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martes, 17 de mayo de 2022

LA FIESTA DE LA PRIMAVERA

 

Archivo Municipal

Dentro de las "Fiestas de la Primavera", con un amplio programa de festejos que abarcaba aquel año desde el sábado día 12 hasta el jueves 24 del mes de mayo, destacaba el día de la Virgen de los Desamparados, el 13, con la instalación en la entonces llamada plaza de la Constitución de un altar floral, inaugurado a las 8 de la mañana mediante una misa rezada en la que los niños de las escuelas municipales cantaban sus motetes acompañados por la Banda Municipal.

Completaban la jornada dominical, el traslado de la Virgen desde su Basílica a la Seo, la procesión vespertina y una serenata nocturna en la plaza ante la Catedral.

Pero aquellos festejos varios se enriquecían por su diversidad con actos de todo tipo: Exposiciones de pintura en el Círculo de Bellas Artes, taulas de poesía en el Ateneo Mercantil, competiciones deportivas, conciertos en los Viveros, descubrimientos de placas a hijos preclaros, partidos de fútbol en Vallejo, fiestas de pasodobles en la Plaza de Toros, concurso hípico en el Mestalla, carreras de motos por la Alameda, corridas de toros, Juegos Florales en el Principal, bailes de gala en el Palacio Municipal, así como la fiesta de la Bandera en la Glorieta.

Mientras que para el día 19 se celebraba el día de la Primavera de los Mercados, con una cabalgata que recorría las calles de Valencia en la que se elegía la reina de cada unos de ellos: el de Colón, el Central, el del Grao, Jerusalén, Ruzafa y el del Cabanyal.

Terminaba la fiesta el día 24, con la celebración del último concurso hípico con la entrega de la Copa del Excelentísimo Ayuntamiento  y un acto de despedida a una programa de festejos que había llenado de fiesta las calles del cap i casal, con la participación de la entidades civiles más importante de la ciudad.

lunes, 20 de diciembre de 2021

CASA DE LOS OBREROS DE SAN VICENTE FERRER

Del libro Javier Goerlich, editado por el Ayuntamiento

La institución en defensa del obrero católico venía de años atrás, con diferentes domicilios, como el de la plaza del Correo, 1 y la c/ de Valldigna, 1 en 1895, pero su mayor actividad llegaría en 1908 cuando en el mes de Mayo se instituye la Junta de la "Casa de los Obreros de San Vicente Ferrer".  

Unos años en los que la creación de entidades con distintos fines tuvo su relieve, pero con el común denominador de la defensa del trabajador, encaminadas, especialmente, a su mejor cultura, como es el caso propuesto por Vicente Blasco Ibáñez desde un local situado en la calle En Sendra con la pretensión de que fuera la primera Casa del Pueblo de España subvencionada por el Ayuntamiento, en un deseo que debido a luchas internas no prosperó.  

Desde un primer momento la Casa de los Obreros de San Vicente Ferrer, con su nuevo domicilio de la plaza del Ángel 1, 2º, con su presidente d. Rafael Rodriguez de Cepeda al frente, puso en marcha seis agrupaciones: 1ª De obreros de la habitación e industrias; 2ª De obreros del traje, el calzado y oficios similares; 3ª De obreros en metal; 4ª De obreros del libro; 5ª De dependendientes y empleados; y 6ª De obreros de la alimentación. 

Un mes después, en Junio de 1908, el boletín El Pueblo Obrero de la casa vicentina alcanzaba el numero 50. 

Llegaba el nuevo año de 1909 con la Exposición Regional y la Casa de los Obreros quiso sumarse al evento con la organización de un Congreso Nacional de Obreros Católicos con diversidad de propuestas para su estudio, siendo la principal la de avanzar en las "observaciones prácticas sobre la organización fundamental de los Sindicatos profesionales cristianos de obreros industriales y sus relaciones con las demás Sociedades obreras y las de patronos", a la que se sumaban otras propuestas donde la enseñanza profesional, el seguro de paro, la mutualidad para enfermos, la cooperación de consumo y producción, las cajas de crédito personal, las habitaciones baratas para obreros, la rebaja del precio en la subsistencia, el seguro para la invalidez y vejez, la legislación obrera y la forma de organizar la prensa católica obrera, completaban su ambicioso proyecto. 

Finaliza el año y la Casa de los Obreros ya contaba con su propia Universidad Popular en su sede de la Plaza del Ángel, con clases de dos días semanales con reputados doctores en los campos de la Economía Social, Historia de las Civilizaciones, Religión y Moral y Ciencias Naturales.

Las Provincias - Año 1925

Sabemos de su ubicación posterior como la Casa de los Obreros en la calle Calatrava, 30 cuando corría el año 1922 y poco después en la de Caballeros 27, dónde se llevarán a cabo representaciones teatrales en un edificio en construcción del que se había tomado la decisión de su ampliación mediante un segundo piso, obras que ya se habían iniciado en 1925 bajo la dirección del arquitecto Goerlich.

Pasaron tres años y en diciembre de 1928, el domingo día 9 se procedió a la bendición del nuevo edificio. El amplio local fue muy concurrido. La bendición partió de las manos del eminentísimo prelado señor Melo, en un acto con la asistencia de ilustres invitados de la vida social valenciana en todos sus campos. A su final y a los acordes de la Marcha Real, fueron despedidas las autoridades en medio de numerosos aplausos.

Su inauguración, catorce días después, tuvo lugar el navideño día dominical del 23 de diciembre con la comedia en tras actos de Jacinto Benavente titulada ¡No quiero...no quiero! en dos representaciones por la tarde que llenaron al completo el local definido por la prensa como "hermoso, capaz, simpático, atrayente y con una especial disposición de comodidad en toda sus localidades".  

En la actualidad y como principal misión, la Casa de los Obreros es una asociación decidida a la ayuda para un mejor futuro laboral al obrero, en especial con su atención a las necesidades educativas. A lo que se añade su faceta como residencia de la tercera edad.

domingo, 18 de julio de 2021

SOLARES EN LA CALLE JÁTIVA

 

Archivo Municipal

La torre del edificio de la Telefónica es la que fija nuestra atención en la foto del Archivo Municipal que nos lleva al año de su inauguración. Que lo fue a finales de 1928. También destaca un miramar en una costumbre muy arraigada en la ciudad. 

Una foto tomada dejando a la espalda la plaza de Toros, desde donde vemos los recientes solares de la calle Játiva y la muy estrecha calle Ribera, cuyos derribos iban a procurar a la zona un nuevo aspecto urbano, merced a una edificación muy de acorde con la que al mismo tiempo se iba construyendo en la plaza de Emilio Castelar. 

Los inicios de la década de los treinta significaron una nueva perspectiva para el centro urbano del cap i casal: que por lo común gran parte de sus edificios iban a ofrecer vistosos templetes en lo alto y suntuosos chaflanes al estilo de los que se venían construyendo en el “ensanche” y en la calle de la Paz.

La obras de derribo se habían iniciado en la segunda mitad de la década de los veinte, para la entrada en servicio de gran parte de la nueva edificación en los primeros años de la década de los treinta.

Uno escasos caminantes se dirigen hacía el futuro por los escombros del pasado.

sábado, 16 de enero de 2021

MERCADO CENTRAL Y SANTOS JUANES

 MIRANDO HACIA ARRIBA

1928 - Archivo Municipal

Nuestra plaza del Mercado es un conjunto de valores artísticos y estéticos y en cuanto elevas la mirada tropiezas con tres edificios singulares de València. La Lonja de los Mercaderes desde la que vemos enfrente el Mercado Central y la Iglesia de los Santos Juanes, edificios estos últimos que vamos a mirar por todo lo alto.

Sobre las cúpulas y cupulines del modernista Mercado Central, inaugurado en enero de 1928, encontramos una serie de varillas y veletas metálicas decoradas con unos artísticos trabajos de muy buen gusto. La central y más alta representa una verde cotorra, que nos lleva a pensar en la “Cotorra del Mercat”. ¿A qué alguna vez habéis oído hablar de ella?

La “Cotorra del Mercat”. Foto E. Goñi, febrero 2019.

En la parte superior de la zona de pescadería, qué podemos esperar, pues naturalmente un pez con los tonos plateados de sus escamas.

Pez del Mercado. Foto E. Goñi, febrero 2020.

En los dos edificios auxiliares de ladrillo cara-vista rojizo que están en los laterales de la fachada principal vemos sobre unos vistosos cupulines cónicos de cerámica, muy atractivos, un dragón en cada lado, o a mi así me lo parece.

Dragón del Mercado. Foto E. Goñi, febrero 2020.

Dando una vuelta al Mercado, sobre unos pequeños templetes, a ambos lados de la puerta trasera encontramos lo que creo que son un perro en cada uno. Yo diría que estos dos últimos son veletas, de los dos primeros tengo alguna duda.

Templete con perro? Mercado. Foto E. Goñi, febrero 2020.

Cambiamos de edificio y miramos a lo alto de la fachada que da a la plaza del Mercado de la Iglesia de los Santos Juanes, cuya primitiva construcción se inició sobre 1240 y tras sufrir varios incendios en 1311, en 1592, cada reconstrucción aportó un cambio de estilo y por fin nos llega tras el incendio de 1936 con lo que quedó de su aspecto barroco.

Vemos en la fachada un excelente trabajo decorativo en forma de retablo, en el que prima la Virgen del Rosario, en lo alto del reloj se fijó una veleta con aspecto de pájaro, El “Pardal de San Joan” que ha dado paso a una curiosa leyenda: Se dice que cuando una familia de cualquier parte del Reino de València tenía algún grave problema económico y no podía mantener a alguno de sus hijos, lo traían desde cualquier lugar del Reino a la plaza y señalándole su padre la veleta le indicaba que mirase muy fijamente al “pardal” porque iba a verlo volar enseguida. Distraído el niño mirando el “pardal” aprovechaba el padre para huir rápidamente, abandonándolo, con la esperanza de que alguno de los mercaderes que había por la plaza lo recogiese como aprendiz y le diera un futuro. Realmente una muy, pero que muy triste leyenda.

Fachada a la plaza de la Iglesia. Foto E. Goñi, enero 2019.

En esta imagen se ve al pájaro en cuestión que lleva colgando de una cadenita un tintero con una pluma, supongo que representa a san Juan Evangelista.

 Cupulín metálico con el “pardal”. Foto E. Goñi, febrero 2020.

Tenemos además un buen trabajo en la cúpula del campanario de la Iglesia, en la fachada opuesta, plaza de la ciudad de Brujas donde podemos admirar en la veleta una flamígera flecha, trabajo bien cuidado, como el anterior.

 Veleta del campanario. Foto E. Goñi, marzo 2020.

Entre pájaros y veletas iba la mirada de hoy. 

Texto de Enrique Goñi Igual

sábado, 2 de enero de 2021

TEMPLETES EN MARQUÉS DE SOTELO

 MIRANDO HACIA ARRIBA

Templete de la Sociedad Anónima Cros. Foto E. Goñi, noviembre 2019.

La avenida de Marqués de Sotelo es el resultado de la gran reforma en la zona producida a partir de 1917, cuando la primitiva estación ferroviaria de la Compañía del Norte dejó libres los terrenos que hoy son viviendas y calles desde Ribera a Marqués de Sotelo y desde la plaza del Ayuntamiento a la calle de Xàtiva, momento en que la Estación del Norte pasó a ocupar su lugar actual en la calle de Xàtiva. A partir de 1917 en esa explanada se edificaron dos manzanas de viviendas de gran valor en una zona céntrica y muy cercana al Ayuntamiento.

En la parte izquierda, en la finca de la S. A. Cros destaca un templete cuadrado con un estilo muy propio con el mismo formato en sus cuatro caras.

En el chaflán de Marqués de Sotelo con San Pablo se erige desde 1928 el edificio del Instituto Nacional de Previsión que se llamó popularmente “la Casa del Chavo”, según se dice por la cantidad que, en una época, se pagaba diariamente para tener derecho a una jubilación, hoy corresponde a la Seguridad Social. 

El edificio en cuestión disfruta, en mi opinión, del mejor conjunto de templetes valenciano. Es admirable ver el número de fotos diarias que atrae de los turistas que salen de la cercana Estación del Norte con el móvil en la mano. Personalmente creo que es el templete más hermoso que nos ofrece la ciudad.

 

1928 - Vista general del edificio junto con el Cine Rex, antiguamente Gran Teatro. 

 Conjunto de templetes. Foto E. Goñi, febrero 2019

Texto de Enrique Goñi Igual.

lunes, 29 de junio de 2020

LA FERRETERIA HIJA DE BLAS LUNA HA CERRADO


1928 - Biblioteca Valenciana

La plaza del Collado perdió desde el pasado 1 de febrero un peculiar atractivo turístico cuando cerró definitivamente sus viejas puertas de madera la centenaria Ferretería Hija de Blas Luna por jubilación de su gerente José Luis Castro y no encontrar sucesor en un negocio donde la especialidad eran las telas metálicas. 

Ferretería Hija de Blas Luna.- 2020.- Esteban Gonzalo

Y eso es lo que estaban liquidando, principalmente, los últimos días. Han finalizado ciento treinta y tres años de historia comercial continuada.

Y ahora a la espera del aprovechamiento del local conservando la misma fachada, como ha ocurrido en la vecina ex relojería, ahora Numismática La Lonja, cumpliendo con lo legislado en el Plan Especial de Protección de Ciutat Vella (PEP) para que las tiendas “que tienen una identidad y una historia” no sufran ningún “tipo de modificación que altere su identidad”.

Para alquilar.- 14-02-2020.- Esteban Gonzalo

En línea con el proyecto municipal Reactivem de 2017 para facilitar la continuación de un negocio o la reutilización de lo existente por nuevo promotor.

Texto de Esteban Gonzalo Rogel

lunes, 27 de enero de 2020

FUE CUESTIÓN DE TIEMPO

Archivo Municipal

Hablamos primero de cinco largos años, los que transcurrieron desde aquel 24 de octubre de 1910 cuando el monarca Alfonso XIII, simbólicamente, dio el inicio a los derribos en la zona para el futuro Mercado Central, hasta el 30 de diciembre de 1915, que se corresponde con la colocación de la primera piedra para construir en estilo modernista el más bello mercado en cuya fábrica no se iba a escatimar medios.

Una cuestión fue la lentitud en el día a día tras aquellas dos históricas fechas, y otra el tiempo empleado, con su problemática, para abrir sus puertas a los valencianos, que desde fecha inmemorial iban al mercado, abierto al sol y a las lluvias en la plaza de su nombre, para comprar los productos de la huerta en su proximidad al templo de los Santos Juanes, en una costumbre que venía de antiguo, desde cuando en época musulmana era una mezquita.

Mercado al descubierto, salvaguardado del sol mediante unas lonas individuales que dejaban su encanto, salvo la zona del Mercado Nuevo de 1839 a cuya entrada y a dos aguas, de madera, allí estaba el conocido como "de las flores", mercadillo que vería sus últimos días en la placita de San Sebastián, a donde había sido trasladado para su utilidad.

Archivo Municipal

Trece años desde la primera piedra  fueron los necesarios para su inauguración en 1928 en una fiesta gastronómica a la que asistieron 1400 pobres, para quienes se habían dispuesto 32 paellas y otras viandas.

Ya en 1884 se aceptó para su construcción el proyecto del arquitecto Adolfo Morales, que pasó al olvido.

Cuarenta y tres larguísimos años tuvieron que pasar para que Valencia tuviera su Mercado Central que ya camina hacia su primer centenario como una de las primeras atracciones turísticas de Valencia.

sábado, 7 de diciembre de 2019

TINTA SAMA


Archivo Municipal

1928 ca. - Esta es la Valencia de los años veinte; siglo pasado. Vemos una de las esquinas del Ayuntamiento (calle de la Sangre) con su muy avanzada construcción y en sus últimos detalles, próximo a su inauguración de 1930; con el palacio de Jura Real al fondo, el toldo de "casa Barrachina" en el medio, "la Garrofera" al lado,  y observamos también que los coches han reemplazado, por el momento, a los carros del adoquinado de la plaza Emilio Castelar, aunque aún se verían por unas décadas avanzar a paso lento por calles y plazas. Raíles y catenarias completan la foto. Ropa tendida arriba. Algo nos falta mencionar: la publicidad

Ante la arboleda, haciendo acto de presencia, llama su atención el cartel de "Tinta Sama" que escribió una larga época de la mano de su creador, Cesar Giorgeta. 

Un creativo industrial que dueño de una fábrica de tintas y lacres,  "Ville de Paris", había obtenido un Diploma de Honor en la Exposición Internacional de Higiene, Artes, Oficios y Manufacturas celebrada en Madrid en 1907. 


Pero retrocedamos. La empresa parisina había sido fundada en la capital francesa, por Messeuer Fils, pasando después a propiedad de Jules Miette, que por su amistad y necesitado de un  representante en España, recurrió a  nuestro Cesar Giorgeta, aunque nacido en Madrid en 1841, quien en 1884 estableció la sucursal en Valencia, que bien pronto sería de su propiedad con el nombre de "Manufactura de Tintas para Escribir", fijando su negocio en la calle Embajador Vich, esquina a la plaza Rodrigo Botet. 

Edificio que sería derribado y con otro de nueva planta, construido en 1905, continuaría con su negocio en un establecimiento que sería popularmente conocido, años después, con el nombre de Papelería Vila. 

Ante la necesidad de ampliar su negocio, por el éxito de sus productos en la Exposición Nacional de Madrid de 1897 que duró dos años, construyó un gran edificio-fábrica situado en el Camino Viejo de Picasent, en el "Huerto de la Torre Giorgeta", dotado para la producción con los adelantos más innovadores, convirtiéndose en todo un referente para sus productos, entre los que destacaba Tinta Sama primero, Tinta Samas después, con un departamento destinado a la confección de fundas de paja para sus botellas de tinta.

De todo aquello sólo nos queda una avenida, la de César Giorgeta.


lunes, 25 de junio de 2018

EL TRANVÍA PASÓ POR SANGRE Y PI Y MARGALL


Calle de la Sangre, la foto, de autor desconocido, es de ca. 1928

ANÉCDOTAS Y CURIOSIDADES TRANVIARIAS

En esta ocasión se trata de dos calles muy céntricas y antiguas, ambas nacen justo en la plaza del Ayuntamiento, una corta llega hasta San Vicente y la otra era el principio del camino al poblado de Ruzafa.

Estamos en la calle de la Sangre, en la parte lateral derecha del Ayuntamiento. El tranvía que se ve al fondo se asoma procedente de la calle San Vicente pasará por la calle de la Sangre y plaza del Ayuntamiento hasta alcanzar la estación del Norte, realizando el servicio Estación Pont de Fusta – Estación del Norte. Fueron varias las líneas que pasaron por esta calle desde 1876, tanto de tranvías de caballos en sentido único hacia San Vicente, como posteriormente en doble sentido, como en el caso de la foto, a partir de la electrificación de la antigua línea Interior en 1910. Por esta calle pasaron tranvías hasta que desde 1932 con la nueva ampliación de la plaza del Ayuntamiento los tranvías dejaron de pasar por ella.

Otra calle que también comienza en la pl. del Ayuntamiento, y que ha tenido variedad de nombres: Ruzafa, Pi y Margall, Calvo Sotelo y actualmente passeig de Russafa, igualmente fue recorrida por tranvías de caballos desde 1885, en que se puso en marcha la línea Diagonal, cuyo servicio comenzaba en el cruce con Colón y tras pasar junto al Mercado Central finalizaba en la pl. de Santa Úrsula junto a las Torres de Quart, su utilización se mantuvo con la electrificación de líneas y también pasó a ser de doble vía.

Vista de la calle de Pi y Margall con obras que afectan a las vías. Foto autor desconocido, ca.1930. Remember-València, pg 2001.

Con la apertura de la av. del Marqués de Sotelo, siguió utilizándose hasta que en 1930 el Ayuntamiento decreta que la calle Pi y Margall, en la que había varios teatros y cines, pasase a ser lo que se definió como calle salón y en la actualidad decimos calle peatonal, y lógicamente pronto dejaron de circular los tranvías por ella. Aunque curiosamente el Ayuntamiento obligó a la Compañía de Tranvías y Ferrocarriles de Valencia (CTFV) a dejar una vía por si algún día se revertía la orden. Vía que se mantuvo en la calle hasta varios años después de la desaparición de los tranvías en 1970.

Texto de Enrique Goñi Igual

martes, 5 de junio de 2018

EL PASO A NIVEL DE LA AVENIDA DEL PUERTO



1928 - Tres tipos de transporte que coexistían en 1928 –ferrocarril y vehículos con tracciones animal y mecánicos- se observan en esta instantánea, una de las tres fotografías realizadas en febrero de 1928 por Sanchis para el reportaje de Rogelio Mora Sempere sobre Problemas Valencianos. 

La red ferroviaria y el cerco de Valencia que publicó en su número 19, de marzo de ese año, la revista Valencia Atracción, creada en 1926 como portavoz de Fomento del Turismo capitalino. En la primera parte mencionaba la construcción de nuevas líneas férreas como el Baeza-Utiel-Saint Girons y el Utiel-Cuenca, y en la segunda los problemas de los pasos a nivel en la ciudad y sus alrededores, que tuvieron que esperar a que llegaran las soluciones entre 1967 y 1991.

Del tren sólo se ve la locomotora de vapor, tipo 2-3-0 (carretón guiador delantero, tres ejes motrices y ténder, popularmente carbonera) fabricada por Hanomag de Alemania en 1904 para la Compañía de los Ferrocarriles del Norte de España, y un corto furgón que solían utilizar para transportar equipajes y mercancías de gran velocidad.

Hasta la llegada de los ferrobuses en 1962 esas máquinas de vapor fueron asiduas remolcadoras de los trenes de cercanías de las líneas a Castellón y Xátiva, ya que sus grandes ruedas motrices les permitían fuerte aceleración y mantener una velocidad superior a los 80 km por hora. 

Por la posición de la sombre estaría pasando el expreso de Castellón con salida de Valencia a las 17:30 horas. 

El vehículo a motor es un autobús de la línea Valencia-Grao, gestionada por la compañía Levantina de Autobuses, S.L., que fue constituida en 1927 agrupando a las competidoras de la CTFV (Compañía de Tranvías y Ferrocarriles de Valencia) y de VASA (Valenciana de Autobuses S.A.

Sobre las llantas del lado sur de la avenida hay dos carros, uno con voluminosa carga de troncos, y delante del autobús dos tartanas, que eran vehículos muy ligeros tirados por un caballo.

Precisamente por la creciente competencia de los autobuses la Compañía de Tranvías y Ferrocarriles de Valencia (CTFV) mejoró su parque de tranvías con la compra de serie 200 en 1926 y los grandes sobre bogies en 1933.

Informaba Rogelio Mora que cuarenta veces al día se paralizaba el tráfico comercial y el de pasajeros en el paso a nivel de la Avenida del Puerto, y los trenes perdían varios minutos al tener que aminorar su velocidad cuando cruzaban éste y otros pasos a nivel del Grao y del Cabanyal. 

Doce trenes de viajeros, seis en cada sentido de la circulación, y los restantes de mercancías, todos por vía única, entorpecían la circulación de miles de carros, en su ajetreo de ida y retorno del puerto, tartanas, galeras, tranvías eléctricos, automóviles, algunos camiones y autobuses, además de peatones, bicicletas y carritos de mano. Una marabunta que se ponía en movimiento cuando quitaban las cadenas que protegían un paso a nivel que lideraba, con creces, el movimiento de vehículos de los 12 que tenía el Ferrocarril de Valencia a Tarragona en el término municipal de Valencia. Trazado en superficie suprimido en dos fases: la primera el 27 de Noviembre de 1967 cuando el tramo paralelo a Peris y Valero, que cumplía 50 años, y el primitivo del 22 de marzo de 1852 entre el puente de hierro y El Grao, fueron sustituidos por la variante de Fuente San Luis, y la segunda fase cuando el 13 de Abril de 1991 fue abierto a la explotación un túnel entre la avenida Baleares y el final del término municipal de Valencia. Está pendiente de realizar, pese a numerosas reclamaciones municipales a los sucesivos Ministerios de Fomento, la prolongación sur del citado túnel, que no permite la continuación hasta el puerto de la avenida de Francia, y de los paseos de la Alameda y de las Moreras.

Texto de Esteban Gonzalo Rogel

miércoles, 28 de febrero de 2018

LA GLORIETA - y IV

Archivo Municipal

1928 Ca - En 1910, ya abierta la calle de la Paz desde 1903, la puerta enfrente fue ampliada con tres vanos siendo la segunda en importancia. Y entre 1915 y 1928 se colocaron las estatuas del Dr. Gómez-Ferrer, el médico de los niños, y las de los pintores Agrasot, Muñoz Degrain y Francisco Domingo, que se unirían a la del genio del sainete Eduardo Escalante que había sido instalada años antes en 1899. Aun seguían existiendo las pequeñas montañas del general Elio con sus arbustos.
 
Archivo Municipal

En 1925 se acometió una nueva transformación, motivada fundamentalmente para dar paso a la circulación desde la calle de la Paz. Se quitó la verja de hierro, que se instalaría en 1932 en los Jardines del Real, y se partió en dos la Glorieta con una avenida que recogía el tráfico de la calle de la Paz hacia la Avenida Navarro Reverter, disminuyendo la superficie y el espesor de la arboleda al ser talados los arboles más antiguos. Esta situación persistió hasta los años cuarenta, cuando la Glorieta volvió a ser de un solo cuerpo, tal y como hoy la conocemos. 

En 1950 se cerró la Glorieta con un cercado de ciprés que duró hasta la riada de 1957, cuando al superar las aguas el nivel de los dos metros fue muy devastada, obligando a su necesaria reconstrucción para alcanzar su aspecto actual tras la regeneración de su ornato vegetal, del que se habían perdido árboles muy apreciados, con nuevos bancos y juegos infantiles.

jueves, 2 de noviembre de 2017

LUIS FULLANA, CELO Y VIGILANCIA


La "Renaixensa Valenciana" se había iniciado en las dos últimas décadas del siglo XIX bajo el impulso de Lo Rat Penat, entidad cultural que en lo sustancial agrupaba todas las tendencias sociales. Con el inicio del siglo XX cada vez eran más quienes llevaban al "negro sobre blanco" y en valenciana lengua sus inquietudes sociales, costumbristas, narrativas, pero desnudos de unas reglas ortográficas que pusieran en orden y concierto tanto la prosa como la rima, que en aquel momento y en su anarquía se enmarcan bajo dos formas diferenciadas: “els escrits de espardenya i els de guant blanc”, siendo necesaria la uniformidad lingüística.

Este fue el reto que recayó sobre el franciscano y acreditado filólogo Luis Fullana quien centró sus conocimientos de la Lengua Valenciana para crear unas normas léxicas y ortográficas que serían  aceptadas por todos en base a su contrastada autoridad que había puesto al servicio de Lo Rat Penat.

En 1916 y tras años de trabajo y dedicación dio a conocer el fruto de su obra, con el reconocimiento años más tarde por parte de la Real Academia de la Lengua al otorgarle con todos los honores el 11 de noviembre de 1928 un sillón en su seno como representante de la Lengua Valenciana, mientras que la Universidad de Valencia creaba las cátedras de valenciano.

El viejo sueño decimonónico de Teodoro Llorente y Constantí Llombart era una realidad. 

Sin embargo, la fecha de 21 de diciembre de 1932 significó un antes y un después, pues las Normas de Castellón al socaire de intereses ajenos al viejo Reino de Valencia, “calcó” del Instituto de Estudios Catalanes una nueva normativa, extraña y ajena a la singularidad valenciana, y más aún peor, a espaldas a Lo Rat Penat: la entidad que había dado a nuestra lengua su mayor reconocimiento cultural, y, que sin embargo, ni fue consultada ni invitada a su participación. 



No obstante, lo hizo por su celo y vigilancia que el lenguaje valenciano le merecía. A título personal, el gran filólogo franciscano Luis Fullana tuvo interés en rubricar su articulado, toda vez que creía que las mismas estaban sometidas a su posterior revisión, tal y como dejó expreso de su puño y letra sobre las “normas de Castellón”.

viernes, 1 de septiembre de 2017

UN MONUMENTO A CONSTANTÍ LLOMBART

Archivo Municipal

Carmelo Navarro LLombart que como principal fundador de Lo Rat Penat pasó a ser conocido como Constantí LLombart, fue el gran impulsor de la Reinaxensa Valenciana junto Teodoro Llorente Olivares, representando ambos las dos tendencias de la época, éste el lado conservador y nuestro protagonista el republicano, decididos los dos al resurgimiento de “les lletres valencianes” en un movimiento básicamente cultural, avivados por su ejecutoria valencianista.

Cuando se cumplía el ochenta aniversario de su nacimiento Lo Rat Penat auspició un monumento en su homenaje, busto en bronce del escultor Ramón Andrés Cabrelles, de Campanar, que fue inaugurado el 31 de Julio de 1928 bajo la arboleda de los Jardines del Real.

Su lema, “Tot s’ho mereix Valencia, per a Valencia tot” como guía de su quehacer literario en el que, pese a su autodidactismo, alcanzó un gran prestigio, bien se lo merecía.

A las doce de aquel mediodía acudieron a los Viveros el alcalde con sus concejales y el cronista de la Ciudad Sr. Cebrián Mezquita.

Lo Rat Penat con su Senyera al frente esperaba al Ayuntamiento y a los acordes del Himno a Valencia por la Banda Municipal, el Sr. Burriel G. Palavieja pronunció unas sentidas palabras ofreciendo el monumento a Valencia.

Replicó el Alcalde, Marqués de Sotelo, agradeciendo el gesto en nombre de la ciudad, con la apostilla de que “los pueblos que que honran a sus hijos, honran a la nación y que se sentía orgulloso de ser valenciano por la hidalguía, nobleza y lealtad de los hijos de esta tierra”.

lunes, 3 de julio de 2017

LA REFORMA DE LA GLORIETA

Archivo Municipal - 1928 Ca.

La calle de la Paz que llevaba más de veinte años abierta y con la motorización en aumento necesitaba una salida directa hacia el Llano del Remedio. El año anterior se habían iniciado las obras de una importante reforma que dejaría a la Glorieta sin vallas. Y en su transformación, con un corte central en amplia calzada dispuesto para dejar mejor comunicada la llamada a figurar como la calle "más bonita de Valencia", cuyo elogio permanece intacto.

Pero se iniciaba el año 1927 y desde el periódico El Pueblo se lanzaban agudas críticas al alcalde Marqués de Sotelo a quien se le preguntaba con frecuencia por el retraso de las obras. 

En febrero la pregunta era muy directa: ¿Cuándo va a darse cima a la reforma de la Glorieta?  en el mismo instante en el que se estaban colocando alrededor de la fuente del Tritón unos bancos de piedra. Y aunque el cronistas realzaba que presentaban "algún carácter", el ritmo de las obras era muy lento. Consideraba muy importante la instalación frente a la plaza de Tetuán, en el chaflán de la Glorieta, de una reproducción del canapé de piedra que en ese momento estaba en los Viveros y con anterioridad a la entrada de Valencia por el paseo de la Pechina, o bien, el traslado de los bancos que se hallan enterrados en esta zona. También denunciaba el periodista el lamentable estado que ofrecía la zona frente a los cuarteles de Artillería. 

Esto era en febrero, pero a principios de julio el Alcalde pedía explicaciones a los arquitectos municipales, interesado por el culpable del "desaguisado que ofrecía la Glorieta",  toda vez que aún no estaba adoquinada la calzada frente a los acuartelamientos, cuya mitad de la calle General Palanca estaba como olvidada. Tampoco entendía la apertura de zanjas en lugares donde la pavimentación cumplían su misión y que no se hubiese tenido en cuenta en un principio las conexiones con el alcantarillado.

Finalizaba el año y el Marqués de Sotelo estaba a la espera del derribo de una parte del Cuartel de Artillería que haría posible finalizar con la reforma definitiva de la Glorieta.

En la postal vemos el aspecto que ofrecía la Glorieta tras la reforma, donde se aprecia la división en dos de su ajardinamiento.

martes, 16 de mayo de 2017

LÁPIDA AL MAESTRO GOZALBO

Archivo Municipal

1928 - La zona del Ensanche, en su crecimiento, acogía la segunda fase comprendida entre la Gran Vía Marqués del Turia y la Avenida de Peris y Valero, que fue consolidándose en el primer tercio del pasado siglo. Las nuevas vías que habían nacido desde la calle Colón, en su primera fase, estiraban su recorrido; es el caso de la calle Maestro Gozalbo como prolongación de la de Hernán Cortes hasta su final en la avenida de Victoria Eugenia, que ya podía presumir de lápida un 15 de mayo de 1928, dentro de un programa de festejos en el que era habitual ensalzar a los patricios de la ciudad.

Con anterioridad se había descubierto una lápida en el Palacio de la Exposición a D. Tomas Trenor, desde donde se trasladó la comitiva al ensanche para homenajear al Maestro Gozalbo que había impartido su docencia a varias generaciones, a donde llegó al son de la Marcha de la Ciudad, interpretada por la Banda Municipal acompañada por timbales y clarines y una nutrida comisión de antiguos alumnos del maestro.

El acto aunque no muy numeroso se vistió de solemnidad y en representación del alcalde, el concejal López Guardiola, después de estirar el cordoncillo, pronunció unas oportunísimas frases de exaltación a la labor educativa del maestro. A continuación,  el teniente coronel D. Miguel Angel Calvo expresó el agradecimiento de los vecinos por la colaboración del Ayuntamiento, siempre dispuesto al recuerdo de los hombres que han dedicado su vida y esfuerzos al bien común, tal y como reconocía en sus palabras.

Una placa de mármol costeada por suscripción popular, inaugurada en un acto que vio su final pasadas las trece horas.

lunes, 8 de mayo de 2017

LA FUENTE DE LOS CUATRO ELEMENTOS


ARCHIVO MUNICIPAL

1928 - La que era conocida como fuente de la plaza del Mercado, donde había sido instalada en 1852, años después en 1878, en ocasión de la Feria de Julio y por la construcción de un mercadillo de flores, fue trasladada al Paseo de la Alameda en su punto final, unos metros antes del puente del Mar, frente a los cuarteles de San Juan de la Ribera, ya con el añadido que disfrutaba desde 1875 de cuatro surtidores en forma de niños, denominándose desde entonces como la "fuente de los cuatro elementos".

De esta forma quedaba el paseo flanqueado en sus extremos por dos bellas fuentes. La que nos ocupa había sido diseñada por la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos, mandada fundir en París en el año de su instalación, compitiendo desde entonces con la conocida de “las Cuatro Estaciones", al inicio de la Alameda.

Llegaba en los años treinta el momento de la conversión en peatonal del puente del Mar, con sus escalinatas; la Alameda crecía en extensión merced a la reforma proyectada por Goerlich que se llevaría a efecto en 1933. 

Ante el nuevo puente de Aragón, con su segundo traslado en 1934, la vieja fuente de la plaza del Mercado ornaría el paisaje. 

domingo, 30 de abril de 2017

AL MERCADO CENTRAL POR LA TARDE

Archivo Municipal

El Mercado Central se iba incorporando en la vida social valenciana y a poco más de dos meses de su inauguración, los puestos de venta estaban prácticamente otorgados. Ahora se trataba de reglamentar sus horas de servicio al público.

Atrás quedaban aquellos años de dificultades qué tanto retardaron su puesta en marcha y en su interior se concentraba la conexión huerta ciudad, principalmente, que hasta entonces y desde época moruna, se venía produciendo al aire libre en la plaza del Mercado, lugar también de fiestas y saraos, de justas y homenajes, con emplazamientos añadidos de fuente y horca útiles para distintos fines.

Un antes y un después que iba a convertir a la “nueva catedral de los sentidos” como epicentro de la vida comercial llamada a abastecer las mesas de las diferentes clases sociales, en cuyo interior, bajo veleta de la “cotorra del mercat”, estaban llamadas a mezclarse todas. 

No es de extrañar pues, que a partir de 30 de abril de 1928 y ante la demanda ciudadana, se modificara el horario para acceder a  sus productos. 

Y desde aquella fecha, y “por acuerdo de la Subcomisión correspondiente todas las tardes menos los domingos y hasta nueva orden se abrirá el Mercado Central a las 4,30 reanudándose la venta en los puestos cuyos ocupantes quieran realizarla”, tal y como se indicaba en la prensa de aquel día.


martes, 7 de febrero de 2017

UN BANQUETE EN EL PALACIO DE RIPALDA


1928 - La boda aristocrática que se llevó a cabo en el Camarín  de la Virgen de los Desamparados el 15 de mayo de ese año entre la distinguida señorita Rosario Sanchis Creixach, de la mejor sociedad valenciana, y el Abogado del Estado y distinguido madrileño don José Martínez Agulló, tuvo su continuación en el Palacio de Ripalda, cuya foto nos sirve para observar la suntuosa puerta principal en su interior, pese a su limitada perspectiva.

Los invitados fueron recibidos por la Condesa de Ripalda, quien con la amabilidad y distinción en ella habitual y  junto a los familiares de los novios, hicieron los honores a los asistentes. La mesa estaba adornada con exquisito gusto artístico, decía la crónica, “las flores del jardín de la aristocrática morada, con sus colores y perfumes, realzaban la decoración”.

El almuerzo fue servido por el Ideal Room a base de consomé en taza, langostinos a lo Cardenal, ensalada Bohemienne, pavi-pollos a la broche con su jugo, biscuit glacé al kummel, tartas valencianas, fresas al zumo de naranja y kirschen. Regado todo Jerez Fino González Diamante, Vallesa de Mandor y  Moet Chandon, para terminar con dulces, café moka y licores.

Luego hubo un animado baile en el “salón de retratos” que se inicio una vez los novios salieron en automóvil hacia sus posesiones de Vall de Uxo, donde tras un par de días de estancia, iniciaron un largo viaje por Francia, Italia, Suiza y Bélgica. Finalizado el recorrido, “fijarán su residencia en la corte”.   

Fuente: "Las Provincias"

lunes, 26 de diciembre de 2016

LA PECHINA: UN HALLAZGO

Archivo Municipal


1928 - El paseo de la Pechina que discurre  junto el margen derecho del cauce del Turia desde su linde con Mislata hasta el cruce con Guillén de Castro es prolijo en elementos decorativos sobre el pretil del río, algunos de gran interés artístico, incluso documental, entre los que no faltan los incrustados bancos de piedra o canapés y frontones con sus alegorías situados sobre el pretil del río.

No extraña pues que en una de las rampas de acceso al cauce, la situada frente a la trasera del Jardín Botánico, nos encontremos con una monumental piedra en forma de concha que recibe el nombre de Pechina; de tal guisa, que en la misma se considera la razón que denomina al paseo.

Enterrada por el cieno fluvial, en el mes de junio de 1928, y tras una excavación, se dio con ella, lo que motivó un peregrinaje de los más curiosos al lugar del hallazgo, desconociendo su origen.

El vespertino La Correspondencia informaba del sorprendente descubrimiento, se alarmaba al mismo tiempo ante el rumor de que la “pechina” iba a ser traslada a los Viveros, tal y como se venían haciendo con otras artísticas piedras del  mismo paseo, en lugar de mejorar su aspecto para el disfrute ciudadano.

Insistía el redactor que las viejas piedras deberían permanecer en el punto para el que fueron labradas, zona antaño señorial y en la actualidad “apartados parajes de la ciudad … visitados por tan gran cantidad de público, que parecía tratarse de una romería”. 

Ello, al ser considerado el hallazgo como “un alarde de arte en piedra muy propio de los grandes valencianos que hicieron la “obra del riu””.

martes, 20 de diciembre de 2016

ADIÓS A LA BAJADA DE SAN FRANCISCO.


En noviembre de 1928 el alcalde Marques de Sotelo se había ido a Madrid con una Letra de Cambio en su cartera de viaje para el Banco de Crédito Local por un importe de 270.000 pts. correspondientes al anticipo de un millón para el pago de las expropiaciones en la Bajada de San Francisco. El proyecto de transformación y ampliación de la plaza Emilio Castelar se ponía en marcha. Y la muy popular y comercial calle, también denominada "Devallada de San Francesc", tenía firmada su "acta de defunción".

Fue así como el 20 de diciembre de aquel año, a las once de la mañana, tal y como vemos en la foto, se iniciaron las obras, siendo elegida la casa número 14 de la plaza Castelar, esquina a la calle la Sangre, como la primera “víctima” donde actuó la recurrida en estos casos “piqueta demoledora”, en un edificio que ya era propiedad municipal. 

Aquel comienzo tuvo la presencia del Alcalde quien anunció para su derribo la rápida continuación en la misma acera hasta la plaza Cajeros, cuyas expropiaciones ya estaban acordadas, teniendo previsto firmar las escrituras antes de finalizar el año. Tramo, de los números pares, en el que se iban a completar los derribos hacia el mes de octubre de 1929.

Desaparecerían así en esa acera entre los más importantes establecimientos: la Sombrería Savall, junto a la que hacía competencia la de Farinós, el Bar Torino, Calzados la Montañesa, Fotografía Casa Cuesta, el callista Bamdemberg, Ferretería Pastor, Peluquería Sales, Relojería Giménez, Oro Pellicer, Postre Martí,  Farmacia Besalduch, La Esmeralda y Restaurant San Francisco, mientras que en la acera de enfrente, esperaban el mismo "trayecto".

Pepe Morata, maestro de obras, muy popular en la ciudad, fue el encargado de llevar a cabo aquel inicio, quien un mes después, en enero, y cuando aún no había terminada su cometido, hizo lo mismo con el próximo de Casa Barrachina, dejando el primer claro en la zona.

En el Ayuntamiento y para conocimiento del público, se mostró la futura perspectiva de la plaza una vez derribada la Bajada de San Francisco.