquel avance que se consumó años más tarde, en 1845, con el inicio del empedrado de las calles.

La figura de José Campo aparecía en Valencia, y con él, la "revolución industrial" adquiriría un fuerte impulso.

Bibliografía: Valencia en la Revolución (1834-1843) de Ivana Frasquet.

viernes, 26 de septiembre de 2014

DEL ADOQUÍN AL MÁRMOL

plaza dela virgen 1920

1920 - Cuando los Jurados salían de la Casa de la Ciudad para dirigirse a la Catedral enfrente, en las ocasiones de algún acto ceremonial, en los días posteriores a los de lluvia, al cruzar la Puerta de los Apóstoles, a sus largos vestidos, se había adherido el barro de la plaza.

Valencia y sus calles se habían convertido en un barrizal. Esto motivó que para cambiar su ropa, los ediles de la ciudad, eligieran un lugar aún más cercano; y a ello es debido que la Casa Vestuario construida en 1800 y en aquel recuerdo, mantenga el nombre.

En la actualidad, entre otros cometidos, es allí donde se reúnen los síndicos del Tribunal de las Aguas todos los jueves del año para cambiar sus ropas, manteniendo la antigua tradición, aunque en ello nada tenga que ver el barro.

A mediados del siglo XIX, el Ayuntamiento se decidió por adoquinar las calles y plazas de la ciudad, y sería a su final cuando una parte importante de la ciudad disfrutaba de sus viales adecentados.

Tal y como vemos en esta foto donde su adoquinado posibilitaba el paseo tranquilo sin temor alguno a ensuciarse los zapatos ante la basílica de la plaza de la Virgen, tan concurrida entonces como en la actualidad, pero ya con el brillo en el suelo tras su última mejora. 

Más de ciento cincuenta años en la historia de nuestra ciudad: la que va desde el recatado vestido al suelo que nos ofrece la imagen, hasta el de la actual minifalda.

¡Del adoquín al mármol!

sábado, 5 de abril de 2014

EL ASFALTADO DE CALLES

Asfaltado de calles 1909

1909 - Sería en la segunda mitad del siglo XIX cuando se comenzó con el adoquinado de las calles de la ciudad, en un largo proceso que duraría el periodo citado y del que finalizado el siglo tan sólo disfrutaban del mismo el cincuenta por ciento de las vías urbanas. “Angostas calles sin pavimentar…la plaza de la fonda era un puro barrizal”, decía el viajero Andersen en 1863.
Con el cambio del siglo y en su primera década, se comenzó con el asfaltado que hacían más cómodos los desplazamientos al evitar la incomodidad de los cantos del adoquinado, mejora que se iría imponiendo a lo largo del siglo XX en el que no sería hasta los años setenta cuando todas las calles de la ciudad pasaron a disfrutar de su asfaltado, evitando el barro que después de unos días de lluvias, hacían intransitables las calles del extrarradio a las que no había llegado la caliente masa del asfalto. Observamos en la foto de 1909 cómo se procede al asfaltado de la calle Pintor Sorolla, donde in situ producían el alquitrán, al fuego de los hornos de leña y el laborioso trabajo de los operarios encargados de su ejecución.

viernes, 26 de marzo de 2010