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domingo, 29 de mayo de 2022

LA HISTÓRICA E INNOVADORA FALLA MOSSÉN SORELL-CORONA

 

·         1888 Falla calle Corona.- Archivo Falla

Tienen documentado que plantaron una falla en 1860, es la novena más antigua de las comisiones que continúan montando monumento efímero en València, y la cuarta en cantidad de fallas grandes plantadas, 105 con la de este año.

Está en el barrio del Carmen, y según su historial fallero en ella iniciaron su particular singladura hacia el cénit los artistas falleros Regino Más, Daniel Guillot y Daniel Giménez Cotanda, los pintores José Barreira y Pascual Fambuena, y los diseñadores Anna Ruiz y Miguel H. Isom. Asimismo, destacan las colaboraciones de Miquel Navarro, Luis García Berlanga, Iban Ramón, Didac Ballester, y otros.

·         1907.-  Falla calle Corona - Archivo Falla

En 1907 consiguieron el primer premio compitiendo con 18 fallas plantadas, y en 1915 su llibret fue galardonado con el primer premio en el concurso de Lo Rat Penat, en un año que plantaron cuarenta fallas en València. Su lema fallero es “La unió de la tradició, l’art i la cultura contemporánea”.

Aunque son generalizadamente conocidos por su etapa innovadora en lo que llevamos de milenio, ya fueron pioneros con el remate de la falla de 1907, y en 1919 con el llibret en forma de carta con sobre.

·         2007.- La Mamella.- Archivo Falla

Sus fallas incitan a pensar con su fuerte mensaje crítico sobre situaciones o hechos.

El furgón del dinero, copia en madera de los de seguridad para trasladarlo, desapareció horas antes de la cremá del 5 de septiembre pasado, pero lo encontraron el pasado día 6 de este mes unos vecinos de Bétera en un campo de naranjos, con las puertas abiertas y sin los 52 millones de euros que transportaba. El día 19 lo quemarán como falla de este año y como continuación de la perfomance episódica creada por Estudio Yinsen, las diseñadoras María Pradera y Lorena Sayavera, y el quehacer artesanal del artista fallero Manolo Martín, con el nuevo lema “Don Dinero, s’ha escapat”.

·         Berlanga en la calle Corona.- 2021.- Esteban Gonzalo

De los mismos autores la infantil con el lema “En joc”.

También pioneros con falla interactiva en el 2001, plantaron tres fallas en el año 2010, y han conseguido numerosos premios en diseño.

Falla especial fue la del año 2007, la mamella de Luis García Berlanga, al que rinden homenaje con una ampliada fotografía en el muro saliente de un solar muy cerca del Casal, que está ubicado en el número 33 de la calle Corona. De un cineasta valenciano con íntima relación con esta Comisión, que no pudo ver su monumento efímero por impedírselo su salud. Lo dijo Miguel Ángel Pérez Olmos, Presidente de la Falla, en el homenaje organizado por el diario Levante y el Ayuntamiento de València en el Teatro Talia el 24 de noviembre pasado, en el Año Berlanga prorrogado a este 2022.

·         En el Casal.- 2022.- Foto Esteban Gonzalo

Su recoleto Casal recibe a los visitantes con un gran panel donde han colocado los principales artículos de medios de comunicación donde son protagonistas, para seguidamente continuar con amplia exposición de llibrets, dibujos y fotografías de fallas plantadas en su larga historia.

·         Antiguos llibrets.- 2022.- Foto Esteban Gonzalo

Casal con una característica única en la ciudad, ya que a la vista de los transeúntes un reloj digital indica a lo largo del año los días, horas, minutos y segundos que faltan para el 14 de marzo, comienzo de los días grandes de la Fiesta Fallera.  

Miguel Ángel López Olmos es el Presidente, Sara Sancho Ruiz la Fallera Mayor, y la Infantil Daphme Bárcenas Fernández.

Falla 2022.- Don Dinero. s’ha escapat.- 2022.- Esteban Gonzalo

Comisión para pasarlo bien en actividades, como son las verbenas, compaginando monumento efímero con festejos, como nacieron las fallas, un motivo para hacer fiesta. 

Texto de Esteban Gonzalo Rogel

domingo, 1 de mayo de 2022

EL DIA DE MI MADRE

Mi madre era lavandera. Era mi madre, y como tal debía rendirle un homenaje, aunque si fuese posible la pondría en un pedestal. No era como Rea, la madre de Zeus, a la que los griegos homenajeaban en este día tan especial, ni era Cibeles, la de los romanos, y tampoco Isis que para  los egipcios representaba la maternidad. Era la mía, mi madre, la que como a todas las madres le tocaba festejar su día, porque me parió, por su abnegación, por su amor sin consideraciones, y porque hubiera sido capaz de quitarse su vida para dármela a mi. 

Recuerdo de pasar mi infancia en el río. Ese Turia que de vez en cuando crecía y alguna vez que otra se desbordaba traspasando su muro y ahora sé que se llama pretil. Para mi era un lugar maravilloso, y lo era porque pasaba la mayor parte del día con ella. Lo hacía junto a otras tantas mujeres e incluso niñas con las que fui consolidando una bonita amistad.

Lo hacía desarrollando una jornada laboral de catorce horas. Ahora la puedo ver sentada en su mecedora, como un ángel, meciéndose lentamente junto a mi y juntas recordando todos aquellos años que aunque malos, fueron buenos. 

Apenas le llegaba el salario a dos pesetas diarias, para trabajar desde amanecer hasta el ocaso. Las manos y brazos cuando me acariciaba siempre estaban húmedos, y con el paso de los años cuando no era el reuma, era la bronquitis. Lavaba las telas para aquellos que podían pagar el servicio, siempre arrodillada en los márgenes del río, entre piedras donde frotaba la ropa con el agua fría de invierno. 

Ca. 1888 - Archivo J. Huguet

El caso es que yo disfrutaba cuando le ayudaba a colar el agua caliente con aquellas cenizas que se hervían en los braseros, porque en realidad era lo mejor para quitar las manchas, ahora ya sé que se llama “colada“. Me gustaba observar cómo ese líquido negruzco iba filtrando a través de las fibras, y tras varios restregones sobre la piedra,  las enjuagaba con brío en aquella agua que bajaba ya lenta para llegar al mar. Ciertas horas al día nos protegían del sol los arcos del puente del Real. Ya nos conocían quienes sobre él pasaban y desde lo alto alzaban la mano para darnos los buenos días o las buenas tardes, sonreíamos y nos sonreían. Al terminar el día aquel hombre que había venido por la mañana, el de la gorra marrón en invierno y el sombrero de palmito, que dijo que le había hecho su mujer para el verano, se volvía a llevar la ropa y eso ya no sé para donde. 

“Dios creo a las madres porque no podía estar en todas partes”. (Rudyard Kipling)

Texto de Amparo Zalve Polo

domingo, 6 de febrero de 2022

VIDA EN COMÚN DE LA MUJERES ARREPENTIDAS EN LA CASA DE SAN GREGORIO


1888 Ca. Ante el Convento de San Gregorio
Archivo Municipal

El señor D. Juan de la Ribera, Arzobispo de Valencia, por el año 1600 creó una Casa de Recogimiento para mujeres públicamente escandalosas con el nombre de San Gregorio el Magno para compromiso de esta ciudad y de todo el Reino de Valencia en la conservación espiritual y corporal.

Para ello se formó una institución formada por Administradores, un Clavario anual, Vicario, médico y cirujano, una Regidora, una maestra, una tornera (se encargaba del torno), una portera, sacristana y sacristán, refitoleras (Eran dos y se encargaban del refitorio, o lugar donde se juntaban a comer), mayordomo , demandero y demandera. Todos ellos debían observar, guardar y cumplir unas Constituciones de las que nadie se libraba, tanto para los que gobernaban como para las religiosas y las mujeres que allí vivían, y para todos los encargados de la asistencia y servicios.

Así pues, el convento y la Casa de Recogimiento formaban un conjunto que con el nombre de San Gregorio daba sitio para que aquellas mujeres que arrepentidas quisieran seguir el camino religioso posteriormente. Para ello tenía que haber pasado como mínimo un año desde el ingreso en la Casa.

El provechoso retiro era voluntario para las que espontánea y libremente quisieran entrar, ya que si lo hacían a la fuerza podrían ser causa de perversión para las demás.

Eran mujeres de edad comprendida desde doce hasta cuarenta y cinco años, que fueran pecadoras públicas, de mal ejemplo y escándalo y que no padecieran de mal contagioso. No ser doncellas, ni haber estado en otra casa anteriormente, ya que hacía suponer de su expulsión por escandalosa.

Aunque no fuera de la ciudad, ni del Reino de Valencia, se le podía admitir, mientras que no fuesen moras o judías, sino Católicas Romanas. Y las preñadas, por supuesto, tenían vetada la entrada. De las casadas alguna era aceptada, aunque en este caso se ponía difícil, ya que se hacía a juicio de más personas. 

Veamos unos detalles del día a día en el recogimiento:

No podían recibir ninguna carta, ni dinero, ni recado, si no era habiendo pasado por la revisión de la Regidora o de la Maestra, con el conocimiento de quien la envía.

Los bailes no estaban permitidos, ni los juegos de naipes, músicas profanas, ni que dos mujeres (A las mujeres ingresadas se les llamaba Hermanas) pudieran dormir en la misma cama. Todo pensamiento en estos actos podría hacerles recordar sus anteriores devaneos. Las  amistades estrechas y los abrazos estaban prohibidos.

Mientras trabajaban en conjunto, una de ellas leía un libro devoto, la que fuera designada.

Cada semana, al menos dos veces había que barrer. Unas se encargaban de echar el agua, mientras que otras pasaban la escoba, y todo ello con silencio y compostura.

Ninguna podía faltar a los actos de la comunidad, como al Refectorio o al comulgador, de no ser por impedimento de enfermedad o tarea. La Regidora o la Maestra se encargaban de hacer la ronda de vigilancia. Ni que decir tiene que si alguna estaba encamada por enfermedad, ninguna otra podía estar acompañándola a solas. Otro detalle es la ausencia de espejos en la Casa. 

Ahora vemos las faltas durante el recogimiento: 

Para las faltas leves la Regidora podía establecer juicio sobre ellas, pero no así para las graves, que tenían que pasar por el consenso del Clavario. 

Faltas de ligera culpa: 

- Las risas en el coro o en el refectorio.

- Llegar tarde a los actos comunitarios.

- Dejar de ejecutar una orden de manera intencionada.

- Las murmuraciones sobre alguna corrección de la regidora o de la Maestra hacia otra mujer.

- El robo de comida a otra.

- Mentir con perjuicio de otra. 


Faltas de mediana culpa: 

- Palabras de injuria y afrenta.

- Golpear a otra con las manos o algún objeto.

- Hablar a través del torno con el exterior, o por la reja, sin el permiso de la Regidora o la Maestra.

- Negar el perdón de cualquier otra si humildemente se lo pide.

- Desobediencia a la Maestra, Regidora o Tornera. 

Si alguna incurría frecuentemente en estas faltas, se consideraba incorregible y la Regidora la enviaba al “cepo”, de un día de pan y agua, acompañada de otra que fuera virtuosa para que caritativamente le diera consuelo. 

Faltas graves: 

- Jurar o perjurar.

- Faltar al ayuno cuando la Santa Iglesia ordena.

- Uso de palabras o frases deshonestas, que pudieran escandalizar a quien las oyera.

- Sembrar discordia y hablar mal de los demás de manera repetitiva.

- El hurto.

- Intentar salir de la Casa con engaño.

- Cometer algún pecado con referencia a la sensualidad.

- Intento de agresión a la Regidora, Maestra o Tornera. 

Queda decir que el fin de su estancia allí de buen fin y con arrepentimiento se debía a varias causas: Por regreso con la familia, con el marido, o por deseo de ser religiosas. Para esta última, cada Administrador hace elección de dos señoras como Madrinas. El día de antes de San Gregorio, acudirían para ver el tallaje, con el fin de enviarles los nuevos hábitos religiosos.

Texto de Amparo Zalve Polo

sábado, 11 de julio de 2020

ALGO DE HISTORIA DE LA PLAZA DEL MERCADO: CURIOSIDADES

Biblioteca Valenciana - Lévy

No se trata de hablar sobre la Plaza del Mercado actual, tampoco del edificio del Mercado Central, ni de la bellísima construcción gótica de la Lonja. Tan solo un breve resumen en el tiempo sobre curiosidades y pequeños apuntes históricos, donde la vida comercial de la ciudad de Valencia se estableció dando salida a los múltiples productos de nuestra huerta.

I- Una plaza en principio que fue zoco musulmán, que llegada la conquista del rey Jaime I le concedió el privilegio de celebrar un mercado semanal, y que la autorización diaria se la dio el rey Pedro IV el Ceremonioso.

II- Fue cementerio durante la dominación musulmana (antes de 1238). De ahí una sátira del poeta Jaime Roig:   
 
“Ni menjaria carn del mercat, si hom penjat algú hi había"         
                                    
"Ni del mercado carne comiera, si algún ahorcado en él hubiera"

En 1672 durante las obras de les Covetes de San Joan aparecieron cadáveres y osamentas en cantidad.  Detallando algo al respecto sobre este lugar de la plaza: Durante el mercado, aquí se encontraba la zona de Les Estaques, destinado a recibir las caballerías de los concurrentes; allí se anclaban, debajo de la terraza de la iglesia de los Santos Juanes, desde la escalera  por donde a ella se subía, hasta la calle que iba a la Capilla de la Comunión de la misma iglesia. Formaba una pequeña plaza. 


Archivo Municipal

Llegó el momento de hacer obras de saneamiento y renovación de la iglesia, y al maestro de obras, en pago a su trabajo, se le concedió esa parte de la fachada. Hizo varias cuevecillas y las disfrutó. Más tarde, por testamento, las volvió a ceder a la iglesia, pero con ciertas obligaciones. Una de ellas era la de no alquilarlas por más de 20 libras, pero que al final no se cumplía. Conforme iban desapareciendo el resto de las estacas, se fueron ampliando les Covetes.

III - La primera fuente pública que se instaló en la ciudad fue en esta plaza. Se extraía mecánicamente el agua de una acequia. Una fuente que se adornaba en las festividades y procesiones. Alrededor de su taza había un rótulo que decía: “En lo any 1672”.

IV - Se celebraban fiestas y grandes concurrencias. Como si con ellas se quisiera borrar el horror de las ejecuciones que se realizaban junto a la Lonja. Un hecho significativo fue la última ejecución por la inquisición en España. Corridas de toros, brillantes funciones ecuestres. Lugar donde las comparsas de las cabalgatas guardaban al paso sus mejores habilidades y acrobacias esperando el aplauso de la concurrencia.

V - Estaba dividido el mercado por zonas en las cuales se ocupaban de vender los productos que hacían los artesanos, aves, carnes, pan, o bien, los productos derivados de la huerta, cuyas labradoras en sus puestos desmontables ofrecían sus patatas, alcachofas, lechugas... con toda la frescura de lo recién cogido al amanecer. Los puestos estaban numerados, llegándose a contar hasta 1.480. Los cercanos a las droguerías eran considerados los más céntricos y apreciados para las vendedoras.

Se vendía desde el amanecer hasta concluir la venta y si los de derecho no estaban ocupados, aparecían las revendedoras que vendían al menudeo alguna ganancia. Solo se les permitía a estas últimas a partir de las diez de la mañana, por lo que se les daba preferencia a las labradoras para que pudieran vender sus artículos directamente.


Archivo Municipal

VI - A partir de 1839 se hizo el  Mercado Nuevo, ocupando ya el solar que dejó el Convento de Magdalenas. Se diferenciaba del anterior principalmente en que los puestos de venta se hicieron permanentes, aunque los desmontables se conjugaban con ellos. Formaban un rectángulo con dos filas de casetas, más o menos setenta, con espaciosos soportales delante sostenidos por columnas. Había un depósito para los pesos, pesas y medidas que alquilaban a las vendedoras. El centro de los soportales estaba ocupado también por dos hileras de tinglados cubiertos de forma que formaban tres calles. En estos se establecían los panaderos y los tableros para la carne.

VII - El Mercado Nuevo se retiró bajo el reinado del rey Alfonso XIII, el cual acudió dando unos golpes conmemorativos con una piqueta de plata.


Archivo Municipal

Un romance titulado “La despedida de Valencia“ de la biblioteca de Mayans:

            Adiós Plaza del Mercado,
            con tu comercio y bullicio
            en donde todos encuentran
            con que saciar su apetito.
         
             Adiós portales y tiendas
            de canela y clavo fino,
            con todos los ramilletes
            que deleitan los sentidos.
            
               Quédate en paz calle nueva
             con tus mercaderes ricos,
             donde galanes y damas
             sacan trajes exquisitos.

Texto de Amparo Zalve Polo

viernes, 24 de abril de 2020

CONFECCIONES EL DIRECTO DESDE 1905

1888 - Lévy

En el número 5 de la calle Bolsería, en pleno Centro Histórico, y donde hubo una fábrica de guitarras de la comercial argentina Stradivarius, las hermanas Encarnación y María Martínez Ibor crearon en 1905 un comercio de ropa hecha para caballeros (blusas, pantalones, abrigos, fajas...) y señoras (faldas, sacos, enaguas, pantalones, delantales...), pero especialmente para niños, con notoriedad en los trajes de comunión. Fama en blusas valencianas ya que se las encargaba el Tribunal de las Aguas para ellos y cuando tenían que investir a alguna autoridad o personaje importante (SAR el Príncipe de Asturias en octubre de 1995) en la sesión de los jueves en la Puerta de los Apóstoles.

Lo titularon El Directo con doble sentido: rapidez para atender a los clientes y unirse a la reclamación valenciana de un ferrocarril directo con Madrid, ya que el enlace de 1859 del Ferrocarril de Campo en La Encina con la línea de Alicante a Madrid significaba un recorrido de 498 km. frente a los 350 km. de un proyecto sin fructificar desde 1845. La distancia se acortó en 1947 cuando terminaron la conexión Utiel-Cuenca y redujo el recorrido a 402 km. aunque con un trazado inviable para grandes velocidades. Por ello, el casi directo llegó en el 2010 con la línea de Alta Velocidad, pero con 41 km. más, es decir 391, para estatalmente contentar al gobierno de Castilla La Mancha que exigía que Cuenca no quedara descolgada.

El matrimonio y su hijo en la tienda.- 25-10-2019.- Esteban Gonzalo

El primer continuador de la saga comercial fue Salvador Salvador Esteve, hijo de Encarnación, y a éste le sucedió su hijo Vicente Salvador Fas quien con su esposa Pilar Atienza Poveda siguen regentando la tienda junto con su hijo Vicente. Matrimonio que hace medio siglo orientó el negocio hacia la ropa y el calzado laboral.

Cuarta generación que tiene muy posibles continuadores en sus nietos Sergio y Vicente.

En su página web informan “que la tienda inició su actividad cuando no existía la confección industrial en serie y los sastres y modistas eran los únicos profesionales con conocimientos y habilidades para vestir a la población, y siempre con buena relación calidad-precio y al tanto de las últimas tendencias e innovaciones”.


28-04-2007.- Rótulo centenario.- Foto valenciaarenaycal.com

Conservan la esencia del negocio tradicional, como es el trato familiar con los clientes, así como el mobiliario de sus inicios, los mostradores de buena madera.
Corpus 2005.- Archivo Familia Salvador-Atienza.

Vicente Salvador y su Familia son los grandes protagonistas de la calle Bolsería, junto con sus vecinos de Confecciones La Purísima, en el lanzamiento de pétalos de flores al paso de las procesiones del Corpus y de la Virgen de los Desamparados. Se aúnan devoción y aporte al atractivo turístico de la ciudad.

2005 Edificio antigua.-  Archivo Familia Salvador-Atienza.

Por ruina del edificio tuvieron que estar en el bajo del nº 11 de la vecina calle Carda entre el año 2014 y el 23 de abril del año pasado, cuando retornaron al bajo del nuevo edificio con arquitectura acorde con el entorno de la calle. Solamente les falta colocar, cuando terminen de restaurarlo, el mural con el tren. 

Fachada actual.- 25-10-2019.- Esteban Gonzalo

Y a diferencia de las puertas de otros comercios, cuando están bajadas las metálicas exhiben publicidad de lo que venden realizadas por un hábil grafitero.

Confecciones El Directo está ubicado en una calle siempre comercial y artesana que es la principal arteria entre los barrios del Mercado y del Carmen. Por ello la afluencia en Fallas es enorme, incluso con el atractivo añadido del satírico monumento que plantan en la plaza del Tossal.

Texto de Esteban Gonzalo Rogel

martes, 23 de octubre de 2018

AGLOMERACIONES - I


Postal coloreada de época, ca. 1888. Remember-València, pg 527.

ANÉCDOTAS Y CURIOSIDADES TRANVIARIAS

En esta corta serie de dos anécdotas se trata un tema genérico, pero que afecta de distintas formas al normal y eficaz funcionamiento de los tranvías de Valencia.

El problema suele venir casi siempre por circunstancias ajenas a la red tranviaria, pero siempre el resultado viene determinado por un retraso del horario en una o varias de las líneas afectadas, que incide en los usuarios haciéndoles llegar más tarde de lo previsto a su destino.

Uno de los lugares que más gentío ha tenido siempre era y es la zona del  Mercado Central, sobre todo cuando sus paradas estaban instaladas en la alargada plaza del Mercado, antes del modernista edificio cerrado que ahora lo contiene, como podemos apreciar la aglomeración apenas deja ver las vías.

En la foto siguiente en la que se ve una masa de gente en la entonces plaza san Francisco (Ayuntamiento) en la zona de la vía del tranvía de caballos, que por cierto viene de la calle Barcas y se ve al fondo izquierda. El frente de fincas viejas corresponde con el desaparecido barrio de Pescadores, hoy manzanas de lotería Bello y de Correos. El tranvía podría ser de la línea Diagonal o de la línea Interior. Por sus características la foto debe corresponder hacia 1890.

Foto autor desconocido, ca. 1890. Remember-València, pg 166.

Ahora estamos ante una de aquellas típicas aglomeraciones de la época, en las que apenas se ven mujeres. Corresponde con la llegada de uno de los primeros trenes falleros del siglo pasado, en los que Valencia se volcaba para dar la bienvenida a aquellos primeros turistas de nuestros festejos, que llegaban desde Madrid o Barcelona. Vemos desde la estación del Norte la calle Xàtiva y Marqués de Sotelo donde están totalmente paralizados por el inmenso gentío varios tranvías eléctricos.

Foto autor desconocido, 1927. Remember-València, pg 141.

La siguiente aglomeración debe corresponder con la proclamación de la República en 1931, e igualmente que en la anterior ni siquiera se ven tranvías, que suponemos paralizados ante la gran masa humana que llenaba la pl. E. Castelar (Ayuntamiento) Con tal acontecimiento ¿por dónde iban a circular?

Foto autor desconocido, 1931. Remember-València, pg. 1092.

La última aglomeración que presentamos no sólo cortó parcialmente el servicio entre Valencia y su puerto del Grao, estaba tan preparada que incluso los periódicos del día llevaron avisos de la Compañía de Tranvías y Ferrocarriles de Valencia (CTFV) con las previstas interrupciones de los servicios tranviarios, sobre todo de las líneas 8 y 11, durante toda la mañana, que en esos años cubrían servicio Gran Vía y Interior–Alameda. Se trató del traslado desde el puerto a la Lonja y posterior entierro de los restos del insigne escritor y político valenciano Vicente Blasco Ibáñez.

La fotografía está tomada en altura desde una finca en pl. América, la plaza está a rebosar y se ven los puentes del Mar, ya sólo peatonal, y de Aragón llenos de gente, y en primer plano el ataúd con los restos del gran escritor.

Foto autor desconocido, 29-10-1933. Remember-València, pg 1498.

Texto de Enrique Goñi Igual.