Mostrando entradas con la etiqueta Luis Vidal Corella. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Luis Vidal Corella. Mostrar todas las entradas

domingo, 29 de octubre de 2017

MESTALLA TENÍA SU TRIBUNA

Foto de Luis Vidal Corella

1927 - Cuando el Valencia CF llevaba apenas ocho años de vida, sus directivos iban haciendo los deberes. Aún no había comenzado a celebrarse el campeonato de liga a nivel nacional, mientras que la Copa de España llevaba veinticuatro años de andadura.

Se había abandonado Algirós y al nuevo campo de  Mestalla, que se había inaugurado en mayo de 1923, le correspondía estar a la altura de los mejores, de acuerdo con la tercera ciudad española.

Para la temporada 1926/27 se marcaron nuevos retos: el club disponía de nueva sede social en la calle Barcas 6, y comenzaba el año con la inauguración en el campo de una nueva tribuna, cubierta en su totalidad, instantes antes de la celebración de un partido frente al Castellón, que para la ocasión, causó expectación en los aficionados al ver el terreno sembrado de césped por primera vez.

Con todo ello el campo de Mestalla se situaba en primera línea “siendo con el de Las Corts y el Stadium de Madrid, los mejores y más bien acondicionados de España”, según indicaba Sincerator desde su crónica Las Provincias.

Asistieron aquella tarde del 23 de enero 20.000 espectadores que entre grandes aplausos homenajearon a los directivos señores Almenar y Ferrer, arquitecto y constructor, para dar paso a un emocionante partido, con victoria local por 2-0 con goles de Rodenas y Montes.


Pese a su carácter amistoso, el encuentro “fue de campeonato”, teniendo su mayor acaloramiento cuando en la segunda parte tras una fuerte entrada al portero Cano por parte de Martínez, delantero del Castellón,  “dentro de la portería se corrió una de “populo romano”, que ni en Verdún” ”,  tal y como cita el cronista, cuyos ánimos se apaciguaron con la salida al terreno de la Guardia Civil y Policía.

sábado, 8 de abril de 2017

UN SARCÓFAGO EN CUARENTENA

Foto de Luis Vidal Corella

El proyecto para dar sepultura a Vicente Blasco Ibáñez era muy ambicioso. Y el arquitecto municipal Francisco Javier Goerlich, previo concurso, fue el encargado de llevarlo a cabo. Se pensó en ello por la llegada de sus restos, lo que supuso un gran acontecimiento en octubre de 1933, cinco años después de su muerte en Menton. Desde el puerto del Grao de Valencia y entre una gran multitud el ataúd en el que descansaba  Blasco Ibáñez fue trasladado hasta la Lonja de Valencia para ser depositado días después en el Cementerio General de Valencia, a la espera de la construcción de un mausoleo que iba a destacar por la grandiosidad de su diseño.

Por aquel entonces, en 1933, se había tomado la decisión de ampliar el Cementerio General, siendo en esta nueva zona el lugar adecuado para  su ubicación; Goerlich dejó volar su imaginación diseñando sobre el lugar jardines de estilo romántico donde las fuentes recrearán saltos de agua y remansos cristalinos, con una exuberante vegetación a base de boj, cipreses y laureles. Para su obra, las canteras valencianas serían las encargadas de suministrar piedra de sillería, agradecidas al escritor que tanto había contribuido a realzar la región.

Y como última morada, se propuso a Mariano Benlliure la construcción de un sarcófago realizado con mármol y bronce, con alusiones a la obra del genial novelista, que fue entregado por el escultor en 1935.

Año en el que se inició la construcción del mausoleo cuya obra se vio interrumpida por la guerra civil, que, una vez finalizada, pasó al olvido, con la inhumación del féretro que había llegado en 1933 en un sencillo nicho del Cementerio General. 

El sarcofago de Benlliure se puede presenciar en Museo del Carmen, sin haber cumplido jamás aquel sueño del arquitecto municipal, quien junto al escultor, vemos cómo contemplan la obra dispuesta para un fin que hasta el momento se halla en "cuarentena".