Mostrando entradas con la etiqueta Archivo Municipal. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Archivo Municipal. Mostrar todas las entradas

domingo, 2 de noviembre de 2025

BUEN LUGAR DE VALENCIA PARA LA CASA SINGER


                           Fotografía del Archivo Municipal de Valencia 

Poco tiempo hacía que la plaza de la Reina había cambiado, y lo que progresivamente iba a cambiar, con todos los derribos que quedaban de las diferentes calles y casas. Estaba pasando de ser una placita recoleta y triangular a ser la plaza a la que acudía lo más selecto de la burguesía comercial.

Todavía estaba un poco incomunicada, cuando aún la calle San Vicente Mártir era angosta y en proceso de alineación, y la calle de la Paz inacabada, que solo estaba abierta en dos tramos.

El edificio Singer, porque así se le llamaba al albergar las primeras máquinas de coser que se introducían en España desde el extranjero, enseñando a través de los cristales de sus bajos la presencia de señoritas aprendiendo a usar esas máquinas revolucionarias para instruirse en el arte de la costura, más rápida que la que hasta entonces había sido manual, y se emplazó en la esquina de la calle de la Paz con la Plaza de la Reina, concretamente en el número 2 de la calle de la Paz.


En los años 30 el 90% de las familias españolas tenía una máquina de coser de la marca Singer y figuraba como el regalo más preciado para casarse. La Singer costaba entre 75 y 160 pesetas, convirtiéndose, como si dijéramos, en una obligación para las jóvenes de la época. Empezaron a proliferar los talleres de costura. Pero la Guerra Civil llegó y al menos durante ese tiempo y los años 60 no entró en Valencia, ni en el resto de España, ni una Singer más ni sus repuestos. Cosa que aprovecharon nuevas marcas para abrirse camino.

Por consiguiente estamos viendo una fotografía en la que el edificio Singer nos lleva a su terreno en un suelo embarrado perteneciente a la calle de la Paz, en el que se mezclan los primeros automóviles con los carros huertanos, seguramente por la proximidad del Mercado Central e insinuándose una de las calles que en poco tiempo iba a desaparecer situada junto al icónico edificio Singer, la calle Campaneros.

Texto de Amparo Zalve

miércoles, 26 de febrero de 2025

LOS " PAREDONS DEL RIU "

 

Los “Paredons del riu”, esos diques de mampostería no eran lo bastante consistentes ni alcanzaban en extensión como para defender la ciudad de las embestidas del Turia. Tras el desastre que provocó la riada del año 1589 y con el fin de proteger Valencia de los posibles azotes que volvieran, se creó la Fábrica Nueva del Rio, y es el momento que se construyeron los actuales pretiles, como una valla de dura piedra. 

El tiempo que se tardó en tener todo el borde del río terminado duró sobre doscientos años.

El primer tramo fue el que iba desde la Puerta del Real hasta la de la Trinidad, que fue en los años 1591 y 1592. A este ramo de pretil le siguió otro desde la Puerta de la Trinidad hasta la Puerta del Mar.

Había que cubrir desde la Cruz de Mislata hasta Monteolivete y el trazado comprendía siete kilómetros. La última fase se terminó en 1729 que fue desde la Puerta del Mar hasta su final.

En la orilla opuesta del río el pretil se prolongaría menos. Comienza en el Puente Nuevo, así se llamaba, por ser el último puente construido hasta esos momentos, luego se le llamó Puente de San José, que ya era de canterería desde el año 1606, porque anteriormente fue de madera como muchos otros. Se prolongaba hasta poco después del Puente del Mar frente a San Juan de la Ribera, que hacían dos kilómetros, y se terminó la obra en el año 1789.

Estos pretiles hacían frente a las avalanchas fluviales además de amenizar por su agradable paseo. Desde el Puente Nuevo hacia Mislata se dominaba la bonita huerta de Campanar, y mirando a la otra parte del río habían bonitos caseríos medio ocultos por una exuberante frondosidad de árboles

                                                  
Archivo Municipal 

Como previsión del descanso de mayores o del paseante que quisiera disfrutar del panorama se dispusieron cómodos asientos y bancos de piedra en los sitios donde habían mejores vistas, y se pusieron inscripciones y emblemas. Cuenta de ello es “El Navío”, en el Paseo de la Petxina, aunque actualmente se encuentra frente al Palacio del Temple. Su nombre se debe a que adopta la forma de la popa de un barco. Otro banco tenía la forma de proa y llevaba la inscripción “Sisto ut sistas”, queriendo decir “Estoy aquí para que descanses”, pero desafortunadamente ahora este último ya no existe.

                                                
Archivo Municipal

Otro monumento del pretil y que también se instaló primitívamente en el Paseo de la Petxina era el dedicado a la diosa Isis que se encuentra en una de las tres lápidas incrustadas en el monumento.

Monumentos para la devoción salpicaban lo largo del pretil como el de San Pedro Pascual, como también un casilicio dedicado al Santísimo Cristo del Salvador, cuya iglesia cae muy cerca, y se dice que en este punto y flotando en el río se detuvo la sagrada imagen, que vino desde Berito a Valencia.

Texto de Amparo Zalve

domingo, 8 de diciembre de 2024

BLASCO IBÁÑEZ: SUS PROPIAS PALABRAS

 

Archivo Municipal

Tras la muerte de Blasco Ibáñez en Mentón así veía la prensa francesa lo que había representado para el mundo la figura de un personaje de fama universal, que desde su etapa revolucionaria en su Valencia natal, había vivido sus últimos años burgueses en la ciudad francesa. La imagen nos deja uno de sus últimos recuerdos realizado en su lecho mortuorio.

«Le Petit Parisién»:

«Su obra literaria, cálida, llena de color, desbordante de vlda, y en la que el pueblo español está admirablemente descrito, le ha conquistado renombre mundial.»

Jean Maesou en «Lo Journal»;

«Con Blasco Ibáñez desaparecen a la vez de la más grande figura de las letras contemporáneas, uno de los más leales amigos de Francia y un magnífico tipo representativo»

«Le Journal»:

«Su muerte será vivamente sentida en España, en toda Europa y, sobre todo, en París, donde el ilustre escritor contaba con numerosos amigos y admiradores.»

«La Matin»:

«Audaz, emprendedor, amante de la acción por la acción misma, Blasco Ibáñez se distinguió a la vez de como escritor, como hombre de negocios y político.»

El «Journal des Débats»,

Como es sabido, de matiz moderado, dice que las ideas filosóficas de Blasco Ibáñez podrán discutirse, pero que es digno de admiración porque fué siempre fiel a ellas, y supo sacrificarse y sufrir persecución por mantenerlas. «Ante tal espectáculo—termina—no puede asomar a nuestra pluma más que una actitud de respeto.»

«L'Intransigeant» manifiesta que la exuberante naturaleza de Blasco Ibáñez tenía que suscitar pasiones a su alrededor; pero que su palabra, persuasiva y latina, como su corazón y su sangre, llegaba al pueblo. «Blasco—con sus últimas líneas—ha sido un gran propagandista de su país, e hizo cuanto pudo para que se conociera a España.

“París-Soir”

Afirma que Blasco era uno de los hombres más originales de nuestra época, y comenta la siguiente frase que un dia le dirigió Anatole France: «La mejor de nuestras novelas es la novela de nuestra vida.»

Pero aquí tenemos, en palabras del propio Blasco, la opinión que de sobre el mismo se tenía:

«Muchas gentes escriben que yo soy bueno, en extremo bueno. No es cierto. Yo no soy bueno ni malo. Soy sencillamente un impulsivo.

A la primera impresión me exalto y sigo el arrebato de mis nervios. Luego, con la reflexión, resulta que mi fuego interno no abriga odio ni rencor. Ignoro el placer de la venganza. Confesaré, sin embargo, que más de una vez he sentido el deseo de ponerla en práctica.

No en balde uno es hombre, ¿verdad? Pero me he dicho al punto: ¿Para qué? Cuesta más trabajo hacer el mal que hacer el bien. Y conviene ser bueno, aunque sólo sea porque resulta más cómodo…

Todo el que es fuerte verdaderamente es bueno, no sólo por imposiciones de la moral, sino por un resultado de su equilibrio y de su fuerza. Los débiles y los ruines son los que guardan un recuerdo siempre vivo de lo que han sufrido y acarician la esperanza de vengarse...»"

viernes, 6 de diciembre de 2024

ESCULTOR JOSÉ CAPUZ MAMANO


                                           
                                   
El escultor en su estudio 

Muchas veces nos suena el nombre de una calle, o hemos pasado por ella infinidad de veces, unas veces sabemos por la nomenclatura a que se dedicaba el personaje, pero nada más que eso.

En este caso sabremos algo del escultor José Capuz, del que por varias circunstancias la calle que ha recibido su nombre es conocida por cualquier ciudadano de la terreta. Calle del distrito de Quatre Carreres en el barrio de Monteolivete.

Este caballero nació en Valencia en el año 1884. Como de “casta le viene al galgo” a temprana edad acudió al taller de imaginería familiar, y más tarde a la Escuela de Bellas Artes de San Carlos. Pero su interés era creciente, y quiso aprender de otras escuelas trasladándose a Madrid y al extranjero, aunque ya tenía muy claro su reconocimiento sobre el arte de otros personajes, los cuales le habrían de influir para una determinada manera en la expresión de su obra. En Italia aprende del arte clásico, sobre todo de Miguel Ángel y en Francia admira a Rodín.


Vuelve profesionalmente a Madrid y obtiene la Cátedra de Vaciado de la Escuela Superior de Artes y Oficios, y más tarde es académico de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.

Con todo lo aprendido en sus anteriores visitas fuera del país crea un estilo propio y singular mezcla de clásico y moderno lo que produce un lenguaje para sus esculturas muy emocionante y con alto contenido espiritual. Dedicó muchas obras a la ingeniería religiosa procesionaria. De hecho, tras el paso de la Guerra Civil, con la destrucción de imágenes de las cofradías religiosas a la vez que las de las iglesias, tuvo un montón de encargos para reproducir con la máxima fidelidad las mismas imágenes, aunque su estilo hacía que las respetara solo a medias, las realizó siempre con su toque personal tan creativo.

Archivo Municipal

En cuanto a la obra profana hay que destacar figuras de personas relevantes de la época. La obra dedicada al Doctor Moliner que se le encargó en el año 1919 se fijó en la Alameda. Otra que se puede ver fácilmente es la que se sitúa en los jardines de Viveros. “El Ídolo”, colocada en 1925. Hecha en mármol, y que recibió la Medalla de Honor en la edición de 1916 de los premios concedidos por la Universidad de Valencia.


Se estableció una relación personal entre Capuz y Sorolla, y ambos tenían obras el uno del otro. Sorolla hizo un retrato para su amigo en 1918, al tiempo que Capuz le estaba esculpiendo su busto.


                         
                       
Esculpiendo el busto de Elena Sorolla

El escultor esculpió el busto de su esposa e hijos, influyendo de buen grado en la creación de Elena como escultora.

Texto de Amparo Zalve

martes, 17 de septiembre de 2024

EL BRAZO INCORRUPTO DE SAN VICENTE MÁRTIR

Archivo Municipal

En la girola de la catedral de Valencia, en una pequeña capilla, tenemos instalado el brazo incorrupto de San Vicente Mártir. ¿Pero a quien debemos poseer tan apreciada reliquia?

“El Excmo Ayuntamiento Pleno, en su sesión del 5 de mayo de 1970 acordó por unanimidad nombrar Hijo Adoptivo de Valencia al Excmo Sr. Pietro Zamperi, ilustre italiano y gran amigo de España y de Valencia por su generosa donación de una valiosa reliquia de San Vicente Mártir a la Ciudad”.

¿Pero quién era este ilustre caballero? La reliquia estaba en posesión del erudito italiano doctor Pietro Zamperi desde el año 1948, quien convencido del lugar donde debía guardarse, en la ciudad de Valencia, a lo largo de los años sesenta y en distintas ocasiones la ofreció al cabildo valenciano, pero al no estar éste convencido de su autenticidad, declinaba su aceptación. Eran los años del Arzobispo Olaechea al frente, quien al cumplir los 75 años, en el año 1966, renunció a su puesto como era la costumbre de las ordenanzas vaticanas.

Sin embargo, el Dr. Zampieri, entusiasmado por su decisión, se dedicó a su investigación para lograr demostrar la autenticidad de la reliquia, recurriendo a documentaciones científicas de eminentes doctores italianos y a estudios radiológicos a cargo de la Facultad de Medicina de la Universidad de Padua. A ello se dedicó durante dos largos años y logradas las pruebas de su autenticidad se presentó en Valencia.

Se ofreció al Palacio Arzobispal, al Cabildo Catedralicio y al Ayuntamiento de la Ciudad, con unas pruebas que el Arzobispado de Valencia las dió como válidas, siendo el alcalde Rincón de Arellano y el concejal Martí Belda quienes más se involucraron para su recepción, convencidos de su importancia, junto a los Caballeros Jurados de San Vicente Ferrer, quienes con su actitud fueron decisivos.

Pietro Zampieri ingresó en la Orden de los Caballeros Jurados de San Vicente Ferrer, y finalmente la reliquia, en el año 1970, fue instalada en la girola de la Catedral, donde permanece, y el erudito italiano fue nombrado Hijo Predilecto de la Ciudad.

domingo, 8 de septiembre de 2024

LA TELEFÓNICA OBSERVA ATENTA LOS CAMBIOS EN LA CIUDAD.

 

Archivo Municipal

Iniciada la década de los treinta por la calle Játiva y en su tramo frente a la Plaza de Toros y Estación del Norte, ya se habían iniciado los derribos para dotar al mismo de la modernidad que en la nueva década se iba imponiendo en el centro de la ciudad.


Ya más avanzados los mismos desde Amalio Gimeno hasta la calle Rivera, a los edificios a su derecha la piqueta algo más lenta continuaría en su labor para la apertura de un solar donde el Hotel Metropol ocuparía su lugar más prominente.


Se observa en la foto la estrechez de la calle Rivera, que con la nueva urbanización que se avecinaba ganaría en amplitud.


La cúpula del edificio de la Telefónica al fondo y ante la plaza Castelar, donde la modernidad ya se había impuesto, nos da una idea de su nueva anchura, escondida por los nuevos edificios en su fase terminal de la calle perpendicular de Convento de Santa Clara, que durante unos años de aquella década tomó el nombre del Periodista Castell, para retomarlo en 1939.


Cuatro paseantes dan vida a una foto en una zona que con sus nuevos edificios, y ya como tramo comercial de primer orden, se vería saturado en apenas unos pocos años.


Valencia cambiaba su piel y la foto en blanco y negro nos informa de un pasado de hace un siglo.

domingo, 7 de julio de 2024

DE LAS PIELES Y MADERAS AL PASEO ROMÁNTICO

Postal de época

Estamos viendo un camino estrecho y ajardinado al estilo romántico valenciano.

En aquellos momentos nadie podría pensar que un lugar extrarradio de la ciudad, del que solo a su paso se notaba la emanación fétida de las pieles de los animales, se convertiría en un agradable paseo junto al río Turia.

Este jardín, más que por jardín, radica en interés por su historia. La más antigua es de la Valencia musulmana, pasando por la cristiana y hasta 1830, año en el que el Barón de Hervés dijo que ya estaba bien que sufriera de tanta inmundicia.

Yendo hacia atrás, era el lugar propicio para dos cosas, e imaginando el tramo ajardinado podremos situarnos en el tiempo.

Archivo Municipal

Imaginemos cuando todo era un terregal con desniveles, desde el Puente de San José hasta el Puente de la Trinidad, pasando por el de Serranos. Avanzando un poco más en el tiempo ya estaríamos viendo la muralla cristiana cercando la ciudad por detrás del pretil del río. Justo comprendiendo medio tramo del citado y entre la puerta de San José y la de Serranos, tras la gruesa muralla trabajaban los curtidores de pieles, bajo el gremio de los Blanquers. Un pequeño portillo en el muro dejaba paso hacia un terraplén que descendía al río, y a un ramal de la acequia de Rovella. Con ello aprovechaban para lavar las pieles, y extendidas blanquearlas, por eso lo de Blanquers. El olor se hacía imposible, y no solo en el sitio, sino que imaginemos un día ventoso o de ponentazo, como se podría extender por toda la ciudad.

Por otro lado, a la altura del Puente de San José, el cauce del río hacía una curva muy pronunciada, situación que aprovecharon los madereros durante el siglo XVIII para usar como almacenaje de troncos. Aquí la situación era otra, pues imaginaremos las ratas, el acumulo de inmundicias circulantes de las aguas del río y además la proliferación de menesteros y maleantes.

¿ Qué pasó? Pues que llegó el Barón de Hervés, corregidor de Valencia, en 1830, hizo trasladar ese deposito maderero y limpiar esos terrenos. ¿ y cual sería la mejor manera para ese saneamiento? Crear unos jardines de esparcimiento, “las Alameditas de Serranos”. También hay que pensar que los Blanquers ya se habían ido un siglo antes, en el XVII.

Así el tramo de Puente de San José hasta el Puente de la Trinidad estaría partido en dos partes con un eje central que era el Puente y las Torres de Serranos, las Alameditas Nuevas y las Alameditas Viejas.

Pero faltaba algo importante, salvar el desnivel del terreno, y esto llegó siete años después, en 1837, con unas amplias escalinatas entre puentes, el de Serranos y el de la Trinidad, rematadas por dos esfinges de piedra una a cada lado.


Archivo Municipal

Como siempre, y el paso de los años, el paseo ha ido cambiando. Las esfinges de un sitio para otro, un estanque que se convirtió en fuente, y los árboles, unos por viejos, otros por riada, fueron despareciendo. Uno queda de ellos, una acacia. Pero al menos la esencia gráfica es lo único que se puede mantener, y aquí se muestra.

Texto de Amparo Zalve

domingo, 23 de junio de 2024

IN MEMORIAM: DR. RAMÓN GÓMEZ FERRER

Archivo Municipal

Justo es rescatar de la memoria la figura del dr. Ramón Gómez Ferrer, cuando se ha cumplido el primer centenario de su muerte, quien entre todos sus deberes como médico, destacaba por su consagración al periodismo médico, en su estimulación a la cultura general de la que tan necesitada estaba la sociedad, indicando los derroteros a seguir en la mejora de la enseñanza, en la defensa de los ideales políticos y en su colaboración constante por la gran obra social de la lucha contra la tuberculosis dirigiendo el Sanatorio Marítimo de la playa de la Malvarrosa.

De él se explayó quien había sido alcalde de Valencia un par de décadas antes, el dr. Sanchis Bergón, exhortando a las madres para que lloraran por él, a sus discípulos para que le adoraran, a los pobres para que bendijera su memoria, a los creyentes a que se inspiraran en su caridad, a los escépticos para que imitaran su generoso desprendimiento en su amor al prójimo, y a todos para que rindieran junto el tributo de sus lágrimas, una plegaria, un pensamiento, y en general pedía por el piadoso recuerdo de una oración, a quien, como divino taumaturgo, hizo renacer la vida en el seno de un moribundo familiar.


Al insigne maestro de la medicina que levantó a la ciencia un altar en su cátedra y que convirtió su sala del Hospital en sagrado templo: el sacerdote del bien que no se limitó a predicar como apóstol, sino que lo ejercicio como Santo.

Triste es morir - había terminado el alcalde- pero ¡dichoso aquel cuya muerte deja transido de dolor a todo un pueblo.

Pocas veces la Muerte anduvo mas ciega e injusta en la elección de su víctima, ni empleó procedimiento tan cruel y artero para introducirse en un hogar tranquilo, honrado y dichoso. Pareció venganza del dios de las tinieblas, hiriendo al moderno Esculapio, y no el inexcusable tributo a la Naturaleza, que exige la muerte de uno para perpetuar la vida de los otros.

viernes, 24 de mayo de 2024

LAS ALAMEDITAS DE SERRANOS.

 
Aspecto de antaño - Archivo Municipal

Bello paseo botánico y enaltecedor de personajes valencianos.

Las Alameditas de Serranos, son dos estrechas franjas ajardinadas, que en sentido oeste-este suman medio kilómetro de longitud y 14.273 m2 de extensión, entre los puentes de San José y Serranos la de mayor extensión y amplitud, y desde éste al de Trinidad el tramo pequeño subdividido, desde el año 2012, en dos secciones por el carril bici y la calzada del puente para vehículos construido para dejar como peatonal el de Serranos.

Ficus.- 2023.- Esteban Gonzalo

Cenefa ajardinada con almeces, fresnos, corpulentos plátanos, melias, cipreses, robinias, naranjos, palmeras datileras, falsas pimientas, altos eucaliptus y pinos canarios, y un Cercis o árbol del amor, donde destacan por su esbeltez y altura dos palmeras, una Washingtonia robusta y otra datilera, un corpulento ficus macrophylla con extensos contrafuertes de sujeción, y un alto pino canario. (a)

Raíces del ficus.- 2023.- Esteban Gonzalo

Washingtonia robusta de 25 metros de altura, 3,7 metros diámetro de copa y 85 años estimados; palmera datilera de 19,1 metros de altura, 4,5 diámetro de copa y 85 años; y un ficus de 23,3 metros de altura, 29,4 metros de diámetro este-oeste y 26,5 norte-sur de diámetro de copa, 7,9 metros de perímetro del tronco a 1,30 metros del suelo, y 95 años de edad estimada. Medidas del año 2016 y edad actualizada. Los tres con protección genérica (a)

A José Benlliure Ortiz.- 2023.- Esteban Gonzalo

Entre los puentes de San José y Serranos está La Niña de las Coletas, escultura de José Esteve Edo, con los surtidores de una alberca como telón de fondo; en un recoleto espacio con bancos de piedra la fuente de La Cistella con una escultura de la diosa Ceres procedente del Huerto del Canónigo Cantons en Patraix. También, un monolito donde fue reconocida, en su quincuagésimo aniversario, la constancia de los valencianos para recuperarse del gran desastre que supusieron las dos consecutivas riadas del río Turia el día 14 de octubre de 1957, y hay bustos enalteciendo: al escritor José Martínez Ruiz “Azorín”, al poeta Federico Mistral, y a los pintores José (Peppino) Benlliure Ortiz y Pedro Ferrer Calatayud.

Fresno norteño, Washingtonia robusta y almez.- 2023.- Esteban Gonzalo

En el extremo este del tramo pequeño, incrustado en el pretil hay un pedestal con la imagen del arzobispo Tomás de Villanueva llevando el Cristo del Salvador, que fue erigida en el 2001 en sustitución de la colocada en 1668 y derribada en 1809.(valenciaenblancoynegro.com 20-02-2022).

La Niña de las Coletas y busto de Federico Mistral.-2023.- Esteban Gonzalo

La estatuaria se completa con el busto del pintor Salvador Tuset Tuset y las dos esfinges de piedra que hasta 1957 estuvieron en la entrada al acceso este y en el año 2012 las colocaron a ambos lados de la nueva pasarela Pont de Fusta.

Alta palmera datilera.- 2023.- Esteban Gonzalo

Lo que ahora es un bello y placentero lugar para pasear, fue el terraplén de la curva del río donde en época musulmana y cristiana, hasta el siglo XVI, secaban las pieles de las cercanas “blanquerías”, y después depósito de los troncos que los gancheros traían por el Turia, hasta que el corregidor Rafael Ram de Viu y Pueyo (1777-1834), Barón de Hervés, en 1830 hizo que trasladaran el descargadero aguas bajo para transformar el sucio lugar en dos jardines al oeste y este de la entrada al puente Serranos hacia la puerta de la muralla del mismo nombre. Corregidor al que le dedicaron en 1940 una calle cercana a Las Alameditas.

Falsa pimienta y pino canario.- 2023.- Esteban Gonzalo

Tras la devastación de 1957, fue elevado el nivel del paseo al de la calle, y lo remodelaron con diseño moderno añadiendo compañeros botánicos a los muchos árboles que resistieron los embates de las fangosas y contaminadas aguas.

Eucaliptus.- 2023.- Esteban Gonzalo

Jardín poco conocido y aprovechado, extremo que Rafael Escrig comentó en su amplio y magnífico trabajo sobre el arbolado y la historia del paseo, al que le ha quitado protagonismo el extenso Jardín del Turia.

Aspecto de antaño - Archivo Municipal

Y en el extremo oeste de Las Alameditas, casi en la entrada al puente de San José, está el cuadrangular edificio de dos plantas, recientemente rehabilitado, que fue casa de socorro museo entre los años 1911 y 1994, y desde ese año Centro de Rehabilitación Biopsicosocial (valenciaenblancoynegro 25-07-2013 y 06-07-2023).

Datos del Observatorio Municipal del Árbol (OMAV)

Texto de Esteban Gonzalo Rogel

sábado, 20 de abril de 2024

ONOMÁSTICA DEL REY ALFONSO XIII

 

Archivo Municipal

1928 - Por parte del Ayuntamiento se había tenido la intención de la inauguración del nuevo Mercado Central y su puesta en marcha en el mismo día de la onomástica del rey Alfonso XIII, el 23 de enero de 1928, pero por retrasos en la adjudicación de los puestos, no pudo cumplirse con el deseo del alcalde Marqués de Sotelo.

Ello no significó que aquel lunes pasara por alto para los munícipes, con la celebración de diversos actos y con la participación del estamento militar, como lo fue una recepción en el Salón del Trono de la Capitanía General a la que asistieron las autoridades judiciales, municipales, religiosas, la Diputación en pleno y el cuerpo consular, sin faltar instituciones civiles, finalizando el acto con una desfile militar por la plaza de Tetuán.

Hubo una comida en el Mercado Central obsequiada a los pobres que fue servida por las señoritas de la burguesía valenciana, al tiempo que en el Hotel Reina Victoria tenía lugar el Banquete de la Nobleza.

Aquel 23 de enero se cerró con un concierto en el interior del Mercado a cargo de la Banda Municipal que lució, gracias a su alumbrado, un aspecto fantástico ante una gran concurrencia.

La curiosa fotografía del Archivo Municipal anuncia su celebración: “Mercado Central. Hoy 23 Enero 1928 con motivo de la fiesta onomástica de S.M. EL REY y terminación de las obras, concierto por la banda municipal de 11 a 12 noche”.

Para la puesta en marcha del mercado hubo que esperar al 15 de Marzo de aquel año.

miércoles, 27 de marzo de 2024

LA CALLE JÁTIVA LUCIRÁ NUEVO ASPECTO

 

Archivo Municipal

1927 - En la cabeza de los munícipes estaba el cómo iba a ser la futura plaza Castelar, llamada a configurarse de forma triangular; había desaparecido la Bajada de San Francisco y la fachada del nuevo Ayuntamiento reinaría en la plaza frente al nuevo Palacio de Correos y Telecomunicaciones, en lado angular al edificio de la Telefónica que se estaba culminando.

El traslado de la Estación del Norte a la cercana calle Jativa había posibilitado el nuevo aspecto de la plaza donde la tortada de Goerlich esperaba su puesto. La segunda mitad de los años veinte fue frenética en nuevas construcciones en una zona llamada a convertirse en el centro comercial, lúdico, bancario y social de la ciudad, mientras que la burguesía valenciana se ufanaba en la zona como el más óptimo lugar de residencia.

No podía quedarse atrás en aquel objetivo la calle Játiva, frente a la Plaza de Toros y la nueva Estación del Norte. A la retícula entre la calle Pi y Margall y la avenida Amalio Gimeno le había llegado su hora y en noviembre de 1927 el alcalde Marqués de Sotelo cito en reunión a todos los propietarios de este tramo para anunciarles la necesidad de los derribos, con el fin de levantar nuevos edificios en consonancia con los que se estaban construyendo en la plaza consistorial.

La asistencia de los interesados fue masiva, recibiendo el alcalde por parte de ellos toda clase de facilidades. Reunión a la que solo faltó don Enrique Monforte, propietario de la casa de la calle Játiva lindante con la Avenida Amalio Gimeno, que por su importancia fue citado de inmediato.

Edificio este que fue reemplazado por el de la Unión y el Fénix, construcción de Enrique Viedma que entró en servicio en el año 1933. El cambio en la zona fue radical junto al Hotel Metropol en el otro extremo del arquitecto Francisco Almenar, que había sido inaugurado un par de años antes. Y el City Bar en la esquina de la calle de Ribera: lugar bohemio de los años cincuenta y sesenta.

La Valencia de los primeros años de la década de los treinta estaba en ebullición y la antigua zona torno al Convento de San Francisco derribado en su totalidad en la última década del XIX, con su vecina Estación del Norte, iba a ser el punto de llegada de los visitantes por ferrocarril.

jueves, 28 de diciembre de 2023

LA ALAMEDA VUELVE A LA RAZÓN DE SU ORIGEN

Archivo Municipal

Hace un tiempo que por los interiores del Ayuntamiento se medita sobre la conveniencia de someter al Paseo de la Alameda a una importante remodelación para que cese su actividad como parque de automóviles y por ello ofrecer a los valencianos el aspecto que debiera en base a la razón de su origen.

El grupo popular de la actual alcaldesa María José Catalá se lo ha tomado muy en serio y desde el taller de un prestigioso arquitecto madrileño ha llegado a su despacho el proyecto definitivo diseñado de acuerdo con sus deseos, que no son otros más que a partir de su nuevo nombre que será el de la “alameda del plantío, sea la zona un lugar cerrado al tráfico para vehículos de motor, aunque permitido para los patinetes, y un paraje abierto dispuesto para el paseo, con la añoranza en nuestra imaginación de las antañonas carrozas y tartanas, landós y faetones, lo que nos traerá al presente el sabor antiguo que ya tuviera desde las primeras décadas del XVIII, cuando el intendente Rodrigo Caballero sometió al plantío a una importante remodelación, en una zona que ya en el siglo anterior y por decisión del virrey de Valencia, aquel viejo andurrial pegado al río, adecentado mediante la plantación de largas hileras de álamos, pasará a convertirse en una preciosa alameda. Los árboles le dieron el nombre.

De esta guisa, la Alameda del Plantío, será el lugar ideal donde la banda municipal ofrezca en los días festivos sus mejores conciertos, al igual que para la recreación de viejas costumbres. Lugar de encuentro y de paseos, apacible y apartado del tráfico viario que impide nuestro tranquilo paseo.

La única duda de la alcaldesa Catalá, reside en la conveniencia o no de construir un pabellón a semejanza del de Carlos Cortina de 1926, como cafetería donde los paseantes puedan tomar entre otras viandas, horchata de Alboraya, zumo de naranja y buñuelos con chocolate. No sería necesario la envergadura que tuvo aquel Pabellón Municipal, por lo que de volumen más sencillo, facilmente podría ser una realidad que diera mayor vida al fin propuesto.

El tráfico rodado se limitará a la zona interior ceñida a las edificaciones de la zona y en exclusiva para los residentes y para el paso del bus, aunque gozará de una mayor amplitud. Se procederá a la plantación de álamos a lo largo del paseo y se mantendrá el servicio que prestan los puentes de la Exposición y el de las Flores, recientemente nominado como el de Ritá Barbera, como puntos de salida del tráfico hacía la Avenida de Blasco Ibañez.

En fecha próxima se aprobará en pleno municipal su puesta en marcha, con un tiempo para su terminación estimado en un año, aunque se tomarán las medidas necesarias para que en la próxima “Feria de Julio” pueda celebrarse la “Batalla de Flores”.

Valencia en blanco y negro felicita a la alcaldesa Catalá por su decisión tomada, con la ilusión añadida de que otras zonas céntricas de la ciudad, abandonadas en los años, sean ennoblecidas en razón a su lugar y a su historia.

jueves, 2 de noviembre de 2023

EN LA PLAZA DEL CARMEN

 

¿Dónde estamos? ¿Qué es lo que vemos? Y en que época...

Con la desamortización de Mendizábal el convento del Carmen se fracciona. Por una parte la iglesia, por otra las capillas de la Comunión y del Carmen con su campanario, y el resto de las dependencias que formaba el convento se convierten en Museo de Bellas Artes para el 1838, y diez años más tarde en la sede de la Academia, constituyendo la nueva parroquia de la Santa Cruz.

Por lo tanto, y aunque la vista en la fotografía no nos llegue al interior, imaginaremos que al paso por el lugar estaría creándose arte, donde antaño, desde la conquista de Valencia, el rey Jaime I creó catorce parroquias para la ciudad siendo esta una de ellas.

Puesto que en la fotografía lo que se ve es la fachada, y solo una pequeña parte de ella, me limito a describir unos apuntes: 

Eran los años veinte cuando en las huertas de los alrededores de la ciudad se cultivaba mucha flor regada por la cantidad de acequias existentes, flores que las propias mujeres que las cultivaban luego vendían en los mercados, las servían en la Batalla de Flores, incluso los días de fiesta en las entradas de las iglesias.

Junto a la fachada de la parroquia de la Santa Cruz, y a la salida de misa, incitaban a los fieles devotos, y a los que por la plaza del Carmen pasaban, a comprar sus frescas flores recién cortadas ofreciéndolas desde sus grandes cestos. La gente se dirige hacia la calle Museo, por delante la fachada, por su parte inferior.

Archivo Municipal

De la grandiosa fachada de esta parroquia hay que decir que fue realizada en dos fases, en lo que en año se refiere. El cuerpo inferior que es lo que se ve es de la primera mitad del siglo XVII, y así se quedó hasta llegar el siglo XVIII, que ya se añadió el segundo cuerpo, al cual no podemos llegar, eso si, algo más recargado. Vemos tres columnas de estilo jónico estriado a cada lado de la puerta, esta adintelada, apoyadas en un zócalo. En la parte de arriba del dintel de la puerta está el escudo de la Orden del Carmen. Entremedio de las columnas, a ambos lados se presentan unas hornacinas vacías, desprovistas de alguna imagen religiosa. 

La delgada acera que apenas se diferenciaba del empedrado de la calzada daría paso a la tarde, dejando un rastro de pétalos marchitos y hojas mojadas.

Texto de Amparo Zalve

jueves, 19 de octubre de 2023

EL PODER MUNICIPAL EN EL SIGLO XV

Archivo  Municipal

El cap i casal y su área de influencia eran administrados por el Consejo General, un ente compuesto por personas burguesas que se correspondían con la masa social de la ciudad dividido en tres “manos”. La “ma major” reunía a los miembros del patriciado; la “ma mijana” representaba a los comerciantes, los notarios y los maestros de los oficios honoríficos; la “ma minor” agrupaba a los maestros y a los artesanos.

Cincuenta días antes de Pascua eran elegidos cuatro “hombres buenos” por parroquia (48 consejeros en total), pero desde 1283 la representación popular se venía eligiendo, igualmente, por cuatro personas de la misma condición y por oficio, que eran elegidos el Día de Pentecostés. Posteriormente el Consejo General llegó a alcanzar los 116 Consejeros nominados por los Gremios. A ellos se añadían cuatro consejeros juristas y seis caballeros por la ciudad y dos más en representación de las villas del territorio municipal. Los antiguos Jurados del ejercicio precedente se incorporan por derecho al consejo que reunía en su totalidad a 182 personas.

El Ejecutivo estaba en manos de los magistrados urbanos, los Jurados, en número de cuatro nombrados por el Rey a partir de los candidatos propuestos por el Consejo. Estos cargos eran gratuitos y se renovaban anualmente.

En 1239, Alfonso IV aumentó su número a seis, incorporados desde la nobleza que había sido excluida con anterioridad. Posteriormente se establecieron dos listas de burgueses y caballeros, de las cuales el Rey escogía los miembros del poder ejecutivo.

A principios del siglo XV se modificó el sistema, recurriendo al sorteo, aunque la elección previa palía la incertidumbre del azar. Fue cuando los artesanos intentaron participar en el Ejecutivo, con dos cargos más en el Jurado, iniciando de esta guisa la lucha de las clases populares contra la nobleza y el patriarcado.

Las deliberaciones de la Asamblea tenían lugar en la Casa Consistorial que en siglo XIII había estado delante de la Catedral, hasta que en el año 1342 fue transferida a un nuevo edificio como Casa de la Ciudad, situado en la Plaça de la Seu e dels Apostols, con sus sesiones que se celebraban en la “sala del escribiente”. Su ampliación en 1376 supuso una nueva sala, más amplía, para el Consejo y otra más pequeña para los administradores de impuestos. La gran sala de los Consejos se decoró con un techo de madera, dorado con oro traído de América en 1512.

Se creó la figura del “Racional”, elegido por el Rey entre tres candidatos, quien dirigía una sección financiera del municipio, asistido por los abogados de la ciudad, quienes le prodigaban consejos jurídicos.

La figura del “Mustaçaf” vigilaba la buena marcha de los mercados, función de origen árabe elegida alternativamente entre los caballeros y los burgueses.

El “Justiciat” era elegido anualmente por el Consejo, dispuesto para dirimir los litigios civiles y los asuntos criminales. A principios del XIV se desdobló esta actividad, con dos puestos de juez, uno en lo civil y otro para lo criminal, elegidos por los Jurados, el Racional y el Síndico, que eran escogidos entre los caballeros y los burgueses.

Un juez subalterno, denominado “de los 50 sueldos”, juzgaba las causas menores de esta suma.

El único que disponía de un cargo perpetuo era el Síndico de la ciudad, nombrado por el Consejo, quien recogía los votos en las asambleas, representado a la ciudad en los actos oficiales, además de efectuar misiones cerca del soberano. Respalda al Racional en los casos de mayor dificultad en cuando el cobro de las rentas de la ciudad.

Fuente: “Valencia, puerto mediterraneo en el siglo XV”

martes, 17 de octubre de 2023

EL PATIO DE SALIDA DE LA ESTACIÓN DEL NORTE

                                     

  Fotografía de 1925

Hecho que no podía pasar por alto al joven arquitecto Demetrio Ribes fue el de igualar arte, tanto dentro como fuera, en la construcción de la nueva Estación del Norte de Valencia.

Para el caluroso 8 de agosto de 1917, día de la inauguración , la estación ya mostró su modernismo al estilo Secessión Vienés, mostrando a sus visitantes un “Patio de Salida” casi al completo, casi, porque la verja todavía no cerraba la totalidad del perímetro, tal y como se pretendía finalizar cerrando la U, al menos, la zona a la que nos referimos, la del “Patio de Salida” sí lo hacía.

Cualquiera que fuera a coger un tren se topaba con una decoración de fachada con escenas costumbristas, colorida, con flores, naranjos, permitiendo al viajero llevarse un grato recuerdo de la ciudad.

Dos accesos, los que recaían a la calle Játiva en este patio, para que al girar a la calle Bailen la verja cortara el paso exterior con el “Patio de Llegada”, y a su vez con el de mensajerías y otros cuerpos laterales.


Archivo Municipal

El solado era de adoquinado en su totalidad, excepto para las aceras y acceso a edificaciones auxiliares, como los retretes, que era de hormigón. En la fotografía anterior se ve con claridad el retrete del “Patio de Salida”.

Ese día el número de farolas era de cinco, con el mástil de acero hueco pintado, asentadas sobre un zócalo de piedra artificial revestido con trencadís de mármol blanco. Las lámparas eran de sombrero metálico y bombilla.

Vuelve el trencadís para la verja, porque esta se asienta sobre hormigón revestido de trencadís de mármol blanco, con muchas mermas resultantes de la ejecución del suelo del vestíbulo y del café restaurante. Se forman larguiruchos pináculos de acero hueco, unos más largos y otros más cortos.


El tiempo ha ido transformando el inicial y despojado patio, en ocasiones con macizos, otras con fuente, y ahora con escultura.

Texto de Amparo Zalve