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viernes, 17 de enero de 2025

UN FOTOGRABADO QUE EXPLICA LA HISTORIA


Seguramente puede resultar una aberración haber coloreado este fotograbado tan conocido y que nos demuestra según su autor como era el Convento de San Francisco. Ruego que me disculpen pero es la manera de poder imaginarlo mejor, aunque nunca podrá suplir al original. En realidad el que se conserva tampoco es el original, es un fotograbado posiblemente derivado de una litografía de mediados del siglo XIX, fechada en el año 1940.

Intentaré describir lo que veía el autor, por cierto desconocido, aunque hay detalles que no se corresponden muy probablemente con el año en que se fecha, lo cual me produce incertidumbre.

Debió hacer el enfoque a pie de calle, desde una posición cercana al cruce de la plaza con la calle de las Barcas. Mira un convento con una cierta amplitud frente a él, en la que el poco tráfico se reduce a algún carro y unos viandantes. Hay una zona más marcada para acceder al muro desde la calle, en este caso está coloreada de verde, pero pudiera ser que se tratara de una zona más desgastada del terreno. Ya no existía la tapia que lo protegía. La plaza seguía con arboleda, que se situaría detrás del autor, incluso podría haber eliminado algún árbol para dejar a mejor vista todo el convento.

Ahora viene la descripción que nos hace ver de él. Veía un convento que marcaba las huellas de un incendio ocurrido en 1852 (Ahí está mi incertidumbre mencionada anteriormente respecto a la fecha). Se lo encuentra en un ocaso, un pensar de lo que era y lo que había sido. Las explosiones de pólvora y munición almacenada a causa del incendio lo habían dejado en este estado de deterioro. El convento estaba siendo utilizado por el Cuartel de Caballería de los Lanceros de Numancia, tras la ley de Desamortización y Exclaustración de 1835.

Destaca el esbelto campanario sin ninguna afectación, conservando en la zona de arriba un cuerpo de campanas con pilastras de carácter dórico en los ángulos. Dos cúpulas barrocas de teja cerámica lo incluían en el grupo de cúpulas azules que tenía la ciudad.

Faltaría seguramente una tercera cúpula, la que se erguiría arriba de la capilla de Ntra. Sra.de los Ángeles. Parte del techo (a la izquierda) junto al campanario se encuentra destruido porque asoman los muros abovedados del altar mayor de la capilla.

Ha sido hasta ahora la mejor ilustración del Convento de San Francisco junto a la del plano del padre Tosca.

Texto de Amparo Zalve

jueves, 20 de febrero de 2020

LAS TRANSFORMACIONES DEL CONVENTO SAN FRANCISCO HASTA SU FINAL - III PARTE


1704 - Visto desde el plano de Tosca

Habían pasado ya unos cuantos años desde la donación del solar en 1238 y llegado 1675, con el fin de adaptarse a los influjos arquitectónicos del momento, se vuelve a reformar el convento. Como siempre se empieza por la pieza fundamental, la iglesia, en la que se añaden ornamentos recargados, pues la reforma era dejar atrás el gótico y transformar a barroco. Se añadieron unas cuantas capillas más, que fueron dedicadas a Ntra. Sra. de los Angeles, a la Inmaculada Concepción o al Buen Pastor.

Hasta aquí pocos datos teníamos de su estructura. Gracias a que el Padre Tosca en 1704, recorriera palmo a  palmo la ciudad y elaborara un plano pudimos saber de sus detalles. 

Para acceder al convento desde la ya Plaza de San Francisco, se atravesaba un jardín vallado, desde el que se llegaba a una tapia de arcos cegados, con tres puertas en triángulo para su entrada. La iglesia quedaba en un lateral. Se observa también dos grandes claustros. La zona a la que se le llamaba de “Obra Nueva” para las dependencias de los monjes que estaba detrás del Aula Capitular y a la izquierda del primer claustro. Detrás del convento se pueden ver los huertos y el cementerio. Todo el conjunto cercado con una tapia.

El final:

En 1805 la larga valla fue derribada y a su vez los árboles del huerto. Este fue el primer golpe, el de la reforma urbanística: la ampliación de la plaza san Francisco. Pasaron dieciocho años más  y vino ya el segundo y definitivo golpe para el convento, el de la necesidad militar, gran parte fue requisado para convertirlo en Cuartel de Caballería. 

Les quedó a los monjes una zona muy reducida y recurrieron a Fernando VII en 1827, consiguiendo con ello que las tropas se fueran de alli, recuperando su totalidad.


Grabado con su aspecto de 1840

El convento ya estaba en una grave situación de deterioro por entonces, para que sufriera su estocazo final. Durante el periodo de la desamortización de Mendizabal, en 1835, fue expropiado en su totalidad y los monjes lo abandonaron definitivamente.


La gran nevada de 1885

La llegada de los militares y su Cuartel de Infantería  tuvo ciertas reformas pero seguía siendo ruinoso y en 1891 se procedió a su demolición, convirtiéndose en un gran solar.

Lo que fue un enorme convento se convirtió en una gran plaza pública, con un enorme jardín, y donde se hicieron teatros, cines al aire libre, feria de navidad y continuas reformas hasta nuestros dias.

Lo peor: que no nos ha dejado apenas documentación gráfica.

Texto de Amparo Zalve Polo

jueves, 6 de febrero de 2020

INICIOS DEL CONVENTO DE SAN FRANCISCO - II PARTE

Solares Convento San Francisco - 1890 Anónimo
Colección Diaz Prósper

Terreno grande, a las afueras de las murallas musulmanas, gracias a la donación real, había comenzado a gestar las primeras obras. Para situarnos, ante la entrada a la ciudad por la puerta de la Boatella, donde el Convento y su huerto alcanzarían una superficie semejante a la actual plaza del Ayuntamiento. 

Segun los preceptos de la orden franciscana debía de ser humilde y austero, no muy grande y de suficiente terreno, y asi fue. Casa, huerto e iglesia serían suficientes, aunque como también querían cementerio, lo cual era normal, y ya no les cabía, sin llegar al abuso, solicitaron la donación de un poco más de terreno, que usaron para cementerio y plaza pública.

Tan modesta fue la construcción, que poco tardó en amenazar ruina, aunque la reconstrucción fue rápida, y al final del siglo XIV ya no quedó mucho del convento inicial.

Dió la casualidad, si así se puede decir, que el momento este coincide con la amplación de las murallas por Pedro el Ceremonioso, con el fin de encercar los arrabales de la ciudad, y por lo tanto ya quedó dentro de la Valencia amurallada.

Ya no iba a ser una obra humilde y sencilla, sino que a partir de ese momento sería un gran convento, al que se le iría añadiendo más belleza arquitectónica, a la vez que importantes obras de arte.


Antirefectorio del Convento de San Francisco

De momento la iglesia ya iba a ser gótica, con un campanario cuadrado de gran altura. Junto a ella dos claustros al que se fueron añadiendo pequeñas y coquetas capilllas, que a modo de mausoleos, se construían con donativos de las familias devotas para sus posteriores enterramientos. Al menos uno de los claustros estaba decorado con pinturas sobre la vida de San Francisco de Asís.

Desde la iglesia se accedía por tres puertas al resto del convento.

La extensión del terreno ya era tal, que para situarnos actualmente, imaginemos que a parte del convento habían unas cuantas dependencias más que estaban en el lugar que ocupa el actual Ayuntamiento, además del gran huerto que se situaba en la parte trasera, y la parte delantera con un espacio público que dió el nombre a la plaza de San Francisco del momento.

De esto ya hablaré en la tercera parte.

Texto de Amparo Zalve Polo

miércoles, 29 de enero de 2020

EL GRAN CONVENTO DE LA ORDEN FRANCISCANA - I PARTE


Mi debilidad por este tema me hace contarlo en varias partes. De todos es sabido que hay ciertos lugares, o incluso costumbres, que producen interés; cierto es, que en mi caso me dejo llevar por la falta de información sacada a la luz sobre el Convento de San francisco, eso parece que favorece mi intriga y busque más sobre ello. Hay algo también que llama a mi interés, la grandiosa arquitectura, la ubicación y el enorme poder mediático urbanístico y militar.

Vayamos al inicio: la leyenda, aunque no lo era, asi lo parece.

Dos frailes misioneros franciscanos, Juan de Perusa y Pedro de Saxoferrato,  inician su viaje a Valencia con el fin de la evangelización. Eso ocurre en 1228. Ya tenían la intuición, más bien decir la seguridad, de que el rey almohade Zey-Abu-Zeyt caería preso del cristianismo, y no pudo llegar más rápido a sus oídos, por lo que antes de vencido, vencedor. Y asi lo hizo. Los capturó, los martirizó y les dió muerte.

Esto ya es inseguro: Lo que cuentan es que fueron ejecutados en un lugar cercano a la antigua plaza de la Figuera.

Como lo queramos llamar, maleficio, profecía, pero cierto que el rey fue destronado y se coronó como último rey de la valencia musulmana al rey Zayyan. No le quedó más remedio al rey destronado que pactar con el conquistador, apoyándole en la conquista de Valencia, cediéndole distintas propiedades y lo que menos le gustó, convertirse al cristianismo. Tuvo que cambiarse incluso el nombre por el de Vicente Belvis. Por cierto, bien valenciano.

El rey Jaime I, reconquistó Valencia, y después de 527 años con dominio musulmán, el Reino volvió a tener un monarca cristiano.

Se encontró con el problema de la cristianización y encontró apoyo con la orden franciscana, que había perdido hacía ya diez años a los frailes citados al principio. Deposita en ellos su confianza y como agradecimiento les regala una parcela de tierra de realengo. Estaba fuera de las murallas y alli edificarían un convento. También unas casas, pero estas ya dentro de la ciudad, muy cerca de la plaza de la Figuera, donde pudieran alojarse hasta que el convento estuviera terminado.

Seguiré contando en la segunda parte.

Texto de Amparo Zalve Polo

miércoles, 19 de junio de 2019

LO PERDIDO Y LO SALVADO DEL CONVENTO DE SAN FRANCISCO


 
 Convento de San Francisco - 1885

Es la historia de un convento construido justo a las afueras de las murallas musulmanas, que en un principio era sencillo, austero y que acabó con una enorme riqueza y gran valor arquitectónico.

Era de considerable tamaño al que la comunidad monástica llenó con muchas obras de arte y reliquias.

Todo comenzó con la expropiación del convento a los monjes, y cuando el Estado lo ocupó y lo convirtió en el Cuartel de los lanceros de Numancia, y aunque ya estaba muy deteriorado, no sufrió mejoras, más allá que de transformaciones para habilitar el cuartel, hasta 1891 que comenzó su demolición.

Solares del Convento con su jardín al fondo

Supuso la pérdida de una gran parte de sus riquezas, tanto de obras de arte como de su arquitectura.

Desaparecieron los frescos de los claustros y el propio edificio gótico del que prácticamente no se conserva nada. Afortunadamente, una de las puertas del convento se encuentra en la salida al patio de la Casa Museo Benlliure.

Tuvieron suerte obras de arte como un Salvador Eucarístico obra de Juan de Juanes que se conserva en el museo San Pio V. Otras obras de grandes pintores también fueron rescatadas, como las de Fray Antonio Villanueva, Gaspar de la Huerta, Vicente Victoria, José Vergara, Esteban March.

Entre las reliquias que se salvaron se encuentran los restos del rey moro Abu Zeyt -que ya cristiano tomó el nombre de Vicent Devís- y las de los dos frailes franciscanos, Juan de Perusa y Pedro de Saxoferrato, a los que él mismo torturó y dio muerte en 1228.

Con todo, fue una de las mayores pérdidas patrimoniales que sufrió Valencia.

Una vez más llevados por el afán de deshacerse de una ciudad antigua que perjudicaba la entrada a  la nueva modernidad valenciana.

Texto de Amparo Zalve Polo

sábado, 4 de febrero de 2017

CONVENTO DE SAN FRANCISCO



"En la plaza de este nombre, y en el edificio que hoy en día es un cuartel ruinoso, estaba hasta el citado año 1837 el convento de S. Francisco, levantado sobre el palacio que fue el último rey moro de Valencia, y en cuyos patios fueron martirizados los santos Juan de Perusia y Pedro de Saxoferrato,


El convento tuvo principio en 1239. Aquí han existido magníficas pinturas de Joanes, Ribalta, Borrás, Espinosa, los Vergaras y otros. Sus claustros inmensos y bien decorados eran dignos de visitarse: hoy nada tiene que admirar el viagero sino la hermosa torre que ha quedado."

Texto: Guía de Forasteros de Vicente Boix de 1849.

domingo, 31 de mayo de 2015

EL CONVENTO Y PLAZA DE SAN FRANCISCO

 1885 convento de san francisco
1885 – Tras la desamortización de Mendizábal (1836) se inició un proceso  de derribo de los conventos afectados. Pero no todos, algunos fueron destinados a diferentes cometidos. Es el caso del Convento de San Francisco  que fue utilizado por el Ministerio del Ejécito como guarnición castrense. 

Hacia la recta final del siglo, su derribo, que parcialmente se había iniciado años antes, se llevó a cabo al principio de la última de sus décadas. Tenía a sus espaldas la Estación del Norte, construida en 1852. El solar era el adecuado para su urbanización como nueva plaza, cercana al Ayuntamiento, a la sazón en la calle de la Sangre, ubicado en la antigua Casa de Enseñanza.
convento san francisco

En 1894 el Gobernador Madrid Dávila vio colmada su aspiración tendente a la cesión de aquellos solares en beneficio municipal, y de inmediato encargó a Antonio Ferrer Gómez que diseñara una nueva plaza con el nombre de San Francisco, denominación que se mantuvo hasta 1899, que pasó a ser nominada como la Plaza de Emilio Castelar.

A la derecha de la foto de cabecera vemos el Palacio de Jura Real, cuando aún quedan restos del Convento: un tramo con arcos de medio punto y su cúpula; la plaza a la espera de su total urbanización y a la izquierda un pequeño trazo del frontal del Barrio de Pescadores, completa la imagen, mientras un manto de nieve nos documenta de la fuerte nevada en enero de 1885, que llegó a dejar una blanca alfombra de más de 10 cm. en las calles de la ciudad.

Del viejo convento franciscano se pueden contemplar en la actualidad diversos elementos arquitectónicos, entre los que destaca su portada, en el interior de la Casa Museo Benlliure de la calle Blanquerías, construida en 1885.

interior casa benlliure portada del convento san francisco