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viernes, 20 de marzo de 2026

LOTERÍA FALLERA DEL AÑO 1947





Participación de cinco pesetas en el número 46.709 para el sorteo de la Lotería Nacional del 22 de diciembre de 1947 emitida por la Falla del Barrio La Amistad de Valencia.

Recuerdo guardado en la exposición del Casal de la Falla sito en la calle La Amistad 1.

El depositario, popularmente el lotero, era Guzmán Pérez con domicilio en el número 48 del mencionado barrio.

Corresponde al segundo año fallero de esa Comisión, creada en un barrio, entonces de casas de dos plantas junto al lado este de la avenida Cardenal Benlloch, el tramo del antiguo camino de tránsitos más cercano a la fachada marítima.

Las participaciones las imprimió Organización Bello, que estuvo en los números 5 y 7 de la calle Barcas de Valencia.

Modas Carlos Betoret y Tienda Rodilla fueron continuadores en el edificio del número 5, construido en 1920 y actualmente en adelantada fase de transformación en el tercer hotel The Valentia.

En el bajo del número 7 la cafetería Barcas 7 fue una continuadora desaparecida.

Años cuarenta cuando la general de un cine de sesión continua costaba una peseta, veinte céntimos viajar en el tranvía urbano y hacían la compra en el mercado por unas cinco pesetas.

Texto de Esteban Gonzalo Rogel

sábado, 7 de enero de 2023

EL PAVO REAL


Años 20 - Barberá Masip

La calle Popul en los años veinte nacía en la plaza de la Merced y con su número 1 aparece en esta foto con seguridad próximas las fiestas navideñas cuando el pavo estaba presente en la mayoría de las casas. Por lo menos una vez al año hacía su presencia en las más de las mesas en fraternal reunión familiar.

La tienda Pavo Real, como sucesora de Viuda de Moliner -notable comercio de sedería, peletería y novedades- de la que había vaciado sus anaqueles de ropa dispuestas para los días de cualquier festiva celebración y mutaba a la venta de animales de pluma para hacer su agosto en los días más fríos del año.

Pavos y gallos se apoderaban de la plaza de la Merced, donde la chiquillería buscaba su divertimento y el olor a paja y las plumas que revoleteaban en su torno, contribuian a recrear una atmósfera de ilusión, mientras el huertano con su botijo en la mano siempre atento a la espera de la llegada de su clientela.

Los años desamortizadores del XIX habían derribado al convento de la Merced de San Pedro Nolasco y con su esponjamiento, apareció la plaza con su nombre que tenía su continuidad en la calle de Gracia, la vía popularmente conocida como "de las cestas” que aún hoy surte, viste y decora el interior de la casas por muy bajo precio.

Céntrica plaza donde los teatros y con sus carteles logran embadurnar la fachada de un bajo con tres amplios ventanales que se antojan abandonados.

Y en el número 1 de la calle Popul el rótulo de Pablo Moliner, tienda que ofrece su surtido de sedería, como relevo familiar que en su abandono del local que después albergaría la tienda Pavo Real, iba a patrocinar tan peculiar transformación mercantil para alegrar las fiestas de Navidad.

Todo es añejo y entrañable en la foto de Barberá Masip. La Valencia que un día fue y cuyo recuerdo no fenece.

sábado, 19 de diciembre de 2020

TODO UN ARTE: EL DE LAS FELICITACIONES Y EL AGUINALDO

Una corta introducción nos llevará a comprender el arte de pedir al fin del año:

Unos dicen que si fueron los Celtas los primeros pedigüeños, con su “eguinad”, que designaban al obsequio de fin de año, y solía consistir en frutos secos y alguna vianda más. Aunque otros dicen que serían los romanos, “Hoc in anno “ (en este año), ramos hechos con pino cortado del bosque de la diosa Estrenía para regalar a amigos y familiares, más tarde sería dátiles y miel, y al final regalos más valiosos, como medallas y monedas de plata.

¿Vemos el término?  Estrenía … estrenar... estrenas.  

Con la invención de la imprenta, siglos más tarde, aparecieron las tarjetas de felicitación. Los dibujos eran totalmente religiosos, grabados coloreados a mano con la figura del Niño y adornos florales.

Al llegar el siglo XX, los serenos, ¡ay los serenos!, que por cierto tuvieron su origen en esta ciudad, tuvieron la idea de ir de casa en casa con tarjeta en mano y sonrisa en boca. A ellos se fueron añadiendo todos los que las familias solían tratar. Previos días navideños se preparaba dinero suelto porque tenían que llamar a la puerta el sereno, el vigilante, la modista, el portero, el droguero, la aprendiza , como no, el barrendero, el carbonero, el zapatero, la lechera , incluso el monaguillo... hasta que se acababa el “suelto”. Tan solo una propina con la que obsequiar a los que se vestían con sus mejores galas. Era tan corriente su llegada por esos días, que el vecindario preguntaba si ya había pasado tal o cual, hasta se les echaba de menos.

Al principio llevaban impresa una ilustración que luego fue coloreada en la década de 1890, mostrando a un trabajador de un gremio concreto acompañado de una leyenda. Solían llevar en el reverso un poema que aludía a los servicios prestados. Conocimos imágenes de cancelas, escobas, mujeres jóvenes con piezas de tela en las manos, carteros con sacas, y al espitero del gas. Pavos, botellas de licor, frutas, champagne, dulces de mazapán...

La avalancha de visitadores de aguinaldo fue de tal manera que llegaron a ponerse carteles en los portales avisando que no se aceptaban las visitas, no se podía ser generoso con todos.

Las mejoras salariales acabaron con ello y las postales navideñas comerciales quedaron para el recuerdo.

Texto de Amparo Zalve Polo

miércoles, 25 de diciembre de 2019

EN LAS NAVIDADES DE LOS CINCUENTA


Hacer la lista y buscar la libretita para revisar las direcciones de familiares y amigos, aunque vivieran a dos manzanas, para enviar las postales de Navidad. Es la primera tarea para empezar las fiestas. El deseo de compartir felicidad y de llenar los aparadores con decenas de tarjetas semiabiertas con vivos colores de gráficos, belenes infantiles para los mas jóvenes y otros algo más clásicos para los más mayores.

La televisión está preparada para que Pepe Isbert nos acompañe un año más en la película “La gran Familia”. El Belén con multitud de figuritas, cada año dos o tres a añadir, mientras que suena un tocadiscos “Dime niño de quien eres, todo vestidito de blanco...”. Otros prefieren cantarlos  ambientando con “carrancs y panderetas".











Para que no se diga, en Valencia tenemos una gran feria que ponen en la Alameda, en la que no faltan ni el Látigo, ni la Montaña Rusa, ni el “pringarnos” la cara con el algodón de azucar.

Llegado el día de Navidad, y después de la opípara comida de la que hablaremos ahora mismo, es costumbre en los niños dar la vuelta a la mesa y besar la mano cerrada de los mayores para que al abrirla puedan recoger las estrenas, cada uno lo que pueda dar, y en el mismo día gastarla en el kiosco cercano o en la feria por la tarde.

Habrá que preparar dos botellas, una de vino, y otra de champagne junto a una pastillita de turron del duro, el de Alicante, para el guardia urbano.

Nos sentaremos a la mesa habiendo preparado algun guiso con gallina, muy típico en Valencia de toda la vida. Al día siguiente, Navidad. Ahí tomaremos "puchero". Acompañaremos la comida con dulces, principalmente boniato y calabaza asada, turrón, frutas escarchadas y chocolates. Sin olvidar “el cascajillo” con avellanas, nueces, pasas, e higos secos.

Y a esperar al dia de Reyes y que no nos traigan carbón.

Texto de Amparo Zalve Polo

domingo, 24 de diciembre de 2017

EL SÓTANO DEL MERCAT CENTRAL


Archivo Municipal

1935 Ca. - En los días previos a la Navidad de los años cincuenta no era este, precisamente, el aspecto que presentaba el sótano del Mercado Central que por lo que se observa en la foto no debía de hacer mucho tiempo de cuando su inauguración en 1928.

La década de los cincuenta se correspondió con los años de las estrecheces y las restricciones de luz, con los zapatos de media suela y los pantalones con remiendos, con los litines en la mesa y la zarza como refresco, mientras un vaso de Jumilla calentaba el cuerpo en la barra de un bar. El Rioja aún no había llegado a sus anaqueles, aunque el racionamiento había pasado al olvido, desaparecido en el año de 1952. 

Sin embargo, con la llegada de las fiestas navideñas y con ellas la noche de Nochebuena y la comida de Navidad, había que estirar de la manga al calor de la familia que se reunía con larga sobremesa afinando villancicos que siempre eran los mismos.

El suministro de gallinas y pavos vivos más algunas que otras viandas estaban gustosamente garantizados en los bajos del Mercado Central, donde también se ofrecían las zambombas y los “carrancs”.

Papadas y crestas rojas competían exultantes unas con otras ante los clientes que asistían con sus cestas de mimbres dispuestas para la mejor oferta a pesar de unos bolsillos que tanto en cuanto llegaba la Nochebuena estaban esquilmados.

Y pese a ello, aún había que hacer un aparte para las estrenas, en especial las de los padrinos a sus ahijados: una costumbre ya sin arraigo fustigada en su olvido. 

La cuesta de Enero presentaba sus primeros pasos.

viernes, 22 de diciembre de 2017

SORTEO DE NADAL

Archivo RND - J. Baum

1934 - Ante las fiestas de Navidad, ya derribado el viejo Ateneo, en su solar, el Ayuntamiento sólo permitió la instalación de unas pocas casetas para la venta de objetos navideños, cuando se había desestimado la de un carrousel en sesión municipal llevada a cabo en el pasado mes de noviembre, siendo de mayor alcance la declaración de caducadas las autorizaciones concedidas en solares propiedad del Ayuntamiento, con mención expresa de uno de ellos situado en la calle San Vicente 84, donde se había derribado el Hotel Oriente que venía ofreciendo pensión diaria por 11 pts.

A Don Ramón Vidal, dueño del establecimiento, le molestó y mucho esta decisión, y no porque tuviese algún derecho a ello, pues una vez desaparecido su hotel quedaba al libre albedrío municipal cualquier decisión de otorgamiento del uso privado. Sin embargo, había presumido de esa posibilidad ante su paisano Toni Beltrán, de Alcublas, para la utilización del solar de forma temporal y ante las fiestas navideñas como previsión para los gastos festivos que se les avecinaba.

Y aunque el día se presentaba frío, los dos amigos, tras un buen almuerzo en Los Caracoles de la plaza Lope de Vega, después de haber dado cuenta de un par de barrales de Valdepeñas, a la espera del tranvía, se consolaban del doble infortunio al no haber sido agraciados por el sorteo de la lotería ya finalizado. En cambio, el dueño del bar que hacía unos minutos habían abandonado, se había visto agraciado con un quinto premio del sorteo.

lunes, 18 de diciembre de 2017

EL CRIT DEL PALLETER EN PARTICIPACIONES DE LOTERÍA DE NAVIDAD DE TRES FALLAS


El famoso óleo sobre lienzo de 154 x 205 cm., que pintó en 1884 el valenciano Joaquín Sorolla, fue reproducido a escala reducida en las papeletas de lotería para Navidad de tres comisiones falleras: la Falla Zapadores en 1972 y las de Cádiz-Denia y Les Forques (Tres Forques-Cuenca-Pérez Galdós) en el año siguiente. En cada una la participación en el sorteo era de 20 pesetas. Fueron realizadas por la Imprenta Villanueva de la calle Dos de Abril nº 41 de Valencia, industria gráfica que desapareció hace muchos años.  

Pintura de gran formato, también titulada “El Palleter declarando la guerra a Napoleón”, con la que Joaquín Sorolla consiguió de la Diputación Provincial de Valencia una pensión para viajar a Roma y perfeccionarse.



Reproduce pictóricamente el momento cuando Vicent Doménech, conocido como El Palleter por vender, principalmente, pajuelas impregnadas de azufre para facilitar el encendido de los hornillos caseros, declara la guerra a Napoleón el 23 de mayo de 1808 en la entonces Plaçeta de les Panses, actual de la Compañía, tras enterarse de los luctuosos hechos de los días 2 y 3 del mismo mes en Madrid cuando sus habitantes se rebelaron contra la ocupación napoleónica. Hizo girones su faja roja y los repartió entre los presentes excepto uno de mayor tamaño que puso en una caña y enarboló como bandera.

Vicent Doménech nació en Paiporta en 1783 y se trasladó años después a Patraix, hasta 1870 municipio independiente, con su familia.



Mantienen viva su memoria: una placa en la plaza de la Compañía, una calle en el barrio de La Pechina y una escultura en bronce, en actitud gallarda y sobre basamento de piedra, que está desde 1966 en un recoleto jardín junto a las torres de Quart y un corto tramo de la muralla medieval.   

En el cuadro no hay uniformes militares, todos son civiles de condición humilde.

Esta pintura se puede admirar en la antesala del despacho del Presidente de la Generalidad Valenciana.


Texto de Esteban Gonzalo Rogel.
Fotos: Archivo Esteban Gonzalo

jueves, 25 de diciembre de 2014

FELIZ NAVIDAD

1940 Ca torres serranos
1940 Ca. El abeto sobre una de las alameditas de Serranos hace de esta postal una estampa perfecta para felicitar a los seguidores de "Valencia en Blanco y Negro" en las
 fiestas navideñas.

La caseta de guardas cumplía con su misión y sirve para captar la atención, al igual que la tranquilidad que reina en la ronda con sus tranvías sobre el puente y el vetusto autobús, cuales tres Reyes Magos que dominan el empedrado.

Los escasos paseantes son los pastorcillos que se dirigen al portal en su andar de cada día.

El Micalet, Santa Catalina y San Bartolomé son las estrellas del Belén y la torre del Palau (faltaban unos años para no estar sola) emerge en tenue brochazo.

El pretil ausente y la bajada al río, tosca y asilvestrada, nos habla de una época en la que el cauce servía de huerta, propensa para cultivos, como el del boniato que en "pastissets" tanto endulzan la Navidad.

¡ Qué sean felices!

miércoles, 24 de diciembre de 2014

MERCADO POR NAVIDAD

1960 Ca Mercado y Navidad
1960 Ca. La Navidad y el mercado se unen para despedir en estos días el año en familia. Es un amor que reflota cada doces meses alimentado por los garbanzos del cocido y la especiada
pelota que flotará sobre un bodegón de carnes y verduras.

El mercado, en estos días, es el corazón de la fiesta y con sus sístoles y diástoles dará vida al calor del hogar. Se engalana pues de guirnaldas, y recibe al ama de casa con su capazo bajo el brazo dispuesto a llenarlo de fiesta entre villancicos y panderetas.

La foto desde un puesto del mercado de Mossén Sorell en los años sesenta nos muestran las piezas para el asado, dispuestas a su viaje hacia la mesa familiar, al dulzor de los turrones en la cena de Nochebuena .

lunes, 22 de diciembre de 2014

LOS CUATRO AMIGOS EN UNA PARTICIPACIÓN DE LOTERÍA DE NAVIDAD.

1956 los cuatro amigos de una participacion de navidad
 1956 - Las efigies de cuatro amigos: el escultor Mariano Bennliure Gil, el compositor y músico José Serrano Simeón, el pintor Joaquín Sorolla Bastida y el novelista Vicente Blasco Ibáñez, uno en cada cada esquina de la participación de cuatro pesetas en el nº 41.609 vendida por la comisión de la falla de la Plaza Lope de Vega de Valencia para el sorteo de la Lotería Nacional del 22 de Diciembre de 1956.

El pentagrama y la primera estrofa del Himno Regional de la Comunidad Valenciana rodean parte del texto de la papeleta, mientras que en la parte central inferior de ésta el Micalet y Santa Catalina están acompañados por la efigie del comediógrafo y poeta Félix Lope de Vega Carpio, quien residió en Valencia en tres etapas de su vida. De las obras que hizo en esta ciudad, la más conocida es “Los locos de Valencia”, cuya última parte transcurre en el manicomio que fundó el Padre Jofré. En 1957 se plantaron 134 fallas en Valencia.

Es una Comisión con solera que planta su falla, salvo excepciones especiales, en una plaza ubicada en pleno centro histórico capitalino, junto a la iglesia gótica de Santa Catalina y la Plaza Redonda. Recientemente comenzaron las actividades para festejar el centenario de su creación.

Año del Centenario en el que es Presidente Miguel Guillot Martínez, Presidentes Infantiles Pablo y Javier García Tomás, Fallera Mayor Merche Simarro Mizrahi e Infantil Alma Pedrazas Planells.

Comisión cuyos monumentos perecederos plantados los años 1936 y 1940 figuran en la selección de los 15 mejores realizados por Regino Mas.

Desde 1942 han conseguido 5 primeros premios, 6 segundos y 3 terceros.

En la XI edición de los Premios Lonja de la Falla del Collado le han otorgado el Especial a esta Falla Centenaria que en el próximo marzo participará en la sección tercera.

Esteban Gonzalo Rogel

jueves, 3 de abril de 2014

LA FERIA EN NAVIDAD

feria de navidad entre germanias y estacion del norte 1925

1925 - Tras los derribos que se fueron produciendo en el centro de la ciudad, motivados por el traslado de la Estación del Norte desde su anterior emplazamiento de la plaza Castelar a su nuevo enclave de la calle Játiva, irían apareciendo nuevos claros en el trazado urbano que llegados los días navideños, eran utilizados para ubicar durante unas semanas la conocida popularmente como Feria de Navidad, que desde las últimas décadas del XIX "andaba" errante por solares torno al Parterre y la Glorieta. De esta guisa, en los solares sitos a lo largo de la actual avenida Marqués de Sotelo y durante unos años más, se irían acoplando las atracciones con sus contornos diferentes. Urbanizada la zona y ya en servicio la nueva estación,  había que buscar un nuevo lugar que la acogiera. Y sería a sus espaldas y en el lateral izquierdo, donde se fue instalando, tal y como muestra la foto de 1925 en la que se observan numerosas atracciones con el frontal de la Gran Vía Germanías y la torre de San Valero al fondo.

Años después, tras el periodo bélico, sería en el paseo de la Alameda y hasta los años setenta donde se concentraron las atracciones; con posterioridad, se optaron por diversas ubicaciones en el viejo cauce del río, al igual que en el solar donde actualmente están las obras paralizadas del nuevo estadio del Valencia C.F., hasta que, finalmente y en la zona del Marítimo, sería el sitio elegido una vez se aproximan las fiestas de Navidad; y hasta nuestros días...

miércoles, 1 de enero de 2014

“CARRANCS” Y ZAMBOMBA

CARRANCS Y ZAMBOMBAS AÑOS 40

Años 40 - Si hubiese que aglutinar los festivos días de Navidad, Año Nuevo y Reyes Magos en una sola palabra, la que más puede servirnos para identificar todo lo que en ellos se representa es la “ilusión”. Por nuestra cultura cristiana, la ilusión de celebrar el nacimiento del Niño en un humilde portal de Belén; el Año Nuevo nos invita a la ilusión de un volver a empezar que deseamos mejor; y en la festividad de los Reyes Magos la ilusión que despierta en los niños esperar a su llegada. Y se manifiesta tanto entre villancicos como en las campanadas de las uvas o en el colocar unos zapatos en el balcón de la casa un instante antes de irse a la cama. Y que mejor y más sincera es la que manifestábamos en nuestros años infantiles con el tra-ca-traca "dels carrancs” o el zum-zum de la zambomba; como la que adivinamos en los niños que vemos en los escalones de la Lonja, bien pertrechados con ellos, una vez adquiridos en los puestos cercanos torno al Mercado Central en tan festivos días navideños de los años 40. Tradiciones lamentablemente perdidas, sí, pero no una ilusión que por fortuna intacta les permanece.

miércoles, 25 de diciembre de 2013

FELICITACIÓN NAVIDEÑA

tarjeta navideña

Archivo de Rafael Solaz 

Ca. 1890 - La fiesta de la Navidad está asociada a la entrega del aguinaldo aunque para saber el origen de esta costumbre hay que remontarse a la Roma pagana y por diferente motivo, que no era otro que ofrecer los mejores deseos ante el comienzo del año mediante un obsequio, entonces conocido como “estrenas”, vocablo que ha llegado a nuestros días de origen romano. Pero la entrega del aguinaldo navideño como agradecimiento al servicio prestado y ante la felicitación por parte del profesional expresada en forma de tarjeta navideña, fue una costumbre que, iniciada en la primera mitad del siglo XIX se ha mantenido de forma muy entrañable hasta los años setenta de la pasada centuria, cuando empezó a declinar un hábito del que apenas queda costumbre. La “tarjeta navideña” era ofrecida por quienes ejercían su oficio público a la espera en mano de un pequeño aguinaldo. Los serenos, carteros, repartidores de prensa y otros servicios domésticos llegaban a la puerta de cada vivienda entregando una “tarjeta” como la que vemos en esta ocasión: la decimonónica felicitación de un sereno con el farol y el chuzo en su mano,como útiles de su trabajo.

martes, 24 de diciembre de 2013

TARDES DE CIRCO Y FERIA

Circo Regües. 1916
1916 - CIRCO REGÜES
La Navidad, de siempre, es y ha sido entre otras muchas ilusiones, de tardes de circo y de feria. Tardes en las que los padres o abuelos cogiendo de la mano a sus hijos o nietos les regalan un par de horas de sana alegría ante el disfraz holgado del sonriente payaso, de asombro ante trapecista que vuela al compás de un halo de luz, de terror por los rugidos de un león que abre la boca tan cándidamente como ellos, de magia por un festival de fantasía bajo la lona entre destellos de luz y silencios de confusión, que, por sus infantiles años, descubren ilusionados.
Feria de la Alameda. Enero, 1964 1964 – FERIA EN LA ALAMEDA
Y de tardes de feria con música de sirenas, y caballitos que suben y bajan abriéndose paso entre cochecitos de bomberos y carrozas de princesas, mientras anhelan llevar en sus manos unos globos henchidos de ilusión y alegría. Las sesiones en el circo Regües que en 1916 abrió sus puertas en la plaza Castelar junto a la vieja estación del tren, rivalizó durante años con la siempre ambulante “Feria de Navidad” que tuvo sus mejores momentos en el paseo de la Alameda, dispuesta para el disfrute del público, tanto para los niños como para quienes habían dejado de serlo.

Fotos de Rafael Solaz.