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miércoles, 26 de febrero de 2025

LOS " PAREDONS DEL RIU "

 

Los “Paredons del riu”, esos diques de mampostería no eran lo bastante consistentes ni alcanzaban en extensión como para defender la ciudad de las embestidas del Turia. Tras el desastre que provocó la riada del año 1589 y con el fin de proteger Valencia de los posibles azotes que volvieran, se creó la Fábrica Nueva del Rio, y es el momento que se construyeron los actuales pretiles, como una valla de dura piedra. 

El tiempo que se tardó en tener todo el borde del río terminado duró sobre doscientos años.

El primer tramo fue el que iba desde la Puerta del Real hasta la de la Trinidad, que fue en los años 1591 y 1592. A este ramo de pretil le siguió otro desde la Puerta de la Trinidad hasta la Puerta del Mar.

Había que cubrir desde la Cruz de Mislata hasta Monteolivete y el trazado comprendía siete kilómetros. La última fase se terminó en 1729 que fue desde la Puerta del Mar hasta su final.

En la orilla opuesta del río el pretil se prolongaría menos. Comienza en el Puente Nuevo, así se llamaba, por ser el último puente construido hasta esos momentos, luego se le llamó Puente de San José, que ya era de canterería desde el año 1606, porque anteriormente fue de madera como muchos otros. Se prolongaba hasta poco después del Puente del Mar frente a San Juan de la Ribera, que hacían dos kilómetros, y se terminó la obra en el año 1789.

Estos pretiles hacían frente a las avalanchas fluviales además de amenizar por su agradable paseo. Desde el Puente Nuevo hacia Mislata se dominaba la bonita huerta de Campanar, y mirando a la otra parte del río habían bonitos caseríos medio ocultos por una exuberante frondosidad de árboles

                                                  
Archivo Municipal 

Como previsión del descanso de mayores o del paseante que quisiera disfrutar del panorama se dispusieron cómodos asientos y bancos de piedra en los sitios donde habían mejores vistas, y se pusieron inscripciones y emblemas. Cuenta de ello es “El Navío”, en el Paseo de la Petxina, aunque actualmente se encuentra frente al Palacio del Temple. Su nombre se debe a que adopta la forma de la popa de un barco. Otro banco tenía la forma de proa y llevaba la inscripción “Sisto ut sistas”, queriendo decir “Estoy aquí para que descanses”, pero desafortunadamente ahora este último ya no existe.

                                                
Archivo Municipal

Otro monumento del pretil y que también se instaló primitívamente en el Paseo de la Petxina era el dedicado a la diosa Isis que se encuentra en una de las tres lápidas incrustadas en el monumento.

Monumentos para la devoción salpicaban lo largo del pretil como el de San Pedro Pascual, como también un casilicio dedicado al Santísimo Cristo del Salvador, cuya iglesia cae muy cerca, y se dice que en este punto y flotando en el río se detuvo la sagrada imagen, que vino desde Berito a Valencia.

Texto de Amparo Zalve

jueves, 16 de noviembre de 2023

EL PAREDÓN DE LOS PREDICADORES

 

La Valencia amurallada de Abd al-Aziz, construida en el siglo XI, dejaba fuera del cerco árabe al convento dominico de los Predicadores. La muralla más hacia el interior y en su tramo más próximo, protegía a la ciudad, siendo las puertas de la Xarea y la llamada del Cid, las más cercanas al convento, desprotegido tanto por las acometidas de las aguas del río a sus espaldas, como de las huestes foráneas que pudieran estar interesadas por su acoso. 

Y por ello, el también dominico Fray Andreu de Albalat, obispo de Valencia, y en uso de su poder, ordenó hacia el año 1276 la construcción de un tramo de muralla a espalda del convento. Un tramo almenado, a semejanza de la muralla musulmana que protegía la ciudad, que cumplía la doble función como paredón y pretil del Turia salvando al convento de las acometidas de las aguas.


En la fotografía de Martinez Aloy vemos el aspecto de una muralla de contención que fue derribada hacía el año 1901, años después del derribo de la muralla cristiana acaecido a partir de 1865 en un proceso éste que duró cuatro años.


El lienzo que observamos alcanzaba hasta el torreón de la Ciudadela derribado también con el comienzo del siglo XX. La piqueta demoledora terminó con ambas defensas.


Fuente: El legado fotográfico de J. Martínez Aloy

martes, 23 de julio de 2019

UN NAVÍO DEL XVIII

Archivo Municipal

1923 Ca - En 1924 el aspecto que mostraba el Paseo de la Pechina era desolador. Ni la Cárcel Modelo,  ni el Matadero Municipal habían contribuido a mantener aquel lugar de recreo de siglos, lleno de arte adosada al pretil del río, en un espacio de solaz, tal y como había sido antaño, cuando era visitado para observar su paisaje y la cascada que formaba el Azud de Rovella, esparciendo sus aguas, en especial los días de crecida

El nuevo delegado regio de Bellas Artes, desde este año de 1924, Manuel González Martí, se percató del nivel de deterioro de la zona, y pensó en el traslado a los Jardines del Real de los bancos de piedra allí existentes para proceder a la urbanización del paseo, y al mismo tiempo restaurar los monumentos trasladados a los Viveros.

Surgió entonces la polémica, pues eran muchas la voces que a través de la prensa, se oponían a su traslado, clamando por su restauración en el lugar de su origen.

Se impuso el criterio del Delegado, por lo que el canapé de piedra conocido como el Navío, situado a la misma entrada de Valencia desde Mislata, fuera trasladado a la "montañeta de Elio", lo que dio origen a la chanza de que los visitantes foráneos preguntaran ante su observación, dónde estaban en lugar tan próximo las torres de Quart, tal y como indicaba la inscripción al pie de la escultura de piedra del siglo XVIII.

Y en los Viveros estuvo hasta 1931, cuando la Comisión de Monumentos ordenó su regreso al paseo de la Pechina -por cierto, más deteriorado que cuando estaba linde a Mislata- pero en esta ocasión en un lugar más próximo y a pocos metros del canapé de piedra que utilizaban los Vocales de la Junta de Murs i Valls para observar la llegada de los maderos sobre las aguas del Turia. El nuevo traslado venía por la circunstancia de que se iba a llevar a cabo la mejora del pretil del río desde Mislata en su lado derecho, cuando se había iniciado la construcción del puente de Campanar.

Vemos en la foto del Archivo Municipal su ubicación original, antes de su traslado a los Jardines del Real.

sábado, 27 de enero de 2018

EL PRETIL DEL TURIA EN SU MARGINAL IZQUIERDA


Archivo Municipal

La riada de 1589 instó a la creación de la Nova Fabrica del Riu, cuando los arrabales también sufrían las crecidas del Turia, a la sazón con mayor población en las zonas de la Zaidia y del camino a  Morvedre, por lo que en 1591 se inició la construcción del pretil izquierdo del Turia, que en esta ocasión tendría su punto de inicio en el puente de San José, último de los cinco viejos pasos sobre el cauce que tras diversas restauraciones no sería hasta 1607 cuando el también conocido como Pont Nou alcanzó en los sustancial el aspecto que ha llegado hasta nuestros días.

La construcción del pretil izquierdo fue más lenta que el de la parte opuesta, aunque el año de su inicio fuera el mismo.  El plano de Manceli de 1608 ya nos informa haber alcanzado el puente del Real, y a finales del siglo, en 1694, se alcanzó la zona del Convento de San Juan de la Ribera, que se confirma mediante la edición de Bordazar de 1738 del grabado de Fortea de 1705 donde se observa que el pretil izquierdo supera el puente del Mar. No obstante, el Padre Tosca ya lo había dibujado en su plano de 1704.

Por consejo de ministros de 1953 se había aprobado la construcción del pretil izquierdo desde la zona de Campanar hasta el puente de San José, que se completaría tras la riada de 1957. Mientras que su tramo final se concluiría en 1981 ante el puente del Ferrocarril, con posteriores modificaciones por la construcción de la Ciudad de las Ciencias.

El grabado ante el que fuera Convento de San Pio V y en la actualidad Museo de Bellas Artes nos informa del bello aspecto del pretil en época decimonona, lo que hacia posible el paseo de las gentes por tan emblemática zona.

sábado, 29 de julio de 2017

EL FRONTÓN DE "LO RAT PENAT"

Foto de Luis Vidal Corella

1923 Ca - Amurallada la ciudad de Valencia en tiempos de Pedro el Ceremonioso, extramuros, la ciudad fue creciendo por obra de sus arrabales. Cuatro fueron en un principio los caminos de llegada que se situaban ante las correspondientes puertas de la ciudad, siendo necesaria la construcción de puentes sobre el Turia cuando se accedía a Valencia desde el norte.

Es el caso del puente en un principio conocido por “dels catalans”, por el arrabal formado de cuando el Conquistador cedió aquellas tierras a los repobladores que le acompañaban. Con el tiempo sería conocido como el camino de Alboraya. Otro arrabal fue el de Morvedre, por donde accedían quienes llegaban de los Serranos, tomando este nombre el puente y la puerta de entrada a su continuación.

Los otros dos caminos llegaban del oeste peninsular, el de Quart y el San Vicente, con sus correspondientes puertas para entrar en la ciudad.

La marginal derecha del Turia desde Mislata y en su zona de la Pechina, fue objeto de rica y variada ornamentación sobre sus pretiles, en especial durante el siglo XVII. Camino que venía a través de Las Cabrillas, y que llegado a la ciudad se encontraba el visitante con el denominado  “frontón de Lo Rat Penat” que a más de su función de banco,  informaba al visitante de los dos caminos que allí mismo nacían: uno hacia las Torres de Serranos y el otro como continuación natural del camino, hacia las torres de Quart, con indicación labrada en sus piedras.

El Frontón de Lo Rat Penat, construido por la “Fábrica de Murs i Valls”, debe su nombre a su simbología jaimina como remate del mismo, mientras que en centro se observa el cuerno de la abundancia, también conocido como de Amaltea, que figuraba en el primer escudo romano de Valentia, como testimonio de la fertilidad de las tierras que circundan el lugar. En el figura una leyenda latina que traducida dice: “Siempre esmaltes con bellas flores y rosas y con plantas y frutos las hermosas riberas del Turia.

Durante los años veinte fue trasladado a los Jardines del Real, para ser devuelto a su lugar de origen durante la II República.

En la foto de los años veinte vemos al tranvía de la línea 21 rumbo a Mislata, próximo a dejar atrás el"frontón", que, hasta Torrente, había entrado en funcionamiento el 25 de abril de 1895. 

martes, 21 de marzo de 2017

LA LÁPIDA DE ISIS

Archivo Municipal

1940 Ca. - Los pretiles del río Turia están ligados sólidamente a la historia de Valencia. Ciudad que nace en una cuna mecida por dos brazos de un mismo río. Creciendo en superficie y con los siglos, el cap i casal sufrió la fuerza de sus aguas, ora tranquilas ora tumultuosas. De sus fuertes riadas surgió la creación de instituciones para la defensa de la ciudad que veía el peligro de voraces avenidas. De esta guisa nacen la Fábrica de Murs i Valls regulada en 1406 tras la riada de 1358, y la Nova Fábrica del Riu en 1590 que protagonizan  importantes páginas de nuestro pasado. 

Paredones, pretiles y estribos; muralla, puertas y valladares se iban consolidando gracias a las sisas sobre el trigo primero y la carne después, como principal sustento económico que facilitara sus proyectos.

El tramo desde Mislata al puente de la Trinidad, construido a lo largo del siglo XVII en su marginal derecha, convirtió la zona en un apacible lugar de paseo que se prolongaba hasta el azud de Rovella.

Había que adecuar el recorrido y no puede extrañarnos la existencia de frecuentes canapés junto a  recursos arquitectónicos que iban a captar la atención del paseante.

Es el caso de la “lápida de Isis” que junta a otra encontrada en lugar muy próximo al azud de Rovella, en 1759, decora el pretil frente al actual Complejo Cultural la Pechina con una inscripción latina que traducida dice:

 “Detente, amador de las antigüedades: Estas dos lápidas sepultadas en el álveo del río, fueron descubiertas en el año del Señor 1759 y en el siguiente se colocaron en este más próximo lugar. Di, en dónde y cuándo fueron colocadas”.

Se remata el frontón barroco con tres pomos sobre un rosetón con el cuerno de Amaltea en alusión al escudo de Valentia. La lápida superior, también en latín, nos informa el año del hallazgo y el de la colocación del monumento en 1760.

lunes, 26 de diciembre de 2016

LA PECHINA: UN HALLAZGO

Archivo Municipal


1928 - El paseo de la Pechina que discurre  junto el margen derecho del cauce del Turia desde su linde con Mislata hasta el cruce con Guillén de Castro es prolijo en elementos decorativos sobre el pretil del río, algunos de gran interés artístico, incluso documental, entre los que no faltan los incrustados bancos de piedra o canapés y frontones con sus alegorías situados sobre el pretil del río.

No extraña pues que en una de las rampas de acceso al cauce, la situada frente a la trasera del Jardín Botánico, nos encontremos con una monumental piedra en forma de concha que recibe el nombre de Pechina; de tal guisa, que en la misma se considera la razón que denomina al paseo.

Enterrada por el cieno fluvial, en el mes de junio de 1928, y tras una excavación, se dio con ella, lo que motivó un peregrinaje de los más curiosos al lugar del hallazgo, desconociendo su origen.

El vespertino La Correspondencia informaba del sorprendente descubrimiento, se alarmaba al mismo tiempo ante el rumor de que la “pechina” iba a ser traslada a los Viveros, tal y como se venían haciendo con otras artísticas piedras del  mismo paseo, en lugar de mejorar su aspecto para el disfrute ciudadano.

Insistía el redactor que las viejas piedras deberían permanecer en el punto para el que fueron labradas, zona antaño señorial y en la actualidad “apartados parajes de la ciudad … visitados por tan gran cantidad de público, que parecía tratarse de una romería”. 

Ello, al ser considerado el hallazgo como “un alarde de arte en piedra muy propio de los grandes valencianos que hicieron la “obra del riu””.

jueves, 24 de noviembre de 2016

SUGERENCIAS DE PRENSA: PUENTES...PRETILES.

Archivo Municipal

En 1908 la prensa local se hacía eco de los preparativos hacia la Exposición Regional que el Ateneo Mercantil de Valencia tenía en su horizonte, incluso sugería propuestas para la mejora de la zona, fijando su atención en el cauce del río, en especial de los puentes que por su proximidad iban a ser utilizados con asiduidad.

El periódico El Pueblo hacía referencia al proyecto del Comité de la Exposición para la construcción de una pasarela, y como quiera que el puente del Mar se consideraba muy estrecho por la densidad de su tráfico, lanzaba la idea que el presupuesto del Ateneo fuera entregado al Ayuntamiento para la construcción de un nuevo y más amplio puente, quedando el del Mar -cuyo ensanche tenía fijado un presupuesto municipal de 800.000 pesetas- como peatonal y al servicio de la Exposición, lo que significaba un ahorro para el Consistorio.

No quedaba ahí la cosa, pues la redacción del diario ampliaba su propuesta con la conveniencia de eliminar las “toscas barandas de piedra” de los puentes del Real, Trinidad y Serranos, instando a colocar barandillas de hierro, tal y como se había hecho recientemente en el puente de San José.

Reforma que iría en beneficio de una mayor anchura para sus estrechas aceras, además de que su estética “saldría beneficiada al ofrecer los puentes un aspecto más airoso y elegante que en la actualidad”.

Mientras que las piedras eliminadas serían de provecho para el tramo del pretil desde el inicio de la Pechina al Azud que había sido arrancado “por necesidades de otros tiempos", así como en la parte opuesta, “desde el puente de Serranos á “la Figuera”, según se decía en la crónica.

Lo cierto fue que el comité de la Exposición construyó “su pasarela”. El Puente del Mar tendría su reforma, pero bastantes años después, peatonal y con las escaleras de Goerlich.

Quizás, por las piedras eliminadas que denunciaba el periódico El Pueblo, sea razón de la ausencia en nuestros días de bolas herrerianas en el tramo comprendido entre los puentes de San José y el del Real, observadas en el plano de Tosca en su margen izquierdo.

Salvo una que permanece.

sábado, 3 de septiembre de 2016

EL NAVÍO DE LA PECHINA

Archivo Municipal

1940 Ca. - La llegada a Valencia a través del río Turia de la madera del marquesado de Moya y de la serranía valenciana era todo un espectáculo. Antonio José Cavanilles mencionaba que su paso por los cañones de Chulilla era un acontecimiento interesante. Pero su llegada al “cap i casal” no lo era menos.

Una vez vencido el azud de Rovella de 1686, el cauce permanecía libre de obstáculos hasta el Puente de San José y el paseo de la Pechina era el lugar apropiado donde los vocales de la Junta de Murs i Valls acudían para inspeccionar el paso de las maderadas en su entrada en la ciudad.

Archivo Municipal 

Zona que conserva sus canapés o bancos de piedra construidos por el solaz existente. Entre ellos y el de mayor ornato el conocido como “el navío”, estaba situado al final del primer tramo del pretil derecho (el izquierdo estaba ausente de pretiles hasta el puente de San José) donde se producía una pendiente con bajada al río. El nombre se debe a su respaldo que nos recuerda la popa de un barco con la leyenda “estoy aquí para que descanses”, indicando el año de 1757.  

"Navío" que había sido trasladado a los Jardines del Real y tras unos años de estancia fue devuelto a su origen del paseo de la Pechina en 1931.  

En las fotos de la década de los 40 se observa “el navío” en fase de remodelación. Junto a él, un banco barroco de 1756 utilizado por los vocales de la citada Junta, que en la actualidad se puede contemplar frente al colegio "9 de Octubre". Obras que una vez concluidas fijarían una bajada al cauce, a semejanza de la antigua, hasta la riada de 1957 que la arrasó. 

En la actualidad y desde principios de los sesenta del pasado siglo se conserva la pétrea popa en el jardincillo frente al Palacio del Temple, junto al pretil del río que su original naturaleza y función ornamental aconseja.

sábado, 2 de mayo de 2015

LAS RIADAS DE ANTIGUO


Con mi agradecimiento a Vicente Bolufer

1897 - El Plan Sur alejó las aguas del río Turia del casco histórico de la ciudad y sus últimas y acaudaladas riadas, y en especial la de 1957 ha pasado a ocupar las páginas de la prensa en su recuerdo anual, llegada la fatídica fecha del 14 de octubre.

Pero hubo otras riadas que iban a condicionar la relación del cauce con el hábitat urbano de Valencia. Se tiene constancia desde el siglo XI del número de avenidas que en mayor o menor grado inundaron la ciudad, superando la treintena. Entre las más devastadoras, la de 1358 destruyó cerca de 1000 casas con 400 víctimas mortales. La de 1517 después de cuarenta días de lluvias, causó grandes pérdidas, materiales y humanas y en cuantía semejante, y en 1776, ya con la protección de los pretiles en su paso próximo al centro de la ciudad, una nueva riada destrozó cinco arcos del puente del Mar.

Riadas que fueron amortiguadas en lo posible en su margen derecho, con la construcción de los pretiles del Turia, en una obra iniciada en la última década del XVI, que con su culminación, dejarían su peculiar impronta mantenida en la actualidad.

En la foto de la riada de 1897 vemos cómo las aguas alcanzan su máximo nivel ante el puente de la Trinidad con el Museo de San Pio V al fondo, en sus funciones de Hospital Militar.

jueves, 29 de enero de 2015

LA BOLA HERRERIANA

1944 la bola herreriana
Archivo de Mark E. Palandri

El estilo herreríano se expresa por la monumentalidad de sus líneas, con su mayor legado del Monasterio del Escorial que dejó su impronta valenciana en el de San Sebastián y de los Reyes construido en terrenos de huerta sobre una antigua alquería conocida como de Rascanya.

Valencia también tiene su obra monumental en los pretiles del río Turia, iniciada en la ultima década del siglo XVI con su primer tramo entre el Puente de la Trinidad y el del Real, que continuó de inmediato hasta el del Mar en su marginal derecho al finalizar el siglo.

pretiles puiente del real
Y como remate a tan magnífica obra, la bola herreriana decora en su longitud los pretiles construidos por la “Nova Fábrica del Riu”, en un número tal, que queda expresado en el plano del padre Tosca en el año de su ejecución de 1704, según entonces.

La prolongación de los pretiles a lo largo del cauce continuó en diferentes etapas para llegar a su estado actual tras la riada de 1957, manteniendo el buen gusto de situar sobre su baranda de piedra la bola herreriana como símbolo de obra monumental.

En la foto de 1944 se observa su aspecto en detalle, y como fondo, un cauce de huertas y el puente de Aragón, inaugurado en la década anterior.

viernes, 9 de agosto de 2013

EL PRETIL DEL TURIA EN SU MARGINAL DERECHA

pretil del río. Años 50
Fuente: Rafael Solaz 

Años 50 - El pretil derecho del rio Turia a su paso por nuestra ciudad y en el tramo que discurre entre la Cruz de Mislata y el puente de la Trinidad, fue levantado entre 1606 y 1674, cuando ya en el siglo anterior se había iniciado su construcción, aguas abajo desde este último puente.

Primer tramo pues entre los Puentes de la Trinidad y del Real llevado a cabo entre 1591 y 1592 en su marginal derecha, para continuar hasta el del Mar que no se alcanzaría hasta el año 1596, de cuyo avance se había encargado la "Fabrica Nova del Riu", de reciente puesta en marcha (1590), tras la gran riada de 1589.  

Con anterioridad y para diversos cometidos se encargaba la “Fábrica de Murs i Valls”, institución creado por Pedro el Ceremonioso en 1358 para “les construccions defensives de portes, portals i muralles; infraestructures hidràuliques en valls i fossos; camins i ponts; equip d’extinció d’incendis, cheringues, cordes i cànters”. 

El pretil con sus paredones además de proteger a la ciudad de las avenidas del Turia, cumplía también como primer baluarte defensivo dificultando el acoso a la muralla cristiana.

Tuvieron que pasar muchos años para su continuación desde el puente del Mar en 1729 para alcanzar la ermita de Monteolivete en 1782. Y no sería hasta 1923 cuando con el avance del pretil derecho se había avanzado hasta su desembocadura mediante paredones. 

Vemos en la foto de las Alameditas de Serranos el aprovechamiento del pretil utilizándolo como asientos y con respaldos de hierro. Al fondo el Puente de San José.