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viernes, 10 de febrero de 2023

ENTRADA AL NUEVO PALACIO DE COMUNICACIONES


Atrás había quedado el antiguo Barrio de Pescadores y en su solar dando a la plaza de Emilio Castelar, después de tardar siete años en su construcción, se acababa de inaugurar el Palacio de Comunicaciones, aunque ya están hablando de él, popularmente, como Edificio de Correos .

 
 Fachada principal en construcción

Habíamos visto pasar andamios, cristales, puertas, hasta columnas durante todos esos años, y había llegado el momento en el que en el año 1923 íbamos a poder situar en su lugar lo imaginado ya con seguridad.

 
 Colocación de una columna en la sala ovalada

En la fachada principal nos reciben tres puertas de gran altura por la que pasamos a un vestíbulo con un artesonado octogonal de madera que cubre el techo. Pero quería ver por fin la tan comentada sala ovalada, en realidad había acudido más que nada por esta cuestión. Para ello había que atravesar este vestíbulo y pasar a través de unas trabajadas puertas de madera y cristales, y por las que a través de ellos ya se dejaban ver unas altas columnas.

 
 De vestíbulo a sala ovalada

Dieciocho columnas de mármol conté en un espectacular espacio ovalado que anuncian la solidez y el poder de la entidad estatal. Los materiales más nobles con las instalaciones más modernas. Todos los visitantes de la primera mitad del siglo XX quedamos envueltos de una arquitectura que había nacido para servicio de la comunicación y del Estado.

Me situé al centro de la sala donde me rodeaban dieciocho columnas de mármol estilo jónico, que siguiendo hacia arriba sostienen a dos pisos altos, terminando el segundo con dieciséis arcos de medio punto.


La estancia está cubierta por una gran claraboya por la que entra la luz. Está hecha de hierro y cristal, de vidrieras de diferentes colores. La configuran un total de 370 paneles y unas 3500 piezas de vidrio emplomado. Un respiradero se oculta en el centro mediante un escudo de la ciudad hecho de zinc y latón, acompañado de cartas lacradas y rayos telegráficos. Mirando el perímetro exterior se aprecian las provincias españolas a través de sus escudos. Pensemos que se relaciona con la representación de la unión territorial y social de la España de esta época. Bajo de unos de estos escudos se puede leer el taller donde fue realizada, y fue en Madrid, en el taller de los Hermanos Maumejan .

 
 Mampara divisoria en oficinas

“En la planta principal se han dispuesto los despachos de oficinas y negociados de Correos para los srs. Inspector Regional y Administrador Jefe, Secretaría, oficinas de la inspección, etc, quedando amplios locales disponibles, así como en Telégrafos para los diversos negociados y despachos que en la planta figuran, quedando también locales disponibles”.

Texto de Amparo Zalve

miércoles, 5 de julio de 2017

LA CASA DE CORREOS: UN PRIMER CONCURSO FALLIDO

Proyecto de D. Leopoldo José Ulled

El 11 de noviembre de 1915 fue la fecha elegida para la colocación de la primera piedra sobre una parte del solar del desaparecido Barrio de Pescadores, donde se iba a construir la Casa de Correos, tal y como entonces se denominaba, nominación sencilla que nada tenía que ver con la que merecidamente ostentosa, y tras su puesta en marcha, sería conocido como el Palacio de Correos y Telégrafos.

En un principio había sido adjudicado el proyecto al joven arquitecto Leopoldo José Ulled, por unanimidad del jurado, dispuesto para la construcción de un edificio que en 1912, año del concurso, se estimaba con un coste de un millón y medio de pesetas. Los concursantes Miguel Angel Navarro y Francisco Borrás, obtuvieron ambos un accésit de cinco mil pesetas.

Sin embargo, la superficie del solar no era la adecuada para la ubicación del proyecto premiado. Nadie, por parte del Ayuntamiento, cayó en este detalle, por lo que no se podía llevar a cabo su ejecución. Se pensó entonces en otro nuevo solar, más amplio, el del antiguo Convento de la Presentación en las inmediaciones de la calle Culla.

Archivo Municipal

Finalmente se acordó llevar a cabo un nuevo concurso, y en esta ocasión, en diciembre de 1914, fue elegido el diseño del zaragozano Miguel Ángel Navarro con un premio de 25.000 pts, mientras que los arquitectos Dicenta y Tarragó lograron un primer accésit con 5.000 pts, la misma cantidad obtuvo el arquitecto Ulled con un segundo accésit, cuando dos años antes había sido el premiado. En representación del premiado iba a dirigir la obra el arquitecto valenciano Francisco Almenar, mientras que Porta Hermanos sería la empresa constructora con un presupuesto, en esta ocasión muy similar, de 1.547.919 pts. y con un plazo de ejecución de treinta meses.

Desde aquel instante de la colocación de la primera piedra con gran asistencia  de personalidades, tendrían que pasar ocho largos años, pues habría que esperar al mes de junio de 1923 cuando el Ayuntamiento, dueño del solar, daba cuenta de la terminación de la obra, acordando designar la correspondiente comisión para su recepción inmediata. Lo fue a efecto en la primera semana del mes de julio en un acto que no tuvo solemnidad oficial, pero sí de eficaz gestión burocrática cuando en aquellas semanas el alcalde Sr. Artal, en sus frecuentes viajes a Madrid, realizaba gestiones para la obtención del presupuesto para los gastos de mobiliario y otros enseres, necesarios para la entrada en servicio del nuevo centro de comunicaciones que tuvo la consideración de magnífico. 

Palacio que pasaría a poder del Estado que tenía presupuestados para este fin dos millones doscientas cincuenta mil pesetas.

jueves, 31 de marzo de 2016

LOS LEONES LLEGARÍAN MÁS TARDE

                
Archivo Municipal 

1925 - Como todas las tardes al anochecer, don Pablo, dueño de un pequeño almacén de paquetería, en la calle de La Linterna,  se dirigía con su hijo Pablito, a Correos, para depositar su diaria y escasa correspondencia en los buzones exteriores de la calle, del gran edificio del Palacio de Comunicaciones, llamado vulgarmente Edificio de Correos, inaugurado cinco años antes, en 1922, y situados en la anexa calle de Correos.

Siguiendo ya un ritual diario, Pablito su hijo, era el encargado de echar las cartas al interior de los buzones, suscitándose, entre padre e hijo, el cómo repartir las cartas entre los tres buzones existentes, PENINSULA-EXTRANJERO-IMPRESOS.

Las cartas que don Pablo enviaba a Canarias, Baleares o a las mismas Ceuta o Melilla, ¿donde se introducían?, puesto que no eran la Península ni el Extranjero ni eran Impresos; era un pequeño juego que padre e hijo, repetían todos los días, y que mira por donde, se convirtió en un pequeño repaso de Geografía.

Efectivamente se puede observar en la fotografía de cabecera, cómo los buzones, en su estado original, daban fe, de lo que en éste pequeño relato se menciona.


En años posteriores se instalaron los hermosos buzones de bronce que actualmente perduran, modificando su situación y altura, y colocando unos escalones a sus pies, para poder acceder a ellos; continuó éste error durante unos años, pero sólo con dos buzones, donde un buzón era para la PENÍNSULA y el otro era para el EXTRANJERO; hasta que fue subsanado, y ya figurando correctamente, como se puede comprobar en su actual foto.

Texto: Germán Gómez.