Mostrando entradas con la etiqueta 1860. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta 1860. Mostrar todas las entradas

lunes, 21 de diciembre de 2020

LA POLÉMICA POR EL DERRIBO DE LA CASA DE LA CIUDAD

 

En el año 1860 se dió por terminado el derribo de la Casa de la Ciudad, edificio en el que desde el siglo XIV se habían decidido los avatares del municipio. La orden de su destrucción se había tomado seis años antes por el Consistorio con la oposición de diversas sociedades, al frente de ellas la de San Carlos, por la consideración que como obra de arte se tenía del viejo edificio, vecino del Palau de la Generalidad. 


Pese a las protestas, se continuó con su derribo y muchas de sus piedras y maderas fueron utilizadas para la construcción de la Plaza de Toros de Sebastián Monleón.

Si que se salvó, por la insistencia de personalidades de la ciudad, su rico artesonado con un digno destino que lo encontraría en el "Consolat del Mar"junto al torreón anexo al salón columnario de la Lonja de la Seda en una instalación que se hizo con mimo. 

Del Archivo Municipal, vemos diversos aspectos de la riqueza artesana que esconde y del esmerado cuidado para su composición.

El Ayuntamiento  ya se había trasladado a la Casa de la Enseñanza del Arzobispo Mayoral y una nueva polémica se suscitó en la ciudad. 

La oposición al derribo de la Casa de la Ciudad había sido clara, aunque infructuosa, al igual que la de aquellos que se oponían en aquel año al derribo de la muralla cristiana -de lo que ya se hablaba entonces- en beneficio de la expansión de la ciudad y de los “jornales” que iban a suponer para los valencianos en paro.

sábado, 17 de octubre de 2020

NO DE AHORA, SINO MUCHOS AÑOS ATRÁS EN LA PLAZA DEL MERCADO

1860 - Leroy

La plaza más grande, la que más gentío recogía, la que pasaron muchos años y la actividad comercial de la Valencia huertana, sedera y gremial  no cesaba nunca. Esa era y sigue siendo la bulliciosa plaza del Mercado.

No quiero referirme para nada a la actual, quiero llevar el tiempo mucho más atrás, al lugar desde hace más de mil años, donde ya en época árabe, junto a la muralla, los comerciantes instalan sus puestos ambulantes para la compra venta de todo tipo de objetos artesanales y de la extensa huerta valenciana, que en aquel momento se encontraba extramuros de la ciudad. Al derribo de la muralla árabe se integró en el casco urbano de la ciudad.

Visitemos el entorno:

La acequia Na Rovella musicalizaba  el lugar,  escasas casas la veían, el foso de la antigua muralla, la depresión por la que discurría un brazo del río Turia, la “Vieja Lonja", la del oli y posteriormente la “Lonja Nueva”: la Lonja de los Mercaderes o de la Seda.

Poco a poco fue reduciendo en tamaño, comenzaron a construirse más casas, la mayoría con pórtico, “porchets”.

Plano de Tosca

Tres grandes edificaciones se fueron construyendo de ámbito religioso: el Convento de la Merced, el de las Madalenas y el único que ha sobrevivido: la iglesia de Sant Joan del Mercat.

Ni que decir tiene, que por su extensión también era lugar de encuentro de importantes celebraciones, como torneos caballerosos, e incluso para ejecuciones desde el siglo XV hasta el XIX.

Tenemos que imaginar también introduciéndonos en plena Edad Media, en Valencia del siglo XV y caminar por el laberinto de sus calles angostas, herencia de la ciudad musulmana. Había muy poco espacio para el discurrir de la gente y de las caballerías que se dirigen al mercado. No podían llegar fácilmente a la plaza, ya que se le añadía a la dificultad del paso, los porches de madera que colocaban adelantándose a las tiendas, que los propietarios ponían como ampliación para exponer más a la vista el género. Todo esto propició que a finales del S. XIV se prohibieran, quedando algunos de ellos hasta  1447. 

Biblioteca Valenciana

La reina Doña María, con el fin de ensanchar calles y plazas que rodeaban la Catedral, ordenó derribar los soportales y supuso con ello la expropiación y derribo de muchas casas. Quedaba de nuevo espacio suficiente en la Plaza del Mercado, y con el fin de albergar las operaciones de intercambio de los productos, sobre todo el de la seda, que estaba tan productivo en Valencia en aquellos momentos, se iniciaron las obras de la Lonja de los Mercaderes en 1483, terminando en 1498, sin olvidar que antes ya hacía esta función la Lonja Vieja, pero se quedó obsoleta.

Texto de Amparo Zalve Polo

miércoles, 15 de julio de 2020

LA CASA DE LOS BOTIJOS Y MÁS

Panel con la saga familiar.- Esteban Gonzalo 

1 Vicente Monleón López y Amalia Salvador López -2 Luis Monleón Salvador, -3 Gregoria Ayllón Abarca, -4 Amalia Salvador López, -5 Gregoria Ayllón Abarca y Josefa Monleón Ayllón, -6 Amparo Monleón Ayllón, y -7 Amparo Martínez Monleón.  

Los visitantes van con la imagen de una tienda que vende botijos y se encuentran con la grata sorpresa que además de modelos de ayer y actuales de refrescadores de agua hay una variada exposición de cerámica doméstica y decorativa, donde a la amplia representación de alfares y ceramistas de la Comunidad Valenciana (Alfabegues, benditeras, socarrats, reproducciones de azulejos de los siglos XV al XIX, piezas con reflejo metálico, platos pintados a mano...) se une la exclusiva de la cerámica de Sargadelos. 

Interior tienda.-  2020.- Esteban Gonzalo

Comercio del centro histórico de València atendido por la cuarta generación de la saga familiar que inició Vicente Monleón López (Vicent, el Canterer), cuando en 1860 montó "La Casa de los Botijos", un negocio en el número 14 de la Plaza Redonda para vender utensilios para uso doméstico (pucheros, cántaros, cazuelas,…) procedentes de los alfares de Alaquás, Chiva y Villar del Arzobispo, y los famosos botijos de Agost, en la provincia de Alicante. 

Luis Monleón Salvador, hijo de su segunda esposa, Amalia Salvador López, continuó regentando la tienda paterna.

Luis y su esposa Gregoria Ayllón Abarca, tuvieron como continuadoras a sus hijas Amparo y Josefa Monleón Ayllón, y a ellas Amparo Martínez Monleón, hija de Amparo Monleón Ayllón y de Salvador Martínez Conejero.

Fachada establecimiento.-  2020.- Esteban Gonzalo

Establecimiento cuyos escaparates y estanterías, llenos de cerámicas de variados estilos y decoraciones, ayudan grandemente a dar color y vida al antiguo Clot, después plaza del Cid. Atractivo complementado en la fachada con una selección de fotografías de la saga familiar que llaman poderosamente la atención de los visitantes, ya que ven en ellas como han cambiado los atuendos con el paso de los años y como la tienda la han ido adaptando a la demanda.

Amparo Martínez en la entrada de la tienda.- 2020.- Esteban Gonzalo

Y allí está Amparo para orientar al indeciso visitante ante tan llamativa variedad, que actualmente ocupa los bajos 14 y 15 de la Plaza Redonda, desde los populares imantados con imágenes de monumentos hasta cerámicas de mucha calidad.

Comercio cuya longevidad fue reconocida y homenajeada por la Cámara de Comercio, Industria y Navegación de València.

Texto de Esteban Gonzalo Rogel

miércoles, 29 de abril de 2015

EL PUENTE DEL MAR

puente del Mar y murallas. Foto Joulia. Ca. 1860
Ca 1860 - Archivo de Rafael Solaz 

Puente del Mar cargado al igual que con las piedras con la historia. De su funcionalidad y destino nos lo certifica su nombre por ser el punto más próximo que desde la salida de la ciudad amurallada, sorteando el llano del Remedio y a su través, era el trayecto obligado para la comunicación con los poblados marítimos.  

Puente que anteriormente había sido de madera, se construyó en 1596. Para su ornato dispone de dos casilicios que albergan en la actualidad las estatuas en piedra de la Virgen de los Desamparados y de San Pascual Bailón, ubicadas después de la guerra civil para reemplazar las anteriores figuras que habían sido destruidas. La de la Geperudeta, obra de Vicente Navarro y la del fraile franciscano de las manos de José Ortells, fueron colocadas entre diciembre de 1945 y febrero de 1946.

Desde su inicio existía el casilicio de "la Santa Cruz" y en 1677 se colocó otro enfrente con la imagen de San Pascual Bailón, fraile franciscano, sufragada por la Fábrica Nova del Riu, que sin tener noticias de su autoría,  fue restaurada en 1782 por el escultor Francisco Sanchis.

Sobre el casilicio de la Santa Cruz, existían las imágenes de San Vicente Ferrer, San Vicente Mártir y San Juan Bautista, que destruidas en 1709 por una tormenta,  en 1720 se acordó colocar la imagen de la Virgen de los Desamparados, realizada por Francisco Vergara el Mayor, donde estuvo situada tambien sobre el casilicio hasta 1776 cuando una riada la derribó.

Reconstruido el puente en 1781, al año siguiente se colocó una nueva imagen de la Virgen de los Desamparados, obra de Francisco Sanchis, ya bajo el casilicio, donde estuvo hasta la guerra civil. 

23 puente del mar 1975 1975 – Archivo de Rafael Solaz

En 1876 pasaron los primeros tranvías de fuerza en su línea hacia Villanueva del Grao y Pueblo Nuevo del Mar que en 1900 serían sustituidos por los eléctricos. De inmediato apareció la motorización que junto a los carros invadirían la calzada en perjuicio de los peatones hasta que en 1933, con motivo de la inauguración del puente de Aragón, y en su beneficio (toda vez que luciría en su diseño pináculos de piedra en ambos lados dotados de espectaculares escalonadas según proyecto de Goerlich), quedaría para uso exclusivo de los viandantes.

Calle, puerta, puente, camino, y con el mismo nombre, han visto pasar en su traqueteo y a ritmo lento al mismo carro y en repetidas ocasiones, trasladando su servicio hacia el mar desde el centro de la ciudad. 

jueves, 9 de enero de 2014

ALEGORÍA DE LA NOCHE EN EL PALACIO MARQUÉS DE DOS AGUAS

Marques de dos aguas_alegoria de la noche ca 1860

(Con mi gratitud a Encarna Tello)

1860 - En el interior del Palacio del Marqués de Dos Aguas, en la antecámara a las estancias privadas de los marqueses, un lienzo de forma octolátera en el techo, de José Brel, preside el lugar. Puede que represente una alegoría de la Noche, aunque tampoco puede descartarse la posibilidad de que sea una alusión a la Luna, o tal vez, el pintor, haya querido hacer un canto al Amanecer, considerando el lado por donde comienza a filtrarse la luz en la escena. 

En medio de la composición destaca la hermosa figura de la deidad, Eubea, hija del Cielo y de la Tierra, divinidad de las Tinieblas que, arrogante, majestuosa y triunfante, con su velo negro arrastrado por el viento, pasa en veloz carrera atravesando el firmamento. A la derecha, Morfeo, hijo de la Noche, con alas de mariposa, quien con su mano derecha coloca tallos de adormidera a quienes arrulla para dormir: un joven mancebo, un hombre desnudo y un hombre barbado. Junto a el Descanso y el Silencio, invitan, todos ellos, al recogimiento y al sueño; próximo, un Buho: el símbolo de la Noche. 

El conjunto, completa una idea acorde para un dormitorio. 

Bibliografía: El Patrimonio Artístico e Histórico de los Rabassa de Perellós.

domingo, 5 de febrero de 2012

1860 - Primera representación gráfica de una falla.
Critica la moda del miriñaque

viernes, 13 de febrero de 2009