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martes, 12 de enero de 2021

LA PAELLA DE VALENCIA: DESDE EL SIGLO XVI HASTA NUESTROS DÍAS

De carácter humilde en su comienzo, en la zona de la Albufereta de Valencia, cocinada en paella, patella en latín, cuyos ingredientes eran portados por labradores que trabajaban de sol a sol, a lomos de las mulas, saliendo a los huertos y al campo con lo necesario para almorzar y comer. Un poco de aceite, sal, arroz, una sartén, navaja, y la bota de vino que no faltara.

¿Quién no iba a encontrar al amanecer un conejo por el camino? ¿Quién no unos caracoles? ¿Unas hierbas aromáticas, como tomillo y romero? ¿Qué mejor verdura fresca que la de la propia huerta, abella, garrofó y ferraura

El resto quedaba para el agua de las acequias y las fuentes, para cocinar un buen “arroz a la valenciana”. Si los campos estaban cercanos a la Albufereta , el pato estaba garantizado, como también el pescado.

Del arroz, ya sabemos que lo trajeron los árabes a Valencia. Fueron los páramos o habitantes del norte de África. Nos llegó en el siglo VIII y lo curioso es que lo usaban para hacer pan. Aquí ya nos encargamos de hacer un sistema de riego para que la producción fuera importante. También nos trajeron el azafrán, importante condimento para la paella.

Pues ahora veremos cómo en el siglo XVI ya tenemos una descripción del guiso, y posteriores escritos y recetas  encontradas en la antigüedad:

Un cocinero del Papa Pío V, en el siglo XVI, Bartolomeo Scappi, escribió un recetario donde aparece la primera mención de esta receta, incluso con un grabado donde se puede observar la preparación.

En el reinado de Felipe II, se instala una embajada en Japón, por lo que gente oriental viajaba a Alicante para probar nuestra estrella, la paella. El cocinero mayor del rey, Francisco Martinez Motiño, disfrutaba preparando el plato para el monarca y la corte.

Francisco de Paula Martí en un tratado de agricultura en 1513, resaltaba el saber hacer del arroz valenciano.

Ahora disfrutamos del exquisito plato en cualquier lugar del mundo, es la muestra de la gastronomía valenciana. La cocinan los hombres, como era la costumbre habitual antigua, mientras las mujeres preparaban la mesa, despellejaban el conejo, y al pollo lo desplumaban. A algunos les gusta mantener esta tradición y la paella dominguera no falta en la mesa, con leña de naranjo y cuchara de madera de boj.

Texto de Amparo Zalve Polo

jueves, 12 de septiembre de 2019

XXX ANIVERSARIO DEL CONCURSO MUNDIAL DE PAELLAS EN EL PUERTO DE VALÈNCIA

1990-2001 Panorámica de la avenida Dr. JJ. Dómine.- 
Del libro conmemorativo.

El pasado 8 de marzo, un viernes, se celebró en la amplia explanada donde estuvieron las instalaciones ferroviarias de la estación Grao de València la XXX edición del Concurso Mundial de Paellas de Empresas del Sector Logístico Portuario, que anualmente organizan la Falla Doctor J. J. Dómine-Port y el Diario del Puerto.com con el apoyo de patrocinadores y la colaboración de Adif y Puertos del Estado.
   
La novedosa idea de unir Fallas y Puerto ha tenido un éxito sin precedentes, ya que de congregar 500 personas que prepararon 43 paellas el 16 de marzo de 1990, pasaron a 100 en 1994, el doble en 1998, hasta llegar a las 584 paellas de este año con más de nueve mil participantes de toda España y de diferentes rincones del Mundo. Por ello, también el lugar para realizar el concurso han tenido que ir trasladándolo: 1990/2001 en la avenida Doctor J.J. Dómine, 2002/2005 junto a las históricas Atarazanas del Grao y calles adyacentes, 2006/2007 en jardines y calles contiguas a la avenida Ingeniero Manuel Soto y desde el 2008, con autorización de Adif, la entidad gestionadora de infraestructuras ferroviarias, en la amplia explanada donde estuvieron las vías y muelles de mercancías de la estación del Grao, que está permitiendo admitir los enormes aumentos de participación.
  
2008-2019.- En la explanada ex estación Grao. 
Del libro conmemorativo.

La fiesta del aniversario comenzó a las 14 horas con una estruendosa mascletá, que, además, fue la señal de inicio para realizar las paellas.

Tras pasar por uno de los tres jurados, a comer, entrega de premios y baile con orquesta hasta las 20 horas. Son concedidos un premio especial y tres primeros, tres segundos y tres terceros.
   
XXX Concurso Mundial de Paellas.- 
Daniel Burj, Marina Civera, Alba Belén y Javier Blasco. 
Foto de  Esteban Gonzalo

La Fallera Mayor de Valencia, Marina Civera, y su Corte de Honor, tras ser recibidas por Alba Belén Iranzo y Javier Blasco, Fallera Mayor y Presidente de la Falla Dr. J.J. Dómine, participaron en la comida y el festejo para realzar con su visita la importancia del encuentro anual que este año cumple su trigésima edición. La Junta Central Fallera estuvo representada por Daniel Burj, Vicepresidente de Protocolo.
   
"Qué podiem fer per a millorar" (que podríamos hacer para mejorar) en una reunión fallera en 1990 fue el punto de partida para la primera edición del concurso, donde los primeros sorprendidos fueron los falleros y el Diario del Puerto que actúan conjuntamente desde la primera edición.
   
La paella es la excusa para pasar un día alegre todos juntos, convirtiéndolo en la cara más amable, sincera y divertida de la Logística portuaria.
   
Además, es una fiesta solidaria, donde los participantes tienen la oportunidad de efectuar una aportación que es destinada a Aportem, Puerto Solidario de València. Reciben pañuelos y gafas de sol y ayudan a menores desprotegidos del Distrito Marítimo.
  
Jurado

El concurso de paellas es la actividad más importante de las numerosas que realiza a lo largo del ejercicio fallero la comisión Doctor J.J. Dómine-Port, y el preludio de los actos de los días siguientes que culminarán con la cremá de sus fallas, la grande y la infantil, encuadradas en las secciones 4ª B y 4ª respectivamente.
  
Como recuerdo de la efeméride han editado un libro ilustrado con más de 700 fotografías.
   
Texto y fotos de Esteban Gonzalo Rogel

sábado, 16 de marzo de 2019

PAELLA EN FALLAS

Panorámica festival paellas marzo 1984 - Esteban Gonzalo

Quince años en los que hubo una gran concentración anual, primeramente en el cauce del viejo Turia, al sur del puente de la Exposición, la que continúa como zona multiusos; a partir de 1993, obligados por las obras del metro, las paellas en el río y los comensales en el paseo de la Alameda, y los dos últimos años todo en el viejo cauce junto al Gulliver. 

Comisiones falleras, llegando a un máximo de 85 en 1995, preparaban paellas para los mayores y uno de los grandes (Galbis, Grau o Velarte) guisaba una de 1.200 plazas para ayudantes, voluntarios y falleros que cooperaban en el festejo, que solía tener actuaciones musicales, bailes regionales, colla de dolçainers i tabaleters, y era visitado por las Falleras Mayor e Infantil de València, y representantes de la Junta Central Fallera, entidad promotora del Festival, cuya primera edición se celebró el 6 de marzo de 1983, en buena parte por la tenacidad y constancia de Rafael Real Martínez, secretario de Relaciones Públicas de la citada entidad fallera. En síntesis una generalizada fiesta de confraternidad para la que conseguían patrocinio de importantes empresas.

Paellas para jubilados   05-03-1985   Esteban Gonzalo

Lo que el diario Las Provincias ensalzaba el día 8 de marzo de 1983, dos días después de celebrado el festival, iniciado como internacional, alabando que “El programa oficial hasta ahora no había incluido un concurso multitudinario de paellas”, y en el Libro Fallero referente a 1992, que habían sido diez años con éxito indiscutible, se desinfló rápidamente a partir de 1995. Ese año sin patrocinador importante, pero si complementarios, y por última vez en el río-alameda y en los primeros días de marzo. Los dos años siguientes en la explanada del viejo Turia junto al Gulliver y en el mes de mayo, siendo en 1997 el día 28 y para 3.600 comensales. 

Panorámica festival paellas. 01-03-1992  Esteban Gonzalo

Posteriormente agrupaciones falleras de València realizaron encuentros, hubo invitaciones municipales anuales para algunos centenares de jubilados en restaurantes, y en el 2016 la concejalía de Personas Mayores retomó la antigua idea reiniciando el 9 de marzo el encuentro anual pero con una limitación de comensales, 2.500 ese año, 2.000 cada uno de los dos años siguientes y 1.700 este año, y siempre los correspondientes a los agraciados del sorteo entre las peticiones recibidas. 

Los dos primeros años en el Parque del Oeste, el año pasado en el Tinglado 2 del puerto de València y el 6 de marzo último nuevamente en el Parque del Oeste, donde tras la mascletá en la plaza del Ayuntamiento las Falleras Mayor, Marina Civera, e Infantil, Sara Larrazábal, con sus correspondientes Cortes de Honor, acudieron a compartir paella y festejos con los Mayores.

En representación municipal estuvo Sandra Gómez, Concejala de Turismo y Personas Mayores.

Texto de Esteban Gonzalo Rogel 

domingo, 27 de enero de 2019

RÉCORD.- LA PAELLA MÁS GRANDE DEL MUNDO

En plena preparación.- Foto Paellas Velarte.

1992 - En el cauce del viejo Turia y en la explanada al sur del puente de la Exposición el equipo de Manuel Velarte cocinó el 8 de marzo de 1992 una gigantesca paella para dar de comer a más de 100.000 personas.

Fue un gran espectáculo ver como trabajaban, con grúas y artilugios adaptados, para la consecución del Récord Guinness a la paella más grande del Mundo.

Gran honor para la empresa Paellas Velarte con el añadido de satisfacción para su director Manuel Velarte, quien concibió su realización cuando se enteró de un Récord Guinness a una paella de 16 metros de diámetro en la que no habían utilizado los ingredientes tradicionales de nuestra auténtica paella valenciana.

Foto de Esteban Gonzalo

Para ello encargó una paella de hierro de 20 metros de diámetro, 1,70 m. de altura y 30 Tm. de peso. La llevaron por partes y las soldaron en el lugar a donde iban a utilizarla.

Aunque el anhelo de Manuel Velarte era que se quedara como monumento en una de las rotondas más emblemáticas del cap i casal, tras conseguir el récord fue desmontada, trasladada a un almacén y posteriormente deshecha.

Utilizaron: 1.000 litros de aceite de oliva, 6.250 kg. de pollo, 2.600 kg. de conejo, 400 kg. de pato, 2.400 kg. de “ferraura”, 1.600 kg de “garrofó”, 1.000 kg. de tomates, unos 10.000 litros de agua, 5 kg. de pimentón dulce, 1 kg. de azafrán puro en rama, 2 kg. de romero, 150 kg. de sal, 1.000 kg. de caracoles y 5.000 kg. de arroz.

Foto de Esteban Gonzalo

Manuel Velarte Castellar (1944-2011) fue un empresario valenciano muy emprendedor, que con 23 años difundió la humilde rosquilleta apellidándola Velarte y añadiendo apetitosas variedades, en 1972 creó una comercial para vender productos valencianos, introduciendo en el resto de España los mantecados almendrados de Titaguas, en 1980 montó una empresa de comidas para llevar, y a partir de 2006 se dedicó con su equipo a recorrer España y otros países europeos para preparar comidas para grandes eventos (paellas gigantes, arrós amb fesols i naps y otras delicias gastronómicas valencianas).

La Empresa es dirigida actualmente por su hijo Manuel Velarte, y su mujer, Lola Matallín.

Récord de Manuel Velarte con la colaboración de su amigo Manuel Galbis en la preparación de la paella gigante.

Texto de Esteban Gonzalo Rogel.

martes, 23 de diciembre de 2014

PAELLA EN LA PEPICA


Archivo de Rafael Solaz

1935.  En Casa Bello de la plaza Castelar había sonreído la fortuna y un segundo premio de la Lotería Nacional alegró las vidas de los falleros de la calle de Conde Altea, mientras que
el primer premio había caído en la Ciudad Condal.

El "pensat y fet"  surgió  de repente y este grupo de amigos se fueron a La Pepica para disfrutar de una paella, llamada a culminar su digestión en las gradas de Mestalla.

Desaparecido el arroz pero no el sifón, nada queda en la memoria, ni siquiera la veracidad del relato respecto a la certeza de una foto, que se corresponde con la reunión de unos amigos en la Pepica, para degustar una paella en ocasión de un motivo cualquiera que, no se sabe, pero se degusta.

lunes, 2 de junio de 2014

PAELLA Y CUCHARA

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Archivo de Rafael Solaz

1930, lugar “La Marcelina”, famoso por sus paellas hechas a leña, tal vez de madera de naranjo con un suave perfume a azahar.

"La Paella" plato típico de Valencia que no entiende de épocas ni de clases sociales, la saboreaban tanto los burgueses adinerados como la gente del campo, se comía antes y también ahora, con el mismo “ritual”. En su rededor se unían, igual que en la actualidad, tanto las familias como las amistades.

En la foto, que parece ser una reunión de amigos, de terratenientes adinerados, la satisfacción que se refleja en sus rostros es debido a la paella dispuesta a degustar que tienen entre manos, así como la cuchara lista para su cumplido.

Tal vez estén celebrando la "cullida" de la campaña naranjera y de las pesetas que habrían ganado, que serían bastantes en aquella época, no como ahora, que los campos no dan dinero.

En la tertulia de larga sobremesa, café, copa y puro; y tras los tratos "de palabra", estrechamiento de manos. Nadie rompía el acuerdo, antaño había honor en las palabras. Nada de papeles. Pollo y conejo, verdura y arroz, y para la “rúbrica”…

¡Cuchara en ristre!

Texto de María Martínez Gavilán

domingo, 6 de abril de 2014

PAELLA DE DOMINGO

Paella de domingo en Benicalap. Años 50

Archivo de Rafael Solaz

Años 50 - Llegaba el domingo y la paella no podía faltar en ninguna casa valenciana, orgullosos por derecho propio en aquellos años de un plato que iba en el buen camino para alcanzar su justa fama universal. Como si de un rito sagrado se tratase, la familia se reunía -y reúne- torno a la paella cual día de precepto culinario, y de esta guisa iba dando fuerza a una más de nuestras tradiciones, que aunque no viniera de antiguo, iba adquiriendo carácter de valencianía, toda vez que en tan rico plato se concentra el sabor y la esencia de la huerta valenciana. En la foto de aquellos años, una vez reposada y en su punto y en un lugar de Benicalap, las dos mujeres con su delantal se disponen a emplatar, ayudadas por un endomingado y presto caballero, así como por otro familiar, con boina, para dar cuenta de una paella que por sus características hace suponer que sean muchos los asistentes a la “ceremonia”. Paella y domingo, pollo y conejo, arroz y verduras: de la huerta a la mesa y en ”cónclave familiar”.

lunes, 2 de diciembre de 2013

LA PAELLA VALENCIANA

Preparando la paella. 1933 
Archivo de Rafael Solaz 

1933 - Aunque se tienen algunas referencias de este plato en el siglo XVIII, no sería hasta ya avanzado el siguiente siglo cuando la “paella valenciana” comenzara a tener el arraigo popular que goza en la actualidad. Y aunque se considera que su origen fue bajo la influencia de la Albufera por los campos de arroz de la zona, lo cierto es que también se condimentaba en otros lugares de la geografía valenciana, utilizando la diversidad de los productos del campo gracias a la bondad de su climatología, así como la carne, pescado y marisco según la zona fuera más del interior o de la costa. Con el inicio del siglo XX la “paella valenciana” fue adquiriendo mayor popularidad, al tiempo que la que ha conseguido mayor prestigio es la de pollo y conejo con los productos de la huerta, ferradura, tavella y garrofó con tomate para su sofrito y el añadido de los caracoles de campo. Con el desarrollo del turismo español de los sesenta, el conocimiento de nuestro hoy popular plato, traspasó las fronteras logrando un gran prestigio universal. Mientras que para los valencianos, la “paella del domingo” o en la ocasión de algún acto festivo, es casi de obligado cumplimiento. Vemos en la foto de 1933 cuatro mujeres ataviadas de valencianas están atentas para conseguir el adecuado punto de sal, y, principalmente, el del arroz.

viernes, 23 de agosto de 2013

LA PAELLA VALENCIANA

Paella en las afueras de Valencia. 1939

Fuente – Rafael Solaz 

1939 - El manjar gastronómico por excelencia de Valencia. Plato típico de la huerta valenciana que da ocasión a amigables rivalidades que a la menor ocasión procuran el reto a la mejor y más sabrosa paella en la que conseguir que el grano de arroz esté en su punto, no se consigue siempre, salvo para los más expertos. Aunque la diversidad de sus ingredientes es variada a lo largo de la Comunidad Valenciana, los que más la acreditan como la auténtica “paella valenciana” son las que se condimentan a base de carnes de pollo y conejo, y las verduras de “tavella, bajoqueta i garrofó”, mientras que para el sofrito se recurre al tomate. Finalmente se completa la receta con el agua, arroz, los caracoles de la huerta y el azafrán. Aunque ya desde el siglo XV se menciona el arroz en la gastronomía valenciana y en sus diversas recetas, no es hasta avanzado el siglo XIX cuando la paella empieza a adquirir cierta notoriedad, que ya en el siglo XX logra su reconocimiento universal. Vemos en la foto un grupo familiar y amigable en torno a tan arraigado plato para cualquier celebración que se precie.