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domingo, 31 de octubre de 2021

ORFEBRERÍA RELIGIOSA PERIS SIURANA, S.L.

   Antonio terminando la estructura de un farol para Sueca.- 2021.- Esteban Gonzalo

Antonio Peris Siurana, orfebre que realiza sus artísticos trabajos en la calle Bernabé García nº 48 de Nazaret, es el continuador de una centenaria empresa artesana que fundó en 1918 su abuelo Salvador Peris Bacete en un bajo de la calle Sueca, con traslado siete años después a otro local en el número 45 de la misma calle. Tuvo como continuador a su hijo Antonio Peris Pérez, mientras que su otro hijo Salvador se independizó creando otra industria artesana.

 Corona Virgen del Rio.- Huercal Overa (Almería).- Archivo Peris Siurana.

En 1973 trasladaron el taller a la mencionada calle de Nazaret y en 1990 Antonio Peris y su hijo Antonio Peris Siurana inscribieron la industria como sociedad limitada.

  Corona Virgen del Socorro, patrona de Tíjola (Almería).- Archivo Peris Siurana.

Más de cien años construyendo templetes, cruces, custodias, coronas, aureolas, pero también realizando reparaciones y mantenimientos para solucionar deterioros por el uso y el paso del tiempo.

   Detalle anda paso negro en Huercal Overa. Archivo Peris Siurana.

Cuando voy al taller, Antonio Peris Siurana está terminando una de las dos copias de faroles que le han encargado para la Cofradía de San Pedro en Sueca.

Templete de la Cofradía de Santo Cáliz de Alzira.- Foto Catálogo Peris Siurana.

Es normal que los visitantes quedemos extasiados cuando Antonio va mostrándonos las fotografías de numerosas obras, algunas de considerable tamaño, realizadas en la larga historia de esta industria artesana, principalmente para iglesias, hermandades y cofradías, de municipios de la costa mediterránea española.

Texto de Esteban Gonzalo Rogel

viernes, 29 de octubre de 2021

CAMINO VIEJO DE GODELLA. ERMITA Y ALQUERÍA DE ROCA

 ERMITAS DE VALÈNCIA

 Vista actual de la alquería y ermita de Roca. Foto E. Goñi agosto 2021.

Ya estuvimos por el Camino viejo de Godella a raíz de la visita a una ermita desacralizada, la de santa Ana, correspondiente al poblado del Poble Nou, ahora una vez pasada la alquería del Pi, seguimos pausadamente el camino rodeados de campos de naranjos y parcelas de huerta con algunas alquerías y cuando a casi dos kilómetros y medio desde la rotonda del bulevar norte, desde donde ahora nace el Camino viejo de Godella, nos encontremos en un punto en el que tenemos a una distancia parecida los poblados de Borbotó y Godella, en la parte derecha nos encontramos con un camino en el que a poco más de  trescientos cincuenta metros a la izquierda está la alquería de Roca, extrañamente rodeada de tapia, de la que sobresale una gran torre cuadrada de nueva factura. Torre y tapia provienen de una reforma no muy acertada con el ambiente huertano que nos rodea. Justo a la derecha de la alquería, pegada a ella, mirando hacia el este, tenemos la que popularmente se llamó Ermita de Roca, con bastantes años de desuso, que damos por desacralizada.

Una vez frente a ella veremos al fondo la franja de pinos a los pies de los caseríos de Burjassot y Godella, y por detrás el caserío de Borbotó. 

Vista frontal de la ermita de Roca. Foto E. Goñi agosto 2021.

Vale la pena utilizar bicicleta o coche para visitar el lugar y seguir el Camino Viejo de Godella, o como alternativa llegar a Borbotó por el Camino de Moncada y tras atravesar el pueblo salir hacia su Cementerio, a poco más de trescientos metros de él, hacia el oeste, se ve la Ermita y alquería de Roca.

El paseo, en este último caso, puede ser peatonal si hemos llegado a Borbotó con autobús de la línea nº 26 de EMT, al apearnos buscar el camino viejo de Godella. Estamos en uno de los mejores y más amplios paisajes de nuestra huerta que podemos disfrutar los ciudadanos de València, que ciertamente cada vez disponemos de menos huerta en nuestro término municipal. 

Texto Enrique Goñi Igual

miércoles, 27 de octubre de 2021

JOANOT MARTORELL Y SU "TIRANT LO BLANC"


De una fecha que no se sabe con exactitud, aproximadamente 1413, nace Joan Martorell de una familia noble y adinerada valenciana. Su padre, ujier de armas, alcaide y alcalde de Cullera, jurado y consejero de la ciudad de Valencia, y más encargos reales, ya que era una familia ligada a la corte ducal de Gandia y a la corte real de Martín el Humano por parte de su abuelo,  y de su bisabuelo suma y sigue. Lo cierto es que parece ser que cuando el vino al mundo la decadencia económica de la familia ya era real. 

No obstante, Joanot se convirtió en un gran caballero aventurero de los de su época. De continuo metido en querellas, reyertas y duelos, recorriendo media Europa con su espada y con una ruina económica que lo iba dejando en la más absoluta miseria debido a los procesos judiciales que tenía que afrontar. 


En 1460, decide dejar la espada y coger la pluma, tiene mucho para contar y sobre todo reflejándose a sí mismo. Encerrado en sus aposentos parece que está dándole vida a una novela de nombre Tirant lo Blanc. Algunos que tienen acceso al manuscrito dicen que su obra es realista y muy descriptiva, que los caballeros en determinados momentos se desarman para mostrar la realidad de su vida. A veces estaba cayendo en textos impropios para la Iglesia, relatando las andanzas amorosas de manera demasiado erótica, pero al tratarlas con cierto humor rebaja la lascivia del texto.  

La escribe en la lengua de sus padres, valenciano, y de su intención dicen que es para dedicarsela al infante don Fernando de Portugal.

Está escribiendo la historia de un héroe que consigue liberar a Constantinopla del poder turco. Un personaje valiente, excelente caballero, virtuoso, y a diferencia de los otros caballeros de la época, tenía sentimientos hacia el amor, reflejándose por el sufrimiento hacia su amada Carmesina. 

Trata de darse prisa porque sabe que su estado de salud no es todo lo bueno que cabría desear, y no estaba desacertado porque fallece en 1465, dejando su obra inacabada. Una gran obra maestra, catalogada por Cervantes como la mejor del mundo en su género, y que las últimas páginas las finalizó otro caballero valenciano, Martí Joan de Galba. 

De los incunables de la obra solo se conservan tres en el mundo. Uno en la Biblioteca Histórica de la Universidad de Valencia, llegado a ella por legado del Marqués de Dos Aguas, gran coleccionista de los libros de caballerías que se citaban en el Quijote. Otro ejemplar se encuentra en la British Library, y un tercero en la Hispania Society of America (este de la edición de 1497).

Texto de Amparo Zalve Polo

lunes, 25 de octubre de 2021

ASALTO A LA ISLA DE CUBA

 

1901 - El asalto a la isla de Cuba volvía repetirse tres años después, pero en esta ocasión en la plaza de la Reina de Valencia, durante la madrugada del 18 de enero de 1901, cuando la seguridad en la zona era nula, una vez hubieron abandonado sus puestos los serenos y vigilantes, quedando las casas a merced de los más osados en el punto más céntrico de la ciudad. 

Unos robos recientes en una sastrería de la calle de la Paz, en la casa del vizconde de San Germán y en la platería de la señora viuda de Carda, todos cometidos antes de amanecer, hablaban por sí solos del desamparo existente entre los comercios de la zona. 

La Isla de Cuba ofrecía sus productos en el edificio del arquitecto Lucas García Cardona. Mientras que su planta baja cumplía como tienda y almacén de telas para trajes de señora y caballero y confección, en su entresuelo la especialidad de la casa eran los "Mantones de Manila".

La familia Campoy, sus dueños, habitaban en el edificio y se enteraron del robo cuando la portera abrió el portal a las 6.30 de la madrugada.

El objetivo de los ladrones no era otro que los productos más codiciados. Dada su fama y tras la instrucción de las primeras diligencias por el juez del Distrito del Mar, D. Francisco Alcalde, y con su recuento, el número de mantones de Manila sustraídos había alcanzado el de treinta y siete unidades, con un valor de unas 20.000 pts. Uno de ellos 3.500 pts. el de más valor.

El Juez prestó declaración a todos los dependendientes de la casa, a los serenos y vigilantes, a la portera y a un aprendiz del comercio de d. Rafael Conejos, quien a las 6.45 al pasar por la calle de la Paz, vio descolgarse del entresuelo de “La Isla de Cuba” a un hombre con blusa y boina. 

Y hasta el Gobernador Civil, sr. Diaz Merry, estuvo personalmente con d. Juan Campoy requiriendo información por la importancia del robo.

 La Isla de Cuba, como la de ultramar, había sido vejada.

sábado, 23 de octubre de 2021

PAPELERÍA-IMPRENTA TORRES

 

Fachada calle En Sanz nº 6.- 2021.- Esteban Gonzalo

José Manuel Torres Candel y su esposa Caridad Román atienden la Papelería-Imprenta Torres en el número 9 de la calle En Sanz.

Es el biznieto de José Torres Belenguer, quien montó en 1927 una papelería con servicio de tipografía en la calle Garrigues y se trasladó en 1949 al bajo de un edificio en el número 9 de la calle de la Sangre, que el catastro lo consideró terminado el año siguiente, y montó una imprenta en el sótano. Gestión artesana y comercial que continuaron, sucesivamente, su hijo Alejandro Torres Daroca, su nieto José Torres Ortez, y su biznieto mencionado anteriormente.

En la calle de la Sangre en los años sesenta.- Archivo Familia Torres.

En 1957, al quedar deteriorada la maquinaria por las riadas, trasladaron la imprenta a la calle Jesús nº 49 y continuaron con la papelería, que en 1975 reformaron para adecuarla a los tiempos, y en el año 2013, cuando se jubiló José Torres Ortez, su hijo José Manuel Torres Candella trasladó a la ubicación actual.

José Torres Ortez en 1959 /Calle de la Sangre nº 9.- Archivo Familia Torres

En su publicidad especifican que, para invitaciones y recordatorios de comunión, bodas y otros actos, imprimen los diseños que les especifican los clientes y los personalizan. Además, etiquetas para regalos, libros de comunión, tarjetas de visitas, necrológicas, material de informática, sellos de caucho, y mucho más. Clientes que llegan al mostrador tras pasar entre materiales de oficina, escolar y de informática expuestos en ambos lados, para recordarles si necesitan algo más de lo que pretenden comprar. 

Variada exposición.- 2021.- Esteban Gonzalo

En el escaparate hay fotos del anterior establecimiento, donde destacaba un gran anuncio aprovechando la pared medianera del edificio vecino que quedó exenta cuando retranquearon el terminado en el año 1950, y en el interior del local hay retratos familiares y de la antigua papelería, así como decoraciones de ella conservadas como señas de identidad histórica. Gran anuncio, que desapareció cuando derribaron en los primeros años setenta el edificio vecino, para sustituirlo por el actual terminado en el año 1975. 

Cuando ocurrió parte de lo anunciado ya estaba desfasado, ya que el importante consumo de tinta había cesado, así como la venta de plumillas y los secantes, con el predominio del bolígrafo, que también dejó a las plumas estilográficas como una rareza. Como también cesó el gran consumo de papel carbón, que permitía realizar copias al unísono que los originales de los textos realizados con máquinas de escribir cuando no existían las fotocopiadoras.

Imprenta Torres inundada por la riada de 1957.- Archivo Familia Torres

Me cuenta José Manuel que incluso editaron a partir del año 1956 ocho números del tebeo Las Aventuras de Voro-Kay de la editorial Carsoto, que no tuvo éxito porque su precio no era competitivo.

En el edificio antiguo de la calle de la Sangre, correspondiente a los números 9 y 11, estuvo el L’Hostal del Ninot.

Innovación, rapidez, servicio y calidad, es el lema de esta empresa artesana casi centenaria.

Texto de Esteban Gonzalo Rogel

jueves, 21 de octubre de 2021

BORBOTÓ. GLORIOSA SANTA ANA

 ERMITAS DE VALÈNCIA

 Ambiente de la Ermita de Santa Ana. Foto E. Goñi, agosto 2021.

Nos encontramos con la Ermita más moderna de todo el término municipal de València, ya que esta nueva Ermita fue bendecida el 26 de mayo de 2008 por el Cardenal Arzobispo Agustín García-Gasco con la presencia de la Alcaldesa, Rita Barberá. Está situada en la carretera de Montcada, a la izquierda en dirección norte a unos cientos de metros del poblado, justo pasado el desvío a Carpesa. Se trata de un lugar en el que rodeando a la Ermita de la gloriosa santa Ana se han plantado árboles de sombra, algunos bancos y una fuente, que nos recuerda a una antigua fuente que manaba por allí y se secó.

El lugar elegido es nada más y nada menos el punto en que el 23 de octubre de 1699 por la intercesión de santa Ana se dividieron las aguas que amenazaban con una fuerte avenida, desviando la mayoría de agua hacia el cercano barranco del Carraixet, librando de la inundación al poblado y su huerta. 

Frontal de la Ermita. Foto E.Goñi, agosto 2021.

La celebración actual es el día 23 de septiembre, adelantada por tema de las labores agrícolas, cuando se acude a la Ermita a celebrar la fiesta de santa Ana en recuerdo del milagro. 

Azulejos con la imagen de la santa, recuerdo de la inauguración y de la antigua fuente. Foto E. Goñi, agosto 2021.

Curiosamente coincide en que junto a la nueva Ermita existe lo que en la actualidad denominamos un “depósito de tormenta”, un gran aljibe, que sirve para frenar excesos de agua en tormentas y que los desvía a través de una canalización adecuada hacia el  Carraixet. 

Vista del “depósito de tormentas” Foto E. Goñi, agosto 2021.

Texto de Enrique Goñi Igual.

martes, 19 de octubre de 2021

LA CASA DEL RELOJERO

 

No podemos ponerle fecha, pero por deducciones de las escasas fuentes que hablan de ella, y algo de imaginación, quizás podemos centrar en el tiempo esta histórica casa y los que moraban en ella para armonizar la vida de la ciudad. 

Nos desplazamos al año 1429, cuando la calle del Miguelete se llamaba carrer del Campanar Nou. Hasta que en breve cambiara a carrer del Rellotge. Habían finalizado las obras de la torre, habiendo que recordar que hubo un acuerdo hacía ya unos años, en 1418, cuando se pensó que el reloj a unas cuantas manzanas de la Catedral no se podía escuchar desde cualquier punto de la ciudad, un reloj que ahora ya estaba viejo, en la última sala del concejo de la Casa de la Ciudad, y que aquellos dos hombres exhaustos daban su vida por repicar dia y noche de manera manual la campana para las horas. Un día de hace esos 11 años atrás firmaron el acuerdo el Obispo, el Cabildo de la Catedral, y los Jurados (Racional y obreros de Muros y Fosos), para que hubiera un reloj en condiciones, pudiéndose escuchar a cualquier distancia. 

La torre del Miguelete era el lugar idóneo para el nuevo reloj con ruedas de sonería. Pero había que ajustarse a las condiciones de aquel remoto acuerdo.

Las horas se tocaban por dos personas comenzando a sonar al medio día y a media noche, de doce en doce horas y desde fuera del campanario, de ahí que se tuviera que facilitar una casa como vivienda del relojero, cuyo salario se pagaría de los fondos de la ciudad y no de los obreros de Muros y Fosos. 





El reloj tardó en instalarse, y por tanto "la Casa del Relojero" estaría en proceso de construcción o quizás fue muy poco antes de la inauguración del reloj. 

Como las campanas estaban antes ocupando la torre, como pidiendo permiso el reloj se instaló ocupando un lugar fuera de la torre, pero sin desprenderse de ella fue a parar pegado a un lateral, a la altura del segundo piso del Micalet, de forma cúbica y con un tejadillo. Tenía gruesas saetas para ser bien visible. Se accedía desde la calle mediante unos hierros para accionarlo. 

Al fin, en 1585, se puso en marcha, algo que duró hasta 1684, que fue sustituido por otro, debido al desgaste de las ruedas de sonería. 

"La Casa del Relojero" comunicaba entonces a través de un portillo por el que cruzaba la calle y que parece que fue destrozado en el asedio de las tropas del mariscal Suchet durante la Guerra de la Independencia, llevándose por delante reloj y pasadizo. El pasadizo pasó página, el reloj se restauró. Quedó "la Casa del Relojero" de cuatro plantas, con la baja destinada a taller y las otras tres como vivienda. 

El último relojero del reloj del Micalet fue Juan Bautista Carbonell, cuando se le quitó a la torre en los años sesenta, por decisión de Cabildo de la Catedral. Dicen que estaba en grave estado de deterioro, y como muchas veces ocurre es preferible quitar que restaurar. El señor Carbonell le dió el adiós definitivo y siguió con su tienda en la Bajada de San Francisco, y que como persona entendida en esto, creó su propia firma, poniendo a la venta un despertador que se vendió en cientos de hogares valencianos, el “Cudolet “. 

Se podrán escuchar otras versiones, pocas porque no existe documentación exacta, más bien como he dicho al principio es algo que se deduce, y yo me quedo con esta.

Texto de Amparo Zalve Polo

domingo, 17 de octubre de 2021

LA PRIMERA PIEDRA PARA LA CASA DEL PUEBLO

 

El domingo 21 de marzo de 1920, en jornada matinal, tuvo lugar el acto de colocar la primera piedra para la construcción de la Casa del Pueblo en un solar de la calle Quevedo  muy próximo a la Iglesia de San Agustín. 

El viejo sueño de Vicente Blasco Ibañez iniciaba su andadura, cuando quince años antes había imaginado su construcción en la calle En Sendra de Velluters, incluso aportando medios para su instalación, antes de que por parte del Ayuntamiento estuviera el Consistorio dispuesto a ello.

Ya desde enero de 1902 concejales republicanos trataban de impulsar el espíritu del autor de La Barraca tendente a crear instituciones populares donde el encuentro obrero y la cultura tuvieran su razón de ser. El fruto de esta dedicación se veía compensado con el acto de aquel día.

Para el momento de la colocación de la primera piedra acudió el alcalde sr. Bort con la corporación entera, junto la directiva de la Junta de Defensa del Obrero, un representante de la Compañía Transmediterránea que había aportado un importante donativo y el director de la obra, el arquitecto sr. Goerlich.

La concurrencia al acto fue masiva y el sr. Alcalde y como recuerdo, recibió la paleta de plata que iba a significar el comienzo de la obra.

sábado, 16 de octubre de 2021

viernes, 15 de octubre de 2021

ARTESANÍAS RELIGIOSAS DAVID

Corona para la Virgen Blanca de Soria.- 2021.- Esteban Gonzalo

Tras la fachada de los bajos números 134 y 136 en la calle Guillem de Castro está el taller artesano donde Vicente David Osaba y sus empleados construyen orfebrería religiosa y reparan esmeradamente otras para subsanar los deterioros ocasionados por el uso o el paso del tiempo.

Es la cuarta generación del taller que en el primer decenio del pasado siglo fundó José David Esteve en un bajo de la calle Cocinas, para pocos años después trasladarse al número 57 de la calle Alta, y en 1932 a la actual ubicación. Y siempre en el barrio del Carmen.

Para el Sagrario de la Iglesia de la Asunción de Denia.- 2021.- Esteban Gonzalo

Continuaron con la empresa, sucesivamente, su hijo José David Marqués, su nieto Vicente David Gómez, y actualmente su biznieto, Vicente David Osaba, después de muchos años aprendiendo las mil y una particularidades de un oficio artesano donde la minuciosidad es la norma combinada con la belleza que se han trasmitido de padres a hijos.

Siempre se han distinguido, así lo reflejan comentarios en medios de comunicación, por sus cálices, sagrarios, custodias, relicarios, coronas,… de diversos estilos y tamaños. Asimismo, han participado muy activamente en la conservación del patrimonio sacro existente en la Comunidad Valenciana, pero también en otros lugares de España.

Montando acetre de plata en un torno de plancha.- 2021.- Esteban Gonzalo

En su web destacan las que son sus obras más representativas: el relicario del Santo Cáliz, el Sagrario monumental de la Capilla de la Comunión de la Catedral de València, Coronas a las Vírgenes de la Misericordia en Burriana y de Gracia en Villareal, la ornamentación de la celda y la Capilla de San Pascual en Villareal, ráfagas y corona de la Virgen de Tejeda, la también corona para Ntra. Sra. del Carmen en Jerez de la Frontera, y el anda del traslado de la Virgen de los Desamparados en València.

Farol para la Hermandad de Jesús con la Cruz del Cabanyal.- 2021.- Esteban Gonzalo

Empresa familiar especializada en orfebrería religiosa, que desde muchos años atrás traspasó fronteras hacia otros continentes por su fama de calidad.

En su página web resaltan que la plantilla de trabajadores está integrada por familia e hijos de antiguos trabajadores, como muestra del poder de atracción de este oficio tan artesanal.

Texto de Esteban Gonzalo Rogel

miércoles, 13 de octubre de 2021

PALOMOS EN AV. CÉSAR GIORGETA

 MIRANDO HACIA ARRIBA

 Foto E. Goñi, agosto 2021.

En la tarde del pasado 24 de agosto de 2021 paseando, es un decir, por la avenida César Giorgeta, justo en el cruce con la calle Albacete me sorprendió ver palomas en la calzada, ver palomas encima de un coche y al alzar la vista mirando hacia arriba vi algo que realmente no esperaba, había palomas en la farola, en la parte superior de la marquesina del patio, en las ventanas y sus marcos, barandillas de balcones y se me empezaron a amontonar las palomas, llegué a recordar alguna escena de aquella película del maestro del miedo Alfred Hitchcock, llamada “Los pájaros” donde aparecían cientos o quizá miles de pájaros asesinos.

Supongo que los vecinos del edificio fotografiado deben estar hartos de la presencia de las aves y sobre todo de sus cagadas y que nuestro Ayuntamiento sólo por motivos de higiene debería dar una muy rápida solución para evitar este malsano crecimiento de nuestro stock municipal de palomas y de palomos, que tengo entendido se están extendiendo más de lo debido por nuestra ciudad. 

Foto E. Goñi, agosto 2021.

Aun recuerdo hace muuuchos años cuando en València solo había palomas y palomos, eso sí, exclusivamente blancos en tres puntos de la ciudad: En el jardín de los Viveros en la explanada central, en la plaza de la Virgen y en la plaza del Ayuntamiento sobre la “tortada” de Goerlich. Insisto en mi infancia y juventud eran siempre palomas blancas en la ciudad.

Texto de Enrique Goñi Igual

lunes, 11 de octubre de 2021

VALENCIA: LA TIERRA DE LAS FLORES

Tras los vientos de marzo llegaron las lluvias ocultando el color azul celeste con nubes esponjosas destilando perlas de menudas gotas como hilos de brillantes para darle paso a un abril florido.

La huerta valenciana madruga a su suelo fértil y sus plantas van pariendo a sus flores. 

En invierno el trabajo pesa, pero al llegar la primavera de mañanas soleadas,  madrugar ya no cansa. Las gallinas abandonan el pajar en la casa del huertano clavando sus picos en el sembrado, los patos se zambullen en el agua de la acequia, y los perros eligen sombra sobre la tierra buscando la proximidad de los hombres que la trabajan para las flores, mientras las mujeres caminan por las sendas hacia la ciudad para la venta en el mercado, con sus capazos llenos  de flores sueltas y de ramilletes de flor que habían estado confeccionando la tarde anterior. 

El mercado ya es un hormiguero de gente que entre discusiones con las vendedoras de hortalizas para arreglar precio y peso, las horchateras iban abriendo los puestos del refresco. Los toldos amarilleaban por el sol y el calor del adoquinado se hacía insoportable. Se agolpaban ante las dos largas mesas que ocupaban  las dos filas de floristas buscando las flores más bonitas que se encontraban embutidas en cucuruchos metálicos, o del más cuidado ramillete.

Nunca faltaban las olorosas rosas de te que aguantaban tanto el calor como el frío.

A poco del mediodía las floristas del mercado regresan a sus huertos, a sus casas, donde les espera el resto de la familia para sobre cañizo ir confeccionando los del día siguiente. El clavel doble abre todos los años para Año Nuevo. Las clavellineras no se arrancan hasta reventar todos los capullos. Los nardos y las dalias solo hay que regarlas cuando florecen. Los rosales y los jazmineros se apelotonaban formando inmensos bosques. Filas de verdes hojas alineaban a las violetas para marzo. En el mes de julio salían las flores en grandes cantidades hacia las capitales españolas, sobre todo hacia Madrid, aunque había que dejar una buena parte para el final del mes donde había que vestir los carruajes para la gran batalla floral de la feria. 

-"Justo es que las mujeres pregonen las flores, al fin y al cabo ¿para quien sino para ellas las cultiva el hombre?"

Texto de Amparo Zalve Polo

sábado, 9 de octubre de 2021

LA LEYENDA DEL PENÓ DE LA CONQUESTA

  

Archivo Municipal

Cuenta una leyenda que una mujer de Ruzafa se enamoró de un rey. Alguien que estaba muy lejos de su alcance, pues ella era una mujer humilde, sin la elegancia y educación que podía tener una princesa distinguida.

El rey era un hombre muy alto, de cabellos rubios con unos poderosos ojos azules tan brillantes como el cielo de la ciudad que tanto ansiaba conquistar. Pasaron los días y la joven deambulaba por el campamento cristiano como una simple aguadora, para poder acercarse a la tienda real. La cual estaba hecha con una tela de rayas rojas y amarillas al igual que el estandarte de ese rey.

La joven, la muchacha musulmana, iba en secreto desde Ruzafa a ese campamento. Bien era verdad que el rey había permitido que aquellas gentes que adoraban a la Medialuna pudieran ahora habitar entre ellos, mediante un pacto y promesa que este gentil monarca iba a concederles. Ella era apenas una joven que empezaba a descubrir los latidos de su corazón y la quemazón de la juventud en su alma. 

Nadie de Ruzafa debía saber que se había enamorado de aquel que llaman el Rey Conquistador, pues Jaime de Aragón, le había conquistado el corazón aquel día que le llamó la atención y le pidió que le sirviera un poco de agua, después de venir de una cabalgada de una expedición en la que se arriesgó mucho al acercarse a Valencia. Quería ver la ciudad lo más cerca posible, y vio que era hermosa, como los oscuros ojos de la muchacha musulmana que le servía el agua. «Eres hermosa muchacha, muy hermosa». Le había dicho el monarca. Estas palabras, su educación y porte bastaron para que la adolescente cayera enamorada del rey cristiano.

Durante esas jornadas que acudía al campamento, la joven aprendió la leyenda de Wifredo el Velloso, quién a su lecho de muerte, untó cuatro dedos en la sangre caliente de su costado, y los deslizó por el escudo dorado. Surgiendo así la bandera de Aragón, barras doradas y rojas de sangre que representaban el linaje de ese hombre que hacía arder su sangre.

Llegó un día que escuchó como el rey decía que cuando la ciudad cayera mandaría poner un pendón con su enseña en lo alto de la torre de Ali Bufat, como señal de que Valencia estaba conquistada. Que buscaran una bandera.

La muchacha enamorada pensó que está sería su oportunidad de hacerle una gracia al monarca. Un día al regresar a casa buscó en el almacén de la tienda de tejidos de su familia unas sedas rojas y doradas, las escondió bajo sus vestimentas y fue a su habitación. Durante algunas noches la joven fue confeccionando a tiras de seda, esa bandera que flameará sobre la torre que su amado rey tanto quería ver. Sería un regalo precioso.

Pero una mañana al entrar su hermana en su habitación, descubrió a la joven dormida encima de la gran bandera que, por fin, había logrado confeccionar. Alarmada llamó a su padre, quien entró en cólera, pues los rumores de que su joven hija se paseaba por el campamento cristiano eran ciertos. Exigió que le diera las sedas robadas para quemar la bandera de los infieles.

Pero ella se negó. El padre se enfadó aún más y se abalanzó sobre ella y tiró de la tela. Durante el forcejeo se rasgó una parte de la bandera. La joven con un coraje que nunca supo de donde salió, lo empujó y huyó de su casa con la bandera hacía el campamento cristiano.

Su padre y unos amigos suyos fueron tras ella, pues quería juzgarla por sus actos de traición, pero la chica corrió, y corrió todo lo que pudo hasta llegar al terreno cristiano. Los guardias le dejaron pasar, pues era la joven aguadora. En cambio, a los hombres los retuvieron y se enfrentaron con ellos.

La muchacha quería encontrar al Rey Conquistador para darle la bandera de seda, pero ese día estaba reunido y tenía sirvientes cristianos para llenarle su copa. La chica tendría que esperar, justo ese día que su padre encolerizado iba en detrás ella. Esperó todo lo que pudo, pero ya oía las voces de su padre por el campamento, junto a los soldados cristianos preguntando por la joven.

La muchacha escondiéndose entre las tiendas, entró en una de ellas y encontró a una hermosa mujer de piel blanca y cabellos dorados como el sol. Se trataba de la reina.

Una fuerte mano la agarró del brazo, era el soldado junto a su padre iracundo que la arrastraron fuera de la tienda. La joven llorando, con la otra mano sacó de entre su túnica la bandera y la lanzó a los pies de la reina. «Por favor Señora, dársela de mi parte al rey.»

Archivo Municipal

Al día siguiente, 28 de septiembre, sobre la torre de Ali Bufat ondeaba la bandera de sedas, cuyo extremo estaba roto. Dice la crónica: Y cuando vimos nuestra bandera en la torre, desmontamos de nuestro caballo, y dirigiéndonos hacia el este, lloramos desde nuestros ojos y besamos la tierra por la gran misericordia que Dios nos había dado.

Pero realmente al contemplar la bandera el rey lloró al recordar a la joven. Miró al este donde estaba esa tierra sagrada para los sarracenos, y besó la tierra con el corazón encogido, pues habían sido muchos quienes habían entregado su vida para poder lograr conquistar Valencia.

Por desgracia para la joven musulmana, esa mañana su cuerpo estaba envuelto en una tela blanca a punto de ser entregado a la tierra que la había visto nacer. Nunca pudo ver ondear su bandera sobre la torre, ni ser ella misma quien la entregara a su amado. Pero Jaime de Aragón nunca olvido a la joven, y ordenó conservar esa bandera para fin de los tiempos.

 Texto de Isabel Balensiya

viernes, 8 de octubre de 2021

EL PASEO DE CERVANTES

Archivo Municipal

En octubre de 1931 el alcalde Trigo invitaba a los valencianos, en brillante alocución en valenciano y castellano, a la asistencia a los actos que se iban a celebrar en el Parterre el próximo día 9 a las cuatro a media de la tarde, al pie del monumento a Jaime I, en ocasión de la conmemoración de la Conquista de Valencia.

Mientras que Don Victorino Vázquez, presidente de la Comisión de Instrucción Pública, en nota de prensa, informaba ese mismo día de la instalación en el mismo Parterre de una fuente con dos surtidores para que los niños pudieran beber sin peligro a las infecciones. 

Pero el proyecto era más ambicioso y también tenía sus miras en otros jardines más abandonados, como las Alameditas de Serranos y el Jardín de Cervantes. 

Jardín de Cervantes, en el paseo de su nombre, con una importante mejora, limitado por la Beneficencia y las Torres de Cuart, con el Grupo Escolar con la misma toponimia enfrente, cuya arboleda ornaba el quijotesco monumento en recuerdo del “Príncipe de los Ingenios” que había sido instalado en marzo de ese mismo año. 

Se dotaría al jardín con todos los elementos para el disfrute de los niños, pero con especial atención a la cultura, donde se iba a instalar un pequeño almacén de libros y juguetes, mientras que no faltarían urinarios, fuentes, lugar donde guarecerse en caso de lluvia y personal docente dedicado al cuidado de los niños.