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lunes, 24 de febrero de 2020

DE EL DOS DE MAYO A COPERNIA

Foro Remember

En el número 42 de la calle Bolsería y desde el año 2010 está Copernia, tienda de ropa del diseñador Hugo Díaz, donde los clientes también pueden encontrar bolsos y variados complementos. Amplio local que está decorado con pinturas abstractas y figurativas, producto de la afición autodidacta de Hugo desde el año 2007. Está ubicado en una calle donde se concentraron tiendas de paños, de confección a medida y de ropa hecha.

Según Comercios Históricos de València (blog 02-10-2014) la historia artesana y comercial de esta tienda, con esquina a la plaza del Tros Alt, comenzó en 1883 cuando Antonio Sebadilla abrió allí una sastrería, que tras su fallecimiento a principios del siglo XX, continuaron regentándola, primero su viuda y después su hijo, hasta que en los años veinte la adquirió Antonio Borja Alberola, sastre, quien la tituló El Dos de Mayo en recuerdo de la gesta de los madrileños ante la invasión napoleónica en 1808. Además, para acentuar su sentido patriótico puso el letrero de cristal con la razón social de la empresa con los colores de la bandera española.

Antonio Borja orientó su negocio compaginando pañería con la confección de ropa, casi siempre para hombres y especialista en uniformes, y abrió una sucursal en la avenida del Caudillo (actual Del Sequial) nº 20 en Sueca para que sus paisanos no tuvieran que venir a Valencia para que les hiciera trajes.

Hugo en la tienda.- 28-11-2019.- Esteban Gonzalo

Cuando falleció el 1 de noviembre de 1962, primero regentó la tienda su viuda y después su hijo Antonio, quien le pasó a Hugo Díaz el testigo del comercio en València, que sigue con la confección artesanal y el componente de calidad como sus antiguos propietarios, pero con la razón social Copernia.

Copernia - Foto de Esteban Gonzalo

En Sueca continua El Dos de Mayo, trasladada recientemente a la calle Butxana nº 10 pero continuando con su aportación de calidad para jóvenes y mayores, que desde el año 2015 gestionan Encarna, María José, Mari Sales y Ana, hijas de Valeriano Penadés, que estuvo en el negocio cuarenta años.

Texto de Esteban Gonzalo Rogel

sábado, 22 de febrero de 2020

LA BATALLA DE FLORES Y EL PASO DE SUS CARROZAS

Archivo Municipal

1927 - Puente del Mar tras la "batalla de flores" en la Alameda, en unos años en los que a diferencia de la actualidad se celebraba en el mes de Agosto. A su final se paseaban las carrozas por el centro de la ciudad, aunque no siempre, al que también concurrían desde los puentes del Real y de la Exposición.

Pero la foto también nos habla del paso de los tranvías, que habían sido eléctricos desde 1900, rumbo al Marítimo, justo donde tras cruzar el puente terminaba la Alameda con sus edificaciones junto a los pretiles, tal y como nos informa la instantánea del Archivo Municipal. 

Los postes de hierro sujetan la catenaria ante la mirada atenta bajo sus casilicios de la Virgen de los Desamparos y de San Pascual Bailón.

Acompañamos tres carrozas del año 1927 que fueron premiadas como las más distinguidas entre otras once que también se hicieron dignas de mención en una batalla celebrada el 5 de agosto, en la que participaron sesenta "belicosas unidades", compuestas por carrozas y coches adornados con flores, que tras el estampido de una carcasa comenzó la batalla a las 19 horas discurriendo  a lo largo de la Alameda con sus engalanados pabellones.

Carroza Comité Hotelero - Primer Premio  de Su Majestad el Rey - 
Archivo Municipal

Taza China del Marqués de Sotelo - Premio Extraordinario del Barón de Cortes - Archivo Municipal

Guerrero Japonés - Del Ateneo Mercantil sin opción de premio, pero que resultó la más ovacionada por la multitud - Archivo Municipal

jueves, 20 de febrero de 2020

LAS TRANSFORMACIONES DEL CONVENTO SAN FRANCISCO HASTA SU FINAL - III PARTE


1704 - Visto desde el plano de Tosca

Habían pasado ya unos cuantos años desde la donación del solar en 1238 y llegado 1675, con el fin de adaptarse a los influjos arquitectónicos del momento, se vuelve a reformar el convento. Como siempre se empieza por la pieza fundamental, la iglesia, en la que se añaden ornamentos recargados, pues la reforma era dejar atrás el gótico y transformar a barroco. Se añadieron unas cuantas capillas más, que fueron dedicadas a Ntra. Sra. de los Angeles, a la Inmaculada Concepción o al Buen Pastor.

Hasta aquí pocos datos teníamos de su estructura. Gracias a que el Padre Tosca en 1704, recorriera palmo a  palmo la ciudad y elaborara un plano pudimos saber de sus detalles. 

Para acceder al convento desde la ya Plaza de San Francisco, se atravesaba un jardín vallado, desde el que se llegaba a una tapia de arcos cegados, con tres puertas en triángulo para su entrada. La iglesia quedaba en un lateral. Se observa también dos grandes claustros. La zona a la que se le llamaba de “Obra Nueva” para las dependencias de los monjes que estaba detrás del Aula Capitular y a la izquierda del primer claustro. Detrás del convento se pueden ver los huertos y el cementerio. Todo el conjunto cercado con una tapia.

El final:

En 1805 la larga valla fue derribada y a su vez los árboles del huerto. Este fue el primer golpe, el de la reforma urbanística: la ampliación de la plaza san Francisco. Pasaron dieciocho años más  y vino ya el segundo y definitivo golpe para el convento, el de la necesidad militar, gran parte fue requisado para convertirlo en Cuartel de Caballería. 

Les quedó a los monjes una zona muy reducida y recurrieron a Fernando VII en 1827, consiguiendo con ello que las tropas se fueran de alli, recuperando su totalidad.


Grabado con su aspecto de 1840

El convento ya estaba en una grave situación de deterioro por entonces, para que sufriera su estocazo final. Durante el periodo de la desamortización de Mendizabal, en 1835, fue expropiado en su totalidad y los monjes lo abandonaron definitivamente.


La gran nevada de 1885

La llegada de los militares y su Cuartel de Infantería  tuvo ciertas reformas pero seguía siendo ruinoso y en 1891 se procedió a su demolición, convirtiéndose en un gran solar.

Lo que fue un enorme convento se convirtió en una gran plaza pública, con un enorme jardín, y donde se hicieron teatros, cines al aire libre, feria de navidad y continuas reformas hasta nuestros dias.

Lo peor: que no nos ha dejado apenas documentación gráfica.

Texto de Amparo Zalve Polo

martes, 18 de febrero de 2020

EL MERCADO DE RUZAFA HACE 100 AÑOS


Plaza y mercado de Ruzafa. Postal de época.

A partir de una colección de postales, que a la vez eran papeletas del sorteo de un automóvil para el 1 de septiembre de 1921, podemos ver aspectos del entonces ya barrio de Ruzafa.

Como bien dice en la postal tenemos ante nosotros la plaza y el mercado de Ruzafa, que estaba rodeado de calles más cortas o desaparecidas con nombres tan sugerentes para los conocedores como Vivons, Arizo, Tomasos, Barba, Platerías, Balsas, Sornells, García, pz. Peris, pz. de las Arenas.   

Como resultado del paso de los años han desaparecido algunas de las calles y plazas citadas y hay ahora un magnífico mercado, pero ha desaparecido la plaza de Ruzafa y es difícil ver la iglesia de lejos, nos tapa la perspectiva el mercado nuevo y casi no tenemos sitio para una falla de primera o especial como las recuerdo. 

Pasan los años, las cosas cambian. Donde había una Caja de Ahorros hay hoy un 100 montaditos.
 

Vista actual del mercado y la plaza. El campanario todavía se aprecia. 
Foto E. Goñi, 06.12.2019.

Texto de Enrique Goñi Igual

domingo, 16 de febrero de 2020

CONFECCIONES LA PURISIMA

Viendo la procesión del Corpus.- Años sesenta.- Francesc Jarque.

Comercio histórico en la calle Bolsería números 7 y 9 cuya especialidad es la venta de vestuario industrial, sanitario y para hostelería. Lo fundaron en 1933, comenzando en el bajo del nº 7, Vicente Miquel Tordera y su esposa María Gresa Capella, ambos con experiencia familiar en el comercio, ya que Vicente era hijo de Josefa Tordera de Confecciones Virgen del Remedio en la calle Bolsería nº 16, y María era hija de José Gresa, con tienda en la calle Trench nº 13.

En 1978 les sucedió su hijo José Miquel Gresa, aunque desde joven ayudaba a sus padres, que junto con su esposa María Victoria Pascual y Mansego, y su dependienta Maribel, atienden a sus fieles clientes.


José Miquel Gresa en la tienda.- 05-11-2019.- Esteban Gonzalo

Confecciones La Purísima, que años atrás fue ampliada con el contiguo bajo del nº 9, fue reconocido como Comercio Emblemático de Valencia en noviembre del año 2013, siendo de los 45 galardonados el único de vestuario laboral.

Invitaban a las Hermanitas de los Ancianos Desamparados de la calle Sagunto para que varias monjas vieran desde el balcón del primer piso del edificio familiar y comercial las procesiones de la Virgen de los Desamparados y del Corpus. 

Belleza y emotividad se entremezclan cada año en ambas procesiones cuando la Mare de Deu y la Custodia con el Santísimo son recibidos con sendas y espectaculares cascadas de pétalos de rosas rojas tiradas al unísono desde los dos balcones del edificio Bolsería nº 7, tal y como vemos en la foto de Antonio Cortés.

Sólo participaron los años 2006, 2007 y 2008 en el concurso de embellecimiento de fachadas de la Festa Grossa en sus inmuebles de la calle Bolsería, pero con gran éxito, ya que fueron galardonados por Amics del Corpus con tres primeros premios consecutivos. El primer año en nº 1 de la citada calle y los siguientes en el 4.

CORPUS 2006.- Primer premio fachadas adornadas.-
Foto archivo Familia Miquel-Pascual.

La muy comercial calle Bolsería o Bossería, como también la llamaban, ha visto sucederse en sus bajos diferentes tipos de artesanos y vendedores con el paso de los siglos. En el XIX albergaba a muchos luthiers valencianos, pioneros españoles en la fabricación de guitarras, así como cordelerías, guanteros y bolseros que trabajaban con seda, piel, cuero e hilo, la famosa imprenta de Agustín Laborda y turolenses que abrieron tiendas para la venta de paños y tejidos. Los luthiers se trasladaron en el siglo siguiente a otros barrios y sus bajos los ocuparon otros negocios.

Calle muy transitada en la que ha habido gran modificación comercial en lo que ha transcurrido del siglo XXI.

Protagonismo también en Fallas, ya que además de tener monumento siempre muy satírico junto al comienzo de la calle en el Tros Alt, es la ruta principal a seguir hacia el barrio del Carmen, con la falla de la sección especial en la plaza Na Jordana y muchas que compensan su pequeñez con altas dosis de humor e ironía.

Texto de Esteban Gonzalo Rogel

viernes, 14 de febrero de 2020

DE SANTA ROSA DE LIMA A CASA CONSISTORIAL

Archivo Municipal

En octubre de 1933 y con la presidencia del alcalde Lambies en sesión municipal se acordó la asistencia y en Corporación a los actos que se iban a celebrar en Mentón y en Valencia con motivo del traslado de los restos de Blasco Ibáñez a nuestra ciudad.

Y entre otras aprobaciones de menor entidad, la que más iba a significar para la propia Casa de la Ciudad, fue el acuerdo de que la iglesia de Santa Rosa de Lima -que con su advocación fue construida al servicio de la Casa de Enseñanza del Arzobispo Mayoral donde se daba clase a las señoritas educandas del establecimiento, aunque en sus celebraciones litúrgicas ya formaba parte del edificio-  dejará estas funciones para adecuarla como Archivo, Biblioteca y Museo Histórico Municipal.

Y para ello hubo que hacer una importante remodelación interior a cargo del arquitecto Francisco Mora para que el Archivo y Biblioteca del propio consistorio se instalara en la planta intermedia que se construiría al efecto, mientras que la planta baja sería de utilidad como lugar de exposiciones temporales, funciones que en la actualidad permanecen desde 1935, cuando el Ayuntamiento crecía en superficie para  completar la gran manzana que se deseaba: Castelar, Sangre, Mayoral y Azzati.

Archivo Municipal

Las fotos del Archivo Municipal nos muestran el aspecto de su interior, una vez cruzado el umbral de la puerta y una perspectiva de la biblioteca, mientras vemos también su interior en la primera década del siglo como capilla de la Casa de Enseñanza cuando está albergaba al Ayuntamiento de la ciudad. 

miércoles, 12 de febrero de 2020

LA SOCIEDAD DE CAZA Y PESCA

                        
          
  "EL CASINET"

Benicalap ha sido uno de los barrios de Valencia donde el crecimiento y expansión han sido nota dominante desde la década de los cincuenta. Zona rural donde la mayoría de las familias afincadas han vivido del cultivo de la tierra, unas veces como complementario y otras como principal, lo que ha supuesto el sustento y la vida cotidiana de su población.

La actividad principal ha estado  unida al eje central que vertebraba la Avenida de Burjasot. En la época que abarca los inicios  del siglo XX  la gente se reunía  en el antiguo cafetín ubicado en la misma Avenida de Burjasot a la altura de Casa Branca. Recordar que en tradición oral conocemos que en la primera década  del siglo el mismo Blasco Ibáñez dio un “meeting“ en su local. Hay conocimiento que las diferentes opciones políticas de la época tenían sus lugares de reunión  en el periodo anterior a la Guerra Civil en agrupaciones  que fueron lugares de descanso, discusión y en general de esparcimiento. Citar entre otras la Agrupación Autonomista – blasquista - ubicada en el número 178 de la Avenida de Burjasot junto al solar hoy existente. Sobre parte del edificio se erigió  una nueva construcción y en parte hubo un taller de mármol llamado “el de les Pedres“. 

Frente a este y al lado de Casa Branca esquina con la Avenida de Burjasot, mediando la calle Serratella se encontraba el Casino de la Derecha Regional. Terminada la Guerra Civil y desaparecidos todos los antiguos centros,  el actual Casino aparece como el único centro de reunión y esparcimiento en Benicalap. Su actividad principal era una Sociedad de Caza y Pesca teniendo añadida la sección de Colombicultura, "el enfilat", y llevando a cabo actividades culturales. La Colombicultura tenía en los locales de la Sociedad una habitación para uso propio, además de unas jaulas de depósito – actualmente todavía existen - donde se recogían palomos perdidos y se entregaban a sus dueños. Llegaron a ser treinta y dos los socios, soltando palomos a diario. Debido al trabajo de muchos de ellos, eran sus propias mujeres las que llevaban los palomos a la suelta. El objetivo y valía del palomo estaba en ver cual embaucaba y terminaba llevándose a la paloma. Los concursos eran de dos clases: la de palomos jóvenes que al soltarlos los socios valoraban los nuevos valores celebrándose como ritual después un almuerzo de confraternidad. El otro concurso, que hoy diríamos de los sénior, era la suelta de los viejos llamándose a esto los que habían participado ya en competiciones, siendo alguno de ellos premiados. Por descontado, que la confraternidad terminaba esta vez en una comida.

Se hacían subastas cuya valoración consistía en asignar cada uno de los socios puntos a cada palomo. La afición fue importante y se  acompañó construyendo distintos palomares en el barrio. Vayan para el recuerdo el de Ramón Requeni, Lorenzo Rovira, el padre, Hermanos Bellver –llamativo por su color pintado en verde- el de Josele en la huerta, el del  Canyaret… y otros que fueron testigos de la afición  cultivada.


Era frecuente en tardes de domingo y festivos ver el revuelo de la suelta y el seguimiento por los socios. Colocados frente a  la Ceramo, apoyados en unos prismáticos, seguían su curso y el embaucamiento de los mejores. La costumbre venia de los moros y la afición seguía y sigue cultivándose en la mayor parte de las comarcas de Valencia. El lugar de reunión de sus socios seguía estando en el Casino que fue su foco de atracción y a su vez se incorporaron nuevos emigrantes, que asentados en el barrio llegaron a formar parte del grupo de colombaires. Se llegó a participar en concursos nacionales. Por normativa gubernamental, debido a los  crecimientos de los  barrios, se prohibió la suelta -alrededor de los ochenta- en las áreas urbanas. Es el momento de recordar a aquellos socios de la Sociedad de Caza y Pesca que formando parte del grupo de Colombicultura sirvieron para dar prestigio a Sociedad con su trabajo. 

Quizás, por aquella afición, en 1949 se representó la comedia valenciana "Colombaire de profit", cuando el Casinet tomó el nombre de "Teatro Serrano" por un corto tiempo, como se observa en este folleto con un fin de fiesta bajo la dirección de Juan Viñals, ilustre personaje de les "terres marjalenques".


Momento este para de agradecer a:

Pedro Cuevas, Francisco Valdepeñas, Pedro Camacho, Ramón Requeni, Antonio Aparicio, Hnos Bellver, Lorenzo Rovira… y tantos otros que olvidados sus nombres, hicieron de su afición un lugar de encuentro en esta Sociedad.

No obstante aquellos que rondamos los setenta nos acompañan escenas entrañables. Las primeras proyecciones de cine del barrio en la postguerra se hicieron en sus locales. Tuvimos nuestro CINEMA PARADIS. Aquí comenzamos a ver películas que desconociendo su valor artístico, fueron nuestras primeras películas. Esperábamos con verdadero deseo las proyecciones que  echaban” los domingos, abordábamos a Juán, el técnico encargado de las proyecciones, preguntándole: -¿Quina fan el dumenge?



La sala tenía dos espacios para ver la proyección: el bajo, en su mayoría para personas mayores, padres o abuelos que acompañaban a la familia y arriba la xiquelleria: en el “gallinero“. En los descansos se oía el vocerío de  los asistentes; los de abajo a los de arriba y los de arriba a los de abajo:   Donam cacaus”, “apuja el berenar”… mientras que el rosquillero, a media voz, ofrecía barquillos, caramelos, limonada fresca que llevaba con hielo en un pozal y… las primeras Coca Cola. Empezando la proyección y con el vocerío general una voz con potencia e imperativa, decía “Che voleu callar”. 



Seguía la película y en el local resonaba en gritos de horror o alegría según la provocación de la película. Terminada la proyección, y atravesando el pasillo central para salir a la calle, veíamos a ambos lados mesas con socios jugando a las cartas y dominó, todo  envuelto en una nube de humo de tabaco que calaba el local. Los socios acompañaban el juego con café, carajillo y algún “barrexaet”, todo sin perder  la imagen típica del caliqueño en la boca.

1956 fue el año que se dejó de emitir proyecciones. Se inauguró el primer cine del barrio: el cine Boston. Ya hacia unos años que asistíamos los veranos a la terraza Rosaleda en el convento de las monjas.


El Casino siguió con actividades culturales y se aprovechó el espacio dejado por el cine para seguir la tradición de realizar obras de teatro. 

La interpretación de estas obras tenía un largo recorrido. Su comienzo venía desde tiempo anterior  a la República y si bien en lugares físicos diferentes al actual, significaron el inicio de la actual SOCIEDAD. 

Cabe recordar que el embrión de esta arranca del llamado Circulo Instructivo y de Socorros de Benicalap que en 1933 con obras como “El Contrabando”, “Les Barraques”, “El Dia de Reyes”, “La Dolorosa”, “Nelo Bacora”, “L´aguëlo pollastre”, “Tres roses en un pomell”, entre otras muchas, modernas en aquella época y que se repitieron a lo largo de los años sesenta. Se requería muchas veces de profesionales como barítonos y mezzos a los que se les abonaba sus actuaciones si bien el cuadro de actores estaba formado por miembros de la Sociedad o vecinos de Benicalap.  Es el momento de agradecer a todos ellos su esfuerzo por avivar inquietudes culturales y afianzar la base de la actual SOCIEDAD.
               
Nos viene el recuerdo de Julio Tortajada, allá por los años treinta, no solo por sus interpretaciones en  distintas obras, sino por ser el “alma mater” en la Dirección del “teatret”.

Y socios como: Linares, Bartual, Gisbert, Murgui, Lafont… el “Roig”, mezcla de interprete y personaje que en la vida real era tal cual. Y un largo etc. A todos ellos… ¡gracias!

Pasada la Guerra Civil la Sociedad de Caza y Pesca se ubicó en el actual edificio. 

Asumió desde un principio llevar a cabo las actividades que habían sido sus objetivos: Potenciar las actividades culturales y cumplir como su  nombre indica de SOCIEDAD DE CAZA Y PESCA si bien, se ha ido  centrando su actividad de forma especial en SOCIEDAD DE CAZADORES. 

De ahí que  se ha participado en Concursos de Tiro a nivel Nacional e Internacional, además de llevar a cabo las tiradas continuas que la Sociedad ofrecía a sus socios. Las tiradas anuales, la participación en concursos y la valía personal de  los socios han dado renombre al  CASINO: "el Casinet de Benicalap".

Texto de Eduardo Donderis Folgado

lunes, 10 de febrero de 2020

CALLE TRANVIARIO JOSÉ MARÍA TENA ARTOLA

Parcial plano de Nazaret en el que figura la calle de José María Tena Artola 

ANÉCDOTAS Y CURIOSIDADES TRANVIARIAS
A lo largo de mis consultas e indagaciones sobre tranvías me parecía raro que ningún tranviario como tal apareciese en el callejero municipal, sí había muy importantes personajes relacionados con los tranvías locales por su carácter de accionistas o dirección técnica, pero no como un simple obrero del tranvía. 

Placa con el nombre de la calle. Foto E. Goñi

Pero he aquí, que hace poco me aparece en el nomenclátor municipal de las calles de València una con el nombre de tranviario José María Tena Artola, tras una corta búsqueda compruebo que la calle está situada en la barriada de Nazaret hacia el final del Camino del Canal. Probablemente la situación en la barriada de Nazaret sea debida al fuerte componente tranviario de una parte del antiguo barrio playero, donde creo recordar que se inició la primera barriada de casas económicas para empleados tranviarios promovida por la propia Compañía de Tranvías y Ferrocarriles de Valencia (CTFV), asunto en el que el señor Tena ejerció gran influencia a través de su cargo sindical.

Lógicamente la dedicatoria de la calle debe tener su origen al haber sido el señor Tena presidente del sindicato Asociación Obrera de los Tranvías Eléctricos de Valencia, quizá el sindicato más importante en 1916 de entre los que formaban parte los obreros de CTFV; estaba domiciliado en la Casa del Pueblo. Su sindicato se integró más tarde en la C.N.T. de Tranvías junto con otros sindicatos locales del ramo.


Aspecto en noviembre de 2019 de la calle Tranviario José María Tena. 
Foto E. Goñi

Texto de Enrique Goñi Igual

sábado, 8 de febrero de 2020

LA FRONDOSA GRAN VÍA MARQUÉS DEL TURIA

Gran Vía Marqués del Turia en 1925

Marqués del Turia es el tramo más bello de las grandes vías o bulevares que encuadran el Ensanche de la ciudad trazado en 1884 como límites de edificación. Fue la primera en ser edificada y conserva buena parte de los inmuebles originales de principios del siglo veinte.

Mide 900 metros de longitud con orientación este-oeste, entre el enlace avenida Jacinto Benavente-plaza América y la calle Ruzafa, siendo su continuadora la Gran Vía de Germanías. Está dividida en un andén central de 20 metros de ancho orillado por 128 altos y gruesos Plátanos de sombra, amplias calzadas laterales con cuatro carriles de circulación cada una, aceras festoneadas con 118 Melias, cuyas semillas utilizaban para hacer rosarios, y 31 palmeras de California repartidas entre casi todos los chaflanes de las calles adyacentes.



Gran Via - 1905 Ca.

Cerca del inicio de la Gran Vía dos ensanchamientos laterales conforman el óvalo de la plaza Cánovas del Castillo, en cuya parte central está el monumento al Marqués de Campo, trasladado en 1933 desde la entonces plaza de Emilio Castelar, actual del Ayuntamiento.

En el resto del andén central y la plaza elíptica hay ejemplares únicos de aligustre, árbol temblón, olivo y pino carrasco, y gran representación de palmeras (79 de cinco especies diferentes), 39 pinos canarios, cuatro enormes ficus que arropan el monumento a Teodoro Llorente y 4 magnolios. 

Cuatrocientos diez árboles y palmeras de los que 38 están protegidos, por su porte, belleza y edad, en el catálogo de árboles monumentales de la Comunidad Valenciana.

Frondosidad vegetal en la que destacan por su altura y cimbreante tronco 17 Whashintonias robustas, palmeras originarias del desierto de Sonora en Méjico. De ellas, tres centenarias y las restantes nonagenarias, según el Departamento Municipal de Jardines. Tres ubicadas frente a los números 13, 33 y 69 de la Gran Vía pasan de los 30 metros de altura, incluyendo la copa, siendo las dos primeras de las centenarias.

El ajardinamiento de esta amplia avenida fue diseñado en 1907 por el arquitecto Francisco Mora con espacios largos en los tramos entre calles, y cortos cuando sirven para facilitar la circulación rodada entre dos travesías adyacentes.

Bello paseo en cuyo andén central se celebra, desde 1978 y entre el 1 de marzo y después de Fallas, la Feria del Libro Antiguo y de Ocasión.

Se conservan los candelabros de hierro fundido, cuyos brazos representan grifos alados, que sustentan las farolas puestas para alumbrado de gas a principios del siglo XX y posteriormente adaptadas para iluminación eléctrica.

A pesar de la enorme circulación rodada, su gran masa arbórea y los setos, que encuadran espacios con clivias, rosales, Strelitzias, Teucriums fruticans y laureles, y protegen a los viandantes, incitan a pasear.

Gran Vía Marqués del Turia con muy transitadas aceras debido a los variados comercios, bancos, y establecimientos de hostelería, culturales y de ocio, que ocupan los bajos en casi dos kilómetros de edificación, con la adición de las entidades sanitarias y de otra índole en algunas plantas de los inmuebles.

Espaciosa arteria urbana dedicada a Tomás Trénor Palavicino, a quien el rey Alfonso XIII le concedió el título nobiliario Marqués del Turia, principalmente por la promoción y ejecución de la Exposición Regional que se celebró en València en 1909, labor que realizó desde su puesto como presidente del Ateneo Mercantil. Además, para enaltecer el evento encargó al compositor José Serrano el himno que acabó siendo el de la Comunidad Valenciana.

Texto y fotos actuales de Esteban Gonzalo Rogel

jueves, 6 de febrero de 2020

INICIOS DEL CONVENTO DE SAN FRANCISCO - II PARTE

Solares Convento San Francisco - 1890 Anónimo
Colección Diaz Prósper

Terreno grande, a las afueras de las murallas musulmanas, gracias a la donación real, había comenzado a gestar las primeras obras. Para situarnos, ante la entrada a la ciudad por la puerta de la Boatella, donde el Convento y su huerto alcanzarían una superficie semejante a la actual plaza del Ayuntamiento. 

Segun los preceptos de la orden franciscana debía de ser humilde y austero, no muy grande y de suficiente terreno, y asi fue. Casa, huerto e iglesia serían suficientes, aunque como también querían cementerio, lo cual era normal, y ya no les cabía, sin llegar al abuso, solicitaron la donación de un poco más de terreno, que usaron para cementerio y plaza pública.

Tan modesta fue la construcción, que poco tardó en amenazar ruina, aunque la reconstrucción fue rápida, y al final del siglo XIV ya no quedó mucho del convento inicial.

Dió la casualidad, si así se puede decir, que el momento este coincide con la amplación de las murallas por Pedro el Ceremonioso, con el fin de encercar los arrabales de la ciudad, y por lo tanto ya quedó dentro de la Valencia amurallada.

Ya no iba a ser una obra humilde y sencilla, sino que a partir de ese momento sería un gran convento, al que se le iría añadiendo más belleza arquitectónica, a la vez que importantes obras de arte.


Antirefectorio del Convento de San Francisco

De momento la iglesia ya iba a ser gótica, con un campanario cuadrado de gran altura. Junto a ella dos claustros al que se fueron añadiendo pequeñas y coquetas capilllas, que a modo de mausoleos, se construían con donativos de las familias devotas para sus posteriores enterramientos. Al menos uno de los claustros estaba decorado con pinturas sobre la vida de San Francisco de Asís.

Desde la iglesia se accedía por tres puertas al resto del convento.

La extensión del terreno ya era tal, que para situarnos actualmente, imaginemos que a parte del convento habían unas cuantas dependencias más que estaban en el lugar que ocupa el actual Ayuntamiento, además del gran huerto que se situaba en la parte trasera, y la parte delantera con un espacio público que dió el nombre a la plaza de San Francisco del momento.

De esto ya hablaré en la tercera parte.

Texto de Amparo Zalve Polo

martes, 4 de febrero de 2020

EL MUSEO DE BELLAS ARTES - TRES SIGLOS DE HISTORIA


Archivo Municipal

1935 Ca. - El Museo de Bellas Artes de Valencia está albergado en lo que fue en su inicio el Colegio Seminario de San Pío V, junto a los Jardines del Real, edificio palaciego terminado en 1744 tras larga construcción, iniciada en 1682 de la mano del arquitecto Juan Bautista Pérez Castiel, el del barroco catedralicio. 

Colegio Seminario que a caballo del  XIX  tuvo diferentes usos, y ya como Hospital Militar desde mediados de este siglo, para convertirse en 1946 en sede del museo de BBAA y hasta la actualidad.

Pero con anterioridad y con la denominación de Real Academia de Bellas de Artes de San Carlos, entre otros nombres, el museo tuvo su historia, con residencias efímeras, hasta recalar al amparo del Convento del Carmen.

De origen universitario, al fraguarse desde los campos de la pintura, escultura y arquitectura, con aulas al mando de los hermanos Vergara, quienes con fines académicos iban a instruir a los interesados por las bellas artes bajo el techo de la Universidad desde 1768, año de la fundación de la Real Academia. 

Como quiera que el Convento del Carmen, y tras la desamortización decimonónica, fue de utilidad como espacio museístico para atesorar obras de arte desalojadas de otros espacio religiosos -que desamortizados iban a ser utilizados con fines civiles y militares- bajo el patrocinio tanto provincial como estatal, fue entonces, en 1848, cuando las instalaciones del Convento de Carmen acogieron el legado universitario que ostentaba desde hacía casi un década el nombre de Real Academia de San Carlos.

En el año 1913 y ya de propiedad del Estado, continuó en su labor académica, para con los años y en paralelo convertirse en Museo de Bellas Artes, actividad museística que en 1946 se trasladó al San Pio V por decisión del delegado de Bellas Artes, D. Manuel González Martí, donde se han ido atesorando ricos lienzos que lo han convertido en la segunda pinacoteca nacional después del Museo del Prado.