sábado, 15 de junio de 2024
LA MURALLA CRISTIANA A VISTA DE J. LAURENT
sábado, 1 de abril de 2023
ADOQUINES Y BARRO
viernes, 9 de abril de 2021
LOS RIPERTS EN VALÉNCIA
ANÉCDOTAS Y CURIOSIDADES TRANVIARIAS
El ripert como veremos tiene una total relación con el tranvía, ya que nació para competir con él.
En la segunda mitad del siglo XIX comenzaron las grandes ciudades de Europa y América a poner en marcha un servicio público de transporte urbano, consecuente con las distancias que en muchas de ellas se podían recorrer. Ya no era suficiente el ir andando, se precisaba el caballo o el coche de caballos, sólo apto para ricos. Para cubrir esta necesidad surgió el carro de dos ejes cubierto, con asientos laterales, recorridos prefijados, horarios determinados y precios económicos. Se le denominó “ómnibus” palabra latina que literalmente quiere decir “para todos”, transporte para todo el mundo, que pague. De hecho ese es el inicio de lo que ahora denominamos como servicio de transporte urbano y servicio de cercanías.
Durante esos años en València además de los coches de dos ejes se creó y popularizó la tartana, consistente en un carro cubierto y cerrado de un eje tirado por caballo en el que cabían entre cuatro y ocho pasajeros. Situaron sus paradas en las puertas de la muralla para cubrir servicios a los pueblos cercanos y también las hubo en distintas plazas de la ciudad. En la foto siguiente junto al palacio de Dos Aguas podemos ver una parada con varios tipos de coches de alquiler tanto de uno como de dos ejes.
Parada de coches de alquiler. Foto autor desconocido, ca 1890.
Pero recordemos los que por edad hemos podido viajar en carro por calles o caminos adoquinados o peor de tierra con frecuentes baches cómo salíamos molidos tras un paseo. Para combatir esos males se crearon los tranvías que no era más que un ómnibus o galera que rodaba sobre una vía metálica perfectamente asentada en el suelo, dotada de una ranura que guiaba las ruedas del tranvía tirado por uno o dos caballos, tranvía que luego fue de vapor y finalmente eléctrico, eran y son coches que ruedan suavemente sin vibraciones ni golpeteos por baches.
Tranvía de caballos en calle san Vicente. Foto autor desconocido, ca
1890. Remember-València, pg 1875.
Con la puesta en marcha de los tranvías con el costoso establecimiento de las vías, sobre el año 1880 a un avispado fabricante de carros marsellés llamado Antoine Ripert se le ocurrió construir un pequeño ómnibus cuya separación de ruedas en el eje era la misma que la de las vías tranviarias, así, sin ningún gasto añadido, simplemente circulando por encima de las vías, establecía una desigual competencia a la red tranviaria de la ciudad, ya que en aquellos años en muchos casos además, era el único tramo de camino o calle adoquinado. Motivó las protestas de empresas tranviarias, que llegaron a poder prohibir la circulación de los riperts sobre las vías, lo que lógicamente motivó su rápida extinción.
Curiosamente en la València de 1876 sin servicio de ómnibus se pasó de la tartana al tranvía y años después vinieron "los riperts".
La primera solicitud se hizo en el año 1882, Guillermo Moores y Arenas pidió al Ayuntamiento el establecimiento de seis líneas de riperts en la ciudad.
1ª desde Puerta San Vicente – Torres de Serranos; 2ª de Puerta de Ruzafa – Tros Alt (Tossal); 3ª Guillem de Castro – Glorieta; 4ª Plaza Socorro – Glorieta; 5ª Puerta de Ruzafa – Torres de Serranos y 6ª Glorieta – Grao. Fue denegada su solicitud al solicitar una exclusividad por seis años en los itinerarios previstos.
Plano del ómnibus ripert. Guillermo Moore. Policía Urbana, 1882. AHMV
En 1883 la empresa Compañía General Valenciana de Coches Privilegiados Sistema Ripert, vaya nombrecito, solicita y se le aprueba por el Ayuntamiento la puesta en marcha de varias líneas urbanas. La primera funcionó en el mes de julio entre Puerta de Ruzafa – Puerta de Cuarte. En agosto se crea Puerta San Vicente – Plaza del Temple – Plaza de Tetuán. En septiembre la línea entre la Plaza del Pollo (junto calle del Mar) y la desaparecida estación de Cuenca, a la parte derecha de las vías de la estación del Norte, estuvo situada a la altura del túnel de las Grandes Vías; además una Circunvalación por calles del interior de Glorieta a Glorieta (por concesión municipal no podía ir por la circunvalación, derecho que poseía la Sociedad Valenciana de Tranvías). Algunos de sus primeros coches fueron suministrados por monsieur Ripert, después fabricantes locales fusilaron el “invento”.
Creó también unas interesantes líneas nocturnas para aprovechar las idas y venidas del público a los distintos teatros de la ciudad, pero la triste realidad es que en noviembre de 1884 se disolvió la sociedad debido al gran pasivo acumulado en casi dos años de vida.
Otras líneas de ripert se crearon posteriormente, pero ninguna cumplió algo más que meses, como la del coche que aparece en la siguiente foto, que hacía el recorrido desde la calle de Buenavista (Julio Antonio) junto a San Vicente Mártir hasta las Torres de Serranos.
Por descontado hubo algunas líneas de ómnibus, pero no sistema ripert, compitiendo con los tranvías de caballos, y más tarde de autobuses compitiendo con los tranvías eléctricos, pero esas son otras historias.
Texto de Enrique Goñi Igual
martes, 9 de junio de 2020
OBSERVANDO A LAURENT
Al subir miro a mi izquierda conforme el rio baja y se ven los vanos del Puente del Mar. Quiero pasar el cauce e ir hacia la derecha para llegar a la Plaza del Temple.
Me espera ya el Palacio y la Iglesia del Temple. Había escuchado de su construcción en época de Carlos III, tras el fuerte terremoto que asoló al Castillo de Montesa, con el traslado de sus frailes al cap y casal. Pero si aún nos vamos más hacia atrás, en el tiempo, en esta plaza estuvo la torre árabe más alta de la ciudad y el pendón de la rendición que entregó Jaime I a los templarios en el año 1238; de ahí el nombre del palacio que fijamente observo.
Unas pocas viviendas para llegar a otra gran casa, esta sí que se cuidaba. Alguna ventana abierta me hace ver la presencia de chicas jóvenes. Es un colegio, el Loreto. Pero pienso que es de buena arquitectura, elegante, allí debió vivir gente noble. Su escudo nobiliario me demuestra su linaje, el Palacio de los Condes de Carlet. En este no entro, prefiero mirar lo que asoma por detrás de él. Mirar hacia arriba y comprobar lo que en cierta ocasión citó Victor Hugo refiriendose a Valencia: “La ciudad de los cien campanarios”. Asoman la torre de la Iglesia del Salvador, la cúpula del Seminario, la Catedral y el Miguelete.
No sigo sin antes fijarme que hay una pequeña iglesia, San Jayme de Uclés, que me he dejado unos metros atrás. Se ve pequeña aunque puede parecerlo, al estar junto a las otras casas tan grandes. No se ve de mucha importancia, pero por mirar algo, miraré que ahí estan los restos del último rey moro, Zeit.
Su nombre: La Botiga de la Balda. Después del cierre de Casa de las Comedias, el Corral de la Olivera, el lugar oficial de representación de teatro y baile en la ciudad fue el Teatro la Botiga de la Balda. De pronto toda esa imagen jocosa, bohemia se desvanece en mi mente y me encuentro dentro de un almacén, tal cual había sido antes de que llegara el teatro y como siguió siéndolo.
Observar una fotografía es meterse en ella, circular entre su gente y atravesar la puerta de la historia que allí ocurrió.
Texto de Amparo Zalve Polo
martes, 26 de mayo de 2020
EL MOMENTO DE LA PESCA HABÍA LLEGADO
Los pescadores se alojaban tan cerca como podían de la playa, iniciándose ya esta necesidad en la época musulmana, que previa a la Reconquista, existía un caserío, al que se le llamaba “Grau” y que se fue repoblando de tal manera que Jaime I, en 1249, le cambió el nombre por el de Villa Nova Della Mar, aunque más tarde se llamaría Villanova del Grau, con su propia Casa Consistorial.
En el “Corralet” disfrutaban de hacer recuento de lo que necesitaban y por si estaba correcto; lo que durante los meses de veda habían almacenado y era la hora de sacarlo a la luz: los remos, las velas, los mástiles que se embadurnaban de aceite, los anzuelos, las redes de fondo, las almadrabas y las cuerdas, que teñían de alquitrán para la "pesca del bou". Ya imaginaban el momento subidos en su barca de vela latina, la que había hecho un calafate utilizando sólo madera. Barca sólida, ligera, capaz de soportar el golpe corto de la ola mediterránea.
La pesca ya había acabado y las pequeñas barcas se aproximaban al regreso del Bou para recoger el pescado y llevarlo a la playa.
Con sus faldas largas y corpiño ajustado, en ocasiones descalzas y con su cesto en el brazo.
Texto de Amparo Zalve Polo
Fotos del Archivo Municipal
domingo, 13 de enero de 2019
LAS ARREPENTIDAS EMPAREDADAS
miércoles, 11 de octubre de 2017
LA OBRA NOVA
La que se denominó como Obra Nova tuvo un éxito superior a lo esperado y de inmediato de forma popular fue denominada como la “llonjeta de la catedral” y con más precisión práctica como “els balconets de la Seu”, toda vez que para los canónigos era una lugar inmejorable para poder presenciar en lugar de privilegio cualquier tipo de acto a celebrar en la plaza a sus pies.
viernes, 5 de junio de 2015
LA CASA DE LA ALMOINA
1870 - Plaza de la Almoina, el sol en lo alto. Carros a la espera de su servicio. La foto con las arrugas de los años y el desconchado en las paredes con su puerta de trazado gótico, nos sugiere una actividad insospechada pero con seguridad tranquila y apacible.
La casa de la Almoina (significado de limosna en Lengua Valenciana) tiene su antecedente en el siglo XIII cuando se daba manutención a los pobres. Dio su nombre a la plaza, mientras guardaba bajo sus cimientos la riqueza fundacional de la ciudad.
Es en 1303 cuando el Obispo de Valencia Ramón Despont le otorga su nuevo cometido de procurar limosna a los necesitados, con la entrega de “cinch diners” a las personas que allí acudían. Pocos años después fijó su sede en la casa de Bernat Desclapers, junto a la Catedral, siendo conocida como la Almoina de la Seu.
sábado, 18 de abril de 2015
EL PALACIO DEL TEMPLE
sábado, 31 de enero de 2015
EL TEATRO CIRCO DE LA PLAZA DE LA ADUANA
martes, 9 de diciembre de 2014
LA BASÍLICA DE LA VIRGEN
en “el Capitulet”, pequeña ermita ubicada junto al Hospital,
hasta su traslado a una de las capillas de la Seo en 1487.
sábado, 15 de febrero de 2014
“LA PALLETERA”
La “mujer” había aparecido en el subsuelo al inicio de las obras y aunque algunos autores creen que era la diosa Ceres, sin embargo, hubo quienes aseveraron que se trataba de un cónsul romano decapitado. No obstante, y creyendo por sus ropajes que la estatua era el cuerpo de una mujer, le pusieron la cabeza de una dama. Y como sostenía en su mano izquierda unos haces de hierba, los mismos que existían a sus pies, el vulgo pasó a reconocerla como la “palletera”.
La rumorología de la época suscitó la infundada creencia de que al comprar el Patriarca las cuarenta y nueve casas que necesitaba para construir sobre sus solares el seminario, la dueña de la última de ellas se resistió, condicionando su venta a que figurase su recuerdo haciendo alusión a su oficio.
La foto de J. Laurent nos muestra el momento en el que un sacerdote junto a un seminarista se aproximan a la fuente que preside el claustro.
domingo, 12 de enero de 2014
SAN CRISTOBAL, PATRÓN DE LOS PELAIRES
Con gran vitalidad festiva persiste desde finales del siglo XIV, cuando fue fundada, la Cofradía de San Cristóbal, aunque en algunos momentos tuvo sus dificultades que felizmente superaron.
San Cristóbal fue el patrón del Gremio de los Pelaires, los cardadores de lana, que tenían su sede en el siglo XVII en la calle de Quart, en el conocido como huerto del Tirador, quienes encargaron a Tomás Comergues la figura del santo de 6,10 metros de altura que situaron en la calle de la Corona, donde al derribarse la capilla que le daba cobijo, la trasladaron en 1908 a la Parroquia de San Miguel, donde estuvo hasta 1936 en el que fue destruida la imagen que vemos en una foto de J. Laurent de 1870.
domingo, 5 de enero de 2014
LUDOVISI Y SU SEÑORA
martes, 3 de septiembre de 2013
LA PLAZA DE TOROS
Fue inaugurada el 22 de junio de 1859 con toros de la ganadería de la Viuda de Zalduendo para el diestro Francisco Arjona "Cúchares". Anexo a la plaza y de forma provisional, en 1929 se instaló un Museo Taurino que con la construcción en los años sesenta del Pasaje del Dr. Serra se ubicó en el mismo, donde prevalece.
Su ruedo de cincuenta y dos metros de diámetro es uno de los más grandes de España, siendo considerado Monumento Histórico Artístico desde 1983. Manteniendo su propiedad el Hospital General, su administración está al cargo de la Diputación Provincial.
En la magnífica fotografía de J. Laurent, vemos su estilo neoclásico a semejanza de la arquitectura civil romana, así como la salidad de la red ferroviaria desde la Estación del Norte situada entonces junto la plaza de San Francisco.
martes, 2 de julio de 2013
"EL FEMATER"
Campos de huertas y de flores, de frutales y de algarrobos, de pimientos y tomates, de acequias y de pozos. Perfumes de hierbas mojadas, pinceladas de blanqueadas alquerías, sinfonías de carros y caballerías, perros que ladran y gallos que despuntan el alba. Caminos hacia el “cap i casal” con retorno a las huertas tan necesitadas de su alimento y de su cuidado.
Y si algo había que unía a la huerta con la ciudad, lo era la figura del “femater”, auténtico cordón umbilical que al pregón de “ama, ¿hi ha fem?” recorría sus calles a la búsqueda de la basura del interior de las casas, incluso accediendo a las cocinas cuyo basurero luego limpiaba con sus propias manos, gozosas de recoger hacia su huerta el abono necesario para las buenas cosechas.
Y para agradecer tan preciado alimento, que “el femater” recogía a lo largo del año, cuando llegaban las fiestas navideñas, no faltaba nunca el mejor de los regalos; y entre otros de sus frutos, el de la lustrosa calabaza que luego iba a reinar en la mesa en la hora del postre, obsequio rey, como señal de agradecimiento y de fidelidad a su servicio.




























