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lunes, 2 de junio de 2014

PAELLA Y CUCHARA

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Archivo de Rafael Solaz

1930, lugar “La Marcelina”, famoso por sus paellas hechas a leña, tal vez de madera de naranjo con un suave perfume a azahar.

"La Paella" plato típico de Valencia que no entiende de épocas ni de clases sociales, la saboreaban tanto los burgueses adinerados como la gente del campo, se comía antes y también ahora, con el mismo “ritual”. En su rededor se unían, igual que en la actualidad, tanto las familias como las amistades.

En la foto, que parece ser una reunión de amigos, de terratenientes adinerados, la satisfacción que se refleja en sus rostros es debido a la paella dispuesta a degustar que tienen entre manos, así como la cuchara lista para su cumplido.

Tal vez estén celebrando la "cullida" de la campaña naranjera y de las pesetas que habrían ganado, que serían bastantes en aquella época, no como ahora, que los campos no dan dinero.

En la tertulia de larga sobremesa, café, copa y puro; y tras los tratos "de palabra", estrechamiento de manos. Nadie rompía el acuerdo, antaño había honor en las palabras. Nada de papeles. Pollo y conejo, verdura y arroz, y para la “rúbrica”…

¡Cuchara en ristre!

Texto de María Martínez Gavilán

domingo, 6 de abril de 2014

PAELLA DE DOMINGO

Paella de domingo en Benicalap. Años 50

Archivo de Rafael Solaz

Años 50 - Llegaba el domingo y la paella no podía faltar en ninguna casa valenciana, orgullosos por derecho propio en aquellos años de un plato que iba en el buen camino para alcanzar su justa fama universal. Como si de un rito sagrado se tratase, la familia se reunía -y reúne- torno a la paella cual día de precepto culinario, y de esta guisa iba dando fuerza a una más de nuestras tradiciones, que aunque no viniera de antiguo, iba adquiriendo carácter de valencianía, toda vez que en tan rico plato se concentra el sabor y la esencia de la huerta valenciana. En la foto de aquellos años, una vez reposada y en su punto y en un lugar de Benicalap, las dos mujeres con su delantal se disponen a emplatar, ayudadas por un endomingado y presto caballero, así como por otro familiar, con boina, para dar cuenta de una paella que por sus características hace suponer que sean muchos los asistentes a la “ceremonia”. Paella y domingo, pollo y conejo, arroz y verduras: de la huerta a la mesa y en ”cónclave familiar”.

lunes, 2 de diciembre de 2013

LA PAELLA VALENCIANA

Preparando la paella. 1933 
Archivo de Rafael Solaz 

1933 - Aunque se tienen algunas referencias de este plato en el siglo XVIII, no sería hasta ya avanzado el siguiente siglo cuando la “paella valenciana” comenzara a tener el arraigo popular que goza en la actualidad. Y aunque se considera que su origen fue bajo la influencia de la Albufera por los campos de arroz de la zona, lo cierto es que también se condimentaba en otros lugares de la geografía valenciana, utilizando la diversidad de los productos del campo gracias a la bondad de su climatología, así como la carne, pescado y marisco según la zona fuera más del interior o de la costa. Con el inicio del siglo XX la “paella valenciana” fue adquiriendo mayor popularidad, al tiempo que la que ha conseguido mayor prestigio es la de pollo y conejo con los productos de la huerta, ferradura, tavella y garrofó con tomate para su sofrito y el añadido de los caracoles de campo. Con el desarrollo del turismo español de los sesenta, el conocimiento de nuestro hoy popular plato, traspasó las fronteras logrando un gran prestigio universal. Mientras que para los valencianos, la “paella del domingo” o en la ocasión de algún acto festivo, es casi de obligado cumplimiento. Vemos en la foto de 1933 cuatro mujeres ataviadas de valencianas están atentas para conseguir el adecuado punto de sal, y, principalmente, el del arroz.

sábado, 19 de octubre de 2013

LA BUÑOLERA

Buñolera en la calle Ruzafa 1925

Fuente – Rafael Solaz 

1925 - En la fiesta de las fallas quien ocupa el lugar principal es el monumento de arte e ingenio destinado al fuego purificador que nos induce a liberarnos de aquello que ha sido motivo de crítica acaecido en los doce últimos meses del año, no exenta del toque satírico que el artista fallero crea con sus manos manifestada en la figura del “ninot”. Fiesta a la que hay que añadir muy unida el “entrañable” para los valencianos aroma de la pólvora junto al estruendo de sus “mascletás” y la belleza de sus castillos de fuegos artificiales que con sus palmeras iluminan la noche. Pero hay algo más que durante tan festivos días y con su presencia sobre las aceras, da su peculiar toque gastronómico como refuerzo a las energías perdidas por el largo caminar por las calles de la ciudad: la chocolatera y sus buñuelos. 

Moja sus dedos en el agua de un cuenco, los introduce en el barreño de arcilla repleto de masa y de su interior coge un pellizco para dejarlo caer sobre el abundante y caliente aceite, no sin antes y con las gracia innata de la buñolera, haber introducido su dedo gordo antes de soltarlo con la necesaria maestría para que a su vuelta a la superficie, flote con su agujero central hasta freírse; del que se servirá para que con un palo largo de madera darles la vuelta hasta alcanzar su punto deseado. ¿Qué mejor que el buñuelo para acompañar al tazón de chocolate para reponer la fuerzas? Al tiempo que sus aromas se desprenden por la calle colaborando con su presencia a enriquecer la fiesta valenciana por excelencia, la de las fallas. Todo un espectáculo, que si no lo es de ingenio, sí lo es de arte y gracia que surge de las manos de la experta chocolatera, tal y como nos muestra la foto que si es el centro de la misma, también lo forma el grupo de gente que acude a su disfrute en la popular calle de Ruzafa.

viernes, 23 de agosto de 2013

LA PAELLA VALENCIANA

Paella en las afueras de Valencia. 1939

Fuente – Rafael Solaz 

1939 - El manjar gastronómico por excelencia de Valencia. Plato típico de la huerta valenciana que da ocasión a amigables rivalidades que a la menor ocasión procuran el reto a la mejor y más sabrosa paella en la que conseguir que el grano de arroz esté en su punto, no se consigue siempre, salvo para los más expertos. Aunque la diversidad de sus ingredientes es variada a lo largo de la Comunidad Valenciana, los que más la acreditan como la auténtica “paella valenciana” son las que se condimentan a base de carnes de pollo y conejo, y las verduras de “tavella, bajoqueta i garrofó”, mientras que para el sofrito se recurre al tomate. Finalmente se completa la receta con el agua, arroz, los caracoles de la huerta y el azafrán. Aunque ya desde el siglo XV se menciona el arroz en la gastronomía valenciana y en sus diversas recetas, no es hasta avanzado el siglo XIX cuando la paella empieza a adquirir cierta notoriedad, que ya en el siglo XX logra su reconocimiento universal. Vemos en la foto un grupo familiar y amigable en torno a tan arraigado plato para cualquier celebración que se precie.

lunes, 19 de noviembre de 2012

jueves, 28 de julio de 2011