viernes, 27 de enero de 2023
LA ANTIGUA CALLE SAN JAIME
lunes, 21 de marzo de 2022
UNA SOLAR EN LA CALLE PIE DE LA CRUZ
1944 - Un fotoplano de este año nos advierte de la presencia de un amplio solar ubicado entre las calles Maldonado, Monjas Servitas y Pie de la Cruz, nombre éste ultimo recogido por el demolido Convento Pie de la Cruz que estaba situado en el sedero barrio de Velluters desde los finales años del siglo XVI, calle la de Pie de la Cruz en la que se situaba su puerta principal, tras pasar un pequeño huerto, con el nombre anterior de Bota Grosa, tal y como nos dice Tosca en su plano de 1704.
Convento de Monjas Servitas de Nuestras Señora al Pie de la Cruz que tuvo su declive a partir del siglo XIX cuando la desamortización de Mendizábal y sufriendo bombardeos con las guerras cantonales, para ser reedificado a partir de 1883 y a disposición de las religiosas, siendo el remate final la guerra civil, que motivó que en los primeros años de la década de los cuarenta, tal era su estado de deterioro, que se llevaría a cabo la demolición del convento.
Finalmente las Monjas Servitas se trasladaron a Mislata en su calle Mayor, con la construcción de su Convento cuyas obras se iniciaron en 1941 para ser bendecido en 1950 por el canónigo de la Catedral D. Vicente Calatayud Perales, donde permanece en la actualidad.
jueves, 18 de noviembre de 2021
UN JARDÍN ESCONDIDO, EL CONVENTO DE LA PURIDAD
En el barrio dels Velluters tenemos un jardín escondido que para saber de él en su origen tenemos que remontarnos a Jaime I, cuando el monarca cedió unos terrenos para la construcción de uno de los conventos que con el tiempo sería el de mayor superficie en la ciudad. Estaba limitado por la calles Bolsería, Monjas, Murillo y Quart, extendiéndose en su zona ajardinada próxima a la de Palomar. El Plano de Tosca de 1704 nos sitúa en su entorno.
Se cree que fue en el año 1239 cuando se inició su construcción, una vez el rey hiciera entrega a D. Ximen Pérez de Arenós una ermita situada extramuros, con la encomienda de su ampliación para alojar un nuevo convento, el de las religiosas de la Regla de Santa Clara, que con el tiempo pasó a ser conocido como el de Santa Isabel por haberse construido bajo el patronazgo de la reina Isabel de Hungría, o con el más popular nombre de la Puridad, tal y como aparece en la cartela del plano del Padre Tosca.
Con el paso de los años el Convento de la Puridad gozó de los favores de la Corte, con importantes remodelaciones que le hicieron crecer en superficie, como también la recepción de honrosos honores. Se destaca el favorable trato que recibieron las religiosas durante los reinados de Felipe II y Felipe III.
Hasta que la desamortización de Mendizábal de 1836 obligó a su destrucción con el objetivo de recaudar fondos mediante la construcción de viviendas en la zona, y a su vez crear un nuevo trazado urbano con la aparición de las calles Conquista, Rey Don Jaime y Moro Zeit. Esta última por ser el lugar de residencia del rey moro, configurando una nueva retícula callejera como testimonio del hecho conquistador.
Conjunto de nuevas viviendas que con las de Murillo, Quart y Palomar iban a cercar el jardín del convento llegado hasta nuestros días, cuya existencia nos habla de un histórico pasado de nueve siglos.
Un jardín olvidado en los despachos municipales con acceso a través del número 6 de la calle Palomar, la casa natalicia del ilustrado Pérez Bayer, edificio de tres pisos que con un paso abierto comunica con una parte de aquel jardín, en el que junto a la maleza existe en la actualidad un olivo de más de 400 años, unas palmeras, unos ficus y mucha hierba olvidada.
Tras la desamortización de 1836 las religiosas clarisas fueron acogidas en el Monasterio de la Trinidad, donde estuvieron hasta el año 1853 cuando la Cofradía de San Jaime donara su instalaciones para que el Convento de la Puridad se instalase a espaldas del Palau, lugar al que en la actualidad se puede acceder desde la plaza de Manises y por la calle de su nombre.
Fotos de Luis Martín Ramírez
viernes, 12 de noviembre de 2021
CUANDO NO HAY PAN... BUENOS SON CONVENTOS
Convento Jerusalén - Archivo Municipal
Hubo una época, en especial durante la Valencia de principios del siglo XVI, cuando la hambruna se adueñó de la ciudad. Faltaba el trigo, y como si de ello dependiese, el sustento de toda una ciudad.
Ya muy al
inicio del siglo, en 1502, el hambre que hubo en Valencia fue muy agravada por faltar el grano y todos los poseedores de hornos, "Els flaquers", se
aprovecharon de ello y al pan le quitaban peso aumentando su precio. Los
disturbios no se hicieron de esperar, y el pueblo se rebeló asaltando las
tahonas. Aunque se fue restableciendo volvió a suceder en el año 1508, llevando
la escasez del grano a la deambulación de gentes por las calles, ya que muchos eran los llegados a la ciudad,
pero pocos los que tenían trabajo.
En tiempos en los que falta hasta el pan eran muchos los hijos de familia que vieron en la vida religiosa una salida. Se hicieron notables los conventos que se construían en la primera década, para las nuevas vocaciones, para los hijos “proscritos” y para las hijas que no se casan pronto en estos tiempos de hambre y dificultad.
En el aluvión de los nuevos conventos se encontraban:
Cercano a la puerta de San Vicente llegó la orden de las franciscanas y crearon un convento al que se le llamó convento de Jerusalén.
Muy cerca del portal de Quart los agustinos con el convento del Socorro, mucho más tarde colegio Jesús María.
El nuevo convento del Remedio, cerca de la puerta del Mar.
Cerca de la
puerta del Coixo el convento de la Encarnación, levantado por las monjas
Carmelitas. Y en el camino al pueblo de Burjassot, las monjas agustinas se
establecían en el convento de la Esperanza.
Texto de Amparo Zalve Polo
sábado, 2 de mayo de 2020
COVEN CARMEN.- DE CAPILLA A LOCAL DE EVENTOS
A esta superficie hay que añadir los 100 m2 del coro en la primera planta y los 65 m2 de la sala de la cúpula en la segunda planta. Las enyesadas paredes imitan la construcción con sillares, el suelo es de piedra natural, se conservan sus vidrieras y el púlpito.
viernes, 6 de marzo de 2020
EL REAL CONVENTO DE NUESTRA SEÑORA DE LA MERCED
En 1836 el convento fue expropiado con motivo de la desamortización de Mendizabal sobre los bienes de la Iglesia. La operación de derribo se realizó sobre 1840.
Aquí aparece la figura de Mariano Carsí, comerciante y aprovisionador del ejército, que por 500.000 reales se quedó con el edificio, ahora bien, con el compromiso de dejar una calle que diera facil salida al Mercado.
El avispado caballero revendió la propiedad en 1842 al Ayuntamiento, aunque éste no pudo hacer frente a su pago fraccionado en mensualidades y acabó de nuevo en manos de Carsí; y encima indemnizándole. ¡Un gran negociante!
Había pagado la finca a cambio de deudas que procedían del aprovisionamiento del ejército, devaluado el precio entre un sesenta por ciento.
Su demolición creó la plaza de la Merced, plaza por cierto muy característica por su falla .
jueves, 9 de enero de 2020
CONVENTO DE NUESTRA SEÑORA DE LOS ÁNGELES HACE 100 AÑOS
jueves, 27 de junio de 2019
ESCÁNDALO EN EL CONVENTO LA TRINIDAD
miércoles, 19 de junio de 2019
LO PERDIDO Y LO SALVADO DEL CONVENTO DE SAN FRANCISCO
viernes, 25 de enero de 2019
LA FACHADA DE LA PARROQUIA DE LA SANTA CRUZ
Al ser derribada la próxima parroquia de la Santa Cruz, la iglesia anexa al Convento del Carmen se convirtió entonces en parroquial y también con aquel nombre, para su permanencia, con una fachada cuya construcción, de tiempos atrás, se había dado por terminada en 1679, perteneciente a la orden carmelita.
Llama la atención por sus tres cuerpos superpuestos con columnas de diferentes estilos: las del superior de estilo helicoidal, que se enroscan sobre sí mismas, llamadas salomónicas, así nominadas por la creencia de su existencia en el templo de Salomón.
domingo, 4 de marzo de 2018
CONVENTO DE SANTA ÚRSULA, CASA DE LES REPENEDIDES
En la foto de los años cuarenta vemos sus contrafuertes en una perspectiva lateral desde la ronda de circulación semejante a la actual; en nuestros días sin tapial, sin vías de tranvías y sin adoquines.






















