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domingo, 13 de octubre de 2019

EL INGENIOSO PERNALES



Los ingenieros industriales de Valencia le hicieron entrega de la insignia de honor en reconocimiento de lo imposible que él hacía posible.

El Pernales (1912-1983), así hacíase llamar Don Ricardo Cánoves Macián, sin estudios, más que los primarios; y trabajando desde la infancia en el negocio de su padre. De ayuda imprescindible para arquitectos e ingenieros de la época en el gremio de la construcción.

De inteligencia natural, sumada a su pericia, gran ingenio y afán trabajador pasó fronteras,  y con solo su hábito de leer, realizó las más grandes hazañas que se recuerdan en Valencia, resto de España y parte del extranjero.

-“Eso solo lo puede hacer el Pernales” - se comentaba cuando se encontraban en alguna dificultad en relación a cualquier tipo de transporte. Sus acciones eran increíbles. Durante la riada del 57, cayó un puente al fondo del Carraixet y él lo rescató. Los tranvías sobrantes  los colocaba como adorno en lugares insospechados, y si caía algún tren por un precipicio nadie se atrevía al rescate, tan solo, el Pernales.

Podía con cualquier peso y ¡sin cortar tráfico!, ya que se encargaba de ingeniar rieles, palancas, rodillos y artilugios que nadie habría pensado hacer. Siempre le salía bien.

Dos hazañas curiosas en la ciudad de Valencia:



En la plaza de la Virgen se colocaban unos grandes postes para anclar los toldos en dos fiestas claves: El Corpus y  La Virgen. El Pernales, en los años sesenta, advirtió que frente a la Basílica se estaba construyendo un edificio. Ni corto, ni perezoso, habló con el arquitecto para proponerle unos grandes enganches en la zona superior. En aquel momento desaparecieron los postes, y mediante unos cables anclaron los toldos a los enganches.


Otra hazaña destacable fue a raíz de la aprobación del Plan Sur. El viejo camino del Grao se iba a remodelar, pero las autoridades urbanísticas se encontraban con el problema de que el tráfico en la zona tenía que interrumpirse el menor tiempo posible. ¿Y cómo iban a hacer eso? El proyecto era arrancar los árboles gruesos de las dos largas hileras, eliminar la doble vía de carro y las dos vías de tranvía. No hacía falta que le preguntaran cómo, solo hacía falta dejarlo hacer. Nunca fallaba. Así fue, en dos noches estaba hecho, y sin cortar el tráfico.

¿Si hubiese estudiado, habría sido El Pernales?

Texto de Amparo Zalve Polo

domingo, 14 de mayo de 2017

ELS HOMENS DE LA VERGONYA

Archivo Municipal 

1935 Ca - Es el segundo domingo de mayo cuando Valencia dedica el día a su patrona. Con un apretado programa de actos, muy matinero por cierto, destaca en la festiva mañana y en medio de una gran exaltación popular "el traslado de la Virgen", mientras que por la tarde es el fervor a la Geperudeta lo que tiene su expresión en recorrido procesional. 

Vemos en la foto de los años treinta el instante poco después de su inicio desde la puerta gótica de la Seo, cuando la Virgen está dejando atrás los toldos, de cuya existencia se sabe desde el siglo XVIII, anudados a postes anclados al suelo que gracias a unas cuñas de madera puestas a golpe de maza, se garantiza de este modo la fijación de los troncos, que, por cierto, tomaron nombre propio.

La plaza de la Virgen en el siglo XIX y principios del XX era también lugar donde acudían en busca de su jornal quienes carecían de trabajo, recibiendo por este motivo el nombre de “homens de la vergonya”.

Con el tiempo los postes que sujetaban los toldos blanquiazules tomaron el mismo nombre, siendo utilizados hasta los años sesenta del pasado siglo, una vez que el sombraje tan necesario para los días de fiesta fuera reemplazado por la tecnología más rudimentaria, en base a unos anclajes que tensaban las lonas desde la cornisa de la Basílica a un lado, mientras en el opuesto es un edificio vecinal el que se encarga/encargará de ello, “vencidas las resistencias”.