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jueves, 3 de octubre de 2024

LA PLAZA BARCAS

 

Siglo XIX - Autor desconocido 


Este es el aspecto que ofrecía la plaza Barcas en su pasado decimonónico de sus últimas décadas, en la actualidad calle Pintor Sorolla, con un monumento ante el Colegio de la Presentación que puestos a elocubrar bien pudiera ser una falla, aunque lo mas probable fuera la celebración de un acto festivo en homenaje a Santo Tomas de Villanueva.


A la izquierda vemos la calle Monjas de Santa Catalina y a la derecha la calle Bonaire donde vemos a un hombre con sombrero, faja y bastón. Por las sombras, es de por la mañana, cuando el sol aún no estaba en su alto. 


Un niño con su mano en la frente está atento al fotógrafo, al igual que el personaje junto a la farola de gas. 


Apenas aparece un carro lo que nos indica que no era un día de mucho trasiego, seguramente un domingo o festivo. En ocasiones hay que aventurarse.


Plano de aquellos años

La vía está dispuesta para un tranvía de caballos en un recorrido hacia la fábrica de tabacos.  

La fotografía es clara, rotunda y sencilla y nos traslada a la Valencia antañona de dos siglos atrás.


sábado, 27 de enero de 2018

EL PRETIL DEL TURIA EN SU MARGINAL IZQUIERDA


Archivo Municipal

La riada de 1589 instó a la creación de la Nova Fabrica del Riu, cuando los arrabales también sufrían las crecidas del Turia, a la sazón con mayor población en las zonas de la Zaidia y del camino a  Morvedre, por lo que en 1591 se inició la construcción del pretil izquierdo del Turia, que en esta ocasión tendría su punto de inicio en el puente de San José, último de los cinco viejos pasos sobre el cauce que tras diversas restauraciones no sería hasta 1607 cuando el también conocido como Pont Nou alcanzó en los sustancial el aspecto que ha llegado hasta nuestros días.

La construcción del pretil izquierdo fue más lenta que el de la parte opuesta, aunque el año de su inicio fuera el mismo.  El plano de Manceli de 1608 ya nos informa haber alcanzado el puente del Real, y a finales del siglo, en 1694, se alcanzó la zona del Convento de San Juan de la Ribera, que se confirma mediante la edición de Bordazar de 1738 del grabado de Fortea de 1705 donde se observa que el pretil izquierdo supera el puente del Mar. No obstante, el Padre Tosca ya lo había dibujado en su plano de 1704.

Por consejo de ministros de 1953 se había aprobado la construcción del pretil izquierdo desde la zona de Campanar hasta el puente de San José, que se completaría tras la riada de 1957. Mientras que su tramo final se concluiría en 1981 ante el puente del Ferrocarril, con posteriores modificaciones por la construcción de la Ciudad de las Ciencias.

El grabado ante el que fuera Convento de San Pio V y en la actualidad Museo de Bellas Artes nos informa del bello aspecto del pretil en época decimonona, lo que hacia posible el paseo de las gentes por tan emblemática zona.

sábado, 1 de julio de 2017

"ROBA TRADICIONAL VALENCIANA" - IV



Como siempre, ha sido el hombre el más perjudicado en cuanto a la moda se refiere; no por esto quiere decir que no ha tenido una presencia específica y elegante, vistosa y digna de toda mención.

LA CAMISA

La camisa está elaborada en telas caseras para el cuerpo y en telas de botiga para el cuello y las mangas, como la de la mujer. También está confeccionada de una pieza sin canesú y hasta bien entrado el siglo XX no se abrirá por la parte delantera como hoy la conocemos, dejando una pieza en el pecho ornamentada en bordados llamada pitera,  muy en boga en el siglo XIX y por medio de pliegues y fruncidos en el cuello en el siglo XVIII.

LES CALCES

Coinciden en todo con las de la mujer; se modifican única y exclusivamente para ir mucho menos guarnecidas y siendo normalmente de colores lisos, coinciden en la largaría en la “dels  calçons”, convirtiéndose en calcetines, cuando el calzón se alarga hasta el tobillo.



SARAGUELLS

Pieza que muchos autores opinan de uso interior y que en las faenas del campo se gastará exteriormente confeccionada en lienzos caseros y de anchura muy diferente según comarcas y épocas. Llegaron a la rodilla, e incluso un poco menos, replegándose todo su vuelo a la cintura por medio de un cordón que atraviesa toda la anchura del “saraguell”; sale al exterior por medio de ojales en la banda central.

Ocasionalmente aparecen otros de colores oscuros, confeccionados normalmente en lana, conocidos como  ”negrilles

Tanto unos como otros, llevan una pieza cuadrada entre las perneras denominada “cuadraet”, parecida a la colocada en los sobacos de las camisas, para dar más libertad a los movimientos.

También encontramos y como piezas más íntimas, los calzones interiores, confeccionadas en hilo o algodón, que coinciden en la elaboración de los “calsçons”, cambiando única y exclusivamente en la forma de cerrarse, que dejan una abertura en forma de bragueta y que irán replegados a las rodillas por medio de lazos. Estos calzones que en el siglo XIX se harán más largos y rayados son, lo que podríamos decir, los padres de los actuales “calçotets”.

También sabemos que existían unas piezas nominadas bragas, que no podemos describir, ya que no se han encontrado piezas antiguas, solamente tenemos referencia por las documentaciones escritas.

ELS CALCONS.

Son las piezas que protegen las piernas y las encontramos de diferentes medidas dependiendo de la moda del momento. Confeccionadas en toda clase de telas, desde la más fina seda, hasta la más fuerte de las lanas, así como de colores variadisimos, y que hasta el final del siglo XIX son lisos, dejando la fantasía de cuadros, rayas, etcétera, para, cuando por la moda, se alargan hasta los tobillos.

Hasta el siglo XVIII sobrepasan un poco la rodilla y se cogen a esta por medio de un cordón o cinta que se pasa por un doble hecho en la tela.

La construcción de estos va a ser siempre parecida, dejando una amplia banda por la cintura que recogerá todo el pantalón, se abotonará por delante dejando una abertura en la banda de atrás que será sujetada por medio de cordones.

Hasta el siglo XX no aparecerá la bragueta como hoy la conocemos, cerrando la parte delantera por medio de una tapa que tan solo continuarán utilizando los marineros.

Publicado por “Mes a Mes” que fue editado por la Asociación Cultural "El Portalet"

jueves, 1 de junio de 2017

"ROBA TRADICIONAL VALENCIANA" - III


MOCADOR DE COLL

Pieza fundamental que llevará siempre puesta toda mujer que se precie “dejando tan sólo de utilizarla las de reputación dudosa”.

Como el pañuelo, los materiales utilizados para su confección van a ser muy diferentes, según el uso a que sean destinados, bien de trabajo o de lucimiento,  heterogeneidad que afectará a las formas, siendo normalmente cuadrados o triangulares.

Se colocará sobre los hombros para cubrir el escote, dejando una gran libertad a la hora de anudarlo en la banda delantera, bien haciendo un lazo, cruzándolo sobre el pecho y anudado a la cintura, dejando sueltas las puntas y enganchado por medio de agujas.

También los colores van a ser muy variados, destacando el negro y el blanco, coincidiendo muy extrañamente en su ornamentación con el delantal, en contraposición a lo que hoy estamos acostumbrados.

En el siglo XIX principios del XX el pañuelo desaparece como pieza de lucimiento en la calle, apareciendo lo que conocemos como toqueta, que podía ser de seda, lana, piel de cabra y que tendrá una forma específica.

LES JOYES

Este sería un tema muy extenso, suficiente por sí mismo como para poder hacer una publicación exclusiva. Tan solo comentaremos que las formas son muy variadas según los gustos del momento, utilizando normalmente la plata dorada y el oro de baja calidad, guarnecido por extras y que en el siglo XIX se adornaran con gran cantidad de perlas.

Lo que sí queremos destacar, enaltecer y potenciar, es la joya más preciada que diferenciará a toda mujer valenciana de las otras del mundo,  como es la “pinta”, pieza de metal trabajado, utilizada para sujetar y adornar los cabellos.

EL MONYO

No conocemos las formas de peinar anteriores al siglo XVIII, ya que normalmente la mujer iba cubierta por pañuelos espesos que no dejaban opción a ver las formas de los cabellos.

Es a mitad del siglo XVIII cuando la mujer deja la costumbre de la “Mantellina” para lucir sus peinados que en un principio son sencillos y de características muy similares, dejando una raya que parte la cabeza, lanzando los cabellos hacia una cola que nacerá del occipital y que se dividirá en dos trenzas, y una coleta que se enrollara torno la aguja de la cabeza, la cual anteriormente se habrá colocado enganchada entre la cola principal y la cabeza, envolviendo las dos trenzas restantes, a derecha y a izquierda del nudo central.

En la época del romanticismo nació la revolucionaria tendencia de partir los cabellos en tres zonas, formando encima de la cabeza la silueta de una T,  por lo que caerán sobre las orejas dos colas qué bien se enrollaran a modo de caracoles o se alinearán de formas muy variadas al cabello de atrás, el cual continuará peinándose de igual manera como hemos indicado antes, dejando siempre muy marcadas las caídas laterales.

EL’HIVERN

A nadie se le ocurrirá colocarse piezas finas y suaves en los meses más fríos del año o sea en el invierno, bien al contrario la mujer se cubrirá con mantones de lana o capuchas que tienen una medida inmensa y que se envuelven para protegerla del frío.

Publicado por “Mes a Mes” que fue editado por la Asociación Cultural "El Portalet"

martes, 2 de mayo de 2017

"ROBA TRADICIONAL VALENCIANA" - II


COSSOS

Utilizamos esta palabra, “cos”, ya que recibe una gran variedad de nombres para diferenciar las piezas que se utilizan para cubrir, sujetar y enaltecer el cuerpo de las mujeres valencianas:

COSSET O CORSET

Es la pieza que cubre desde la cintura hasta los hombros dejando los brazos totalmente libres, por donde lucen las mangas de las camisas; se acopla al cuerpo de la mujer por medio de ballenas, bien de barba de ballena o de ramas de olivera, que estarán colocadas de formas diferentes, siendo dos las principales o centrales, mucho más largas que las otras a sus lados, que van en disminución.

Por su forma confeccionarán una punta triangular más o menos acusada que sobresaldrá  de la cintura, dejando un espacio entre la primera y las otras varas, para colocar los ojales, que aprovecharán, por medio de cordones, para cerrar la pieza.

En la parte inferior aparecerán lo que se conoce con el nombre de "merlets", que son adornos que cuelgan sueltos desde la cintura con formas y medidas muy diferentes.

Los escotes normalmente cuadrados, llegarán hasta la mitad del pecho, sosteniéndolo.

Las guarniciones son muy diferenciadas, de piel de oveja para remarcar las vueltas, recurriendo a la sobreposición o bordados en hilo de oro o de plata.

Los materiales usados en la confección son muy diferentes, desde la seda al lienzo tintado y de variados colores, siendo natural que estas piezas, sin mangas, sean confeccionadas en telas muy ligeras.



GIPONS

Tienen exactamente la misma estructura que “els cossets”. Cambian exclusivamente porque llevan mangas, cortas o largas, con diferentes decoraciones, como son: “els randes”, hechas en agujas de gancho, como adorno, sobrepuestas en forma astral y agradables. Estas mangas son siempre muy ajustadas y tienen la forma del brazo en posición de descanso.

También pueden estar confeccionadas igualmente que "els cossets", con diferentes colores y tejidos, diferenciando las bandas de las ballenas del resto de la pieza. Se eligen los materiales más cálidos, como "el vellut" o la lana, para “els gipons” de manga larga.

La evolución de estas piezas va a consistir en perder la rigidez conseguida por medio de las ballenas, dejando esta función al “corset”, según la moda que llega desde Francia, dándole más soltura al cuerpo y a las mangas, apareciendo los puños y pasando a colocarse dentro de las faldas “els merlets”, que hasta ahora se llevaban por fuera.

DEVANTAL

Como su nombre indica, es una pieza que se coloca en la parte delantera y que desde la cintura protege "el guardapeus, brials i sayes".

Se puede confeccionar en gran variedad de tejidos, dependiendo del uso que se le vaya a dar, bien sea de trabajo o bien para lucir. El hilo, el algodón, la seda o la lana seran los mas utilizados, con formas y dimensiones muy diferentes: largos, cortos, amplios, estrechos, cuadrados, redondeados, etc. Los colores a utilizar serán también muy variados, predominando el negro y blanco, en piezas para lucir.

Los confeccionados en telas más fuertes serán utilizados para el trabajo, tanto doméstico como del campo. Mientras que los más suaves serán para su lucimiento, con bordados y engalanados. El bordado que caracteriza al pueblo valenciano es siempre el punto de cadena.

Bien entrado el siglo XIX, esta pieza desaparece para ser usada en los vestidos de fiestas, quedando solo para los trabajos domésticos.

Publicado por “Mes a Mes” que fue editado por la Asociación Cultural "El Portalet"

domingo, 2 de abril de 2017

"ROBA TRADICIONAL VALENCIANA" - I


El algodón y la seda, el paño y la lana, els sayes i els guardapeus, els cossos i el devantal, els joyes y els monyos, els calçes y els calçons, y otros añadidos, crean en su conjunto la “roba tradicional valenciana”, la genuina indumentaria que el paso del  tiempo ha ido arrinconando en el baúl nostálgico de nuestra historia, pero que aflora en su esplendor cuando llega un acto festivo con la luz y el color tan nuestros, enriquecida la misma con la elegancia y la exquisitez por el buen gusto. De todo ello hablaremos en próximas entregas con el blanco y el negro de esta página, gracias a la información facilitada por un “periódico” que fue editado ya hace unos años por la Asociación Cultural “El Portalet” de nuestro Benicalap querido.
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ELS BRIALS

Eran unas faldas de uso interior, que confeccionadas en lana o algodón de diferentes colores, guardaban la misma estructura que las enaguas. Normalmente iban bordadas en la parte superior con las iniciales de su dueña. Un tiempo después se hicieron más ligeras con algunos estampados; las mismas quedaron como faldas de a diario en los trabajos domésticos y más tarde se usaron de forma rutinaria para su lucimiento en la calle, aunque no en los momentos solemnes.

LES SAYES

Se corresponden con otra clase de enagua confeccionada en lana o en paño conocida con el nombre de “sayes”, refajo o faldeta, que presentaba una coloración muy diferente, predominando el rojo y el amarillo, seguidos del verde, morado, blanco, etc, como también el tejido bicolor, formando cuadros e incluso a listas de diferentes colores (manta morellana)

Estas “sayes” eran de uso normalmente exterior, aunque se recurre al “guardapeus” encima de ellas.

En cuanto a los ornamentos, eran muy variados, confeccionados a base de piezas recortadas, sobrepuestas, hasta con bordados, como elementos decorativos de distintos materiales y formas, incluso en algunas comarcas con el recurso del plisado.

Cosa curiosa a destacar es que todas estas piezas llevaban en sus bordes un cordoncillo elaborado en lana o cinta de “vellut”, para su protección. En la banda interior, la pieza conocida como ‘a ruedo”, la cual se correspondía con una tira de unos 25 cms colocada alrededor, hecha de diferente tela, aunque cuando era  de la misma, otro color la resaltaba.

De la misma manera, las oberturas laterales también iban profundamente adornadas en telas recortadas y superpuestas, y en torno a ellas un cordoncillo. De esta manera eran de utilidad para introducir la mano dentro de la faltriquera o bolsillo, donde se llevaban los efectos personales, anudados a la cintura.

GUARDAPEUS

Así se denominaban las faldas confeccionadas en seda, que presentando la misma estructura que las enaguas, su uso era corriente y los colores lisos. En especial destaca en gran manera y en un porcentaje muy elevado, el color azul por encima de otros que seguían a distancia, como eran el verde y el rojo. Se elaboraban en casa por sus propias usuarias, normalmente aprovechando los capullos de seda rotos, destinando los de mejor calidad para la venta. Por lo que los tejidos más usados eran el “anducar” y el “filadic”, siguiendo por el raso, la tafeta, y como no, los “domassos”, con grandes motivos ornamentales de flores, diademas, frutas, etc.

También de antiguo y cuando la calidad era extraordinaria, esta pieza recibía el nombre de “basquinya”, que ya en el XIX se quedaría con el de "faldes apolissonades”.

Las guarniciones utilizadas para ornar los “guardapeus” eran muy variadas y espectaculares. Según el gusto de la época, iban desde el “farfalá” en seda, hasta simples cintas de algodón, pasando por las cintas doradas o plateadas, lazos superpuestos y siempre en número de dos o tres.

El largo era variable, hasta llegar a unos 10 o 15 cms de tierra. Todos llevaban la ‘roda’ interior como en las sayas.

Estas faldas, como las enaguas, evolucionaron, alargándose hasta llegar a tierra, desplazando su volumen desde la cintura a la banda de atrás, la cual ya bien entrado el siglo XIX, se “apolisonará”, debiendo alargar la falda a modo de cola por la parte posterior, y cuando la moda del “polissó” desapareció, estos “guardapeus” se arrastraban por tierra, especialmente en las capitales, mientras que en los pueblos continuarán utilizándose el ya nombrado brial.

En los grandes acontecimientos estos “guardapeus o basquinyes”, solían ser de colores oscuros, guarnecidos con la misma suntuosidad que en el siglo XVIII,  y además de la “roda” interior se colocaba papel o cartón para estibarlas, dándole así una mayor sensación de grandiosidad.

Publicado por “Mes a Mes” que fue editado por la Asociación Cultural "El Portalet"

lunes, 18 de enero de 2016

EL CUERPO DE BOMBEROS


Las exhibiciones del Cuerpo de Bomberos cara al público siempre causaban sensación. Eran muy frecuentes a finales del siglo XIX por la incorporación de las nuevas "tecnologías", pues contar con equipos modernos y de gran eficacia era todo un honor para la corporación municipal.

Al mismo tiempo se aprovechaba la presencia de ilustres personalidades de la capital, como sucedió a principios de 1902 con la visita del Ministro de Instrucción Pública, Conde Romanones, a quien se le ofreció una demostración consistente en el montaje de la "escala Porta" y funcionamiento de motores, acompañado por el Presidente de la Comisión de Bomberos, Sr. Navarro Reverter.

El lugar idóneo para estas actuaciones era el Paseo de la Alameda, recurriendo en alguna ocasión a la dársena del puerto en su orientación hacia el Faro.

La foto de finales del siglo XIX es un fiel documento de la expectación por estas exhibiciones, en esta ocasión ante la Fuente de las Cuatro Estaciones del paseo de la Alameda.

jueves, 9 de abril de 2015

BAÑOS EN LA CIUDAD

 1895 baños del almirante
1895 -  Si siempre se ha dicho que Valencia vivía de espaldas al mar, quizá ello justificaba la existencia de baños en la ciudad, abundando en que el periodo de su apertura al público fuera en la mayoría de ellos de mayo a septiembre, aunque llegado el invierno y previa petición anticipada, algunos abrían sus puertas. 

Tendría que llegar la última década del XIX para que instado desde diversos sectores, a los que no sería ajeno Vicente Blasco Ibáñez, el deseo de unir Valencia al mar se viera reflejado en proyectos. 

El tranvía de atracción animal que funcionaba desde 1876 al Cabanyal era insuficiente y más que acercar, distanciaba. El balneario de Las Arenas, inaugurado en 1888, estaba llamado a que las distancias fueran más cortas, más ilusionantes.

Mientras tanto, fueron varios los baños que procuraban instantes de placer, y en la calle Carniceros, los baños de Espinosa, daban servicio a la zona. En las calles de Falcons y San Miguel los de San Rafael, y en la de Tránsits, los de Diana, mientras que a la calle del Almirante acudían los más adinerados. Pero los de mayor uso eran los del Hospital General que también prestaba un servicio gratuito para los más necesitados. Baños que se mantuvieron hasta los años cincuenta del siglo XX.

En la foto de 1895, vemos el aspecto que ofrecía el tejado de los Baños del Almirante bajo el que se esconde su estilo mudéjar con dilatada existencia desde época musulmana, aunque su construcción se documenta que fuera tras la Reconquista.

Fuente: Valencia en la Revolución (1834-1843) de Ivana Frasquet

viernes, 27 de febrero de 2015

LAS PELEAS DE GALLOS

la gallera en la sociedad artistica escalante años 30 La "Gallera" en la Sociedad Artística Escalante años 30

La pelea de gallos tuvo su momento en Valencia. Arraigó en la ciudad en el primer tercio del XIX y su cuota de popularidad fue en aumento, convirtiéndose en popular motivo de entretenimiento para unos aficionados que acudían al reñidero situado en la plaza de Mosén Sorell los días festivos. Como negocio, vecinos del barrio del Carmen se esforzaban por la cría de un buen gallo de pelea, toda vez que suponía un buen pellizco para el sustento familiar.

También se puso en práctica en el LLano de Zaidía donde se construyó un circo adaptado a las peleas de gallos con el añadido de salas para otras actividades de recreo y conferencias. Estaba entre los puentes de Serranos y San José, por lo que la cercanía a los pueblos de huerta facilitaba la asistencia de los aficionados. Las peleas se ofrecían todos los días festivos, así como los jueves durante una parte del año. Los cinco cuartos de la entrada facilitaba una gran concurrencia.

La afición por los gallos también llegó al centro de la ciudad a finales de siglo, y en 1890 se inauguró la Gallera de la calle Aluders que estuvo muy activa hasta avanzado el siglo XX. De arquitectónico acabado y planta circular, se conserva en la actualidad como Sala de Exposiciones.

El Marítimo también tuvo sus “peleas de gallos”, en el Cabanyal, en una costumbre que pese a la prohibición existente ha llegado el actual siglo con la intervención policial ante su conocimiento.

Fuente: Valencia en la Revolución (1834-1843) de Ivana Frasquet

martes, 30 de diciembre de 2014

EL BARRIO DE PESCADORES

1900 CA BARRIO DE PESCADORES

La vida familiar próxima al puerto y hasta mediados del siglo XIX, cuando los nuevos proyectos portuarios iban a hacer más habitable la zona, tenía sus peligros. Pueblo Nuevo del Mar era un lugar de salitre; de humedades e incendios. La línea del mar, muy próxima, azotaba las cabañas.

No es de extrañar que los pescadores dieran nombre a un barrio alejado del mar, en un lugar donde se concentraban los calafates, quienes con su pericia cubrían de brea las barcas, disponiéndolas para sus tareas de pesca. La proximidad de Ruzafa y sus canales a la Albufera les aumentaba el jornal, y el Barrio de Pescadores había bautizado su calle más importante como de “Las Barcas”.

1900 plano barrio pescadores

Barrio que fue perdiendo su entidad por la mejora en su hábitat de los poblados marítimos que se habían unido al Cap i Casal. La zona iba a entrar en un proceso de degradación, y de tal cuantía, que un proyecto aconsejó su derribo, cuando finalizaba el siglo, para convertirse en una zona bancaria y comercial de primer orden, en la que en el recuerdo solo queda el nombre de una calle, ya sin perfumes de brea.

Vemos el viejo barrio de Pescadores con su aspecto de las últimas décadas del XIX con el inicio de las calles Timoneda y Bonilla, y al fondo el arbolado de San Francisco, con el palomar de rigor y la indumentaria de una época ya muy lejana, así como un plano que nos indica cómo era el barrio con sus callejuelas del interior en un proyecto de 1900.

martes, 18 de noviembre de 2014

INDUMENTARIA VALENCIANA EN EL SIGLO XIX

SIGLO XIX  INDUMENTARIA VALENCIANA. Fotoìgrafo Ludovisi, ca. 1870
Ca 1870 – FOTO DE “LUDOVISI Y SU SEÑORA”

Los datos que nos aporta Pablo Carsí y Gil, escritor valenciano del siglo XIX, en su dietario
“Usos y costumbres de Valencia”, son interesantes para comprender la sociedad
valenciana de esa época. En el apartado de indumentaria los datos son
curiosos, con observaciones vividas en primera persona.

Reproducimos tal cual con la sui generis ortografía que él escribía:


“Modos de vestir las mujeres. Para salir de casa vasquiña negra de seda, o de lo que podían gastar, pero estrecha y un palmo no llegaba a tierra, de modo que cuando tenían que alargar los pies para pasar alguna balsa, se tenían que levantar un poco la ropa, para poder alargar la pierna, la mantilla negra lo mismo que la basquiña y un pañuelo al cuelo, avierto un poco por el pecho y traína muchas cotillas que le abrasaban todo el bientre. Las mujeres que criaban en la cotilla tenían como una ventanilla de la grandaria de un duro atada con dos sintas, y para dar de mamar a sus hijos desliavan la sinta y solo sacaban el mugrón de la teta, y el niño mamaba. En el año 1840 empesaron a conoserse en Valencia los miriñaques. En 1860 los vestidos de las señoras con cola, antes ya los llevavan algunas señoras. En 1848 empesaron los carritos de mano.

Los sapatos tenían una punta larga y de cara estrecha, y un grande tacón de tres dedos de alto y era de madera, forrado de lo mismo del sapato, cuando entraban en casa hasian mucho ruido. Para aser estos tacones había en Valencia muchas casas de este oficio, que se llamaban taconers. El pelo de la cabeza, o sean los cabellos los traían todos tirados atrás, y acian de todos una trena, y la asían doblada y atada con un cordón negro, y se llamaba la castaña, no salían de casa sin traer puesta la basquiña. Esta clase de vestir duró hasta el año 1808. Cuando avia algún baile en alguna casa, cuando bailaban las mujeres desian los que miraban: Baya el taconeado, y estas meneaban los pies tan aprisa, que movían un ruido muy particular. En siendo de noche ninguna mujer salía sola de casa, como no fuera acompañada por un hombre de casa, y aún de día ninguna doncella salía sola de casa. Estas reglas duraron hasta 1808.

SIGLO XIX INDUMENTARIA VALENCIANA _Valenciano. 1895 Valenciano 1895

Los hombres. Modos de vestir. Traían o vestían unos calsones hasta la rodilla, y entre las piernas un corte con tres i cuatro botones, esto era para mear. Las medias largas, y las ligas las ataban por ensima de las rodillas. Los chalecos cortos y las chaquetas cortas. Los sapatos con punta y una ervilla. El cabello lo mismo que las mujeres, otros que podían gastar más llevaban coleta, atada con sinta negra y larga, y cofia en la cabeza, unos la traían negra, otros roja con una borla atada con un cordón, y montera de terciopelo negro y capa de paño negro, o asul.
(12)
Los que podían gastar, llevaban sombrero en tres picos pues no se conosian de otra clase. Capa de paño rojo, de grana con vueltas blancas, también avia capas de paño blanco, y la chaqueta de tela de seda y lo mismo el chaleco y los calsones, y los botones de las rodillas de plata y los de entrepiernas (o la bragueta que así se llamaba) de lo mismo, y medias de seda blancas y los sapatos con punta y ervillas de plata. Otros que podían gastar más, hiban vestidos lo mismo, pero con una larga casaca de seda, y un reloj delante.”

Texto y fotos de Rafael Solaz

domingo, 27 de julio de 2014

LA BATALLA DE FLORES

Cromo de la Batalla de Flores. Siglo XIX
Archivo de Rafael Solaz

La “Batalla de Flores” es el uno de los actos más especiales de la Feria de Julio de Valencia. Esta guerra floral, ya centenaria, se remonta a 1891 cuando Pascual Frígola, presidente de Lo Rat Penat, organizó un desfile de carrozas engalanadas con coloridas guirnaldas de flores con falleras de varias comisiones de Valencia. El desfile comienza preparando el ambiente con “l’entrà de la murta”, luego las grupas donde parejas de valencianos van montados a caballo con su traje regional, y ya, por último, las carrozas, que durante su recorrido un jurado escogerá la más bella, decoradas con diversa temática, como podemos ver en la imagen de un cromo del siglo XIX.

Después del desfile comienza la Batalla de Flores donde se lanzan gran cantidad de pétalos de flores convirtiendo todo el recorrido en un multicolor tapiz en el suelo, donde las flores, como proyectiles de esta insólita batalla son los clavelones chinos, y las bellas falleras se protegen la cara con raquetas para no sufrir el impacto aromático de las flores en sus rostros, ya que el público también participa congregado en unos palcos donde tienen acceso a una gran cantidad de munición floral. Al acabar el combate, se celebran unos fuegos artificiales para dar por concluida la Feria de Julio.

Sin duda, nosotros los valencianos, sabemos cómo mostrar nuestra alegría y festejarla de manera insólita, como cantó Salvador Giner en “L’entrá de la murta ”:

L´entrá de la murta es
un carro ple de flors
que ve ple de perfums
que alegren nostres cors.
Escampa en la enramá
plantes de dolça olor
per a on ha de pasar
quan siga hora la procesò.

Texto de Isabel Balensiya

sábado, 28 de junio de 2014

LA SONRISA EN EL RETRATO

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¿Por qué antes nadie sonreía en los retratos?

El motivo principal era moral, el siguiente técnico; un retrato era algo para la posteridad y era algo importante, como las personas que se lo hacían; era una novedad cara y tan solo podían gozar de ellas personalidades y gente pudiente, por lo tanto debían de dar una imagen seria y respetable, sólo una sonrisa estúpida podría estropear tan altivo retrato, toda vez que se daba por sentado que tal reacción era síntoma de inmadurez y que era un gesto infantil.

Tan solo quedaba grabada la sonrisa en un retrato de personas a las que no les importase parecer no inteligentes según el escritor Charles Dickens, ya que tan solo hacían alarde de ello, cómicos, locos, gente del espectáculo, borrachos, infantes y prostitutas, y generalizando "gente desdeñosa".

Era el siglo XIX, y la era de la fotografía aún se debía de perfeccionar, mientras a la vez surgían algunos inconvenientes, pues se necesitaban al menos diez minutos aproximadamente para poder recoger la luz y que el daguerrotipo captase la imagen, un largo tiempo para estar inmóvil. Menos que un retrato pintado, pero suficiente como para necesitar algún reposacabezas para no entumecerse. Nada tiene que ver con hoy en día donde la sonrisa es un acto reflejo e indispensable para una buena fotografía.

Texto de María Martínez Gavilán

lunes, 26 de mayo de 2014

LAS TORRES DE SERRANOS, SUS RAICES ECHADAS

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Esto es un grabado anónimo de una web llamada "Todo Cuadros", y me gusta porque es simple y sencillo; el que lo pintó, no pintó gente ni puso fecha, no dio ningún dato y habría que deducirlo mirando alguna pista que lo delate, que nos asegurara su época…

En este dibujo anónimo las Torres de Serranos se ven con esplendor; y mirándolas, pienso que a través del tiempo, de las épocas, de los siglos... Siguen ahí majestuosamente, para quien quiera admirarlas, para los valencianos, para los residentes, para los turistas, para ti, para mí.

En este dibujo, no hay caballos bélicos, ni carrozas, no hay carros ni trenes, no hay coches ni personas, y lo digo por el mismo orden en el que estamos acostumbrados a verlas en las fotos antiguas según cada época. Están ahí acompañándonos y cambiando en cada siglo con nosotros y nuestros cambios, y seguirán pasando los años y seguirán ahí en la Historia, para los que estuvieron, para los que estamos, para los que estarán. Ojalá sigan admirando la belleza de su Historia como nosotros lo hacemos.

Texto de María Martínez Gavilán.

sábado, 24 de agosto de 2013

LA CAPITULACIÓN DE VALENCIA

Capitulacion de Valencia_ Jaume I en Ruzafa. Grabado. Mitad siglo XIX

Fuente – Rafael Solaz 

Después de la victoriosa batalla en El Puig de Santa María, Jaime I, tal y como lo tenía planificado, decidió que era la hora de entrar victorioso en la ciudad de Valencia, acontecimiento que tuvo lugar el 9 de Octubre de 1238, según las crónicas. El lugar elegido por el monarca para sentar su base fue el que comprende el actual barrio de Ruzafa, siendo el punto más probable el ocupado en la actualidad por el Convento de Nuestra Señora de los Ángeles, en cuyo recuerdo y en su fachada existe un bello mosaico gracias a la Agrupa­ción Fallera de Ruzafa, que recuerda la firma de la rendición del rey moro Zayan unos días antes de la entrada triunfal de Jaime I en la ciudad. En este grabado del siglo XIX se recuerda la efeméride.

miércoles, 3 de julio de 2013

IMPRENTA - UN GRABADO DEL SIGLO XIX

 Fuente - Rafael Solaz

Fue en Valencia donde se imprimió el primer libro en España de carácter literario en el año 1474. Su título: "Obres o trobes en lahors de la Verge Maria” escrito en Lengua Valenciana; la imprenta de Lambert Palmar estaba situada en la calle del Portal de la Valldigna en cuyo recuerdo existe una placa en la fachada donde la misma estaba situada.

jueves, 7 de marzo de 2013

viernes, 5 de octubre de 2012