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lunes, 1 de julio de 2024

LA FESTIVIDAD DE LOS "NIÑOS HUÉRFANOS DE SAN VICENTE".

 

Años 50 - Foto autor desconocido

El origen de la festividad de “los niños huérfanos de San Vicente” se remonta al siglo XV cuando en la proximidad de la iglesia de San Agustín se hallaba el hospicio de los Beguines, centro creado por San Vicente Ferrer en protección de los niños abandonados.

Una fiesta que se celebra en los día del mes de mayo con una procesión que en su inicio en la plaza de San Agustín recorre una parte de las calles del centro histórico, fundamentalmente la avenida del Oeste, Bolseria, con su punto final por la Almoina para su regreso por San Vicente y Maria Cristina, hasta su inicio al lugar de origen.

Basicamente consiste en el reparto de reposteria que alcanzó este formato en el siglo XVII en ocasión del traslado de su sede al Colegio Imperial de los Niños de San Vicente, construido con sus limites entre las calles Lauria y Pérez Bayer con su chaflán en la de Colón, donde permaneció hasta los años setenta del pasado siglo.

El deterioro del colegio se inició en 1968 y muy en precario aguantó hasta el año 1977, cuando por su derribo se trasladó al poblado de San Antonio de Benagéber donde subsiste en la actualidad, con su labor social de ayuda a los niños, adaptándose a las necesidades actuales.

En su interior existe una reliquia del “Pare Visent” traida desde Vannes que se guarda en la capilla del Colegio Imperial.

La foto de autor desconocido, nos sitúa al inicio de la calle Cuart, cuando partía desde la calle de la Bolsería, con sus edificios a la espalda, donde se observa la Funeraria Casañ, al ser la actual plaza del Tossal aun inexistente, con su creación en la década de  los ochenta.

domingo, 17 de mayo de 2015

EL COLEGIO IMPERIAL DE LOS NIÑOS DE SAN VICENTE



Años 40 - Muchas son las huellas que el dominico valenciano ha dejado sobre la ciudad de Valencia, tanto en cuanto sus diversas facetas de hombre devoto, intelectual comprometido, político mediador, milagrero, apocalíptico y protector de la infancia. Aspecto este último en el que hacemos hincapié en esta ocasión.

Con el largo, como su historia, nombre de Colegio Imperial de Niños Huérfanos de San Vicente Ferrer, se conoce a esta institución que allá por 1410 tuvo sus primeros días por iniciativa del futuro santo, en su atención a los niños abandonados. La idea del “Pare Vicent”, necesitada de una sede, se alojó en la Casa de los Beguines, hospicio próximo al Convento de San Agustín, que se dedicaba al cuidado de los niños huérfanos, así como los moriscos sin cobijo. Colegio que iba a tener el beneplácito años después del emperador y rey de España, Carlos I, cuyo apoyo queda explícito en su nombre, al igual que los sucesivos monarcas quienes mantuvieron su ayuda.
  
Hasta 1968 estuvo situado el colegio en la calle Lauria; año en el que por su hundimiento se viera obligado al traslado de los niños a una colonia de verano próxima al pantano del Generalísimo, y al amparo de Cáritas Diocesana.

Y así estuvo prestando su servicio, hasta su traslado definitivo a la localidad de San Antonio de Benageber en unas nuevas instalaciones que fueron inauguradas en 1977, donde el Colegio sigue prestando ayuda a quienes la necesitan, manteniendo el espíritu de San Vicente Ferrer tras los muchos siglos de su existencia.