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martes, 28 de diciembre de 2021

VUELVE A ENCENDER SUS LUCES EL HISTÓRICO COMERCIO "CASA CONEJOS"


A finales del siglo XIX la ciudad de Valencia iba creciendo en torno a su centro más comercial, la calle de San Vicente y la calle del Mar. Conforme anochecía, el farolero iba encendiendo las farolas de gas de las calles, incluso llegaba a los domicilios más pudientes. 

Y justo en una de esas calles comerciales estaba la tienda familiar de tejidos Casa Conejos que quiso ofrecer a sus clientes la llegada de la luz eléctrica, siendo el primer comercio en hacerlo en la céntrica calle San Vicente 16 y 18. 

Ahora nos encontramos con la sorpresa que después de muchos años del cierre y de desaparición, la nostalgia de los herederos por el negocio familiar se hace presente y como una vuelta al siglo pasado reabren sus puertas a un nuevo local de la misma calle San Vicente, muy próximo al de antaño. 

La apertura según fuentes próximas de la nueva Casa Conejos va a ser de una manera muy singular. La originalidad está en que se retrocederá a noviembre de 1882, intentando acercarse a los preparativos que acontecieron al hecho en concreto que le dio tanta popularidad. 

Tal y como se produjo, los actuales propietarios solicitarán de forma ficticia mediante instancia manuscrita la instalación eléctrica al Ayuntamiento. En aquella ocasión se colocaron dos lámparas Gramme de arco voltaico y una dinamo que era accionada por una máquina de vapor locomóvil de 12 CV que estaba en la calle del Almirante nº 1. Unos 500 metros de recorrido aéreo sobre los edificios. 

En el Balneario Las Arenas

Lo que se procederá esta vez como simulación será la salida de tubos led desde el mismo lugar donde se situaba la máquina de vapor de la calle del Almirante, que sobre los tejados llegará a la nueva tienda, eso sí, para seguir como un siglo atrás recogerán mediante un papel escrito las firmas de autorización de los propietarios de los tejados. 

Habrá que esperar el momento de la inauguración, que promete ser como aquel noviembre de 1882, al que seguro reunirá gentes de toda la provincia.

Texto de Amparo Zalve Polo

jueves, 7 de julio de 2016

EL ALUMBRADO ELÉCTRICO


Desde finales del XVIII era el aceite y a su cargo el que alumbraba hasta la medianoche las calles de las familias pudientes, pero como seña de modernidad fue el gas de hulla el que desde 1844 iluminara la ciudad, aún amuralladas, de la mano del alcalde que años más tarde sería ennoblecido como Marqués de Campo. Avanzó el siglo y fue en 1882 cuando el alumbrado eléctrico, de la mano de la Sociedad Española de Electricidad, empezó a dar vida en la noche valenciana que pasaba a ser de esta forma la tercera ciudad española con el servicio, después de Madrid y Barcelona que había sido la primera. En aquel año, el público supo del nuevo avance tecnológico desde los escaparates de la popular Casa Conejos de la calle San Vicente.

Muy poco tiempo después y en enero de 1883 se crea la Sociedad Valenciana de Electricidad con el primer punto de luz en la plaza de la Constitución, siendo la fundición Vulcano, situada en el Llano de la Zaidia, una de las primeras fabricas en disfrutar del nuevo servicio. Con el comienzo del nuevo siglo, se crearon varias empresas eléctricas encargadas de un alumbrado que se iba a extender por la ciudad, en competencia con el del gas que se mantuvo por unos años. En 1906 el alumbrado público llegó a la Alameda, extendiéndose al mismo tiempo hasta el Grao. Y con  la Exposición Regional de 1909, este servicio se generalizó por la ciudad.

El 27 de marzo de 1906, el diario El Pueblo se hacía eco de que "hace ya dos noches que funcionan las lámparas de arco voltaico instaladas a ambos lados del antiguo jardinillo de la plaza Emilio Castelar, y además en el nuevo parque de lo que fueron solares de San Francisco y en la calle Pi y Margall (antes Ruzafa)".

El redactor entraba en detalles al informar de la provisional disposición de los postes, toda vez dentro de poco tiempo serían sustituidos por farolas de hierro de nueve metros de altura que "sostendrán arriba la lámpara eléctrica y más abajo brazos con farolas de gas que quedarán encendidas cuando se apaguen las otras". Columnas que, como otros candelabros de cinco brazos, se instalarían en diversos puntos de la ciudad, tanto en cuanto fuesen entregadas por la fundición contratada.

La foto del Jardín de San Francisco, nos ilustra de una farola aún de gas, que durante unos cuantos años compitieron en el servicio del alumbrado eléctrico.

jueves, 24 de octubre de 2013

CASA CONEJOS

Casa Conejos. 1930, calle de San Vicente, 4

Fuente – Rafael Solaz 

1930 - La muy popular Casa Conejos de la calle San Vicente 4, ha sido uno de los muchos entrañables establecimientos que no ha podido resistir el paso del tiempo y con su recuerdo hace que resurjan en nuestra memoria páginas de nuestra juventud. 

A la importancia que tuvo tan emblemática tienda de sastrería y confección, se le une su pertenencia al siempre importante anecdotario de la ciudad, tanto en cuanto y al mismo tiempo que se instalaba la luz eléctrica en la ciudad, fue, a modo de celebración, el primer comercio que ofreció a su clientela la luz de sus radiantes bombillas, por lo que causó tan gran impacto, que su escaparate fue centro de visita obligada del gran público, tanto de la ciudad como de sus afueras, que asombrado ante aquel “extraño brillo” disfrutaba como si de una fiesta fuera. 

Y esto sucedía en 1882, cuando el alumbrado en las calles lo era de gas, siendo en 1886 cuando su instalación se extendió por toda la ciudad.  La foto de 1930 nos muestra su aspecto ya con la luz eléctrica que con el cambio de siglo no era novedad, pero observando su interior y desde la perspectiva actual, ver que habían más empleados que clientes, gentilmente atendidos y sentados estos ante el mostrador para la compra de unos pañuelos, toallas o algodones, nos produce tanto impacto como el que causó a quienes por vez primera y en sus “paseos por escaparates” descubrieron un nuevo resplandor: el de la luz eléctrica.