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viernes, 3 de abril de 2026

EL PALMITO DE LA PLAZA DEL AYUNTAMIENTO


Las palmeritas el 18-07-2025. Esteban Gonzalo

Los días 18 y 19 de marzo llamó grandemente la curiosidad de los visitantes una aparatosa instalación en el extremo suroeste del jardín que contornea la fuente de la plaza del Ayuntamiento de Valencia. Como todos los años desde que lo plantaron, un cubrimiento para proteger a un palmito o margalló del fortísimo calor de la cremá de la gran falla municipal, que el de este año ha sido un entoldado ignífugo de color blanco que no dejaba pistas de lo que estaba protegiendo a pocos metros del monumento efímero.
Con la cubierta protectora el 19-03-2026.- Esteban Gonzalo

Es un grupo de siete palmeritas típicas del Mediterráneo, que tienen 67 años, altura total 5,75 metros, diámetro N-S 6,4 m., diámetro E-O 7,28 m. y 5,14 m. de perímetro base.

Grupo de palmeritas similares hay también en otros jardines de Valencia, pero estas son muy conocidas por la peculiaridad de su necesaria protección contra el enorme calor que irradia la cremá de la falla municipal.

La fuente, contoneada por el jardín donde está el palmito, en valenciano margalló, fue inaugurada el 16 de marzo de 1963.

Chamaerops humilis, su nombre botánico, es una de las dos especies, juntamente con la Phoenix Theophrasti, de la familia de las palmeras naturales de Europa.

Texto de Esteban Gonzalo Rogel

viernes, 8 de octubre de 2021

EL PASEO DE CERVANTES

Archivo Municipal

En octubre de 1931 el alcalde Trigo invitaba a los valencianos, en brillante alocución en valenciano y castellano, a la asistencia a los actos que se iban a celebrar en el Parterre el próximo día 9 a las cuatro a media de la tarde, al pie del monumento a Jaime I, en ocasión de la conmemoración de la Conquista de Valencia.

Mientras que Don Victorino Vázquez, presidente de la Comisión de Instrucción Pública, en nota de prensa, informaba ese mismo día de la instalación en el mismo Parterre de una fuente con dos surtidores para que los niños pudieran beber sin peligro a las infecciones. 

Pero el proyecto era más ambicioso y también tenía sus miras en otros jardines más abandonados, como las Alameditas de Serranos y el Jardín de Cervantes. 

Jardín de Cervantes, en el paseo de su nombre, con una importante mejora, limitado por la Beneficencia y las Torres de Cuart, con el Grupo Escolar con la misma toponimia enfrente, cuya arboleda ornaba el quijotesco monumento en recuerdo del “Príncipe de los Ingenios” que había sido instalado en marzo de ese mismo año. 

Se dotaría al jardín con todos los elementos para el disfrute de los niños, pero con especial atención a la cultura, donde se iba a instalar un pequeño almacén de libros y juguetes, mientras que no faltarían urinarios, fuentes, lugar donde guarecerse en caso de lluvia y personal docente dedicado al cuidado de los niños.

sábado, 30 de marzo de 2019

LAS AULAS DE BOTÁNICA EN EL BOTÁNICO


Fue el año 1802 cuando el Jardín Botánico se instaló en un lugar definitivo, en el Huerto de Tramoyeres.

El comienzo y diseño del jardín lo realizó Francisco Gil por encargo del rector Vicente Blasco. El botánico José Cabanilles participó activamente aportando ideas que había aprendido en el Jardín de Plantas de París.

Pronto se construyeron los pequeños edificios para impartir en sus aulas las clases de Botánica. Se trasladaron ejemplares de la Alameda, y del jardín de aclimatación, material docente y libros.

Cuando Vicente Alfonso Lorente obtuvo la cátedra de Botánica fue nombrado director del Jardín Botánico de Valencia  y  creó la Escuela de Botánica. Al año siguiente de la inauguración comenzaron las clases.


Los conflictos ocasionados por la entrada de las tropas napoleónicas  en Valencia unos años mas tarde (1811), hizo que el desarrollo del jardín se paralizase. El director fue encarcelado y condenado a muerte, aunque tuvo la suerte de ser liberado gracias a la ayuda del médico y naturalista  que acompañaba a las tropas.

Como consecuencia de todo esto, el jardín quedó lamentable en su estado, y rápidamente la Universidad hizo por recuperarlo. No obstante los esfuerzos fueron en vano hasta la llegada del Botánico Josep Pizcueta, que obteniendo la cátedra en 1829, fue nombrado Director.

Con él se construyeron pequeños invernaderos, para así salvaguardar las pocas especies que quedaban. Se reactivaron las clases de Botánica en sus aulas.

Así se fueron sucediendo cambios en la dirección del jardín. Hasta adquirir en 1877 nuevos terrenos, y es cuando surgieron los cambios más importantes como la construcción del invernáculo de la balsa, y más tarde la última gran construcción del jardín: El Umbráculo.

Ya a finales del siglo XIX se decidió que la docencia botánica se trasladará al edificio central de la Universidad, al gabinete de Historia Natural, y es cuando el jardín perdió su función docente, con lo cual, le produjo un declive importante, y para más INRI la aparición de la Guerra Civil, la postguerra y la riada del 57, causando esta última la asolación del jardín. Hay que saber que en los dos años posteriores la actividad en él era exclusiva para retirar el barro.

El reinicio de la actividad docente no se produjo hasta el año 1962 con las clases prácticas de Botánica de la Facultad de Ciencias, Biológicas  y Farmacia.

Texto de Amparo Zalve Polo

lunes, 1 de enero de 2018

EL AGUA EN LOS JARDINES DEL REAL

Archivo Municipal

1955 Ca. - Los Jardines del Real, de siempre, han sido, como no se podría entender su ausencia, lugar de fuentes, de agua en fin. Desde el siglo XI, cuando Abd-al-Aziz construyó en la zona su “casa de campo” -como Rahal se conocía en árabe, y de su derivación el actual nombre “del Real”- la imaginamos viendo correr el agua en todas direcciones, con sus azarbes que tomaban el agua del Turia y de sus acequias.

Agua que en la actualidad da vida a fuentes que refrescan desde a una dama ibérica hasta dioses paganos, o se entretiene ante las aguadoras de Octavio Vicent. Y a la sazón, llena el estanque donde los patos desfilan ante su público. Agua que justifica la alberca en cuyo centro surge la piedra con distintos fines, como lo es el ornamental, principalmente. Útil también para el monumento en homenaje al ilustre que se completa con una pequeña fuente.

Y fuentes para beber, siendo la que nos muestra la foto las más entrañable y recurrida. Si un jardín hace volar nuestra imaginación, la desatamos en su recreación ante el enano de luengas barbas en un espacio coral donde los pétreos y graciosos peces animan a tan rechoncha faz a escupir el agua en su perpetua y frágil melodía, navegando hacia nuestros años de juventud.

!Feliz año nuevo !
   

martes, 13 de junio de 2017

EL JARDÍN BOTÁNICO

(Con mi agradecimiento a Vic Payá)

En 1928 cuando se estaba preparando en Sevilla la Exposición Hispano Americana para la primavera del próximo año, se pensó en la conveniencia de que el Jardín Botánico de Valencia tuviera entre sus pabellones acto de presencia. La noticia saltó a la palestra cuando el jardín estaba dirigido por Francisco Beltrán Bigorra, como catedrático de la Facultad de Ciencias. La iniciativa se debió al jardinero Fernando LLopis que también destacaba por sus artículos periodísticos en torno a los exóticos ejemplares que extendían sus arboledas en el interior ajardinado.

Su existencia venía de antiguo, pues fue en el siglo XVII cuando la Universidad pensó en su creación. Se sabe de su primer emplazamiento -tuvo otros- en un huerto situado junto al Hospital de San Lázaro y tuvieron que pasar muchos años para que ocupara una nueva y definitiva zona, la ideal por la proximidad del Turia y a su vez regada por la acequia de Rovella en su camino hacia el interior de la ciudad. Así pues, no sería hasta principios del XIX cuando gracias al botánico Cavanilles se adquirieron en 1802 los terrenos actuales.

La excelencia del clima valenciano hacía posible el cultivo de especies llegadas desde Oceanía, África y Brasil y cuando terminaba la década de los veinte del pasado siglo, más de 2.500 especies daban importancia a un Jardín Botánico que podía codearse con los mejores europeos, pese a la dificultades económicas que hacían prohibitivo poseer el necesario centro tecnico de investigacion, pues baste decir que mientras que su homólogo madrileño disponía de 40.000 pesetas anuales para gastos extraordinarios, el de la calle Cuarte, apenas disponía de 4.000.


Archivo Municipal

Sin embargo, la prensa de la época ya destacaba la presencia en su interior de umbráculos y estufas a lo largo de sus senderos con especies que por su singularidad causaban un gran impacto a los visitantes extranjeros, en especial por una araucaria de 50 metros de altura, la primera conocida en Europa. Sin embargo, la importancia del Botánico carecía de interés para los valencianos.

Valencia tuvo su presencia en la exposición sevillana, mediante la representación de una casa rural obra del Arquitecto Emilio Artal Fos, sin que nos conste que aquella idea de Fernando Llopis se llevara a efecto.

miércoles, 30 de diciembre de 2015

GULLIVER EN EL PAÍS DE LOS LILIPUTIENSES CUMPLE 25 AÑOS

Foto de Esteban Gonzalo 

1990 - En el día de ayer se han cumplido los veinticinco años de Gulliver, el parque donde la parte principal es la colosal figura del conocido personaje de los cuentos de Jonathan Swift, cuando es atacado por los liliputienses, quienes lo sujetan con cuerdas, mientras duerme. Por sus dimensiones, 70 metros de longitud y 800 m2 ocupados atrae poderosamente la atención de los visitantes en el tramo XII del Jardín del Turia, en el antiguo cauce del río a su paso por Valencia.

Fue una idea del proyectista Rafael Rivera, el dibujante Sento Llobell y el artista fallero Manuel Martín, quien lo hizo realidad con fibra de vidrio y poliéster, ya que el Ayuntamiento de Valencia consideró genial el proyecto y   apropiado la Consellería d’Industria, Comerç i Turisme. Fue realizado en un año, costó cerca de 800 millones de pesetas y en su interior, con capacidad para 250 niños, construyeron a escala la ciudad de Valencia.

La figura está llena de rampas, escaleras y toboganes para que los visitantes, como si fueran habitantes de Liliput, puedan pasear por el cuerpo del gigante. En el exterior liliputienses y el interior gigantes. Está ubicado en un área específica de juegos para niños (monopatín, minigolf, estanque, tablero de ajedrez gigante…).

Una colosal escultura donde disfrutan los niños y con la excusa de acompañarles los mayores, y a donde todos deben ir con ropa adecuada para los rozamientos.

Está abierto de 10 a 20 horas, con entrada gratuita y es uno de los espacios más concurridos y apreciados del Jardín del Turia. A pesar de existir actualmente muchos lugares a donde acudir con los niños es muy visitado llegando a puntas de diez mil visitantes diarios en Semana Santa. Escolares y turistas, que lo descubren por Google Maps cuando buscan la Ciudad de las Artes y Las Ciencias, son mayoritarios los días laborables, mientras que padres con sus hijos lo son los  domingos y días festivos.

En 2012 estuvo dos semanas cerrado para realizar importantes labores de mantenimiento y sustitución de materiales deteriorados como cuerdas y redes, con un coste total de 90.000 euros, y ahora está pendiente la restauración de los deterioros que en el interior de la escultura causaron las últimas lluvias.

El Parque del Turia, es el netamente urbano más grande de Valencia y comparable a los mayores de Madrid, París y otras grandes urbes.

Texto de Esteban Gonzalo Rogel

domingo, 24 de mayo de 2015

LAS PIEDRAS DEL VIEJO HOSPITAL


















1968 Ca. - En la mitad de la década de los sesenta (1964/65), se puso fin al derribo del viejo Hospital General de Valencia, en cuyo solar se había proyectado un grupo de viviendas que afortunadamente no llegó a su edificación, con el abandono del proyecto.


Parte de sus piedras y tras su adecuación, permanecen en el mismo lugar y con otras funciones, como es el caso del viejo crucero central, hoy Biblioteca Municipal, el Capitulet, el lugar de la antigua farmacia, de nueva planta,  y tres de sus puertas, dos de ellas retranqueadas.

Con el último ajardinamiento de la zona, basas, columnas y capiteles forman parte del conjunto como recuerdo del renacentista centro hospitalario del siglo XVI, en un espacio museístico al aire libre y bajo la frondosidad de la arboleda.

Otras piedras de sillería, viajeras, se aprovecharon de su utilidad para otras restauraciones, como son los casos de los palacios del Temple y de la Batlia que las acogieron con afecto. Al igual que sus columnas que sirvieron para los monumentos de la plaza del Portal Nou a la Virgen del Carmen, o el de la plaza de Manises a la “Raza Española”, con la figura de bronce de Francisco Pizarro.

Céntrico jardín, historia labrada en sus piedras, con San Carlos Borromeo y Santa Lucía anexos aunque no formaban parte del viejo hospital.

miércoles, 15 de enero de 2014

A WALT DISNEY

Walt Disney Viveros 1968 año de su instalacion

(Con mi agradecimiento a Encarna Tello)

1968 - Salvo la visita esporádica, o la del que por su proximidad se recrea a diario en los Jardines del Real, el jardín popular conocido como Viveros, ha formado parte de nuestras vidas por tres etapas claramente definidas: la de nuestra infancia con el recuerdo de la foto al minuto ante los bancos de cerámica maniseros sitos en la entrada antes de escalar la ”montañeta de Elio”; ya como padres llevando a nuestros hijos al circuito urbano con columpios y máquina de ferrocarril para inculcar en sus infantiles años las señales de tráfico; o como abuelos con los nietos para el disfrute mutuo echando chuches a los patos del estanque mientras nos llegan recuerdos en el pasar de los años. Independientemente de la visita cultural por la cantidad de monumentos en recuerdo a ilustres valencianos, a deidades paganas, a portadas palaciegas, o bien de esculturas alegóricas, destaca la erigida a quien más ha despertado la imaginación de los niños, la del universal Walt Disney en un monumento levantado en 1968 justo a la entrada del parque infantil de tráfico, mediante la imborrable representación del Pato Donald, obra del escultor Vicente Rodilla Zanón, como se observa en la foto de aquel año inaugural, en una entrañable foto de un álbum familiar.

lunes, 30 de septiembre de 2013

EL JARDÍN DE MONFORTE

Jardín de Monforte años 50

Fuente – Hemeroteca Municipal Ayuntamiento Valencia

Ca. 1950 - El Jardín de Monforte fue mandando construir a mediados del siglo XIX por el Marqués de San Juan, Juan Bautista Romero, diseñado bajo la dirección del arquitecto Sebastián Monleón. 

A su muerte, la viuda transmitió la propiedad a su sobrina, casada con Joaquín Monforte Parrés quien dio el nombre al ajardinado lugar al que se accede por su puerta principal a través de un bello palacete impregnado de romanticismo. Desde 1970 es de propiedad municipal quien se encarga de su mantenimiento. En su interior se puede disfrutar relajado en el caminar por sus pasillos entre una vegetación frondosa y diversas estatuas marmóreas de personajes griegos y romanos. Como curiosidad, los dos leones en su interior fueron construidos para la entrada al Congreso de los Diputados en Madrid, pero al ser de escaso volumen en relación con su fachada, se optó por su sustitución; el Marqués de San Juan aprovechó la ocasión y los adquirió para su emplazamiento en el jardín, tal y como se observa en la foto. 

Fascinante lugar que por su origen bien debiera denominarse “Jardín de Romero”. 

En la actualidad es uno de los lugares preferidos para posar los novios después de su enlace matrimonial.

jueves, 18 de julio de 2013

EN EL JARDÍN BOTÁNICO

Jardín Botánico 1960
(Con mi agradecimiento a Carlos Aparici Bonora) 

1960 - Hay que remontarse a principio del siglo XIX cuando se decidió que fuera en la zona de la calle de Cuarte frente al Convento de San Sebastián, favorecido por la proximidad de la acequia de Rovella, donde se instalara  el Jardín Botánico desdeñando la idea de su ampliación junto a la Alameda, donde ya se plantaban especies arbóreas desde el siglo XVI. Al amparo de la Universidad de Valencia, entre sus diversas instalaciones, destaca la frondosidad existente donde protegerse del bochorno estival. Incluso en época invernal por la prendas que visten, vemos a un padre junto a su hijo disfrutar de un rato de asueto bajo el encanto que procuran las múltiples especies provenientes de los cinco continentes.

miércoles, 14 de noviembre de 2012

1945 - Pasarela de Feria de Muestras a Viveros
A la derecha toldos de la Terraza Rialto